Alejandro Pegoraro

Director de Consultora Politikon Chaco

Recursos y gasto: ¿en qué se diferencia Misiones del resto de las provincias del NEA?

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Durante esta semana, desde la Renovación comenzó a acelerarse el reclamo por las asimetrías que sufre Misiones en materia de recursos y de competitividad que impactan de manera importante en las posibilidades de desarrollo, poniéndole un techo a la misma a partir de esquemas no resueltos que no permiten que la provincia explote la totalidad de su potencial.

Uno de los llevó adelante estos reclamos, públicamente, fue el ministro de Economía Adolfo Safrán, quien se refería no solo al esquema asimétrico de asignación de recursos nacionales vía coparticipación, sino también a la necesidad y urgencia de continuar insistiendo en regímenes especiales de competitividad como la zona aduanera especial.

En relación a lo primero, el ministro sostuvo su reclamo en el peso de los recursos generados en la provincia que se aplican al gasto público, dando cuenta de su enorme peso y, por ende, dejando a la vista la inequidad del sistema de reparto actual para con Misiones.

Ante ello, es conveniente analizar la estructura del gasto de las provincias del NEA, para determinar no solo la eficiencia (o no) del mismo, sino también para observar los impactos de esta asimetría mencionada previamente.

Si tomamos los datos que corresponden al período enero – junio de este año (último disponible de ejecución presupuestaria de las provincias del NEA), vemos en primer lugar un dato muy concreto: consolidando la totalidad de los ingresos de acuerdo a su origen, Misiones tiene el menor peso de recursos nacionales sobre dicho total.

En el Chaco, los recursos de origen nacional representan el 74% del total de sus ingresos; en Corrientes, el 75%; en Formosa el 83%, y en Misiones, solo el 58%.

Por ende, lógicamente el peso de los recursos generados en las provincias muestra una situación inversa: fuerte participación en Misiones (42% del total), que va desciendo en el resto de las provincias de la región (Chaco 26%; Corrientes 25% y Formosa 17%).

Primera conclusión: Misiones tiene una estructura económica de recursos mucho más amplia y fortalecida que el resto de las provincias de la región, que nace justamente de la asimetría en el reparto. ¿Dónde puede observarse notablemente esta asimetría que hablamos?

Solo en concepto de coparticipación, en lo que va del año Misiones recibió recursos medidas de manera per cápita de $55.238 por misionero, pero por cada formoseño se destinó $127.233; por chaqueño $87.450 y por correntino $70.119.

Vayamos al gasto: Misiones es la provincia del NEA que más recursos destinó a la inversión pública, con más de $13.000 millones en los primeros seis meses del año, destinado $13 de cada $100 pesos directamente a inversión pública, cuando, por ejemplo, el Chaco asignó solo $9 de cada $100 a ese fin.

Por otro lado, siguiendo en lo relativo al gasto, la cuestión salarial es una de las que siempre está en boga, por dos cuestiones: particularmente en las provincias del norte, los gobiernos tienen altos pesos de pago de salarios en sus presupuestos (que naturalmente limita el resto de las erogaciones), pero también esto se da en un contexto de importante recorte del salario real en los últimos años.

En este punto, Misiones tiene una particularidad: el 44% del total del gasto corriente está explicado por el pago de salarios, cuando en el Chaco, por ejemplo, llega al 49%; pero en ese marco, se da la novedad que en este primer semestre 2021, el gasto salarial de Misiones creció 23,9% en términos reales, mientras que el Chaco cayó 15,3%. Por ende, Misiones logra sostener un menor peso de erogaciones salariales sobre su gasto, pero recomponiendo fuertemente el salario promedio de los agentes públicos, mientras que en las otras provincias de la región continúa cayendo el salario real de trabajadores provinciales.

Por otro lado, el apoyo al sector privado ha sido considerablemente más importante en el caso misionero: el 40% del total de las transferencias consolidadas realizadas por la provincia fue para dicho sector, mientras que en el resto de las provincias llegan solo al 30%.

Por último, hay una particular que se observa en el NEA, pero también en muchas de las provincias del país: al primer semestre 2021, la gran mayoría terminó con superávits fiscales, y algunos recuperándose notablemente respecto a igual período de 2020. Pero también en muchas de ellas, se ve la misma ecuación: fuerte crecimiento real de recursos, acompañadas de recorte del gasto, y en este punto, se recortó fuertemente el gasto salarial.

En Misiones, se vio una situación muy puntual: tuvo un muy importante crecimiento de sus recursos (+17% real) pero el gasto no se ajustó, sino que acompañó a esa suba (gasto primario crece 16,8%), explicado justamente por recomposición salarial, fuerte apoyo al sector privado e inversión pública. Eso generó que el superávit con el que terminó Misiones este período haya sido más leve que otras provincias, pero con la diferencia de que logró recomponer diferentes elementos que requerían de mayores erogaciones por parte de la provincia, y apoyó fuertemente el fomento al consumo, por ejemplo.

En la región del NEA, Chaco y Corrientes recortaron el gasto primario (-4,2% y -2,1%), mientras que en Formosa no hubo retroceso, pero si hay una considerable brecha en con sus recursos: estos creciendo 7%, pero el gasto creció solo 3,8%.

Pero, ¿no hay toda una corriente de pensamiento que afirma que está bien que el gasto público baje? La respuesta ese planteo no se base en la baja en sí del gasto, sino de la eficiencia del gasto.

Si una provincia incrementa el gasto (en línea con el incremento de sus recursos) logrando superar desafíos fundamentales como ser la recomposición salarial y la inversión, entonces hablamos de un “buen” incremento del gasto, que se fortalece aun mas cuando esa suba del gasto no está influenciada para nada en pagos de deuda
pública.

Al mismo tiempo, si una provincia baja el gasto en términos reales, pero con demandas sociales aún abiertas, y sosteniendo determinados puntos de gasto que sí podrían recortarse para volcarlos a otros de mayor importante, entonces estamos hablando de un “mal” descenso del gasto.

Por ello, nuevamente insistimos, el gasto debe evaluarse no solo en su cantidad, sino también en el grado de eficiencia para poder brindar respuestas sociales.

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La pelea del Presupuesto: Misiones insistirá con la Zona Aduanera especial y más recursos

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Como en cada año, Misiones enfrenta la discusión del Presupuesto nacional con el desafío de mejorar recursos y equilibrar diferencias con las provincias vecinas. 

Esta vez, además, se insistirá con un par de artículos para convertir a Misiones en una zona aduanera especial que blinde a la provincia de las asimetrías con Paraguay y Brasil. Los diputados del Frente Renovador ya presentaron el pedido de inclusión de dos artículos para que sean las comisiones las que le den el aval y volumen político que eviten otro sinsabor como el veto de Alberto Fernández. 

La experiencia del año pasado, en relación a la incorporación de la zona aduanera especial, demostró que no basta en cultivar buenas relaciones y acuerdos con representantes nacionales o con autoridades parlamentarias, sino también con sus pares de las provincias. 

En términos políticos, medidas específicas para una provincia en particular, como la zona aduanera, requieren de un enorme trabajo de negociación con los gobernadores (principalmente, de la región) para que sea una realidad, pero también de línea directa con las autoridades nacionales. Ambos frentes abiertos, de manera simultánea, permiten, por un lado, la aprobación del articulado, y por el otro, el no veto de la medida. 

El año pasado, los consensos logrados con el presidente de la Cámara de Diputados Sergio Massa y las palabras de aliento del presidente Fernández no fueron suficientes, ni en el Congreso ni en el Ejecutivo. 

Hoy, hay señales de reactivación de la idea a partir de los encuentros del gobernador Oscar Herrera Ahuad con el jefe de Gabinete de la Nación, Juan Manzur. La charla entre colegas del norte grande podría conducir a buen puerto, eliminando trabas para la concreción de este objetivo. Pero sin negociación directa con los gobernadores, se tornará igual o más difícil que en el año pasado.

Pero los ejes claves del debate presupuestario para Misiones no se centran solo en esto, sino también en la asignación de recursos. 

La Ley de Presupuesto es la herramienta fundamental de la gestión de gobierno: determina objetivos, asigna prioridades, y es la hoja de ruta para la implementación de medidas de política pública. Pero no se trata de un elemento estático: suele sufrir modificaciones durante la marcha de gobierno.

Uno de los puntos más importantes, o quizás el más relevante, al que están atentos los gobernadores en el texto del Presupuesto nacional es lo vinculado al gasto de capital, que abarca a dos conceptos de suma importancia para el desarrollo provincial, que son la inversión real directa y las transferencias de capital. El volumen de estos determina el nivel de desarrollo de obra pública y de inversión pública en general que la Nación realizará en la provincia. 

Veamos algunos datos particulares referidos a Misiones en el Presupuesto nacional 2021, que está en marcha: el año 2021 se inició con un crédito presupuestaria inicial de $8.351,1 millones de Gasto de Capital, con una mayor participación dentro de este, de las transferencias de capital ($5.525,6 millones) y algo menor de la inversión real directa ($2.851,5 millones). 

Al comenzar este año, esa cifra equivalía a un 52% más que el total devengado en 2020 por este mismo concepto. A priori, era un crecimiento muy menor, y a vistas de hoy, claramente insuficiente al compararlo con el alza de precios.

Pero el presupuesto no es estático: a lo largo del año, Misiones sufrió un recorte presupuestario del gasto de capital nacional. Ese crédito presupuestario inicial de $8.351,1 millones pasó a ser de $6.592,9 millones (crédito vigente), un recorte del 21% de este concepto del gasto para Misiones, capital fundamental para el desarrollo provincial, que en pesos equivale a una quita de poco más de $1.700 millones.

Al observar los componentes que hacen al gasto de capital, las transferencias sufrieron un recorte del 28% y la inversión real directa de -7%. 

Al contrario de esto, el gasto corriente incrementó sus créditos presupuestarios en un 7%, vinculado en mayor medida a gastos de funcionamiento del Estado. 

Por ende, Misiones había empezado el año ya con cierta desventaja en la asignación presupuestaria respecto a otras provincias, y se profundizó a lo largo de los meses por estos recortes presupuestarios en materia de gasto de capital. 

Acumulado de los datos del año, al 30 de septiembre incluido, el Estado nacional lleva ejecutado un 80% de ese crédito vigente (por $5.298 millones), y el recorte antes mencionado impacta en las evoluciones de la inversión pública.

También a septiembre incluido, la inversión pública nacional en Misiones cae 6,7% en términos reales contra el 2020, siendo junto a San Juan las únicas dos provincias de todo el país con descensos reales. 

¿Qué se espera para 2021? En esta nota de Economis se adelantaba que, nuevamente, Misiones quedaría muy relegada en presupuesto nacional 2022 en materia de inversión pública. El monto total que establece el proyecto, para gasto de capital en Misiones, es de $10.761,5 millones: es apenas un 29% comparado con el crédito inicial presupuestario del 2021; pero si se toma el valor vigente, tras el recorte, tendría un alza del 63%. 

El problema, a priori, no es tanto la variación dependiendo de qué base comparativa tomar: el problema es el valor absoluto. Misiones apenas supera los $10 mil millones de pesos previstos para inversión pública, cuando el resto de las provincias del NEA están superando los $13 mil millones, llegando a un techo de $29 mil millones en el caso de Chaco. 

No existe absolutamente ningún criterio: ni demográfico, ni económico, ni social, ni de infraestructura que explique la razón de tamaña asimetría. Quizás, la única explicación sea política. 

De aquí radica entonces la importancia fundamental del rol de los legisladores misioneros en el Congreso acional, pero fundamentalmente de las autoridades gubernamentales, de las cuales se necesita una fuerte consolidación de sus relaciones políticas con funcionarios nacionales para poder corregir esas asimetrías en beneficio de su provincia.

Misiones tendrá mucho que discutir en el Congreso, y en ese marco, el trabajo en las comisiones será más que importante, como lo fue el año pasado, solo que ahora deberán incluir en la mesa de negociación a otros interlocutores. 

El gobierno misionero entendió esto y sin decirlo, lo dice: sus mensajes de campaña de cara a las elecciones de noviembre ponen en claro esto. “Quiero diputados nacionales que defiendan el misionerismo” afirmó el gobernador Herrara Ahuad en múltiples oportunidades.

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El empleo y la reactivación económica, claves para frenar la suba de la pobreza en Misiones

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El dato que más duele analizar, estudiar y comunicar sin dudas es el de la pobreza, particularmente en contextos como los actuales donde las cifras son alarmantes y que impactan fuertemente en determinados sectores más desprotegidos, como el hecho de que el 54,3% de niños de 0 a 14 están en situación de pobreza.

Para hablar de pobreza tenemos que ser muy rigurosos metodológicamente, particular para entender no solo la foto actual, sino también, y fundamentalmente el proceso. En primer lugar, la medición que realiza el INDEC es de carácter monetario: es decir, una persona es catalogada como pobre o no pobre en base a sus ingresos, y punto. No entrar en juego otros factores vinculados a las condiciones de vida, que naturalmente podrían ser determinantes de condiciones de pobreza, algo que sí miden otras instituciones. A esto se le llama pobreza multicausal, donde además de los ingresos se miden variables como condiciones de vida que exigen la dignidad de las personas, insatisfacción de las necesidades básicas y falta de integración social plena, entre otras.

Volviendo a los datos específicos que brindó el INDEC, en particular para el caso Posadas y NEA, hay varios puntos de análisis que son determinantes para entender la situación.

El aglomerado Posadas, en el primer semestre 2019, experimentó un salto de 1,7 puntos porcentuales en su tasa de pobreza respecto al semestre anterior: pasó de 37,7 a 39,4, y esa forma 7.550 posadeños pasaron a ser pobres en este período. por su parte, la tasa de indigencia pasó de 5,9 de diciembre 2020 a 6,5 de junio 2021, por lo que 2.330 personas se convirtieron en indigentes.

Esos son los números crudos. Todo incremento de la pobreza, así sea menor, es un golpe directo a nivel económico, político y social: refleja disparidad de ingresos, evidencia problemas estructurales vinculados a la macro, debilita imágenes de autoridades gubernamentales, y prende una chispa en una situación social que no es del todo equilibra en la Argentina de hoy.

¿Qué pasó en Posadas para que esto suceda? A primera vista, el aglomerado misionero no estuvo exento de lo que pasó en la mayoría de los aglomerados del país. Si bien el total nacional mostró una baja de 1,4 puntos porcentuales en el nivel de pobreza, el análisis hacia dentro muestra otra cosa: sobre un total de 32 aglomerados urbanos, 22 tuvieron un incremento de la pobreza, con picos en Formosa donde creció 11 puntos porcentuales contra el semestre anterior. En ese contexto, la suba misionera fue de las menores.

La leve caída de la pobreza a nivel nacional está explica casi en su totalidad por lo ocurrió en el Gran Buenos Aires: a nivel regional consolidad tuvo una caída 5,1 p.p, y a nivel desagregado, la caída de la pobreza en los partidos del GBA experimentaron un descenso de 5,7 p.p, y la CABA de 2,6. Otros cuatro aglomerados también vieron caídas de sus niveles de pobreza, pero dado la enorme concentración población del GBA sobre el total nacional, su descenso es lo que empujó hacia abajo el nivel nacional .

Entonces, primera conclusión: la suba de la pobreza de Posadas está en línea con lo que ocurrió en la mayoría de los aglomerados del país; y el leve descenso del nivel de pobreza en el total responde casi en su totalidad a lo que pasó en el Gran Buenos Aires.

Segunda conclusión: el hecho de que el Gran Buenos Aires sea la región donde más bajó la pobreza, a contramano de las fuertes subas que tuvieron regiones del Norte, pone en evidencia, una vez más, la centralidad de las políticas publicas tendientes al desarrollo. El interior, relegado; el Gran Buenos Aires, protagonista.

¿Dado esto, como se explica el aumento de la pobreza? Si bien hacia dentro de cada aglomerado en particular hay diferentes factores que juegan en conjunto, hay uno que impacta en el conjunto: la suba de precios. Esto se hace evidente en el caso misionero, cuando se lo contrapone con el empleo.

En Posadas, el empleo creció del 43,1 al 45,9 entre diciembre 2020 y junio 2021, y la desocupación bajó del 6,4 al 5,1 en igual período. Es decir, se robusteció el mercado de trabajo. Así y todo, la pobreza creció del 37,7 al 39,4. Por ende, pasar de ser desocupado a tener empleo no garantiza dejar de ser pobre. Del mismo modo que ocurre que el hecho de tener un empleo tampoco es garantía de estar por encima de la pobreza.

Al alza de precios pulveriza entonces gran parte del movimiento positivo del mercado de trabajo, al mismo tiempo que liquida los salarios: en Misiones, la remuneración promedio bruta de los trabajadores registrados en el sector privado creció apenas un 12% en junio 2021 contra diciembre, cuando el IPC NEA del mismo período creció 23,6%, y la canasta básica total misionera, relevada por el IPEC, creció 29,4%. Por su parte, el salario público ha tenido importantes avances en Misiones, pero contempla lo vinculado a los agentes provinciales, mientras que, a nivel municipal, que se trata de un número importante de personas, no se observa una expansión significativa.

Así y todo, datos para remarcar son el hecho de que Posadas tenga la menor tasa de pobreza del NEA, y la segunda del Norte Grande, y que se mantenga por debajo de la media nacional. Nunca se podría celebrar 39 puntos de pobreza, pero darle contexto al dato es necesario también para entender como estamos y hacia donde hay que ir.

La reducción de la pobreza implica entonces una lucha en tres frentes: precios, salarios y empleo. Vemos que Misiones ha tenido un importante avance en materia de empleo, pero tiene deudas pendientes en materia salarial, y la cuestión de los precios es una lucha dada principalmente desde el gobierno nacional, que es el único con potestades sobre la macro, independientemente de algunas acciones particulares que puedan implementarse hacia dentro de las provincias.

La situación es algo similar hacia dentro de las provincias: pasada la peor trompada de la pandemia en materia laboral, hay signos importantes de recuperación, a diferentes velocidades, pero las otras dos variables todavía están débiles (en el caso del salario) o muy fuertes (como la suba de precios).

¿La pobreza se reduce a precios? No, y menos en un país como la Argentina. Pero es sin dudas un factor determinante, y hasta tanto no resolverlo, es difícil pensar en reducir los niveles de pobreza en una carrera donde los precios son Usain Bolt y el salario el Ogro Fabbiani.

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Superávit positivo: una radiografía de las cuentas fiscales misioneras

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El 2021 se planteó, tanto desde la administración nacional como la de las provincias, como el año de la reactivación, luego de haber sufrido los embates de la pandemia, que se sumaron a la crisis iniciada allá por el 2018, que generaron fuerte stress de caja en la gran mayoría de las administraciones provinciales.

En ese contexto, hubo un importante avance de los ingresos, pero explicado en mayor parte por la base comparativa; sin embargo, ese salto de los recursos estuvo también acompañada por un considerable ajuste en el gasto en muchos distritos subnacionales, de modo tal que finalizaron el período con resultados fiscales positivos, pero con determinadas demandas sociales aún sin cubrir (ejemplo: la política salarial de la administración pública).

En el caso misionero, se dan particularidades que rompen con las generalidades observados en el párrafo previo.

En primer lugar, veamos la cuestión de los recursos: sobre un total de quince distritos con sus datos de ejecución presupuestaria actualizados al segundo trimestre del año, Misiones mostró la mayor variación de los ingresos totales (+77,5%), empujados sobre todo por el incremento de los recursos propios.

En segundo lugar, y vinculado a lo anterior, así como los ingresos crecieron en gran magnitud, el gasto misionero lo hizo en niveles similares: +75,8%. Esto significa que no hubo un ajuste en el gasto en Misiones, como sí se observa en otros distritos. En el Chaco, por ejemplo, los recursos se expandieron 64%, pero el gasto solo un 46,9%, evidenciando un importante ajuste del gasto. Este es el primer dato importante a tener en cuenta.

Entrando en detalle a lo dicho anteriormente, los ingresos corrientes tuvieron un alza en moneda constante de considerable magnitud, empujado particularmente por los tributarios de origen provincial, que crecieron 39% real contra 11,4% de los de origen nacional. Esto generó que la provincia tenga el mayor nivel de autonomía fiscal de los últimos 11 años (considerando siempre el segundo trimestre de cada año)

Los ingresos de capital, por su parte, también culminaron con alzas reales, particularmente empujados por mayores transferencias de capital del estado nacional (+19% real)

En lo que respecta al gasto, las erogaciones corrientes crecieron 19,5% real (por encima de los ingresos corrientes), y en este sentido se destaca el más que importante aumento en el Gasto en Personal, que determina la conducta de la política salarial: +22,7% real, dejando así tres años consecutivos de caídas, y teniendo subas incluso por encima del total del gasto. También en este punto se destaca el fuerte crecimiento de los recursos a los municipios (+38,8% real), y el apoyo al sector privado (por transferencias, con +6,2% real).

El Gasto de Capital, por su parte, fue el único concepto con comportamiento negativo: cae 3,8% real (pese al alza de los recursos de esta naturaleza), y se sintió con más fuerza en lo referido a las transferencias (-32,1%), mientras que la inversión real directa tuvo un descenso de casi diez puntos. Sin embargo, en este punto vuelve a destacarse el apoyo al sector privado, con un alza del 121% real en las transferencias hacia dicho sector, siendo el ítem de mejor desempeño en este punto para el período mencionado. Pero ojo con esto, porque en valores absolutos la ejecución fue altísima. Debajo te explicamos mejor.

Ya observando los resultados, se observa superávit en los tres niveles: económico (que determina el comportamiento entre los ingresos corrientes y el gasto corriente), que culmino en terreno positivo por $11.262,4 millones; primario, con un verde de $1.150,9 millones (que equivale al 1,2% de los ingresos totales – mejorando respecto al año anterior); y finalmente, un superávit financiero por $777 millones (0,8% de los ingresos totales, superando así a igual período del 2020, cuando culminó con un rojo financiero).

Contar con superávits no significan otra cosa que un mayor volumen de recursos por sobre los gastos de la administración provincial, que genera un “ahorro” que permite que la provincia esté resguardada ante posibles épocas de crisis, por un lado, e invertir en políticas de desarrollo, como ser infraestructura o consumo, por el otro.

En este punto en particular, se destaca que la provincia de Misiones tuvo un comportamiento inverso al resto de las provincias en el sentido de la ejecución del gasto: la mayoría de los distritos con datos publicados concentró la fuerza en el gasto de capital (tomando la obra pública como bandera de reactivación pero también electoral), pero dejaron de lado otras cuestiones como ser la política salarial o la asistencia al sector privado; mientras que Misiones concentró sus esfuerzos mayormente en el gasto corriente, con fuerte alza del gasto salarial (recomponiendo respecto a años previos, donde tuvo caídas), asistencia al sector privado pero también importantes alzas en recursos para municipios.

En segundo lugar, la base comparativa juega un rol inverso a lo dicho al principio: en el primer semestre 2020, los recursos de las provincias tuvieron fuertes caídas por la pandemia, y el gasto de capital también cayó porque las erogaciones se concentraron en el gasto corriente para atender la emergencia. Entonces, pasada la emergencia, el gasto de capital se dispara al volver a valores normales. Pero en Misiones, el gasto de capital de este mismo período 2020 ya había sido alto (casi $9 mil millones), por lo cual la base comparativa era altísima.

Volviendo a la cuestión del superávit, esto no solo implica tener más recursos, sino que también es una consecuencia de la administración del gasto por parte de la gestión provincial.

En el caso misionero, como lo hablamos en la columna de la semana pasada, juega nuevamente un papel importante el bajo nivel de deuda pública en general (visto desde el stock), pero también el bajo peso de los servicios de deuda (flujo), que no impacta de manera importante en las erogaciones de la provincia: los pagos por servicios de deuda cayeron un 29% real en este período en la provincia y fueron equivalente a apenas un 0,4% del total del gasto, colaborando así en tener mayor disponibilidad de recursos: a menor endeudamiento hay más capacidad de gasto para destinar a prioridades de gestión.

Salarios y autonomía: dos de los datos más relevantes de la ejecución presupuestaria misionera

De todo lo detallado hasta aquí, hay dos temas que merecen ser tratados con algo más de detalles.

Decíamos al principio que, así como Misiones fue la provincia de mayor expansión de los recursos en el primer semestre 2021, también fue la de mayor crecimiento del gasto. Se advierte entonces, que la suba del gasto estuvo casi en línea con el alza de los ingresos, y por ende no existió un ajuste como si se ven en la mayoría de las otras provincias.

En este marco, la cuestión salarial cobra relevancia: de las trece jurisdicciones analizadas (a las catorce mencionadas antes se excluye Salta por falta de este dato en particular), Misiones no solo es una de las únicas dos provincias con alzas reales en el gasto salarial, sino que además es la más importante. Por ende, en la administración pública no financiera misionera se observa una fuerte recomposición salarial en este período en particular.

Este es uno de los puntos centrales que explica no solo el incremento en línea del gasto misionero respecto a sus ingresos, sino también el haber contado con un superávit más chico que otras provincias, que aun con verdes financieros de más del 10% de sus ingresos, sostuvieron una política salarial de hasta 30 puntos por debajo de la inflación.

El segundo punto relevante tiene que ver con el fortalecimiento de la autonomía fiscal provincial. El proceso de expansión fenomenal que tuvo Misiones de sus recursos propios, que comenzó durante el tercer trimestre del 2020 y continúa a la fecha, en niveles algo menores, permitió que la autonomía fiscal misionera tenga también un crecimiento más que importante. Esto se consolida con los datos correspondientes al primer semestre 2021: los ingresos propios provinciales alcanzan al 28,7% de los ingresos corrientes (28% de los ingresos totales).

Comparando con igual período del año previo, la autonomía fiscal misionera se incrementó en poco más de cuatro puntos porcentuales; si se compara con una década atrás (1º semestre 2011), creció en doce puntos porcentuales.

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La deuda pública misionera está en su punto más bajo del último quinquenio

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Ya a finales del 2019, cuando el gobierno nacional del ex presidente Macri comenzaba a despedirse del poder, comenzó a tomar más fuerza el problema de la deuda. De hecho, el punto central de la problemática fue el reperfilamiento de deuda que estableció el ex mandatario durante los últimos meses de su gestión. 

 

Ante ello, el 2020 se inició con la deuda pública como uno de los pilares centrales a resolver, particularmente en la negociación de tenedores de bonos y títulos argentinos en el exterior. Antes de poder llegar a una solución, vino la pandemia: cachetazo para las arcas públicas en sus primeros meses, pero la negociación siguió en pie y, tras largos meses de negociaciones, el ministro Martín Guzmán logró cerrar el acuerdo. 

 

En medio de todo ello, comenzó un segundo problema relativo a la deuda pública: el pasivo de las provincias, donde una buena parte de la explicación del problema que atravesaban correspondía a lo sucedido algunos pocos años antes. 

 

Todos recordaremos que la primera medida fuerte del gobierno de Macri tras asumir, fue el arreglo con los holdouts (famosos en la Argentina por ser llamados fondos buitres), efectivizando el pago de deuda reclamada, lo que posibilitó una fuerte apertura del crédito extranjero para el país. En ese contexto, las provincias se sumaron a este envión, colocando títulos de deuda en el exterior, regidas bajo leyes de Nueva York y, por supuesto, en dólares, durante 2016 y 2017. 

 

Algunas provincias tuvieron condiciones algo más favorables en función de su propio historial crediticio y de factores endógenos (si la deuda está garantizada por regalías, por ejemplo), y otras tuvieron posibilidad de acceder a crédito algo más caro, pero que, en la proyección estimada de crecimiento para esos años, más el supuesto de equilibrio y estabilidad cambiaria, generaba la expectativa de solvencia.

 

¿Qué vino luego de esto? Corrida cambiaria del 2018, que disparó el valor del dólar, inicio de recesión, freno de la actividad, caída en recaudación, y casi dos años después, pandemia, que fue la trompada final a cajas provinciales que, en su gran mayoría, traían un fuerte stress. 

 

Todo esto generó que sean las provincias las que inicien sus propios procesos de negociación con tenedores de sus títulos para reestructurar los mismos: un proceso similar al realizado por la Nación, pero con las provincias ahora como protagonistas. 

 

Doce fueron las provincias que iniciaron este camino, y cuatro lo hicieron en una situación de default. De ese total, diez ya lograron cerrar sus acuerdos (Mendoza, Jujuy, Salta, Entre Ríos, Córdoba, Chubut, Neuquén, Río Negro, Chaco y Buenos Aires – que tuvo la negociación más tensa y larga, cerrada apenas días atrás); una está a días de culminar el proceso formal de cierre de acuerdo (La Rioja); y otra aún continúa negociando, pero lo hace pagando normalmente sus servicios de deuda, evitando así todo tipo de conflicto en el medio de los diálogos (Tierra del Fuego)

 

Naturalmente, iniciar un proceso de reestructuración de títulos de deuda en moneda extranjera pone de manifiesto un problema de caja y de flujo de pago, y detrás de ello se esconden dos cosas: la posibilidad de insolvencia, pero también, y quizás lo más relevante en este contexto, la priorización de recursos de la gestión provincial, que debe destinar una importante masa (dependiendo el caso) de recursos para cumplir sus compromisos.

 

El repaso de esta historia tiene un sentido: en el listado de provincias que reestructuraron (o en están aún en proceso) no se observa a Misiones. Primer punto a favor para la provincia: no solo no debió reestructurar deuda, sino que ni siquiera tiene títulos extranjeros en dólares. Por ende, no sufrió ni la corrida cambiaria ni los altos volúmenes de pago por servicios de deuda que tenían otros distritos

 

Pero la situación es aún más auspiciante para Misiones cuando analizamos el stock de deuda de la provincia: si observamos los datos del período 2017 – 2021, actualmente Misiones está en su nivel más bajo de deuda pública al medirlo en moneda constante. 

 

Veamos de qué se trata esto. En primer lugar, cabe destacar la aclaración del motivo por el cual tomamos este período de análisis, y tiene que ver con un aspecto metodológico fundamental: el IPC. 

Recordemos que la gestión Macri impulsó una nueva serie de medición del alza de precios que tiene como base a diciembre de 2016, e incluye no solo la medición nacional sino también regional. Por ese motivo, y para utilizar una sola serie del índice de precios, particularmente la referida a la de la región del NEA, tomamos en consideración el periodo 1º trimestre 2017 como inicio del análisis, hasta el 2º trimestre 2021, que son los últimos datos disponibles. 

 

Los datos de este último período mencionado nos dicen que el stock de deuda pública de la provincia de Misiones es por un total de $12.075,2 millones: tiene un incremento del 25,4% a pesos corrientes, respecto a igual período del 2020; y en ese marco, el 64,1% del total del stock de deuda es con el Gobierno Nacional y un 34,3% en Títulos Públicos, entre otros.

 

Sin embargo, si medimos el stock de deuda pública misionera en moneda constante, como se indicó anteriormente, observamos que en este 2º trimestre 2021 Misiones tiene el stock más bajo de toda la serie analizada. Dicho de otro modo, la provincia sostuvo un proceso de desendeudamiento progresivo que permitió que hoy esté en su nivel más bajo.

 

 

 

Como frecuentemente lo indicamos, tener un bajo stock de deuda pública es una ventaja comparativa en relación a otras jurisdicciones, no solo porque no sobrecarga al gasto, sino porque, además, incluso, permite tener latente la posibilidad de salir al mercado en búsqueda de financiamiento más barato para la ejecución, por ejemplo, de alguna obra de gran magnitud. 

 

Ahora bien, la fortaleza misionera en este caso no se trata solamente de un bajo stock de deuda pública, sino de su vinculo con los ingresos y con el gasto.

 

Como primer punto, veamos el stock en relación a los ingresos de la provincia. Como el último dato disponible corresponde al segundo trimestre 2021, podemos comparar entonces cuanto pesa el stock de deuda provincial sobre el total de los ingresos de ese mismo período, respecto a años anteriores. 

 

Aquí volvemos a ver un piso: tomando los segundos trimestres del período 2017-2021, en la actualidad el stock de deuda es el de menor peso sobre los ingresos: equivale a solo el 12,1%, cuando en el 2017 era del 29,4% de los ingresos totales del período. Aquí juegan en conjunto dos factores: la baja del stock real y el fuerte incremento real de los recursos que tuvo la provincia en este período. 

 

 

En la actualidad (2º trimestre 2021) sobre un total de doce provincias que tienen datos actualizados de sus stocks de deuda, Misiones tiene la segunda proporción stock/ingresos de todo el país, solo por encima de Formosa. Esto pone una vez más de manifiesto la situación beneficiosa en este punto particular que tiene Misiones respecto a otras jurisdicciones, que parte de la propia administración y gestión de los pasivos. 

 

 

El segundo punto fundamental de la relación del stock con otras variables, es al observar los servicios de deuda (es decir, los pagos) en relación al gasto de la provincia. Considerando nuevamente los segundos trimestres para el período 2017-2021, en la actualidad el peso del pago de servicios de deuda se encuentra en su piso, cuando se lo relaciona con el gasto total: representan apenas el 0,4% del gasto total misionero. 

 

En este punto, cabe destacar que en todo el período analizado el peso de los servicios de deuda ha sido históricamente bajos, sin llegar en ningún caso al punto porcentual. Esto se trata de un dato fundamental importancia: a menor carga de pago de deuda, se direcciona el gasto hacia otras prioridades de la gestión de gobierno que hacen al desarrollo provincial. Menos peso de la deuda, más recursos para infraestructura, innovación, demandas sociales, fomento al consumo, salarios, etc. 

 

 

En definitiva, una de las grandes fortalezas misioneras desde el punto de vista fiscal es el hecho de contar prácticamente con la totalidad de su presupuesto para volcarlo a inversión y al funcionamiento del Estado, sin tener que preocuparse demasiado por el cumplimiento de pago de deuda, algo que no ocurre en todas las provincias.

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