Guillermo Knass

Economista. Magíster en Administración.

¿Qué hacemos con los sindicatos?

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El 21 pasado el dirigente sindical de origen camionero Hugo Moyano, convoco a una marcha multisectorial en la emblemática avenida 9 de julio para manifestar su descontento contra las políticas laborales y previsionales del gobierno nacional.
El camionero viene siendo una figura clave en lo que respecta a paros y movilizaciones desde el gobierno de Menem, tuvo su máxima cuota de poder y protagonismo durante el breve gobierno de la Alianza y en estos momentos con un poco de tropa desbandada (Barrionuevo por ejemplo que no lo acompañó diciendo que se trataba de una interna personal entre él y Macri) sigue dando dolores de cabeza al que se sienta en el sillón de Rivadavia.
Pero esta columna no se trata del análisis político de la situación sino del análisis económico y de la incidencia de los sindicatos en los números de la economía.
¿Son necesarios?
Primero entendamos la función de los sindicatos en el mercado de trabajo, y para esto voy a copiarme a mi mismo de un artículo anterior:
“Cuando quiero comprar un kilo de carne voy a la carnicería o al supermercado, pregunto el precio y si estoy de acuerdo entre lo que veo del producto y el precio que me piden compro. Si no estoy de acuerdo puedo pedir un precio menor o ir a otra carnicería en la que lo que me ofrecen se corresponda con el precio que estoy dispuesto a pagar.”
“Cuando hacemos esto todos los días en los comercios estamos en presencia de mercados que funcionan: oferta y demanda intercambian información, negocian, hay competencia, ambas partes actúan por voluntad, llegan o no a un precio de acuerdo, etc. Esto se da cuando compradores y vendedores tiene fuerzas de negociación relativamente iguales.”
“Con el trabajo no pasa así, no hay igualdad de fuerzas, es un absurdo pensar que los trabajadores pueden llegar a sueldos justos negociando cada uno por su lado con los empleadores y que si no están de acuerdo se van a otra empresa a empezar de 0. Por eso se unen desde principios del siglo pasado en sindicatos y gremios para negociar de tal manera que si no es para todos no es para nadie. El empleador puede echar a uno o dos trabajadores si no están de acuerdo con el sueldo, pero no pueden echar a todos; aquí es donde se equilibra el poder de negociación entre empleadores y trabajadores para llegar a sueldos más justos.”
Fuente: https://economis.com.ar/tranquilos-que-recien-empezamos/
 La utilidad de los sindicatos en nuestro país debemos medirla con la sencilla pregunta de : ¿tendremos un sueldo mayor o menor si no se hubiera negociado en paritarias?
Bueno: la remuneración del trabajo formal o registrado es acordada entre sindicatos y empresarios o el estado, los trabajadores no registrados (o en negro) negocian sus salarios directamente con los empleadores: veamos la diferencia.

Del gráfico anterior se desprenden dos análisis. En primer lugar la brecha salarial entre los trabajadores registrados y no registrados es del 123% en favor de los primeros. Es decir que, por cada $100 que cobra un trabajador no registrado por su trabajo, el trabajador registrado cobra $223. También en los datos se puede apreciar que los trabajadores por cuenta propia (por ejemplo los monotributistas) tienen ingresos que se ubican apenas un 33% por encima de los trabajadores no registrados.
¿Ayudan o perjudican?
La existencia de los sindicatos para negociar salarios se ve fundamentada en parte por las criticas de Keynes a los clásicos, principalmente en el funcionamiento del mercado de trabajo donde considera falso que los obreros se retiren de sus puestos de trabajo si les bajan el sueldo.
También en la concepción Marxista de la plusvalía que establece que el empresario retiene parte del valor creado por el trabajador.
Estos dos postulados se dan por una inferioridad de poder de negociación de los trabajadores individualmente tomados, entonces la unión hace la fuerza.
 
Conclusión
Son necesarios, si vemos que los salarios son mas altos que sin ellos en las negociaciones, existe una puja permanente por los beneficios de la actividad económica y se la disputan principalmente empresarios ( a través de sus beneficios ) y trabajadores ( a través de sus salarios ).
Ahora… cuando el poder de los sindicatos se vuelve mas fuerte, de tal manera que a los empresarios ya no les es rentable seguir la actividad, o en el caso del estado hay que sacar recursos de otro lado para satisfacer las demandas sindicales; o que estas demandas responden a exclusivamente a fines partidarios ( El caso de Alfonsín que tuvo que enfrentar 13 paros Generales y cuando un ministro le preguntó a Ubaldini que más quieren, este respondió – Es que si a ustedes les va bien nosotros somos boleta. ) el aumento irracional que festeja el trabajador hoy mañana lo pagará con el desempleo. En democracia no se va por todo… de ninguno de los dos lados, el dia que se entienda esto recién vamos a empezar a sentar las bases para mirar la argentina en el largo plazo.
 
 

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Dólar: ¿ya pasó la tormenta?

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Si hay algo que tenemos los argentinos es una fascinación por el dólar, la gran mayoría que tiene la posibilidad de ahorrar seguramente tiene algunos dólares en su colchón, y no sólo eso, existen muchos mercados donde los productos tienen sus precios en términos de la divisa estadounidense, como por ejemplo las propiedades inmuebles. Por lo tanto, en esta oportunidad analizaremos cómo fue la evolución del dólar a lo largo de la presidencia de Mauricio Macri y qué se espera en para los siguientes meses del 2018, luego de la fuerte subida que experimentó la divisa el último mes de 2017 y los primeros dos meses del año, es aquí donde nos preguntamos ¿ya pasó la tormenta?

El dólar en la era de Mauricio Macri

  • Seguramente todos recordarán la salida del cepo cambiario, la cual fue la primera medida económica del gobierno, el 16 de diciembre de 2015. Apenas se realizó el anuncio, la divisa norteamericana pasó de $9,80 a 13,93 en el mercado minorista. Pero no se frenó ahí, su escalada llegó a rozar los $16.
  • Fue por ello que el Banco Central decidió elevar las tasas de interés de sus letras en pesos (LEBAC) hasta un 38%, con el objetivo de dar una opción más rentable a la gente y dejen de correr atrás del dólar. A partir de ello, el tipo de cambio comenzó a descender, alcanzando un piso próximo a los $14 en junio de 2016. O sea … las Lebacs para contener el dólar fueron un éxito, pero el costo
  • También existieron diversos shocks externos que hicieron que el valor del dólar fluctúe, entre ellos es posible mencionar el Brexit en Gran Bretaña en junio de 2016, el triunfo de Donald Trump en las elecciones presidenciales en Estados Unidos en noviembre de ese mismo año y las sospechas de corrupción que involucraron al presidente de Brasil, Michel Temer en mayo de 2017. Todos ellos provocaron la elevación del tipo de cambio.
  • Otro punto importante en cuanto a la evolución del dólar lo marco la PASO del año 2017, ante la posibilidad de triunfo de Cristina Kirchner, el último día hábil anterior a dicha instancia electoral, el dólar alcanzó los $17,99. El escenario cambió una vez que se conocieron los resultados y el valor de la divisa cayó a $17,47.
  • El último gran movimiento del dólar se dio el pasado 28 de diciembre, tras el anuncio en el cambio de las metas de inflación y la baja de las tasas de interés por parte del BCRA. De esta manera el dólar inició una escalada que lo llevó a un máximo histórico, alcanzando los $20,36 el 8 de Febrero de 2018.

¿Qué podemos esperar en cuanto a la divisa estrella en los próximos meses?

Luego de la estrepitosa escalada del dólar en los últimos meses, muchos se preguntan ¿ha llegado la calma? Haciendo referencia a si se puede esperar un dólar más estable en los próximos meses.

 Como primer punto es importante destacar que el Banco Central ha tenido que dejar de lado la reducción de tasas de interés debido al incremento de las tasas que lleva adelante la Reserva Federal de los Estados Unidos, por lo tanto se puede esperar que la gente no recurra tanto al dólar, sino, que al igual que el año pasado sigan recurriendo a las LEBAC para hacerse de una buena ganancia a través de la operatoria conocida como “bicicleta financiera” o “carrytrade”. Si bien en los primeros dos meses del año las LEBAC perdieron frente al dólar, para muchos inversores lo peor ya pasó. Por lo que han retomado sus apuestas a las LEBAC con un tipo de cambio más normalizado y tasas estables, escenario que perciben se podría mantener durante los primeros meses del año, hasta que la inflación dé muestra de una tregua.

Que va a pasar los próximos meses con algo tan volátil nadie puede saberlo, menos en este país donde el dólar es materia de histeria colectiva pero lo que es seguro es que va a depender en gran medida de las siguientes pautas:

1 La tasa Norteamericana, cuyos movimientos puso nervioso a mas de uno, si sigue subiendo va a presionar a una mayor devaluación de la moneda para no seguir perdiendo competitividad.

2 El segundo trimestre: en realidad los ingresos de dólares por venta de la cosecha gruesa, dependiendo de su volumen y lo que liquiden los exportadores es cuantas reservas se van a tener, en parte se dice que el gobierno dejo subir el dólar días pasados para que los sojeros no retengan las exportaciones.

3-La balanza comercial: más que nada el nivel de importaciones que viene marcando record y que de seguir asi obligaría a una devaluación para corregir el rojo.

4 Las expectativas: lo más difícil de explicar pero a veces lo más trascendente: que confianza transmite el gobierno y como lo toma la gente para que no haya corridas y disparadas. Ya sabemos que la frase EL QUE APUESTA AL DÓLAR PIERDE NO FUNCIONÓ; probemos otra.

Ahhh a cuanto va a estar……según Rofex a diciembre $ 23,36 pero eso también puede cambiar.

 
 
 

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¿Cómo hizo Chile?

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Entre metas del gobierno levantadas, estimaciones privadas que siguen por encima de esas metas y paritarias que se disputan entre las metas y las estimaciones, la inflación sigue siendo el tema, ya que el aumento sostenido y generado del nivel de precios no
solamente atenta contra el poder adquisitivo de las personas, sino que no permite realizar planes económicos de largo plazo que busquen incrementar la producción de una economía y, por el contrario, los agentes económicos le dedican muchos esfuerzos a tratar de protegerse de sus efectos nocivos.
Pero no solo una inflación alta es un problema, sino que su variabilidad a través del tiempo también lo es, ya que una inflación muy variable a lo largo del tiempo hace que las expectativas sobre el nivel futuro de los precios sean bastante inciertas, por lo que es difícil armar planes de consumo y producción a largo plazo. Además, la volatilidad de la inflación genera cierta incertidumbre que ocasiona mayores tasas de interés, las que afectarían a la decisión de invertir y hace que las personas dediquen recursos a protegerse de la incertidumbre, en perjuicio de las actividades productivas. O sea el costo en intereses de lebacs seria mucho mas bajo si la inflación fuera baja.
Por lo tanto, lo mejor para la economía de un país es conseguir una inflación baja y estable, por este motivo, dicha meta representa el principal interés de las autoridades monetarias en Argentina, en donde la inflación ha maltratado fuertemente la economía.
Es por eso que este artículo se enfoca en analizar el caso de Chile, país que ha conseguido controlar la inflación y mantenerla baja y estable por un prolongado periodo de tiempo. Hay que considerar que en la década de los 70, la economía chilena sufrió un proceso hiperinflacionario, alcanzando un índice de inflación del 500% anual, cuyo principal desencadenante fue el desorden fiscal y  financiamiento de dicho déficit con emisión monetaria. Durante la década de los ochenta se logró reducir considerablemente la inflación, cuyo índice se encontraba entre el 30% y el 40%, pero estos números aún mostraban una inflación muy elevada, ya que las metas consistían en llegar a cifras de un dígito y acercarse a los niveles de inflación de los países desarrollados. En 1995 se alcanzó un índice del 8,23% anual y desde entonces Chile no volvió a superar la barrera de los dos dígitos, incluso alcanzó un inflación del 0,72%
anual en 2009.
Tomando como referencia el éxito que ha tenido Chile en controlar la inflación, a continuación se presentarán algunos puntos clave de la política antiinflacionaria chilena y lo compararemos con las medidas implementadas en Argentina para llegar a tal fin:
 Otra vez el déficit fiscal: Chile, al igual que Argentina, tenía un desorden fiscal muy importante cuyo déficit se financiaban con emisión monetaria, lo cual generaba inflación. Si bien, luego de 1976, lograron ordenar sus cuentas fiscales y hacer desaparecer dichos déficit, esta medida fue una condición necesaria pero no suficiente para lograr el objetivo.
 El gradualismo si es importante: cuando se escucha hablar a las autoridades que llevan adelante la política económica en Argentina, es muy común escuchar la palabra “gradualismo” y, si se observa el ejemplo chileno, esto si resultó ser importante. Los datos demuestran que tuvieron que pasar casi 20 años para que la inflación bajara considerablemente a cifras de un dígito, ya que las
autoridades chilenas renunciaron a bajar más drásticamente la inflación debido a la sustancial inercia del proceso inflacionario y a la desconfianza del mercado a la verdadera voluntad antinflacionaria de quienes tenían a su cargo la política económica.
 Un banco central independiente: el hecho de que en 1989 se cree un banco central autónomo, que llevó adelante la implementación de un riguroso esquema de metas de inflación fue fundamental.
Cabe destacar que la reducción de la inflación de la década de los 90 en Chile no sólo no implicó un costo en términos de actividad económica, sino que fue acompañado de un crecimiento sostenido y una menor volatilidad en variables reales clave para la economía. En numerosos trabajos académicos se ha demostrado que una política de reducción más abrupta habría tenido mayores costos para la economía chilena en términos de actividad.

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Tranquilos que recién empezamos

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Escribe Guillermo Knass. Transitando todavía el primer mes del nuevo año, aparentemente la ansiedad va adelantando una agenda de discusión sobre temas que en otras oportunidades se ponían calientes recién desde mediados de febrero. Me refiero a las paritarias, esa negociación que realizan los sindicatos con los empresarios o el estado, de acuerdo a la pertenencia de los trabajadores para discutir los aumentos salariales del año.
Con respecto al tema, el Ministro del Interior Rogelio Frigerio realizó declaraciones a la prensa diciendo que si bien las paritarias son “libres” deberían ir de la mano con la pauta inflacionaria, y que la famosa clausula gatillo no sería necesaria dada la revisión y esperanza de que se cumpla la revisada meta inflacionaria del 15 % puesta por el BCRA.
Entendiendo el tema
El de trabajo es un caso particular de mercado, uno con fallas reconocidas desde la academia, que por eso reconoce como negociador a los sindicatos en representación de los trabajadores que son los genuinos oferentes del trabajo.
 Cuando quiero comprar un kilo de carne voy a la carnicería o al supermercado, pregunto el precio y si estoy de acuerdo entre lo que veo del producto y el precio que me piden compro. Si no estoy de acuerdo puedo pedir un precio menor o ir a otra carnicería en la que lo que me ofrecen se corresponda con el precio que estoy dispuesto a pagar.
Cuando hacemos esto todos los días en los comercios estamos en presencia de mercados que funcionan: oferta y demanda intercambian información, negocian, hay competencia, ambas partes actúan por voluntad, llegan o no a un precio de acuerdo, etc. Esto se da cuando compradores y vendedores tiene fuerzas de negociación relativamente iguales.
Con el trabajo no pasa así, no hay igualdad de fuerzas, es un absurdo pensar que los trabajadores pueden llegar a sueldos justos negociando cada uno por su lado con los empleadores y que si no están de acuerdo se van a otra empresa a empezar de 0. Por eso se unen desde principios del siglo pasado en sindicatos y gremios para negociar de tal manera que si no es para todos no es para nadie. El empleador puede echar a uno o dos trabajadores si no están de acuerdo con el sueldo, pero no pueden echar a todos; aquí es donde se equilibra el poder de negociación entre empleadores y trabajadores para llegar a sueldos más justos.
Cabe aclarar que también hay casos donde el poder de los sindicatos termina siendo tan fuerte y desmedido en sus demandas que destruyen a la empresa sacándole más de lo que es viable económicamente, y termina matando la fuente de trabajo con la irracionalidad de sus demandas, no siempre lo que debería ser se condice con lo que realmente es, pero estos casos son los menos aunque hacen más ruido.
El problema:
¿Por qué le interesa al gobierno que los sueldos no superen determinado porcentaje de aumento?
Si se trata de empleados públicos se entiende porque aumenta el costo del estado, ¿pero en el caso de las empresas privadas?
La evidencia demuestra que los precios de los bienes tienen una relación directa con los salarios pagados por los empresarios a los trabajadores. O sea que el gobierno sabe que si las empresas privadas dan aumentos de sueldos del 20 %, por más que no tenga que pagar directamente esos sueldos, a la larga va a tener que comprar los bienes necesarios para su funcionamiento un 20 % más caro, con lo cual el costo de las compras del estado se encarecen en esa medida. Otro efecto es el de la puja que se da entre trabajadores de mantener el poder de compra y el ingreso relativo, con lo cual si los privados obtienen un 20 % es muy difícil contener a los empleados públicos en un 15 % que es lo que espera el gobierno.
O sea, si algunos gremios importantes consiguen un 20 % de aumento, es muy probable que todos tiendan a ese porcentaje y los precios terminarían alrededor del 20 % y no del 15 % que quisiera el gobierno
Veamos la evidencia: en el gráfico siguiente observamos como evolucionó la inflación y los aumentos de sueldo promedio en la Argentina reciente.

Como vemos, en un país con poco o nulo crecimiento, si un año ganan los aumentos, al otro ganan los precios, llegando en los siete años observados a una mínima diferencia (encima a favor de los precios).
Entonces: Las paritarias son el gran desafío que tiene el Gobierno, y es un desafío en el que no puede intervenir directamente en todas las negociaciones, pero éstas van a influir en la baja gradual de la inflación, por eso quiere un tope del 15 por ciento coincidente con la meta inflacionaria, y además sin cláusula gatillo para evitar cualquier riesgo de que se dispare. Si esto ocurriera obligará al Gobierno a poner tasas de interés más altas en Lebacs u otras políticas recesivas en pos de poder cumplir con la meta de inflación anunciada pero que afectarán seriamente a los incipientes signos de recuperación económica.
A mirar como terminan bancarios, comercio y docentes; va a decir mucho sobre la inflación del 2018.

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Balance del gradualismo

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Por Guillermo Knass. Atravesando el primer mes del 2018, el presidente de Banco Central y el ministro de Economía no se toman vacaciones (o no se pueden desconectar, ya que apenas empiezan a cambiar el saco y la corbata por la malla y la ojota, los movimientos del dólar, tasas internas y externas los hacen volver a sus escritorios o al menos a marcar los teléfonos para dar y recibir las ordenes de las medidas a seguir. )
Pero antes de concentrarnos en la semana es oportuno hacer un balance del camino elegido por el Gobierno y su resultado en el 2017, así que tomaremos las principales variables y veremos su evolución en el año que acabamos de cerrar:
1 Crecimiento económico:
Claramente este año la economía creció, en promedio todos trabajaron más, produjeron más y vendieron más que en el 2016 ver cuadro:

Como se observa el crecimiento del 2017 fue importante, aunque si tomamos en conjunto los dos años de gestión de Cambiemos es prácticamente nulo.
Pero no veamos el vaso medio vacío, lo importante es empezar a crecer de una vez y la tasa del 2017 es mas que aceptable. Por otro lado si miramos hacia el futuro en el 2018 también se espera que continúe el crecimiento económico en la Argentina, según informes de los organismos multilaterales especializados en estas estimaciones ( FMI, Cepal, Banco Mundial) todos coinciden en que el 2018 será un buen año para todo Latinoamérica basado en dos pautas que para la Argentina son sumamente relevantes:

  1. a) La recuperación económica de Brasil, nuestro principal socio comercial y por ende el mayor destino de nuestras exportaciones.
  2. b) Una mejora en los precios de las materias primas y la creciente demanda por parte de China, por lo que la soja argentina seria nuevamente una de las principales traccionadoras del crecimiento del 2018.

Claro que según las estimaciones, la región crecerá un moderado 2 % contra un mundo en total que crecerá en promedio un 3,1% con lo cual seguimos perdiendo importancia en el globo en términos económicos.
Pero bueno……peor sería no crecer.
2 ) El empleo:
En realidad, nos referiremos al desempleo y depende de como se lo mire es el dato decepcionante del año, si bien tuvo una baja desde el segundo al tercer trimestre del año, prácticamente no mostró cambios con respecto al año anterior.

La regla y las comparaciones:
En realidad el crecimiento económico debería ser proporcional a la caída de desempleo, pero vemos que esto no está ocurriendo, ya que el mismo prácticamente no se movió.
Pero…. ¿Cuánto desempleo deberíamos tener?
El desempleo 0 es una utopía, no ha existido ni existirá en el mundo real ya que el empleo no solo depende de la demanda de los empresarios sino de la capacidad de los trabajadores, o sea si no estoy preparado para el puesto (porque no tengo la formación necesaria, por ejemplo) por más que se demande, seguiré siendo un desocupado.
Por otro lado, la población crece continuamente, esto pone un piso de crecimiento por debajo del cual por más que la economía crezca no lo hace de manera suficiente de crear los puestos de trabajo para ocupar a todas las personas que se incorporan a la población económicamente activa, o sea las que están en condiciones y quieren trabajar.
Para dar un parámetro a estos interrogantes podemos mencionar que el desempleo en el mundo se ubica entre el 5,5 y 6,2 % según la Organización Internacional del Trabajo, con lo que para tener un nivel aceptable de desempleo deberíamos bajarlo 2 puntos, o sea crear 250.000 nuevos puestos de trabajo.
Por otro lado según estudios privados para que se reduzca efectivamente el desempleo en la Argentina la tasa de crecimiento no debería estar por debajo del 3,5 % anual, por eso no se altera el desempleo a pesar del crecimiento del 2,8% del año 2017 y no cambiaria mucho en el 2018 cuando está previsto que la Argentina crezca un 2,6 %.
Déficit, deuda e inflación
Para no extender mas de lo recomendable el presente articulo y porque los dos segundos existen porque existe el primero los trataremos de forma conjunta:
El resultado del fisco sigue en torno a los 6 puntos del PBI (sin contar intereses por Lebacs porque es déficit cuasi fiscal, pero al final el problema es el mismo), esto obliga a seguir endeudándonos para cubrirlo. En el 2018 la deuda bruta llegaría a 55 % del PBI, después de haber estado en un 40 % en el 2015. Esto obliga a seguir emitiendo a un ritmo del 25 % anual.
Entonces:
La cuenta es sencilla: se larga al mercado un 25 % mas de plata, se espera un crecimiento del 2, 8 %, la nueva meta de inflación es el 15 % …. Donde van a meter el 7,2 % de pesos que van a sobrar.
Las ruedas del auto van a la misma velocidad (emisión-inflación ) no podes frenar una y no la otra, capaz que hagas un trompo. Bienvenido 2018¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡

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