Alejandro Pegoraro

Director de Consultora Politikon Chaco

¿Qué tanto perdemos en el NEA por mayor inflación?

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Uno de los temas más relevantes de la semana que pasó el dato de inflación que hizo público el INDEC, que volvió a crecer en diciembre y cerró el año en 36,1% para el total nacional, y fue del 42,2% para la región del NEA, la mayor del país, luego de un alza mensual de ¡5,5%! solo en diciembre, empujado por la suba de alimentos y bebidas no alcohólicas que llegó al 9,1%.

Para entender primero la composición del índice de precios en nuestra región, hay que observar la incidencia de las distintas divisiones sobre el número final, que no es igual en todas las regiones.

La división del alimentos y bebidas no alcohólicas representa el 61% del índice total de precios del NEA, por lo cual su suba necesaria arrastra al índice en general. ¿Por qué esto es así? Porque es nuestra región, los hogares destinan más ingresos a la adquisición de estos productos, lo que implica necesariamente contar un nivel de vida más acotado al tener que destinar más recursos a esta canasta de bienes. Según la Encuesta de Gasto de los Hogares del INDEC, poco más del 30% de los ingresos de los hogares del NEA se destinan a alimentos, siendo la mayor proporción del país.

Por ello, necesariamente, ante un mayor incremento de los precios de esta división, más impacta sobre el costo de vida de las personas.

Volviendo a los resultados, el resultado de 5,5% de variación mensual generó que el alza total de los precios para la región en 2020 fue del 42,2%, el mayor a nivel nacional (única región por encima de los cuarenta puntos), pero estuve poco más de quince puntos porcentuales por debajo de la inflación 2019. Si bien es un punto a destacar, debe tomarse en consideración ciertas cuestiones importantes a la hora de analizar esta baja: el sostenimiento de medidas de congelamiento de tarifas (solo algunas se liberaron como los combustibles y las prepagas), y sobre todo, el hecho de que muchos sectores no han tenido transacciones durante buena parte del año, a partir de la pandemia.

Así y todo, pasar de un alza de precios mayor al 57% a uno de 42% debe ser
destacado.

¿Cómo impacta en el NEA y qué tanto perdemos?

La primera comparación la podemos realizar con la evolución de los salarios privados formales. La proyección de los datos de estos últimos nos marca que los salarios privados en la región finalizaran el año con un incremento del 29,5%, por lo tanto, a partir del efecto inflacionario, la caída real de los salarios formales privados en 2020 será del 9%. Lejos de ser un efecto aislado, en 2019 la caída real fue del 8%, y en 2018 aún peor: -11,4%. 2017 sigue siendo el último año de recuperación real de los salarios, pero de una manera muy moderada (apenas 0,8% real).

Algunos podrán argumentar “bueno, pero se cayó en todo el país”. Exactamente. Viendo los salarios promedio a nivel nacional (siempre del sector privado formal), la caída real 2020 se proyecta en el 3,6%; en 2019 fue del 4,3% y en 2018 del 9,2%.

Entonces, la región del NEA no solo tiene los salarios privados formales más bajo de todo el país, en términos nominales, sino que tiene una depreciación real aún más profunda que el resto del país por efecto inflacionario. La plata vale cada vez menos, pero en el NEA, vale todavía menos que el resto del país. De aquí la gran preocupación, sobre todo para una región que no solo tiene las menores remuneraciones, como se dijo antes, sino que tiene también una serie de indicadores sociales y laborales que son todavía más difíciles de resolver con un alza de precios de este ritmo: altos niveles de pobreza, bajas tasas de actividad, menor presencia del sector privado en el mercado laboral, altos niveles de informalidad, entre otros.

Pero el problema no es solo del 2020. La nueva serie histórica del INDEC para la medición del índice de precios se inicia en diciembre 2016 y nos permite entonces ver la evolución de los mismos en todo el período. Así, la inflación acumulado diciembre 2016 – diciembre 2020 en el NEA es del 305,1%. ¿La mayor del país? Por supuesto que sí, seguido por Cuyo con 300,2%. A nivel nacional acumula un alza del 285,9%.

En ese mismo período, los salarios muestran una variación acumulada del 203,1% en la región. Saquen la cuenta y verán la enorme pérdida de poder adquisitivo de los hogares de nuestra región.

¿Quieren agravarlo un poquito más?

La inflación acumulada solo de alimentos y bebidas no alcohólicas en el NEA, nuevamente para el período diciembre 2016- diciembre 2020, es del 337%, poco más de treinta puntos por encima del nivel general, y otra vez, la más alta del país.

Dentro de los alimentos (visto por aperturas de la canasta), las carnes y sus derivados sufrieron un aumento 2016-2020 del 367,3%; y la categoría que engloba al té, la yerba mate y el café creció un 392,8%. La pérdida salarial real sobre estos productos en particular se hace cada vez más grande.

La ropa y calzado alcanzó un alza de precios acumulados para ese período del 254,5%, y aunque menor que los alimentos, también muy por encima de los salarios.

Así podemos seguir con otras divisiones, pero estas dos son las más representativas en términos del impacto más directo sobre los hogares.

¿Factores? Varios, sin tanto consenso en todos los casos. En primer lugar, la cuestión logística juega fuerte: el traslado de productos de los centros industriales se torna cada vez más caro y, naturalmente, encarece el producto. El 2021 se inauguró con aumentos en los combustibles que lamentablemente impactarán también en los precios en góndola.

En relación a los programas oficiales de control de precios, la falencia en nuestra región tiene que ver con la falta de oferta: muchas de las grandes cadenas de supermercados que adhieren a estos programas oficiales no están presentes aquí y eso disminuye la oferta, por un lado, y por el otro, el control es mucho más liviano. El tipo de cambio y la cuestión fronteriza es otro factor clave.

Lo cierto es que el NEA sufre más que nadie el alza de precios. Un buen ejemplo puede verse en lo que pasó con las carnes en diciembre: desde el Ministerio de Economía explicaron que el fuerte incremento de las carnes en ese mes tuvo dos factores preponderantes. Por un lado, “el consumo estacional” propio del mes de diciembre, y por el otro, el aumento de precios internacionales que aumenta el costo de producción.

Ello hizo que las carnes muestren un aumento mensual en diciembre del 13,9% en GBA; del 15,9% en la región Pampeana; del 16% en el NOA; del 19,1% en Cuyo y de solo 7% en la Patagonia. ¿En el NEA? 20,5%. La cuestión de la demanda es un factor clave, pero la brecha con otras regiones, aún con las que más comparte características de consumo, es alta.

El 2021 no se inició en esta materia. Si bien algunos productos muestran una estabilidad de precios (algunos alimentos, de hecho, a partir del fuerte aumento de diciembre), los aumentos de los combustibles arrastran necesariamente a los precios, sobre todo en el interior del país.

Las perspectivas de inflación varían según el interlocutor. 30 puntos para el Gobierno nacional; 50% para el mercado. La historia reciente nos demuestra que ninguno de los dos suele acertar: los primeros por subestimarla, y los segundos por sobreestimarlas (intereses políticos de ambos lados, desde ya).

Lo cierto es que la región necesita medidas de política economía que tiendan también a resolver esta asimetría: que tiendan a la baja el alza de precios, y que se “estabilice” según regiones. Para ello se requieren acciones de regímenes especiales, sobre todo para aquellas provincias mucho más alejadas de los grandes centros industriales.

¡Que buena oportunidad era el área aduanera especial! Esperemos sea solo un retraso y no un retroceso. Todo el NEA necesita, más temprano que tarde, respuestas políticas para esto.

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El 2020 misionero en números

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Conocer de donde venimos para saber donde vamos. ¿Cómo cerraron el año los principales indicadores económicos y de actividad en Misiones?

Los recursos tuvieron un buen año. Entre los referidos a los de origen nacional, las transferencias automáticas (coparticipación) crecieron un 38,9% contra 2019 ($70.315,7 millones); y las no automáticas (o comúnmente llamadas “discrecionales) crecieron un 142,8% (totalizando $10.119,5 millones, dando un fuerte salto en el marco de la asistencia financiera nacional por la emergencia). Por su parte, respecto a los de origen provincial, la recaudación propia misionera creció un impresionante 80,4% ($34.125.7 millones), siendo líder a nivel país, y en el NEA, es la que más creció y la que más recaudó en términos absolutos. Un dato: Misiones no es solo la provincia de mayor alza a nivel nacional en su recaudación en 2020, sino que lo es para todo el período 2010-2020, con un promedio histórico de casi el 44%, superando a Neuquén (que queda segunda con 41%)

En relación al gasto y situación fiscal, hay dos facetas: el primer semestre basado en los datos oficiales, y un segundo semestre en base a proyecciones. Al 30 de junio de 2020, la provincia aún no había experimentado ni el crecimiento de las transferencias automáticas ni el boom de la recaudación (factores que jugaron en tándem de cara al segundo semestre). Pese a ello, Misiones terminó con un resultado económico positivo en $7.323,6 millones (equivalente a un 13,3% de los ingresos corrientes). En ese escenario, el gasto creció un 42,3% empujado sobre todo por las transferencias corrientes (al sector privado creció un 73,9% y al público un 62,3%, y en ambos casos movidos por emergencia de la pandemia), mientras que el gasto de personal creció apenas un 29,7% anual (algo que también se revierte en el segundo semestre tras acuerdos salariales).

Los servicios de deuda, por su parte, mostraron una retracción del 6,5%, fundamental para orientar el gasto a funciones vinculados a lo social. En materia de capital, la inversión real directa en ese período creció un 34,6% y el gasto por transferencias de capital un 83,8% (por asistencia al sector privado por $140,9 millones y al sector público por $324,9 millones)

Así, Misiones tuvo un resultado primero fue positivo en $230,7 millones, y el resultado financiero fue deficitario en $116,4 millones. Lejos de ser esto un problema, volvemos a destacar en primer lugar que los servicios de deuda tuvieron una caída, lo que implica mayor disponibilidad de recursos para la provincia (de la mano de un claro proceso de desendeudamiento) y, por otro lado, no se debe dejar de lado que la provincia atendió financieramente cuestiones propias de la emergencia sanitaria, lo cual repercute en mayor presión sobre el gasto y genere la imposibilidad de ahorro. De hecho, tuvo superávit primario, y pudo tender a tenerlo también a nivel financiero, pero por decisión política no se ajustó el gasto en cuestiones sensibles en el marco de pandemia.

¿Segundo semestre? Se proyecta un aumento importante de los ingresos por tres factores: coparticipación federal que creció en términos reales los últimos cinco meses; recaudación provincial con boom en los últimos seis meses, y transferencias no automáticas que desaceleró su ritmo, pero continuó siendo importante. Por el lado del gasto, también habrá un incremento importante principalmente a partir de que la provincia cerró acuerdos salariales e implementó programas de fomento al consumo (fuerte impulso a los Ahora); a la par que continuó cumpliendo sus obligaciones de deuda.

Con todo esto, la proyección de cierre de año muestra a Misiones sosteniendo los resultados de 2019: abultado superávit corriente, también un superávit primario un poco menos holgado, y un resultado financiero que se mueve entre positivo y negativo en muy bajos niveles.

Dejando de lado la cuestión fiscal para pasar a lo relativo a actividad y consumo, empezamos por la comercialización de vehículos: en el caso de los autos, los patentamientos cayeron un 14,7% anual, dato que pese a ser negativo no lo es tanto: es el descenso más bajo del NEA, el segundo menor a nivel nacional y muy por debajo del promedio nacional, teniendo una fuerte recuperación en el segundo semestre.

Esto también repercute en la recuperación de mercado: el haber mostrado mejores resultados que sus pares regionales le permitió a Misiones crecer en participación dentro de la región, y si bien continúa siendo la tercera provincia en la región en términos de volumen de patentamientos, en 2020 participó del 23,5% del total patentado en la región, cuando en 2019 había participado del 21,2% (de hecho, mostró su mayor participación de los últimos cuatro años) y lo mismo ocurre en relación al total nacional: en 2019, los patentamientos de autos en Misiones equivalen al 1,3% del total en el país, pero en 2020 creció al 1,5%.

En relación a la venta de autos usados, estas mostraron igual escenario: el total anual 2020 registró caídas a nivel nacional del 12,6%, y en Misiones fue de apenas el 1,9%, siendo también la segunda menor del país y teniendo el mejor comportamiento dentro del NEA.

Entonces, el volumen de comercialización de autos durante 2020 en Misiones fue por un total de 31.432 unidades, el segundo volumen más alto del NEA detrás de Corrientes, participando así del 31,4% del total regional (el mayor volumen para el período 2010-2020) y del 1,7% a nivel (mejorando respecto a 2019).

Por su parte, los patentamientos de motos finalizaron el año con 8.259 unidades patentadas, que equivale a una caída del 4,5% respecto al año anterior y siendo el volumen más bajo de los últimos ocho años. Dicha caída es la segunda más baja del país, al igual que ocurrió en patentamientos de autos, lo que confirma la mejor resistencia de la provincia al golpe de la pandemia en el consumo, y más aún al observar la caída a nivel nacional que fue del 16,9%.

Las ventas de motos usadas tuvieron un escenario algo distinto en Misiones: el total anual 2020 registró caídas del 4,9%, siendo la segunda menor caída a nivel regional y nacional (detrás de Corrientes) y por debajo de la caída nacional, que fue del 6,3%. A diferencias del caso de los autos y de los patentamientos de motos, hubo seis provincias que tuvieron alzas interanuales en 2020 en este concepto.

Los datos detallados de patentamientos y transferencias nos permiten observar el volumen de comercialización de motos durante 2020. En Misiones, la misma fue por un total de 14.411 unidades, ubicándose tercero en el NEA, participando del 22,5% del total regional. Ese nivel no solo es superior al de 2019 (por ende, Misiones recupero terreno también en el sector de las motos) sino que también es el volumen de participación más alto desde el 2014. Además, también recupero mercado a nivel nacional, pasando de representar el 2,3% en 2019 a 2,4% en 2020.

Las ventas de combustible al público, por su parte, mostraban hasta noviembre inclusive una caída anual del 13,3%, explicado a partir de las fuertes caídas de los meses de abril y mayo (-45,9% y -33,6% respectivamente), y si bien las estaciones de servicios siempre estuvieron incluidas como actividad esencial, las restricciones de circulación imposibilitaron que las personas se muevan y requieran de la carga de
combustible.

Ya sobre finales de año, con mayores flexibilizaciones en la movilidad, los aumentos de nafta golpearon la comercialización y la llevaron a profundizar la caída anual. De hecho, en términos mensuales, entre mayo y septiembre tuvo alzas, pero se corto en octubre y noviembre ya con el peso directo de los aumentos (25% en seis meses). A esto se le debe agregar la asimetría de los precios: llenar un tanque en Misiones es notoriamente más caro que hacerlo en Buenos Aires o en el sur.

Dentro del NEA, Misiones muestra (acumulado a noviembre) la segunda caída más alta del NEA, solo superando a Chaco.

El consumo de cemento, también acumulado a noviembre, mostró en la provincia una un alza anual del 7,9%, siendo una de las únicas siete provincias con incrementos, y ubicándose tercera en el NEA: dentro de la región, solo Formosa tiene caídas. Esto viene de la mano de un fuerte impulso dado desde el mes de mayo, donde comenzó a tener incrementos anuales llegando a un pico en noviembre donde el alza fue del 43,1%, y en particular se debe al buen ritmo del cemento en bolsa, que acumula un incremento del 17,1% acumulado, en contraste con la retracción del cemento a granel (-28,1%).

De la mano de lo último, la construcción también se reactivo en Misiones. El dato de la cantidad de trabajadores registrados en ese sector hasta el mes de octubre muestra que a nivel interanual todavía se está por debajo del 2019, pero Misiones acumula cinco meses consecutivos (junio a octubre) de incrementos mensuales, lo cual confirma que de la mano de la reactivación de la actividad se recupera empleo en el sector. En este período (junio-octubre) Misiones creció un 26,5% en puestos de trabajo, segunda en el NEA solo detrás de Chaco (30,2%), pero sigue siendo la provincia con mayor volumen de trabajadores de la construcción dentro de la región, con una participación del 35% del total.

Continuando con la cuestión del empleo, pero esta vez hablando del total del empleo registrado privado, Misiones muestra un buen comportamiento. En términos interanuales, continúa mostrando caídas (como en 23 de las 24 jurisdicciones del país), pero se ubica entre las menores a nivel nacional según los últimos datos, que corresponden al mes de octubre. En términos mensuales, luego del desplome de abril y mayo, Misiones mostró tres meses seguidos de alza, que se interrumpieron en octubre con una baja del 0,4%.

Si observamos el escenario de octubre comparado con febrero, último mes previo a la pandemia, es donde se destaca Misiones: es una de las únicas dos provincias del país con incrementos (0,3%) solo superada por Tierra del Fuego (6,9%). Esto quiere decir que Misiones no solo logró sostener el empleo privado formal durante la pandemia, sino que incluso está por encima de los valores prepandemia, algo que 22 provincias no pudieron lograr. A nivel nacional, la caída de este período es del 3,1%.

Son dos los sectores preponderantes en materia de empleo privado formal en Misiones: la industria manufacturera emplea al 20,9% del total de los trabajadores formales privados, y el comercio el 19,2%.

Pese a tener buenos resultados en materia de sostenimiento y de crecimiento del empleo privado, Misiones tiene los segundos salarios más bajos ($42.826,45 promedio) en este sector de todo el país, una materia pendiente aún. En este punto, hay una tremenda heterogeneidad entre sectores, donde los tres donde más se gana agrupan solo al 3,2% de los trabajadores.

En materia de producción, las exportaciones misioneras, en el acumulado 2020 totalizaron USD 298,5 millones, cayendo 10,9% contra igual período 2019. Dentro de la región, Chaco exportó por USD 377,3 millones (+0,5%), Corrientes por USD 151,4 millones (-9%) y Formosa por USD 61 millones (-0,1%). Por ende, la participación en la región de Misiones fue del 33,6%, quedando algo más relegada que el año anterior.

Pese a esto, Misiones tiene la fortaleza de ser dominante en la región en materia manufacturera: Chaco concentra sus exportaciones en productos primarios en más del 80% del total; Misiones, por su parte, domina en los rubros de manufactura de origen agropecuario e industrial, empujado sobre todo por los complejos tabacaleros, madereros y yerbateros, siendo esto un valor importantísimo para la provincia y que es factible de potenciar aún más.

En el periodo enero-septiembre, el 20,3% de las exportaciones misioneras fueron para Estados Unidos, el 17,4% a China, el 14,5% a Brasil, el 11,4% a Siria y el 11,1% a Bélgica. Otros 113 países se repartieron el 25,3% restante.

Entre los principales rubros exportados por Misiones, está la yerba (16,5%), el te (17,9%), tabaco sin elaborar (13,6%) y productos derivados del complejo maderero (12%).

Esto fue un pantallazo general de la situación misionera en 2020. ¿Perspectivas para el 2021? Diversas y complejas. Por el lado de los recursos, se prevé un sostenimiento en los niveles de incrementos de las transferencias automáticas, menos recursos por las no automáticas, y el desafío de sostener la recaudación propia en niveles reales, con la cuestión fronteras aún sin definir del todo. Por ello la actuación del estado provincial será clave para sostener un rumbo de sostenibilidad fiscal.

Desde el punto de la actividad, continuar el camino del crecimiento del empleo privado será fundamental para poder consolidar una recuperación neta, con sus impactos en el consumo. El dato de las ventas navideñas es una radiografía de lo que puede ser la actividad para la provincia.

Pese a tener ciertos indicadores a la baja, la provincia en términos generales es la que mejor resistió los embates en materia de actividad, y no solo resistió, sino que incluso le ganó en ciertos aspectos.

Con esto, el 2021 no será sencillo, pero se inicia con un camino mucho más allanado para el crecimiento. Por parte del Gobierno, hubo inteligencia y estrategia en 2020. Ambas deberán ser aun mas reforzadas este año para terminar de demostrar todas las potencialidades de la provincia.

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Preparémonos para el 2021

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Finalmente, se nos va el 2020, y el año que viene se abre camino entre esperanza que genera la vacuna, incertidumbre respecto al panorama social y económico, y expectativas acerca de los nuevos desafíos que tendremos que atravesar.

En relación a esto último, los desafíos que afronta Misiones son variados.

En términos políticos, el 2021 es un año de elecciones de medio término donde a nivel provincial habría poco en juego comparando con lo que se disputa a nivel nacional. El proyecto de la Renovación consolidó su fuerza política durante este año, a partir de haber establecido una estrategia sanitaria acertada y estar durante muchos meses con los menores casos de contagios en el país, pese a estar rodeado geográficamente por zonas que acumulaban más de medio millón de contagios.

Además, el oficialismo local impulso proyectos de gran relevancia en la Legislatura provincial, siendo el principal generador de desarrollo de políticas públicas de desarrollo, combinando producción local con incentivos, tecnología y una fuerte apuesta al I+D que incluye desarrollo de blockchain y criptomonedas; y desde el Ejecutivo se implementaron programas como el Ahora que brindó un fuerte impulso al consumo, y programas de apoyo a municipios con créditos para maquinaria y desarrollo de capital.

Pero quizás el mayor mérito político que tuvo la gestión provincial fue haber sido contundentes con el cierre de frontera desde el inicio mismo de la pandemia, que el tiempo demostró ser lo más viable en materia sanitaria y económica para la provincia.

Pero el desafío 2021 se plantea justamente en donde está el mayor éxito del 2020. Respecto a la situación sanitaria, en Misiones hoy no es la misma que hace meses atrás y lamentablemente la curva de casos se ha elevado, llegando a un récord el día de la navidad con 46 casos confirmado. En términos económicos, muchos empresarios han manifestando su deseo de que la frontera continúe cerrada por lo que genera ese dinero que no sale a Paraguay ni a Brasil.

El gobierno provincial también fue “beneficiario” de esta situación, permitiendo incrementar su recaudación tributaria en más del 100% durante los últimos cuatro meses y un 77% en el consolidado anual.

Pero en algún momento las fronteras deberán abrirse. Se supone esto sucederá una vez que la cuestión sanitaria esté contenida (vacuna de por medio), por lo cual no traería, a priori, ninguna situación problemática respecto al virus. Pero en materia económica, el gobierno debe prepararse para tener que lidiar con una situación que hoy disfruta, pero podría ser un dolor de cabeza en el futuro cercano.

Repasando los principales indicadores fiscales de Misiones en este 2020, notamos que los recursos han tenido incrementos reales en los tributos propios (por lo explicado arriba), y los recursos de origen nacional por coparticipación sigue en caída reales pero en franco proceso de recuperación; a su vez, los recursos no automáticas (discrecionales) del Estado Nacional a la provincia crecieron por encima del 100% (al igual que en la gran mayoría de las provincias) producto de la asistencia en el marco
de la emergencia.

A su vez, el gasto en Misiones no tuvo mayores ajustes, y se otorgaron aumentos salariales que no llega en todos los casos a cubrir la pérdida del poder adquisitivo producto de la inflación (que en el NEA ataca más que el resto del país) pero brindaron cierto respiro al bolsillo, a la par que se destinó recursos a los programas de consumo mencionados previamente.

Si bien Misiones no actualizó sus resultados fiscales (los últimos corresponden al segundo trimestre), se puede proyectar un fin de año con un nuevo superávit primario, producto de los incrementos en los ingresos ya detallados, y un buen resultado financiero a partir del escaso peso de los servicios de deuda que debe abonar Misiones, producto de un claro proceso de desendeudamiento que lleva adelante la provincia en los últimos años.

En este escenario, otro de los principales desafíos que tenía Misiones para el 2021 era lo relativo a las exportaciones: el proyecto de área especial aduanera podía impulsar las ventas al exterior para posicionar a la provincia como la gran exportadora del NEA,

pero su veto hace replantear la estrategia en búsqueda de fortalecer esas ventas, que se estima cierre del año en alrededor de USD 400 millones, algo similar a 2019.

El 2020 cierra, como lo dijimos en la columna anterior, mejor de lo que se podía prever hacia mediados de año, pero ello no significa que el 2021 será más fácil. Por el contrario, habrá secuelas que reparar y habrá escenarios que afrontar con inteligencia en la gestión gubernamental.

Esperamos que el 2021 traiga consigo condiciones beneficiosas de desarrollo para la provincia, reparación de asimetrías históricas, y apoyo irrestricto de autoridades nacionales para hacer eso realidad.

Que tengan un hermoso cierre de año y un aún mejor inicio. Nos vemos el año que viene.

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Un cierre de año impensado

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Por Alejandro Pegoraro – Haciendo un pantallazo de lo que eran las expectativas para este 2020 allá por el mes de enero, la principal preocupación era encontrar los mecanismos que potencien la actividad económica para salir de un proceso recesivo iniciado a mitad del 2018, con la incertidumbre que un cambio de gobierno podría sumar a eso.

A nivel nacional, no había solo un nuevo gobierno sino un nuevo proyecto político, distinto en sus bases al anterior, mientras que en la provincia de Misiones se continuaba el proyecto de la Renovación con una persona a cargo de la Gobernación que ya formaba parte anteriormente de la estructura de poder misionero.

El año pintaba para ser difícil, pero con ciertos augurios propios de un cambio de política y de estilo de gobierno. Entre enero y febrero, se comenzó a avizorar ciertas recuperaciones en términos de consumo y contención social, pero con incertidumbre sobre las cuestiones de la macro. Marzo derrumbó todo: la pandemia llegó a la Argentina, se cerraron las fronteras, se dispuso el aislamiento obligatorio, se cerraron preventivamente fábricas, se planchó la actividad económica.

Ante esta situación, y sobre todo luego de ver los efectos catastróficos de la situación sanitaria sobre la economía en los meses de abril y mayo, eran pocos, muy pocos, los que podían creer que el cierre de año podía ser distinto, por lo menos, en una lectura nacional.

Quienes somos apasionados de las cuestiones del federalismo, comenzamos a mirar más a profundidad que ocurrió, que ocurría y que podría llegar a ocurrir hacia dentro de las provincias, poniendo sobre la mesa la cuestión fundamental de que entre ellas existen numerosas diferencias en materia estructural, no solo comparando los extremos sino incluso entre provincias limítrofes o que comparten una misma región.

De ese modo, tomamos dimensión de que Neuquén no es igual a Chubut; que Córdoba no es lo mismo que La Pampa; que Salta no es igual a La Rioja y que Misiones no es lo mismo que Chaco, pese a compartir, como se dijo antes, características similares.

En numerosas ocasiones mencionamos cómo la pandemia desnudó las principales falencias de las administraciones provinciales y nacionales, pero al mismo tiempo, también transparentó los modelos políticos locales, puso en el centro de la escena la importancia de las decisiones locales en contraposición con algunas idas y venidas que mostró el Gobierno nacional.

En el mes de junio, ante una consulta de un medio misionero, afirmé que Misiones “con las limitaciones y problemas que tiene, es una de las que está mejor posicionada para combatir esta crisis y salir con más aire en los pulmones de cara al proceso de reactivación una vez que finalice la emergencia”.

Afortunadamente, el tiempo mostró que dicha hipótesis fue acertada, y no solo la provincia va a finalizar un año para el olvido con una fuerza incluso superior a la de años anteriores, sino que incluso se posicionó fuertemente en el plano ya no regional, sino nacional, a partir de decisiones de gobierno que lograron contener la situación epidemiológica en el momento más vulnerable para todo el país, a la vez que no se frenó de manera brusca la actividad económica, y se logró en paralelo a todo esto darle impulso a programas de consumo, lo que repercutió, junto a otros factores más exógenos, tener una holgadez financiera que respalde todas las medidas.

Cuando en mayo o junio pensábamos en que tan quebradas o endeudadas podían estar las provincias al cierre de año, Misiones está finalizando el año con récord de recaudación propia, con alza real de recursos en la coparticipación federal, con superávit en sus cuentas públicas y con un claro proceso de desendeudamiento: pese a que Misiones tomó un crédito del Programa para Emergencia Financiera Provincial que puso a disposición la Nación en el segundo trimestre del año, termina el año con un stock de deuda pública menor al de 2019, consolidando así un proceso iniciado hace un par de año de claro desendeudamiento de la provincia.

Cuando en abril o mayo pensábamos que el año estaba complemente perdido en términos de actividad y consumo, Misiones lidera en los últimos tres meses los rankings nacionales de patentamientos y de consumo de cemento.

Cuando en abril o mayo pensábamos que la caída del empleo iba a ser sin precedentes, el sector privado misionera incrementó durante los últimos tres meses, de manera consecutiva, sus puestos de trabajo y posicionó a Misiones como la provincia con el segundo mejor registro del país de recuperación del empleo desde la irrupción del COVID; a su vez, mientras que en septiembre, al conocer los datos del INDEC sobre actividad, empleo y desocupación del II trimestre del año, nos agarrábamos la cabeza al ver como en Posadas está ultima había crecido al 8,2%, hace un par de días se confirmó la recuperación provincial con un descenso de dicha tasa al 7,2%, sumando a ocho mil personas a la categoría de ocupados.

¿Qué va a pasar con los municipios? Pensábamos allá por el primer trimestre del año. El incremento récord de la recaudación propia misionera y el alza de los recursos por coparticipación federal que se dio desde agosto en adelante logró que los municipios misioneros hayan tenido transferencias por coparticipación municipal por encima de la inflación y, de hecho, tiene el mayor alza de todo el país (+43,6%), seguido por los municipios cordobeses que incrementaron sus recursos en un 42,3%.

¿Es un cierre de año optimo? Por supuesto que no, pero a la luz de lo que se podía prever hace seis meses, es realmente positivo. Por quedan desafíos por atender: la cuestión del cierre de fronteras es claramente una. Con mayor o menor nivel, hay consensos en que la economía misionera se fortaleció al tener las fronteras cerradas, que generó un vuelco de diez mil millones de pesos hacia dentro de la provincia y no hacia los países vecinos como Paraguay o Brasil.

El gobierno provincial seguramente esté atendiendo esta situación, para ver de que manera esta situación podría quedar más establece, o si lo vivido en los últimos meses fue solo hermosa primavera previo a un crudo invierno que aparece al abrir la frontera.

En este punto, Misiones tuvo una gran victoria y una amarga derrota política separadas tan solo en semanas: el área aduanera especial, una situación que fue de más a menos a medida que transcurría la situación.

El primer hito fue lograr la incorporación del Polo Misiones al dictamen de mayoría del Presupuesto, pero a partir de ahí fue todo cuesta abajo: la presión de otras provincias desplazó al Polo Misiones para ser Polo NEA, y la ampliación del lobby a su vez desplazo al Polo NEA para dar lugar al Polo “Todos los que cumplan los requisitos”. Pese a eso, logró ser aprobado.

Con el diario del lunes, todos nos terminamos de dar cuenta que la ampliación del área potencialmente beneficiada (que fue muy grande para una política como esta) podría hacer dormir la iniciativa, demorando su reglamentación al punto de pasar de largo del 2021. Pero más que dormirla, la indujeron al coma. El veto presidencial al artículo 123 del Presupuesto terminó por transformar en derrota lo que había sido una gran victoria misionera. En el medio, muchas consideraciones: desde grandes apoyos políticos como el del propio Sergio Massa, como la crítica de algunos que daban por hecho este veto, justamente por su impacto inmediato en las arcas nacionales.

Pese a esto, se debe destacar (y fortalecer) el hecho de que fue Misiones la que puso en agenda pública la situación, y la labor de los legisladores nacionales, en conjunto con las autoridades provinciales, hizo realidad ese posicionamiento de la provincia en el plano nacional. Justamente allí es donde radica hoy la fuerza misionera para encarar un 2021 con carpeta en mano para negociar con el gobierno nacional por medidas que tiendan a lograr una situación lo más parecida al área aduanera especial.

Algunos optan por la reglamentación del Artículo 10 de la Ley Pyme. La jugada está abierta, y Misiones demostró que es una cancha donde quiere y sabe jugar.

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La oportunidad del Norte Grande

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“Hoy más que nunca Argentina tiene un Norte: el Norte Grande Argentino. Por una Argentina unida, federal y con un norte en progreso. Es necesario cambiar nuestra realidad, juntos y trabajando como ahora” expresó el Gobernador del Chaco, Jorge Capitanich, en la cumbre de gobernadores del Norte Grande realizada el pasado viernes en la ciudad de Resistencia, donde el mismo fue designado como Presidente pro tempore, por un período de seis meses.

¿Qué es Norte Grande? Es la conjunción de las cuatro provincias del noreste y las seis del noroeste argentino, que juntas forman el norte de nuestro país, un espacio geográfico históricamente postergado y donde se concentran los peores indicadores sociales del país.

El concepto de Norte Grande como bloque regional de acción conjunta nace a partir de la iniciativa del entonces gobernador de Salta Roberto Romero, allá por 1986, pero el primer acuerdo regional formal data recién de 1999. Con el correr de los años, por diferentes motivos y movidos particularmente por la falta de integración y voluntad política de hacerlo funcionar, el mismo quedó en la nada, hasta que Capitanich este año tomó la posta para volver a reflotarlo.

Las demandas y voluntades de trabajo conjunto al respecto tienen que ver con reducir asimetrías históricas del Norte argentino respecto a otras regionales menos postergadas, y particularmente, con el centro del país. En esta línea, hay algunas líneas específicas que se busca tratar, que tiene que ver con el precio del combustible, los subsidios al transporte público de pasajeros, el costo de la energía y la necesidad de inversión en infraestructura, entre otros.

¿Qué significa el Norte Grande? Para ver el peso específico de la región, tomaremos ciertos indicadores de tipo consumo, actividad, fiscal, empleo y comercio exterior.

Empecemos con lo relativo al consumo.

Si observamos las ventas de supermercados, medidas por el INDEC, notamos que el Norte Grande en su conjunto representan, en el período enero – septiembre 2020, el 11,3% del total de las ventas del país ($78.724,8 millones en ventas); considerando además que la estructura de precios no es la misma que, por ejemplo, la Patagonia, donde el costo de vida es más alto y ello dispara las ventas totales. En este punto (y como en todo los que analizaremos luego), la región Pampeana, que abarca a la provincia de Buenos Aires, la CABA, Córdoba, Entre Ríos, La Pampa y Santa Fe, concentra la mayor parte de las ventas, algo lógico desde dos puntos de vistas: demográficos (concentran más de la mitad de la población) y económico (mayores niveles de consumo).

Por supuesto que hacia dentro de las provincias del Norte Grande hay contrastes: si analizamos las ventas per cápita, cada jujeño gastó $13.134,3 en los primeros nueve meses del año; en el otro extremo, cada santiagueño gastó apenas $4.553,3 en todo lo que va del año. Misiones se ubica en torno a los $7.607,9 por habitante, el cuarto más bajo de un total de diez provincias. Siguiendo con la comparación en términos poblaciones, el Norte Grande participa del 11,3% del total de ventas en supermercados mientras que tiene el 21,7% de la población del país.

Veamos que pasa en términos de actividad, particularmente de la construcción. En primer lugar, el consumo de cemento. En el acumulado enero – octubre 2020, las provincias del Norte Grande tuvieron consumos de cemento por un total de 1.618.396 toneladas, equivalentes al 21,1% del total consumido en el país, siendo el bloque regional con mayor participación después de la Pampeana, que concentra el 62% del total. Pero, no debe dejar de mencionarse algo: el Norte Grande es la única región del país que muestra incrementos comparado con el período enero – octubre 2019: el bloque en su conjunto registra un alza del 3%; contra caídas de la región Pampeana (-24,3%), de Cuyo (-12,1%) y la Patagonia (-20%); misma situación ocurre, naturalmente, con el total nacional (-18,4%).

De hecho, si desagregamos el bloque por NEA y NOA, también ambas muestran incrementos: 7,6% y 0,1% respectivamente, por lo cual el Noreste fue el gran impulsor de la suba en los consumos de cementos en la región. Catamarca, Corrientes, Chaco y Misiones se posicionan como las provincias con mayores aumentos, en un año marcado por restricciones y notables caídas de todos los indicadores de actividad.

Siguiendo con la construcción, éste es uno de los sectores que más dinamiza la economía, pero también es uno donde hay altos niveles de informalidad. Si tomamos solo a los trabajadores registrados de la construcción, el Norte Grande concentra el 14,8% del total nacional y es la región que mejor soportó los embates de la pandemia (y el arrastre de la crisis): si tomamos el período febrero – septiembre, de modo tal de medir la evolución al momento inmediatamente anterior de la irrupción del coronavirus, el norte argentino fue el que menos puestos de trabajo registrados en la construcción perdió: -8,2%, aunque en esto hay que diferenciar una cuestión: desagregando el dato, en el NEA crece 1,5% y en el NOA cae 14,4%. Volviendo al dato consolidado del Norte Grande, es la región con la menor caída del empleo registrado en la construcción, dato importante considerando que este sector en el norte argentino tiene un peso preponderante.

Lo mismo ocurre al analizar la cantidad de empresas de la construcción activas: si bien cayó en todas las regiones, lo hizo en menor medida en el Norte (-19%).

Sin embargo, un punto a considerar: los salarios están muy por debajo. De hecho, tomando el último dato disponible (septiembre) el salario promedio de la construcción en las provincias del norte argentino equivale al 91,9% del promedio nacional, y tiene en promedio, el menor salario del país. Santiago del Estero, La Rioja y Misiones son las provincias del Norte que tienen los sueldos más altos, pero solo uno supera los 40 mil pesos (Santiago).

Analizamos ahora los datos de comercio exterior

Las exportaciones, fundamentales para el ingreso de divisas al país, tan necesarias particularmente en el contexto actual. De cada 100 dólares que ingresaron al país en el primer semestre de este año, 8 fueron en el Norte Grande, totalizando USD 2.168,2 millones de exportaciones con origen en las provinciales del NEA y NOA. Aquí el NOA tiene una importancia fundamental, ya que, del total de exportaciones del Norte Grande, el 74% provino de esta región, quedando el NEA mucho más relegado.

Si bien en términos generales la participación de la región no es muy alta, la realidad es que es una zona clave para la exportación de determinados productos. Por ejemplo, el Norte Grande representa el 50% de las exportaciones del complejo arrocero, el 100% de las exportaciones del complejo litio, el 50% de plomo, el 97,7% de limón, el 56% de cítricos (excepto limón), el 100% de porotos, el 50% de garbanzos, el 64,9% del complejo forestal, el 97,1% del complejo tabacalero, el 62% del complejo azucarero, el 100% del complejo té y el 94,6% del complejo yerba mate.

Esto le da una importante estratégica fundamental al Norte que debe ser acompañada de mecanismos de incentivos para mayores exportaciones, y en este marco, el área aduanera especial impulsado por Misiones y que se prevé beneficie a más provincias a partir de lo establecido en el artículo 123 del Presupuesto Nacional 2021 será fundamental.

De los últimos 10 años, la participación promedio de las provincias del Norte Grande en las exportaciones totales rondó al 8,3%, con picos de 9,9% en 2016 y pisos de del 7% en 2013. El promedio histórico de la región de Cuyo, por ejemplo, es de 5,7%; de la Patagonia un 8,3% y de la Pampeana un 73,6%.

Analicemos otro aspecto clave para la región que tiene que ver con el empleo privado formal: a septiembre de este año, el Norte Grande participada del 12,6% del total de los trabajadores privados registrados en el país, la segunda proporción más alta después de la Pampeana, pero si desagregamos vemos que el NOA se ubica segunda y el NEA última. Esto se da, en parte, por la lógica poblacional, pero analicemos más a fondo la situación.

Si tomamos la población de entre 20 y 64 años que tienen un empleo formal en el sector privado, notamos que en el Norte Grande la proporción alcanza al 12,7% de esa población: es la región con menos personas en edad laboral que tienen un trabajo de esas características; en la Pampeana alcanza al 25,9%, en Cuyo al 18,8% y en la Patagonia al 25,8%. El promedio nacional nos da que el 22,6% de las personas de entre 20 y 64 años trabajan formalmente en el sector privado. Esto marca una enorme falencia del Norte Grande en términos de oportunidad de empleo, que tiene detrás
otros motivos: fuerte empleo público y falta de inversión privada y desarrollo industrial.

Lo mismo puede verificarse al observador las tasas de actividad laboral que mide el INDEC: el NEA y el NOA tiene las más bajas en términos regionales (37,1% y 36,8% respectivamente), lo que se traduce en más personas que están directamente fuera del mercado laboral por no tener trabajo y no buscarlo activamente.

¿Consecuencias de esta situación? Lo que pasó con el IFE es la muestra más clara.

Midiendo la cantidad de beneficiarios sobre la población total, en el Norte Grande el 25,4% de sus habitantes accedió al IFE, cuando en otras regiones no llega a los veinte puntos: en Cuyo es del 19,9%, en la Pampeana de 17,5% y en la Patagonia de 14,1%.

La situación se agrava al medir la cantidad de beneficiarios sobre la población económicamente activa de las regiones: en el Norte Grande llega al 61,1%; cuando en Cuyo es del 45,1%, en la región Pampeana es del 39,6% y en la Patagonia del 33,5%.

Así podemos seguir con muchos indicadores más para graficar la situación del Norte Grande, pero para no extendernos más, queremos volver a enfatizar en la importancia de un trabajo conjunto en bloque para resolver problemas estructurales de la región, principalmente la que tienen como foco la creación del empleo, que repercute necesariamente en la calidad de vida, el nivel de actividad, las tasas de pobreza, los niveles de consumo y su consecuente impacto positivo en la recaudación para fortalecer el desarrollo de políticas públicas.

¿Qué se requiere? A lo ya manifestado en la cumbre de gobernadores respecto a tarifas eléctricas, subsidios al transporte, precio de combustibles e inversión en infraestructura, se le debe sumar incentivos fiscales (en los tres niveles de gobierno), discutir una estructura tributaria diferencial, impulsar un debate profundo de la estructura, alcances y límites de gasto público provincial, y un fortalecimiento de la estructura de los recursos.

Un punto importante aquí tiene que ver con la coparticipación federal y las transferencias automáticas del estado nacional a las provincias: hay un clarísimo desfasaje hacia dentro de la región que también debe discutirse. Si tomamos los datos acumulados del período enero-noviembre 2020 de transferencias automáticas recibidas por las diez provincias del norte argentino, y la medimos per cápita, notamos que en un extremo se destinó $118.763,8 por catamarqueño, pero solo $49.641,6 por misionero.

¿Recuerdan la cantidad de veces que desde esta columna insistimos en el claro perjuicio para Misiones del actual esquema de reparto? Bueno, acá hay una muestra más.

Celebramos la conformación del bloque de trabajo y consideramos es una gran herramienta para el trabajo conjunto en pos del necesario y urgente desarrollo de la región. Es una enorme oportunidad de dar saltos de calidad y potenciar las propias virtudes provinciales.

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