Agricultura 4.0: nanotecnología, una audaz apuesta a la sustentabilidad en las chacras de Misiones

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Desde la NASA a la Fórmula 1 y un universo cuántico en las películas de Marvel. La nanotecnología llega a las chacras de Misiones de la mano de una empresa conformada por dos amigos de la vida, que desandaron sus propios caminos para confluir en una idea que sirve además para mejorar la calidad de la producción y el estado de los suelos. 

¿Nanotecnología en las chacras? ¿Cómo vieron ese negocio? La pregunta es retórica. La nanotecnología no es visible a los ojos, pero tiene un enorme potencial para transformar la producción en el mediano plazo y, sobre todo, hacerla más sustentable. 

Claudio Marcelo Weremchuk y Osvaldo Storni son los socios de Las Amalias y trabajan como desarrolladores de Kioshi Stone, una empresa de capitales argentinos dedicada a la nanotecnología. Actualmente Las Amalias cubre todo Misiones, sur de Paraguay y Brasil, además de otras provincias cercanas. 

“Hace diez o doce años lo vislumbré como el futuro, nos proponían una serie de desafíos importantes, para así poder cumplir. Es un camino para poder bajar el impacto ambiental, mantener la producción del agro y a un bajo costo. En ese transitar, nos pusimos en contacto con esta empresa, Kyoshi, que estaba desarrollando materiales en nanotecnología”, cuenta Osvaldo.

“Por mi formación, siempre me interesé en el tema. En Misiones tenemos suelos muy complejos. Poder recuperar los suelos degradados, por el tipo de topografía, por el tipo de manejo, el desmonte. Y tratar de resolver o de remediar, la productividad. Un efecto de las nanotecnologías minerales es el remediar el suelo”, define.

Claudio Weremchuk viene de un sector completamente diferente: datos y telecomunicaciones. Pero la amistad de años, cimentada en el Liceo Naval Almirante Storni, los volvió a juntar con Osvaldo, con quien siempre hablaron de emprender en conjunto. “Todo lo que era nanotecnología, lo veía más por la parte de la informática, donde tenés la información cuántica. Entonces, a mí me permitió el conocimiento desde ese lado, asimilar muy fácilmente los conceptos que tiene esta tecnología del agro. Lo otro fue salir completamente de mi zona de confort para aprender otras cuestiones, referentes al campo, al agro. Me gusta mucho esto de la filosofía que tiene la tecnología. Este es un producto, en el que se conjuga este mundo que uno lo ve en los libros, o en el laboratorio, reducís las escalas de volúmenes, las logísticas, incrementás el impacto positivo al medio por diferentes cuestiones. Entonces, toda esa conjugación de desafíos me resulta muy interesante al avanzar. Venir a Misiones con una tecnología innovadora, con cambios de paradigma a una región agropecuariamente marginal es un desafío grande. Es muy satisfactorio”.

Son en alguna medida, pioneros de la Misiones del nuevo siglo… Osvaldo se formó en Buenos Aires. Claudio en Córdoba. Aportan cada uno su parte a una simbiosis que busca cambiar paradigmas. “En el agro hay muchas cuestiones que no las terminamos de comprender, evolucionamos todos los días. Kioshi es una empresa de familia argentina, que tiene una serie de desarrollos siempre lo que es industria y tecnología. Y esto es desarrollo argentino. Comprender el procesamiento de este tipo de elementos y poder empezar a trabajar y conformar una línea de productos nanotecnológicos, es un desafío extremadamente grande”, explica Osvaldo.

¿Ya están trabajando en terreno?

Claudio: Sí. Nosotros ya venimos trabajando con muchos productores. 

Osvaldo: Hace 10 años comencé con esto de nanotecnología, con dos productos de remediación de suelo específicamente, hoy contamos una línea de 18-19 productos y hay una serie de productos que se están por lanzar en mercados nuevos. La nanotecnología es un salto tecnológico, el cambio de paradigma es tan abrupto, que se genera un bache. Son pocas las personas, o pocas las empresas que pueden asimilarlo. Y es completamente coherente: para comenzar a trabajar sobre un suelo degradado hoy se tiene que usar entre 1,5 y 3 toneladas de dolomita por hectárea. Yo vengo y te ofrezco un producto para aplicar tres litros por hectárea. Hoy estamos trabajando con varias empresas, con productores, se están llevando adelante ensayos estadísticos, en yerba mate, en té, en citricultura. La empresa ahora también está trabajando sobre un producto que es intermedio en la tecnología, que es eslabón que faltaba. Vos tenés toda la parte de granulados convencionales y estamos nosotros al otro extremo, con la nanotecnología. Que se presenta, si bien es un mineral, pero se presenta en estado líquido. En una suspensión acuosa. Esto es por una cuestión de practicidad y manejo. 

Osvaldo Storni es uno de los socios de Las Amalias, nanotecnología.

¿Y cómo físicamente, cómo le mostrás a alguien? 

Osvaldo: Generalmente llevamos el producto en un envase, en una vejiga.

Claudio: Una vejiga, un sachet. Y adentro tenés la suspensión, hay distintos materiales que tienen mayor o menor densidad, a veces llevamos el que tiene mayor densidad como para que la gente lo vea y palpe. Cuando eso no está homogenizado, porque precipita justamente en un sólido, eso precipita y te queda como si fuese el barro ñau con agua. Entonces después se agita y se homogeniza en la vejiga y eso después va al elemento que se va a utilizar para hacer la aplicación.

¿Y se mezcla con qué? ¿Con agua?

Osvaldo: El vehículo es el agua. Lo interesante de este tipo de tecnología es que se puede usar desde un riego por goteo, una regadera, una mochila, una moto mochila, una máquina de arrastre. En muchos casos, hemos reutilizado máquinas que estaban en desuso hace 10 o 15 años como las viejas aplicadoras para tabaco. Entonces esas máquinas las volvimos a reutilizar. Cosecha mecanizada, la misma cosechadora, muchas empresas, tienen instalados un botalón, digamos, una especie de mosquito más pequeño. Entonces se puede usar. Podemos usar un drone, aviones también se utilizan en las áreas de producción de arroz.

La nanotecnología ya llega a toda la región y se exporta a Bolivia, Chile, Perú, Venezuela y pronto a Colombia. “Estamos  abarcando prácticamente todos los países de Sudamérica”, cuenta Claudio.

Osvaldo: En cuanto empezás a investigar, tenés mucha cantidad de factores positivos. Esa vejiga, en el caso de las empresas, las retiramos y emitimos un certificado, con lo cual no dejamos material plástico en los campos. Minimizamos el impacto. Tenemos una línea de materiales, que están con certificación orgánica del SENASA. Ahora, se está buscando la certificación orgánica europea. Las cajas que se utilizan son de cartón reciclado, las tintas son ecológicas, pensando en un compostado en el campo y generar material para los campos.

¿Baja el uso de agrotóxicos? 

Osvaldo: Sí, indudablemente. Al aportar este tipo de materiales a los cultivos, vos mejoras las condiciones estructurales físico-químicas de tu suelo y mejorás el rendimiento. La nanotecnología busca mejorar, o estandarizar los rendimientos. En zonas como las nuestras antes de decir crecer en productividad, yo pensaría en estabilizar nuestra productividad a lo largo del tiempo. Pensar a largo plazo, es decir, cuido el suelo, no lo sigo lastimando, no lo sigo desmejorando, sino que empiezo a recuperar nuestra microbiología. Y a lo largo del tiempo, pensar en estabilizar esa producción y obviamente mejorarla, crecer en productividad. Pero hay que ser conscientes de que lleva tiempo. Hay una realidad, es que nosotros durante muchos años hemos llevado adelante producciones que fueron netamente extractivas. Y lamentablemente por diferentes variables, llámese, falta de conocimiento y la gran realidad es que hay una cuestión económico-financiera del productor, las empresas generalmente pueden llevar planes estratégicos y los pueden complementar. El productor lamentablemente tiene otras variables económico-financieras.

Y ¿En materia de costos, ahí bajan los costos, se equiparan los costos? ¿Es lo mismo?

Osvaldo: -Hay que diferenciar, uno debe preguntarse el costo del producto, respecto a los otros productos. Estamos en la misma línea. Ahora, el impacto de reducción de costos viene dado por la reducción de volumen que tenemos. Al tener menor cantidad, menos volumen de productos que tenés que llevar, tenés menos flete, menor lugar de almacenamiento en tu campo. Eso implica que también el manejo se reduce dentro del campo. Factores que van relacionados con el producto, que te hacen bajar el costo operativo y productivo. Entonces si hay una reducción y hay una diferencia cuando vos hacés el balance general. Es netamente positivo.

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Reformulo la pregunta, ¿Y está el acceso de cualquier productor mediano de yerba puede?

Claudio: Sí. Es más, tenemos productores con dos hectáreas que acceden al producto. Tuvimos que comenzar a trabajar con uno o dos productos, que ellos vean un poco hasta que empezaron a conocer. Este cambio de paradigma es un proceso también para el productor técnico que se asesora, de conocer la tecnología, y cuando conocen la tecnología, hay un quiebre y es muy notorio. Después el técnico productor, el que te va a decir, mira, pásame este producto, lo otro, porque la gama que tenemos de productos va desde lo de la remediación de suelo, empezás con la parte macro, de confecciones. Cuando empezás a conocer el producto podés irte al otro sector de la línea, en donde vos tenes elementos puntuales, hierro, cobre, fósforo, macro y micro. Entonces ya empiezan a elaborar ellos su propia demanda. Entonces hoy el caso del viverista, que trabajó con nosotros hace un par de años, él nos dice, mandame tanto, tanto de esto, tanto de lo otro, él ya se armó su fórmula.

Y el rol de ustedes, ¿Cuál es?

Osvaldo: Somos desarrolladores. La realidad es que hay que pensar que un proceso de desarrollo no lleva menos de 10 o 15 años. Y más cuando uno habla de un proceso de cambio tecnológico como este. Pero a  igualdad de condiciones con un producto fertilizante, o un fitosanitario de iguales características, los procesos serían mucho más cortos. Lo que ocurre acá, es que el salto tecnológico es tan grande.

Claudio viene de las telecomunicaciones y los metadatos.

Y cuando se aplica la tecnología en el suelo, ¿Cuánto tiempo tarda el productor en ver resultados?

Osvaldo: La experiencia nos lleva a decir que el productor en un corto tiempo, entre 3 y 4 meses, comienza a ver o a notar cambios. Esto se debe a que la tecnología comparada con la que estamos acostumbrados a utilizar, como productos químicos, esos cambios uno los ve en el término de un lapso de 7, 10, 15 días, si las condiciones agrícolas son las adecuadas, tanto en humedad como en temperatura, uno las ve en un periodo de tiempo muy corto. Pero al ser tecnologías más amigables con el medio, y de síntesis química, tienen otros tiempos de asimilación y expresión. Estamos pensando en sostenibilidad. Comenzar a hacer un cambio paulatino, para que esto se vuelva sostenible a largo plazo, tanto técnica como económicamente. Y para redondear la pregunta anterior, no podemos hablar hoy de sustitución de esta tecnología por la que venimos usando. Llámese, fertilizantes, químicos o químico-orgánicos, porque indudablemente nos falta transitar un camino bastante largo por delante. Hablando con profesionales en Brasil, que están especializados, doctores en suelo, doctores en nutrición vegetal, que vienen trabajando también en este tipo de líneas de desarrollo, nos decían que ya en los Estados Unidos, hace 10 años, se habla que la nanotecnología va a ser el reemplazo de lo que conocemos actualmente. Pero hoy estamos en un proceso de transición.

A medio camino… 

Osvaldo: Y, además, acá hay que hacer hincapié en algo, son sinérgicas ambas tecnologías. Uno, al utilizar tecnologías como las nuestras, al mejorar las condiciones de suelo, al mejorar las condiciones de los microorganismos y el cultivo, al estar más receptivo, lo que uno utiliza de químicos, como fertilizantes químicos o fertilizantes químicos orgánicos, son mucho mejor recibidos, o asimilados tanto por el suelo como los microorganismos y las plantas. Hacemos mucho hincapié en el tema del microorganismo. Yo vengo de una escuela, en la escuela química, donde el suelo era un elemento, un soporte del cultivo. Y lo único que se medía era el cultivo. El suelo era un elemento inerte. Hoy, estamos comprendiendo que esa es una realidad a medias, es una parte del sistema, pero los microorganismos son los que intervienen entre el suelo y la planta, son los intermediarios. Y la realidad, es que muchas veces los microorganismos, o la gran mayoría de las veces los microorganismos son los que generan esa ida y vuelta, entre el fertilizante que uno agrega al suelo y la planta. Y, a su vez, la planta otorga al suelo una serie de elementos, con los microorganismos como intermediarios. Hoy se habla un poco más de las redes viscerales. Los hongos, por ejemplo, tienen un reino aparte que es extremadamente complejo, del que conocemos muy poco.  Pero al aportar elementos como la nanopartícula mineral, lo que hacemos artificialmente es poner un poco más, digamos, una dosis o en disponibilidad una dosis un poco mayor. Una aplicación promedio por hectárea de entre 1,5 y 4 litros, por hectárea de un elemento, llámese magnesio, fósforo o potasio, que son cantidades cuantitativamente hablando infinitesimales en relación a lo que venimos utilizando.

Claudio: Podemos retomar varias cuestiones, por ejemplo, la reacción del producto nuestro es una pendiente más suave, constante en el tiempo, a diferencia de la reacción que tiene el químico, de una pendiente abrupta. Lo otro es el enfoque se le da, nosotros tenemos un enfoque que atacamos el sistema, planta, suelo y microorganismos. Lo que sucede con los fertilizantes y los químicos, es que te ralentizan a los microorganismos en el suelo. El producto de esta tecnología es un catalizador que comienza a disparar eventos en ese sistema. Los organismos lo empiezan a despertar. Y volviendo a los costos, como este es un catalizador que tiene un efecto diferente y es sinérgico a otros productos, va a mejorar la productividad.  Para mantener esa producción hay un problema, todos los años tu pendiente es en declive en químico. Va a llegar un momento en donde vos tenés la curva horizontal y hay un punto donde vas a tener que poner mucho más desarrollo químico. Vas a terminar pagando para producir. Utilizando esta tecnología, nosotros hemos comprobado y hemos visto que la curva del químico cae. Empezás a usar menos químicos. Ahí también tenés otra parte de otro efecto de reducción de costos. Vos mantenés tu producción y empezás a disminuir el agroquímico. Obviamente, hacemos mucho hincapié en esto, es cuestión de tiempo. Esto no es que vos ponés y al otro día aparecen más no hacemos milagros. Es un proceso. 

Misiones está discutiendo en este momento el tema de lo bioinsumos y también eliminar por ejemplo el uso del glifosato. ¿Cómo se inserta esta tecnología, que puede aportar?

Osvaldo: Y Ahí lo que podemos aportar, es que al mejorar el sistema y en cualquiera sea la producción, estar más equilibrada, vos necesitas menos insumos de los paquetes tecnológicos convencionales. Tratando de evitar entrar en un conflicto, o buscar intereses, si es un glifosato, o la línea de herbicidas, o un fitosanitario, el control de plagas y enfermedades, por otro lado. Nosotros ahí vamos a aportar una herramienta tecnológica que al remediar ciertas situaciones físico-químicas del suelo, reestructurar o recomponer todo lo que es la biota del suelo y mejorar las condiciones del cultivo, redunda en un beneficio que es mantener una curva productiva, a un costo menor a largo plazo, con un menor impacto ambiental. Entonces reducís el uso de todos esos insumos que tenés hoy, o todo ese paquete tecnológico. 

Pero si se mejora el suelo a largo plazo, también baja la demanda de cualquier otro tipo de inyección química, ¿no?

Osvaldo: Claro. El elemento olvidado es el calcio-magnesio. La verdad que no puedo explicar por qué, pero a lo largo de la historia siempre hicimos hincapié en hacer el aporte de nitrógeno, fósforo y potasio. Que eran los elementos que requerían los cultivos.  Eso está pensado para hacer una curva extractiva inmediata. Vos lo que expresas es poner la cantidad adecuada, en el momento indicado para que el cultivo lo asimile y te de la mejor producción y la mayor cantidad de producción. Una ecuación que es lógica, es razonable. Ahora bien, el elemento fundamental del suelo es el calcio. Sin calcio, no hay estructura. Si no hay estructura, no retiene humedad, no retiene la porosidad necesaria de aire, no puede albergar a las colonias de microorganismos y casualmente tampoco puede retener los nutrientes. Y del otro lado, los vegetales, la pared celular de la célula vegetal está constituida por calcio. Es como pensar en un edificio sin estructura de hierro, hormigón sin hierro, se caería. Con lo cual, es mucho menos receptiva y muchas veces uno se encuentra con deficiencias de microelementos, pero que están dadas básicamente porque la estructura celular de la planta es deficiente. Por eso, yo decía hoy que utilizar este tipo de tecnologías que son complementarias y sinérgicas, con las tecnologías que estamos usando ¿Por qué? Porque si nuestra estructura del suelo está en mejores condiciones, yo voy a poder retener mejor los fertilizantes que utilizo, voy a poder graduar la dosis y ser mucho más eficiente. Y, por otro lado, nuestros cultivos, si tienen una mejor estructura, van a ser mejores. Y ahí es donde se comienza a generar este proceso evolutivo nuevamente de la recomposición de nuestro sistema. Los hongos y las bacterias sin calcio, no prosperan. El elemento fundamental de la mayoría de los hongos, es el calcio. Nosotros usamos una tecnología que es bastante más compleja, de acuerdo a la situación del lote, vamos a proponer un tratamiento.

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 O sea que tienen que ir al lugar…

Osvaldo: Con el aporte de la tecnología de hoy, satelital no es necesario ir al lugar. Vos desde tu casa, desde una oficina, puedes hacer un mapeo satelital, saber cómo está el lote, cuál es la situación topográfica, la situación físico-química de ese lote, qué cultivo vas a hacer, cuál es la rotación de cultivo, si lo hay, y proponer, indudablemente, un tratamiento. No es necesario ir a un lote. Por usos y costumbres, seguimos yendo a los lotes, indudablemente el ojo humano con el ojo clínico, hace que uno pueda ver ciertas situaciones problemáticas que a través de un satélite estándar no lo pueda ver.

Además del contacto…

Claudio: Eso también es otro punto a favor de nosotros, que, como filosofía de trabajo, pensando en lo que nosotros, porque cómo hacemos una venta, cómo hacemos el desarrollo de un producto, elegimos una metodología, un método de trabajo diferente al convencional ¿Qué significa esto? Que nosotros, por más que no necesitemos ir a los campos, vamos, conocemos el productor, conocemos el campo, vemos qué herramientas tiene.  Porque también está lo otro, si vos decís tengo una nanotecnología, lo primero que me haces es preguntar: ‘¿Cuánto me va a salir más? ¿Qué equipo tengo que comprar?’ Y cuando vos le decís: ‘¿Qué tiene usted?’ Nosotros nos adaptamos a lo que tiene el productor, como elementos de aplicación, nos adaptamos también a su metodología de trabajo. Tratamos de minimizar ese impacto en nuestro cliente, en el productor, o en el técnico y nos adaptamos, porque esa es otra de las versatilidades, nos podemos adaptar a lo que el productor está trabajando y de la forma en que lo está haciendo. Nos resulta mucho más amigable, porque no tengo que empezar a hacer algo nuevo en mi forma de trabajo. Eso nos lleva a estar al lado del productor. Nosotros lo vemos como un socio al productor, porque la idea es que a él le vaya bien, porque si a él le va bien, a nosotros también nos va bien. Estamos durante todo el año al lado del productor. Porque la tecnología tiene otra versatilidad respecto a la química tradicional: ‘Si llueve, ¿Puedo aplicarlo o si tengo una época de mucho sol y calor?’ El químico necesita un momento para manipular, una ventana de tiempo. Nosotros no tenemos esa ventana de tiempo. Obviamente que, si está lloviendo, por cuestiones prácticas de trabajo, y si estamos en un enero a 45 grados de temperatura tampoco le decimos al productor porque no es cuestión de ir a sufrir el calor. Pero, si por cuestiones de necesidad hay que aplicarlo cuando está lloviendo, o cuando hay unas muy altas temperaturas, el producto se aplica y no se pierde. Es una de las particularidades que tiene la nanotecnología, se comporta de forma dual: como una onda y como una partícula. 

¿Se imaginaban en algún momento decir voy a trabajar con nanotecnología? ¿De dónde viene esa búsqueda? 

Claudio: Un poco de la curiosidad de cada uno, de buscar desafíos. A mí me aburre hacer siempre lo mismo. Entonces me gusta esto del desafío, de comenzar algo diferente.

¿Y dejaron todo lo demás? O sea, ¿viven de esto, se dedican exclusivamente a eso?

Osvaldo: Soy multifacético, soy productor también, tengo una pequeña chacrita, de mi madre y la familia, y ahí hice un montón de pruebas piloto. Y trabajo para otras empresas también, pero siempre más relacionado a la cuestión biológica y orgánica, que a la química. Es una cuestión de formación. Cuando yo estudié sabíamos que esto iba a ser un proceso de cambio. Las herramientas tecnológicas que veníamos utilizando iban a tener una vida útil. Esto arrancó en el año 1900 y llegamos a un volumen más o menos interesante, pero sabemos que tienen un tiempo de vida. Esto yo siempre lo tuve claro. El tema es que encontrar esos nuevos reemplazos, era todo un desafío. 

No tienen oficinas…

Claudio: No tenemos oficina fija. Estamos con el teléfono. Venimos con un producto de alta tecnología, entonces tratamos de cambiar también la forma de trabajar. Estamos con el teléfono, con la tablet, nos permite estar en movilidad constante, eso nos da flexibilidad a la hora de trabajar y de poder recorrer, poder ir a distintos lados. Es la otra parte del enfoque, de usar todo lo que tenemos hoy a disponibilidad. Puedo estar en una videoconferencia, o a veces estoy en el campo y estoy con el teléfono y haciendo el relevamiento satelital. Trabajamos con herramientas satelitales para manejar las parcelas y hacer el seguimiento. Pasa todos los días el satélite, me permite un relevamiento diario prácticamente. El mapeo se hace, si aplicaron productos qué hicieron. 

Y ¿cómo explican en el interior profundo de Misiones esa nueva tecnología? 

Claudio: Acá en Misiones hemos ido a las zonas de Colonia Aurora, Gobernador López, Alto Uruguay, nos ha tocado un caso particular, una de las primeras exposiciones que fuimos a hacer, en una jornada allá en Andresito, donde estaban los productores de maíz. Y vino un productor, ¿Cómo explicarlo? En eso me amoldo más yo, que trato de bajarme mucho más al llano, de explicar qué es…

Osvaldo: En un lenguaje más coloquial para poder…

Claudio: Sí. Entonces, empecé a charlar con el productor, le expliqué, él me explicó que tiene maíz. El productor cuando estamos terminando dice que: ‘Yo en vez de hombrear 30 bolsas por hectárea de dolomita, que tengo que llevar y aplicar cada tanto por líneo, voy a estar llevando en mi mochilita y mientras voy aplicando algún otro producto, ¿Lo puedo poner al de ustedes en una sola pasada?’. El tipo lo cuantificó a eso.

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