Alerta ajuste: la situación de Misiones

El rumor del ajuste del Estado nacional con impacto en las provincias ya se instaló meses atrás, particularmente tras la firma del acuerdo con el Fondo Monetario Internacional, pero se profundizó tras la llegada de Sergio Massa al ministerio de Economía, que formalizó ese rumor en decisiones administrativas de recorte presupuestario que impactan, necesariamente, en las provincias. 

Aunque el gobernador Oscar Herrera Ahuad consiguió el compromiso de que no haya mermas en los fondos destinados a obra pública, este recorte se visualizaría en los fondos no automáticos que reciben las provincias, distribución que carece de un criterio de distribución objetivo y que, por ende, impacta de diferentes formas en las jurisdicciones. Veamos que pasó hasta ahora con Misiones y que se perfila para lo que resta del año. 

Hasta agosto de este año, Misiones captó $11.344,7 millones de fondos no automáticos, distribuidos en un 90% al Gobierno provincial, 7% a los municipios y 3% a instituciones educativas provinciales. El balance respecto al año anterior es positivo: crecen 12,6% interanual real, empujados sobre todo por mayores fondos a municipios e instituciones educativas (+28,2% y +569% interanual real, respectivamente), mientras que las remesas al Gobierno central provincial crecen en menor nivel (8,9%). 

El dato así solo es positivo, pero el encuadre dentro de la estructura regional sigue siendo desfavorable: Misiones concentra el 21% de los fondos enviados a las provincias del NEA, mientras que Chaco y Formosa se quedan con el 36% y 24%, respectivamente; y Corrientes queda al fondo con 19%. 

Esa distribución evidencia que estos fondos discrecionales carecen de lógica económica y por ende hay fuerte discreción política: las dos provincias más cercanas al poder central obtienen mayores recursos. Tan simple como injusto. Esta lógica además se observa también al extender el universo de análisis a las 24 jurisdicciones subnacionales del país.  

Volviendo al caso específico de Misiones y el contexto de ajuste, se observa que en los dos últimos meses los envíos han desacelerado: en junio fueron por $1.974 millones (el mayor volumen del año), cae a $1.633 millones en julio, y a $1.110 millones en agosto. No pareciera ser del todo grave aún, más aún considerando que en julio hubo desembolso de ATN que no existió en agosto, pero se trata de hecho de una disminución paulatina de los recursos. 

Pero veamos más hacia dentro la situación: ¿cómo se componen los recursos no automáticos que recibió Misiones? 

Analizándolos por función, la correspondiente a “Educación y Cultura” representa el 36,1% por un total de $3.413 millones. Dentro de esta función, hay programas fundamentales como el Fondo Nacional de Incentivo Docente (FONID), construcciones escolares, programas vinculados a teatro, deporte y clubes de barrio, programas de terminalidad educativa, entre otros. El dato negativo: los fondos de esta función caen 14% en moneda constante respecto a 2021. 

El segundo mayor volumen de recursos corresponde a la función de “Agua potable y alcantarillado”, con $1.784 millones ejecutados en el año, por programas de ENOHSA y el ministerio de Obra Pública, y se destaca es este punto el envío de recursos en el marco del programa de Infraestructura Hídrica del Norte Grande, financiado por el BID. Los fondos que corresponden a esta función han tenido una fuerte expansión en este 2022: +58,5% real interanual. 

Los fondos para la función de la Seguridad Social totalizan $1.361 millones, todo realizado por el ANSES para financiar el déficit de las cajas previsionales no transferidas a la nación. Estos fondos caen 14% real interanual. 

Un aspecto clave para las cajas provinciales tiene que ver con la función de “Relaciones interiores”, que no es otra cosa que los fondos que envía el Estado nacional para brindar asistencia financiera a los distritos (entre ellos, los famosos Aportes del Tesoro Nacional -ATN). En los primeros ocho meses del año, por esta función a Misiones llegaron unos $1.257 millones, de los cuales 98% fueron ATN y el restante son fondos de la CAF en el marco de un programa de asistencia provincial. Estos fondos crecieron en la provincia 6,8% real interanual. 

Entre otras funciones, para no entrar en detalles de cada una de ellas, se destacan la de Promoción y Asistencia Social con $ 1.056 millones y +63,1% interanual real; para Transporte (no incluye subsidios) fueron $ 924 millones y +85,2% interanual real; para Salud, $ 778,5 millones y +8,1%. Estos fueron algunos de los casos más positivos. 

Por el contrario, lo vinculado a Vivienda y Urbanismo, que engloba recursos del Ministerio de Obra Pública y de Desarrollo Territorial y Hábitat, totalizan apenas $212,1 millones con una caída fuerte (-73,3% real interanual). Para Ciencia y Técnica, los fondos caen 20% real (fueron por $100 millones); para Industria llegaron apenas $1,6 millones (+0,5%) y para Ecología no llegaron fondos. 

Estos datos permiten algunas consideraciones de cara a lo que resta del año: en primer lugar, Misiones seguramente no recibirá más ATN, ya que lo captado a la fecha implica una alta suba interanual y, salvo alguna situación conflictiva no contemplada hasta la fecha, Economía cortará esos giros. 

En segundo lugar, hay que estar atentos a tres puntos fundamentales: Salud, Educación y Obras Públicas. Los dos primeros marchan a buen ritmo, lo cual pueden ser sujetos a desaceleración en los envíos, pero con diferentes formas: las vinculadas a salud no deberían sufrir recortes, porque el ajuste previsto por Massa se centra en programas que no afectan a Misiones, mientras que en Educación podría si existir un recorte más profundo en los envíos provinciales (salvo FONID). 

En lo vinculado a obras públicas, hay dos realidades: los fondos de esta función referidos a obras hídricas están en buen ritmo de ejecución y su eventual desaceleración no debería ser problemática; pero en vivienda, la situación es altamente negativa, ya que el ritmo de ejecución actual es de lento a casi inexistente, por lo cual recortar allí es un golpe muy duro a la política habitacional. Es factible que suceda, pero de cara al año electoral, quizás sea revisada la decisión.

En resumen, el problema misionero en relación con estos fondos hoy no está centrado exclusivamente en el riesgo de recorte (que existe, pero no de manera muy importante), sino en su distribución, un problema que lejos de ser coyuntural, es histórico, y muchísimas veces señalado en estas columnas. En lo que va del año, Misiones recibió 13% menos de recursos que Formosa y 41% menos que el Chaco. Nuevamente: no hay lógica económica, hay lógica política.

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