Apertura del Año Santo 2025: Una peregrinación de esperanza y misericordia en la Diócesis

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Este viernes, en una entrevista con Radio Tupa Mbae, el Padre Jorge Benchaki brindó detalles sobre el evento de apertura del Año Santo 2025, que se celebrará este domingo 29 de diciembre en la Diócesis de Posadas. Según el sacerdote, este acontecimiento tiene un profundo significado espiritual para toda la comunidad católica, ya que marca el inicio de un tiempo especial de gracia y renovación, que se celebra cada 25 años.Reproductor de audio

La Apertura del Año Santo: Un acto de gracia

El Padre Benchaki explicó que el Año Santo, también conocido como Año Jubilar, se inicia con la apertura de la Puerta Santa, un símbolo de acceso a la misericordia divina. Este acto, que el Papa Francisco presidió en Roma, se replica en todas las diócesis del mundo, incluida la de Posadas. En esta ocasión, el acto de apertura comenzará a las 19:00 horas en la Parroquia Espíritu Santo, ubicada en la intersección de España y Barrufaldi, para luego continuar con una peregrinación hasta la Iglesia Catedral San José.

La peregrinación, que contará con diversas paradas de reflexión, culminará en la Catedral, donde se celebrará la Santa Misa presidida por monseñor Juan Rubén Martínez, quien también proclamará el decreto que designa a las iglesias jubilares de la diócesis.

Las Iglesias Jubilares: Un camino de gracia y perdón

El Padre Benchaki detalló que, además de la Catedral, otras cinco iglesias de la diócesis recibirán la distinción de «iglesias jubilares» durante este Año Santo. Estas son: la Iglesia Sagrada Corazón de Jesús de Miguel Lanús, San Pedro y San Pablo de Apóstoles, Cristo Redentor de Jardín América y el Santuario de Nuestra Señora de Loreto en Loreto. Además, todas las parroquias de la diócesis, en su fiesta patronal, se convertirán en centros jubilares.

Para obtener las indulgencias plenarias, los fieles deberán cumplir con ciertos requisitos, como la confesión sacramental, la profesión de fe y la oración por las intenciones del Papa. El sacerdote explicó que las indulgencias no solo pueden beneficiar al que las recibe, sino también a las almas del purgatorio, en especial a familiares y seres queridos ya fallecidos.

Misericordia y redención: El propósito del Año Santo

Durante la entrevista, el Padre Benchaki subrayó que el objetivo de este Año Santo es invitar a los fieles a una profunda reflexión y acercamiento a la misericordia de Dios. En palabras del Papa Francisco, no se trata solo de una peregrinación turística, sino de un tiempo espiritual de conversión, donde se pueda experimentar el perdón y la gracia divina.

El sacerdote recordó que el pecado, aunque perdonado mediante la confesión, deja una pena temporal que puede ser redimida a través de las indulgencias. En este contexto, las indulgencias plenarias eliminan esa pena, ofreciendo una oportunidad única de purificación.

Un gesto solidario: Alimentos para los más necesitados

En el marco de la peregrinación, el Padre también invitó a los fieles a realizar un gesto solidario. Aquellos que deseen participar pueden llevar alimentos no perecederos para ser entregados a quienes más lo necesitan. Este acto simbólico de caridad resalta el espíritu de fraternidad y solidaridad que caracteriza a la Iglesia durante este tiempo de gracia.

Un llamado a la esperanza

Benchaki finalizó su intervención haciendo un llamado a todos los fieles de la diócesis a unirse a la peregrinación este domingo 29 de diciembre. “Es un tiempo para encontrarnos con la misericordia de Dios y vivir la alegría del perdón. Los esperamos a todos a las 19:00 en la Parroquia Espíritu Santo, para comenzar juntos este camino de esperanza y redención”, concluyó.

La Peregrinación de Esperanza, que comenzará a las 19:00 horas en la Parroquia Espíritu Santo y finalizará en la Catedral con la Santa Misa a las 20, promete ser un evento de gran significación espiritual para todos los católicos de la región.

Detalles del evento:

  • Fecha: Domingo 29 de diciembre
  • Hora de inicio: 19:00, Peregrinación desde la Parroquia Espíritu Santo hasta la Iglesia Catedral
  • Santa Misa: 20:00 horas, en la Iglesia Catedral San José, presidida por monseñor Juan Rubén Martínez

Todos los fieles están invitados a participar y a aprovechar este tiempo de gracia para acercarse a Dios, recibir el perdón y ofrecer su oración por las intenciones del Papa.

Cinco claves del Jubileo 2025

1. ¿Qué es un Jubileo?

La palabra «Jubileo» deriva del instrumento yobel, creado a partir de un cuerno de carnero, utilizado para anunciar el Día de la Expiación entre los judíos, el Yom Kippur. Tal y como se cita en la página web oficial del Jubileo, en la Biblia hay un primer acercamiento a lo que debe de ser un «Jubileo»: Debía ser convocado cada 50 años, porque era el año extra (cfr. Lv 25,8‑13)». Aunque era difícil de realizar, se proponía como la ocasión para restablecer la correcta relación con Dios, con las personas y con la creación, y conllevaba el perdón de las deudas, la restitución de terrenos enajenados y el descanso de la tierra.

El primer Papa que convocó un Jubileo o «Año Santo» fue Bonifacio VIII, en el año 1300. Al principio la frecuencia era cada 100 años y con el tiempo se fue reduciendo. En 1343 se redujo a 50 años, por Clemente VI y en 1470, a 25, gracias al Papa Pablo II. Además, también se pueden convocar Jubileos «extraordinarios», como sucedió en el año 1933, cuando Pío XI quiso conmemorar el aniversario de la Redención, o como cuando, en el año 2015, el Papa Francisco convocó el Año de la Misericordia.

2. La Puerta Santa

En esta ocasión, el Jubileo de la Esperanza fue inaugurado por el Papa Francisco este pasado 24 de diciembre, con el gesto de abrir la Puerta Santa de la Basílica de San Pedro. Más de 6.000 fieles siguieron la ceremonia desde el interior de la Basílica de San Pedro y más de 20.000 en el exterior, a través de las pantallas gigantes instaladas en la Plaza. En los próximos días, tal y como ha dispuesto el Pontífice, se abrirán las Puertas Santas de las tres restantes Basílicas papales: la Basílica de San Juan de Letrán (29 de diciembre); Santa María la Mayor (1 de enero) y San Pablo Extramuros (5 de enero).

El papa Francisco inició el Jubileo anual con la apertura de la Puerta Santa

El gesto de abrir la Puerta Santa tiene un gran significado para todos los cristianos. Al cruzar el umbral, el peregrino recuerda el texto del Capítulo 10 del Evangelio según San Juan: «Yo soy la puerta: quien entre por mí se salvará». Un gesto que expresa la decisión de dejarse guiar por Jesús, el Buen Pastor. Por otra parte, simboliza la entrada al interior de una iglesia, un espacio sagrado donde uno ha de aproximarse con respeto, y que es signo de la comunión que une a todo creyente con Cristo: lugar de encuentro, lugar de reconciliación y de paz.

La Puerta Santa no es solo un mero umbral físico, sino un símbolo de la invitación divina a cruzar hacia un nuevo comienzo, un camino de esperanza que se abre ante todos.

El pasado 24 de diciembre, tras cruzar la Puerta Santa el Papa Francisco,  a continuación lo hicieron los cardenales, arzobispos, obispos y representantes del Pueblo de Dios, procedentes de los cinco continentes, y se dirigieron hacia el Altar de la Confesión. Los miles de fieles y peregrinos que llegarán a Roma hasta el 6 de enero de 2026, fin del Año Santo, pueden hacer lo mismo.

3. El logo

En el logo se pueden apreciar cuatro figuras de diferentes colores, representando los cuatro rincones de la tierra. Tal y como se indica en la web oficial del Jubileo, están abrazadas entre sí, indicando la solidaridad y fraternidad que une a los pueblos. Además, la primera figura está abrazada a una cruz, como símbolo de fe y también de esperanza. Bajo las figuras, se pueden ver unas olas, como si estuvieran en movimiento. Con ello, se quiere dar a entender que la vida no siempre transcurre por aguas tranquilas, pero el extremo inferior de la cruz, a la cual la humanidad está abrazada, finaliza en un ancla, metáfora de la esperanza. El color verde con el que se escribe el lema, «Peregrinos de la esperanza», también ha sido escogido precisamente por ser el color que simboliza la esperanza.

4. La Bula

La tradición dicta que cada Jubileo se proclama a través de la publicación de una Bula Papal, es decir, un documento oficial, generalmente escrito en latín, con el sello del Papa. Suelen publicarse el año anterior al Jubileo. En este caso, la Bula fue publicada el 9 de mayo de 2024, con el título Spes non confundit (La esperanza no defrauda). En ella el Papa Francisco explica que  «Encontramos con frecuencia personas desanimadas, que miran el futuro con escepticismo y pesimismo, como si nada pudiera ofrecerles felicidad. Que el Jubileo sea para todos ocasión de reavivar la esperanza. La Palabra de Dios nos ayuda a encontrar sus razones», explicando así los motivos por los que el Jubileo del 2025 ha de centrarse en la virtud teologal de la esperanza. Recuerda a su vez que «La esperanza efectivamente nace del amor y se funda en el amor que brota del Corazón de Jesús traspasado en la cruz», y que es «el Espíritu Santo, con su presencia perenne en el camino de la Iglesia, quien irradia en los creyentes la luz de la esperanza. Él la mantiene encendida como una llama que nunca se apaga, para dar apoyo y vigor a nuestra vida. La esperanza cristiana, de hecho, no engaña ni defrauda, porque está fundada en la certeza de que nada ni nadie podrá separarnos nunca del amor divino».

5. El Himno

El texto preparado por Pierangelo Sequeri y musicalizado por Francesco Meneghello contiene numerosos temas del Año Santo. En primer lugar, el lema, “Peregrinos de la esperanza”, encuentra el mejor eco bíblico en algunas páginas del profeta Isaías (Isaías 9 e Isaías 60). Los temas de la creación, la fraternidad, la ternura de Dios y la esperanza en el destino resuenan en un lenguaje que no es «técnicamente» teológico, aunque lo sea en el fondo y en las alusiones, para hacerlo resonar con elocuencia en los oídos de nuestro tiempo.

Paso a paso, el pueblo de los creyentes en su peregrinación diaria se apoya confiadamente en la fuente de la Vida. El canto que surja espontáneamente durante el camino (cf. Agustín, Discorsi, 256) está dirigido a Dios. Es un canto lleno de la esperanza de ser liberados y sostenidos. Es un canto acompañado del deseo de que llegue a los oídos de Aquel que lo hace brotar. Es Dios quien, como una llama siempre viva, mantiene encendida la esperanza y da energía a los pasos del pueblo que camina.Reproductor de audio

Texto de la versión en español: Conferencia Episcopal Española

Llama viva para mi esperanza,

que este canto llegue hasta ti,

seno eterno de infinita vida,

me encamino, yo confío en ti.

Toda lengua, pueblos y naciones

hallan luces siempre en tu Palabra.

Hijos, hijas, frágiles, dispersos,

acogidos en tu Hijo amado.

Llama viva para mi esperanza,

que este canto llegue hasta ti,

seno eterno de infinita vida,

me encamino, yo confío en ti.

Dios nos cuida, tierno y paciente

nace el día, un futuro nuevo.

Cielos nuevos y una tierra nueva.

Caen muros gracias al Espíritu.

Llama viva para mi esperanza,

que este canto llegue hasta ti,

seno eterno de infinita vida,

me encamino, yo confío en ti.

Una senda tienes por delante,

paso firme, Dios sale a tu encuentro.

Mira al Hijo que se ha hecho hombre

para todos, él es el camino.

Llama viva para mi esperanza,

que este canto llegue hasta ti,

seno eterno de infinita vida,

me encamino, yo confío en ti.

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