Axel Kicillof: “Hay un déjà vu penoso de los 90”

 “En Buenos Aires tenemos una costumbre, servir una infusión: Se llama mate”, ríe Axel Kicillof cortando la sobriedad de una mesa con el vicerrector y los decanos de la Universidad Nacional de Misiones que estaban exponiendo la necesidad de reformular el presupuesto universitario para 2019. El mate llegó rápido y también se llevó otro de regalo, hecho en la facultad de Artes de Oberá. Pero volvió a sorprender cuando reveló que también era asiduo tomador del tereré, costumbre que adquirió en Formosa, donde vivió en 1998. En su paso por Misiones se sacó infinidad de fotos, tuvo varias reuniones y se fue como una estrella del rock. Impensado para un ex ministro de Economía.
Kicillof es uno de los hombres fuertes de Unidad Ciudadana, el espacio político que se presentó en Misiones, conformado por el kirchnerismo, el radicalismo alfonsinista, peronismo e independientes. Los decanos y estudiantes fueron los primeros en recibirlo en Posadas, donde llegó junto a Cristina Britez, la referente local del kirchnerismo en el Congreso. Todas las miradas están puestas en su nuevo rol, en el que el economista queda sometido por el político. Pero parece disfrutar. Se sabe candidato y algunos hasta lo quieren en la fórmula presidencial. Pero él repite que las candidaturas deben definirse al final y que incluso Cristina Fernández debe jugar en función de la oposición y no la oposición someterse a su figura.  
Chicanea con los eslóganes del macrismo, prefiere no hablar de la foto del cuarteto de “unidad” entre Sergio Massa, Juan Manuel Urtubey, Juan Schiaretti y Miguel Ángel Pichetto y responde con rapidez cuando le tocan temas de economía. “El Gobierno de Macri ha puesto a la economía en el centro”, replica en diálogo con Economis
Kicillof asegura que no hay pesada herencia y que, en cualquier instancia, ésta no incluyó endeudamiento. “Y ahora celebran un nuevo crédito del FMI. Argentina ha tomado el mayor préstamo de la historia del Fondo y lo hizo Macri sin necesidad”, subraya.
Se ríe de quienes lo acusan de “trostkista” y retruca: “Algunos que son bien fachos también cuestionan el ajuste”.
“Es un neoliberalismo que no piensa en la universidad para pobres, que genera un daño estructural que va más allá del presupuesto, que tiene que ver con la deserción y con las pymes que se funden”, argumenta.
Pero no está dispuesto a darse por vencido: “Habría que revisar esa idea de que perdimos la batalla cultural. Perdimos por un punto y ganamos la primera vuelta. Tampoco hay que martirizarse”, plantea en una relectura del escenario político que después profundizará. “La campaña de Macri fue plantear la continuidad de lo que hicimos nosotros y por lo menos, se marcó un límite en las cosas que no podían decir”, insiste.

Hay un deja vu penoso de los 90. Son los mismos y las mismas ideas, pero con un discurso morigerado. No es tan desembozado como en los 90, pero ahora hay un ataque deliberado a la política y en los efectos, es neoliberalismo”, compara Kicillof.
“Desde que llegó Macri ha puesto a la economía en el centro del Gobierno. No es que el Gobierno se reduzca a su propuesta económica, porque hemos visto que han puesto en discusión los derechos humanos, lo artístico. Cuando estamos ante un gobierno neoliberal, lo central es la plata, más tratándose de un gobierno de empresarios, de gerentes, el proyecto es básicamente económico y muy de fondo. Han venido a hacer una transformación estructural de la Argentina, convertirla en un país donde se extraen recursos naturales, se exporta al exterior y después los traen elaborados desde allá, como en épocas coloniales. Financierización y concentración de los ingresos tanto en los estamentos sociales como geográficamente en la región portuaria, en Buenos Aires. Ese modelo se va a expresando a través de diferentes medidas, una clásica es el ajuste presupuestario, que es el origen de este Gobierno, el fuerte endeudamiento, estos son elementos claves. Pero termina siendo político, porque explicar estas cosas a quien no tiene formación económica, y que los economistas del Gobierno se la hacen difícil. Hay una vieja frase de Jauretche: “Si a un economista no le entendés lo que te está diciendo, te está estafando”.
“Es un momento y no escapa a nadie, en el que el Gobierno no puede disimular dónde nos trajeron, de manera innecesaria. Se ha firmado el acuerdo más gigante de toda la historia del FMI. Es la primera vez que un Presidente festeja un acuerdo con el FMI, que presta plata en momentos de crisis. Es decir que la magnitud del acuerdo habla de la magnitud de la crisis. Si un problema no había en la famosa herencia era el endeudamiento. Nos habíamos desendeudado de una forma fantástica y sin precedentes. Dejamos el país con una deuda del 40 por ciento en relación al PBI y ahora se habla de estar en el cien o arriba, que son niveles trágicos de deuda. Y esa plata no viene sola, sino con condicionamientos, que son los que nos quieren hacer votar ahora en el Presupuesto. Cuando un presidente te dice: “Tranquilos, que no vamos a un default”, es como que un médico te diga: “Tranquilo, que no tenés un cáncer”. ¿Quién te preguntó? Los inversores extranjeros se están preguntando si la deuda que tomó Macri se puede pagar. Un problema que inventó el propio Macri”.
 
¿Cómo se reconstruye, más allá del kirchnerismo y con el Presidente preparado para competir?
Macri ya ha demostrado que no tiene problemas con el kirchnerismo, sino con el peronismo y el campo popular. Ya no habla de los doce años, sino de los últimos 70 años, atribuyendo todas las desgracias de la Argentina al peronismo. Tiene una memoria selectiva, porque se olvida de hablar de golpes de Estado y de varios gobiernos con la misma política que tiene él, que fue cuando la Argentina más cayó. Gobiernos neoliberales que los omite. La reconstrucción, como el campo popular es amplio, tenemos muchos dirigentes, muchos puntos de vista, somos políticos y con una militancia activa, las relaciones son agitadas. Ponernos de acuerdo se complica, pero lo sabemos hacer.
¿Va más allá de Cristina?
Si, por supuesto. Esto es el lanzamiento de Unidad Ciudadana. Creemos que de lo que se trata es de armar un gran frente, militante, con inserción en las diferentes problemáticas que está generando el macrismo, en el sistema productivo, los jubilados, las universidades, diverso y muy amplio, pero con una columna vertebral que desde nuestro punto de vista proviene del peronismo, pero es más amplio que el peronismo. Es un frente que pueda ponerle un dique al Gobierno de Macri y las políticas que está aplicando. Después, más adelante se tiene que construir, puede que con los mismos actores, puede que no, un frente electoral. Recién después los candidatos. Me dicen “júntense todos” y a veces las candidaturas dividen, porque hay un solo cargo y tres dirigentes. Cristina si, Cristina no, es funcional al Gobierno de Macri, aunque hay algunos que quizás tengamos ese anhelo. Cristina ha sido una gran presidenta, dirigente extraordinaria y como militante lo es. Estas cosas hay que postergarlas.

Para Kicillof no se debe pensar en las elecciones del año que viene, sino en cómo frenar al Gobierno inmediatamente. “Si el Gobierno sigue aplicando estas políticas, vamos a estar mucho peor. Ya está admitiendo un megacanje. El blindaje ya lo tenemos y el déficit cero está planteado. Lo primero que hay que hacer es impedir que esto se siga agravando. Macri terminará su mandato con un país más pobre y más endeudado. Para el año tendremos un crecimiento “no positivo”. La economía se encoge y lo peor es la distribución de los ingresos. Todos nos vamos a empobrecer, pero unos más que otros”.  
 
 ¿Te sentís reivindicado? ¿El chico comunista contra el Messi de las finanzas que se fue con una millonaria deuda?
El Messi que pusieron resultó un poco cachuzo. O quizás fue un Messi. ¿Quién te dice? Hay que ver cuanta plata ganó él. Pero si queda claro que no jugó para el equipo. Yo vengo militando en el peronismo, en el kirchnerismo hace tiempo y me han tratado de perseguir, de correr, de keynesiano, marxista, comunista, chavista, judío, rubio, petiso, todo lo que quieras para encasillarme y tratar de desprestigiar lo importante que era la gestión de un gobierno que tenía objetivos muy claros y que algunos cumplió de manera bastante aceptable. Me parece que ante una crisis mundial incluso mucho más grave que la que Macri está atravesando, porque hoy el mundo está creciendo y a nosotros nos tocó el estallido de 2008 y la caída del precio de las comoditties en 2014 y logramos que eso no afectará a los sectores que el Estado tiene que cuidar. Una crisis alguien la termina pagando y nuestra obsesión era que no la pagaran ni los jubilados ni los más vulnerables, ni el laburante, ni la pyme nacional o el productor de las economías regionales. Hemos tenido un resultado muy aceptable.
 
¿Sentís una deuda pendiente con las economías regionales? ¿Precio de la yerba? ¿precio de las exportaciones? Varias demandas que no fueron resueltas…
La política de Macri sirve para ponerlo en su justa medida.  Cuando a uno le toca gobernar, te enfrentás a muchos reclamos. Cuando la economía va bien hay sectores a los que les va muy bien, sectores que te reclaman mejoras y hay otros que pueden estar mal. Lo que nos permite mostrar el Gobierno de Macri por efecto comparativo es que muchas de las políticas que tal vez pensaban los propios sectores que iban a ser buenísimas, eran un desastre: Devaluar, bajar los salarios, quitar las retenciones. Cuando uno observa como están las economías regionales, terminó empeorando. Los productores que venden al mercado interno, venden en peso, pero pagan en dólares y la devaluación los está quebrando. Hay que preguntarse si a toda la cadena primaria le hacía falta lo mismo. La distribución del ingreso, aunque muchos se quejaban, resultaba muy buena para los productores primarios. Después, a los exportadores le dijeron que íbamos a insertarnos en el mundo. Pero insertarnos en el mundo, resultó pedirle plata al FMI y que te maneje la economía. No habían avisado la letra chica. Nos faltaron muchas cosas, pero nunca dejamos de pensar en los productores primarios, sobre todo en épocas de crisis. Terminamos con la economía creciendo, sin pérdida de empleo ni salario. Ahora Macri que dijo: jodanse, libre mercado y sálvese quien pueda. Se salvaron solo el Gobierno y sus amigos.
 
Dijiste que no se perdió la “batalla cultural” ¿Qué significa esa relectura?
Sin lugar a dudas, cuando uno mira la historia, sin dejarse llevar por el predominio que tiene Macri en los medios de comunicación, uno puede ver que la elección de 2015 se perdió, pero ese famoso “No vuelven más”, está asociado a que perdimos 80 a 20. El ballotage se perdió por un punto y las primarias las ganó Daniel Scioli. Acá en Misiones el Frente para la Victoria ganó claramente. No nos fuimos en el marco de un rechazo ni fracaso. El que está fracasando es Macri. Cristina se fue con una aceptación del 60 por ciento. Macri no llega al 30 y tiene todo a favor, gobierna la capital, Buenos Aires, un préstamo de cien mil millones de dólares, lo apoyan grandes potencias y nos ha pedido que nos enamoremos de Christine Lagarde. Yo, paso. Lagarde me representa a los acreedores internacionales que vienen a exprimir al país.  

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