Un repaso del caso de éxito misionero: ¿Cómo llegó a quedar codo a codo con las grandes provincias en materia fiscal?

Un repaso del caso de éxito misionero: ¿Cómo llegó a quedar codo a codo con las grandes provincias en materia fiscal?

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En la Argentina de, sobre todo, las últimas dos décadas, surgió con frecuencia el debate acerca de los recursos que les corresponden a las provincias, particularmente a partir del hecho de que la ley que establece el reparto automático de los recursos recaudados por la nación (pero generado en las provincias) fue sancionada en 1988 y no tuvo actualizaciones a la fecha, pese a la propia legislación establecía que así sea.

Por ende, el esquema de reparto está fuertemente desfasado respecto a las realidades y necesidades del año de sanción de la ley, quedando por un lado fuertes beneficiarios, y por otro, fuertes perjudicados, como lo es Misiones, que ante esta situación levantó la voz (sobre todo en el último tiempo) pidiendo ajustar estas asimetrías.

Naturalmente, los recursos que llegan a las provincias en concepto de transferencias automáticas son la principal fuente de ingresos de las provincias, representando más de la mitad de los recursos de las mismas. Solo CABA tiene una proporción inversa, algo que se dio históricamente en el caso porteño.

Esta situación hace poner el ojo, por su parte, en los tributos provinciales. Bien sabemos que el Impuesto a los Ingresos Brutos es hoy el ingreso más fuerte en este concepto, y aunque sigue siendo altamente regresivo, está atado a la actividad económica y por ello sirve de indicador para justamente medir el tamaño y dinámica de la misma.

Partiendo de la base de que los ingresos por coparticipación y otros recursos automáticos nacionales son la principal fuente de las provincias, es entonces útil determinar cuánto pesa la recaudación local sobre los ingresos para poder medir el grado de “autonomía fiscal”: es decir, que tan dependiente es la caja provincial de los recursos nacionales y, por ende, que tan ancha o angosta es la “espalda” provincial para hacerse de recursos. En este punto, juegan un papel importante, desde ya, la presión tributaria, pero también el tamaño de la economía, los niveles de producción, la actividad comercial, entre otras cosas.

Cuanto más dependiente es una provincia de los recursos nacionales, implica necesariamente (salvo que haya un distrito de presión fiscal local cero – o cercano a cero, algo que no existe en el país) que tiene un sector privado débil y una actividad económica delgada. Por el contrario, provincias con niveles menores de dependencia nacional tienen mayor autonomía fiscal, amplía la posibilidad del estado de realizar inversión pública, e implica contar con un nivel de actividad más robusta.

¿Qué pasó en la última década en Misiones?

Para analizar este fenómeno de la autonomía fiscal, vamos a retroceder al año 2010 y observar cómo, desde ese año al 2020, varió la participación de los ingresos tributarios provinciales respecto al total de los ingresos corriente de la provincia. Cabe destacar la especificidad de estos datos: no se considera ingresos totales para evitar algún tipo de sesgo producto de los ingresos de capital, y tampoco se considera los ingresos no tributarios dentro de los provinciales.

En el año 2010, los ingresos tributarios provinciales de Misiones representaban el 15% de los ingresos corrientes de la provincia, siendo el punto más bajo de toda esta serie. A partir de allí, la misma empezó a crecer sostenidamente hasta el año 2016, cuando llegó a representar el 23,9%, observando además un fuerte salto en 2014.

A partir de 2017 y hasta 2019, se vio el proceso inverso: fue decreciendo la participación de los recursos locales sobre los totales corrientes, llegando a ese último año a un 21,3%: esto muestra que retrocedió a niveles más cercanos a 2013. En este contexto, además, hay que tener en cuenta que se dio la aplicación del Consenso Fiscal, que limitaba a las provincias a la modificación al alza de determinados tributos y tendía a bajar alícuotas en algunos de ellos.

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El año 2020 se da una situación inédita: con pandemia y crisis de actividad a nivel nacional, la provincia tuvo un fuerte salto en sus recursos propios que disparó su representación al 25,1% del total de los ingresos corrientes: es el valor más alto de toda la serie 2010-2020, lo que significa que Misiones alcanzó el mayor grado de autonomía fiscal de la década.

Esto se logró a partir de un extraordinario incremento anual de su recaudación: en términos reales (ajustado por el IPC nacional) mostró un alza del 30,9%, que no es el más alto de la serie (ocurrió en 2014, con una suba del 32,6%) pero si es el más relevante por el contexto y por la fuerza con el que creció, considerando además que los niveles de alza de precios son considerablemente superiores en 2020 que en 2014 1

El salto que dio la participación de los ingresos tributarios propios en el total de los ingresos corrientes provinciales, en puntos porcentuales entre 2010 y 2020, fue de 10,1 p.p., un alza desde ya muy importante que grafica la importancia de los tributos locales en la estructura de recursos de la provincia.

Incremento récord: Misiones queda a tiro de las grandes provincias del centro

Todo lo dicho anteriormente es todavía más importante cuando se lo pone en perspectiva comparada: Misiones es la provincia que muestra el mayor incremento de la participación de recursos tributarios propios sobre los ingresos corrientes, de todo el país.

Comparado los datos del 2020 contra 2010, hay diecisiete provincias que han incrementado, en diferentes niveles, el peso de sus recursos propios contra los ingresos corrientes, y Misiones lidera cómodamente: esos 10,1 p.p. de diferencia mencionados previamente la posicionan muy por encima del segundo, que es Mendoza (+5,9 p.p.) y del tercero, que fue Córdoba (+5,2 p.p.), provincias con estructuras productivas muy importantes y que se posicionan, históricamente, entre las de mayor autonomía fiscal del país.

Por supuesto que no debe dejar de considerarse que hay casos con particularidades que influyen fuertemente en el resultado final: uno de ellos, y quizás el más emblemática, es la CABA, pero en el sentido inverso: el peso de sus recursos propios es 12% menor en 2020 respecto a 2010, pero en el medio, tuvo incrementos de recursos nacionales automáticos (desde 2016 particularmente) que hicieron crecer de manera muy importante a estos últimos, desplazando a los propios. En el 2021 esto volverá a cambiar, a partir de la quita de puntos de coparticipación llevado a cabo a finales del 2020.

La consecuencia lógica de este alto crecimiento es la escalada de posiciones en el ranking de autonomía fiscal: en el 2010, Misiones ocupaba el puesto número 12 a nivel nacional, siendo la primera en el NEA y la tercera del Norte Grande, detrás de Tucumán y Salta. A partir del proceso de crecimiento de los recursos locales, en el año 2020 Misiones saltó al puesto número 6 a nivel nacional, consolidó su liderazgo en el NEA y pasó, además, a ser la provincia con mayor autonomía fiscal de todo el Norte Grande, desplazando a Tucumán.

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¿Cuáles son los únicos cinco distritos que están por encima de Misiones en este punto? CABA, Buenos Aires, Mendoza, Córdoba y Santa Fe, en ese orden. Es decir, Misiones se posiciona directamente en el lote de las grandes provincias, que históricamente han sido consideradas las más autónomas y que son además los grandes polos productivos e industriales del país. Ahora, la economía misionera le da pelea de cerca, estando a muy pocos puntos de diferencia con Santa Fe y Córdoba, por ejemplo.

Detrás de este fenómeno hay un notable incremento de los recursos, sumado a una inequidad muy grande en el esquema de reparto que perjudica notablemente a Misiones, siendo una de las provincias que menores recursos recibe.

Si medimos el total de la recaudación tributaria provincial en moneda constante (base 100=diciembre 2016), la provincia experimentó una suba fenomenal: en 2020 los recursos fueron un 13,8% mayores a los de 2016, y ese incremento es mucho más relevante al contextualizarlo en el escenario inflacionario: +286% de incremento de precios entre diciembre 2016 y 2020. Pese a ello, Misiones logró crecer ese 13,8% en términos reales, con un fuerte empuje del 2020.

El impacto inflacionario, las crisis y retracciones de la actividad y consumo, y la pandemia luego, dieron golpes en todos lados, pero no de igual manera. Los recursos provinciales fueron uno de los elementos que han tenido desempeños diversos.

En ese contexto, evaluaremos el comportamiento de los recursos tributarios provinciales de 2020 contra 2016, medidos en pesos constantes, en los 24 distritos. Primer resultado: solo dos provincias tienen incrementos reales. Segundo resultado: Misiones lidera cómodamente el ranking nacional. Ese 13,8% real mencionado anteriormente es el más alto de todo el país, siendo la única provincia con alza de dos dígitos, y la otra provincia que tuvo alza (Salta) lo hizo en apenas 1,5%.

Por ende, no cabe duda alguna del liderazgo y, sobre todo, de la expansión de la economía misionera en estos últimos años.

¿Qué hay detrás de este fenómeno?

Diferentes factores juegan en conjunto, pero el que quizás sea más relevante tiene que ver con el crecimiento de la economía provincial, y sus propias características. En el plano regional, Misiones es la provincia que genera mayor valor agregado y tiene un perfil exportador fuertemente industrial, a diferencia de otras provincias de la región donde predominan los productos primarios. Esto genera mayor posibilidad de crecimiento neto, generación de empleo e ingreso de divisas, entre otras cosas.

El fomento al consumo a partir de la implementación de programas oficiales tendientes a ellos fue otro aspecto que permite el crecimiento recaudatorio; esto, sumado al equilibrio de cuentas públicas que mostró la provincia en los últimos años y un bajo stock de deuda, que permitió a su vez un mayor volumen de inversión pública, moviliza la economía local y genera un círculo virtuoso que impacta en el robustecimiento de la actividad.


1 Para calcular la variación real, se tomó el IPC INDEC base 2016 (nueva serie) y se ajustó el índice hacia atrás hasta 2010 en base a IPC alternativo debido a la falta de confiabilidad de datos de ese período de INDEC.

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