Sergio Moro ganó Paraná: el exjuez de Lava Jato gobernará un vecino clave para Misiones
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Sergio Moro, el exjuez que alcanzó proyección internacional con la Operación Lava Jato, fue elegido gobernador de Paraná este domingo 4 de octubre. El senador del Partido Liberal (PL) ganó en primera vuelta y llevará su trayectoria -marcada por investigaciones de corrupción, una condena contra Lula posteriormente invalidada, su paso por el gabinete de Jair Bolsonaro y una ruptura con el expresidente- al gobierno de un vecino decisivo para Misiones.
La agencia pública brasileña Agência Brasil, con datos del Tribunal Superior Electoral, informó que Moro estaba matemáticamente elegido con 50,11% de los votos válidos, cuando se había escrutado el 99,87% de las urnas. En ese corte sumaba 3.126.032 sufragios, por delante de Sandro Alex y Requião Filho. Para Misiones, el resultado tiene una relevancia que excede la política brasileña. Paraná es el estado de Foz de Iguazú, uno de los puntos centrales de la vida económica de la Triple Frontera. La relación entre ambas jurisdicciones atraviesa el turismo, los servicios, la circulación de personas y las posibilidades de integración productiva.
Del juzgado de Curitiba al poder político
Moro tiene 54 años y nació en Maringá, en el mismo estado que ahora lo eligió gobernador. Se graduó en Derecho en la Universidad Estadual de Maringá en 1995 y cuenta con maestría y doctorado. Inició su carrera judicial en 1996, como juez sustituto en Curitiba, y también ejerció la docencia en la Universidad Federal de Paraná.
Su especialización en delitos financieros precedió a la fama. En 2002 asumió un juzgado dedicado a lavado de dinero y crímenes contra el sistema financiero, donde intervino en los casos Banestado y Farol da Colina. En 2012 colaboró con la ministra Rosa Weber, del Supremo Tribunal Federal, durante el proceso conocido como Mensalão.
El salto a la escena nacional llegó en 2014, cuando comenzó a juzgar en primera instancia los procesos de Lava Jato. Después de 22 años de magistratura, abandonó la carrera judicial para asumir en 2019 el Ministerio de Justicia del gobierno de Bolsonaro. Así reconstruye su recorrido el Senado brasileño.
Esa trayectoria lo convirtió en una figura de enorme exposición, pero también dejó un expediente imposible de omitir en cualquier retrato de su carrera: el Supremo Tribunal Federal declaró que actuó con parcialidad en el proceso contra Luiz Inácio Lula da Silva por el departamento tríplex de Guarujá.
La Segunda Sala adoptó esa decisión en marzo de 2021 y el pleno la confirmó en junio, por siete votos contra cuatro. El pronunciamiento cuestionó la imparcialidad del juez en ese proceso. Separadamente, las condenas contra Lula dictadas por el juzgado de Curitiba fueron anuladas por falta de competencia de ese tribunal para juzgar las causas. Se trata de decisiones distintas, con fundamentos distintos, que modificaron profundamente el legado judicial de Moro.
La paradoja política queda a la vista: quien construyó su notoriedad desde un juzgado y pasó después al gabinete presidencial llega ahora al gobierno de Paraná con el respaldo de las urnas, mientras su actuación más célebre conserva el cuestionamiento institucional del máximo tribunal brasileño.
El paso de Moro por el gobierno de Bolsonaro terminó el 24 de abril de 2020. Al anunciar su renuncia, denunció un intento de interferencia política del presidente en la Policía Federal, después de la salida de su director general, Maurício Valeixo. La Cámara de Diputados registró oficialmente aquellas acusaciones. Bolsonaro las negó en un pronunciamiento recogido por el Senado.
La ruptura fue pública y severa. Sin embargo, el recorrido posterior volvió a acercarlo al espacio político del expresidente.
En 2022, Moro fue elegido senador por Paraná bajo la bandera de União Brasil, con 1.953.159 votos, equivalentes al 33,5% de los votos válidos. Su mandato comenzó en 2023.
Su banca también atravesó una disputa judicial. En mayo de 2024, el Tribunal Superior Electoral rechazó las acciones que buscaban su destitución por presuntas irregularidades en la campaña de 2022. El tribunal consideró que no existían pruebas robustas para acreditar las conductas denunciadas. Entre quienes habían solicitado la pérdida del mandato figuraban el PL y la Federación Brasil de la Esperanza.
Dos años después, Moro se incorporó precisamente al PL. La afiliación quedó formalizada el 24 de marzo de 2026, junto con la de la diputada Rosângela Moro. La comunicación oficial del partido consignó la presencia de Flávio Bolsonaro, Valdemar Costa Neto y otras autoridades partidarias en la ceremonia. Otra publicación de la organización vinculó expresamente ese ingreso con su precandidatura al gobierno de Paraná.
Moro ganó, por lo tanto, con una identidad partidaria diferente de aquella con la que había llegado al Senado. Su elección expresa también una recomposición dentro de la derecha brasileña: el exministro que se alejó de Bolsonaro denunciando interferencia política encontró en el Partido Liberal la plataforma para conquistar el Ejecutivo estadual.
Por qué importa para Misiones
Paraná combina proximidad geográfica con peso económico. El Instituto Paranaense de Desarrollo Económico y Social lo identifica como la cuarta mayor economía brasileña y destaca una estructura que reúne producción de granos y proteínas con exportaciones industriales, entre ellas vehículos, tractores y sus componentes. Para Misiones, esa escala convierte al estado vecino en un mercado y en un interlocutor relevante para cualquier estrategia de vinculación regional.
La relación ya tiene iniciativas concretas. En un encuentro binacional realizado en Barracão, la delegación misionera presentó una propuesta de Corredor de Biointegración Transfronterizo que abarca territorios de Misiones y de los estados brasileños de Paraná, Santa Catarina y Río Grande do Sul. La agenda conecta desarrollo territorial con patrimonio ambiental compartido. La futura administración de Moro será uno de los actores con los que deberá dialogar ese proyecto.
También está la logística. El gobierno de Paraná presentó la Perimetral Este de Foz de Iguazú como una conexión entre la BR-277 y la nueva infraestructura de integración con Paraguay. Desde su planificación, el esquema contempló facilitar el acceso de camiones procedentes de Argentina y Paraguay al corredor vial brasileño y reducir su circulación por el área urbana de Foz. Esa orientación permite dimensionar cuánto pueden repercutir las decisiones de infraestructura del vecino sobre el funcionamiento regional.
