Juan Carlos Argüello

Periodista, director de Economis

El nuevo mapa político y sus exigencias

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El fantasma del descontrol económico y la vital ayuda de Donald Trump al plan económico fueron actores clave de las elecciones legislativas en las que Javier Milei rompió con todos los pronósticos y se impuso con claridad. Fue una ola nacional más fuerte incluso que en 2023, cuando el libertario se impuso en el balotaje ante Sergio Massa. Tiene ahora el Presidente, el aval para avanzar en las reformas que pretende imponer -laboral, impositiva, previsional-, pero, al mismo tiempo, comienza a urgir la necesidad de mostrar resultados. 

No debe creer que fue un cheque en blanco. La economía real no levanta ni siente la influencia de los dólares liberados por Estados Unidos. 

Los mercados celebran, pero no aflojan la presión. El dólar cerró octubre apenas un poco por debajo del pico preelectoral, que superó los 1.500 pesos. El tipo de cambio fue de 1.475 el viernes, con una baja de 1,7% en la semana, pero una suba de 5,3 por ciento en todo octubre. 

La pregunta que cabe es si se trató únicamente de un voto “bolsillo”, como el voto cuota que permitió reelegir a Carlos Menem en 1995 o si se trata de una ruptura con el pacto político-social que ordenó la democracia desde 1983: Estado garante, subsidios cruzados, federalismo fiscal asimétrico.
¿Es Milei un síntoma del derrumbe de las viejas estructuras o el arquitecto de un nuevo orden? Si fuera lo segundo, debería dejar atrás la algarabía de campaña y tomar con mayor rigor una gestión que hasta hace unas pocas semanas tambaleaba hasta que recibió el salvataje del norte al que ahora rinde pleitesía. 

El temor a volver atrás en el tiempo, a los días de alta inflación y un kirchnerismo envejecido, también fueron influencias sustanciales en el voto violeta. Milei jugó bien sus cartas agitando el fantasma y Trump puso su sello al advertir que si había derrota libertaria, la “ayuda” de Estados Unidos no iba a concretarse. 

El impacto fue contundente. Incluso en Buenos Aires, que un mes antes le había sacado quince puntos de diferencia a los candidatos libertarios, la Libertad Avanza se impuso, dando vuelta una elección imposible, con un candidato de apuro para tapar el escándalo narco de José Luis Espert. En Santa Fe, Maximialino Pullaro ganó hace dos meses y ahora quedó tercero cómodo. En Córdoba, Juan Schiaretti quedó catorce puntos abajo de los libertarios y sepultó el futuro de Provincias Unidas, un armado fugaz de quienes querían ser el “ancho camino del centro”. 

Misiones no fue la excepción y fue superada por la Libertad Avanza, que se quedó con dos bancas, contra una del oficialismo, que retuvo su espacio en el Congreso, ahora con Oscar Herrera Ahuad. 

El escenario misionero sirve para explicar el nuevo mapa político nacional. En junio, cuando se definía la Legislatura provincial, la sociedad ratificó a la Renovación. Ahora decidió respaldar al Gobierno nacional que necesita en el Congreso mayor presencia para poder imponer su agenda. El contraste es marcado: Herrera Ahuad hizo una campaña intensa, con despliegue territorial. Diego Hartfield se limitó a algunas reuniones puntuales y muchas redes sociales. Ahora será diputado nacional -renuncia a la banca en Misiones-, junto a Maura Gruber, una empresaria forestal muy poco conocida por fuera de su rubro. 

El gran perdedor del 26 de octubre resultó ser el peronismo. Un peronismo bicéfalo y atado a la añoranza de años mejores que resultan demasiado lejanos. Que muchos jóvenes, la base de sustento libertaria, siquiera conocen. Parece no haber más espacio para una doctrina desactualizada ni al egoísmo del bronce. No hubo reedición del Braden o Perón. Ni Bessent o Cristina. La ex presidenta no parece estar dispuesta a dejar de ser el centro y la misma noche de la derrota, repitió el baile en el balcón ante los mismos de siempre. Su hijo Máximo -se hereda el apellido, pero no la templanza ni la habilidad- se dedicó a mostrar cara larga junto a Kicillof, al que insisten en marcarle la cancha. “Fue un error político el desdoblamiento”, le achacó Cristina, para después decir que “insiste en la unidad”. Su unidad. El gobernador de Buenos Aires no tiene mucho más camino que tomar: romper y asumir el control pleno del peronismo o irse a su casa en 2027, sin chances presidenciales e imposibilitado de reelegir.

¿Nacerá una nueva derecha “racional” o un centro progresista post-kirchnerista?
Cristina se equivoca al magnificar los “errores” de Kicillof. El kirchnerismo fue derrotado en todo el país. Cristina Britez, su referencia misionera, sacó menos del diez por ciento de los votos, aunque la ex diputada se jacte de ser “la tercera fuerza” en Misiones. Magra fuerza. Apenas 56.780 votos. 

La opción amarilla tampoco tuvo sustancia. Mimetizados con los libertarios en muchas provincias, como en Misiones, el PRO quedó reducido a un espacio testimonial. Quedó trunco el sueño de Mauricio Macri de imponer condiciones a un gobierno debilitado. Este viernes, cuando fue a cenar con el Presidente, se enteró al mismo tiempo de una fuga en masa de su bloque en el Congreso y de las renuncias de Guillermo Francos y Lisandro Catalán, el jefe de Gabinete y el ministro del Interior. En reemplazo del funcionario “más político” del gabinete, Milei puso a Manuel Adorni, el vocero todo terreno que en unas pocas semanas deberá asumir como diputado. La centralidad a la que aspiraba el ex presidente quedó desteñida ante el poder exhibido por Karina Milei. 

Al igual que su rival favorita, Cristina Fernández, ambos ex presidentes son ahora relatores por X de la realidad Argentina. 

Macri cuestionó vía redes los cambios de gabinete y apuntó a la inexperiencia de Adorni para un cargo tan relevante: “A esta decisión a mi juicio desacertada, se suma la falta de resolución de las conocidas disputas internas del gobierno, claves en la hoja de ruta del futuro. Lamento esta situación porque, tras el esfuerzo realizado, la revalidación de la gente en las urnas y el apoyo inédito de Estados Unidos, el país se encuentra frente a una oportunidad histórica que no puede desaprovechar. Como el presidente ha dicho públicamente, yo no he pedido ni pediré nada a título personal, pero me veo obligado a hacer mi aporte y a expresar mis preocupaciones porque nos une el futuro del país”.

En algo tiene razón el ex Presidente. El desplazamiento de Francos fue una sorpresa para los gobernadores que apenas 24 horas antes habían estado reunidos en Casa de Gobierno con Milei y el entonces jefe de Gabinete, en el afán de dar señales de gobernabilidad. El misionero Hugo Passalacqua fue claro: “n”Nos dispusimos a dialogar las veces que sean necesarias para consensuar temas, más allá de las lógicas diferencias, con el objetivo de hacer crecer al país y a Misiones, generar empleo y cuidar las cuentas públicas como siempre lo hemos hecho. Buscamos la felicidad de todos los misioneros, y eso se logra trabajando y poniendo el foco en las coincidencias”.

El viernes el desconcierto era compartido por los jefes provinciales que, a casi dos años de la gestión libertaria, no encuentran un interlocutor relevante y con poder de decisión. En la agenda pendiente quedan nada menos que el Presupuesto, la reforma laboral y la reforma impositiva, que el Gobierno considera claves, pero que ningunea en su análisis. 

Respetar el voto ciudadano no es aprobar a libro cerrado, señalan los gobernadores, preocupados por la exigüidad del Presupuesto y la letra chica de las reformas. Aunque nadie duda de la necesidad de actualizar normas vetustas para la era moderna, la idea de cercenar derechos no es tolerada. 

Los gobernadores no entienden cómo el Presidente sentó a Francos a negociar y atender reclamos de las provincias a sabiendas de que no iba a seguir en el cargo. Una desprolijidad que conspira contra la necesidad de hallar consensos. 

Pregunta central: ¿qué queda del Estado de bienestar y del sistema político si el ajuste se convierte en norma?

La crisis del peronismo y la nimiedad del PRO posiciona a los gobernadores con un rol central en la política y el ejercicio del poder. El federalismo vuelve a ser la verdadera arena política, aún a pesar del propio Milei. En política, el capital no es el dinero sino la posibilidad de negociar acuerdos, de acercar posiciones. Si el ajuste es permanente, el poder se agota.

Misiones es ejemplo de que se puede tener las cuentas en órden, sin deudas y, al mismo tiempo, invertir en desarrollo y contención social. Las cuentas están en orden desde hace tiempo y la deuda representa apenas el 4 por ciento de los ingresos totales. Otras provincias y el gobierno nacional ni se acercan a los números locales. 

La sociedad ratifica el respaldo a esas políticas en las elecciones provinciales, pero no deja de expresar también su visión sobre el rumbo que debe tomar el país. 

En la Renovación entendieron que el resultado de las legislativas nacionales obedeció a una tendencia nacional, en la que la “marca” de Javier Milei y su partido jugaron un rol central, pero tomaron nota sobre el crecimiento opositor.  Esto implica que los factores nacionales (crisis económica, cansancio del sistema político tradicional) tienen peso también en el ámbito provincial.

Para la Renovación, el resultado plantea desafíos. (Re) adaptarse, tejer nuevas alianzas, redefinir discursos y liderazgos. Su capacidad de reacción será clave. 

Para la oposición es más sencillo, sin responsabilidad de gestión, aunque ahora mismo será Hartfield el que deba comenzar a responder por los efectos de las decisiones nacionales en el terreno, riesgo al que hasta ahora no tuvo que someterse. No es la primera vez que la Renovación pierde una elección intermedia, pero no debe obviar las preguntas. ¿Qué sectores de electores migraron? ¿Qué mensaje llevó LLA que convenció? ¿Por qué productores yerbateros agobiados por la desregulación ratificaron su voto a Milei? ¿Por qué comerciantes y empleados públicos, que sienten la crisis del bolsillo prefirieron la opción que ofrece más ajuste como única vía? Estos interrogantes permitirán observar más allá de los porcentajes y de las responsabilidades puntuales de dirigentes que cuando no son candidatos, no suelen poner el mismo esfuerzo.
La Renovación, durante años, fue sinónimo de gestión, previsibilidad y estabilidad institucional. Su discurso de “misionerismo” -esa mezcla de autonomía política y prudencia fiscal- funcionó como escudo y como relato. Pero los jóvenes que hoy votan por primera vez no vivieron las crisis que dieron origen a ese modelo. Y el mileísmo, con su retórica de ruptura, encontró allí su ventana.

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Residuos Cero 2030: el plan de Arauco para transformar desechos en valor económico comunitario

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La inabarcable planta exhibe un movimiento constante. Camiones con madera que ingresan, camiones con cargas que salen. Cientos de operarios dentro de las naves. Solo en Puerto Esperanza se mueven cinco mil toneladas de madera por día, en unos 200 camiones. Arauco produce pasta celulosa y pasta Fluff -para pañales y productos de limpieza-, con una precisión que no admite fallas: un tercio va al mercado interno, otro poco a Brasil y un tercio se exporta a China. 

Por día, trabajan en la planta de Puerto Esperanza de Arauco entre 600 y 800 operarios, entre personal propio y contratistas. Cada uno tiene una misión específica y clave en el mecanismo de relojería que culmina en las enormes planchas de papel y en las bobinas listas para cargar en los containers y tomar rumbo al mercado externo. 

“Los operarios son en su mayoría locales, de Puerto Esperanza, Piray o Wanda. Hay algunos puestos específicos que cubrimos con especialistas de afuera, pero en su mayoría son locales”; explica a Economis, Sebastián Ascat, gerente de Personas y responsable de Seguridad y Salud Ocupacional en todas las operaciones de Arauco en Argentina.  

Arauco es el principal empleador privado de Misiones y también el principal exportador. Y se está preparando para dar un salto de calidad con alto impacto en la economía. Es una de las metas más ambiciosas de su historia ambiental y productiva: alcanzar el objetivo de Residuos Cero para el año 2030. Tras varios años de investigación y pruebas de campo, la compañía culminó el diseño de un plan integral que busca reciclar absolutamente todos sus desechos industriales y transformarlos en insumos útiles para la producción local, la generación de energía y la restauración de suelos.

Si bien la compañía se ha certificado desde 2020 como carbono neutral, la primera en su rubro a nivel global en alcanzar esa certificación, hoy lleva su compromiso un paso más allá, con el compromiso de cero residuos y una reducción de sus emisiones en aproximadamente 1,5 millón de toneladas de CO2 al 2030. Esto equivale a sacar de circulación aproximadamente 330 mil autos o a las emisiones anuales de 400 mil habitantes.

En esa línea, el programa presentado el jueves en una audiencia pública en Puerto Esperanza, marca un punto de inflexión en la estrategia de sostenibilidad de la empresa forestal más grande del país. La iniciativa espera la aprobación definitiva del Ministerio de Ecología de Misiones, paso que permitirá iniciar su implementación plena.

El objetivo de Arauco es redefinir el concepto de residuo, sustituyendo la idea de desecho por la de recurso renovable dentro de un esquema de economía circular, definió María Paula Balla, Especialista Senior en Medioambiente y Sostenibilidad y Coordinadora Corporativa Medio Ambiente de Arauco. 

“Hemos terminado una linda instancia de intercambio y de comunicación con la comunidad. Hemos presentado los proyectos de valorización de residuos de la forestaindustria. Agradecidos del intercambio, agradecidos de la presencia de mucha gente hoy y con expectativas para seguir generando alternativas de economía sostenible, economía circular”, detalló Balla al finalizar el encuentro realizado en el Centro Cultural Ladislao Ziman, en el centro de la ciudad.

 “Queremos cambiar el modelo obsoleto de basura por un modelo de aprovechamiento integral, donde cada subproducto tenga una nueva utilidad”, explicaron los técnicos durante la audiencia que convocó a vecinos, especialistas y representantes de otras empresas forestales.

La propuesta se apoya en tres pilares:

  • Conservación y restauración ambiental: más de 500.000 hectáreas bajo manejo sostenible.
  • Reemplazo de plásticos por fibras naturales, con desarrollos que incluso alcanzan a la industria de la moda.
  • Revalorización de residuos industriales a través de innovación tecnológica aplicada en las plantas de Piray y Puerto Esperanza.

Desde 2020, Arauco trabaja junto al INTA y Papel Misionero en proyectos de Investigación y Desarrollo (I+D) para validar el uso agrícola de sus residuos. Los estudios abarcan la ceniza de caldera, el lodo de clorato, la escoria del licor verde, el lodo de cal y la corteza de árboles, materiales que, una vez tratados, se transforman en enmiendas minerales de alto valor agronómico. Los resultados de las investigaciones están disponibles para otras empresas que quieran utilizarlos o incluso sumarse al programa. 

Entre sus múltiples aplicaciones, estos subproductos permiten corregir el pH de los suelos -en especial aquellos degradados o acidificados por el uso intensivo-, mejorar la estructura y aumentar la retención de nutrientes, generando un impacto directo en la productividad agrícola. Incluso, hay demanda creciente de carbón activado, para sistemas de refrigeración, insumo que también puede obtenerse del proceso industrial de las plantas de celulosa y papel. 

Los resultados han sido contundentes: en ensayos supervisados por el INTA, las aplicaciones de estos materiales mejoraron significativamente los rindes de cultivos de zapallo, maíz, mandioca, tabaco y yerba mate, con plantas más vigorosas, raíces más profundas y una mayor capacidad de respuesta a condiciones de estrés hídrico. En la audiencia se exhibió la foto de un zapallito llamativamente más grande que los habituales de una chacra. 

En paralelo, se concretaron experiencias con la Cerámica Garuhapé, que incorporó lodo de carbonato, cenizas y aserrín en la fabricación de ladrillos, y con Hormisa, que utiliza lodos para la producción de cemento. Otros desarrollos incluyen pinturas celulósicas junto al Parque Tecnológico de Misiones, asfaltos para Vialidad Provincial y lana mineral aplicada a placas tipo durlock. El carbón activado es otro residuo que puede ser aprovechado para sistemas de refrigeración y tiene una alta demanda en el exterior. 

El plan “Residuos Cero 2030” no solo busca reducir el impacto ambiental de las operaciones industriales, sino también generar valor económico y social en las comunidades cercanas. Los subproductos serán entregados sin costo a productores y empresas locales, con la condición de que les incorporen valor agregado antes de su comercialización.

“Será gratuito, pero no para especular. Quien reciba un residuo debe convertirlo en algo útil para la comunidad: energía, fertilizante, materiales o productos con valor ambiental”, explicaron los representantes de la empresa. Quien se lleve los subproductos, debe costear el transporte y garantizar la trazabilidad. 

Hoy, alrededor del 60% de los residuos industriales de Arauco ya se reciclan o reutilizan, especialmente los pellets de biomasa. Queda un 40% por recuperar -unas 40.000 toneladas anuales-, cifra que el plan 2030 busca llevar a cero mediante sistemas de segregación, tratamiento y valorización. Se estiman unas diez mil toneladas al año por producto. 

El programa forma parte de la estrategia global de la empresa para potenciar Arauco más allá de la celulosa, con metas alineadas al Acuerdo de París y los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS).

Entre sus líneas de acción destacan:

  • Generación de energía renovable a partir de biomasa.
  • Captura y almacenamiento de carbono en su patrimonio forestal.
  • Producción de bioinsumos y carbón activado para uso agrícola e industrial.
  • Corrección de pH y restauración de suelos degradados mediante minerales derivados del proceso industrial.
  • Aseguramiento ambiental, con coberturas de Sancor Seguros para ambas plantas.

Este modelo de gestión posiciona a Arauco como una referencia en economía circular aplicada a la industria forestal latinoamericana, combinando innovación, conservación y desarrollo local. La experiencia más cercana es Chile, donde ya está en marcha un programa similar.

Uno de los eslabones claves del plan es el benchmarking, un sistema permanente para comparar prácticas y medir progresos con otras industrias y municipios. La meta es clara: minimizar el desperdicio, reutilizar materiales y transformar residuos en recursos, replicando las mejores estrategias del mundo y consolidando un nuevo paradigma productivo desde Misiones hacia la región, en línea con el modelo productivo que impulsa la Provincia, con cuidado ambiental y chacras multiproductivas. 

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Primeras lecturas de un nuevo mapa político

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Mucho se especuló en los días previos sobre el “voto bolsillo”. Se pretendía que la sociedad iba a votar en rechazo a las políticas económicas que provocaron un deterioro del poder adquisitivo, cierre de cientos de empresas y una pérdida de 250 mil empleos. No sucedió. 

El voto de buena parte del país fue nuevamente para Javier Milei, como en 2023. Hay muchas razones para que eso suceda. Ausencia de rivales de peso, carencia de ideas seductoras en la oposición, malas lecturas del escenario. Infinidad de argumentos. Pero sería poco inteligente leer ese voto únicamente como un cheque en blanco para que profundice el rumbo. 

Quizás lo más acertado sea entender el mensaje de las urnas como una ratificación de lo que no se quiere. Y probablemente no se quiera volver atrás con los mismos de siempre, ni reeditar la angustia de un bolsillo que se erosionaba minuto a minuto con la inflación. Los argentinos necesitan unos años de estabilidad. También crecimiento, pero sobre todo, estabilidad. 

La experiencia fresca remite a un Mauricio Macri que ante una derrota electoral reaccionó con una devaluación de la moneda, lo que obviamente no hizo más que profundizar la crisis que provocó su derrota. 

La memoria remite al “voto cuota” que premió con la reelección a Carlos Menem en 1995, cuando los primeros brotes de la crisis ya eran evidentes. Un poco de todo eso puede descifrarse en los datos de este domingo, pero es ineludible pensar que hay un rechazo generalizado a una forma de hacer política -sin hacer una ponderación de si es acertada o no-. 

Cristina Fernández y su disputa de liderazgo con Axel Kicillof en un peronismo escuálido, es un punto alto en el retroceso del PJ, un partido que si se conforma con bailecitos en los balcones, tendrá un destino similar a la intrascendencia del radicalismo. La UCR desapareció del mapa nacional y salió sexta en Misiones, aún con la apelación a la histórica lista 3. 

La ola violeta se impuso nuevamente en Misiones, lo mismo que en 2023, con la particularidad de que Milei no vino a la provincia a hacer campaña ni su candidato, Diego Hartfield, se haya destacado en el tiempo electoral. 

Sin embargo, fue 2 a 1 contra la Renovación, que llevará al Congreso a Oscar Herrera Ahuad, el presidente de la Legislatura que hizo una campaña de amplio despliegue y mensajes bien marcados. Pero el esfuerzo del ex gobernador no alcanzó para frenar la oleada que se impuso en quince de las 24 provincias, incluso en Buenos Aires, donde Diego Santilli el candidato improvisado tras el escándalo narco de José Luis Espert, se impuso por un punto sobre Jorge Taiana, un destacado político y sociólogo de 75 años. No siempre lo viejo funciona. 

Las recetas tendrán que revisarse. Anoche mismo la Renovación comenzó a analizar los resultados y el nuevo mapa político. Se entiende que no hay un rechazo a las políticas aplicadas -el resultado de junio indica eso-, pero sí la necesidad de recuperar presencia territorial, con un contacto mucho más cercano y efectivo. La Libertad Avanza se impuso en la Capital y en otros ocho departamentos. La Renovación solo ganó en siete, aunque es gobierno en todos los municipios.

Un nuevo país comienza este lunes. Los mercados seguramente amanecerán en calma y un buen síntoma sería que el dólar se estabilice -el dólar cripto bajó de 1.579 a 1.452 pesos- a la baja. El respaldo de Estados Unidos hizo efecto -o la amenaza de Donald Trump de sacarlo en caso de derrota- y es de esperar que ante la abundancia y un mayor equilibrio político, no haya tantos sobresaltos. 

También es una buena señal la invitación de Milei a los gobernadores a discutir las reformas en el Congreso. Están en agenda la reforma laboral e impositiva. Temas clave. “Nos alegra saber que en muchas provincias la segunda fuerza no fue el kirchnerismo, sino el oficialismo provincial. Oficialismo que son actores racionales, pro-capitalistas. Es por eso que queremos invitar a la gran mayoría de los gobernadores que tendrá representación parlamentaria, a estos acuerdos. Ahora sí podremos traducir a leyes las consignas del Pacto de Mayo”, afirmó Milei. ¿Pasada la euforia del festejo, cumplirá su palabra? Es uno de los grandes interrogantes que se abren.

“La Argentina grande es para todos. Por fuera de los inadaptados de siempre que piensan que la economía se arregla haciendo la danza de la lluvia y sólo saben poner palos en la rueda, hay decenas de diputados y senadores de otros partidos con los que podemos encontrar acuerdos básicos“, agregó el Presidente. Pasada la euforia habrá que recordarle que debe gobernar incluso para los “inadaptados” que piensan diferente.

Milei se refirió al nuevo poder legislativo del oficialismo: “A partir del 10 de diciembre, pasamos a contar con 101 diputados en vez de 37. Y en el Senado pasamos de 6 a 20. A partir del 10 de diciembre, tendremos el Congreso más reformista de la historia argentina” afirmó. 

El consenso es necesario para la estabilidad. Y fundamental para que la economía deje atrás el período de motosierra y lo cambie por el crecimiento. El reloj rumbo al 2027 comenzó a moverse.

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Las elecciones y el día después

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El día después será mucho más trascendente que lo que ocurra este domingo en las urnas. Si la oposición se impone, como proyectan algunos sondeos, el Gobierno estará obligado a revisar su hoja de ruta para sostener la escasa gobernabilidad que todavía le queda. La preocupación de la sociedad y de “los mercados” es qué hará el Presidente en ese escenario. En la memoria hay una experiencia reciente tras una derrota electoral, que terminó en una devaluación que no hizo más que profundizar la crisis incipiente. No pasó hace tanto. Fue durante la gestión Cambiemos, cuando Mauricio Macri pidió a la oposición que se haga cargo del derrumbe económico. 

La noche en la que el Presidente perdió las Primarias Abiertas y Obligatorias, mandó a dormir a los argentinos -pasadas las 21 y sin los datos oficiales-. El lunes amaneció con una devaluación de más del 21%. 

El escenario es alarmantemente similar. La economía real se derrumba en forma constante desde hace ya demasiados meses, lo mismo que sucedía en aquel momento, incluso después del inédito préstamo del FMI de 57 mil millones de dólares que obtuvo el jefe de Cambiemos. En apenas dos años, Milei tuvo respaldos superiores entre el FMI y el generoso Donald Trump para intentar sostener “el modelo” y contener el dólar, mientras la recesión se profundiza, con descontento creciente, cierre de empresas y más de 250 mil empleos perdidos. El hilo conector es una sociedad hipotecada por generaciones.

Pero los mercados que deberían estar felices con un Gobierno de los suyos, no muestra misericordia. El viernes, en la última jornada previa a las elecciones legislativas, el dólar oficial cerró en $1.465 para la compra y $1.515 para la venta en el Banco Nación, con una suba de $10 respecto del jueves, recuperando exactamente lo perdido en la jornada anterior. La divisa acumuló así una ganancia semanal de $10 (0,7%), mientras que en lo que va de octubre registra un incremento de 8,2%, reflejo de la tensión cambiaria previa al proceso electoral. En el circuito bancario, el tipo de cambio minorista promedió entre $1.510 y $1.515, con picos de hasta $1.520, mientras que el dólar mayorista se ubicó en $1.492, prácticamente al límite superior de la banda cambiaria fijada en $1.492,55, lo que alimentó las versiones sobre posibles intervenciones del Banco Central.

Los analistas advierten que, si el oficialismo no supera el 30% de los votos, podría producirse un “lunes negro” con caída en bonos y acciones y un salto en las cotizaciones del dólar. En cambio, una mejor performance electoral —por encima del 35%— podría desencadenar un rally alcista en pesos, impulsando bonos y acciones, y generando una baja del tipo de cambio en sus diferentes versiones.

“El mercado se sobre dolarizó y, más allá del resultado, en los próximos días se necesitarán pesos para pagar sueldos, alquileres e impuestos”, explicó Fernando Marengo, economista jefe de BlackToro Global Investments. “Como no hay déficit fiscal, esos pesos solo pueden provenir de la venta de dólares”, añadió.

En la misma línea, Fabio Saraniti, de Win Securities, cuestionó el nivel de dolarización previa a las elecciones: “No se entiende tanta compra en la previa. Si el panorama político se estabiliza, podría verse un desarme parcial de posiciones”.

Milei ató su suerte a los respaldos internacionales antes que a los consensos internos. Celebró la generosidad de Trump y en las últimas horas se regodeó con el desembarco de la cúpula de JP Morgan, el banco que podría ofrecer una parte de un crédito de 20 mil millones de dólares, para lo que quiere, claro está, garantías de cobro. 

El viernes el Presidente ofreció una gala para los visitantes financieros en el Teatro Colón en el que hubo reunión privada de los ejecutivos con Luis Caputo, uno de los ex empleados de JP Morgan, al igual que la plana mayor del ministerio de Economía, incluido el flamante subsecretario de Economía, el chileno José Luis Daza, quien reemplazó a Pablo Quirno -otro ex JP Morgan- quien ahora asumió como canciller ante la renuncia de Gerardo Werthein. (Algunas consideraciones al margen: antes de renunciar en medio de la guerra interna con Santiago Caputo, el ex canciller -el segundo que abandona el barco después de Diana Mondino- dejó nada menos que 80 nombramientos en distintas sedes diplomáticas. Su reemplazante, quien debe velar por los intereses de la Argentina en el exterior, no sólo es un ex JP Morgan, sino que expuso en redes su desdén por el reclamo de la soberanía sobre las islas Malvinas). 

Ajeno a cualquier cuestionamiento, el Presidente promete profundizar el rumbo. Si las huestes libertarias son ganadoras -o sufren una derrota “digerible”-, el presidente sentirá manos libres para ajustar el ajuste que se convirtió en el único elemento de discusión durante la campaña inusualmente carente de emociones e ilusiones. 

Esa Argentina paralela es la que movilizó la reacción que supera los espacios políticos. No hay una oposición única, sino preocupaciones compartidas en la defensa de las economías regionales, de la inversión pública y del empleo. El Congreso será un reflejo de esa unión, que no necesariamente es amor. Pero conlleva a decisiones conjuntas en defensa propia. 

Así como los productores de yerba padecen las consecuencias de la desregulación en Misiones, la vid está mal en Mendoza.  Sobre ese eje hay que trabajar, explicó Oscar Herrera Ahuad, el candidato a diputado nacional por la Renovación. No hubo planteos similares por parte de los demás espacios en pugna, la mayoría de ellos atados a los mandatos nacionales, como el Justicialismo y la Unión Cívica Radical o el silencio de redes del libertario Diego Hartfield, quien se cuidó de exponerse demasiado para eludir los cuestionamientos a las consecuencias de la política económica que defiende.

Enfrente, la Nación no está dispuesta a dar el brazo a torcer. Hace unas horas, el secretario de Desregulación de la Nación, Alejandro Cacace, defendió la política de liberalización de los mercados como una estrategia central del Gobierno nacional para “liberar el potencial productivo del país”. 

“Con mi amigo de Misiones tenemos la discusión por la yerba mate. Me dicen los productores que están preocupados, y vamos a conversar, pero que caiga 25% el precio de la materia prima para nosotros es bueno, porque eso termina impactando en el precio que tienen los consumidores en góndola y en la posibilidad de exportación del país”, detalló el abogado radical.

El secretario reconoció, sin embargo, que existen distorsiones en la cadena de valor, al admitir que “habrá temas de concentración” que deberán ser atendidos “con las herramientas de defensa de la competencia”.

En los hechos, los números del mercado yerbatero muestran una asimetría profunda entre el precio de la hoja verde y el de la yerba elaborada. El Instituto Nacional de la Yerba Mate (INYM) actualizó el costo de producción del kilogramo de hoja verde puesta en secadero, que asciende ahora a $423,99, según la matriz de costos aprobada por el Directorio del organismo. Se trata de un costo bruto promedio, es decir, no incluye los márgenes de utilidad del productor. Si a ese valor se le suma un 30 por ciento de rentabilidad razonable, el precio técnico de referencia ascendería a $551,19 por kilo de hoja verde puesta en secadero. 

A pesar de la actualización, los precios reales que se pagan en el mercado continúan muy por debajo de estos parámetros. En la zona Centro-Sur de Misiones, la hoja verde se paga alrededor de $180 por kilo; en el Norte, cerca de $280; y en el caso de las cooperativas, los valores rondan los $305.

Esto implica que el productor recibe entre un 40 y un 65 por ciento menos de lo que debería percibir según el costo de producción actualizado, e incluso la mitad del valor que permitiría una rentabilidad mínima.

Tampoco es real que el precio de la yerba en góndola haya bajado -en todo caso, aumentó por debajo de la línea de inflación acumulada-. Según los datos del Instituto Nacional de Estadística y Censos (INDEC), el precio promedio del kilo de yerba en góndola se ubicó en $ 4.707,72 en septiembre de 2025, con un incremento mensual del 1,4 %. En diciembre de 2023, el valor era de $ 2.138,54, lo que implica una suba del 120,14 % en menos de un año.

Herrera Ahuad plantea la necesidad de discutir la agenda federal y exigir a la Nación “reciprocidad” a la hora de analizar las leyes. Hasta ahora las provincias aportaron gobernabilidad, pero no recibieron la atención necesaria. El Presupuesto 2026 no modifica ese comportamiento de la Nación, sino que lo enfatiza. 

Se crece con todos o no se crece nada; el pueblo misionero es nuestro mandante”, advirtió Herrera Ahuad en el cierre de campaña. Herrera Ahuad apuntó directamente a las políticas nacionales, al señalar que “la producción ha caído estrepitosamente” y que “se han descuidado las economías regionales”.

Recordó que durante su gestión como gobernador “la yerba mate alcanzó el mejor precio histórico” gracias a la defensa del sector en el Congreso y en la Nación, y que hoy esa realidad cambió por la desregulación y la falta de acompañamiento a los productores.

“Los productores nos necesitan nuevamente discutiendo por sus productos, y allí vamos a estar porque sabemos cómo hacerlo”, afirmó.

También hizo mención a la crisis del sector foresto-industrial, afectado por la caída del consumo y la paralización de obras públicas a nivel nacional.

“Con mucho dolor veo todos los días a un amigo que pierde trabajo. Las políticas públicas que vienen desde la Nación no existen. Nosotros somos una provincia de trabajo y compromiso, y nunca dimos un paso atrás”, subrayó.

Hartfield, en cambio, apuesta todo a la mano invisible del mercado y jura que en el sector yerbatero comprenden los argumentos libertarios: “Yo se los dije en la cara. No fue Milei el que mató a los pequeños productores, sino la regulación del precio” de la materia prima. “El precio regulado tampoco evita la ley de la vida, que es la oferta y la demanda”, sentencia.

El argumento del ex tenista es el único en defensa de la desregulación. Hasta Ramón Puerta bregó por volver a regular el mercado. El ex gobernador que también quiere ser diputado nacional, cerró su campaña acompañado por Miguel Pichetto. El veterano dirigente fue contundente sobre el modelo libertario: “Reedita un esquema financiero “idéntico al de Martínez de Hoz”, que -recordó- “ya fracasó en la Argentina, destruyendo el aparato productivo y el empleo”.

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Elecciones e inversiones

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¿Habrá perdido Javier Milei la bala de plata para dominar las turbulencias de la economía? ¿Donald Trump terminó de sepultar sus chances de recuperar el control? 

La frase del presidente de Estados Unidos generó más zozobra que la calma que debería haber generado la promesa de un respaldo de 40 mil millones de dólares. “Si un socialista o un comunista gana, te sentís diferente sobre hacer una inversión. Si (Milei) pierde con un candidato de extrema izquierda, no seremos generosos con Argentina”, fue la frase del inquilino de la Casa Blanca que desconcertó a los argentinos y, especialmente, a los mercados, que reaccionaron en forma negativa. Una intromisión inocultable e intolerable en asuntos de otros países. Braden o Perón ya es un capítulo superado.

Si Milei pierde, no habrá ayuda para la Argentina, lo que conlleva a la lectura de que Trump está más interesado en sostener a flote al anarcolibertario que en respaldar a la Argentina. Está claro que el interés geopolítico es mucho mayor incluso que la simpatía que pueda despertar la sumisión libertaria. El objetivo es erradicar a China del sur -“mentalidad arraigada en los tiempos de la Guerra Fría”, había retrucado la embajada de ese país en la Argentina- y que las empresas de Estados Unidos ganen protagonismo. 

El mensaje de Trump deja mucho para el análisis. Parece contar con una versión distinta de la historia y estar convencido de que Milei enfrenta una elección como candidato en una batalla crucial contra “el comunismo” o una extrema izquierda que en Argentina prácticamente no tienen representación y -mucho menos- posibilidad de triunfar. 

En cambio, ignora el Presidente del norte el escenario electoral real, que tiene al peronismo vivo, sobre todo en Buenos Aires, y a provincialismos fuertes, que enfrentan a las huestes libertarias en el resto del territorio. 

Si Milei pierde las elecciones de la semana próxima, no será contra una extrema izquierda, sino contra una suma de espacios decidida a frenar la motosierra después de dar innumerables señales de respaldo y gobernabilidad a cambio de nada. Y a costa de asumir el peso del ajuste que a esta altura, se hizo insoportable: desde diciembre de 2023 cerraron 18 mil empresas y se perdieron 250 mil puestos de trabajo -416 empleos formales menos por día-, configurando uno de sus peores momentos de la economía desde la crisis de 2001.

Para ser un economista especialista en generar riqueza con o sin dinero, el fiasco es relevante: es el segundo auxilio al que debe apelar para evitar el colapso. El FMI le dio un préstamo de 20 mil millones de dólares en el amanecer del año y ahora el swap por 20 mil millones de Estados Unidos, más otros 20 mil millones de los contribuyentes de ese país. Son 60 mil millones de dólares “auxilio” que ya posicionan a Milei como el máximo receptor de ayuda, superando los 57 mil millones que pidió Mauricio Macri para salvar su Gobierno y los 45 mil millones que consiguió Alberto Fernández para refinanciar la deuda heredada de Cambiemos. La debacle de la alianza fue por mucho menos, aunque el blindaje fue de casi 40 mil millones de dólares. En la década menemista se firmaron cuatro acuerdos con el FMI, por un monto total de US$ 10 mil millones. En 2005, Néstor Kirchner había cancelado toda la deuda con el organismo. 

Hay otra expresión que desmantela el entusiasmo juvenil con el que volvió Milei de su visita a Washington: Trump utiliza la palabra “inversión” para referirse a la Argentina. El significado de inversión es “expectativa de obtener beneficios futuros”. No es un respaldo. Es una búsqueda de ganancias, similar a la de un Fondo Buitre que compra deuda barata para después reclamar el valor nominal. No tiene nada de amigable. Business are business. Comprar barato, vender caro, como se sinceró el secretario del Tesoro, Scott Bessent, el principal promotor del salvataje a Milei. 

Bessent se juega su credibilidad como secretario del Tesoro y miles de millones de dólares de los contribuyentes en la apuesta monetaria que incluye la intervención directa en el mercado argentino para contener al dólar, aunque hasta ahora no haya tenido el efecto buscado. 

Es que más allá de las promesas de salvataje, lo que no hay es paciencia con el plan de ajuste que no encuentra fin. Y ese parece ser el principal escollo que deberá superar el Gobierno en las elecciones del próximo domingo. 

Las encuestas, más que ofrecer certezas, encendieron una verdadera guerra de interpretaciones. Dos de las principales consultoras del país, CB Opinión Pública y Nueva Comunicación, difundieron sus estudios casi en simultáneo y dibujaron un escenario tan polarizado como incierto, donde cada espacio parece leer un país distinto.

El relevamiento nacional de CB Consultora Opinión Pública, entre el 11 y el 15 de octubre sobre 1.668 casos, muestra a La Libertad Avanza en el primer lugar con 45,5% de intención de voto, seguida muy de cerca por Fuerza Patria, con 42,1%. Sin embargo, el escenario cambia radicalmente al mirar hacia la Provincia de Buenos Aires, donde Nueva Comunicación realizó su propio estudio, también entre el 11 y 15 de octubre, con una muestra de 2.089 casos. En ese territorio clave, Fuerza Patria, encabezada por Jorge Taiana, lidera con 44,5% de los votos, frente al 32,3% de La Libertad Avanza, que lleva la fórmula de última hora Santilli-Reichardt. Detrás se ubican el Frente de Izquierda (5,5%) y Provincias Unidas (3,5%). El rechazo hacia Javier Milei es contundente: el 55,7% de los bonaerenses consultados respondió que “no quisiera que gane La Libertad Avanza”, frente al 35,7% que expresó lo mismo sobre Fuerza Patria.

En Misiones los sondeos marcan una ventaja para la Renovación. La figura de Oscar Herrera Ahuad al frente de la lista amplió la distancia con la oposición. En segundo lugar se ubicaría el espacio libertario y muy lejos, el kirchnerismo y el radicalismo residual. 

Herrera Ahuad articuló un mensaje firme en defensa de las economías regionales en el Congreso, con la yerba mate como principal elemento, y la autonomía política en relación con la Nación. “Reciprocidad”, remarca en cada entrevista. Lo avala no sólo la experiencia en la gestión, atravesada por la pandemia, en la que Misiones logró sostener la economía en marcha, sino la trayectoria de finanzas saneadas y Estado activo. 

Los datos oficiales de la Nación marcan que no necesariamente hay que blandir la motosierra para lograr resultados sólidos. Según cuenta en su columna Alejandro Pegoraro, la Subsecretaría de Coordinación Fiscal Provincial de la Nación dio a conocer los datos de las cuentas públicas de las provincias, donde se observan resultados diferentes en los distritos, ya que a diferencia de lo que observado el año pasado, hay varias que han caída en déficit

Misiones está en el lote con saldo a favor. Ante un avance muy leve de los recursos, el gasto fue prudente: los ingresos de Misiones, que totalizaron $ 1,75 billones, crecieron apenas en 2,5% real; por su parte el gasto total, que fue por $ 1,74 billones, creció al 6,5%. En Misiones el gasto en personal (salarios públicos) creció al 22,9% real interanual; mientras que las Prestaciones de la Seguridad Social lo hicieron en +33,5% real. Por ende, dos de las cuestiones más sensibles del gasto tuvieron un desempeño positivo que impacta en el territorio. Además, reforzó el apoyo al sector privado, con alzas en las transferencias. Otro punto clave. 

En cambio, otros rubros menores estuvieron más contenidos, permitiendo así que la mayor parte del gasto, y el esfuerzo presupuestario por expandirlo, se concentre en las áreas que más aportan al desarrollo local. A la par, el gasto por servicios de deuda pública sigue en niveles bajos: apenas el 0,4%, ratificando el importante proceso de desendeudamiento que encara la provincia.

¿Cómo quedó el resultado fiscal misionero? Tuvo un superávit primario por $ 18.211 millones que representa el 1,0% de los ingresos totales y un superávit financiero por $ 12.084 millones equivalente al 0,7% de sus ingresos. Cabe señalar que dichos ratios de superávit respecto a los ingresos son algo menores que los que se observan en otros puntos del país, pero aquí viene una clave: el equilibrio se mantuvo eficientizando el gasto de manera de aplicar cada peso disponible en las áreas más importantes de la gestión económica. Ese equilibrio, que es constante, más allá de algunas turbulencias de ocasión, desarma los argumentos de los críticos.

Con recursos propios, Misiones logró cubrir la retirada de la Nación e incluso comenzó a ejecutar obras públicas que quedaron a medio hacer cuando asumió Milei. Nunca perdió esa conexión con las necesidades primarias de la sociedad. El gobernador Hugo Passalacqua fue ahora uno de los primeros en reclamar al Gobierno nacional la prórroga urgente del Decreto 514/2021, medida que había establecido la compatibilidad entre el empleo rural temporario y los programas sociales.

Passalacqua expresó que “la caída de dicho decreto perjudica seriamente a miles de trabajadores. Esperamos una pronta respuesta positiva por parte de Nación”. Lo mismo al ir a la Justicia en defensa de las personas que contaban con pensiones por invalidez, birladas por la Nación en el marco del plan de ajuste y que ahora un juez federal ordenó devolver en forma urgente. Ningún otro espacio ha hecho reclamo alguno por los costos sociales del ajuste.

Las oposiciones, en cambio, no han hecho más que repetir las fórmulas que bajan desde Buenos Aires, con un sonoro silencio de los candidatos de la Libertad Avanza, que buscan eludir tener que dar respuestas sobre el “desbarajuste” económico, como calificó Ramón Puerta a las consecuencias del plan económico.

La insistencia en defender el efecto positivo del “ajuste”, por parte de los candidatos libertarios se derrumba ante los derrapes de las figuras centrales del partido: “Hago el paralelo con la economía familiar de un presupuesto. Imaginate una familia en la que trabaja uno solo y son seis. Tienen autos, lanchas, casa de fin de semana, un caserón fenomenal, y cuando presupuestan, empiezan con delirios: uno quiere cambiar el equipo de audio, otro comprar otra lancha, y mandan al que trabaja a conseguir cinco empleos o a falsificar billetes. Eso es la Argentina”, expresó Alberto Benegas Lynch, el músico de la Banda Presidencial que ahora ocupa el lugar de José Luis Espert en la presidencia de la comisión de Presupuesto de la Cámara de Diputados, a la que el economista tuvo que renunciar envuelto en el escándalo del financiamiento narco, que lejos está de terminar. 

Según Berty, el gobierno libertario busca “poner fin a esos delirios” mediante un reordenamiento del gasto público y un presupuesto orientado al equilibrio fiscal. “Lo que está haciendo Milei es, muchachos, reordenar. En paralelo a que vendés autos, lanchas y bajás la estructura, te reordenás porque tenés la casa llena de agujeros y goteras. Necesitás un presupuesto importante para salir del paso de la emergencia y del naufragio que ha dejado el kirchnerismo”, sostuvo. 

Está claro que los argentinos no tienen “lanchas y autos” para vender, sino que la mayoría a duras penas está llegando a fin de mes, pero la expresión no es sino un  calco del “le hicieron creer a un empleado medio que su sueldo servía para comprar celulares, plasmas, autos, motos e irse al exterior””, de Javier González Fraga, investigado ahora por el fraude al Estado por más de U$S 260 millones en la administración de la cerealera Vicentín.

Ese contraste entre la economía real y los “delirios” se pondrá a prueba en las elecciones del próximo domingo.

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