Alejandro Pegoraro

Director de Consultora Politikon Chaco

Un cierre de año impensado

Compartí esta noticia !

Por Alejandro Pegoraro – Haciendo un pantallazo de lo que eran las expectativas para este 2020 allá por el mes de enero, la principal preocupación era encontrar los mecanismos que potencien la actividad económica para salir de un proceso recesivo iniciado a mitad del 2018, con la incertidumbre que un cambio de gobierno podría sumar a eso.

A nivel nacional, no había solo un nuevo gobierno sino un nuevo proyecto político, distinto en sus bases al anterior, mientras que en la provincia de Misiones se continuaba el proyecto de la Renovación con una persona a cargo de la Gobernación que ya formaba parte anteriormente de la estructura de poder misionero.

El año pintaba para ser difícil, pero con ciertos augurios propios de un cambio de política y de estilo de gobierno. Entre enero y febrero, se comenzó a avizorar ciertas recuperaciones en términos de consumo y contención social, pero con incertidumbre sobre las cuestiones de la macro. Marzo derrumbó todo: la pandemia llegó a la Argentina, se cerraron las fronteras, se dispuso el aislamiento obligatorio, se cerraron preventivamente fábricas, se planchó la actividad económica.

Ante esta situación, y sobre todo luego de ver los efectos catastróficos de la situación sanitaria sobre la economía en los meses de abril y mayo, eran pocos, muy pocos, los que podían creer que el cierre de año podía ser distinto, por lo menos, en una lectura nacional.

Quienes somos apasionados de las cuestiones del federalismo, comenzamos a mirar más a profundidad que ocurrió, que ocurría y que podría llegar a ocurrir hacia dentro de las provincias, poniendo sobre la mesa la cuestión fundamental de que entre ellas existen numerosas diferencias en materia estructural, no solo comparando los extremos sino incluso entre provincias limítrofes o que comparten una misma región.

De ese modo, tomamos dimensión de que Neuquén no es igual a Chubut; que Córdoba no es lo mismo que La Pampa; que Salta no es igual a La Rioja y que Misiones no es lo mismo que Chaco, pese a compartir, como se dijo antes, características similares.

En numerosas ocasiones mencionamos cómo la pandemia desnudó las principales falencias de las administraciones provinciales y nacionales, pero al mismo tiempo, también transparentó los modelos políticos locales, puso en el centro de la escena la importancia de las decisiones locales en contraposición con algunas idas y venidas que mostró el Gobierno nacional.

En el mes de junio, ante una consulta de un medio misionero, afirmé que Misiones “con las limitaciones y problemas que tiene, es una de las que está mejor posicionada para combatir esta crisis y salir con más aire en los pulmones de cara al proceso de reactivación una vez que finalice la emergencia”.

Afortunadamente, el tiempo mostró que dicha hipótesis fue acertada, y no solo la provincia va a finalizar un año para el olvido con una fuerza incluso superior a la de años anteriores, sino que incluso se posicionó fuertemente en el plano ya no regional, sino nacional, a partir de decisiones de gobierno que lograron contener la situación epidemiológica en el momento más vulnerable para todo el país, a la vez que no se frenó de manera brusca la actividad económica, y se logró en paralelo a todo esto darle impulso a programas de consumo, lo que repercutió, junto a otros factores más exógenos, tener una holgadez financiera que respalde todas las medidas.

Cuando en mayo o junio pensábamos en que tan quebradas o endeudadas podían estar las provincias al cierre de año, Misiones está finalizando el año con récord de recaudación propia, con alza real de recursos en la coparticipación federal, con superávit en sus cuentas públicas y con un claro proceso de desendeudamiento: pese a que Misiones tomó un crédito del Programa para Emergencia Financiera Provincial que puso a disposición la Nación en el segundo trimestre del año, termina el año con un stock de deuda pública menor al de 2019, consolidando así un proceso iniciado hace un par de año de claro desendeudamiento de la provincia.

Cuando en abril o mayo pensábamos que el año estaba complemente perdido en términos de actividad y consumo, Misiones lidera en los últimos tres meses los rankings nacionales de patentamientos y de consumo de cemento.

Cuando en abril o mayo pensábamos que la caída del empleo iba a ser sin precedentes, el sector privado misionera incrementó durante los últimos tres meses, de manera consecutiva, sus puestos de trabajo y posicionó a Misiones como la provincia con el segundo mejor registro del país de recuperación del empleo desde la irrupción del COVID; a su vez, mientras que en septiembre, al conocer los datos del INDEC sobre actividad, empleo y desocupación del II trimestre del año, nos agarrábamos la cabeza al ver como en Posadas está ultima había crecido al 8,2%, hace un par de días se confirmó la recuperación provincial con un descenso de dicha tasa al 7,2%, sumando a ocho mil personas a la categoría de ocupados.

¿Qué va a pasar con los municipios? Pensábamos allá por el primer trimestre del año. El incremento récord de la recaudación propia misionera y el alza de los recursos por coparticipación federal que se dio desde agosto en adelante logró que los municipios misioneros hayan tenido transferencias por coparticipación municipal por encima de la inflación y, de hecho, tiene el mayor alza de todo el país (+43,6%), seguido por los municipios cordobeses que incrementaron sus recursos en un 42,3%.

¿Es un cierre de año optimo? Por supuesto que no, pero a la luz de lo que se podía prever hace seis meses, es realmente positivo. Por quedan desafíos por atender: la cuestión del cierre de fronteras es claramente una. Con mayor o menor nivel, hay consensos en que la economía misionera se fortaleció al tener las fronteras cerradas, que generó un vuelco de diez mil millones de pesos hacia dentro de la provincia y no hacia los países vecinos como Paraguay o Brasil.

El gobierno provincial seguramente esté atendiendo esta situación, para ver de que manera esta situación podría quedar más establece, o si lo vivido en los últimos meses fue solo hermosa primavera previo a un crudo invierno que aparece al abrir la frontera.

En este punto, Misiones tuvo una gran victoria y una amarga derrota política separadas tan solo en semanas: el área aduanera especial, una situación que fue de más a menos a medida que transcurría la situación.

El primer hito fue lograr la incorporación del Polo Misiones al dictamen de mayoría del Presupuesto, pero a partir de ahí fue todo cuesta abajo: la presión de otras provincias desplazó al Polo Misiones para ser Polo NEA, y la ampliación del lobby a su vez desplazo al Polo NEA para dar lugar al Polo “Todos los que cumplan los requisitos”. Pese a eso, logró ser aprobado.

Con el diario del lunes, todos nos terminamos de dar cuenta que la ampliación del área potencialmente beneficiada (que fue muy grande para una política como esta) podría hacer dormir la iniciativa, demorando su reglamentación al punto de pasar de largo del 2021. Pero más que dormirla, la indujeron al coma. El veto presidencial al artículo 123 del Presupuesto terminó por transformar en derrota lo que había sido una gran victoria misionera. En el medio, muchas consideraciones: desde grandes apoyos políticos como el del propio Sergio Massa, como la crítica de algunos que daban por hecho este veto, justamente por su impacto inmediato en las arcas nacionales.

Pese a esto, se debe destacar (y fortalecer) el hecho de que fue Misiones la que puso en agenda pública la situación, y la labor de los legisladores nacionales, en conjunto con las autoridades provinciales, hizo realidad ese posicionamiento de la provincia en el plano nacional. Justamente allí es donde radica hoy la fuerza misionera para encarar un 2021 con carpeta en mano para negociar con el gobierno nacional por medidas que tiendan a lograr una situación lo más parecida al área aduanera especial.

Algunos optan por la reglamentación del Artículo 10 de la Ley Pyme. La jugada está abierta, y Misiones demostró que es una cancha donde quiere y sabe jugar.

Compartí esta noticia !

La oportunidad del Norte Grande

Compartí esta noticia !

“Hoy más que nunca Argentina tiene un Norte: el Norte Grande Argentino. Por una Argentina unida, federal y con un norte en progreso. Es necesario cambiar nuestra realidad, juntos y trabajando como ahora” expresó el Gobernador del Chaco, Jorge Capitanich, en la cumbre de gobernadores del Norte Grande realizada el pasado viernes en la ciudad de Resistencia, donde el mismo fue designado como Presidente pro tempore, por un período de seis meses.

¿Qué es Norte Grande? Es la conjunción de las cuatro provincias del noreste y las seis del noroeste argentino, que juntas forman el norte de nuestro país, un espacio geográfico históricamente postergado y donde se concentran los peores indicadores sociales del país.

El concepto de Norte Grande como bloque regional de acción conjunta nace a partir de la iniciativa del entonces gobernador de Salta Roberto Romero, allá por 1986, pero el primer acuerdo regional formal data recién de 1999. Con el correr de los años, por diferentes motivos y movidos particularmente por la falta de integración y voluntad política de hacerlo funcionar, el mismo quedó en la nada, hasta que Capitanich este año tomó la posta para volver a reflotarlo.

Las demandas y voluntades de trabajo conjunto al respecto tienen que ver con reducir asimetrías históricas del Norte argentino respecto a otras regionales menos postergadas, y particularmente, con el centro del país. En esta línea, hay algunas líneas específicas que se busca tratar, que tiene que ver con el precio del combustible, los subsidios al transporte público de pasajeros, el costo de la energía y la necesidad de inversión en infraestructura, entre otros.

¿Qué significa el Norte Grande? Para ver el peso específico de la región, tomaremos ciertos indicadores de tipo consumo, actividad, fiscal, empleo y comercio exterior.

Empecemos con lo relativo al consumo.

Si observamos las ventas de supermercados, medidas por el INDEC, notamos que el Norte Grande en su conjunto representan, en el período enero – septiembre 2020, el 11,3% del total de las ventas del país ($78.724,8 millones en ventas); considerando además que la estructura de precios no es la misma que, por ejemplo, la Patagonia, donde el costo de vida es más alto y ello dispara las ventas totales. En este punto (y como en todo los que analizaremos luego), la región Pampeana, que abarca a la provincia de Buenos Aires, la CABA, Córdoba, Entre Ríos, La Pampa y Santa Fe, concentra la mayor parte de las ventas, algo lógico desde dos puntos de vistas: demográficos (concentran más de la mitad de la población) y económico (mayores niveles de consumo).

Por supuesto que hacia dentro de las provincias del Norte Grande hay contrastes: si analizamos las ventas per cápita, cada jujeño gastó $13.134,3 en los primeros nueve meses del año; en el otro extremo, cada santiagueño gastó apenas $4.553,3 en todo lo que va del año. Misiones se ubica en torno a los $7.607,9 por habitante, el cuarto más bajo de un total de diez provincias. Siguiendo con la comparación en términos poblaciones, el Norte Grande participa del 11,3% del total de ventas en supermercados mientras que tiene el 21,7% de la población del país.

Veamos que pasa en términos de actividad, particularmente de la construcción. En primer lugar, el consumo de cemento. En el acumulado enero – octubre 2020, las provincias del Norte Grande tuvieron consumos de cemento por un total de 1.618.396 toneladas, equivalentes al 21,1% del total consumido en el país, siendo el bloque regional con mayor participación después de la Pampeana, que concentra el 62% del total. Pero, no debe dejar de mencionarse algo: el Norte Grande es la única región del país que muestra incrementos comparado con el período enero – octubre 2019: el bloque en su conjunto registra un alza del 3%; contra caídas de la región Pampeana (-24,3%), de Cuyo (-12,1%) y la Patagonia (-20%); misma situación ocurre, naturalmente, con el total nacional (-18,4%).

De hecho, si desagregamos el bloque por NEA y NOA, también ambas muestran incrementos: 7,6% y 0,1% respectivamente, por lo cual el Noreste fue el gran impulsor de la suba en los consumos de cementos en la región. Catamarca, Corrientes, Chaco y Misiones se posicionan como las provincias con mayores aumentos, en un año marcado por restricciones y notables caídas de todos los indicadores de actividad.

Siguiendo con la construcción, éste es uno de los sectores que más dinamiza la economía, pero también es uno donde hay altos niveles de informalidad. Si tomamos solo a los trabajadores registrados de la construcción, el Norte Grande concentra el 14,8% del total nacional y es la región que mejor soportó los embates de la pandemia (y el arrastre de la crisis): si tomamos el período febrero – septiembre, de modo tal de medir la evolución al momento inmediatamente anterior de la irrupción del coronavirus, el norte argentino fue el que menos puestos de trabajo registrados en la construcción perdió: -8,2%, aunque en esto hay que diferenciar una cuestión: desagregando el dato, en el NEA crece 1,5% y en el NOA cae 14,4%. Volviendo al dato consolidado del Norte Grande, es la región con la menor caída del empleo registrado en la construcción, dato importante considerando que este sector en el norte argentino tiene un peso preponderante.

Lo mismo ocurre al analizar la cantidad de empresas de la construcción activas: si bien cayó en todas las regiones, lo hizo en menor medida en el Norte (-19%).

Sin embargo, un punto a considerar: los salarios están muy por debajo. De hecho, tomando el último dato disponible (septiembre) el salario promedio de la construcción en las provincias del norte argentino equivale al 91,9% del promedio nacional, y tiene en promedio, el menor salario del país. Santiago del Estero, La Rioja y Misiones son las provincias del Norte que tienen los sueldos más altos, pero solo uno supera los 40 mil pesos (Santiago).

Analizamos ahora los datos de comercio exterior

Las exportaciones, fundamentales para el ingreso de divisas al país, tan necesarias particularmente en el contexto actual. De cada 100 dólares que ingresaron al país en el primer semestre de este año, 8 fueron en el Norte Grande, totalizando USD 2.168,2 millones de exportaciones con origen en las provinciales del NEA y NOA. Aquí el NOA tiene una importancia fundamental, ya que, del total de exportaciones del Norte Grande, el 74% provino de esta región, quedando el NEA mucho más relegado.

Si bien en términos generales la participación de la región no es muy alta, la realidad es que es una zona clave para la exportación de determinados productos. Por ejemplo, el Norte Grande representa el 50% de las exportaciones del complejo arrocero, el 100% de las exportaciones del complejo litio, el 50% de plomo, el 97,7% de limón, el 56% de cítricos (excepto limón), el 100% de porotos, el 50% de garbanzos, el 64,9% del complejo forestal, el 97,1% del complejo tabacalero, el 62% del complejo azucarero, el 100% del complejo té y el 94,6% del complejo yerba mate.

Esto le da una importante estratégica fundamental al Norte que debe ser acompañada de mecanismos de incentivos para mayores exportaciones, y en este marco, el área aduanera especial impulsado por Misiones y que se prevé beneficie a más provincias a partir de lo establecido en el artículo 123 del Presupuesto Nacional 2021 será fundamental.

De los últimos 10 años, la participación promedio de las provincias del Norte Grande en las exportaciones totales rondó al 8,3%, con picos de 9,9% en 2016 y pisos de del 7% en 2013. El promedio histórico de la región de Cuyo, por ejemplo, es de 5,7%; de la Patagonia un 8,3% y de la Pampeana un 73,6%.

Analicemos otro aspecto clave para la región que tiene que ver con el empleo privado formal: a septiembre de este año, el Norte Grande participada del 12,6% del total de los trabajadores privados registrados en el país, la segunda proporción más alta después de la Pampeana, pero si desagregamos vemos que el NOA se ubica segunda y el NEA última. Esto se da, en parte, por la lógica poblacional, pero analicemos más a fondo la situación.

Si tomamos la población de entre 20 y 64 años que tienen un empleo formal en el sector privado, notamos que en el Norte Grande la proporción alcanza al 12,7% de esa población: es la región con menos personas en edad laboral que tienen un trabajo de esas características; en la Pampeana alcanza al 25,9%, en Cuyo al 18,8% y en la Patagonia al 25,8%. El promedio nacional nos da que el 22,6% de las personas de entre 20 y 64 años trabajan formalmente en el sector privado. Esto marca una enorme falencia del Norte Grande en términos de oportunidad de empleo, que tiene detrás
otros motivos: fuerte empleo público y falta de inversión privada y desarrollo industrial.

Lo mismo puede verificarse al observador las tasas de actividad laboral que mide el INDEC: el NEA y el NOA tiene las más bajas en términos regionales (37,1% y 36,8% respectivamente), lo que se traduce en más personas que están directamente fuera del mercado laboral por no tener trabajo y no buscarlo activamente.

¿Consecuencias de esta situación? Lo que pasó con el IFE es la muestra más clara.

Midiendo la cantidad de beneficiarios sobre la población total, en el Norte Grande el 25,4% de sus habitantes accedió al IFE, cuando en otras regiones no llega a los veinte puntos: en Cuyo es del 19,9%, en la Pampeana de 17,5% y en la Patagonia de 14,1%.

La situación se agrava al medir la cantidad de beneficiarios sobre la población económicamente activa de las regiones: en el Norte Grande llega al 61,1%; cuando en Cuyo es del 45,1%, en la región Pampeana es del 39,6% y en la Patagonia del 33,5%.

Así podemos seguir con muchos indicadores más para graficar la situación del Norte Grande, pero para no extendernos más, queremos volver a enfatizar en la importancia de un trabajo conjunto en bloque para resolver problemas estructurales de la región, principalmente la que tienen como foco la creación del empleo, que repercute necesariamente en la calidad de vida, el nivel de actividad, las tasas de pobreza, los niveles de consumo y su consecuente impacto positivo en la recaudación para fortalecer el desarrollo de políticas públicas.

¿Qué se requiere? A lo ya manifestado en la cumbre de gobernadores respecto a tarifas eléctricas, subsidios al transporte, precio de combustibles e inversión en infraestructura, se le debe sumar incentivos fiscales (en los tres niveles de gobierno), discutir una estructura tributaria diferencial, impulsar un debate profundo de la estructura, alcances y límites de gasto público provincial, y un fortalecimiento de la estructura de los recursos.

Un punto importante aquí tiene que ver con la coparticipación federal y las transferencias automáticas del estado nacional a las provincias: hay un clarísimo desfasaje hacia dentro de la región que también debe discutirse. Si tomamos los datos acumulados del período enero-noviembre 2020 de transferencias automáticas recibidas por las diez provincias del norte argentino, y la medimos per cápita, notamos que en un extremo se destinó $118.763,8 por catamarqueño, pero solo $49.641,6 por misionero.

¿Recuerdan la cantidad de veces que desde esta columna insistimos en el claro perjuicio para Misiones del actual esquema de reparto? Bueno, acá hay una muestra más.

Celebramos la conformación del bloque de trabajo y consideramos es una gran herramienta para el trabajo conjunto en pos del necesario y urgente desarrollo de la región. Es una enorme oportunidad de dar saltos de calidad y potenciar las propias virtudes provinciales.

Compartí esta noticia !

El momento de crecer: ahora

Compartí esta noticia !

La firma de un nuevo Consenso Fiscal para el 2021 allana el camino para que las provincias tengan un año de mayores crecimientos, pero también implica mucha responsabilidad de parte de las administraciones provinciales para poder aprovechar las ventajas que le puede traerle. 

Recordemos que, en el año 2017, el entonces presidente Mauricio Macri impulsó la firma de un Consenso Fiscal que contó con el acompañamiento de 22 jurisdicciones, siendo solo La Pampa y San Luis las que nos firmaron. Dicho consenso fiscal establecía, entre algunos de sus puntos fundamentales, la reducción gradual de impuestos provinciales como Ingresos Brutos y Sellos, y su prohibición de incrementar las alícuotas; la obligación de mantener su nivel de gasto público constante en términos reales; modificaciones en el reparto de la recaudación del Impuesto a las Ganancias; desistir de las demandas provinciales contra el Estado nacional; y el financiamiento del déficit de las cajas previsionales no transferidas de las provincias. 

 A priori, todo indicaba que era un pacto que cumplía con las expectativas y podría generar un camino de crecimiento para las provincias, en un año (2017) que fue el mejor de la era Macri. Pero ya en 2018, con este Consenso Fiscal vigente, en palabras del propio Macri: “Pasaron cosas”. 

El cimbronazo que produjo la crisis cambiaria primero, la disparada inflacionaria, la cuestión de la deuda y el inicio de la recesión generó que determinados puntos del acuerdo firmado sean difíciles de sostener, entre ellos, el de la baja gradual de impuestos provinciales, por la pérdida de recursos que eso generaba a las administraciones locales en un contexto donde se requería de financiamiento.

En el caso misionero, según la ATM, la recaudación de Ingresos Brutos en 2018 creció 34% anual contra una inflación anual del 47,6%; en 2019, lo hizo en un 45% anual contra un alza de precios del 53,8%; en el caso de Sellos, creció 35% anual en 2018 y solo 9% en 2019. Por ende, estos dos tributos afectados por el Consenso Fiscal tuvieron pérdidas reales de considerable magnitud, pero que, sin embargo, han sido mayormente cubiertos por los fondos por “Compensación de Consenso Fiscal” enviados automáticamente por el gobierno nacional junto a la compensación. Pero, esas compensaciones también tienen fuertes críticas, porque no se ajustan a lo que deberían ser realmente y, de hecho, tampoco se ajustan trimestralmente según inflación, como lo indica el inciso b) del punto II del pacto firmado.

Esta crisis y necesidad de mayor recaudación deriva entonces en el primer punto fundamental del nuevo pacto firmado el viernes 4 de diciembre: quita definitivamente la obligación de reducción progresiva de Ingresos Brutos y Sellos en la gran mayoría de las actividades económicas. En este punto, es fundamental recordar que, a inicios de año, a propuesta de gobernadores, esta medida había sido provisoriamente congelada. Ahora, directamente se la elimina, y las provincias tienen vía libre para “readecuar” alícuotas. Primera gran responsabilidad para los gobernadores: no asfixiar al contribuyente, que cargan con una presión tributaria que ya es de por si alta.

El segundo punto fundamental del Consenso Fiscal 2021 tiene que ver con el endeudamiento en dólares. Al 30 de septiembre, el 79% del total del stock de deudas provinciales es en moneda extranjera y solo el 21% es en pesos. A su vez, doce provincias argentinas iniciaron este año un proceso de reestructuración de su deuda en dólares emitidas bajo legislación extranjera: de esas doce, solo tres han llegado a un acuerdo con los tenedores de títulos hasta el momento: Mendoza (por USD 590); Chubut (por USD 647 millones) y Neuquén (por USD 690 millones). Las otras nueve aún están en proceso de negociación para reestructurar un total de USD 10.970 millones, y solo la provincia de Buenos Aires representa el 66% de ese total. 

La situación es un tanto más complejo al observar que de las nueve provincias que están en negociaciones, cinco (Buenos Aires, Chaco, Entre Ríos, La Rioja y Río Negro) lo hacen bajo cesación de pagos (o “no performing”), ya que dejaron de pagar sus obligaciones en cuanto iniciaron sus rondas de dialogo con acreedores; y otras cuatro (Córdoba, Jujuy, Salta y Tierra del Fuego) siguen pagando mientras negocian.

¿Qué dice el Consenso Fiscal 2021 respecto a esto? Se prohíbe incrementar el stock de deuda en moneda extranjera, con la excepción de aquellas líneas de crédito que sean con organismos bilaterales o multilaterales. Es decir, no se pueden emitir bonos o títulos en dólares, pero si tomar crédito, por ejemplo, del BID, FONPLATA y demás. 

¿Afecta esto a Misiones? No. Misiones actualmente no tiene deudas en dólares bajo legislación extranjera, ya que los títulos públicos emitidos por la provincia son en pesos. La única deuda que tiene Misiones en dólares es, justamente, con organismos internacionales (BID) por un total expresado en pesos de $1.114,4 millones, que representa apenas el 11,6% del stock total de deuda pública de Misiones (al 30 de junio). 

Finalmente, el tercer punto destacado de la firma del nuevo pacto tiene que ver con la coparticipación, pero debe decirse que es una cuestión prácticamente enunciativa y que está referenciada en exclusivo para el caso actual de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, que el nuevo pacto afirma que se reconoce que la coparticipación “no es el vehículo de recursos para transferir servicios, competencia y funciones de la Nación a los distritos”. ¿Hay efectos prácticos para las 23 provincias en este sentido? Hoy, no.

¿Por qué decimos que el momento de crecer es ahora? Porque este nuevo pacto “arregla” una demanda provincial referida a las recaudaciones propias y pone límites al endeudamiento. Por ende, una actualización o readecuación de alícuotas impositivas (siempre considerando lo dicho anteriormente, que debe hacerse con mucha responsabilidad) podría dar un empuje a las cajas provincias, y el límite al endeudamiento en dólares podría abrir una ventana de oportunidad para el financiamiento en pesos en el mercado local. 

De hecho, sobre este último punto, solo seis distritos (CABA, Buenos Aires, Chaco, Chubut, Mendoza y Neuquén) están utilizando mecanismos de financiamiento de corto y mediana plazo vía Letras del Tesoro o Tesorería, y el resto de las provincias, siempre de acuerdo a sus normativas vigentes, podrían abrirse esa posibilidad para compensar algún desajuste estacional de caja. 

Por último, nobleza obliga: las provincias también tienen que poner su parte en esto. Es común y frecuente escuchar las demandas en cuestiones de recursos y de asistencias extraordinarias, también deben ser responsables en la ejecución del gasto. No se trata de un ajuste, se trata de eficiente del gasto. Al 30 de septiembre, doce provincias presentaron sus cuentas Ahorro Inversión Financiamiento, y de ese total, ocho terminaron el período con superávits fiscales y solo cuatro con déficits. Muchas de las provincias que terminaron con superávits lo hicieron, en gran parte, ayudados por las extraordinarias transferencias de recursos que tuvieron por parte del gobierno nacional en el marco de la pandemia, y han hecho pocas modificaciones a su propia estructura de gastos.

Así como hay muchas provincias (Misiones, entre ellas) que son seriamente perjudicadas por el actual esquema de repartos de recursos de origen nacional, hay otras tantas que son beneficiadas y que aún así reclaman por “más federalismo” y “más recursos” porque su estructura de gasto es alta, pero no siempre el gasto alto implica eficiencia y solución de problemas estructurales. Por ello, insistimos nuevamente: las provincias también deben ser responsables en este proceso que pretende una salida de una fuerte crisis, en pos de beneficio de los argentinos.

Compartí esta noticia !

Mejora la construcción en Misiones y lidera la recuperación en el país

Compartí esta noticia !

La construcción es un sector de fundamental importancia en la actividad económica del país, no solo a partir del empleo que genera de manera directa sino también y, sobre todo, por su impacto de manera indirecta en diferentes cadenas de la economía. Por ello, su caída produce una depresión general de la actividad, al tiempo que sus incrementos generan una reactivación que es fundamental, sobre todo en estos tiempos donde la Argentina todavía está queriendo salir de la profunda crisis que generó la pandemia y el arrastre de la recesión.

En ese marco, la construcción en la provincia de Misiones muestra considerables mejoras, y en lo que respecta específicamente al empleo, lidera la recuperación nacional, al haber registrado el mayor aumento mensual de trabajadores registrados en ese sector.

Según los datos relevados por IERIC, Misiones registró un total de 6.356 trabajadores registrados en el sector de la construcción en septiembre 2020, incrementándose un 12,6% respecto al mes anterior. Dicho aumento se traduce a un total de 710 nuevos empleos, y de esta forma Misiones pudo volver a superar el nivel de los seis mil empleos, algo que no se observaba desde marzo, y quedó a muy poquito de volver a los niveles prepandemia.

Si bien, en términos interanuales, el empleo registrado en la construcción sigue en terreno negativo (-16,1%), dicha caída es la más baja desde enero, por lo cual puede afirmarse que la recuperación misionera en este punto es un hecho y que, como se dijo anteriormente, está muy cerca de recuperar los niveles 2019 y de esa forma, empezar a pensar en una recuperación neta del sector.

Si comparamos la evolución del caso misionera contra el del total nacional, desde mayo inclusive Misiones muestra una mejora mucho más evidente, y se fortalece en los últimos tres meses. De hecho, solo en septiembre, así como el crecimiento mensual de Misiones fue de 12,6%, el total nacional lo hizo en un 3,1%. En ambos casos, se trata del mayor crecimiento en muchísimo tiempo: en el caso de la provincia, es el mayor incremento mensual desde febrero 2016, mientras que en el caso nacional no se daba un alza de esta magnitud desde marzo de 2017. En este marco, la recuperación misionera es más fuerte que la nacional: acumula cuatro meses consecutivos de alza, y el total país solo dos.

También Misiones sacó una cabeza de ventaja respecto a las provincias del NEA: el total regional marcó un alza en septiembre del 8,1%, por lo que Misiones creció cuatro puntos por encima de la media regional.

En este punto, todas las provincias del NEA mostraron incrementos, pero ninguna, salvo Misiones, superaron los dos dígitos. Corrientes lo hizo en un 7,5%, Chaco en 7,1% y Formosa solo un 1,8%. A su vez, en la comparación interanual, Corrientes es la que muestra la menor caída (-6,9%), seguida por Misiones.

Decíamos que Misiones lidera la recuperación nacional, y ello queda en evidencia cuando vemos la variación mensual del empleo registrado en la construcción en todos los distritos del país: Misiones tiene el crecimiento más alto del país y le sigue Tierra del Fuego con 10,7%, siendo estas dos las únicas provincias del país con subas de dos dígitos. A su vez, otras cinco provincias tuvieron descensos, destacándose Jujuy por tener la mayor (-4,1%). Esto muestra entonces la gran performance que tuvo Misiones y que la pone como la provincia con uno de los mejores escenarios para liderar la recuperación pospandemia en el país.

Otro punto importante a destacar en el caso de la recuperación de la construcción tiene que ver con el salario en este sector: en Misiones, en septiembre de 2020, fue de $37.783,4, creciendo un 41% respecto al mismo mes del año anterior. Si comparamos con el promedio de salarios a nivel nacional, es notoriamente superior en el caso misionero, ya que el total nacional mostró una variación del 27,6%, por lo que la tierra colorada supera no solo al promedio nacional sino también al IPC nacional de ese mes, que marcó un alza interanual del 36,6%. Por ende, el incremento del salario es real y mejora el poder adquisitivo del mismo.

Similar situación la vemos al comparar no ya con el total nacional, sino con el promedio regional: el incremento del salario promedio del NEA fue del 41,4%, levemente por encima al de Misiones (por mayor alza en Corrientes), y la inflación del NEA fue del 40,3%. Por lo cual, nuevamente, hay crecimiento real del salario, que es del 0,4% en el caso misionera (deflactado por IPC NEA).

Mas empleo y recuperación real de salarios en la construcción alimentan la cadena económica. No es casualidad que Misiones muestre estos números, y al mismo tiempo, lidere los incrementos de consumo de cemento, lidera los incrementos en patentamientos y sea a su vez una de las provincias con mejor desempeño de la actividad comercial, con una mediana de facturación incrementándose en un 12,6% interanual en términos reales, según informó el CEPXXI.

Compartí esta noticia !

Un nubarrón en primavera

Compartí esta noticia !

En los últimos meses, veníamos destacando el notable avance en el consumo de cemento en Misiones, que inició una tendencia alcista en mayo y no dejó de crecer desde ese momento, con picos de aumentos del 37,9% en septiembre (comparado con el mismo mes del año anterior) y en términos mensuales, picos de 46,7% en mayo (lógica tras la estrepitosa caída de abril que se dio en todo el país).

Misiones de esta manera fue una de las provincias que lideró el crecimiento nacional de consumo de cemento en los últimos meses, reflejando así una tendencia a mayor reactivación de actividad económica, siendo destacada incluso por el propio gobernador de la provincia, Oscar Herrera Ahuad al presidente de la Nación en su visita por Misiones. 

Cierre de fronteras, compre local, vuelco de ahorro a materiales de construcción y ejecución de obras pequeñas y medianas por parte de privados fueron el principal impulso de la provincia; seguido de una fuerte inyección de recursos a la la obra pública en los últimos meses. 

De este modo, Misiones (al igual que algunas otras pocas provincias) vivían una verdadera primavera en términos de consumo de cemento: todo indicaba que la tendencia al alza continuaría creciendo y de ese modo, que el sector cobre un nuevo impulso luego de tener un 2019 realmente malo. 

Pero entre tanta primavera, vino una nube y tapó cierta parte del cielo. El mes de octubre estuvo marcado por una serie de cuestiones que impactaron de lleno en este sector específico: durante todo el mes se advirtió por faltantes de stock que algunos sectores atribuían a “especulación” por la cuestión cambiaria, mientras que otros, a la altísima demanda del producto. A su vez, a esto se le agregó el hecho de que, según el INDEC, el costo del cemento Portland normal en bolsa creció en un 10%.

¿Cómo impactó esta situación en Misiones? En octubre de 2020, el consumo de cemento en la provincia, si se lo compara contra el pasado mes septiembre, tuvo su primera caída en seis meses: fue de apenas 1,4%, pero lo “relevante” es que se da en un contexto donde las cuatro provincias del NEA mostraron retrocesos, siendo la región con el peor comportamiento del mes comparado al mes anterior, y donde solo siete provincias sobre un total de 24 jurisdicciones mostraron descensos. 

¿Octubre fue malo? Un poco. Pero la “película” misionera en torno al consumo de este insumo tan fundamental para el desarrollo nos muestra que la provincia continúa atravesando una primavera y lo que pasó en octubre fue apenas una nube pasajera que nos hizo corrernos un ratito de la playa buscando techo. Te contamos el motivo:

El consumo de cemento en la provincia de Misiones, durante el mes de octubre, fue por un total de 26.818 toneladas: ese volumen, como ya dijimos anteriormente, es un 1,4% menor al consumido en septiembre 2020, cortando así una racha de cinco meses de incrementos sostenidos medidos mes a mes en la provincia. Pero ésta se trata solo de una foto de un momento específico que estuvo atravesado por las situaciones que detallamos anteriormente. 

¿Qué pasa al observar la película? Si comparamos esas casi veintisiete mil toneladas consumidas de cemento en Misiones en octubre 2020, contra el consumo de octubre pero de 2019, notamos un importante crecimiento: +29,5%, y de esa forma, Misiones muestra crecimientos interanuales del consumo por sexto mes consecutivo, siendo una de las únicas cuatro provincias del país con ese nivel de sostenimiento sistemático del crecimiento: Catamarca acumula siete meses consecutivos de subas interanuales, Misiones, Corrientes y La Rioja acumulan seis. Por ende, en los últimos seis meses del año a Misiones le fue mucho mejor que a la gran mayoría de provincias argentinas en la medición respecto al año pasado. 

Por ello, el nubarrón que trajo los datos negativos de octubre no deberían ser motivos de preocupación, pero si se debe observar muy de cerca su evolución, ya que la cuestión de faltantes de stock y precios aún no se fue del escenario. 

Si analizamos el caso misionero por envase, el cemento en bolsa (que en Misiones representa el 85% del total del consumo) mostró un incremento del 38,5% interanual, pero cayó un 2,5% comparado con el mes anterior; a su vez, el cemento a granel sigue en proceso de recuperación: volvió a desacelera la caída a nivel interanual (-5,7%, la menor del año) y volvió a crecer a nivel mensual (+5,5%, sexto mes consecutivo de suba).

Veamos que pasa en las otras provincias: en octubre fueron diecinueve provincias las que vieron crecer sus consumos comparado con el mismo mes del año anterior. Lidera Chaco (+62,5%) acompañada en el podio por Catamarca (+47,2%) y Entre Ríos (+44,0%). Misiones (29,5%) se ubica sexta en el país y tercera en el NEA, ya que Corrientes (+38,2%) se ubicó cuarta a nivel nacional (segunda en NEA), y Formosa séptima en el país y cuarta en el NEA con (28,4%).

Por ende, vemos que las cuatro provincias del NEA se posicionaron entre las primeras siete provincias con mayores incrementos del consumo total de cemento medido a nivel interanual en octubre. Esto marca, sobre todo, una cuestión que no debe dejar de mencionarse: lo malo que fue el mes de octubre de 2019, al igual que el resto de los meses del último tramo de ese año, para este sector en particular.

Veamos la otra cuestión: en la comparación mensual, a su vez, fueron 17 las jurisdicciones con incrementos, lideradas por Tierra del Fuego (+58,5%), Jujuy (+20,4%) y Santa Cruz (+17,7%). Por el contrario, fueron siete las provincias con retrocesos, las mayores caídas se observan en Santiago del Estero (-10,6%), Corrientes (-7,8%) y Chaco (-7,5%).

Pero, ¿no habíamos dicho que en octubre hubo un nubarrón que irrumpió parcialmente el consumo? Si, lo hubo, pero bien sectorizado, y en NEA en ese sentido fue la más perjudicada. Así como las provincias de nuestra región se ubican entre las siete con mayor crecimiento interanual del país, también, paradójicamente (o no tanto) se ubica entre las únicas siete provincias que vieron retrocesos contra septiembre 2019. En ese escenario, Misiones mostró la menor caída entre las siete jurisdicciones con descensos, por lo que para la provincia fue más un fuerte raspón que un golpe directo al hueso. 

Un último comentario para afianzar la idea de que, al ver la película completa, la situación del consumo de cemento en Misiones es positiva: analizar el consumo acumulado. 

A nivel nacional, se observa que, si bien el saldo continúa siendo negativo para la mayoría de las provincias (a partir de las fuertes caídas sobre todo de marzo y abril), son cada vez más los distritos que empiezan a mostrar crecimientos acumulados en el año: cuando en junio eran solo cuatro, para octubre ya son siete; al tiempo que las que todavía tienen caídas las han achicado notablemente.

En este sentido, el crecimiento de Misiones no deja de ser notable. Al mes de junio, la variación acumulada del año contra el mismo período de 2019 mostraba un descenso del 9,9%; a octubre, esa variación es positiva en un 4%. Si bien, dentro de la región, Corrientes y Chaco muestran alzas más fuertes en este punto (17% y 7,6% respectivamente), lo cierto es que estas dos provincias tuvieron inicios de año muy distintos al de Misiones, donde el 2020 se inauguró con caídas en el consumo y fue recuperando terreno con el pasar de los meses. 

Por eso insistimos en esto: entre enero y abril, Misiones mostró caídas en diferentes niveles, pero de mayo a octubre mostró subas sistemáticas. Solo en los últimos tres meses, el promedio de incremento fue del 26,3%. 

Controlar los diferentes factores que hoy atentan contra el crecimiento de consumo de este insumo tan fundamental será clave para sostener este camino de recuperación, que a su vez permite consolidar una traza firme de desarrollo.

Compartí esta noticia !

Categorías

Solverwp- WordPress Theme and Plugin