Tras el golpe de la pandemia, que profundizó la crisis económica en la que ya estaba la Argentina desde 2018, el consumo, junto al empleo y la producción, son los dos grandes motores de reactivación para volver a tener una economía no solo estable, sino tendiente al crecimiento. En ese marco, si bien todavía no existe una recuperación plena a nivel nacional, hay señales de reactivación que permiten ser algo más optimistas respecto al corto y mediano plazo.
Para potenciar el consumo, es necesaria la implementación de una batería de medidas que alienten al gasto, y el programa Ahora 12 cumple un rol fundamental para ello, y es no solamente muy usado por el consumidor, sino también muy demandado por los comerciantes, en la experiencia de cómo esto puede colaborar justamente a una suba de las ventas.
Durante el período enero – junio 2021, Misiones tuvo ventas bajo este programa por un total de $2.454,5 millones, y mostró un crecimiento más que importante respecto a igual período del año anterior: +73,5% (+1.039,5 millones) muy por encima de la inflación y posicionándose entre los primeros lugares del ranking nacional.
¿Cuáles fueron los principales rubros que traccionaron esta suba? En primer lugar, cabe destacar que el programa no se mantuvo estable en cuanto a los bienes y servicios que estaban comprendidos en él. Por ello, tomando solamente aquellos que sí se mantuvieron constantes, los rubros de Perfumería, Libros e Indumentaria experimentaron las mayores subas en la provincia, muy por encima del 100%, y se destaca en este punto el papel fundamental de la indumentaria, por su volumen dentro del total de las ventas ($420,5 millones, 17% del total).
El turismo fue otro de los rubros que traccionó fuertemente, creciendo 115,7% y generando ventas por $90,2 millones.
Los dos rubros de mayor peso en el total de las ventas fueron Electrodomésticos y Materiales de construcción: entre ambos, concentran el 50,8% del total de ventas bajo este programa, y tuvieron crecimientos algo inferiores a los anteriores, pero que han sido igualmente muy importantes: +64,6% y +62,3%, ubicando también con bastante diferencia por encima del alza de precios.
Además, otros rubros de fundamental importancia por su volumen en pesos fueron las Bicicletas ($214,2 millones), Muebles ($129,6 millones), Calzado y marroquinería ($84,2 millones) y neumáticos ($70,9 millones).
Este resultado misionero lo ubica como el segundo mejor dentro del NEA, solo superado por Corrientes (+81,9%), y además entre las principales subas del país.
Pero la situación misionera tiene un plus: es la única provincia del país que tiene un programa de fomento al consumo bajo similares particulares que Ahora12 pero administrado y puesto en marcha directamente desde la provincia. Por ende, se puede detectar una importante masa de operaciones de los consumidores que se inclinaron por el Ahora local y no por el Ahora 12, lo que genera una disminución de operaciones y facturación del programa nacional.
Justamente por eso, el crecimiento que han tenido las ventas misioneras es todavía más destacable, y si bien no existen aún datos concretos para este período del Ahora local (solo se conocieron datos de agosto con la puesta en marcha del Ahora+15%), está claro que, al unificar ventas de ambos Ahora, el crecimiento de las mismas a nivel consolidado será aún mayor.
El destrato y la discriminación del Estado nacional a la provincia de Misiones ha tenido muchos capítulos, de diferentes índoles, pero todas con una misma característica: postergar el potencial desarrollo provincial por no ponerla en la agenda de prioridades.
Esquema de reparto de coparticipación, zona aduanera, Ley Pyme, Hidrovía, son algunos de los temas del ultimo tiempo donde, desde el gobierno nacional, por acción o por omisión, fueron contra los intereses y contra el desarrollo de la provincia.
Ahora, se suma un nuevo capítulo: la inversión pública. Los datos que corresponden al acumulado enero – agosto 2021 muestran que Misiones es la provincia donde menos creció la inversión pública nacional, y dicho crecimiento, además, esta por debajo del alza de precios del período. Por ende, en términos reales, la inversión pública nacional en Misiones se contrajo.
Repasemos los datos: en el acumulado anual, la inversión pública nacional en Misiones totaliza unos $4.101,7 millones. Desagregando ese monto, $1.561,5 millones corresponden a inversión real directa, y otros $2.504,2 millones a transferencias de capital.
En valores absolutos, Misiones se ubica en el puesto número 13 en el ranking nacional, siendo además la tercera en el NEA, solo por encima de Corrientes, y quinta en el Norte Grande. Sin embargo, las comparaciones son las que confirman la situación discriminatoria de la nación a la provincia.
La primera de ellas tiene que ver con la inversión medida per cápita, es decir, ajustado por población. En los primeros ochos meses del año, por cada misionero el estado nacional realizó inversión pública por un total de $3.271,1, cifra que se posiciona como la más baja de todo el NEA, la segunda menor del norte grande y la cuarta más chica de todo el país.
Para tomar dimensión de esto, la comparación hacia dentro del NEA es muy gráfica: por cada formoseño, la inversión pública nacional fue de $10.466,8 (una brecha de 225% respecto a Misiones); a su vez, por cada chaqueño, fue de $9.559,2 (la brecha con Misiones es del 197%).
A su vez, un segundo punto comparativo tiene que ver con los incrementos respecto a igual período del año anterior: de las 24 jurisdicciones del país, solo una de ellas está en terreno negativo, que es San Juan (-5,3%); pero de las demás 23, Misiones tiene el menor crecimiento del país, con apenas un 51,2% de variación. Considerando que el IPC nacional (proyectado) para agosto marca un 51,9%, entonces la inversión pública en Misiones registra caídas en términos reales. Ni hablar si la comparación se la hace contra el IPC NEA, quedando entonces todavía más por debajo.
La afirmación de discriminación hacia Misiones en este concepto se sostiene en el hecho de que la inversión pública nacional se ha incrementado notablemente en este 2021: pasada la peor parte de la pandemia (que obligó en 2020 a concentrar recursos en situaciones vinculadas a la emergencia), este año se vio un crecimiento muy fuerte de la inversión, con la obra pública como abanderada. En este sentido, la inversión nacional creció un 210,8%, pero en algunas provincias ha tenido saltos fenomenales: Formosa, por caso, registra el más alto de todo el país: +534,1% de inversión del estado nacional en la provincia; otras dos provincias también estuvieron por encima del 500% (San Luis y Entre Ríos), y el Chaco se ubica detrás con +489,6%.
De hecho, veinte jurisdicciones tuvieron alzas interanuales superiores al 100%, y solo tres (descontando a San Juan, que tuvo caídas) lo hicieron por debajo: Salta, Jujuy y Misiones. Pero, la diferencia entre estas tres, es que la única en la que su variación quedó por debajo del IPC, fue Misiones.
Dicho en otras palabras, Misiones junto a San Juan, son las únicas provincias de todo el país en las que el Estado Nacional, en términos reales, invierte menos que en el 2020.
Tal como hemos repasado semana a semana a través de estas columnas, la provincia de Misiones se caracterizó en el último año y medio por ser una de las que tuvo un desempeño destacable en diferentes indicadores que hacen a la actividad económica.
Por ello, el desafío planteado surge en sostener un nivel de crecimiento de la actividad y de la economía local de cara al cierre del año. El último trimestre del año, al que estamos a nada de empezar, será más que determinante para ello, y no cabe dudas que la mirada está puesta en la cuestión fronteriza, que determinará sin dudas el futuro inmediato de la economía local.
Repasemos algunas situaciones:
El empleo como razón y consecuencia del crecimiento de la actividad: el empleo formal en el sector privado está en franco ascenso en la provincia. Entre enero y mayo de este año se crearon 3.451 puestos de trabajo (+3,5%); por supuesto, aún se está por debajo del 2019 y de 2018, una situación no deseada pero lógica por los contextos. Pero, de hecho, en mayo de este año (último dato disponible) el nivel de empleo privado formal fue el más alto desde julio de 2019, y la tendencia sigue al alza.
Hay dos pilares fundamentales en este crecimiento: el comercio y la industria, y en menores niveles, la construcción, siendo las que empujan la generación de empleo. En ese marco, hay un dato que no es para nada menor: el Ministerio de la Producción de la Nación destacó que Misiones fue la única provincia donde la principal aceleración del empleo estuvo los sectores de la industria y del comercio, que son los que representan el mayor volumen de trabajadores por un lado; y por el otro, son los más atados a la actividad económica.
Esto marca entonces dos cosas: por un lado, la suba del empleo es la razón del crecimiento de la actividad porque naturalmente permite mayores niveles de consumo de los hogares; pero al mismo tiempo, es la consecuencia de ello, porque a mayor nivel de productividad y de consumo, se requiere mayor mano de obra. El ejemplo más gráfico de círculo virtuoso.
La construcción como dinamizador: además de los dos sectores mencionados previamente, la construcción es naturalmente un dinamizador de la economía. Sin embargo, suele tener volatilidades mucho más marcadas. En términos de empleo, entre enero y mayo la construcción misionera pasó de tener seis mil empleos formales registrados en ese sector, a más de ocho mil.
En paralelo, el consumo de cemento estuvo también en niveles de crecimiento interanuales altos. Pero en junio se ve una alerta: el consumo de cemento cayó, y el empleo también; especialistas sectoriales explican que esa baja estuvo atada por un lado a la cuestión de precios, y por otro, a expectativas fronterizas. Sin embargo, en julio el consumo de cemento volvió a crecer de manera muy fuerte (tocando un máximo de volumen en el año), por lo cual se espera que eso también haya traccionado el empleo, un dato que recién tendremos para finales de septiembre. Por ende, el mal desempeño de junio hay que situarlo en el contexto específico para entenderlo, y observar así que son baches propios de un proceso y de una situación macroeconómica aún inestable a nivel país.
El consumo masivo, reflejo de la capacidad de compra: son muchas las formas de intentar medir el consumo masivo a nivel provincial, pero lamentablemente lo que falta en el país son datos. Por ello, el indicador quizás más re presentativo que existe para ello es el análisis de las ventas en supermercados, datos que tenemos hasta el mes de junio inclusive.
En Misiones, sobre seis meses del año, en cinco hubo crecimiento de las ventas en términos reales: esto quiere decir que el volumen de la facturación total por ventas superó a la inflación, significando dos cosas: oxígeno para las empresas por mayores ganancias, y mayor poder de compra de los misioneros que se volcó al consumo masivo. Además, el crecimiento misionero tiene una particularidad: en cuatro de los seis meses del año, fue el más alto de todo el país, evidenciado así una situación aún mejor para la provincia en estos términos, lo que generó que en el acumulado anual también sea líder nacional. Aún más destacable es observar cuales son los rubros que sostienen la suba: productos de almacén, carnes y verduras y frutas, entre lo más destacados.
Pero aquí también hay un alerta: expectativas por la situación de eventual apertura de fronteras, y cierta corrección de precios, elevaron notablemente el valor de la canasta misionera, creciendo por encima del 30% en los últimos dos meses, tras haber estado prácticamente planchada durante un buen tramo del 2020 y principios del 2021. No hay recuperación posible de consumo con los precios descontrolados, pero eso es responsabilidad y facultad directa de las autoridades nacionales que diagraman e implementan la política económica, sin demasiado margen de acción para los gobernadores, más allá de programas concretos que permiten fomentar el consumo, caso de los Ahora misioneros, que indudablemente trajo buenos resultados y son uno de los factores centrales de la suba del consumo en la provincia.
En varias oportunidades hemos hablado de cómo la recaudación provincial, rubro donde Misiones es líder en el ámbito nacional (en términos de crecimiento) y en el Norte Grande (no solo en variación sino también en valores nominales) es un indicador de actividad económica, particularmente al observar ciertos componentes de la misma (como Ingresos Brutos). La estimación, a priori, es que, a mayor nivel de recaudación, mayor es el nivel de actividad que existe en el territorio.
Un análisis similar podemos realizar observando el desempeño de determinados tributos nacionales, como el caso del IVA, que aún con ciertas dificultades (como ser el hecho del blanqueo de las operaciones), es quizás el mejor termómetro empírico para determinar el grado de actividad económica y consumo en una provincia.
Los datos brindados por AFIP muestran que, durante 2020, Misiones nuevamente se posiciona como líder en este apartado. Lo recaudado por dicho organismo en el territorio misionero fue por un total de $7.791,4 millones, el valor más alto entre las provincias que conforman el Norte Grande, y durante el año anterior mostró un incremento del 25,6%, también el más alto entre las diez provincias del NEA- NOA, donde solo cuatro provincias tuvieron incrementos.
Cabe señalar la complejidad que tiene por detrás este tipo de dato: la asignación territorial de lo recaudado está determinado por el domicilio fiscal del responsable y no necesariamente por el lugar donde se concretó la operación; situación distinta al de Ingresos Brutos, donde el pago aplica a las jurisdicciones implicadas por lugar donde se llevó a cabo la operación y por domicilio fiscal.
Por ello, la distribución final del IVA a nivel territorial tiene fuertes sesgos: un ejemplo de ello es que la CABA, durante el 2020, concentró el 73% del total de la recaudación de este impuesto a nivel nacional, ya que en dicho distrito se incluye la Dirección de Grandes Contribuyentes Nacionales y porque diferentes comercios y negocios asentados en algunas provincias tienen domicilio fiscal allí.
Aún con estas aclaraciones, y abocándonos de pleno a lo que muestran los datos finales, Misiones concentra el 18,2% de lo generado por IVA en todo el Norte Grande, pasando a ser líder regional desplazando a quien fuera históricamente cabeza en la región, Tucumán, que se quedó con el 17,9% del total regional.
Además, es evidente la aceleración de la economía misionera en términos de participación: en 2018, concentraba solo el 14% (habiendo retrocedido respecto a 20116 y 2017), crece al 15,3% en 2019 y allí al 18,2% del 2020: una suba de participación de 2,9 p.p que equivale a un mejor desempeño en términos de consumo, particularmente.
Esto viene de la mano de una notable caída en la participación tucumana, líder histórica en la región, pero que en cinco años perdió casi 5 p.p de participación regional.
Entre Misiones, Tucumán y Corrientes se explica casi el 50% del total del IVA generado en el Norte Grande, pero hay situaciones particulares: Salta y Chaco, por caso, se ubicaban entre los primeros lugares en la región, y perdieron peso por débiles desempeños. Aún con eso, y mirando solamente el NEA, hay un dato que es relevante: si se suma lo generado de IVA de Chaco y Formosa, ese total es aún menor de que generó, sola, Misiones. Esto podría marcar una reafirmación de la potencia del consumo local en el marco actual de cierre de fronteras, y brindar un argumento más a los otros muchos que existen en relación a la necesidad imperiosa de que la provincia pueda competir con sus fronteras.
Como dato complementario, relativo a la recaudación de tributos nacionales generados en Misiones en 2020, hay otros $7.466 millones de Impuesto a la Ganancias; $423 millones por Bienes Personales; $1 millón de cuentas corrientes; $15 millones de Ganancia mínima presunta; $77 millones de impuestos internos; $418 millones de monotributo; $3.463 millones de “otros”, y $4.983 de impuestos aduaneros.
A eso, se le agrega otros $16.782 millones de recursos de la seguridad social, y $2.805 millones de comercio exterior.
Termómetros de actividad
Como mencionamos anteriormente, observar la recaudación del IVA permite tener una aproximación del movimiento de la actividad económica, motorizado por supuesto por el consumo. Por ello, a mayor nivel de generación de IVA, la conclusión lógica es que existe un mayor nivel de actividad.
Algo similar, como también ya afirmamos al inicio de esta nota, sucede con el impuesto a los Ingresos Brutos, el mayor generador de recursos propios de las provincias, y que (aún con ciertas complejidades propias de su naturaleza y su aplicación) es otro de los principales termómetros de la actividad: a mayor recaudación, se infiere un mayor nivel de facturación, que a su vez nos señala un camino de mayor actividad.
Misiones tuvo una recaudación por II.BB en el 2020 de $31.465,2 millones, creciendo un 81% en relación al 2019, superando largamente el alza de precios y configurando de ese modo fuertes subas en términos reales (+22%); además, en los primeros siete meses del 2021, ya está casi 36% real por encima de igual período 2020.
Es decir, Misiones lidera el Norte Grande no solo en IVA, sino también en Ingresos Brutos, y dicho liderazgo no es solo relativo (es decir, mayor crecimiento interanual) sino también absoluto (medidos en pesos corrientes). Esto no hace otra cosa que mostrar la fuerza económica local en términos de consumo, apoyada y promocionada fuertemente por medidas provinciales que se han tomada al respecto y que, ante el cierre de fronteras, impulsó en los hechos un “compre misionero” que trajo resultados, a priori, completamente inesperados incluso para los más optimistas.
El escenario argentino en materia impositiva está aún muy marcado por la informalidad y, en ese contexto, es donde los resultados misioneros se tornan aun más relevantes: los incrementos que han tenido tanto el IVA como (y, sobre todo) los Ingresos Brutos, determinan no solo un evidente crecimiento de la actividad local, sino que también reafirman potencialidades misioneras, siendo esto, justamente, uno de los principales caballos de carrera en la búsqueda de la provincia de medidas concretas en relación a su situación fronteriza en términos de competitividad.
En la Argentina de, sobre todo, las últimas dos décadas, surgió con frecuencia el debate acerca de los recursos que les corresponden a las provincias, particularmente a partir del hecho de que la ley que establece el reparto automático de los recursos recaudados por la nación (pero generado en las provincias) fue sancionada en 1988 y no tuvo actualizaciones a la fecha, pese a la propia legislación establecía que así sea.
Por ende, el esquema de reparto está fuertemente desfasado respecto a las realidades y necesidades del año de sanción de la ley, quedando por un lado fuertes beneficiarios, y por otro, fuertes perjudicados, como lo es Misiones, que ante esta situación levantó la voz (sobre todo en el último tiempo) pidiendo ajustar estas asimetrías.
Naturalmente, los recursos que llegan a las provincias en concepto de transferencias automáticas son la principal fuente de ingresos de las provincias, representando más de la mitad de los recursos de las mismas. Solo CABA tiene una proporción inversa, algo que se dio históricamente en el caso porteño.
Esta situación hace poner el ojo, por su parte, en los tributos provinciales. Bien sabemos que el Impuesto a los Ingresos Brutos es hoy el ingreso más fuerte en este concepto, y aunque sigue siendo altamente regresivo, está atado a la actividad económica y por ello sirve de indicador para justamente medir el tamaño y dinámica de la misma.
Partiendo de la base de que los ingresos por coparticipación y otros recursos automáticos nacionales son la principal fuente de las provincias, es entonces útil determinar cuánto pesa la recaudación local sobre los ingresos para poder medir el grado de “autonomía fiscal”: es decir, que tan dependiente es la caja provincial de los recursos nacionales y, por ende, que tan ancha o angosta es la “espalda” provincial para hacerse de recursos. En este punto, juegan un papel importante, desde ya, la presión tributaria, pero también el tamaño de la economía, los niveles de producción, la actividad comercial, entre otras cosas.
Cuanto más dependiente es una provincia de los recursos nacionales, implica necesariamente (salvo que haya un distrito de presión fiscal local cero – o cercano a cero, algo que no existe en el país) que tiene un sector privado débil y una actividad económica delgada. Por el contrario, provincias con niveles menores de dependencia nacional tienen mayor autonomía fiscal, amplía la posibilidad del estado de realizar inversión pública, e implica contar con un nivel de actividad más robusta.
¿Qué pasó en la última década en Misiones?
Para analizar este fenómeno de la autonomía fiscal, vamos a retroceder al año 2010 y observar cómo, desde ese año al 2020, varió la participación de los ingresos tributarios provinciales respecto al total de los ingresos corriente de la provincia. Cabe destacar la especificidad de estos datos: no se considera ingresos totales para evitar algún tipo de sesgo producto de los ingresos de capital, y tampoco se considera los ingresos no tributarios dentro de los provinciales.
En el año 2010, los ingresos tributarios provinciales de Misiones representaban el 15% de los ingresos corrientes de la provincia, siendo el punto más bajo de toda esta serie. A partir de allí, la misma empezó a crecer sostenidamente hasta el año 2016, cuando llegó a representar el 23,9%, observando además un fuerte salto en 2014.
A partir de 2017 y hasta 2019, se vio el proceso inverso: fue decreciendo la participación de los recursos locales sobre los totales corrientes, llegando a ese último año a un 21,3%: esto muestra que retrocedió a niveles más cercanos a 2013. En este contexto, además, hay que tener en cuenta que se dio la aplicación del Consenso Fiscal, que limitaba a las provincias a la modificación al alza de determinados tributos y tendía a bajar alícuotas en algunos de ellos.
El año 2020 se da una situación inédita: con pandemia y crisis de actividad a nivel nacional, la provincia tuvo un fuerte salto en sus recursos propios que disparó su representación al 25,1% del total de los ingresos corrientes: es el valor más alto de toda la serie 2010-2020, lo que significa que Misiones alcanzó el mayor grado de autonomía fiscal de la década.
Esto se logró a partir de un extraordinario incremento anual de su recaudación: en términos reales (ajustado por el IPC nacional) mostró un alza del 30,9%, que no es el más alto de la serie (ocurrió en 2014, con una suba del 32,6%) pero si es el más relevante por el contexto y por la fuerza con el que creció, considerando además que los niveles de alza de precios son considerablemente superiores en 2020 que en 2014 1
El salto que dio la participación de los ingresos tributarios propios en el total de los ingresos corrientes provinciales, en puntos porcentuales entre 2010 y 2020, fue de 10,1 p.p., un alza desde ya muy importante que grafica la importancia de los tributos locales en la estructura de recursos de la provincia.
Incremento récord: Misiones queda a tiro de las grandes provincias del centro
Todo lo dicho anteriormente es todavía más importante cuando se lo pone en perspectiva comparada: Misiones es la provincia que muestra el mayor incremento de la participación de recursos tributarios propios sobre los ingresos corrientes, de todo el país.
Comparado los datos del 2020 contra 2010, hay diecisiete provincias que han incrementado, en diferentes niveles, el peso de sus recursos propios contra los ingresos corrientes, y Misiones lidera cómodamente: esos 10,1 p.p. de diferencia mencionados previamente la posicionan muy por encima del segundo, que es Mendoza (+5,9 p.p.) y del tercero, que fue Córdoba (+5,2 p.p.), provincias con estructuras productivas muy importantes y que se posicionan, históricamente, entre las de mayor autonomía fiscal del país.
Por supuesto que no debe dejar de considerarse que hay casos con particularidades que influyen fuertemente en el resultado final: uno de ellos, y quizás el más emblemática, es la CABA, pero en el sentido inverso: el peso de sus recursos propios es 12% menor en 2020 respecto a 2010, pero en el medio, tuvo incrementos de recursos nacionales automáticos (desde 2016 particularmente) que hicieron crecer de manera muy importante a estos últimos, desplazando a los propios. En el 2021 esto volverá a cambiar, a partir de la quita de puntos de coparticipación llevado a cabo a finales del 2020.
La consecuencia lógica de este alto crecimiento es la escalada de posiciones en el ranking de autonomía fiscal: en el 2010, Misiones ocupaba el puesto número 12 a nivel nacional, siendo la primera en el NEA y la tercera del Norte Grande, detrás de Tucumán y Salta. A partir del proceso de crecimiento de los recursos locales, en el año 2020 Misiones saltó al puesto número 6 a nivel nacional, consolidó su liderazgo en el NEA y pasó, además, a ser la provincia con mayor autonomía fiscal de todo el Norte Grande, desplazando a Tucumán.
¿Cuáles son los únicos cinco distritos que están por encima de Misiones en este punto? CABA, Buenos Aires, Mendoza, Córdoba y Santa Fe, en ese orden. Es decir, Misiones se posiciona directamente en el lote de las grandes provincias, que históricamente han sido consideradas las más autónomas y que son además los grandes polos productivos e industriales del país. Ahora, la economía misionera le da pelea de cerca, estando a muy pocos puntos de diferencia con Santa Fe y Córdoba, por ejemplo.
Detrás de este fenómeno hay un notable incremento de los recursos, sumado a una inequidad muy grande en el esquema de reparto que perjudica notablemente a Misiones, siendo una de las provincias que menores recursos recibe.
Si medimos el total de la recaudación tributaria provincial en moneda constante (base 100=diciembre 2016), la provincia experimentó una suba fenomenal: en 2020 los recursos fueron un 13,8% mayores a los de 2016, y ese incremento es mucho más relevante al contextualizarlo en el escenario inflacionario: +286% de incremento de precios entre diciembre 2016 y 2020. Pese a ello, Misiones logró crecer ese 13,8% en términos reales, con un fuerte empuje del 2020.
El impacto inflacionario, las crisis y retracciones de la actividad y consumo, y la pandemia luego, dieron golpes en todos lados, pero no de igual manera. Los recursos provinciales fueron uno de los elementos que han tenido desempeños diversos.
En ese contexto, evaluaremos el comportamiento de los recursos tributarios provinciales de 2020 contra 2016, medidos en pesos constantes, en los 24 distritos. Primer resultado: solo dos provincias tienen incrementos reales. Segundo resultado: Misiones lidera cómodamente el ranking nacional. Ese 13,8% real mencionado anteriormente es el más alto de todo el país, siendo la única provincia con alza de dos dígitos, y la otra provincia que tuvo alza (Salta) lo hizo en apenas 1,5%.
Por ende, no cabe duda alguna del liderazgo y, sobre todo, de la expansión de la economía misionera en estos últimos años.
¿Qué hay detrás de este fenómeno?
Diferentes factores juegan en conjunto, pero el que quizás sea más relevante tiene que ver con el crecimiento de la economía provincial, y sus propias características. En el plano regional, Misiones es la provincia que genera mayor valor agregado y tiene un perfil exportador fuertemente industrial, a diferencia de otras provincias de la región donde predominan los productos primarios. Esto genera mayor posibilidad de crecimiento neto, generación de empleo e ingreso de divisas, entre otras cosas.
El fomento al consumo a partir de la implementación de programas oficiales tendientes a ellos fue otro aspecto que permite el crecimiento recaudatorio; esto, sumado al equilibrio de cuentas públicas que mostró la provincia en los últimos años y un bajo stock de deuda, que permitió a su vez un mayor volumen de inversión pública, moviliza la economía local y genera un círculo virtuoso que impacta en el robustecimiento de la actividad.
1 Para calcular la variación real, se tomó el IPC INDEC base 2016 (nueva serie) y se ajustó el índice hacia atrás hasta 2010 en base a IPC alternativo debido a la falta de confiabilidad de datos de ese período de INDEC.