Javier Mela: “La verdadera obra de Corpus debe quedar en la gente”
Para Javier Mela, la discusión sobre Corpus en Pindo-í debe comenzar por aquello que permanecería en Misiones después de construir la central. Caminos, agua potable, saneamiento, infraestructura eléctrica, capacitación y oportunidades para las empresas locales forman parte de la propuesta que el exdiputado radical, hoy alineado con los libertarios, busca incorporar al debate.
En diálogo con Economis y en un documento en el que desarrolla su posición, Mela plantea concebir el emprendimiento como un Programa Integral de Desarrollo Socioeconómico Regional, articulado alrededor de un proyecto energético multipropósito. La central sería la obra que organiza ese programa, cuyo alcance debería extenderse a las comunidades próximas y al resto de la provincia.
“La pregunta decisiva no es solo cuánta energía podría generar, sino qué transformación económica, social y territorial podría impulsar en torno a Corpus-Pindóí y, en definitiva, qué legado dejaría a Misiones”, sostiene.
Su planteo incluye una condición sobre los tiempos: las mejoras para la población deberían comenzar antes de la construcción de la central, acompañar su ejecución y continuar prestando servicios después de su finalización.
“Hablar de un programa no significa cambiarle el nombre a una represa. Significa transformar la concepción, el modelo de abordaje y la jerarquía de las obras complementarias, con una secuencia definida”, explica.
Agua, cloacas y servicios para las comunidades
Mela propone organizar las intervenciones en dos áreas de alcance. La primera comprende las localidades y zonas rurales directamente vinculadas con el emplazamiento: Corpus, Gobernador Roca, San Ignacio, Jardín América, Puerto Leoni, Ruiz de Montoya, Santo Pipó y General Urquiza, además de otras comunidades del entorno.
La delimitación de ese primer anillo, aclara en su documento, deberá precisarse. Allí plantea integrar obras de agua potable, cloacas y saneamiento; energía e interconexión eléctrica; caminos y accesos; salud, vivienda, conectividad, transporte e infraestructura educativa.
“La pregunta es sencilla: si se realiza una obra de semejante magnitud, ¿qué quedará en esas comunidades? La respuesta no puede ser únicamente una represa. Deben quedar mejores pueblos, servicios de mayor calidad y nuevas oportunidades”, afirma.
En la entrevista insistió particularmente en las necesidades de saneamiento y gestión de las cuencas hídricas. Considera que ese capítulo debe ocupar un lugar central en la planificación y en las negociaciones sobre las obras que acompañarían al emprendimiento.
Su propuesta consiste en aprovechar los requerimientos de la propia construcción para mejorar los servicios de las localidades. Los caminos, las redes eléctricas, el agua y el saneamiento que demande la obra deberían planificarse desde el inicio con una utilidad permanente para los habitantes.
La autovía hasta Iguazú
El segundo anillo que imagina Mela comprende al conjunto de Misiones. Dentro de ese alcance provincial, propone incorporar la continuidad de la autovía de la ruta nacional 12 desde San Ignacio hasta Puerto Iguazú.
En su documento vincula ese corredor con menores tiempos y costos logísticos, mejores condiciones para la producción, el comercio y el turismo y una mayor seguridad vial.
“Cada kilómetro de autovía no debe medirse solo en minutos ahorrados o toneladas transportadas, sino también en siniestros evitados y vidas preservadas”, señala.
La ampliación de la infraestructura eléctrica integra el mismo planteo. Mela sostiene que el debate debe contemplar a las regiones que necesitan un suministro suficiente y sostenido, y relaciona esa disponibilidad con las posibilidades de radicación y crecimiento de las empresas.
“Corpus puede localizarse en un punto del territorio, pero sus beneficios no tienen por qué terminar allí”, resume en el texto.
Para el exlegislador, la energía que pudiera aportar el aprovechamiento debería servir para agregar valor dentro de Misiones y fortalecer parques industriales, comercios, servicios y nuevos emprendimientos.
En el reportaje vinculó esa perspectiva con la necesidad de diversificar las actividades productivas y ampliar las oportunidades laborales. Su propuesta es discutir anticipadamente cómo utilizar la infraestructura y la disponibilidad energética para acompañar ese proceso.
“La formación de nuestros jóvenes debe ser también una de las obras de Corpus”
Mela asigna a la capacitación un lugar específico dentro del programa. Propone identificar con anticipación los trabajadores, técnicos y profesionales que demandaría la construcción para preparar a los misioneros.
“La formación de nuestros jóvenes debe ser también una de las obras de Corpus”, sostiene.
En esa tarea plantea involucrar a universidades, escuelas técnicas, institutos, municipios, sindicatos y empresas. Entre los perfiles que menciona aparecen electricistas, soldadores, técnicos electromecánicos, operadores, especialistas en construcción, ingenieros y profesionales ambientales.
También incluye trabajadores de logística, transporte, gastronomía y servicios, actividades que formarían parte de la demanda asociada a una obra de esa escala.
En la entrevista pidió especialmente la participación de los jóvenes en la discusión, por tratarse de un proyecto de mediano plazo. Su planteo es que puedan vincular sus decisiones de formación con las posibilidades laborales que eventualmente se abran.
La participación local que propone alcanza también a los proveedores. Mela sostiene que la demanda de bienes y servicios debería integrar a productores, cooperativas, comerciantes, profesionales, emprendedores y pequeñas y medianas empresas.
“El desarrollo no puede quedar concentrado únicamente en los grandes contratistas”, advierte.
Los impactos ambientales deben integrar el presupuesto
En su documento, Mela reconoce expresamente que el emprendimiento tendría impactos ambientales y sociales.
“Negarlo sería irresponsable. La discusión seria consiste en identificarlos, evaluarlos científicamente y establecer desde el comienzo cómo evitarlos, minimizarlos, mitigarlos o compensarlos”, afirma.
Propone que la protección de los ecosistemas, las compensaciones ambientales, el tratamiento de las áreas afectadas, las relocalizaciones cuando correspondan, el saneamiento y el monitoreo permanente formen parte del programa y de su presupuesto.
“Mitigar el impacto ambiental no es un obstáculo para el desarrollo: es una condición del desarrollo moderno”, sostiene.
Su posición incorpora criterios técnicos, transparencia y participación pública para gestionar esa dimensión. En el reportaje también reclamó que la discusión se desarrolle con la mayor cantidad de información posible y con intervención de las organizaciones de la sociedad.
Quién ejecuta, cómo se controla y qué se negocia
Mela considera que el modelo de gestión merece un desarrollo específico. En la entrevista ubicó entre las preguntas principales quién llevaría adelante el emprendimiento, con qué características y bajo qué condiciones.
También puso el foco en los instrumentos que negocie la provincia: allí, plantea, deberían quedar incorporadas las obras complementarias y las condiciones sobre los beneficios para Misiones.
Su documento propone una gestión rigurosa, transparente y sujeta a resultados verificables. Para buscar financiamiento de largo plazo, considera necesario presentar un programa organizado por etapas, costos y objetivos medibles.
“Misiones no debería presentarse ante potenciales financiadores únicamente con el plano de una represa, sino con un programa concreto de energía, rutas, agua, saneamiento, conectividad, capacitación, producción, empleo y mitigación ambiental”, expresa.
Un debate que reclama llevar a la sociedad
En el reportaje, Mela pidió que la discusión trascienda las disputas entre dirigentes. Considera que los partidos deben participar, junto con cámaras empresariales, entidades profesionales y organizaciones sociales.
Destacó la intervención del Consejo Profesional de Ingeniería, la COMIP y las cámaras comerciales y empresariales como parte de un intercambio que comienza a extenderse.
Su propuesta busca que esa participación permita discutir tanto las condiciones de la obra como el programa de desarrollo que podría construirse a su alrededor.
“El desafío es imaginar comunidades con mejores servicios, agua, cloacas, energía, caminos y oportunidades; una Ruta 12 más segura hasta Puerto Iguazú; menores costes logísticos; más turismo, inversión y empleo; jóvenes capacitados y empresas misioneras integradas en el proceso”, plantea en su documento.
Y cierra con la definición que sintetiza su posición: “Porque, si algún día Corpus avanza, la obra más importante no debería ser solamente la que quede sobre el río. La verdadera obra debe quedar en la gente”.
