Alejandro Pegoraro

Director de Consultora Politikon Chaco

Misiones registra el mayor avance de salarios en el NEA

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Misiones, durante el 2021, es la provincia dentro de la región del NEA que mostró el mayor avance del empleo privado formal y experimentó expansiones que la posicionaron, además, entre las provincias líderes a nivel nacional. Pero además de ello, también la provincia se destaca por la expansión del salario de los trabajadores formales, registro donde también es líder en el NEA.

De acuerdo a los datos que suministra la Superintendencia de Riesgos de Trabajo, en base al registro de empleadores y trabajadores por provincia, al mes de septiembre del 2021 Misiones tuvo el mayor incremento del salario, medido a nivel interanual, llegando al 61,1% de expansión, posicionándose así varios puntos por encima del alza de precios tanto regional como nacional, pero también le sacó un par de cabezas de ventaja al resto de las provincias que componen la región. En Corrientes, el salario promedio tuvo una suba del 50,1%; en Formosa del 51,1% y en el Chaco del 47,5%, siendo ésta la provincia con el peor resultado y registrando así caídas reales.

El promedio regional del NEA muestra un incremento para la región del 52,7%, por lo que el salario de trabajadores misioneros creció casi diez puntos porcentuales por encima de dicho registro.

Naturalmente, no todos los sectores de actividad gozan del mismo nivel de incrementos: en el caso misionero, las dos principales actividades, como la Industria Manufacturera y el Comercio, tuvieron muy buenas subas, pero inferiores al total provincial (+55,5% y +54,5%, respectivamente).

En el top del ranking misionero, la actividad de Enseñanza (privada) lidera con un crecimiento del salario del 87,3%; seguida por los “Servicios artísticos, culturales, deportivos y de esparcimiento” y “Servicios de alojamiento y servicios de comida” (+86,1% y +76,3%, respectivamente).

Por encima de la media provincial se encuentran también “Servicios informáticos, científicos y técnicos”, “Información y comunicaciones” y “Agricultura, ganadería, caza, silvicultura y pesca”, con crecimiento de entre el 63% y 69%.

En el fondo, teniendo incrementos que no superan el alza de precios y configurando así caídas reales, están las actividades de “Servicios Inmobiliarios”, “Suministro de agua y gestión de residuos”, “Intermediación Financiera” y “Servicios sociales y de salud”. Estos rubros tuvieron expansiones que van el 40% al 47%.

Cabe señalar que lo detallado corresponde a los crecimientos del salario en relación al 2020 y no al volumen salarial en sí. Es decir, decir que enseñanza lidera el ranking no significa que sea la actividad mejor remunerada, sino que fue la que tuvo el mayor crecimiento porcentual.

De hecho, para poner como ejemplo, la actividad de “Intermediación Financiera” tuvo una de las variaciones más bajas en la provincia, pero sigue siendo una de las que paga los mayores salarios ($120.800 en promedio).

Haber sido la provincia de mayor expansión del salario es un dato clave para Misiones, ya que la provincia corría por detrás en los últimos años. Sin dudas, la recuperación de la actividad, el incremento de la facturación de empresas, el crecimiento sostenido de la economía y las inversiones realizadas por privados permiten que se haga real el impacto social: más empleo y mejores salarios. Aún no se está en la situación ideal, y de hecho, la inflación sin freno no ayuda, pero el camino que se transita sin dudas es más que importante para la provincia.

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Subir la vara y apuntar al techo: Misiones y el desafío del próximo bienio

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La economía misionera atravesó un 2020 de fenomenal crecimiento y un 2021 de consolidación en la mayor parte de los indicadores económicos que relevamos mensualmente. Esto, se suma a un proceso de crecimiento global que la provincia ya experimentaba en 2019, con limitaciones propias de la macro de ese momento, que hoy también las tiene. Sin embargo, entre las provincias del país, Misiones es una de las que está mejor parada para subir la vara respecto al 2020 y apuntar a volver a alcanzar los techos históricos logrados años atrás, previo al derrumbe nacional del 2018.

Allí radica el principal desafío misionero no solo para el 2022, sino para los próximos, por lo menos, dos años.

En términos regionales, ya quedó más que claro que Misiones se posiciona de manera indiscutible como líder en el NEA, particularmente por el impacto del empleo. En esta provincia se observa la mayor proporción de trabajadores registrados en el sector privado de toda la región, con 80 cada 1.000 habitantes, sacándole varias cabezas de ventaja al resto (la más cercana, es Corrientes, con 68), y siendo segunda a nivel Norte Grande, solo por debajo de Tucumán (96 cada 1.000).

Pero, además, Misiones creó más puestos de trabajo privados formales que todo el resto del NEA en su conjunto desde el inicio de la pandemia a la actualidad, y también, más que todo el conjunto del NOA (región donde el saldo final sigue siendo negativo).

Si bien el trabajo informal sigue siendo alto y atraviesa un momento bastante más delicado, el hecho de crear empleo formal es el indicador más preciso no solo de un buen andar de la economía local, sino también de expectativas, por un lado, y de respuestas del propio sector privado que apuesta a seguir desarrollándose en la provincia. Sin un Estado que garantice el cumplimiento efectivo de los derechos de la ciudadanía, no hay desarrollo posible. Pero sin un sector privado activo, tampoco.

La economía misionera cierra el año 2021 con un alza estimada entre el 13% y 15%, por encima de las estimaciones de crecimiento nacional. Pero lo verdaderamente relevante de este dato es que el crecimiento se da sobre un año que también había sido positivo: el 2020, con pandemia de por media, había cerrado con datos positivos para la provincia. Por ende, no hay un pleno efecto rebote.

¿Hay puntos flacos en este crecimiento? Naturalmente los hay. La construcción no tuvo un buen segundo semestre, pero aún así se mantiene por encima de los valores del 2020; el mercado automotor sufrió a la par que el resto de las provincias por escasez de unidades a la venta pese a existir alta demanda; y la inflación continúa pegando duro.

Aún con eso, en el 2021 los salarios públicos tuvieron una alta recomposición, y los privados también transitaron caminos de recuperación, aunque en menor nivel. De la mano de ello, las ventas del comercio minorista registraron importantes alzas en términos reales, ayudados en gran parte por la efectividad que tuvieron los programas Ahora, claves para el sostenimiento (primero) y la expansión del consumo local.

¿En qué se sustenta este proceso? La política no es ajena y, de hecho, nunca lo es. El fuerte provincialismo, desde el punto de vista no solo de gestión sino también ideológico, marcó un camino. Con defensores y con detractores, gustando más o gustando menos, la Renovación marcó una impronta donde el “Misiones primero” primó en todas las mesas de trabajo que tuvo con el Gobierno nacional. Aún sosteniendo una alianza (algo más laxa) con el Gobierno nacional, la administración Herrera Aguad se plantó.

Esta actitud tuvo resultados concretos: la incorporación de más recursos para Misiones en el presupuesto y la habilitación a un nuevo debate por la zona aduanera con muestra de ello, pero no logró hacerse carne por la votación negativa en Diputados. Por ende, el camino político volvió a abrirse para poder lograr estos mismos hitos ya a niveles directos Nación-Provincia.

¿Es hora que la Nación “recompense” a Misiones? Lo venimos diciendo hace tiempo, y la respuesta es un enorme SI. La provincia no solo está siendo (hace décadas) perjudicada en el esquema de reparto de recursos automáticos, sino también en el no automático, ese donde la decisión política prima por encima de los demás factores, y que en 2021 cae 16% en términos reales frente al 2020 (fuerte descenso en las transferencias corrientes y cierta recuperación en las de capital).

Agenda ambiental, cuidado de la biodiversidad, competencia fronteriza, conducta fiscal, son algunos de los puntos donde la provincia requiere de esta suerte de recompensa nacional.

Por ello, la política cobra una nueva fuerza, y Misiones picó en punta con el armado del nuevo bloque federal, que se suma a la fuerza (aún leve y con volatilidades) del Consejo Regional del Norte Grande.

En este marco, la agenda fiscal también es relevante. La firma del Consenso Fiscal 2022 no debería traer consigo grandes modificaciones en los esquemas tributarios provinciales, pero sí dar algo de previsibilidad. Pero por detrás de ello, cobra importancia los modelos fiscales que aplican las provincias. El debate “baja presión” o “alta presión” es vacío si no consideran las particularidades de cada provincia.

Todo esquema fiscal que tienda a aliviar el peso del pago de impuestos a la ciudadanía es bien recibido, pero no todo da lo mismo, principalmente si las reformas a aplicar se orientan a desfinanciar a las provincias.

Un aspecto clave para evaluar esto es el análisis del gasto de las provincias. Si tiene alta presión tributaria, pero no logra dar respuesta a las demandas más básicas (salarios, servicios públicos e infraestructura, entre otros) entonces sí hay que cuestionar el peso tributario. Pero si una provincia genera una fuerte base recaudatoria y con ello responde a esas demandas, como pudo hacerlo Misiones en este 2021, entonces la discusión es otra.

Misiones dio ejemplo de ello: al cierre del primer semestre del 2021, la provincia hizo crecer el gasto a la par de los ingresos para poder justamente dar respuestas a aquellos puntos que lo requerían, una conducta muy distinta a otras provincias (la mayoría) que tuvieron alzas de ingresos muy importantes, pero contrajeron el gasto para poder hacerse de resultados fiscales abultados, sin dar solución a las demandas que tenían (principalmente, la salarial).

Reconociendo que aún existen, como ya se mencionó, muchas falencias y que se está lejos de llegar al escenario ideal, se debe reconocer que Misiones avanza en buen camino y se posiciona como una provincia con un claro rumbo. Se requieren mejoras, como también se necesitan, necesariamente, respuestas nacionales. Se debe continuar trabajando en poder ampliar aún más la inversión pública, en mejorar la calidad y la cobertura de los servicios, en seguir consolidando un camino de recuperación plena del consumo, entre otras varias cosas.

Pero las deudas pendientes no dejen tapar los logros alcanzados. Insistimos en el hecho de que, dentro del NEA, Misiones tomó un liderazgo indiscutido, aunque nos pese a los chaqueños o aunque lo renieguen los hermanos correntinos. En el Norte Grande, conforma junto a Salta y Tucumán un eje productivo, turístico e industrial de vital importancia no solo regional sino también nacional.

Haber tenido buenos años 2020 y 2021 obligan a Misiones a subir la vara, a ponerse como nuevos objetivos romper los techos históricos en cada uno de los indicadores económicos que se relevan, y a lograr dar solución a todos los aspectos que aún están pendientes. La base para lograr eso, ya está hecha. El combustible para acelerar, será sin dudas el apoyo nacional (y la estabilidad macro).

Que sea un 2022 de éxitos. Feliz año para todos.

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Sin Presupuesto

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Tras el rechazo de la Cámara de Diputados de la Nación al proyecto de Presupuesto 2022, el gobierno nacional decidió prorrogar el presupuesto actual para administrar los recursos y el gasto para el que año que viene. ¿Qué implica esto en términos generales y como impacta en Misiones?

En primer lugar, la prórroga del actual Presupuesto tiene pros y contras para el Gobierno nacional: el punto donde lo favorece es que gozará de mayores discrecionalidades para asignar partidas vía decreto. Todo incremento de recursos (que se dará de forma natural y obvio por efectos de la inflación) permite a la gestión actual hacer uso a discreción de esos excedentes recaudatorios. Es decir, el Gobierno tiene mayor margen de acción a criterio propio de los recursos.

Pero en esa misma línea, también tiene algunas limitaciones: la base recaudatoria no será la misma, ya que no podrían implementarse ciertas modificaciones pensadas en el proyecto que estaban vinculadas a los tributos.

La gran contra de lo que sucedió esta semana es de naturaleza política, no económica y, si bien las razones de fondo son distintas, será el segundo año donde Alberto Fernández deberá gobernar sin presupuesto propio (ya pasó en 2020).

¿Cómo impacto esto en Misiones? A simple vista, el rechazo del proyecto en el Congreso perjudica y mucho a la provincia, que había logrado importantes incorporaciones en el debate en comisión, y ahora eso queda en la nada.

Además, por segundo año consecutivo, la zona aduanera queda excluida, pese a haber estado en el texto final votado en Diputados.

Sin embargo, la provincia no puede quedarse de brazos cruzados. Tener Presupuesto no era garantía de concreción de obras para la provincia, así como no tenerlo no debería significar necesariamente una derrota definitiva. El texto del Presupuesto es

elemental, pero no es lo único necesario. Es la ejecución del mismo la que determina el impacto en el territorio.

Veamos en número que pasa con el presupuesto 2021 vigente. El crédito presupuestario inicial del gasto a ejecutar por el Gobierno nacional en la provincia, al inicio de año, era por un total de $114.182,5 millones (por todo concepto, es decir, erogaciones corrientes y de capital); a lo largo del año, el Presupuesto fue sufriendo diferentes modificaciones, que elevaron el crédito presupuestario para Misiones: el vigente es por $132.789,9: es decir, se incrementó en casi 19 mil millones de pesos. Hasta acá, bien.

Sin embargo, al 15 de diciembre, solo se ejecutó un 80,7% del crédito presupuestario vigente, por un total de $107.175,7. Por ende, notamos que el nivel de ejecución está todavía por debajo incluso del presupuesto inicial y todo indica que el año terminará para la provincia con una subejecución de las partidas.

En el NEA, de hecho, es la provincia que tiene la menor ejecución del presupuesto vigente. En el Chaco llega al 89%, en Corrientes al 82% y en Formosa al 84%. En todos estos casos, también hubo un incremento del crédito presupuestario en relación al inicial.

Volviendo a la cuestión de la ampliación presupuestaria que tuvo Misiones, a priori se trata de una buena noticia: son más recursos para los misioneros y para el desarrollo local. Pero no.

Al analizar las erogaciones por clasificación económica, notamos que el Gasto Corriente del Estado nacional en Misiones pasó de $105.831,4 millones (crédito inicial) a los $125.837,7 millones (crédito vigente): son veinte mil millones de pesos más que se fueron incorporando a las partidas en la provincia.

De esos veinte mil millones de pesos “nuevos” para la provincia por modificaciones y reasignaciones presupuestarias, el 30% estuvo destinado a prestaciones de seguridad social dado incrementos en jubilaciones y pensiones y bonos otorgados; otro 39% fue para Transferencias Corrientes, principalmente al sector privado y en menor nivel al público; y el 31% restante fue para Gastos de Consumo, como ser salarios de agentes públicos nacionales con asiento en las provincias.

Hasta acá, nada podría cuestionarse. Sin embargo, el punto clave de la modificación presupuestaria estuvo dado en el Gasto de Capital, que es el vinculado a la ejecución de obra pública y proyectos de desarrollo en el sentido más estricto de la palabra.

El presupuesto inicial para Misiones en este punto era por $8.351,1 millones; sin embargo, tras las modificaciones, este crédito cayó a $6.952,2 millones: hubo un recorte de casi $1.400 millones, empujado sobre todo por un recorte importante en las transferencias de capital.

La paradoja con esto, es que aún con esas modificaciones, el crédito vigente ya se sobreejecutó (130%), quedando algo por encima del vigente, pero por debajo del inicial.

Esto nos muestra que la aprobación del presupuesto es tan importante como la ejecución y el control del mismo por parte de autoridades misioneras y de los propios legisladores.

Uno de los logros que había alcanzado Misiones en el debate en comisiones era el incremento de recursos para obras, ya que, en el proyecto original, la provincia estaba muy perjudicada en el esquema de reparto, como se detalla en esta nota de Economis.

Suponiendo que el Presupuesto se aprobaba en el Congreso, ¿había garantía de que se ejecutarían esos recursos? La evidencia muestra que no.

Entonces, ¿el Presupuesto es en vano? Para nada. Por el contrario, es una herramienta indispensable, pero debe ser seguida durante todo el año y las discusiones políticas no se agotan en la aprobación, también en las modificaciones posibles.

¿Qué esperar ahora? El reparto vigente 2021 para Misiones, en materia de desarrollo y obras, no fue del todo positivo para la provincia y podría repetirse en el 2022 a partir del escenario actual. Pero, no hay que subestimar a la política. El nuevo bloque de Provincias Unidas tiene poco volumen de legisladores, pero alto volumen político, y puede posicionarse como el gran arbitro de las principales disputas parlamentarias.

Por ende, el rol de los legisladores de la Renovación, en conjunto con el trabajo de las autoridades provinciales, pueden generar modificaciones en el esquema actual que beneficie a la provincia.

La política, ahora, jugará un rol mucho más fuerte del que naturalmente tiene. El escenario es incierto, pero con mucho potencial para alcanzar logros.

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El empleo industrial en Misiones es el más alto de los últimos 25 años

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Arcor y su inversión de 20 millones de dólares para ampliar la planta de bolsas de papel en Misiones. La fábrica de bicicletas Steckler en Oberá. Lory y sus máquinas de exportación. La industria misionera pasa por un buen momento y los indicadores de empleo marcan niveles récord: en Misiones el empleo crece a un ritmo mayor a la gran mayoría de las demás provincias, y es líder en el NEA. En este sentido, hay dos sectores fundamentales que empujan este crecimiento: la industria y el comercio. 

Lo relevante de esa situación no está dada solamente en el crecimiento del empleo en estas dos actividades, sino su importancia específica: son los dos de mayor empleabilidad en la provincia y, además, la creación de puestos de trabajo da cuenta de un proceso de crecimiento de la actividad económica que tiene como consecuencia natural la demanda de mano obra, tanto por consumo como por inversión. 

En este sentido, la industria pasa por un buen momento en la provincia. Los últimos datos sectoriales que están disponibles, que corresponden al primer semestre de este año, muestran que los puestos de trabajo en la industria manufacturera misionera son 23.490, con una expansión del 5% en relación a igual período del año anterior. Pero no solo crece contra un 2020 golpeado por la pandemia: también lo hace contra 2019 (+4,3%), contra 2018 (+1,6%), contra 2017 (+2,1%), contra 2016 (+0,4%) y contra 2015 (+1,0%). 

El crecimiento no se agota en la comparación contra 2015. Por el contrario, Misiones tiene el volumen de empleo formal en la industria más alto desde 1996. Hoy hay más empleo industrial que nunca, tomando siempre el inicio de la serie histórica en 1996. 

Volviendo a la comparación 2021 vs 2020, el crecimiento del 5% implica la creación de 1.119 empleos en la industria misionera, el mayor volumen dentro de todo el Norte Grande y el 51% de los nuevos empleados creados en la industria del NEA: es decir, 1 de cada 2 empleos nuevos en el último año creados por este sector, es de Misiones. 

Las manufacturas (tanto de origen agropecuario como industrial) son el gran caballo de batalla de Misiones dentro de la región del NEA, posicionándose como una provincia manufacturera per se. 

Esto vuelve a ratificarse al observar el volumen de empleo industrial manufacturero en la región: Misiones representa el 52,1% del total del nordeste. En otras palabras, la provincia tiene más empleo industrial que Chaco, Corrientes y Formosa, juntas. La que más se le acerca es Corrientes, pero tiene “solo” 12.255, un 48% menos que Misiones. 

Dentro del Norte Grande, solo Tucumán tiene un volumen superior de empleo industrial (26.395), empujado por la industria azucarera. 

Observando hacia dentro de la estructura laboral de la industria, el segmento de Alimentos, donde se incluye la yerba mate, es la mayor empleadora, concentrando el 46% del total provincial, y tuvo una expansión del 2,3% contra 2020. 

Si analizamos, además, el peso de la foresto-industria en Misiones, hay más de 10 mil empleos actualmente en ese sector en la provincia, y mostró una expansión del 6,8% contra 2020, con casi 700 empleos creados en ese período. La actividad de “aserrado y cepillado de madera” concentra, en este segmento particular, el 54% del empleo, y los “servicios forestales” con el segundo sub-sector de importancia, con casi el 13% del total. 

El empleo en la foresto-industria misionera casi duplica a la correntina, que tiene 5.500 empleos en este período de análisis, y comparten el rasgo de que el aserrado y cepillado concentren la mayor parte del empleo del sector, aunque en el caso correntino el segundo lugar está ocupado por lo vinculado a la actividad de la extracción y no a servicios forestales. 

Para cerrar: la expansión del empleo no es un fin en sí mismo; es, por el contrario, un medio, necesario e imprescindible, para alcanzar mayores grados de desarrollo económico y social. A la vista de este objetivo, el hecho de que la industria y el comercio sean los grandes impulsores de la generación de empleo en la provincia, no es otra cosa que la evidencia de un proceso productivo que está en buenos ritmos, y de capacidad de consumo. En este marco, hay algunos nubarrones que podrían ser tormentas (los precios), pero la posición en donde hoy se para Misiones es claramente positiva, y la logró a pesar de un sinfín de contratiempos geográficos-impositivos-económicos y políticos. 

¿Qué podría ser de la provincia con condiciones favorables de crecimiento? La evidencia muestra que podría emerger como la gran potencia de todo el Norte y Litoral, juntos. Pero sin políticas nacionales que apoyen esto, nada será posible. 

¿Qué más tiene que hacer la provincia para que de una vez por todas el Estado nacional le dé las herramientas necesarias para su desarrollo? No queda mucho más. Demostró competitividad, generación de empleo, alza en el consumo, prudencia fiscal, innovación tecnológica, conciencia y cuidado ambiental. 

Otras provincias, por mucho menos, recibieron mucho más. Sería hora de empezar a hacer justicia.

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Las bases del crecimiento misionero del 2021 y los desafíos por venir

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El 2022 está a la vuelta de la esquina, y con ello, las expectativas de cierre de año son alentadoras, principalmente porque, aun en un contexto macro todavía inestable, la provincia de Misiones logra sostener un considerable camino de crecimiento basado en la generación de empleo, inversión e innovación.

Como bien sabemos, los ritmos de recuperación y crecimiento no son iguales para todas las provincias: mientras que hay algunas con indicadores superando ya niveles incluso de 2019, otras siguen debajo de ese nivel o de 2020. Aquí no solo juega un papel predominante lo que hicieron tras inicio de la pandemia, sino también, lo realizado previo a ella: el piso desde donde parte las provincias determina el grado de capacidad que tienen para salir de una crisis.

Justamente, Misiones mostró muy buenos rendimientos en indicadores claves para la economía local no solo en 2020 y 2021, también lo hizo antes y eso le permitió tomar más impulso en plena crisis, ayudado por supuesto por factores exógenos a la propia provincia (cierre de fronteras) que la benefició todavía más.

¿Cómo se planta Misiones al cierre de año?

En primer lugar, así como el cierre de 2020 la cenicienta en la provincia fue la recaudación provincial, en este 2021 sin dudas es el empleo. Con datos hasta septiembre inclusive, la provincia se destaca no solo en el contexto regional, sino
también en el nacional.

Desde el inicio de la pandemia a septiembre 2021, Misiones creó más puestos de trabajo que las demás provincias del NEA combinadas, y 6 de cada 10 nuevos empleos creados en el NEA, fueron en Misiones. A nivel nacional, los puestos de trabajo generados en la provincia representan el 16% del total creado por el total de las jurisdicciones, solo por debajo de Santa Fe, que participó de la creación del 23% de los nuevos empleos desde la pandemia.

En términos de variación porcentual, Misiones es la provincia con el segundo mayor registro de creación de empleos desde el inicio de la pandemia: +4,4%, solo superada por Tierra del Fuego (7%), con la muy importante diferencia de que el crecimiento fueguino fue muy fuerte en 2020 y en 2021 viene cayendo (-0,3% en lo que va del año), mientras que el misionero sigue en alza en este 2021 en particular.

En este contexto, industria y comercio son los dos principales motores del empleo: no solo por su alto volumen de empleabilidad, sino también de velocidad de crecimiento. Esto, a su vez, demuestra las bases fundamentales de la economía local. Por otro lado, es necesario poner el foco en que lo que ocurre con la construcción que, a contramano de los otros sectores mencionados, está atravesando una situación mucho más débil, pero aún así se mantiene arriba de los niveles del 2020.

El crecimiento del empleo no es una causa del crecimiento económico, sino más bien su consecuencia directa, y aquí entramos en el segundo aspecto clave para la provincia en este 2021. A septiembre, la facturación de las empresas misioneras en su conjunto tienen el crecimiento real más alto entre todas las provincias el país. Según datos del CEP XXI del Ministerio de Desarrollo Productivo de la Nación, la facturación real de las empresas misioneras crecen por encima del 10% por encima del 2019, y junto a Santa Fe son líderes nacionales en este sentido.

Mayor facturación real implica no solo mayor producción y venta, sino posibilidades de expansión, que a su vez permite (y demanda) mayor mano de obra, generando empleo, y conformando así un circulo virtuoso de derrame en la sociedad.

Vinculado a esto, pero yendo de manera más concreta en el sector comercial, los (pocos) indicadores con información disponible nos muestran como la provincia dio pasos muy importantes en este sentido: no solo registra el mayor avance real de ventas en supermercados, sino también una amplia adhesión a programas de fomento al consumo de origen nacional (como Ahora12) y provincia (Ahora Misiones), con niveles de facturación crecientes.

Por supuesto, todo incremento de la demanda y de cierta ampliación del poder adquisitivo de las personas trae algunas consecuencias, producto de una macro inestable: los precios. La inflación es un problema nacional, con fuerte presencia en la región del NEA, pero en Misiones está aun más presente. Si bien no hay mediciones oficiales de inflación provincial, el costo de vida misionera, medida por el IPEC, nos da cierto panorama al respecto. El organismo oficial de estadística y censo provincial señala que el valor de la canasta básica en Misiones ronda en 88 mil pesos a octubre, siendo de esta manera una de las más caras del país (entre las jurisdicciones con mediciones oficiales).

Este fenómeno es el que más daño puede hacer en todo proceso de recuperación económica, pero es, a su vez, un campo donde los gobiernos provinciales tienen menos margen de acción. Programas de fomento al consumo como los Ahora son fundamentales para poder ofrecer cierto alivio a los bolsillos de los hogares, pero pueden quedarse cortos en su alcance (como también cobertura) ante una escalada de precios.

A finales del 2020, en estas mismas columnas, afirmábamos que el trípode principal para el crecimiento en este año iba a ser empleo, salarios y precios. Hasta el momento, Misiones supera las expectativas en dos de ellos: empleo y salarios, aunque este último en menor medida (los públicos tuvieron una recomposición muy importante, pero los privados aún no logran recuperar del todo), mientras que precios es ancla del crecimiento actual.

Lamentablemente, esto debe tener soluciones de fondo desde el gobierno nacional. No hay provincia alguna que pueda combatir por si solo una fenómeno como ese.

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