Guillermo Knass

Economista. Magíster en Administración.

Somos pobres, eso ya sabemos

Compartí esta noticia !

 «Hay cuatro clases de países: desarrollados, en vías de desarrollo, Japón, y Argentina»

Simon Kuznets

El último dato arrojado por el Indec nos dice que el 52,9 % de la población del país es pobre, algo que hace años se percibe con solo recorrer cualquier punto del país, ¿ pero cómo llegamos a esto?

“Argentina fue el país más rico del mundo”, se escucha decir repetidamente en un discurso, y hoy somos pobres.

La primera parte de la frase no se si es tan así ya que surge del proyecto Maddison -ver https://www.rug.nl/ggdc/historicaldevelopment/maddison/releases/maddison-project-database-2020?lang=en–   basado en estimaciones empíricas que son revisadas continuamente. Alguna vez estuvimos primero, pero el primer dato del PBI de Argentina es del año 1800 y coloca a Inglaterra, Alemania, Italia y Estados Unidos por encima nuestro por varios dólares (que es la moneda en la que mide el PBI per cápita el proyecto citado). Igual, independientemente de si fuimos el más, o el sexto, es indudable que sí fuimos un país rico.

¿Qué nos pasó?

Argentina es un raro caso de país que año a año desde la década del 50 o 70, de acuerdo con que se quiera mirar, pierde participación en el ingreso promedio mundial; siempre se suele comparar con Canadá y Australia por similitudes geográficas y poblacionales, y no se entiende como no somos desarrollados como ellos, habiendo partido del mismo punto. Pero para evitar países anglosajones que siempre se dice que son mejores y que a los latinos nos hunden Estados Unidos y el FMI,etc. etc.  vamos a compararnos con nuestros vecinos sudamericanos a ver cómo nos fue:

PBI PER CÁPITA EN DÓLARES PPA DE ARGENTINA CHILE PARAGUAY Y URUGUAY

Fuente : elaboración propia en base al Banco Mundial

En el año 90 Argentina era lejos el país con PBI per cápita más alto de la región; hoy somos el tercero después de Chile y Uruguay, a su vez Paraguay está cada vez más cerca.

Si hubiéramos partido los cuatro países con el mismo PBI desde el año 90 (digamos 100 uss) y respetando el crecimiento que tuvo cada uno, el resultado sería más desalentador: ver siguiente gráfico

Crecimiento partiendo del mismo PBI desde el año 90

Fuente : elaboración propia en base al Banco Mundial.

La lectura del gráfico es simple: por cada 100 de PBI per cápita del año 90, Chile tiene hoy 265; Uruguay 219; Paraguay 159 y Argentina 155. O sea que fuimos el país que menos creció en la región (en el gráfico se observa que a partir del 2011 no solo no se creció sino que hay un continuo retroceso del producto per cápita)

Sin entrar en las causas concretas de cada ciclo, dado que el tema es muy extenso, la conclusión es la siguiente: SOMOS POBRES PORQUE NO CRECEMOS Y EL CRECIMIENTO SE DA POR LA COMBINACIÓN DE CAPITAL Y TRABAJO, A SU VEZ EL PRIMERO DEPENDE DE LA INVERSION Y EL SEGUNDO DE LA CAPACITACION DE LOS TRABAJADORES.

CUAL NO ES EL PROBLEMA Y TAMPOCO LA SOLUCIÓN

No somos pobres porque hay ricos (entendiendo por ellos a empresarios que producen bienes y servicios, no delincuentes y corruptos) que tienen mucho y entonces queda poco para repartir y la solución sería redistribuir más (expropiar, poner más impuestos etc.) La riqueza o el ingreso se crea agregando valor, y esto genera que los ricos sean más ricos pero también que los trabajadores en general mejoren sus ingresos e incluso se vuelvan ricos (recomiendo el Libro del Nobel Angus Deaton “El gran escape” para profundizar el tema).

Seamos como ellos:

Y no me refiero a Australia, Canadá, Estados Unidos etc. Me refiero a Chile Uruguay y Paraguay que un día al ser más pobres que nosotros se dieron cuenta que la única solución posible para escapar de la pobreza era tener crecimiento económico, y este solo era posible combinando capital y trabajo.

El salario promedio suele ser una proporción más o menos estable del Producto Bruto Interno, si sube uno sube el otro y viceversa: ver gráfico 

Fuente : Elaboración propia en base a la CEPAL

Como vemos en el gráfico, según datos de la CEPAL el salario real medio de los países observados tiene el mismo comportamiento que el nivel de crecimiento del PBI per cápita; donde sube el PBI sube el salario: lo que nos lleva a concluir que si desde el 2017 Argentina crecía como lo hacían nuestros vecinos, nuestros salarios serían aproximadamente un 25 % más elevados o más; y la pobreza estaría más cerca del 10 % promedio de Chile y Uruguay o en el peor de los casos cerca del 25 % de Paraguay 

No le busquen la vuelta…. Nadie conspira contra nosotros, somos pobres porque nos negamos a tener más inversión para dotar de más capital al trabajo, tener crecimiento del PBI per cápita, tener mayores salarios y más trabajo. 

“… Cada vez que visité un país siempre dicen -usted no entiende profesor

Dornbusch, aquí es diferente-. … Bueno, nunca es” ( 1987 )

Compartí esta noticia !

El trilema (y no falso) de Milei

Compartí esta noticia !

Se van a cumplir siete meses de la actual gestión que significó un giro a 180 grados de la conducción de la política económica (o al menos eso parecía).

El balance que se puede hacer sobre la evolución macroeconómica es que claramente muchas cosas cambiaron, pero vamos a referirnos a tres variables claves que componen nuestro trilema:

1 La situación fiscal : Después de años la Argentina mostró un superávit fiscal de cinco meses seguidos, a pesar de las inevitables consecuencias recesivas en el corto plazo (nadie con seriedad puede decir que había otro camino en un país al borde de la hiperinflación sin financiamiento externo), esto generó fuertes expectativas positivas sobre el futuro del país, del Gobierno y de la baja de la inflación como consecuencia de no tener que emitir más dinero para financiar el déficit del Estado; nadie en el mundo discute que la emisión para cubrir el déficit fiscal genera inflación.

2 La inflación: desde un 200% anual en el 2023 y un 25,5 % solo en diciembre lo que ya era inmanejable, bajó mes a mes a una tasa todavía alta pero mucho menor del 4.2 % en mayo.

La inflación es el impuesto más regresivo que hay, bajarla es lo más progre que se puede hacer para los trabajadores, de hecho, entre abril y mayo los sueldos promedio empezaron lentamente a ganarle a la inflación.

Punto aparte:

Puede ser que en algunos meses veamos algún déficit o que la inflación no siga bajando tan bruscamente como en los primeros meses, bajar una inflación alta es fácil, una moderada no tanto, pero la señal de consistencia que manda el gobierno de que esta va a ser su hoja de ruta es altamente positiva para mostrar un horizonte consistente para el país. Si la recuperación va a ser en V o en U me parece poco relevante cuando el problema de la Argentina es que no tiene crecimiento a largo plazo, así que para los dos puntos a pesar del costo social que tuvieron en términos de actividad económica, el balance es ampliamente positivo e incluso esto se refleja en los índices de aprobación de la opinión pública sobre la gestión. 

3 El tipo de cambio:

Acá entramos en el tema polémico; hace un tiempo escribí en este mismo medio medio el artículo https://economis.com.ar/no-de-nuevo-decia-el-dolar-los-precios-y-la-inflacion/  donde considero que un tipo de cambio competitivo es clave para la actividad económica del país: por las exportaciones, para la recaudación de retenciones e impuestos que consoliden el superávit fiscal y para acumular reservas.

Después del fuerte salto provocado por la devaluación del 13 de diciembre pasado, el dólar fue perdiendo contra la inflación porque la tasa de devaluación del 2% siempre corrió por debajo, como vemos en los datos del tipo de cambio real en el gráfico siguiente:

Fuente: elaboración propia en base al BCRA.

Como vemos el tipo de cambio ajustado por la inflación se ubicaba alrededor de los 86 puntos, en un año donde no se acumularon reservas, Caputo devalúa el 13 de diciembre y lo lleva a 161 puntos, (casi 100%) y hoy vuelve a los niveles previos (87 puntos) porque mes a mes la tasa de inflación supera a la devaluación.

Consecuencias: el BCRA terminó junio con el peor resultado en cuanto a reservas; vendió 84 millones de dólares más de los que compró. No parece mucho, pero si tenemos en cuenta que todavía es el segundo trimestre donde entra el grueso de dólares por la cosecha, que no se están pagando importaciones y que los dólares paralelos volvieron a subir a brechas del 50 % el panorama se pone alarmante.

El problema:

Argentina necesita dólares para crecer, no tenemos acceso a los mercados internacionales de crédito, lo que se está negociando con el FMI no alcanza para mucho, menos si hay incertidumbre.

En este contexto el Gobierno dobló la apuesta y dice que no va a devaluar más del 2% mensual, pero los exportadores no quieren liquidar divisas a ese precio y los importadores quieren adelantar compras porque está barato; en este contexto las opciones son las siguientes:

1 Bajar retenciones para dar más competitividad a las exportaciones, pero esto significa menos recaudación y deteriorar el resultado fiscal.

2 Devaluar más, pero esto hará que algo se traslade a precios y la inflación pueda repuntar; aparte el problema de cómo queda la credibilidad del gobierno que quiere mostrar firmeza en las decisiones y dice que no se mueve del 2%.

3 Seguir al 2% de devaluación, acumular más atraso cambiario y atraso de la recuperación económica, por ende de la recaudación y el equilibrio fiscal; pero sin alterar el camino de la inflación, aunque si la falta de dólares se agrava, las importaciones se empiezan a fijar más por el dólar paralelo que por el oficial y esto presionaría sobre los precios.

Dólar, Superávit fiscal e inflación; el Gobierno tiene el desafío de corregir uno lo más posible resignando los otros dos lo menos posible

Conclusión:

El valor del tipo de cambio es un tema de ardua discusión en la Argentina, Milei al igual que Cavallo refiriéndose a la convertibilidad no creen en la devaluación, sino que en la Argentina hay que tener más competitividad. Este argumento no solo es válido sino deseable, pero es un proceso de largo plazo, y la Argentina de hoy no puede esperar tanto.

Tener una inflación como la que teníamos y tenemos es insoportable y no hay forma de despejar un horizonte agradable para el país. Pero si bajar la inflación lleva al atraso cambiario que hace que la economía no despegue, no se exporte y no se junten reservas tampoco sirve de mucho; terminará generando un desempleo más insoportable que la inflación misma.

El trilema entre Inflación, equilibrio fiscal y tipo de cambio competitivo no tiene una solución, es más bien una administración cuidadosa que se debe llevar con cuidado en el tiempo, y tampoco el salto devaluatorio tiene que ser tan grande, pero cada mes que pase en el que la inflación sea más alta que la devaluación el problema se va a seguir agravando, nadie dijo que iba a ser fácil…

Compartí esta noticia !

No de nuevo decía: el dólar, los precios y la inflación

Compartí esta noticia !

El ajuste fiscal que viene llevando adelante el Gobierno puede ser discutible en términos de quién lo paga, si los jubilados, la casta, los gobernadores, etc… Pero un país con déficit, sin financiamiento externo y con alta inflación, tiene que equilibrar sus cuentas públicas para que la situación mejore… Incluso es de manual que una vez que la inflación baja, los salarios se empiezan a recuperar porque la inflación es un impuesto y, menos inflación es más salario. 

También es de manual que este proceso lleva un tiempo y es doloroso, pero  que no hay alternativa salvo que un milagro como la soja subiendo de los 430 dólares promedio de hoy a 1500 dólares, cosa que veo poco probable (en los años 90 la soja valía en promedio USD 200 y en los 2000 llegó a USD 600… Si, no fue magia)

Pero quiero abordar un tema un poquito más complejo de entender y que a mi criterio es tan importante como el tema fiscal, ya no para bajar la inflación si no para lograr que haya crecimiento en la economía: el tipo de cambio real.

Hoy el dólar oficial está alrededor de los 900 pesos, pero el precio no me dice mucho respecto de si es caro o barato: si tengo solo 900 pesos, tengo que destinar todo mi dinero a comprar un dólar y sería carísimo. Si tengo 900 millones de pesos puedo comprar hasta un millón de dólares y ya no me parece tan caro. 

Para tratar de que se entienda de forma sencilla, sin entrar en los tecnicismos del tipo de cambio real, realicé el siguiente gráfico que espero aporte a clarificar el panorama:

Importante:

A los distintos precios del dólar que están en el gráfico le saque el efecto de la inflación desde la salida de la Convertibilidad, o sea que sin inflación el valor del dólar pasó de 1 a 2,93 pos Convertibilidad, a 1.87 en el 2011, a 1,36 en 2018 y a fin de marzo de este año estuvo en 1,55. En síntesis la diferencia entre 1,55 y los 900 que vale hoy, es pura inflación.

 (Para el que le interesa el tema ver tipo de cambio real multilateral)

Fuente elaboración propia en base al BCRA.

Explicación:

1 ) En la Convertibilidad el dólar valía 1 peso. Parecía lindo pero como era barato importar, se compraba mucho afuera, más de lo que exportábamos (en algún momento los dólares se terminan), no teníamos competitividad hasta que un día nos quedamos sin dólares  y bum saltó a 2.93.

2) Quizás 2.93 era muy alto y se notaba en lo caro que se volvieron las cosas, pero como se importaba menos y se exportaba más, el dólar fue bajando hasta el 2011 a 1.87. Marco este precio porque ese año teníamos superávit comercial, no había cepo, no era tan alto como el 2.93 ni tan bajo como el 1 a 1, parece un buen precio.

3) Durante los dos primeros años de Macri se fue atrasando el tipo de cambio hasta llegar a 1.36 y menos. Esto se volvió nuevamente insostenible, los capitales volaron, corrida cambiaria devaluación y cepo. En síntesis; 1,36 no es 1 pero parece muy bajo para ser sostenible.

4 ) Cuando Milei devalúa apenas asume se fue a 1.96 pero a partir de ahí viene cayendo peligrosamente hasta el 31 de marzo a 1.55, lejos del 1 a 1 todavía pero ya los exportadores se quejan de la falta de competitividad y de que si abren el cepo, el aluvión de importaciones a ese precio puede ser muy dañino para las pymes sobre todo, para el empleo y para la recuperación económica.

A modo de conclusión

Domingo Cavallo siempre defendió que el 1 a 1 no estaba atrasado y que los problemas fueron otros: déficit fiscal, crisis externa etc. Milei dice que no está atrasado y que no piensa modificar la tasa de devaluación, por supuesto que el valor real del dólar no lo es todo para salir de la recesión, pero yo le asigno una parte muy importante. Dada la situación actual de que la Argentina no tiene financiamiento en los mercados internacionales, entiendo que exportar más de lo que se importa es clave para acumular reservas, levantar el cepo y empezar a crecer.

La corriente que cree que el valor del dólar si es un problema y que afecta la competitividad de la economía, ve dos soluciones: o bajan los precios del país o sube el dólar y la primera nunca ocurrió. La segunda la vimos bastantes veces sobre todo en la salida de la Convertibilidad y la corrida del 2018 por hacer referencia a lo mostrado en el gráfico.

Para llegar a los niveles del 2011 el dólar oficial debería costar alrededor de $1090 o sea una devaluación del 20% por encima de la inflación. 

Para los que no le asignan tal importancia pongo los datos de la balanza comercial (exportaciones menos importaciones) en la Convertibilidad. Vean cómo se deterioró la cuenta, salvo en el 95 por la recesión del Tequila. Es insostenible ese déficit comercial salvo que alguien te regale la diferencia o emitamos dólares, cosa que veo difícil también.

Fuente : Elaboración propia en base al mecon

Quizás Milei no quiere devaluar para que baje más rápido la inflación, y porque el dólar barato genera una ilusión de bienestar pero que termina pegándonos contra la pared. No atrasen el dólar de nuevo… El final no es placentero.

Compartí esta noticia !

¿Y si esto ya pasó?

Compartí esta noticia !

Frente a una inflación desbocada, y en la que muchos especialistas afirman “al borde de la híper”, el nuevo Gobierno decidió lanzar un duro paquete de medidas que básicamente apunta a lograr equilibrio fiscal para dejar de emitir dinero considerado el causante principal de la inflación. (El detalle de las medidas está publicado por todos lados así que no voy a redundar en ellas)

En síntesis se trata de un plan de Shock, contrario al gradualismo que había intentado Macri y que terminó en una corrida cambiaria al final de su gobierno, y en materia de inflación volviendo al punto de partida.

Ante la incertidumbre que tiene la población de cómo terminará la cosa, ya que se habla de seis meses durísimos por delante, trataremos de hacer un paralelismo con otro plan de Shock para ver como pueden ser los resultados: 

Los hechos (breve) :

En el año 1984 la inflación del primer gobierno democrático llegó al 703% anual, en febrero Raúl Alfonsín cambió a Bernardo Grinspun por Juan Vital Sourrouille y se empezó a trabajar en un plan de Shock porque lo anterior solo aceleraba la inflación. La primera mitad del año daba un promedio del 25 % mensual y 1300 % anual. En junio del 85 se largó el  plan de Shock llamado Austral. 

Semejanzas:

1 )  la inflación ya era extremadamente alta y el diagnóstico era que no se podía ser gradualista en esos niveles. 

2 ) Si bien el diagnóstico de Sourrouille (de formación estructuralista) establecía que la inercia de las indexaciones también era causa de la inflación, todos coinciden en que el déficit y su financiamiento con emisión es determinante en el aumento de precios.

En síntesis se larga el plan, que es considerado heterodoxo por algunas medidas como desagio y control de precios, pero con un fuerte compromiso de reducción del 8% al 2,5 del déficit fiscal y la prohibición de financiar con emisión monetaria el déficit, algo muy ortodoxo.

ver : https://economis.com.ar/juan-vital-sourrouille-el-hombre-tras-el-plan-austral/

El resultado fue asombroso: 

C:\Users\Admin\Desktop\infla austral.jpg

Fuente elaboración propia en base a BCRA

Como se ve en el gráfico la inflación bajó abruptamente  desde los AJUSTES (entre el 20 % y 30 %) hasta el AUGE (2% y 3 %). Además la actividad económica que en  principio seguía en recesión desde el año 84, mostró una fuerte recuperación del producto global del orden del 4,4% en el cuarto trimestre del 85.

Conclusión etapa 1 y 2 :

Del sacrificio propuesto a la sociedad en junio se pudo ver la luz al final del túnel no solo con inflación bajando sino con actividad subiendo a tasas de “Milagro Argentino”.

¿Qué salió mal? etapa 3 DETERIORO

Sin entrar en tecnicismos, se puede sintetizar que luego de los esfuerzos y logros iniciales de la etapa 1 y 2 hubo un relajamiento de la disciplina fiscal: Los juicios a los militares generaban un descontento en la fuerza que llevó al Gobierno a conceder un aumento del 20 por ciento en las remuneraciones para calmar reclamos y atrás vinieron los docentes, médicos etc. Reclamando lo mismo, ¿los reclamos eran justos? Seguro que sí pero esto es incompatible con la meta fiscal si todavía la economía no se recuperó lo suficiente. También el Banco Central que no se entendía con el Ministerio de Economía produjo una expansión del dinero vía créditos hipotecarios que volvió a calentar los precios entre otras cosas. Sin hablar del boicot permanente que le hacía la CGT al gobierno por motivos que ya todos conocemos; y entre todo esto fue llevando lánguidamente a que los éxitos del milagro argentino se esfumaran volviendo en el 87 a tener tasas de inflación del 20% mensual, y después ya sabemos que pasó.

¿Puede ser distinto?

La historia siempre se repite, es cierto; pero también es cierto que hay muchas historias con comienzos similares y finales distintos. Pocos días después de largar el plan Austral, Israel lanza un plan similar del cual se dice que lo copiaron del Argentino por la calidad de su diseño, la diferencia fue que en Israel todo el arco político, empresarios y sindicatos se comprometieron a que tenga éxito y de una inflación del 400% anual la bajaron y entraron en una senda de crecimiento vertiginoso que lo transformó en un país desarrollado de ingresos altos a pesar incluso, de los conflictos bélicos recurrentes que tiene.

Hoy estamos en la etapa 1, de AJUSTES, que en el 85 se hizo antes del lanzamiento del plan pero el objetivo es el mismo: primero corregir la distorsión de los precios y tarifas atrasadas, pasando al 2 veríamos una baja en la inflación pero seguramente con una situación complicada en lo social que: o nos lleva al 3 DETERIORO a la Argentina o con consistencia temporal nos lleva a un camino de crecimiento fuerte a la Israelí. Depende del Gobierno y depende del país que camino tomamos.

Aclaración

Los planes no son similares, el actual no tiene anclas como el austral ( 0.8 australes = 1 uss ) o tabla de desagio para combatir la inercia. Las anclas sirven para anclar expectativas siempre y cuando se puedan cumplir, si se te dispara tenés además del problema de que se te dispara, (si dice que el dólar no se va a mover de 800 pesos y después hay que devaluar) el problema que perdés credibilidad porque no cumpliste tu propia meta. El no tener anclas te hace correr el riesgo de que se te disparen los precios como en el Rodrigazo pero si te sale bien es mucho más consistente porque no hacen falta anclas para alinear las expectativas, o si se te dispara un poco podés corregir sin la derrota de no poder cumplir con el ancla. Son temas que solo con el diario del lunes sabremos; lo que sí sabemos es que sin financiamiento externo la única manera de bajar la inflación es tener equilibrio fiscal lo más rápido posible. 

Compartí esta noticia !

Dolarizar o no dolarizar

Compartí esta noticia !

Ante una inflación que podría llegar al 60% anual en el presente año, otra vez se ha puesto en primera plana en la Argentina el debate de si debemos o no dolarizar o no la economía.

Primera cuestión: ¿Hay certeza? 

Se escucha en los medios partidarios de la dolarización, que sería la solución a todos los problemas de la Argentina; se terminaría la inflación, nos integraríamos al mundo, las reglas serían más claras lo que genera inversión etc.

Por otro lado, los detractores dicen que el remedio sería peor que la enfermedad; perderíamos el control sobre nuestra soberanía monetaria, dependeríamos de las fluctuaciones de una economía (Estados Unidos) muy distinta a la nuestra y nos va a ir como en el 2001 etc.

Entonces ¿quién tiene razón? 

Las medidas económicas no son vacunas que se puedan probar bajo experimentos controlados, para tener las certezas de su éxito o fracaso una vez llevadas a la práctica.

 Por ende la incertidumbre existe, y al final va a depender de la aceptación o rechazo de la gente. En 1995 se auguraban “100 años de Convertibilidad” y solo cinco después pedíamos a gritos la devaluación. Dijimos nunca más atarnos al dólar y hoy se empieza a pedir a gritos la dolarización.

Que hacemos 

Hacer lo que salió bien en otro lado y adaptarlo a las particularidades del país; esto tampoco es garantía de éxito pero al menos hay un camino probado para tenerlo. 

Lo que el mundo hizo:

Desde la década del 80 los países normales incluidos “todos” nuestros vecinos aprendieron que la inflación se da por financiar con emisión el déficit fiscal; por eso dejaron de tener inflación países como Paraguay, Chile y Uruguay, por no nombrar países del primer mundo como excusa. Entonces lo mejor que podemos hacer es tener una moneda propia y no bastardearla emitiendo cada vez que queremos un plan platita. Pero viendo la historia, eso en Argentina parece difícil, sino imposible, entonces vamos por la segunda alternativa posible:

Dolarizar: 

En general los países que dolarizaron o adoptaron un tipo de cambio fijo tuvieron los mismos problemas que Argentina y, resignados a no poder optar por la mejor alternativa optaron por esta, cuáles fueron los resultados:

1.Controlaron la inflación 
2.Bajaron las tasas de interés debido a la eliminación de 1), y del riesgo de devaluación, con esto el crédito (para empresas, hipotecarios etc. se amplió)
3.Son más abiertos al mundo (comercian más debido a la necesidad de atraer dólares)

Pero……

4.No existe evidencia contundente de que hayan tenido más o menos inversión que los países no dolarizados.
5.En general no controlaron su déficit fiscal y viven en acuerdos con el FMI.
6.Tuvieron un crecimiento menor que países similares no dolarizados.
7.Son más vulnerables a los Shock externos (baja del precio de lo que exportan o suba de lo que importan), puede generar más desempleo ante estos fenómenos.

Estas conclusiones se desprenden principalmente de los trabajos de Sebastián Edwards. Un influyente economista chileno radicado en Estados Unidos, cuya investigación está muy dedicada al tema. Lo resalto porque a pesar de tratarse de un economista liberal formado en Chicago, es escéptico de las bondades de dolarizar por sí solo, además concluye que las bondades de la dolarización en Panamá (el país más grande con este sistema) se encuentran “embellecidas”.

Dolarizar Hoy…

Implementar la dolarización requiere un inmenso trabajo pero quiero resaltar tres requisitos esenciales:

1 ) Tener dólares: cambiar los pesos por dólares a $110 requiere arriba de 40.000 millones de Uss que el Banco Central hoy no tiene, aparte de necesitar más para seguir pagando la deuda y las importaciones.

2) Un consenso general: para que no fracase y aceptarlo en las buenas épocas (precio de exportables altos) como en las malas (precio de exportables bajos o importables altos). Con grieta no se puede dolarizar… Vamos a tener un 2001 a la vuelta de la esquina.

Mención especial:

3) Aceptar las reglas: en este punto quiero ser sumamente claro: Cuando los países tienen un shock externo ( por ejemplo que bajara el precio de la soja) una devaluación es un ajuste encubierto de la reducción de ingresos (cobro lo mismo en pesos pero menos en dólares), con la dolarización no hay moneda para devaluar, entonces el ajuste se debe dar por baja de salarios o aumento del desempleo (en 1999 no quisimos bajar salarios un 10 por ciento como proponía un candidato a ministro de Economía con algo de torpeza política, y dos años después terminamos perdiendo mucho más, ver gráfico:

Como podemos ver el día después de la salida de la Convertibilidad el salario en dólares pasó de 1358 a 375 dólares. Si la cuenta del candidato a ministro estaba bien, hubiera sido preferible una baja del salario hasta los 1200 uss o 1000 exagerando, y no los 375 o 494 y bajando del día de hoy.

La realidad es que los precios y los salarios son rígidos a la baja… aunque la consecuencia de no ser flexible termine siendo peor.

Que podría pasar con Misiones:

La regla general dice que una devaluación mejora la balanza comercial porque se exporta más y se importa menos; en Argentina la evidencia muestra que si bien mejora la balanza esto se da principalmente porque se importa menos porque es más caro, con lo que pensar que con la dolarización per se vamos a perder competitividad es poco probable.

Por el contrario, sí existe consenso en que al dolarizar, con todo lo que ello implica, deberían fomentarse las exportaciones no tradicionales como yerba mate, té o tabaco. Todo lo que signifique hacer entrar dólares debería ser incentivado. O sea debería facilitarse todo el proceso de exportaciones en cuanto a la burocracia y estructura impositiva posible, pero no esperar que la dolarización aumente o disminuya por si sola las exportaciones; es una decisión del extranjero comprar o no. 

El problema va a ser para nuestros comerciantes si no se corrigen la asimetrías, o a la tasa que se dolariza tenemos atraso; pero repito, si el consenso es “dolarizar” en serio, tales correcciones inevitablemente deberían ocurrir.

Conclusión:

La causa de los problemas argentinos no es la moneda que adopte sino el desastre fiscal que tenemos, que garantiza hasta el fracaso de que adoptemos el oro como moneda de curso legal. Panamá como ejemplo de dolarización exitosa no sería tal de no ser tan pequeño y sin el apoyo estratégico que tiene de Estados Unidos cada vez que tiene problemas. Como nosotros no tenemos un canal que una el Pacifico con el Atlántico y nuestros problemas son miles de millones más, no creo que contemos con el salvataje que tienen permanentemente (el karma de vivir al sur, diría Charly).

Las cuestiones ideológicas del tipo “los que quieren dolarizar son cipayos vende patria” me parecen totalmente irrelevantes, ya que nadie va ser más o menos patriota por el color del papel que tenga en la billetera. Esto se trata de que la Argentina tenga estabilidad, crecimiento y que la gente viva mejor. Igual vamos a poder ponernos la escarapela en la Semana de Mayo.

Compartí esta noticia !

Categorías

Solverwp- WordPress Theme and Plugin