Martin Boerr

Wilfredo y Evelin Glesmann, dos generaciones que venden madera misionera al mundo desde hace 21 años

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El empresario misionero Wilfredo Glesmann ostenta un récord muy interesante. Hace 21 años y sin ninguna experiencia, realizó su primera exportación de productos de madera a los Estados Unidos. Desde entonces, nunca dejó de vender al exterior, a pesar de las crisis, los cambios de gobierno, dólar alto, dólar bajo, cepos y restricciones.

Todo comenzó hace más de dos décadas cuando a Glesmann lo contactaron desde los Estados Unidos para pedirle esas típicas cercas de madera que se ven en las películas, con la que los norteamericanos de los suburbios separan su jardín, del espacio del vecino.

Glesmann jamás había exportado, no sabía ni siquiera cómo cargar un container con productos de madera. “Tuvimos que aprender rápido, y al final todo salió bien”, recuerda.

Corría el año 1998 y desde entonces, este nieto de inmigrantes polacos jamás dejó de vender al exterior. Hoy su aserradero Yerbalito SRL, ubicada en el cruce de Santa Ana (frente a CBSé) también atiende mercados como Guatemala, México, Perú, algunos países de Europa, Nueva Zelanda y desde hace poco, también Japón.

Un dato curioso, porque se trata de una pyme familiar que atravesó en ese lapso, como todos los argentinos, varias crisis, y coyunturas de todo tipo. Dólar alto o dólar bajo, gobiernos kichneristas y ahora macristas. Cada vez más impuestos, cada vez más costos laborales. Pero Glesmann pudo seguir exportando.

“Sin sacrificio no se puede hacer nada”, dice en una charla con Economis, donde deja bien en claro que padeció como todos los vaivenes de la Argentina. (Nota de la Redacción: La entrevista se hizo hace dos semanas, cuando el dólar todavía estaba a 45 pesos).

“Muchas veces exportamos sin ganar dinero, para mantener al cliente, o teníamos que ver a últimos momento en cuándo liquidábamos mejor los dólares para poder sacar una ganancia mínima”, señaló, este misionero de 51 años.

El Yerbalito SRL es una de las pocas firmas –se cuentan con los dedos de las dos manos- que pudieron seguir vendiendo productos de madera al exterior a pesar de los vaivenes de la Argentina. Glesmann tiene también forestaciones en Corrientes (Ituzaingó) y centro de Misiones, camiones propios y realiza servicios forestales para terceros.

La historia de su familia en la Argentina arrancó cuando su abuelo Pablo llegó de Polonia para trabajar. El hombre se afincó en Rosario donde era capataz en una industria de cerámicas hasta que juntó el dinero, compró tierras en Caraguatay y se subió al barco con las herramientas que pudo reunir para abrir el monte virgen y empezar una nueva aventura.

“Bajaban del vapor en la arena, con chapa, asada, machete, serrucho, clavos, martillos y ahí nomás se afincaron”, relata. Su padre Emilio fue colono y lo mandó a estudiar al instituto Gentilini. “Era muy duro, estábamos 90 días sin salir”, recuerda, con una sonrisa.

Hoy su hija Evelin, de 25 años, ocupa también un rol importante dentro de la empresa familiar. Contadora recibida en la UNAM, está encargada de toda la parte de costos de la empresa, un área fundamental en una Argentina donde las empresas están todo el tiempo al límite de quedar afuera de algún mercado o de un negocio, justamente porque los números no cierran.

“Creo que el problema de Argentina es que no somos competitivos a nivel costos, creo que estamos capacitados para darle algo más de valor agregado a los productos”, explica esta egresada del Liceo Storni que también participa de algunos grupos de trabajo en APICOFOM, donde se reúnen una segunda o tercera generación de empresarios madereros que pueden aportar una mirada nueva sobre los desafíos que debe afrontar la provincia para desarrollarse en este sector.

En una charla con Economis, Wilfredo y Evelin compartieron algunas de las claves de una pyme familiar que pudo exportar ininterrumpidamente aún en un país con tantos altibajos como la Argentina.

-¿Fue difícil el primer embarque?

-Nos vinieron a comprar un producto determinado. Y bueno, armamos los primeros contenedores, hacíamos un contendor cada dos meses. Éramos muy básicos con nuestro aserradero, estábamos aprendiendo todo. No hacíamos cercos, hubo que aprender. Nos trajeron esta cerca de madera y tuvimos que aprender. Fue copiar y producir. Es cuestión de trabajar, de cortar un tronco y preparar esa cerca. Cargar los primeros contenedores era toda una peripecia, no teníamos las máquinas adecuadas. Hicimos cualquier cosa para poner adentro del contendor esas cercas.

-¿Y cómo evolucionaron?

-En 2001 fue la crisis mayor, seguimos exportando, después el dólar pasó a 4 pesos y fue un salto tremendo. Fue una buena época, para el que estaba en ese momento en la exportación. De ahí fue una revolución de inversiones, dale comparar máquinas, equipos y equipos, pero mi base no era solamente eso, yo hacía también servicios, plantaciones forestales.

-¿Pueden volver esos tiempos de bonanza exportadora?

-Yo creo que la diferencia era que en esa época había menos impuestos, o los que había eran más básicos. Las cargas sociales, IVA, Ganancias, Ingresos Brutos no existía. También la mano de obra no valía lo que vale hoy. En esa época el dólar era bajo, hablo del 1 a 1. Después con la devaluación vino la posibilidad de pagarle mucho mejor a mis empleados. La gente empezó a comprarse autos, motos, terrenos, casas. Tengo empleados de esa época que tienen hoy su vehículo y su casa.

-¿Cómo impactó el impuesto a la exportación que puso Macri, de cuánto es para Ustedes?

-Son 3 pesos por dólar exportado. Lo que surgió de parte del Gobierno es que cuando igualas a las exportaciones del año anterior, no te cobran. Pero es bastante complicado llegar a eso si tu empresa no creció mucho. Además, el mundo bajó un 10 por ciento el valor en dólares del metro cúbico de madera este año, respecto al año pasado. También se generó una competencia desigual con los aserraderos que exportan por primera vez y no pagan esos 3 pesos. Los brokers que manejan buena parte de las exportaciones, buscan ese precio sin el derecho de exportación.

-¿Fue un impuesto sin sentido?

-Creo que fue una medida de emergencia, deben estar sacando mucha plata líquida, porque Ganancias las cobran el año que viene, a pesar de los anticipos. IVA se paga en 90 días, o hay empresas que tiene crédito fiscal y no pagan. Pero así con este impuesto sacan plata que sale si o si.

-¿Hoy hacen todo para afuera el mercado exportador?

-Casi el 85 por ciento, el resto lo vendemos al país. Tenemos nuestros corralones, a terceros. Tenemos en Santa Ana, en Posadas y Corrientes. Yo nací como empresa en Corrientes.

-¿Cómo es trabajar con la familia?

-La empresa la hicieron mi mamá y el, mamá es abogada. Siempre fueron muy complementarios (Evelin). Papá es abierto en la parte de innovación o ideas nuevas.

-Mi hijo también es abogado. Hicimos coaching, para integrar a la familia como empresa, no es fácil. Ellos no le dan valor porque no lo hicieron, no sienten el valor. Esto nos dio todo lo que tenemos, pero es cuestión de estar y trabajar, sabados y domingo y levantarte de madrugada. Con las cosas que uno se va comprometiendo.

-¿Qué tiene que hacer el próximo Gobierno?

-El Gobierno que viene tiene que hacerle entender a la gente que todos tenemos que trabajar, tenemos que cambiar la mentalidad de que no se puede. Se puede hacer mucho.

-¿Es importante para el potencial exportador habilitar el Puerto de Posadas de una vez?

-Lamento que no hagan funcionar este puerto, a un aserradero chico le dan la posibilidad de exportar, uno que ahora no lo puede hacer. ¿Por qué? No es lo mismo exportar desde Buenos Aires. Y no es sólo una cuestión de mayores costos. Allá pase lo que pase te sacan los ojos sin contemplaciones. Un aduanero te puede matar, el otro día un contenedor nuestro se pasó en 250 kilos (los contenedores pueden llevar 40.000 kilos) y perdí 7.000 dólares. A uno que recién empieza, lo agarra algo así y lo mata. Con el puerto, vos cargás acá y te desentendiste. Creo que este puerto de Misiones va a generar fuentes de trabajo.

Ficha personal

Wilfredo Glesmann: 51 años
Empresa: Yerbalito SRL
Formación: Técnico agrónomo
Hobbies. Caza y pesca
Vacaciones: Recorrer otros países en auto
Técnico agrónomo (Gentilini)

Evelin Glesmann: 25 años
Libro: El puñal
Contadora (UNAM) y Liceo Storni
Hobbies: Cocina
Deportes: todos los nuevos
Libro: El diario de Bridget Jones

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Ranking yerbatero: Playadito, Molinos-Puerta y Andresito, las ganadoras de un 1° semestre que fue muy bueno

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A pesar de la crisis económica y la caída en el consumo, la industria yerbatera acaba de cerrar un semestre muy positivo donde las grandes ganadoras fueron Cooperativa Liebig, Molinos Río de la Plata y Andresito.

Según datos del INYM a los que accedió Economis, la industria despachó en enero-junio 134,4 millones de kilos de paquetes de yerba mate (mayoritariamente en envases de 500 gramos), con un incremento de 5,5 por ciento respecto al 2018.

En este contexto, la número uno histórica de este mercado, la correntina Las Marías, volvió a crecer después de un 2018 donde había experimentado un caida en sus ventas. Taraguí y sus otras marcas explicaron más de 24 millones de kilos y un incremento de casi el 3 por ciento respecto al 2018.

Detrás viene otra firma correntina que desde 2017 se consolidó como la segunda y sigue acortando distancias con la número 1: la Cooperativa de Productores de Liebig. Playadito volvió a crecer a “tasas chinas”, con un 13,4% a 17,7 millones de kilos.

Hace tiempo que los de Liebig ya no sorprenden a nadie en el mundo yerbatero. Ostentan un récord de crecimiento sostenido a tasas significativas inédito en la industria.

El negocio yerbatero es un sube y baja constante en la pelea por el merdado que disputan las grandes marcas, donde se suele ganar un año y es normal retroceder al año siguiente.

Sin embargo, Playadito hace años que crece ininterrumpidamente. Ya es líder en la pelea de las marcas. Porque Playadito desplazó a Taragüí como la más vendida.

En Gobernador Virasoro, Las Marías explica su liderazgo también por marcas alternativas como La Merced. También relanzó Itacuá, ingresando al programa de Precios Esenciales que lanzó el Gobierno Nacional.

Molinos Río/Yerbatera Misiones SRL

Otra de las grandes ganadoras fue Molinos Río de la Plata, la única empresa de las “top” que es de Buenos Aires. La productora de Nobleza Gaucha volvió a protagonizar una expansión agresiva y pasó del 5° puesto en el 2018 a recuperar el 3° puesto. Su modelo de producción incluye a Yerbatera Misiones SRL, la firma de Ramón Puerta, en donde hoy tiene una gran presencia su hijo Pedro.

Molinos/Yerbatera Misiones SRL crecieron fuerte en ventas, en parte, gracias al programa Precios Esenciales, donde entraron con la marca Chamigo.

Al mismo tiempo, Rosamonte que estaba tercera en 2018, cayó al cuarto lugar y fue una de las que registró un mayor retroceso de ventas con casi 10 por ciento.

Sin embargo, en los últimos años Rosamonte y Molinos protagonizan una disputa por el tercer puesto donde lo habitual es que se intercalen ese último escalón del podio.

Quinta quedó La Cachuera, que también registró un retroceso del 6%. La productora de Amanda acaba de lanzar yerbas saborizadas, apostando a un segmento que creció fuerte.

La otra gran ganadora del primer semestre fue la Cooperativa Andresito, que se metió por primera vez entre las 10 yerbateras más grandes, merced a un incremento de 16% en las ventas. La que salió del “top ten” fue Gerula, productora de Romance, que también entró al programa Precios Escenciales con la Romance Suave.

Las cooperativas anduvieron muy bien en general. También creció a “tasas chinas” la Cooperativa Mixta de Monte Carlo, que produce Aguantadora y ostenta el 9° lugar.

Por último, ya fuera del top ten, cabe mencionar la buena performance de Imhof (marca Buen Día) y Cordeiro (Verdeflor), que también incrementaron fuerte sus ventas. En tanto SANESA, de la familia Urrutia, se incrementó 3 por ciento.

El año pasado había sido la marca de mayor crecimiento del mercado dentro de las “top 20”, con un insólito 38%. La clave fue su marca Natura, que se produce para supermercados.

Las cooperativas vienen creciendo

Entre las 10 principales yerbateras, cuatro son cooperativas de productores, a saber: Playadito, Piporé, Aguantadora y Andrestio.

En este contexto de tasas de interés altas y precio de la materia prima también elevado (se está pagando por encima del precio oficial, dicen en la industria), las cooperativas tienen la ventaja de poder financiarse en parte con los aportes de sus socios.

Funciona así el mecanismo: un socio entrega la yerba y la cooperativa le paga una parte para cubrir el pago del transporte, servicios de cosecha. La otra parte la cobra cuando la cooperativa va vendiendo la yerba mate.

Mercado de materia prima “en tensión”

¿Cómo será el segundo semestre para la industria yerbatera? Desde las empresas advierten que hay un “mercado de la materia prima en tensión”. Falta yerba y se está pagando por encima del precio oficial. La canchada ya se paga a $48,5 (el valor oficial es $43,89) y la hoja verde a $14 pesos (versus $11,55 precio INYM).

Algunas empresas optaron por no exportar tanto este año (las ventas externas cayeron levemente en los primeros seis meses del año versus 2018) y aún así los stocks de yerba crecieron en 1 millón de kilos.

Esto es porque muchas firmas están viendo que la cosecha del segundo semestre podría ser menor, en parte debido a las fuertes lluvias que hubo en meses anteriores.

Pero en la industria miran con mucha cautela la situación y avisan que la buena performance del primer semestre podría no sostenerse en la segunda mitad del año que ya comenzó.

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La historia del empresario misionero que admira Macri: dejó un trabajo “top” en la city y se fue al Conurbano a arrancar otra vez de cero

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Hace cien días el posadeño Pablo Ricatti fue noticia a nivel nacional. El domingo 19 de mayo el presidente Macri leyó su historia en los diarios y quedó impactado. Inmediatamente lo llamó a Mariano Mayer, secretario de Pymes y le pidió: “Traémelo, lo quiero conocer”.

Al otro día Ricatti fue recibido en la Casa Rosada y le contó su historia al Presidente. ¿Qué había hecho? Utilizó su cuenta en twitter -donde tiene miles de seguidores a los que ofrece concejos para operar en el mercado financiero-, para recaudar fondos para una nueva empresa: juntó 2 millones de dólares.

“La verdad es que fue todo muy rápido, no pudimos hablar en profundidad y obviamente yo no le iba a preguntar a fondo sobre cuestiones de la política económica. Pero fue muy lindo tener ese reconocimiento del Presidente de la Nación”, le dijo Ricatti a Economis en una entrevista telefónica.

Más allá de la repercusión mediática de su “vaquita twittera”, como se la llamó, y el reconocimiento de Macri, la historia profesional de Ricatti tiene algunos aspectos sorprendentes, que exceden a ese momento de alto perfil.

Uno de los cinco hijos del médico cardiólogo Juan Carlos Ricatti –un correntino que se casó con una porteña y se radicó en Posadas en 1979- a fuerza de trabajo y constancia, Ricatti logró hacerse un lugar en uno de los ámbitos profesionales más competitivos y difíciles: las mesas de dinero de la “city” porteña.

Una mesa de dinero o mesa de operaciones (tal la denominación) son muy similares a lo que se ve en una película. Oficinas de lujo plagadas de pantallas sofisticadas con información en tiempo real de todo –desde la cotización de la moneda turca, hasta la última modificación en la producción de petróleo mundial-, teléfonos y alrededor unos operadores acostumbrados a hacer negocios multimillonarios con un click o con un “ok” en el teléfono.

No eligen a cualquiera para esos trabajos muy bien remunerados y con frecuencia la portación de apellido, el venir de un colegio de élite de Buenos Aires o las referencias familiares son un pase de entrada.

Desde afuera, el ámbito financiero puede parecer todo más o menos lo mismo. Pero como en cualquier mundillo, tiene sus jerarquías, reglas no escritas y sitiales de privilegio. En la “city” porteña existen algunas entidades que son la “aristocracia” del sistema. Dentro de estas instituciones, las que están al tope son los bancos de inversión.

Tras estudiar para contador en la Universidad de Buenos Aires y en la UADE (le faltan 2 materias para recibirse), Ricatti entró al Banco Patagonia y, más tarde, a la filial argentina de uno de los mayores bancos de inversión: el JPMorgan.

Recién había pasado la crisis 2001-2002 y el Banco Central había establecido una catarata de regulaciones para que no volviera a suceder otra crisis similar. Un sistema financiero que había prestado en dólares a argentinos (empresas e individuos) durante el 1 a 1 y que tuvo que ser rescatado, porque no podía devolver los depósitos en moneda dura.

“Había un montón de bancos que estaban con la posibilidad de devolver los depósitos, el que no podía soportar era el Banco Central, no podía devolver los dólares que algunos bancos sí tenían. Era un esquema monetario que en el fondo no existía, lo que pasó fue que bajó el agua y ahí todo el mundo vio quien estaba desnudo”, explicó Ricatti sobre aquella crisis. Hay que prestarle atención, es un profesional que se pasó casi 10 años mirando el balance, los números y cada comunicación y disposición del Banco Central.

Ricatti arrancó su historia en el mundillo financiero calculando cuestiones complejas como la posición en dólares de un banco en relación a su patrimonio. Un banco tiene límites de todo tipo por parte del regulador (BCRA). Se trata de situaciones que varían varias veces durante un mismo día, por las operaciones de gran envergadura que hacen estas entidades. “Tenía que ir todos los días y decirles a los de la mesa de dinero, esta operación no se puede hacer o si se puede hacer”, explica.

Tras unos años allí se fue a trabajar a otra institución que es la crema y nata de la city porteña, el MBA, un banco de inversión fundado por empresarios argentinos en el apogeo de los 90, cuando la Argentina era la estrella de los mercados emergentes. Después de un tiempo haciendo lo mismo que en JPMorgan, en el 2007 Ricatti pidió que lo dejaran jugar en “Primera División”.

“Pedí pasar a la mesa de operaciones y me dijeron que sí”, recuerda. Así arrancó su historia como operador de la city porteña. Comprando y vendiendo dólares, bonos, títulos de deuda de empresas, para grandes empresas. Había llegado a un lugar donde muchos quieren llegar pero pocos lo logran.

La “city” por el Conurbano

Sin embargo y acá viene los sorprendente, lejos de hacer lo que sea para mantenerse allí, un buen día Ricatti cambió todo eso para ir a trabajar al tercer cordón del Conurbano bonaerense. Cambió las lujosas oficinas de Catalinas por las calles “picantes” de San Justo, en el Oeste de la Capital Federal, donde hay que andar con mucho cuidado cuando cae el sol.

“Soy un bicho medio raro. Cada cuatro o cinco años logro hacer bastante bien lo que estoy haciendo y me gustan los cambios. En la banca de inversión ganás bien, sos de clase media o media alta si querés, pero todo terminó pareciéndome muy monótono”, explicó Pablo, que hizo la primaria en la Madre de la Misericordia y el secundario en el Roque González de Posadas.

Así fue como Ricatti hizo un cambio muy pocas veces visto. De llegar a un lugar de privilegio en el sistema financiero, se fue a manejar una pyme que estaba en una crisis complicada.

“Mi tío tenía una panificadora y necesitaba ayuda, hace pan para hamburguesas, panchos y yo fui a darle una mano”, explicó.

“Corría el año 2010 y lo fui a visitar a la fábrica. Era un negocio que arrancó en el 93, creció y la empresa se tornó indomable, empezó a ser muy ineficiente. No tenía controles o una profesionalización. Era un bolichín, que vendía panificados, salchichas y hamburguesas a locales gastronómicos”, explicó, sobre Salke Fresh, la firma que hace la marca de panificados Panigazzi.

Los comienzos no fueron fáciles. Ricatti manejaba los números como un verdadero as, pero le faltaba lo que muchos llaman calle. “Tenía cierta ingenuidad comercial, tuve que aprender y mi tío me ayudó mucho”, reconoce.

Hoy la empresa está con un presente inmejorable a pesar de la crisis. No tiene deudas con bancos, aumentó la producción y hace semanas cerraron un acuerdo con una distribuidora que provee a supermercados chinos para elaborar pan para hamburguesas a facón (con marca propia).

Sin subir los precios por 10 meses

“Lo logramos porque no tocamos los precios por 10 meses, nuestros costos son en dólares, la harina está en dólares, así que como no se movió, nosotros tampoco tocamos los precios, obviamente hicimos un esfuerzo porque otros costos sí subieron”, señaló.

Esa fue una de las cosas que Ricatti le dijo a Macri en su breve encuentro en la Casa Rosada. Macri lo escuchaba maravillado. El presidente busca siempre empresarios para poner como ejemplo de que se puede crecer. Ricatti le vino como anillo al dedo.

Además, encontró alguien con un perfil muy particular. Un empresario pyme que viene de Misiones, trabaja en San Justo, pero en el sistema financiero se codeó con muchos que vienen de colegios como el Newman, donde estudió el Presidente. O sea, alguien que puede hablar su mismo idioma, pero al mismo tiempo tiene un background del que parecen carecer muchos funcionarios nacionales.

No soy macrista, ¿eh?, no es que tenga simpatías con el macrismo, pero le tengo terror al kirchnerismo”, afirma Ricatti. Y recuerda cuando empezaron los controles y cepos para evitar –infructuosamente- que se fugaran más dólares, hace como diez años.

“Nos pasábamos días de brazos cruzados sin hacer nada, no podíamos hacer una operación, a pesar de que estaba permitida, porque había reglas no escritas, llamados de teléfono y órdenes que se debían cumplir”, explicó.

-¿Hasta que edad viviste en Misiones?

-A los 18 empiezo a estudiar contabilidad, me vengo a Buenos Aires, podía hacerlo en Misiones pero quería tener un título de mayor prestigio. Y en parte también venir a vagar un poco. Estudié en la UBA. Pero empecé a trabajar desde muy temprano, porque mi papá me dijo que si quería plata para vagar, que me la tenía que ganar. Así que hice de todo.

-¿Por ejemplo?

-Trabajé en una rotisería pelando papas. También di clases por internet de diseño gráfico. Por esa época recién comenzaba internet, imaginate que Google nació por esos años. Daba clases de HTML, programación.Hasta que me presenté en la búsqueda del Banco Patagonia. Era el perfil de una persona que tenía que manejar muchos datos y ahí arrancó mi historia, en 2002, acababa de pasar la crisis de finales de 2001.

-¿Cómo fue trabajar en un ambiente como una mesa de operaciones de un banco de inversión?

-Me tocó vivir la crisis de 2008 y 2009 sentando en la mesa, el Banco Central metía de a 500 o 600 palos (millones de dólares) que ponía (Martín) Redrado, pasó el 2008 y 2009 y el 2010 se pone muy denso con el tema cambiario, llamaban al banco y prohibían que operemos, se volvió muy monótono. Atendía al segmento corporate, de empresas grandes, llamaban y hacían operaciones, desde cambiarias, colocaciones de pesos, hacíamos de todo. También ayudábamos a manejar la cartera propia del banco.

-¿Se puso muy difícil durante los controles de cambios del último tramo del kirchnerismo?

-Vino una Argentina muy regulatoria a partir del 2009 en adelante. El flujo de capitales era muy complicado, se volvía áspero hacer operaciones.Tenías atrás un Estado que tenía unas reglas no escritas. Eso me desalentó, vi como un funcionario levanta el teléfono y aprieta a un empresario que está haciendo su trabajo.

-¿Y cómo está el proyecto por el cual recaudaste 2 millones de dólares por twitter?

-Es algo que muy parecido a lo que nosotros hacemos, pero en lugar de apuntar a un mercado gastronómico, apuntamos al consumidor final. Vamos a fabricar productos y llevarlos a la puerta de los clientes, también vamos a distribuir productos que hacen otras pymes. Vamos a vender a través de una página de internet.

¿-Qué éxito que tuvo tu búsqueda de fondos.

-En el momento que hice la publicación, tenía la cuenta (de twitter) con candado, no era público y se armó de una manera tal que es inviable poder hacerlo en el mercado de capitales. Ahí no podés decir: “Quiero que inviertas hasta este monto”. No sólo se trata de producir chipa, esa era la idea inicial porque la tenía presupuestada para hacerla en nuestra empresa y consideraba que iba a tener mucha salida. Para celíacos, sin TACC, demostrar que se puede bajar precios a los que más caro comen. Pero ahora la idea es incorporar más productos. Alimentos que no vamos a fabricar, sino que vamos a revender, comprando a pequeñas pymes.

-Hay pymes que tienen segundas marcas de muy buena calidad.

-Pero además, habiendo laburado en una empresa chiquita, te digo que adentro de las grandes compañías hay tantos kiosquitos. Y eso se traduce también en el costo, no siempre es más caro porque es mejor. No tienen los controles que tiene una pyme donde el dueño esta ahí. En la pyme hay una eficiencia mayor por ese lado.

-¿Y tu tío sigue en la empresa?

-Yo soy el gerente general, manejo todo, mi tío trabaja a la par, pero se corrió. Viene, discutimos, tiene mucha calle, muy buen olfato comercial, al principio yo carecía mucho de eso, era muy ingenuo.

 

Ficha personal

Pablo Ricatti

Edad: 39 años, casado

Estudios: Contador (UBA), le faltan 2 materias.

Primaria y secundaria: Madre de la Misericordia, Roque González

Tres hijos (Salvador, 6 años; Isbella, 3; y Jacinta, 10 meses)

Hincha: Boca Juniors.

Hobbies: Judo.

 

 

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Dólar planchado: El Central y el FMI reforzaron el plan “Juguemos en el bosque, mientras el lobo no está”, hasta las PASO

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En una jugada un tanto sorpresiva y con algunos datos económicos que habilitaban a pensar en una baja en las tasas de interés que ahogan la economía, el Banco Central salió a reforzar su política monetaria “dura” que tiene por objetivo mantener el dólar planchado o lo más quieto posible.

El Banco Central emitió hoy un comunicado en el que divulgó las decisiones que adoptó el COPOM, como se denomina el Comité de Política Monteria y que tienden a garantizarle a los inversores y especuladores que las tasas de interés seguirán tan altas como hasta ahora, al menos hasta unos días después de las PASO del 11 de agosto.

En efecto, el Central informó que no va a retocar la tasa de referencia de las Leliq que está en 58% anual hasta que no se conozca el próximo dato de la inflación que divulgará el INDEC el jueves 15 de agosto, cuatro días después de que se celebren las primarias en todo el país.

De esta manera el BCRA le está diciendo al mercado: sigan apostando al peso que vamos a hacer todo lo posible para que el dólar no se mueva.

Minutos después de conocerse el comunicado del COPOM, el vocero del FMI salió a apoyar las decisiones del Banco Central. El vocero del organismo, Gerry Rice, dijo que las modificaciones “garantizarán que la política monetaria se mantenga orientada” a bajar la inflación y un “buen funcionamiento del sistema financiero”.

Cambio para que los Plazo Fijo no se vayan al dólar

Otra modificación que adoptó el Banco Central es el permiso para que los bancos puedan integrar encajes en 3 puntos porcentuales adicionales con Leliq, en lugar de dejar ese dinero inmovilizado en el organismo y sin recibir remuneración alguna.

Hay que aclarar que cuando un depositante deja su dinero en un banco, la entidad debe constituir un encaje. El encaje es una porción del depósito que no se puede utilizar para invertir en Leliq (el negocio más lucrativo, menos costoso y menos riesgoso que tienen los bancos hoy) ni para prestar a un individuo o empresa.

Como consecuencia del encaje, los bancos no pueden traspasarle a los ahorristas en Plazo Fijos, toda la tasa de interés que reciben por las colocacioes en Leliq (el viernes era de 58,7% promedio el rendimiento). Hoy el mejor Plazo Fijo, según el sondeo de Economis en las páginas web de bancos, estaba en torno al 50% que ofrecía el Banco Nación. En tanto, los mejores rendimientos de bancos privados tenían tasas del orden del 45%.

Para entender estos cambios hay que tener en cuenta que por un lado, los datos económicos habilitaban a pensar en cierto ablandamiento de la política monetaria. Sobre todo, la estabilidad cambiaria que lleva más de 10 semanas, la baja en la inflación de junio a 2,7% tan celebrada por la Casa Rosada y algunos datos de ventas minoristas que hablan de una cierta recuperación de junio contra mayo en términos desestacionalizados.

La economía real y en especial las pymes están pidiendo a gritos un ablandamiento de una política monetaria durísima, signada por las altas tasas de interés que está ahogando a las pequeñas y no tan pequeñas empresas.

En Misiones, por ejemplo, la industria yerbatera vio frenada su expansión debido a esto. Las empresas que exportan y las que abastecen al mercado interno podrían despachar más, pero no lo hacen porque con estas tasas exhorbitantes, no quieren endeudarse con bancos para comprar yerba canchada y reponer stocks.

Para el Gobierno, el padecimiento de las pymes debe esperar un poco más ya que lo más importante es asegurarse calma cambiaria hasta después de las PASO.

El endurecimiento responde a temores bien extendidos en la city porteña. ¿Hasta cuándo va a durar la pax cambiaria? ¿Cuándo comenzará la dolarizació de las carteras? Como se denomina en la jerga cuando todos esos dólares que vinieron de afuera para apostar al carry trade (la bicicleta alentada por el Banco Central) quieran volver a pasarse a moneda dura para salir del país y cerrar el negocio.

Es cierto que el escenario de dólar quieto lleva más de diez semanas, pero nadie cree que en la Argentina de hoy que esto dure para siempre. Todo el mundo está mirando de reojo el próximo cimbronazo o un recrudecimiento de las turbulencias.

“Juguemos en el bosque, mientras el lobo no está”, decía la canción que cantaban los niños. Jugar es igual a hacer dinero con las altas tasas de interés que ofrece el Banco Central, aún a costa de ahogar la economía. Pero todos juegan con el oído aguzado a ver si hay movimiento en el bosque, porque el lobo anda por ahí, no muy lejos, agazapado.

El lobo es el regreso de la turbulecia cambiaria, el “cuco” del dólar picante y buscando un nuevo precio de equilibrio. El juego es divertido (rentable), pero pasajero y todos los actores del mercado lo entienden así. El BCRA lo entiende así mejor que nadie y por eso salió a apretar las tuercas para no tener sorpresas antes de las PASO.

 

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Cristian Klingbeil: “Por los planes sociales y la inflación, nos está costando conseguir mano de obra, la gente no quiere laburar”

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El productor y dirigente de APAM, Cristian Klingbeil, afirmó hoy que en la zona centro de la provincia está costando cada vez más conseguir mano de obra para la cosecha de té y especialmente de yerba mate y lo atribuyó a los planes sociales, combinados con la inflación, que generan un desincentivo al trabajo.

Los planes sociales, como la AUH o las tarjetas para los tareferos hacen que el trabajador ya tenga un ingreso asegurado y por otra parte, la inflación genera que el peón rural sienta que trabaja, gana dinero que no le alcanza para nada, y entonces prefiere quedarse en su casa, explicó el dirigente.

Klingbeil también reconoce que el tarefero gana poco. El fue uno de los representantes de los productores que más luchó para que la industria yerbatera pagara un precio más alto por la materia prima, reconoce que la remuneración que reciben los tareferos puede ser baja para el actual costo de vida.

“Se paga entre 1.500 y 1.700 pesos por tonelada, ellos pedían 2.500 pesos por tonelada y nosotros peleábamos también por un mejor precio para poder hacer frente a eso”, explicó Klingbeil. Un tarefero que trabaja a buen ritmo puede llevarse unos 900 o 1000 pesos por día, pero también puede ganar 500 o 700 pesos.

Klingbeil destaca la falta de ganas de progresar que ve en muchos trabajadores. “Es como que quieren seguir siendo pobres, no quieren progresar”, señaló.

“Se trata de un problema con el que venimos lidiando hace años, pero que veo que se acentuó en los últimos tiempos, y este año especialmente nos está costando mucho conseguir mano de obra, yo no se que pasa, si la gente no quiere trabajar o no quiere progresar”, explicó Klingbeil, que viven en la localidad de Guaraní y tiene una chacra en las cercanías de Oberá.

Sin ánimo de politizar el tema, Klingbeil dijo que el Gobierno Nacional repartió muchos planes sociales de la mano de la ministra Carolina Stanley, que se sumaron a otros incentivos que había dado el Gobierno provincial, más los que ya había.

“Hay gente que tiene hasta tres tarjetas para sacar mercadería”, explicó.

No mueve la aguja

Según el convenio que firmó la UATRE en la Comisión Nacional de Trabajo Agrario de la provincia, un peón rural debe ganar un mínimo de bolsillo de $709 y un jornal por hora es de $89. ¿Cuánto vale un kilo de pan o un litro de leche? Se trata de valores que son muy bajos y si bien la plata siempre es escasa, en este contexto inflacionario, no alcanza para “moverle la aguja” a un trabajador.

“Desde la creación de la Asignación Universal por Hijo venimos con este problema y la gente no quiere laburar, la gente no tiene ganas. Es cierto que el precio que se paga es bajo, la gente se queja por eso, y es por eso que nosotros pedimos un precio mucho más alto para el productor yerbatero”, señaló.

“De todas formas pasa algo muy particular, cuando más pagás, menos tiempo trabaja la gente. Hay gente que está muy conforme con vivir en la pobreza, uno busca estar cada vez mejor. La gente saca las cuentas y si le pagás mejor, gana todo lo que necesita para zafar y con eso es suficiente, no buscan mejorar”, explicó Klingbeil.

Ante la consulta de Economis, el productor yerbatero y contratista, Juan José Sychowski, también reafirmó que está costando mucho conseguir mano de obra para los trabajos en el campo en la actual zafra.

Los mayores de 16 que quieren trabajar

Otra paradoja de las regulaciones que se pusieron para cuidar los derechos de los chicos y adolescentes, es que en el ámbito rural muchos chicos de 16 años quieren ir a trabajar a la chacra. Y si bien pueden hacerlo entre los 16 y los 18, necesitan un permiso de los padres.

“Con frecuencia el chico de 16 años ya es padre en el interior, y necesita trabajar para mantener a su familia, pero aún así necesita el permiso del padre. Más de una vez pasó que como son gente de un entorno vulnerable, al padre no se lo puede ubicar o está en la carcel y hay que ir a buscarlo ahí para que le firme el permiso para ir a trabajar”, explicó Klingbeil.

 

 

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