Guillermo Knass

Economista. Magíster en Administración.

¿Y si viene el fin del mundo?

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Lindo para pensar en épocas de pandemia…… ¿y si este fuera el final de los tiempos?

Bueno no es para ser tan fatalista, y si bien el covid 19 cuesta miles de vidas diarias, todo indica que la humanidad va a sobrevivir a esto como lo hizo en circunstancias peores.

Aparte esta no es una columna de filosofía o cosas parecidas sobre las que ya se esta diciendo mucho…… lo que quiero es invitar a hacer un ejercicio de por qué pasan ciertas cosas en la Argentina, o mejor dicho, cuando nos pasa lo mismo que a otros países nosotros terminamos explotando. Esto puede explicarse sencillamente con un modelo o más bien dos :

El fin del mundo:

Suponga que mañana se entera que al mundo le quedan 48 horas de existencia sin posibilidad de milagro alguno; ya pasado el espanto y resignado por la noticia se va al colchón y saca los ahorros que los argentinos saben guardar, y que por ejemplo le alcanzaría para comprarse esa camioneta japonesa de contado. Que no lo hizo antes porque no se iba a quedar sin ahorros y pensaba que iba a vivir unos años más; pero pensándolo bien para que voy a comprar una camioneta si me queda poco tiempo y ni voy a llegar a usarla; así que más vale nos juntamos entre los seres queridos y nos comemos el mejor asado mientras vemos como se acerca el meteorito.

Entonces se va al supermercado y se encuentra con colas interminables de gente tratando de comprar el ultimo asado de su vida, y no va a ver nadie (o casi nadie) tratando de comprar la camioneta. Como es de esperar el precio del asado vuela.

En un momento normal la camioneta puede costar unas cuatrocientas veces el asado…en este momento extremo dado que es tal el incremento de demanda, es muy probable que el asado termine costando mas caro que la camioneta, o lo que es lo mismo ……los ahorros que saqué debajo del colchón tuvieron una desvalorización tal que necesito cuatrocientas veces más dólares o pesos para hacer un simple asado.

Resumidamente perdemos interés en comprar bienes que no podemos usar, y si nos apuramos a comprar lo único que nos queda para darnos el último gusto (un asado de despedida del mundo). Este ejercicio es útil para entender como se distorsionan los precios de las cosas de acuerdo al interés que se tenga en ellos

Pero el fin del mundo no va a pasar, o al menos no nos vamos a enterar 24 horas antes para salir a comprar carne…. lo que si pasa seguido en nuestro país es algo parecido al “diluvio universal” y ahí la historia cambia:

En el diluvio universal sabemos que el mundo se inundó y tampoco quedó nada ….salvo los que pudieron subir al arca……. Entonces piense…sacaremos los dólares de abajo del colchón, la camioneta seguro que no compramos porque se hunde; queda el asado todavía, pero antes que eso queda la oportunidad de “Comprar una entrada al arca y salvarnos”

Aquí la cuestión cambia…. También deja de importarnos la camioneta, pero tampoco pensamos en el asado porque existe una oportunidad de salir con vida

Entonces todo el mundo vendiendo lo que tiene para comprar la entrada al arca … como quedarían los precios ahora……camioneta y asado o sea, los bienes de consumo nada…..la entrada al arca muchísimo…cuanto….incalculable.

Hay momentos en nuestro pais como el año 1989, 2001 o con menor intensidad el 2019; en el que nos sentimos cerca del diluvio económico y todos queremos salvarnos; y aquí viene la obsesión por conseguir la entrada al arca que es en dólares, porque ya sabemos por la experiencia que es lo que nos va a permitir empezar con algo el día después.

Es evitable:

En teoría si… si todos mantuviéramos la calma y no corriéramos no subiría la demanda de dólares y no caería la demanda de pesos y no se produciría el diluvio. Per la realidad es otra cosa: un ejemplo mas concreto de esto es las avalanchas que se dan en los recitales o partidos de fútbol; si cuando empieza el disturbio todos mantuvieran la calma y salieran ordenadamente del estadio se evitaría la tragedia del aplastamiento, pero el pánico hace que cada uno quiera salvarse individualmente y entre todos auto provocamos lo que queríamos evitar cuando tratamos de salir más rápido.

De quien es la culpa:

De la gente, de los empresarios, del gobierno, de todos de nadie, de la sociedad en su conjunto.

A que voy con esto…. todos tenemos una idea de cuanto es el fundamento del precio del dólar: el oficial si se puede comprar libremente es el precio publicado; el blue, si hay cepo ronda el cociente entre el dinero en circulación dividido las reservas del BCRA, también depende de la oferta de divisas (exportaciones y créditos del exterior principalmente) contra la demanda de divisas (importaciones, turismo, pago de deuda externa entre las principales ). Pero en un momento de pánico estos cálculos pierden sentido porque uno esta dispuesto a pagar cualquier precio con tal de conseguir alguno y sobrevivir (entiéndase “entrar al arca”) y aquí comienza una disrupción en el mercado cambiario que se desparrama por todos los demás precios, y las crisis terminan estallando en Argentina de una manera desproporcionada.

Entonces

No se puede evitar que cada tanto haya una crisis; si baja el precio de nuestras exportaciones, si sube la tasa de interés de la FED, etc. pero si podemos generar un contexto estable; para que cuando esto ocurra no vuele todo por los aires y nos podamos recuperar más rápido y con menos cicatrices.

Los modelos están analizados en profundidad en el libro de De Pablo “Política Económica para decidir en tiempos difíciles” muy recomendable.

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Cerdos y diamantes ¿un cuento chino?

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Hace unos días trascendió la noticia de un posible acuerdo comercial entre China y Argentina para producir 9 millones de toneladas de cerdos para el gigante asiático… Realmente esta cantidad genera un impacto profundo en nuestra estructura economía y por ende merece el análisis:

En contra

Sin citar demasiado, ya que hubo muchas voces en contra, podemos sintetizar dos posiciones bien marcadas: la primera por razones sanitarias y ecológicas por el riesgo de propagación de enfermedades que acarrea la actividad y la segunda por tratarse de materias primas (carne) destinadas a la exportación y no a la soberanía alimentaria local.

A favor

No tengo que citar nada ya que el argumento es propio pero antes quisiera aclarar la estructura de razonamiento: Cuando vamos a dar una opinión sobre algo lo hacemos (consciente o inconscientemente) bajo parámetros y juicios de valor propios y que como estos son distintos en cada persona también la opinión puede ser distinta o incluso opuesta. Por ejemplo; en este caso si yo fuera vegano estaría absolutamente en contra porque implica una actividad que involucra animales y va en contra de mis valores… Lo cual es aceptable.

 Pero mi razonamiento es otro y parto del principio

1 Argentina necesita más actividades económicas

Fuente : Elaboración propia en base al Mecon

El gráfico nos muestra las exportaciones (azul) y las importaciones (rojo) y nos cuenta una historia muy interesante: a partir de 2011 las ventas argentinas al exterior vienen disminuyendo dramáticamente, un poco por caída del precio de los commodities como la soja, otro por la recesión de Brasil etc. etc. Pero las importaciones recién empezaron a caer en el 2014 por los controles a las compras de importados, devaluaciones etc. El año 2017 la Argentina creció y nos encontramos con que sus importaciones subieron más que las exportaciones y esto no es sostenible en el tiempo, ya que con los dólares que cobramos por unas, pagamos las otras. 

En 2019 las importaciones cayeron brutalmente…. Por supuesto, y este año van a caer más, porque es tal la crisis, que compramos mucho menos del exterior… 

En conclusión, lo que quiero que se entienda es que la solución argentina no es bajar importaciones, sino subir exportaciones para poder importar más lo que necesitamos y conseguir un excedente para pagar la renegociación de la deuda que se viene.

2 Porqué mejor no producimos lo que importamos, en vez de cerdos para China: porque no tenemos industria…. Y si… tenemos que desarrollarla, pero para eso necesitamos inversiones en dólares y si no exportamos no los tenemos…. Y una cosa no quita a la otra, es más hagamos las dos (exportemos y sustituyamos importaciones) todo es más crecimiento y empleo. 

  Las ventajas comparativas deberían enseñarse en la escuela primaria.

3 Antes de la pandemia las proyecciones daban que el 70 % de la clase media mundial se va a concentrar en Asia para el 2050, así que ahí está el mercado; si nos convertimos en proveedores importantes podemos negociar mejor con los chinos, ya no solo cerdos y soja.  

Estas son las razones macro: ahora veamos en particular la actividad porcina:

Para empezar, debemos saber que una hectárea de maíz, genera dos (2) puestos de trabajo en nuestro país. Sin embargo, la misma superficie dedicada a la producción de cerdos, emplea a doce (12) personas. Es en este punto donde, la alternativa de incrementar la producción de cerdos, comienza a ser tentadora.

Incorporar entre ciento cincuenta mil (150.000) y doscientas ochenta mil (280.000) madres porcinas en un período de tiempo relativamente corto, de seis años, propiciaría una interesante cantidad de puestos de trabajo y al mismo tiempo, agregar valor a las cadenas de maíz y soja, transformándolas en proteínas de alto valor biológico: en este caso, la carne de cerdo.

Una ecuación: para obtener un kilo de carne porcina se necesitan tres kilos de maíz… Ese kilo de carne equivale en promedio a nueve kilos de maíz, con lo que estamos triplicando el valor de nuestros granos. Es decir, valor agregado a nuestra producción. 

Nueve millones de toneladas de cerdo a 2,5 dólares el kilo (precio calculado en base a las importaciones argentinas de 2019) serían 22.500 millones de dólares de exportaciones, lo cual equivale a cuatro meses de importaciones totales en un año normal de la Argentina. 

Podemos seguir sacando cuentas…. Para hacer un kilo de carne porcina se necesitan tres kilos de granos en promedio; y ese kilo equivale a 9 kilos de granos… o sea que si envasamos en carne el maíz necesitamos 1/3 de la producción para ganar lo mismo.

Lamentablemente, este proyecto de crecimiento en la cantidad de madres, que fue elaborado por productores exportadores, no considera a los productores de pequeña escala, dado que para alcanzar esa cantidad de madres en producción, en ese corto periodo de seis años, solamente se logra con grandes inversiones en infraestructura productiva extremadamente eficiente y en grandes unidades de producción (granjas de 15.000 madres) para garantizar los volúmenes demandados por China. Esto podría significar un riesgo para los productores pequeños si los grandes se vuelcan al mercado interno… pero no es algo que no se pueda condicionar… aparte los chinos no van a dejar de demandar carne porcina, o lo hacemos nosotros o lo hacen otros.No es hacer cualquier cosa a cualquier costo…. Pero enfoquémonos en minimizar los riesgos  y hacerlo…. Este país consume en promedio entre 60 y 70 mil millones de dólares más de lo que produce….. después no entendemos porqué estamos crónicamente endeudados y en crisis.

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¿Y si volvemos a ser neoliberales?

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La década del 90 dejó una imagen muy negativa en la sociedad Argentina, así como su conductor económico el ex ministro Domingo Cavallo, todo los 90 se asocia con pobreza, endeudamiento, venta del patrimonio nacional, relaciones carnales con EEUU etc.

Ahora, tampoco se puede ser necio, incluso los que fuimos detractores de la década menemista tenemos que reconocer que fue el período de mayor estabilidad de precios de la historia moderna de nuestro país.

Separando la paja del trigo: Neoliberalismo no significa convertibilidad, ni viceversa, de hecho de la mayoría de los países que aplicaron las políticas neoliberales pocos tuvieron tipo de cambio fijo por mucho tiempo: entre el 90 y el 2002 139 países (incluida la Argentina) abandonaron el tipo de cambio fijo, pero la mayoría siguieron con las políticas pro mercado.

¿Fuimos neoliberales?

Las recomendaciones del Consenso de Washington del 89, aunque usted no lo crea, no dicen que hay que ser malo, codicioso, insensible o egoísta. Mas que nada se basaban en el diagnóstico que el modelo, generalmente aceptado de sustitución de importaciones, no estaba funcionando, ya que producía estancamiento e inflación. Si el remedio fue peor que la enfermedad evaluemos después de conocer de qué se trata primero: Veamos las recomendaciones del concenso y que hizo Argentina:

1 Equilibrio Fiscal: sacando la etapa extraordinaria de la pandemia, ya todos sabemos que en tiempos normales si hay déficit fiscal y se financia con emisión , a la corta o a la larga, hay inflación

Si observamos los datos para Argentina, respecto al déficit fiscal, se podría decir que si es posible considerar algún gobierno como neoliberal, sería el de Néstor Kirchner, quien sí cumplió con la primera recomendación del consenso de Washington.

2 Liberalización del sistema financiero: El sistema financiero siempre
estuvo fuertemente regulado en Argentina, a través de tasas, seguros de
cambios, intervención en los mercados de divisas, etc. No hubo
gobierno que lo liberara, tampoco decimos que es recomendable
hacerlo, solamente estamos evaluando si fuimos neoliberales o no.

3 Tener un tipo de cambio competitivo: Es el que te permite equilibrar la
balanza comercial para no sufrir la escasez de dólares; o sea que si
caen las exportaciones en precio o cantidad la regla del TCR dice que
hay que devaluar para que caigan las importaciones y mantener de
mínima el equilibrio comercial buscando el superávit para acumular
reservas

Otra vez como nos muestran los números, el tipo de cambio más competitivo a juzgar por el resultado comercial fue el del período comprendido entre el 2003 y 2005. Por supuesto que como la soja tenía un precio récord de 600 uss la tonelada era más fácil; pero la política de mantener un tipo de cambio competitivo fue una consigna del gobierno de Kirchner que compraba todos los dólares del comercio exterior para evitar que el peso se apreciara. No fue magia; otra vez el “Neo” de Néstor fue el mejor alumno del consenso de Washington ¡¡¡¡SHOKEADOS!!!!!!.

4 Liberalización comercial externa, mediante la reducción de las tarifas
arancelarias y abolición de trabas existentes a la importación: aquí si
seriamos injustos si solo mostramos los resultados de las importaciones,
en cuanto a normativa, en la década del 90 se eliminaron retenciones y
se bajaron aranceles a las importaciones, pero también seriamos
injustos si no mostráramos los resultados:

¿Cuándo crecieron más las importaciones en Argentina, en los 90 o en los
2000? Si, otra vez el premio es para NK

5 Cumplimiento estricto de la deuda externa: Néstor Kirchner fue un pagador masivo de deuda, ya que pudo renegociar gran parte de la deuda en default y, además canceló la deuda con el FMI, pagando más de 12.000 millones de US$, desendeudando de manera notoria al país, como se puede percibir en el siguiente gráfico.

6 Otras recomendaciones: Otorgar amplias facilidades a las inversiones externas (esto no lo aplicó Néstor, es más, se aplicaron más controles para evitar capitales golondrinas que te desestabilizan la economía). Realizar una política de privatizaciones de empresas públicas (ya estaban privatizadas).

Con esto no quiero hablar mal de Néstor Kirchner, al contrario, todos festejábamos los superávits gemelos porque sabíamos que en mantenerlos radicaba la base de la estabilidad y el crecimiento sostenido de la Argentina.

Por eso volvamos al Neoliberalismo; o para ser más justos: al “Nestorismo”, quien, en algunos casos siguió recomendaciones neoliberales y, a mi criterio cuando de variables macroeconómicas hablamos, le fue muy bien.

PD: no se quede con el discurso y la pintada en la pared, vaya a los datos y las decisiones políticas.

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Los problemas de la macroeconomía populista

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Argentina y América Latina, a lo largo de los años, han tenido muchos gobiernos con ideas económicas populistas, donde las políticas macroeconómicas se centran en la redistribución del ingreso y donde los programas económicos utilizan, en gran medida políticas fiscales y crediticias expansivas (aumento del gasto público) y la sobrevaluación de la moneda para acelerar el crecimiento y distribuir el ingreso.

Ahora bien, ¿hay algún problema en el hecho de que un gobierno quiera redistribuir el ingreso, logrando una sociedad más equitativa en términos económicos? Definitivamente, y supongo que la gran mayoría coincidirá conmigo, NO HAY PROBLEMA. Sin embargo, el problema está, en que la gran mayoría de los casos, existen ciertas restricciones económicas (fiscales o de presupuesto del Estado y también del tipo de cambio) que, luego de un breve periodo de crecimiento, generan presiones en la economía del país que terminan en crisis. Cuando llega la crisis, terminamos con una fuerte caída en los salarios reales, problemas con la balanza de pagos (es decir con el resto del mundo) e inflación galopante. Entonces comienzan las políticas de recortes y estabilización, generalmente con el auxilio del Fondo Monetario Internacional (cabe aclarar que cualquier semejanza con la realidad NO es pura coincidencia). Esta crisis no es gratis, ya que incrementa la pobreza, el desempleo y trae grandes pérdidas sociales.

Debido a que las crisis asociadas al final del populismo, terminan perjudicando en mayor medida al grupo de ciudadanos que intentaba favorecer, en este artículo, pretendo presentarles algunos de los errores macroeconómicos, que según la teoría, se esconden detrás de las políticas populistas.

  1. Generalmente, las políticas populistas se inician después de una crisis, donde los programas económicos de estabilización han reducido el crecimiento económico y el nivel de vida. Todo esto genera una euforia por una nueva política económica que lleve a un mayor crecimiento, reduciendo el análisis en el tiempo y observando los beneficios sin medir las consecuencias.
  2. Los responsables de la nueva política económica terminan minimizando el problema de las restricciones de la economía. En general, se cree que con la capacidad ociosa que tiene la economía (el poco uso del capital, de los recursos y de los trabajadores) es suficiente para llegar a la expansión económica que se busca. Suponen que las reservas internacionales son suficientes y que la capacidad de racionarlas (cepos) evitarán los riegos externos (déficit en balanza comercial y pérdidas de reservas), a pesar del tipo de cambio sobrevaluado.
    Además creen que no existirán presiones inflacionarias ya que siempre serán capaces de aplicar un “buen” control de precios, redistribuyendo los beneficios empresarios hacia otros sectores.

Entonces, si siempre partimos de las mismas ideas, y no tenemos en cuenta la historia, siempre vamos a obtener los mismos resultados, creando un círculo vicioso:

  1. Al aplicar las fuertes políticas expansivas y de redistribución del ingreso, al principio se obtienen resultados maravillosos: se elevan la producción, el empleo y los salarios reales; se controla la inflación con la regulación de precios (tarifas, combustible, etc.) y no hay escasez, a pesar del crecimiento de la demanda, porque se importa todo lo que se necesita. Pero esta situación idílica dura muy poco y, rápidamente llegan los problemas:
  2. Se crean cuellos de botella en la economía por la fuerte expansión en la demanda de bienes y en parte por la creciente falta de divisas (recuerden que la expansión en la demanda se satisface, en parte, con un incremento de la producción nacional, pero como esto no alcanza se incrementan las importaciones que se pagan en dólares, euros, etc. -divisas internacionales-). Entonces, se hace necesaria las correcciones de precios, la devaluación, el control del tipo de cambio y cerrar importaciones. Esto hace que la inflación comience a subir mientras los salarios se mantienen (es decir que en términos reales los salarios bajen) y también, el déficit del Estado comienza a subir fuertemente a causa de los subsidios.
  3. Hay escasez, se acelera la inflación, la caída de las reservas del país provoca una inevitable fuga de capitales (todos quieren dólares) y nadie quiere la moneda local. La economía se frena, la recaudación del Estado cae y el déficit se acelera. El gobierno intenta estabilizar la economía devaluando, reduciendo los subsidios y efectuando una depreciación real. La situación ya es insostenible…
  4. Vienen los ajustes ortodoxos, generalmente aplicando algún programa de ajuste del FMI.

Concusión:

Adrede no quise hacer alusión a ningún gobierno ni a ningún país, solo una revisión de lo que lo que la diversa bibliografía dice sobre la economía populista, y si podría nombrar una cantidad de gobiernos y países que parecen un calco de lo que acá está escrito. Como síntesis dejo las palabras de Rudy Dornbusch que también revisé para escribir el presente artículo: Cada vez que visito un país me dicen: –“usted no entiende profesor aquí es diferente”…….Y no, nunca lo es.

Creo que no hace falta decir más.

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¿Empresas públicas sí o no?

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Hay discusiones en el mundo desarrollado que ya han sido zanjadas en base a la experiencia y a los estudios; en la Argentina como siempre volvemos a refundar todo porque “antes estaba bien y lo cambiaron” o “si estaba mal esta vez vamos a hacerlo bien porque aprendimos” y ahí vamos… En este caso estamos hablando de la conveniencia o no de que el Estado expropie Vicentín a modo de empresa testigo en un sector tan sensible como el agroexportador.

Definiciones útiles:

Las empresas pueden ser privadas, públicas o mixtas de acuerdo con quien es el propietario; si los particulares, el Estado o ambos. Creo que lo importante aquí es ver el contexto en el que se desarrollan y que tipo de bienes o servicios proveen para concluir que le conviene a la sociedad.

Si bien hay posiciones extremas (todo debería estar en manos del sector privado porque lo hace mejor y de manera más eficiente; o todo debería estar en manos del sector público porque sería una sociedad más equitativa) existe un consenso generalizado en el mundo normal sobre lo siguiente:

1 En el caso de bienes públicos (que satisfacen necesidades sociales: como caminos, plazas etc.) los puede fabricar empresas privadas (constructoras), pero su provisión debe estar en manos del Estado porque el mercado no funciona para proveerlos de manera eficiente.

2 En el caso de servicios públicos monopólicos (luz, agua, transporte público) pueden ser explotados por empresas públicas o privadas, pero siempre deben estar regulados tanto en su precio como en su cantidad por el Estado.

3 En el caso bienes privados en general (los de consumo individual como alimentos vestimentas etc.) deben ser provistos por el sistema de mercado, que logra una administración más eficiente a través de la competencia que de la regulación pública.

Por supuesto que existen innumerables excepciones a las reglas precedentes, pero en líneas generales y en tiempos normales esto funciona mejor así.

Ahora vamos a nuestra historia:

Argentina tiene una tradición de generador de empresas públicas desde finales del siglo 18, con los ferrocarriles; luego vinieron los combustibles con YPF; líneas aéreas; servicios públicos etc. Muchas de ellas florecieron con la oleada mundial del Estado como propietario de los recursos energéticos; estratégicos para el desarrollo del país y aquí cabe hacer traer la primera anécdota que puede servir de lección para los tiempos que corren:

Arturo Frondizi, el político desarrollista por excelencia; que venía proponiendo la nacionalización del petróleo por su importancia estratégica un día se vio sentado en el sillón de Rivadavia y se dio cuenta que sus buenas intenciones de soberanía energética chocaban contra un pequeño problema: el país no tenía capital ni recursos para lograr el autoabastecimiento petrolero; las importaciones de petróleo rondaban los 300 millones de dólares anuales y representaban el 25 % de las importaciones totales, si lográbamos el abastecimiento pasábamos a tener superávit comercial y solucionábamos la falta de dólares del país ( si….ya en los 50 era un problema ).

Realidad mata ideología

Frondizi hace acuerdos con empresas norteamericanas para la exploración y explotación petrolera en el país, le renunció la mitad del Gobierno, la mitad del país lo tildó de traidor y terminó como terminaban comúnmente las presidencias en la Argentina: con un golpe de Estado que echó al “cipayo vendepatria”.

Pero siempre hay otra historia… el déficit comercial hacía inviable el país ya que no había divisas para importar la energía que necesitábamos, tampoco había empresas dentro de la Argentina que tuvieran la capacidad de invertir lo necesario en el sector y los recursos de YPF o del Estado nacional tampoco eran suficientes. Las empresas extranjeras ganaron dinero, pero también en 30 meses se consiguió el autoabastecimiento pasando de una producción de 5,6 millones a 16 millones de metros cúbicos de petróleo. 

Datos que matan relatos

 -En el año 2008 (un año muy bueno para Argentina), las empresas públicas en conjunto presentaban un déficit (es decir pérdidas) por $220.147,4 millones de pesos, equivalentes, en ese momento al 5,9% del Gasto Corriente del Estado y del 13,4% del Gasto de Capital del Estado Argentino.

– Según IDESA en el Plan Alimentario del Ministerio de Desarrollo Social (hoy plan “Argentina contra el Hambre”) gastó $18 mil millones por año a precios actuales”; 

“En Aerolíneas Argentina gastó en subsidios y aportes de capital $28 mil millones por año a precios actuales”. Fuente: https://idesa.org/se-gasta-mas-en-aerolineas-que-en-la-lucha-contra-el-hambre/

Pero vayamos a algo más general: en el siguiente gráfico está el déficit de las empresas públicas de la Argentina desde 1970 hasta un 1985

Fuente: elaboración propia.

El PBI de Argentina en 2018 fue de 520.000 millones de Uss, o sea que si hoy se contara con toda la infraestructura pública de los 70/80 Argentina debería gastar en sus pérdidas entre 12.000 y 15.000 millones de uss. anuales. Estamos de acuerdo que las privatizaciones se hicieron mal y hubo mucha corrupción en el proceso. Pero esa es otra discusión, la realidad es que se combate mejor la pobreza destinando el esfuerzo del estado ahí, y no a repetir cosas que siempre salieron mal y no se porqué acá siempre se piensa que esta vez va a ser distinto.

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