Acceso financiero, saber económico
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Usar las nuevas herramientas digitales, no implica necesariamente tener mayores conocimientos sobre finanzas
La masificación de las herramientas de pago electrónicas y de las billeteras digitales habilitó un avance de la inclusión financiera en América Latina. Un estudio presentado por MasterCard y realizado en siete países de la región reveló que el número de consumidores que sólo usan efectivo -es decir, aquellos que no tienen una cuenta en una institución financiera- bajó de 45% en 2020, a 21% en 2023. Según este informe, el 79% de los latinoamericanos tiene acceso a servicios financieros básicos, pero todavía hay margen para que logren un nivel más avanzado de inclusión financiera: si bien 58% tiene tarjeta de crédito, por ejemplo, apenas 3 de 10 tiene acceso a otras formas de crédito, como préstamos, seguros o productos de inversión.
En un contexto de incremento de la penetración de Internet y de los smartphones, las tecnologías digitales cumplen un rol clave para ayudar a expandir los niveles de inclusión financiera. Según el último reporte de GSMA, para finales de 2023, 418 millones de personas en América Latina (65% de la población) utilizaban la internet móvil, lo cual representa un aumento de 75 millones en los últimos cinco años. A fines de 2023 el porcentaje de conexiones vía smartphones en la región alcanzaba al 80% de las personas. Como tanta gente tiene celular, pueden aprovechar las nuevas aplicaciones digitales que ofrecen soluciones sencillas para el manejo de las finanzas personales y familiares. Y gracias a las billeteras digitales, por ejemplo, hoy muchas personas tienen estas herramientas a un clic de distancia.
Por ejemplo, en la Argentina, un informe de Coelsa indica que entre abril de 2024 y el mismo mes de 2025 las cuentas digitales bancarias y no bancarias crecieron un 48.8%. A pesar de las brechas que todavía existen en la región, los consumidores consultados en el estudio de Mastercard reportaron “que la inclusión financiera impactó positivamente en sus vidas; y subrayaron que el acceso a la educación financiera es igual de importante”.
Aunque la relación no es necesariamente tan directa, el avance de la inclusión financiera tiene el potencial de impulsar a la educación financiera hacia un nuevo estadio. En tal sentido, no obstante, la situación de base dista de ser la ideal: según una encuesta de 2023 impulsada por la Red Internacional de Educación Financiera de la OCDE, que evaluó 39 países y economías del mundo, solo el 34% de los adultos (en promedio) alcanzó la puntuación mínima objetivo en alfabetización financiera (que era de al menos 70 sobre 100 puntos). Según el informe, alrededor del 84% de los adultos comprende la definición de inflación, pero solo el 63% puede aplicar el concepto del valor temporal del dinero a sus propios ahorros. Además, el 77% entiende la relación entre riesgo y recompensa, pero solo el 42% puede responder correctamente a una pregunta sobre el interés compuesto. Por otra parte, únicamente el 26% compara opciones entre proveedores, y apenas el 24% busca asesoramiento de fuentes independientes al adquirir productos y servicios financieros.
Estos resultados sugieren que, entre muchos adultos, “la comprensión de ciertos conceptos financieros básicos y la aplicación de habilidades financieras esenciales podrían no ser suficientes para tomar decisiones financieras acertadas en contextos económicos complejos”, concluye el reporte.
La evolución necesaria
El vínculo entre inclusión y educación financiera es motivo de intensos debates. El hecho de que las personas aprendan a usar las nuevas herramientas digitales, por caso, no implica necesariamente que tengan mayores conocimientos sobre finanzas. La realidad es que en este campo no abundan los estudios que ofrezcan datos empíricos, y los pocos que hay, ya tienen algunos años.
La educación financiera es clave para que las poblaciones puedan tomar decisiones responsables y conscientes con relación a su propia economía y a su futuro financiero. Al mismo tiempo es considerada como una de las herramientas con más potencial para acortar la desigualdad. Entre otras cosas permite que las personas tengan mayor comprensión y puedan desarrollar una mirada crítica sobre los temas que hacen a la economía de sus países.
A largo plazo, la falta de educación financiera puede incrementar el estrés de las personas y sus familias, reducir la productividad y afectar el bienestar integral.
Rol de las fintech
Así como las fintech tuvieron un papel importante para favorecer la inclusión financiera, también pueden tener un rol de relieve para propagar la educación en estos temas, al ofrecer diferentes soluciones digitales que colaboren con la capacitación, como por ejemplo las herramientas de presupuestación para el seguimiento de los gastos, plataformas de inversión y diferentes recursos educativos. Muchas veces estas firmas utilizan técnicas de gamificación para que el aprendizaje resulte más atractivo, y ofrecen sugerencias personalizadas.
En tiempos en que proliferan las nuevas alternativas digitales para acceder a los servicios financieros, es clave poner el foco en la educación, para que las personas puedan hacer el mejor uso de las distintas soluciones, elijan sus inversiones con mayor conocimiento, logren evitar los fraudes y consigan proyectarse hacia el porvenir con más herramientas y mejores condiciones. “Desde Telecom hacemos nuestro aporte a través de nuestra solución Personal Pay, y compartimos información y tips de manera periódica para que los usuarios de Argentina puedan optimizar el manejo de sus finanzas personales”.
