Huertas escolares: Escuelas fortalecen la enseñanza agrícola y el vínculo con la tierra
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Representantes de 14 escuelas participaron en una jornada de capacitación, intercambio y entrega de materiales para fortalecer las huertas escolares.
La propuesta busca incorporar la enseñanza de los procesos productivos, promover el aprendizaje a través de la práctica, y recuperar el vínculo con la tierra y la producción de alimentos.
La actividad que se realizó en la Escuela de Educación Especial Nº 3 del barrio El Porvenir II, de Posadas, reunió a docentes y referentes educativos, con la participación y articulación del Instituto de Macroeconomía Circular (IMaC), la Dirección de Educación Especial de Misiones, Coprodis Misiones, su presidenta Tatiana Núñez; la Dirección General de Desarrollo Productivo, a cargo de Román Dohmann, y Agricultura Familiar.
La iniciativa apunta a que las huertas no sean sólo espacios destinados a obtener alimentos, sino herramientas pedagógicas donde los chicos y chicas puedan conocer, experimentar y comprender cada una de las etapas que hacen posible la producción.
Una de las experiencias que refleja ese trabajo, se desarrolla en la Escuela de Educación Especial 3, donde estudiantes y docentes acompañan el crecimiento de los cultivos, cuidan sus canteros y participan activamente de los diferentes momentos del proceso productivo.
Para el vicepresidente del IMaC, Martín Sereno, uno de los aspectos centrales de la iniciativa es recuperar desde la educación, conocimientos profundamente ligados a la historia y la identidad productiva de Misiones.
“La huerta es una escuela de aprendizaje dentro de la escuela. No se trata sólo de enseñar a plantar una lechuga o cosechar una verdura. Lo importante es que las chicas y chicos puedan conocer todo el proceso: preparar la tierra, sembrar, cuidar, entender los tiempos de cada cultivo y finalmente cosechar aquello que ellos mismos produjeron”, manifestó.
Además, esa experiencia permite además generar una relación diferente con la alimentación, la naturaleza y el trabajo.
“Cuando los alumnos ponen las manos en la tierra, plantan una semilla, la cuidan y después ven cómo nace un alimento, comprenden algo que es muy difícil transmitir teóricamente desde un aula. Aprenden a tener paciencia, responsabilidad, cuidado y trabajo colectivo. Pero, sobre todo, construyen una conexión concreta con la tierra”, afirmó el dirigente social.

Conocer de dónde vienen los alimentos
La enseñanza agrícola adquiere una relevancia particular en Misiones, una provincia cuya historia, economía y cultura están profundamente atravesadas por la agricultura familiar y la producción de alimentos.
En ese sentido, Sereno remarcó la importancia de acercar estos conocimientos desde la escuela, y volver a vincular a las nuevas generaciones con los procesos productivos.
“Necesitamos que nuestros chicos y chicas sepan de dónde viene lo que comen. Un alimento no nace en una góndola; detrás hay tierra, agua, semillas, conocimiento, tiempo y muchísimo trabajo. Poder comprender ese proceso también ayuda a valorar a las familias agricultoras que todos los días producen los alimentos que llegan a nuestras mesas”, afirmó.
Las huertas también permiten integrar diferentes aprendizajes: desde el conocimiento de los ciclos biológicos y ambientales hasta la alimentación saludable, el cuidado de los recursos, la cooperación y la autonomía.
Escuelas como parte de una construcción colectiva
La participación de 14 establecimientos educativos en la jornada, permitió compartir experiencias, capacitar a quienes llevan adelante las huertas y entregar materiales para continuar desarrollando el trabajo en cada comunidad educativa.
La articulación entre distintos organismos con las propias comunidades educativas resulta central para sostener y ampliar estas experiencias.
“Es importante que no haya una institución trabajando sola, sino distintas áreas del Estado, docentes, directivos y comunidades educativas poniendo cada uno una parte para alcanzar un objetivo común. Creo que cuando somos capaces de articular conocimientos, recursos y herramientas, podemos llegar más lejos y transformar una buena experiencia en una política que cada vez alcance a muchas más escuelas”, sostuvo Sereno.
El dirigente destacó que el encuentro entre muchas escuelas permite generar una red en la que las experiencias y conocimientos adquiridos en cada una, puedan circular y enriquecerse mutuamente.
“Cada escuela tiene una realidad diferente y experiencias para compartir. Estos encuentros sirven para capacitar y entregar herramientas; pero también para que circule el conocimiento. Lo que funciona en una huerta puede convertirse en una solución o una idea para otra”. reflexionó.

Sembrar una huerta escolar es sembrar conocimiento
El objetivo es continuar fortaleciendo las huertas escolares y ampliar progresivamente su presencia como herramienta educativa, productiva y comunitaria.
“En una huerta podemos enseñar producción, alimentación, ambiente, cooperación, autonomía y el valor del trabajo. Son aprendizajes que no terminan cuando los y las estudiantes salen de la escuela: muchas veces llegan a sus casas, involucran a sus familias y comienzan a multiplicarse en toda la comunidad”, coincidieron los participantes.
Sereno consideró que ahí reside uno de los mayores valores de la iniciativa. “Sembrar una huerta escolar es sembrar conocimiento. Y cuando los chicos y chicas aprenden todo el camino que existe entre una semilla y el alimento que llega a su mesa, estamos construyendo autonomía, conciencia y una relación mucho más profunda con nuestra tierra y con nuestra identidad productiva”, concluyó.
