Juan Carlos Argüello

Periodista, director de Economis

Cuestión de actitud

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La Argentina cerrará el año con una inflación del 50 por ciento, proyectan los economistas después de observar la aceleración de precios en septiembre, con una suba de 6,5 por ciento y un acumulado anual de 40,6 por ciento. Octubre no será un mes mejor, admite el Gobierno, por culpa del “traslado de precios” de la corrida cambiaria, cuyos efectos todavía no fueron amortiguados por la política de cero pesos en la calle que implementó el Banco Central.
La de septiembre fue la segunda inflación más alta de la era Macri, superada por abril de 2016 con 6,7. Aún considerando que la inflación baje al 20 por ciento en 2019 -“No nos ponemos metas específicas”, aclaró el jefe de Gabinete, Marcos Peña en una carta-, Macri cerrará su mandato con una inflación promedio del 33 por ciento, por encima del 29 por ciento del último mandato de Cristina Fernández. También si se lo compara por años: el peor de la ex Presidenta fue 2014 y la suba de precios fue del 38 por ciento. Con Mauricio se acaricia el 50 por ciento, diez puntos por arriba de 2002, después del estallido de la Argentina en manos del fugaz Fernando De la Rúa, cuando la inflación fue de 40,9 por ciento.
Pero en los años kirchneristas, la suba de precios era compensada por sueldos que casi siempre empardaban. Ahora el ajuste licuó paritarias y el Estado fomentó los aumentos con el “sinceramiento” de las tarifas de servicios públicos.
Los precios mayoristas aumentaron bastante más que los minoristas. Un 16% solamente en el mes de septiembre con lo que acumula un 66,1% en todo 2018 y promete arrastrar al índice mayorista que todavía no se adaptó, por lo que la inflación seguirá en alza. “Esto evidencia no solamente la cantidad de inflación que todavía resta por venir sino lo más grave, es la estanflación (recesión con inflación) en la que ya estamos inmersos, situación de la que sin dudas será muy dura poder superar aun con los efectos de emisión cero que la nueva política del BCRA ha impuesto y donde sus efectos desinflacionarios recién podrán verse con suerte para mitad de 2019, de no mediar ningún cisne negro en el escenario”, precisó el economista Alejandro Rodríguez en esta nota de Economis.
En el NEA la suba de precios es incluso más alta que en el resto del país y en Misiones en particular, es peor, impulsada por los aumentos en transporte, esparcimiento e indumentaria. En la capital misionera la suba de precios se aceleró en mayo, en coincidencia con la brusca depreciación del peso que atenuó la fuga de compradores hacia Encarnación. La sed de revancha de los comerciantes no fue el mejor remedio: las ventas siguen estancadas en Posadas por la pérdida del poder adquisitivo aparejada a la inflación. El esfuerzo del Estado provincial en volcar recursos al circuito comercial es una bocanada de aire fresco que estimula la actividad económica: Ahora Misiones, Ahora Mamá y varios Ahoras, además de la primera cuota del bono navideño, reactivaron el movimiento. Habrá que ver si mejoraron las ventas.
“Para mí también han sido meses muy duros. Los peores meses que he vivido. La angustia de todos es mi angustia. Es una carga muy grande”, se quejó el Presidente al cerrar el coloquio empresario de IDEA; donde se reúnen los principales empresarios del país, quienes, esta vez no ocultaron su fastidio con la marcha de la economía. Muchos fueron fervorosos impulsores del cambio.
Macri les insistió en que ya pasó el peor de los tiempos y que lo que viene será mejor, aunque no hay ningún dato que permita avizorar una incipiente recuperación de la economía. El FMI proyecta datos poco optimistas, con una nueva caída de 1,6 por ciento en el PBI durante 2019. En su último informe sobre las Américas, volvió a hacer un diagnóstico dramático de la evolución de la economía argentina por al menos un año más, mostrando al mismo tiempo que le prestó plata no para generar crecimiento, sino para evitar que se corte la cadena de pagos (a ellos).
Para el FMI ahora se suman “riesgos políticos” a la argentina. Se refiere a las elecciones de Brasil y en 2019 en Argentina, Bolivia, Ecuador, El Salvador, Guatemala, Panamá, Perú y Uruguay) que conllevarán incertidumbre económica y en materia de políticas.
“Las perspectivas económicas se verán empañadas si no se implementan reformas de suma necesidad. Si bien el ajuste externo ante el colapso de los precios de las materias primas prácticamente ha concluido, varios países tienen que seguir llevando adelante procesos de consolidación fiscal, y hay un riesgo creciente de fatiga causada por el ajuste”, reza el informe, como si el FMI fuera un simple observador neutral.
También advierte que la Argentina puede ser un factor de contagio regional, por “una recesión mayor de la prevista” y “una agudización de las tensiones financieras” que podría provocar “un aumento de la aversión al riesgo y reversiones de los flujos de capital en las economías financieramente integradas de la región”. Eufemismo para designar a la simple especulación financiera.
Para calmar la ansiedad en IDEA, el ministro de Producción, Dante Sica ratificó que el Gobierno insistirá con la flexibilidad laboral para bajar costos empresarios. Y pidió a la oposición acompañar la iniciativa: “Si no, vamos a tener más gente sin trabajo y más pobreza”, amenazó. La culpa, como se ve, no es del Gobierno y su crisis, sino de las condiciones laborales. Por supuesto, no hay evidencias empíricas sobre los efectos positivos de la precariedad laboral en la economía y sí, muchas, de las consecuencias negativas sobre el trabajador y, por añadidura, sobre la economía misma.

Los empresarios no parecen muy entusiasmados de acuerdo a las conclusiones del coloquio de IDEA. Es que la caída de la actividad arrastra ganancias y apenas el sector financiero presenta balances favorables. La incredulidad se justifica en un repaso de las últimas decisiones en materia económica. Tasas por las nubes que solo mueven la bicicleta financiera y contradicciones que perjudican más que cualquier otra inseguridad.  Macri será, a los postres, el Presidente que más aumentó la presión fiscal, pese a que prometía venir a bajarla para ganar competitividad.
Como compensación al ajuste en las provincias, Macri aceptó aumentar Bienes Personales, un impuesto que es coparticipable y podría rendir entre 30.000 y 40.000 millones extra en 2019. Misiones recibiría entre un mínimo de 370 millones si hay una recaudación extra de 20 mil millones, de 556 si el extra es de 30 mil millones y de 741 millones si se llega a los 40 mil millones más. El monto máximo compensaría la pérdida del Fondo de la Soja.
La suba impositiva es una moneda de cambio para que se apruebe el ajustado Presupuesto y haya una compensación por las pérdidas en las provincias. La idea fue gestada por el misionero Jorge Franco y otros diputados y aceptada por Macri a través de Marcos Peña.
El impuesto se paga en todo el país, pero tiene más incidencia en las provincias donde hubo un aumento en la valuación fiscal de las propiedades, especialmente en Buenos Aires. La Federación Agraria Argentina fue la primera en salir a poner el grito en el cielo. “Advertimos que, en caso de votarse, el proyecto de Ley que busca subir Bienes Personales para el año fiscal 2019 impactará regresivamente en los pequeños y medianos productores.  Mientras los chacareros, las economías regionales, las Pymes y los trabajadores venimos enfrentando la recesión, especialmente el sector productivo asumió el esfuerzo de ingresar en un nuevo circuito de retenciones hacia todos los bienes exportables, mientras tanto el sector financiero sigue acumulando beneficios. Pareciera que a algunos sólo les toca pasar por la ventanilla de sacar, pero nunca en la de poner”, cuestionaron. La Mesa de Enlace también salió a advertir las consecuencias del nuevo “impuestazo”: “Si a esto le sumamos la nueva imposición de derechos de exportación y la posibilidad de llevar las retenciones a la soja al 33%, incluidas en el proyecto de presupuesto, nos encontramos ante un panorama absolutamente desalentador”; alertó la entidad integrada por la Sociedad Rural Argentina, Confederaciones Rurales Argentinas, Coninagro y Federación Agraria Argentina. Algunos amenazan con repetir los “piquetes de la abundancia” que paralizaron al país hace diez años, en contra de la recordada resolución 125. Paradojas del destino, nacía entonces la oleada del cambio.
El desencanto no es solo del campo. La alianza con el radicalismo cruje y Lilita Carrió puede considerarse hoy fuera de Cambiemos. La UCR quiere forzar internas para definir candidatos y por lo menos estar en la fórmula presidencial en 2019. “En mi partido hice fuerza por Cambiemos, que creó cumplió el cometido de 2015, hoy- Gobierno de por medio- no comparto casi nada. Hay que barajar y dar de nuevo, como dijo alguna vez el General”, respondió -el día de la Lealtad- Ricardo Barrios Arrechea, ante una consulta del periodista Patricio Downes. ¿Hará caso la camada juvenil que quiere conducir el partido? El economista Federico Villagra cuestiona las políticas de Cambiemos, mientras que Ricardo Jaquet está alineado con el radicalismo “alfonsinista” que hizo un acto de pre ruptura en Tucumán hace diez días. Solo Martin Arjol es un socio pleno de Cambiemos, “defensor del espacio y crítico de algunas decisiones”. Pero no es un dato menor que dos de los tres candidatos a la presidencia expresen ideas en contra de la alianza con el PRO. La pregunta final es ¿habrá internas?
La lealtad no está en dudas solo en la alianza con el radicalismo. María Eugenia Vidal disparó todas las alarmas en las últimas semanas al cuestionar -en voz baja- las consecuencias de la crisis económica y el escaso respeto a sus opiniones dentro de la mesa chica del Gobierno. El viernes sorprendió con una foto con Juan Manuel  Urtubey, el gobernador de Salta que sueña con ser el candidato presidencial del peronismo colaboracionista. “Dos gobernadores de provincias muy diferentes, de partidos muy diferentes, pueden compartir preocupaciones y encontrar puntos en común para enfrentar momentos difíciles para todos los argentinos”, explicó el salteño.
En el peronismo hubo un atisbo de llamado a la unidad. Daniel Scioli, Sergio Massa, Juan Manzur y el oficialista de siempre, Miguel Ángel Pichetto, se juntaron en Tucumán para celebrar el Día de la Lealtad. No los une el amor. Por eso, algunos como Alberto Fernández, piden que Cristina sea invitada a la mesa para derrotar a Cambiemos. “La ancha avenida del medio, en la que yo creí, es una ilusión óptica de las encuestas”, advirtió Fernández, quien en las próximas horas estará por Misiones. Es que Sergio Massa no repunta en intención de voto y está lejos de la disputa central. La ex Presidenta, en cambio, hoy disputa palmo a palmo el primer lugar, con Macri o Vidal. Depende del encuestador, ganaría una primera vuelta, pero podría complicarse en la segunda.
Lejos de ensimismarse con lo que sucederá en un año, el gobernador Hugo Passalacqua tuvo una intensa semana dedicada a resolver cuestiones inmediatas. El Ahora Misiones sumó variantes como el “Arreglo mi Casa” con el Ahora Programa de Atención Climática, destinado a quienes sufrieron algún daño por los últimos temporales. Pura sinergia con el sector privado y el Banco Macro, además de otras entidades financieras que hacen su aporte con subsidios a la tasa financiera. “Nosotros creemos en un Estado que está cerca de la gente y este es un momento en que la cosa no está fácil, pero en esos momentos es cuando hay dos o tres acciones que se pueden hacer como ciudadano: O te pichás y te quedás esperando sentado que vengan los buenos momentos…pero no se soluciona nada; te paralizás ante el problema o tenés la actitud misionerista de encarar el problema, salir para adelante, con lo poquito que tenemos…porque tenemos poco y ese poco lo repartimos, inteligentemente, pensando siempre en los sectores más humildes, donde se puede inyectar un gramo, aunque sea, de Justicia Social”, describió el Gobernador.
Pero antes sorprendió con el anuncio de una línea de créditos para productores tealeros para financiar embarques destinados a la exportación. Fue uno de los reclamos que le hizo el consorcio tealero que se reunió con Macri en Misiones hace dos semanas. El Presidente solo dejó evasivas.
Rápido de reflejos el Gobernador tomó notas y decidió brindar una solución superadora incluso de aquel reclamo inicial. Así se gestó esta línea de financiamiento del Consejo Federal de Inversiones que salió con suma rapidez: 70 millones de pesos en créditos de hasta 200 mil dólares por empresa a tasa cero por los primeros seis meses y de 2,5 por ciento los próximos seis. Juan José Ciácera respondió con celeridad. Amigo de la casa, el veterano titular del organismo financiero resiste desde hace un año el embate de Cambiemos por desplazarlo.
Solo quedaron fuera del esquema los cuatro grandes de la industria tealera y se preparan otros aportes para los prestadores de servicio que se financiarán con devoluciones de créditos generados por las retenciones a las exportaciones durante el Gobierno anterior. “Es nuestra obligación como Gobierno poner particular énfasis en atender a los eslabones de la cadena productiva que más necesitan. Se sale entre todos”, enfatizó Passalacqua.

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Muro contenedor

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Si se suman Educación, Salud, el desarrollo social y económico, Misiones invierte el 75 por ciento de sus recursos del Presupuesto en potenciar esas áreas. Las sociales. Es una marca registrada de los últimos años que redunda en ser una de las pocas provincias ordenadas en sus finanzas y con indicadores sociales que dejaron de avergonzar. El “misionerismo”, concepto político que define las políticas del Gobierno en los últimos quince años, resulta, en tiempos de crisis generalizada, un muro contenedor.
“Este es un presupuesto cumplible, simple, austero y muy volcado hacia lo social. La situación está muy difícil, muy difícil, compleja para los sectores más humildes”, enfatizó el gobernador Hugo Passalacqua después de reunirse con el vicegobernador Oscar Herrera Ahuad y el presidente de la Legislatura, Carlos Rovira, minutos antes de que Misiones se convirtiera, nuevamente, en la primera provincia del país en contar con el Presupuesto aprobado y, por unanimidad.
“Lo importante, desde el punto de vista social, es que los niños tengan buena educación, la mejor salud posible, asistencia histórica de Desarrollo Social, para los más carenciados, porque sabemos que sin la ayuda del Estado es difícil hasta que sobrevivan. No creo que estemos en el mejor de los mundos, pero estamos haciendo lo más que se puede. No se puede más de lo que estamos haciendo. La gente no puede más de lo que está haciendo. Se pone el máximo esfuerzo para salir adelante”, insistió el Gobernador.
Semejante inversión social es posible porque Misiones tiene otra marca que la distingue: desde hace quince años inició un proceso de desendeudamiento que se coronó este año con una “compensación” mutua con la Nación que achicó la deuda heredada de los 90 y colocó a la provincia entre las menos endeudadas en comparación a los ingresos corrientes y al mismo tiempo, una de las menos expuestas a la “tormenta financiera” que provocó la disparada del dólar. Otras provincias deben 120 por ciento más que hace un par de meses.
En Buenos Aires, gobernada por María Eugenia Vidal, la amortización de su deuda pasó de los 10.399,2 millones a 30.289,4 millones de pesos, mientras que los intereses subieron de 6.536,3 millones a 15.201,6 pesos. Esto representa un incremento del 193% y del 132,6%, respectivamente.
Misiones hizo el proceso inverso y tiene autonomía en el manejo de sus recursos. Son consecuencias de una forma de entender la política. Para tener un Estado presente es necesaria la autonomía financiera.
Es lo contrario a lo que está sucediendo actualmente en el país, con una política económica inversa. En 2015 la deuda eterna alcanzaba los 240.665 millones de dólares, con un dólar a 9 pesos, el equivalente al 52,6 por ciento del PBI. En tres años aumentó a 360.698 millones de dólares. Con un dólar a 40. Eso representa una suba de 618 por ciento medida en pesos y una deuda equivalente al 87 por ciento del PBI. Y sigue sumando. Tanto que hay preocupación externa por la posibilidad de un nuevo default, que sería un mal menor en comparación con las consecuencias del ajuste en el tejido social.
El nuevo plan “secar” para contener la inflación no augura mejoras de corto plazo para la economía y el bolsillo de los argentinos. El objetivo es que no haya pesos para comprar dólares. Pero tampoco los hay para comprar nada más. El nuevo cepo es ahora para el carrito del supermercado y no hay señales de que se vaya a levantar con tanta celeridad como las restricciones para comprar el ansiado billete verde.
Por el contrario, el Gobierno de Mauricio Macri socializa con los argentinos las pérdidas económicas de los grupos más privilegiados desde el inicio de su gestión. Las ganancias, como las vaquitas, son ajenas. Parece sádico, pero todo se hace en pos de la “transparencia”. El siempre sonriente ministro de Energía, Javier Iguacel sorprendió al anunciar una resolución que permitía un nuevo incremento en la tarifa del gas desde el 1 de enero de 2019 a pagar en 24 cuotas mensuales para “compensar” a las empresas energéticas por el impacto de la devaluación sobre el gas distribuido entre abril y septiembre. Las distribuidoras tienen una deuda con las petroleras porque estaban pagando el producto a un dólar de 20,34 pesos y por contrato debieron hacerlo al tipo de cambio vigente el día antes del pago.
Iguacel intentó minimizar las críticas recibidas como si fueran producto de afiebrados usuarios kirchneristas que, nuevamente intentaban desestabilizar. Pero la ola de rechazo fue altísima. Hasta los socios menores del radicalismo salieron a “exigir” que se corrigiera. ¿La solución? Lo logramos, el radicalismo consiguió frenar la suba retroactiva del gas. El Estado se hará cargo del monto extra”, celebró Ángel Rozas entre bombos y platillos después de “torcer” la voluntad del Gobierno. Un detalle: el Estado, claro, somos todos. Pagarán todos, incluso los que viven en provincias sin gas natural, como Misiones. Un triunfo radical.
No es inédito de todos modos. Durante el último tramo de la dictadura militar se hizo un enorme plan para estatizar deudas privadas.
Entre las firmas beneficiadas aparecen Sevel, de la familia Macri, que a fines de 1983 adeudaba 124 millones de dólares; Acindar, del ex ministro de Economía Alfredo Martínez de Hoz, con 649 millones; Compañía Naviera, de la familia Pérez Companc, con 211 millones; y Loma Negra, de los Fortabat, con 62 millones. También hay corporaciones multinacionales como Techint, IBM, Ford y Fiat. El listado incluye al sector financiero: Banco Río, Francés, Citibank y Supervielle, entre otros. El perjuicio que las compañías asociadas a la dictadura ocasionaron al Estado fue calculado en 1983: 23 mil millones de dólares, más de la mitad de la deuda externa de esos años, que alcanzaba los 45.100 millones de dólares.
Para las pérdidas provocadas por la devaluación en los salarios y costos empresarios, no hubo otra oferta que la paciencia y la esperanza. Como ahora.
El Gobierno parece haberse contentado con pasar el pico de la tormenta y disfrutar de unos días con un dólar a la baja a la espera que el nuevo auxilio del Fondo Monetario Internacional permita llegar hasta 2019 con cierta holgura. Pero la paz no es completa. Elisa Carrió, histórica rupturista de sus Alianzas, puso en vilo a Cambiemos al pedir el juicio político al ministro de Justicia, Germán Garavano y decir públicamente que había perdido la confianza en Macri. “Elige o cae”, amenazó. Después frenó. “Fue una broma”, relativizó. Pero Carrió acostumbra a romper lo que toca. Le pasó a la Alianza y a todos los espacios que conformó. Se fue, eso sí, siempre antes de la caída. Para poder decir, desde afuera: “Yo no fui”.  ¿Sabrá algo que el resto no?
Las encuestas marcan que es el peor momento del Gobierno y especialmente de Mauricio Macri, que solo podría aspirar a ganar una reelección si la rival fuera Cristina Fernández, quien, pese a su piso electoral intacto e incluso en alza en algunos distritos, mantiene una imagen negativa elevada, que pone en duda su supervivencia política si logra esquivar las ganas de Bonadío de verla entre rejas.
Pero es notable cómo los sondeos marcan la vigencia de la “grieta”. Ninguno de los demás aspirantes a llegar a la Presidencia asoman por ahora la cabeza. Sergio Massa apenas acaricia el diez por ciento de intención de voto y acaba de comprarse una pelea por su necesidad de romper la monotonía: “Argentina necesita con urgencia terminar con quienes saquean al país vendiendo productos primarios, en lugar de generar empleo produciendo y exportando trabajo argentino”, disparó desde su cuenta de Twitter. Obviamente, el campo salió a destrozarlo. Pero aclaró que se refería a la minería y no a los patrones de estancia.
La industria minera no se anduvo con vueltas: “Es urgente terminar con quienes saquean al país. Somos testigos de quienes han saqueado al país desde la política, incapaces de comunicar y liderar desarrollo, cuando critican al sector exportador o cuando la justicia dice que delinquieron la ley”, sostuvieron las entidades mineras.
“Somos testigos de quienes han saqueado al país dando de comer a especuladores financieros desde sus funciones públicas.Somos testigos de quienes han saqueado al país con sus ignorancias supinas, pretendiendo gobernar la Argentina en base a su flexibilidad serpentaria con fines electorales y populistas”, repartieron para todos, incluido Gobierno anterior y actual.
La política parece seguir jugando a un juego que cada día más se aleja de las necesidades de la sociedad. Peleas desde atriles, mensajes por redes sociales, pero lejos del dolor real que padece el de a pie.
Las últimas lecciones parecen no haber calado todavía en la política argentina. Donald Trump, Macron, Mario Abdo Benítez en Paraguay y el ascenso de Jair Bolsonaro en Brasil deberían ser analizados en un contexto de hastío con la política tradicional, con discursos hacia los mercados y hasta con la forma de comunicar la política. Evidentemente, un nuevo fantasma está recorriendo el globo. Pero la política tradicional se contenta con criticar el “neofascismo”, las formas y las ideas del otro sin preguntarse qué hace que ganen. Es un fracaso colectivo y global de cierto progresismo que tuvo en sus manos el destino de varios países, incluido Estados Unidos, sin lograr conservar poder y, lo que es peor, construirlo. No es solo que Lula esté preso lo que condenó a la derrota al Partido de los Trabajadores ni que el kirchnerismo no haya sabido instalar a Daniel Scioli. “Mauricio Macri ganó por una decisión de la clase media de ponerle fin al Gobierno de Cristina aún a sabiendas de lo que se venía. En Brasil parece que la necesidad de terminar de cuajo con la corrupción política del PT le abra la puerta a este personaje. Pero el hiperpresidencialismo que se va a desatar en Brasil, porque no le quedará otra opción a Bolsonaro, puede andar muy bien cuando las cosas en general andan bien. Si no, habrá una inestabilidad muy grande, como le pasó a Fernando Collor de Mello”, definió con lucidez el analista político Gustavo Córdoba.
El elector no votó a Bolsonaro porque él dijo cosas detestables. Él votó a Bolsonaro A PESAR de eso. En suma: las izquierdas envejecieron, enriquecieron y se olvidaron de sus orígenes”, expuso con crudeza Gustavo Bertoche Guimarães, un profesor de filosofía de Brasil. El mensaje es para el PT, pero bien puede adaptarse a otros espacios.

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Las Tunas, una cooperativa yerbatera que busca recuperar mercados apostando a la calidad

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Ubicada en el departamento de Apóstoles, la cooperativa Las Tunas se dedica a la producción de yerba mate, con componentes 100 por ciento naturales, sin agregados químicos.
La cooperativa “Las Tunas Agrícola Industrial” surgió en 1961 como secadero de yerba mate, fabricando materia prima o “canchada”. Está ubicada en la colonia Las Tunas, departamento de Apóstoles, en Misiones. En esta región, la tierra cuenta con altos niveles de hierro y otros minerales generando condiciones ideales para que la planta de yerba mate se desarrolle.
Actualmente, cooperativa Las Tunas cuenta con 85 socios, que administran un promedio de 10 hectáreas cada uno, dedicadas a la siembra de yerba mate, en los departamentos de Apóstoles y Concepción. José “Joselo” Semienchuk encargado de la Cooperativa charló con Economis sobre como es la apuesta para resurgir de esta empresa y como ven el futuro.
Joselo como le gusta que lo llamen es un gringo “grandote”, de manos fuertes, acostumbrado al trabajo duro que demanda a diario la chacra, algo que contrasta con su carácter afable a la hora de hablar. Él aprovecho una pausa en su recorrida del sábado en la ciudad de Posadas para charlar con Economis sobre la “única cooperativa de la zona sur que está produciendo”.
Destacó que la yerba que produce la cooperativa tiene la cualidad de ser 100 por ciento natural, sin agregados químicos, lo cual le da un sabor único. Asimismo, buscando mejorar la calidad de la yerba mate, los emprendedores desarrollan un abono y fertilizante natural propio.
Semienchuk explicó que de los 85 socios, solamente unos 40 están plenamente activos, por lo que deben completar los volúmenes de producción están comprando a otros productores de la zona. Aclaró que por los altos costos de transporte ahora la zona de influencia se ha reducido a Apóstoles, 3 Capones y Concepción de la Sierra. “Antes nos traían de Santa María o de Azara pero por el costo de transporte prefieren entregar en sus zonas y no hacer grandes distancias”, indicó.
-Cómo es este resurgir de la cooperativa
Las Tunas surgió como cooperativa en el año 1961, durante un tiempo hicimos yerba canchada para otras empresas y luego comenzamos a crecer y desde el ´70 más o menos apostamos a producir nuestra yerba. Siempre fuimos un grupo de socios con pequeñas chacras. Durante un tiempo nos fue muy bien y vendíamos mucho en la región y en Buenos Aires.
Pero en 1994 más o menos dejamos de envasar nuestra marca y volvimos vender yerba canchada y a prestar servicios para otros. Porque no podíamos competir con los más grandes. En el 2011 se decidió volver a envasar “Las Tunas” y tuvimos que trabajar duro para volver a contactarnos con nuestros clientes y conseguir nuevos, que nunca habían escuchado o conocido nuestro producto.
Hoy por hoy la mayor parte de la producción se está vendiendo en Buenos Aires, en base a mantener un nivel de calidad de la yerba, que nos ha generado un gran número de clientes. Muchos dicen que el porteño no sabe tomar mate, pero hay que reconocer que son muchos que sí saben de mate y son muy exigentes. Ahí encontramos un nicho y un público fiel que permite mantenernos en pie y cumplir con nuestros productores.
Ahora usamos las redes sociales como nuestra página de Facebook para poder contactarnos con los clientes y a la vez dar a conocer los productos a nuevos interesados.
También aprovechamos el acompañamiento de Agricultura Familiar de Nación, a través del cual participamos en las diferentes ferias como “Masticar” y “Caminos y Sabores” donde podemos mostrar nuestra yerba a los clientes de forma directa. En la última feria muchos se sorprendían por el aroma y el sabor de nuestra yerba e hicimos muchos contactos. También gracias al Inym podemos participar nuevamente de la feria “MateAr” donde esperamos poder mostrar a más clientes nuestra yerba. 
-Cual es el principal escollo que tienen para colocar la yerba, ayer Víctor Saguier de la Cámara de Molineros decía que el costo de logística es el principal obstáculo hoy en día
Así es, el mayor problema es el costo del traslado de la yerba. Más para nosotros que no somos grandes productores y no llevamos volúmenes grandes como para llenar un camión. Nosotros tenemos clientes que nos piden desde 10 kilos para consumo personal o pequeños distribuidores que nos piden pocas toneladas y eso nos complica aún más a la hora de hacer los despachos. Porque la verdad a veces nos da vergüenza que el envío sea más caro que el producto en sí.
Encontramos una solución creativa participando de un “consorcio de ventas” Esperanza Yerbatera, que en forma colaborativa, varias marcas hacen envíos conjuntos para poder cubrir los costos. Esto nos está ayudando a poder hacer envíos, pero veremos como funciona la experiencia.
También estaba el tema del Correo Argentino que nos iba a permitir hacer envíos pequeños a todo el país, pero después del anuncio no sabemos en que quedó esa medida. Para nosotros sería una gran ayuda porque tenemos pedidos de 50 o 100 kilos para algunas provincias o ciudades y no podemos hacerlos con los canales convencionales.
Lamentamos que no podamos contar con otro transporte que no sea el camión. Se habló del tren de cargas un tiempo pero ahora tampoco funciona. Otra de las opciones que habían dicho era el envío aéreo, pero tampoco avanzó eso. Y eso del puerto para usar la hidrovía ojala que sea una opción, pero nosotros no estamos muy al tanto de como está eso y su comenzará pronto a funcionar.
Se ve que todos los productos están complicados con el tema del transporte, la yerba, la madera, el té.
-Entre uno de sus nuevos productos está la yerba canchada para tereré y está teniendo muy buena aceptación
Hace dos años comenzamos a producir ese tipo de yerba, que tradicionalmente se consume mucho en la región para el tereré. Ahora conseguimos todas las certificaciones del RNPA (registro de alimentos del ANMAT). Por lo que ahora comenzamos a producir y envasar nuestra yerba para tereré, que es un repicado entre la canchada y la molida.
Nos sorprendió la aceptación que está teniendo en la zona. Así que estamos viendo si logramos ganar algo de mercado con eso. No modificamos la marca, solo la presentación y la aclaración de que es yerba para tereré.
Cuando comenzamos hacíamos una canchada más fina a ojo. Pero ahora mejoramos el proceso y hacemos un repique, se pasa por un proceso más para achicar las hojas y los palitos. En un futuro veremos si mejora la situación económica y podemos adquirir otro molino para lograr un producto más equilibrado.
Lo que nos sorprendió es que hay mucha gente que elije esta yerba para tomar mate caliente. Esto es porque en muchos casos la yerba convencional llevaba mucho polvo y esta gente considera que ese polvillo es nocivo. Por lo deciden usar esta yerba canchada para hacer sus mates y aprecian el sabor que tiene.
Tengo un cliente en San Nicolás que tiene local naturista y el tiene sus clientes que le piden esta yerba para tomar mate. Otro de los fanáticos de esto, que toma mate con esta yerba es el Chango Spasiuk, incluso nos visitó hace unos meses, dice que tiene otro sabor.

 

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Ayer visitando Cooperativa Las Tunas, cerquita de Apóstoles. PH: @martin.ghisio

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A nosotros nos permite posicionar la marca. Y nos beneficia, porque ellos nos hacen promoción gracias a este tipo de consumo. No son grandes volúmenes de compra, pero para nosotros es importante. Los grandes venden equipos y para nosotros cada kilo que vendemos es importante.
-Que otras formas de posicionarse están aprovechando
Bueno como te contaba antes, nosotros al contar con el apoyo de la Secretaría de Agricultura Familiar de Nación y del INYM, podemos viajar a las ferias y eventos en todo el país. Así podemos mostrar nuestros productos de forma directa a los potenciales consumidores. Podemos llegar a la boca del lobo, de los grandes centros como buenos Aires y así nos conocen a los que somos de pequeñas cooperativas.
Hoy está pegando mucho todo lo que sea natural y ese es un gran valor que siempre se protegió desde la Cooperativa Las Tunas. Esto nos permite ofrecer un producto, que a la gente le sorprende, como nos pasó en el último Caminos y Sabores que unas personas se mostraron muy sorprendidas por nuestro producto, hicimos los contactos y ahora vemos felices que nos siguen comprando y así vamos armando las cadenas de comercialización. Porque esa persona ya le mostró a los vecinos y así van ampliando.
En Buenos Aires nuestro distribuidor, que es mi cuñado, ayer solamente (viernes) tuvo que hacer dos viajes con su camioneta, que no es grande y debe hacer recorrido con unos 500 o 600 kilos, pero es sumamente importante para nosotros. Hoy por ejemplo también tenía que entregar otros 400 kilos solo en Capital Federal.
A pesar de ser una pequeña entidad logramos meternos de lleno en la gran ciudad. Nuestra yerba se conoce más en Buenos Aires, Córdoba y Santa Fe que en Misiones o Corrientes, donde por la cantidad de marcas es más difícil entrar. A pesar de tener una buena calidad pero al ser poco conocida en la zona, cuesta.
-Como piensan que va a terminar este año, que fue bastante complejo desde el clima y lo económico y que proyecciones hacen a futuro
Y económicamente creemos que bien, porque hay varias posibilidades de negocios. Pero el problema es desde la producción, porque este año y el año pasado por el clima cayo mucho la cosecha. Y no hay perspectivas de que eso mejore pronto.
La cooperativa apuesta al estacionado natural de la yerba (de 15 a 18 meses). Este año, la coyuntura económica y la falta de financiamiento, sumado a la baja producción de hoja complicaron el acopio de la materia prima, pero la cooperativa cumple el precio oficial.
Desde lo económico, la yerba, por esta misma merma de materia prima hay una demanda de materia prima, desde la canchada o la molida. Hoy nos están llamando muchos secaderos grandes queriendo comprarnos materia prima canchada y a la vez están saliendo unos negocios de molida. Que ojala se concreten porque muchas veces quedan en el camino.
Ahora en el tema trabajo en la recepción de hoja verde va a estar complicado. Ojala no se, porque si se dan todos los negocios que venimos viendo nos va a faltar materia prima. Pero eso depende del clima y otras cosas ajenas a nosotros.
Desde el 2011 que venimos recuperando la marca, no es que la venta se nos cayó. Tenemos un nivel sostenido de ventas, porque por ahí los clientes nos compran menos, pero vamos consiguiendo nuevos clientes. Así que nuestro volumen de ventas se mantiene e incluso sigue creciendo. Esperamos un rebrote de la economía, que nos permita crecer más la venta.
Pero hay un temor por la falta de materia prima, en todos los secaderos de todo Misiones y Corriente, por la merma de hoja verde.
Creo que con estas perspectivas de ventas, podremos volver a comprar más materia prima. Pero hasta fin de año estaremos complicados por lo económico a nivel país.
-Lo prioritario sería apuntalar la producción de hoja verde en las chacras de los socios
Sí, claro por ahí ver la posibilidad de lograr acompañar al productor. Que vuelvan a producir como lo hacían antes. Que no se queden con 2 mil o 4 mil kilos por hectáreas, en decadencia. Necesitamos ver la posibilidad de reactivar esos yerbales con cubierta verde, abonos, sistemas de corte.
Se que en principio vamos a ser dos o tres nomas los primeros en apostar a eso. Pero si logramos los resultados que queremos, seguro que los demás socios se van a apuntar. recordemos que nuestros socios son pequeños plantadores con no más de 15 hectáreas en producción y algunos con muy bajos rendimientos.
Hoy el mayor déficit es que el productor no está produciendo lo que debe por hectáreas. Y no hay ningún instituto o ente que medianamente nos apoye con acciones concretas para mejorarlos. No estamos en desacuerdo con las charlas, pero necesitamos algo más. Como ser insumos, financiamiento para compra de plantines nuevos o abonos.
Por eso desde la cooperativa estamos pensando en las cubiertas verdes y para ello queremos comprar unas sembradoras, con las cuales sembrarles a los productores en sus chacras avena, o lo que sea para que tenga una cubierta verde que a la vez le sirva de otro ingreso.
Pasa que nuestros suelos en la zona sur están muy deteriorados. Hemos hecho un relevamiento de suelos hace unos tres o cuatro meses con ingenieros y técnicos de Agricultura Familiar. Se tomó muestras en chacras de 35 socios y muchos de ellos están muy erosionados, sin materia orgánica y por eso queremos apostar a mejorar un poco eso.
Por ello es que queremos comprar implementos para ayudarlos a recuperar la productividad de sus suelos, porque muchas veces el productor está muy decaído y no le interesa trabajar más. Aparte otro problema que tenemos es que nuestro promedio de edad en los socios es muy alto, no quedan jóvenes en las chacras.
-No hay renovación generacional en las chacras
Y sí. Tendría que haber una política de acompañamiento a la agricultura. No decimos que el chico no vaya a estudiar a la ciudad. Pero debe haber una política agraria para que los incentive a volver a las chacras y seguir produciendo. Porque muchas veces se da que algunos productores dicen para que vamos a invertir, si después quien se va a quedar con esto.
Reconozco que trabajar en la chacra es difícil, por ello quizás los jóvenes elijen ir a trabajar al pueblo o a la ciudad. En la chacra uno está solo y no hay mucho acompañamiento. Por ejemplo anda a comprar una sembradora, te dicen “sale un millón de pesos” y como se paga, “al contado”; sin embargo anda a pedir una camioneta que sale un millón de pesos y te dicen “pagame cinco mil pesos al mes” y esa es la diferencia y por esas cosas los chicos se van a los pueblos.
Eso está pasando. Están quedando los viejitos nomas. Muy pocos quieren seguir creciendo, porque ven que el hijo no vuelve, el nieto tampoco se interesa en la chacra y que hacen, venden las chacras a los grandes y se compran una casita en el pueblo donde están más cerca de los servicios y viven con sus jubilaciones.
Es todo un combo, desde las políticas que no ayudan. Pero vamos peleandole desde la cooperativa, pero muchas veces pensamos a quien vamos a dejarle esto que hacemos.

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La hora del té, negro, sin azúcar

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Las Leliq, inventadas para ¿desactivar? la bomba de las Lebac secando de pesos el mercado, pagan 73 por ciento a siete días para “presionar” a la baja del dólar. El costo diario para el Banco Central de la colocación de los nuevos bonos es de 1.500 millones de pesos, a razón de 7.500 millones por semana. El modelo exhibe impúdicamente sus contrastes: por día se gasta en la bicicleta financiera más del doble de lo que perdió Misiones en un año por el desaparecido fondo de la Soja, que se usaba para financiar obras de infraestructura en provincias y municipios. Pero no hay plan B.
Este programa necesita al menos cuatro años más para consolidarse”, pide sonriente Nicolás Dujovne. “Hemos estabilizado la economía con un gran coraje del Presidente, que tomó medidas inéditas”, relata, como si todavía estuviera en el rol de panelista televisivo. Cuatro años. El futuro promisorio demoró del segundo semestre al segundo mandato.
Mientras tanto, habrá que tener paciencia. A falta de buenas noticias, el Gobierno confía en que la grieta siga siendo el elemento distintivo que marque su suerte en las elecciones.
El presidente Mauricio Macri ya no se preocupa por mostrar entusiasmo. “Las cosas van a estar difíciles por 5 o 6 meses más”, les explicó, palabra más, palabra menos, a los empresarios que integran el consorcio tealero con el que se reunió en su breve visita a Misiones.
No hubo anuncios ni promesas, siquiera para el exclusivo grupo de empresarios tealeros con los que se reunió. Apenas un bosquejo de reflotar un cluster de pequeñas industrias para pelear mercado a los grandes jugadores. Pero cuando los empresarios misioneros le pidieron financiación para exportar y precisiones sobre el dólar, solo evasivas.
“No pensábamos que la economía con Macri iba a mejorar rápidamente, pero hasta ahora las economías regionales solamente caen sin ninguna esperanza”, disparó horas después de la visita presidencial el ejecutivo de una de las principales firmas agroindustriales de Misiones.
Lo cierto es que Macri pasó nuevamente por Misiones sin novedades sustanciales. Un acto reservado, lejos de cualquier mirada pública que significara un reclamo por las promesas sin cumplir o por el presente que se hace sentir con rigor. Siquiera el discurso, transmitido al país, hizo alguna referencia a la situación económica. El Presidente se llevó, de nuevo, el acompañamiento del gobernador Hugo Passalacqua a la gobernabilidad -necesaria pero no suficiente- para capear el temporal. “nadie se salva solo. Es una alegría que el Presidente nos visite, que nos mire a los ojos como nos mira siempre y que cumpla como lo hace siempre”, sintetizó Passalacqua en lo que puede leerse como un elogio al mismo tiempo que advertencia a futuro. Es que el delgado hilo en el que se hace equilibrio para garantizar la gobernabilidad, despierta cada día más críticas, hasta ahora expresadas en voz baja entre los principales dirigentes, pero mucho más fuerte entre la militancia.
Macri también tiró buenas ondas al reconocer el buen andar del “misionerismo” y programas que hacen punta en el país, como el Ahora Misiones, replicado con sus variantes en varias provincias. Pero poco más que eso y ni una mención a la promesa de abril de que los tarifazos energéticos se iban a aplicar solo la mitad en Misiones.
Sin embargo, la visita presidencial fue mostrada como “contraste” con el pasado. El Espacio de Pequeña Infancia inaugurado en Villa Bonita fue construido con parte del dinero de la valija decomisada a Antonini Wilson. No serán los tres mil jardines de infante prometidos, pero el centro comunitario se logró “con plata recuperada de la corrupción”. El espejo como herramienta política para alimentar la grieta. Parece una preocupación selectiva. Después de la euforia de los primeros días, el escándalo de los cuadernos se desinfló ostensiblemente. No está más en la tapa de los diarios y la Justicia, ansiosa por encontrar culpables del pasado, entró en un impasse cuando entre las supuestas corruptoras, comenzó a mencionarse a empresas vinculadas con el actual Presidente.
Las certezas no vienen por el lado de la economía ni de la política. “Las tasas de interés tienen niveles incompatibles con la producción”, admitió el ministro de Producción, Dante Sica. No es la producción la única afectada. Las tasas ofrecidas para conquistar a los “mercados” más temprano que tarde asfixiarán la capacidad de pago de la Argentina y vuelta a empezar.

No hay brotes verdes, sino mustios ejemplos de una recesión generalizada que se extiende como una mancha. Abundan. Una obra social privada de primera línea postergó hasta diciembre los pagos a sus proveedores. Un alegre restaurante de emprendedores cerró por no poder afrontar el aumento de sus insumos.
De una punta a la otra de la escala económica, los problemas se multiplican. Darwinismo puro.
Pero los beneficiados del modelo, mezclados entre el sector financiero y algunas privatizadas de servicios públicos, tienen garantizadas pingües ganancias no importa cómo esté la economía.
En una decisión inédita, el Gobierno obligará a los usuarios a pagarle con retroactividad a las empresas distribuidoras de gas las “pérdidas” provocadas por la devaluación. Las tarifas estaban dolarizadas, pero a 20 pesos. La diferencia, además de los tarifazos previos y el 35 por ciento de aumento de este mes, la pagarán los consumidores en generosas 24 cuotas. El gas de septiembre se terminará de pagar en 2020.
Sacrificio compartido, argumentan en el Gobierno para justificar la expresión más gráfica de cómo se reparten las cargas de la crisis. Forma parte también del plan “secar”. Los pesos desaparecerán también del bolsillo.
Lo mismo sucede con las cargas hacia el interior del país. El jefe de Gabinete, Marcos Peña, confirmó que el Fondo Nacional de Incentivo Docente no se actualizará por inflación, lo que traslada el costo de los futuros aumentos a las provincias. Algunas podrán más, otras menos.
Otro tanto sucede con los subsidios al transporte. Solo se eliminan los aportes hacia el interior, pero se mantienen, casualmente,  para el transporte interjuridicciones (provincia-provincia) que sólo se da en Resistencia-Corrientes y Capital y Buenos Aires, donde se concentra el 80 por ciento del subsidio.
En obra pública, el 50 por ciento de los recursos se concentra en Buenos Aires, Ciudad de Buenos Aires, Santa Fe, Córdoba y Mendoza -casualmente donde a Cambiemos mejor le ha ido-. Misiones apenas consigue el 2,07 por ciento del presupuesto asignado y también está entre los últimos puestos si se mide el reparto por cantidad de habitantes. Peña, elocuente, admitió que Misiones no está entre las prioridades del plan de obras de Participación Público Privada, por una “cuestión de mercado”, que se espera resolver cuando “pase la tormenta”.
Pese a la vehemencia con la que el Gobierno defiende el modelo, es, a todas luces, incongruente con la economía real.
El respaldo del FMI no garantiza éxito, sino supervivencia y de corto plazo. El Wall Street Journal advierte que el enamoramiento con Christine Lagarde no es más que un compendio de políticas aplicadas en los 70, obviamente, sin éxito.
El Banco Mundial también alertó por un “probable recrudecimiento” de la recesión en la Argentina producto del inevitable ajuste fiscal y “una dramática caída en la entrada de capitales a la región”. La proyección no es optimista. En 2018 y 2019, Argentina tendrá el peor desempeño económico en el grupo de los países de mayor peso de América latina, luego de la Venezuela que no somos.
La economía es la primera preocupación expresada en las encuestas que se realizan en Misiones. En el interior ya se sentía. En Posadas ahora se volvió prioridad. Sin embargo, la confianza puesta en el gobernador Hugo Passalacqua duplica a la puesta en el Presidente.
Los sondeos revelan una fuerte aceptación de las acciones del Gobierno provincial, como el Ahora Misiones y todas sus variantes, como la primera edición del Ahora Góndola o el Ahora Sanitarios, que se lanzó en conjunto con la Uocra para construir baños instalados a bajos precios para familias de bajos recursos.
El Gobernador conserva una aprobación inédita a menos de un año de las elecciones y la gestión, en general, muy alta. Cuando se le pregunta por Macri, ese indicador cae a un preocupante 20 por ciento, aunque sea más alta la adhesión a su gobierno. Menos de un tercio de los misioneros lo votaría en 2019, el equivalente a un núcleo duro, más bajo que hace un par de meses. Sin embargo, la marca Cambiemos mantiene un perfomance a la expectativa, aunque bastante por debajo de la Renovación. Dependerá, en última instancia, de cómo jueguen otros espacios opositores.
En Misiones se valora mucho la ampliación de derechos. El Gobierno provincial marca el rumbo en materia económica y en la Legislatura se suman leyes que siempre amplían beneficios. Este jueves se aprobó el nuevo régimen para las Escuelas de la Familia Agrícola y el protocolo para la educación disruptiva, que se suman a una enorme cadena de beneficios para la educación desde el nivel inicial hasta el superior, con la escuela de robótica como ejemplo en el país.
También, en comisión, se dio un paso fundamental para la equidad de género en la elección de cargos electivos y partidarios. La ley se aprobaría esta semana y promete cambiar la realidad de la Legislatura y de varios partidos políticos. La Renovación picó en punta en la ampliación de espacios a la mujer: en diciembre del año pasado se modificó el reglamento partidario y desde entonces, hay un fifty-fifty en la conducción.
Ese dato fue celebrado en un encuentro de la Renovación el último jueves, presidido por el vicegobernador Oscar Herrera Ahuad. Fue el puntapié inicial para reforzar afiliaciones y comenzar a mover la maquinaria de cara a las elecciones del año próximo, que se harían a mitad de año en la provincia.
“Debemos enfocarnos en Misiones. Lo nacional viene después. Lo importante es nuestro Gobierno y los misioneros. La Nación, esté quien esté, nunca nos la hace fácil”, analizó el diputado nacional Ricardo Wellbach.
No tenemos aportantes ni afiliados truchos”, arengó Claudia Gauto, marcando diferencias con el principal espacio opositor.
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Qué me van a hablar de amor

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No queremos tener relaciones platónicas: queremos tener relaciones carnales y abyectas”. Corría 1991 y el canciller Guido Di Tella, en un encuentro con las autoridades del Banco Interamericano de Desarrollo, en Washington, buscaba demostrar el alineamiento de la Argentina con los Estados Unidos. Inauguró así una década de sumisión al consenso de Washington y las políticas del republicano George Bush y el demócrata Bill Clinton.
El alineamiento era el precio a pagar por ser el “alumno aplicado” y codear a la Argentina con el “primer mundo”.
Pasada una década, la Argentina explotaba con un enorme endeudamiento, pobreza y un descalabro financiero inédito, producto de la acumulación de una deuda externa impagable.
Más sofisticado -y elegante-, el presidente Mauricio Macri inauguró, también en Estados Unidos, una nueva era de vínculos personalísimos. “No sé cómo describirlo, porque estamos hablando de estos enamoramientos, hemos empezado una gran relación, y también con Christine debo confesar que hemos iniciado una gran relación ya desde hace algunos meses, y espero que funcione muy bien y que lleve a que todo el país termine enamorado de Christine”, dijo, con sonrisa pícara el Presidente al recibir el premio al Ciudadano Global que se entrega todos los años en New York City a los principales hombres de negocios y políticos del establishment financiero.
El Presidente estaba a sus anchas, feliz, descontracturado. Bailó  con la vicedirectora ejecutiva del Atlantic Council, Adrienne Arscht, piropeó a Christine y reiteró la promesa de que no seremos Venezuela. No es la primera alusión romántica del Presidente a la hora de definir relaciones diplomáticas: hace unos meses, cuando Mariano Rajoy, todavía presidente español, visitó la Argentina, Macri dijo que la relación con España “es la de dos amantes que se han reencontrado”.
Christine es Christine Lagarde. La presidenta del Fondo Monetario Internacional, con el que la Argentina tomó el mayor endeudamiento de la historia. No de la Argentina, sino de la del Fondo. Serán en total 57.100 millones de dólares, al mismo tiempo, más de cuatro veces más que lo que había tomado en 2001 Fernando De la Rúa antes de que escapara por la azotea.

Christine, por supuesto, como cualquier banquero, impuso condiciones. En un castellano neutro, dictó las condiciones de la política económica que deberá aplicarse de ahora en más en la Argentina. “Esto se verá respaldado por un presupuesto adecuado que sea sustentable. El mercado cambiario no tendrá intervención. Respaldo al plan económico para restablecer la confianza en los ambiciosos planes de reforma económica del Gobierno y para proteger a los más vulnerables”, remarcó. A su lado, el ministro de Economía, Nicolás Dujovne, solo asentía.

“Estamos muy contentos. Es claramente nuestro programa y estamos muy contentos de que la comunidad internacional nos apoye. Lo que no tenemos que hacer es prometer” sino “seguir trabajando todos los días navegando esta situación que ha sido difícil”, celebró el ministro.
El titular de la cartera económica reconoció que “la depreciación del tipo de cambio ha generado un alza en la inflación y eso se traslada a un deterioro transitorio a los salarios. Lamentablemente los salarios van a perder contra la inflación. Esperemos que lo recuperen el año que viene”. Difícil, si se aplican los mismos medicamentos.
Después anunció una batería de medidas para “sanear” de pesos la economía: Subas de encajes a bancos y pago de intereses periódicos a los plazos fijos, entre otros cambios normativos con el objetivo de reducir la base monetaria hasta julio de 2019. La lógica es brutal: “Si no hay pesos, no hay con qué comprar dólares”. Tampoco comida. El nuevo cepo.
Pero “los mercados” siguen desconfiando. El dólar cerró la semana en alza y tocó, en Misiones, los 44 pesos, la línea en la que el Banco Central debería volver a intervenir.
Fueron horas turbulentas. El mejor equipo perdió de un portazo a Luis Caputo, otra de sus piezas fundamentales, que, ahora nos enteramos por boca del Presidente, “no tenía vocación” para ocupar el cargo. El Messi de las finanzas aumentó la deuda pública en u$s 74.000 millones (sin contar u$s 15.600 millones que emitió para pagar a fondos buitre) y como presidente del BCRA dejó las mismas reservas que al asumir, con el detalle que en el medio recibió u$s15.000 millones del FMI.
Lo reemplaza Guido Sandleris, un ¿ex? investigador del Fondo Monetario Internacional. Atendido por sus propios dueños.
En una de las pocas apariciones televisivas que tuvo cuando era el segundo de Nicolás Dujovne, Sandleris falló en todos los pronósticos: dijo que la economía iba a crecer 3,5 por ciento -caerá 2,4- y que “lo peor ya pasó” en materia de inflación. El año cerrará con una inflación superior al 40 por ciento.  
Su segunda al mando es Verónica Rappoport, quien, al margen de sus pergaminos económicos, era una conocida twittera que se burlaba, hace menos de un mes, de los cambios de ministros a las apuradas y los planes económicos decididos en un fin de semana.
A ambos los une otro detalle, como integrantes de la Fundación Argentina para el Desarrollo con Equidad, fueron funcionarios de la Alianza. Sandleris fue jefe de Asesores del Secretario de Finanzas del Ministerio de Economía, durante la gestión de José Luis Machinea. Rappoport, asesora en el Ministerio de Economía entre 1999 y 2000.
Después de semejante muestra de amor, el Gobierno espera que el respaldo del FMI sirva para capear la tormenta. Pero las encuestas marcan cada día una caída en la imagen presidencial y una desconfianza generalizada en el programa de Gobierno.
Hasta ahora no hay quien capitalice ese malhumor, pero asoman movimientos que permiten vislumbrar escenarios repartidos. Juan Manuel Urutubey, Juan Schiaretti, Miguel Ángel Pichetto y Sergio Massa compusieron una foto “opositora”. El cuarteto quiero ser la unión renovadora del peronismo.
En Misiones, donde todo comenzó, Axel Kicillof cerró la presentación de Unidad Ciudadana, un espacio de kirchneristas, radicales disidentes e independientes. “Le vamos a devolver los derechos a cada argentino”, prometió el ex ministro de Economía que se retiró en andas del club Brown de Posadas.    

El programa económico que es del agrado de Lagarde no es novedoso: frenar la emisión y secar la plaza de pesos vía tasas altas.
Chau gradualismo. Hola dramatismo. La recesión no hará más que profundizarse y el ajuste se hará más duro, si cabe el término. La economía está sometida a las metas fiscales y a, vade retro, evitar un nuevo default.
La flexibilidad con la que se estaba manejando la negociación por el presupuesto mutó en anuncios destemplados de fin de la tarifa social para la energía eléctrica y el gas y desaparición inmediata de subsidios para el transporte público.  
Serán las provincias las que deberán asumir los costos si quieren sostener la asistencia a los sectores más vulnerables. La quita de subsidios significa para Misiones más de mil millones de pesos, sumado a la pérdida del Fondo Sojero, que se distribuía entre los municipios.  
Tanto se desvirtuó el escenario que el Presupuesto provincial, presentado en julio, deberá ser corregido antes de ser aprobado. El secretario de Hacienda, Adolfo Safrán, calculó en 3.095 millones de pesos la diferencia entre lo proyectado y la nueva economía nacional. Es que los cálculos se hicieron con una promesa de inflación del 17 por ciento para 2019 y un crecimiento del PBI de 2,5 por ciento. La inflación ya fue recalculada en 23 por ciento y la economía volverá a hundirse medio punto después de una caída de 2,4 este año.
El recálculo incluye mayores ingresos -por inflación- pero también los mayores gastos que deberá cubrir la Provincia para sostener tarifa eléctrica, transporte y recursos para municipios. En total, el Presupuesto se aprobaría en poco más de 70 mil millones de pesos, con la mitad de los recursos invertidos en las áreas sociales.  
No es una novedad. Desde 2016, la Nación comenzó a drenar el flujo de recursos a las provincias. La Provincia aportó más de 400 millones en concepto del ex Artículo N°9 y continuará con 100 millones más hasta fines del 2018.
Para 2019 el presupuesto destinado al Incentivo Docente fue congelado. Cada provincia deberá hacerse cargo de los incrementos salariales. Algunas podrán más, otras menos. Algunas de primeras, otras no.
Hasta ahora, la economía misionera se viene manteniendo a salvo de la tormenta. El desempleo es el más alto en doce años en la Argentina, pero en Posadas se mantiene relativamente estable entre los más bajos del país. La pobreza volvió a dispararse, aún sin conocer las consecuencias de la devaluación iniciada en mayo.
Según los datos del Instituto Nacional de Estadística y Censos, la cantidad de personas en la pobreza pasó del 25,7% en el segundo semestre de 2017 al 27,3% en el primero de 2018. Eso significa que 800.000 personas cayeron debajo de la línea de la pobreza. Por su parte, la indigencia registró un leve aumento (del 4,8% al 4,9%).
Durante el primer semestre de 2018, se encuentran por debajo de la línea de pobreza 1.777.249 hogares, los cuales incluyen 7.581.118 personas. En ese conjunto, 344.009 hogares se encuentran, a su vez, bajo la línea de indigencia, e incluyen a 1.357.923 personas indigentes.
En Posadas, según la Encuesta Permanente de Hogares, hay 116.923 hogares, de los cuales, 24.182 están en la pobreza y 3.759 en la indigencia. Medido en personas, son 361.536 habitantes, de los cuales 102.917 son pobres y 13.064 indigentes.
En comparación con el primer semestre del año pasado, bajó la cantidad de hogares y personas en la pobreza. Pero, como en el resto del país, en Posadas también crece si se compara con el segundo semestre: había 20,5 por ciento de hogares pobres y ahora hay 20,7, mientras que hay una leve disminución de personas en esa condición, de 28,6 a 28,5.
Misiones no es inmune a la crisis, pero el rol del Estado en la economía es central. La sinergia con el sector privado es permanente, pero vale un ejemplo para tomar dimensión del impacto de las políticas públicas: el programa Ahora Misiones, lanzado hace dos años, con una anticipación asombrosa del brote inflacionario, generó ventas por 825.963.484,44 pesos. Es dinero que no se fugó por las fronteras y que permitió sostener empleo y contener la pobreza.  

El sector empresario quiere que pase rápido la tormenta. El presidente de la Confederación Económica de Misiones, Alejandro Haene señaló que “es central contar con un esquema que permita a las Pymes volver a solicitar créditos, poder negociar cheques de pago diferido a tasas razonables y fundamentalmente que existan líneas para la inversión, que es lo que mueve la economía en cualquier país normal”.
“Somos conscientes que la situación está sensible y prueba de ello es que más allá del acuerdo con el FMI, el dólar cerró la semana por encima de los 41 pesos. Hay que impedir a toda costa el daño social en los sectores más vulnerables y medios porque de lo contrario se van a observar problemas en el sector de la producción y en los niveles de empleo registrado. La visión es que el gobierno nacional está dispuesto más temprano que tarde a cumplir con el plan trazado, porque de ello dependen en gran medida las economías regionales”, indicó Haene.
El rol del Estado es una premisa inamovible para el Gobierno provincial. El gobernador Hugo Passalacqua anunció la extensión del Ahora Misiones y todo indica que, en medio de la recesión generalizada, el programa seguirá por un tiempo. Lo mismo sucede con los aportes del Estado a otras áreas o la incorporación permanente de derechos en la Legislatura.
Misiones es ejemplo. El concepto del Ahora Misiones se replica en varias provincias, que también buscan frenar la inflación.  
 

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