Norberto Alayón

Trabajador Social. Profesor Consulto de la Facultad de Ciencias Sociales (UBA)

Ricardo López Murphy y la negación del pasado

Compartí esta noticia !

En los últimos tiempos han reaparecido fuertemente, en diversos medios de comunicación, ciertos personajes que se autoproponen como una suerte de “salvadores de la patria”, intentando ocultar su plena responsabilidad en la formulación y aplicación de políticas que perjudicaron notoriamente al país, en ocasión de haber ocupado ellos altos cargos, hasta como ministros, en los gobiernos nacionales, ya fueran dictatoriales o democráticos. Este es el caso, entre varios otros, del político RICARDO LÓPEZ MURPHY, que integra la Alianza Juntos por el Cambio, liderada por el macrismo.

En febrero de 2019, ADRIANA PUIGGRÓS afirmó que “La Fundación neoliberal FIEL (asesora de la dictadura de 1976) es hoy consultora del Ministro de Hacienda (Nicolás Dujovne) de MAURICIO MACRI”.

FIEL (Fundación de Investigaciones Económicas Latinoamericanas), fundada en 1964 por la Bolsa de Comercio de Buenos Aires, la Cámara Argentina de Comercio, la Sociedad Rural Argentina y la Unión Industrial Argentina, dice ser (según su propia página web) “una institución independiente y apolítica”.

El Consejo Académico de FIEL está integrado, actualmente, por Ricardo López Murphy, Manuel Solanet, Mario Teijeiro y Miguel Kiguel. Como Vocales y Consejeros Directivos han participado, entre otros, Guillermo Alchourón, Enrique Crotto, Santiago Soldati, Jorge Aguado, Alejandro Bulgheroni y Amalia Lacroze de Fortabat.

En evidente confrontación con la educación pública, esta organización destaca -desde hace tiempo- que “Un elemento esencial de una competencia justa es que las instituciones privadas y estatales enfrenten condiciones similares. Una política esencial para ello es la eliminación de subsidios a las universidades nacionales y la instauración de un sistema de préstamos y becas disponibles tanto para estudiantes de instituciones privadas como de las públicas. Existe también otro privilegio de las universidades estatales que debe ser removido: la ausencia de un costo de alquiler sobre las propiedades usufructuadas por las universidades públicas”. Toda una declaración de férreas posiciones de esta institución que se define como “apolítica”.

La educación privada representa, en gran medida, los intereses particulares y también económicos de grupos ideológico-políticos, de grupos religiosos o bien directamente de grupos empresariales.

Ricardo López Murphy, de ortodoxia liberal inconmovible, cercano ahora a “libertarios” individualistas y conservadores como José Luis Espert y Javier Milei, es un representante genuino del papel que cumplen fundaciones como FIEL, aunque quieran disimular su evidente accionar político.

Los orígenes de la militancia política de López Murphy se verifican en el radicalismo, que finalmente abandonó en el año 2002. En 1982, durante la dictadura cívico-militar, fue designado como Director de Investigaciones Económicas y Análisis Fiscal del Ministerio de Economía de la Nación, donde tuvo como jefes a Juan Alemann y Manuel Solanet.

Integró el gobierno del presidente radical Fernando de la Rúa como Ministro de Defensa, entre el 10 de diciembre de 1999 y el 5 de marzo de 2001; y luego como Ministro de Economía, por 15 días, entre el 5 y el 20 de marzo de 2001. Debió renunciar por el enorme rechazo que recibió de la sociedad ante el programa que propuso de ajuste fiscal por 2.000 millones de pesos, el despido de 40.000 empleados públicos, recortes en las indemnizaciones por despido, reducción presupuestaria en el área educativa, suprimir transferencias de fondos al rectorado de la Universidad de Buenos Aires, entre otras propuestas del nocivo ideario liberal.

Al alejarse del radicalismo fundó el partido político Recrear para el Crecimiento, del cual fue su Presidente entre noviembre de 2002 hasta noviembre de 2007, para renunciar finalmente a este partido en abril de 2008. Participando de la Alianza Juntos por el Cambio, asumió como diputado nacional el 10 de diciembre de 2021.

En abril de 2020, Ricardo López Murphy ratificó su pensamiento de siempre firmando un manifiesto de la derecha hispanoamericana más radicalizada, junto a Mario Vargas Llosa, Mauricio Macri, Patricia Bullrich, Darío Lopérfido, Marcos Aguinis, Alejandro Roemmers y varios otros personajes de esta dañina orientación, tales como José María Aznar, Álvaro Uribe, Ernesto Zedillo, Luis Lacalle, José María Sanguinetti, entre otros.

En la declaración, estos representantes del conservadurismo, quizás temerosos de reacciones populares ante sus propuestas, afirmaron que “A ambos lados del Atlántico resurgen el estatismo, el intervencionismo y el populismo con un ímpetu que hace pensar en un cambio de modelo alejado de la democracia liberal y la economía de mercado”.

Sobre su breve gestión quincenal en 2001, a cargo del área económica de la Nación, expresó, con arrogancia extraviada: “Yo fui 15 días Ministro de Economía porque propuse ajustar los privilegios de la política”. En algunos, que se promocionan como actores virtuosos para lograr el bienestar nacional, las mentiras, la distorsión, no tienen límites. El liberal RICARDO LÓPEZ MURPHY, diputado actual de la alianza Juntos por el Cambio, lo que proponía en 2001, y sigue proponiendo en este 2022, era restringir los derechos de la gente, aquellos que pueden limitar parcialmente las desigualdades estructurales. No es cierto que se proponía combatir los llamados “privilegios de la política”.

Como decía el escritor norteamericano Mark Twain: “Es más fácil engañar a la gente, que convencerla de que ha sido engañada”. Pero no todos perdemos la memoria de lo que son, de lo que hicieron, de lo que hacen, de lo que representan, ciertos personajes siniestros que atentan contra los derechos de las mayorías populares.

Compartí esta noticia !

Sobre las necesidades y los derechos: Eva Perón y Javier Milei

Compartí esta noticia !

La memorable Eva Perón, hace 70 años, formuló un trascendental aforismo ligado a la justicia social: “Donde hay una necesidad nace un derecho”Javier Milei, candidato a diputado nacional, que aparece como una suerte de Bolsonaro argentino, de falso “libertario” con reminiscencias hitlerianas, promete cancelar la aspiración de Evita expresando en un discurso público que “venimos a terminar con el verso ese de que donde hay una necesidad nace un derecho”.

A simple vista pareciera que Milei es un enajenado mental; pero no es así. No necesita la atención profesional de un virtuoso y comprometido especialista como Alfredo Moffatt. No es un “loquito suelto” a desestimar, aunque se “hace el loco” para sumar adeptos, como tantas otras y otros del partido PRO y de Juntos por el Cambio, infectados de odio social y personal.

No es, y no debe ser considerado así, un energúmeno, un payaso, un desquiciado, un imbécil, un extraviado, un miserable; aunque sí su accionar se inscribe en una grave enfermedad social.

Es la enfermedad que padecen, históricamente, aquellos sectores y clases sociales que conciben derechos y privilegios sobre la expoliación de otros, garantizando para sí, y no para el conjunto de la sociedad, el usufructo de los bienes socialmente producidos, es decir generados por todos los habitantes de una nación.

De ahí que Milei, y sus referentes regionales y mundiales que provocaron y continúan provocando terribles catástrofes, encarna peligrosamente las posiciones más inhumanas que sustentan, en la práctica, que donde hay una necesidad nace un mercado. Y el “bondadoso” y “justo” mercado sabemos cómo funciona.

Por ello su discurso se enhebra fuertemente con las propuestas de los tradicionales sectores conservadores de la sociedad, del neoliberalismo local y global y recepta elogios en el país de Patricia Bullrich, de Mauricio Macri, de Domingo Cavallo. Y del extranjero recibe adhesiones del diputado Bolsonaro hijo y del ex futbolista paraguayo y hoy político José Luis Chilavert. En Argentina, llegado el momento, licuarán sus aparentes contradicciones o sus divergencias secundarias y marcharán unidos en contra de los derechos de las mayorías.

Esta concepción, que engañosamente promete “la libertad” y que también cautiva a muchos jóvenes desesperanzados, concibe un tipo de sociedad que garantice derechos sólo para algunos y no para todos. Por eso, no dudan en sincerarse enfáticamente y anunciar que “van a terminar con el verso de los derechos”.

En esto Milei es firmemente creíble y es totalmente coherente al oponerse a lo proclamado por Eva Perón. Y no debe ser subestimado, suponiendo erróneamente que se trata de algo circunstancial o pasajero. Si se enraíza y despliega, se convertirá en una bárbara pandemia social y política mucho más difícil de combatir y serán estériles los lamentos por lo que no se supo prevenir a tiempo.

Por eso, algunos estamos totalmente en contra de las posiciones de Milei, de los llamados “libertarios” y del neoliberalismo. Porque estamos a favor, y bregamos por ello, de la construcción de una sociedad justa con derechos plenos para todos y todas.

Compartí esta noticia !

El Che Guevara y Javier Milei

Compartí esta noticia !

El memorable Che Guevara vivió en este solar de la foto en el barrio de Palermo de la ciudad de Buenos Aires. Hoy, el frente del edificio fue vandalizado al parecer en nombre de la “libertad”.

Un colaborativo vecino había dibujado, en la persiana del local hoy existente, la cara del Che fumando su tradicional habano y también la imagen de la vieja moto que utilizó en su viaje por Latinoamérica.

La cara del Che hoy apareció irreconocible, tapada casi totalmente con pintura y a un costado la palabra “LIBERTAD”. Manos anónimas que destruyen lo realizado por otros y simultáneamente reivindican la libertad, tergiversando precisamente la importancia de dicha noción. Agresiva modalidad que parecen desplegar los vandálicos “libertarios” para expresar sus ideas.

El Che habitó, con sus padres y hermanos la casa situada en Aráoz 2180 esquina Mansilla, entre 1948 y 1953, mientras estudiaba medicina en la Universidad de Buenos Aires. Fue su último domicilio en Argentina. El 7 de julio de 1953 partió hacia Latinoamérica junto a su amigo Carlos Calica Ferrer.

Permanentemente, turistas de diversos países pasan por este lugar intentando, sin éxito, encontrar alguna referencia que atestigüe este dato histórico. A raíz de ello impulsamos la presentación, en tres ocasiones entre 2015 y 2017, de un proyecto ante la Legislatura de la Ciudad de Buenos Aires para la colocación de una placa recordatoria de Ernesto Guevara de la Serna, el Che.

El proyecto del 2015 fue presentado por l@s legisladores María Rachid y Pablo Ferreyra. El de 2016 por José Campagnoli. Y el de 2017 por Andrea Conde, José Campagnoli, Magdalena Tiesso y Claudio Heredia.

Los tres proyectos fueron derivados a la Comisión de Cultura de la Legislatura, presidida por Omar Ahmed Abboud, del Partido PRO, no lográndose siquiera el tratamiento de los mismos. Dicha Comisión estaba integrada por trece legisladores, siete de los cuales pertenecían al PRO y uno a la Coalición Cívica.

Los proyectos fueron perdiendo estado parlamentario en virtud de la sistemática negativa de las autoridades para ser tratado. Abboud es un militante del diálogo interreligioso en la ciudad y se autodefinió como un “luchador contra la ignorancia”, no obstante lo cual ignoró -con reiteración significativa- el elemental reconocimiento del lugar donde habitó el Che, un luchador internacionalista por el que se identifica a nuestro país en distintos lugares del mundo, incluso en un enorme mural en el hall del Banco Mundial en Washington.

A la par de desestimar la justa petición de recuerdo de un vecino ilustre que vivió en el barrio, la Comisión de la Legislatura sí se mostró diligente para tratar y aprobar distintos homenajes y reconocimientos, entre otros, a la Pastoral Universitaria, a la revista Bea “Budismo en Acción”, a la “Plazoleta arquitecto padre Andrés Bianchi”, a la Banda de pop rock británica “Coldplay”.

Los sectores conservadores son tenazmente consistentes en oponerse a visibilizar a personajes ya mundialmente reconocidos, como el Che Guevara, por su compromiso con las causas de la emancipación y de la igualdad social.

Ante el destrato recibido de parte de las autoridades de la Alianza Cambiemos, pudimos avanzar con los vecinos y con las organizaciones del barrio “Memoria Palermo” y “Palermo K” para la construcción y colocación de una baldosa de homenaje en la vereda. La misma se colocó el 17 de junio del 2017, con el siguiente texto: “En este solar vivió el Che Ernesto Guevara de la Serna. En conmemoración a su lucha por la transformación y la justicia social”.

Ese día, con la presencia de casi un centenar de personas, se llevó a cabo un emotivo acto en el cual hicieron uso de la palabra una vecina del Che de esos años, Mario Clavell, Juan Martín Guevara (el hermano del Che), Norberto Alayón, Diego Levy, Diego Sokolowicz y Taty Almeida.

La colocación de la baldosa reparó, en parte, la desidia y el desinterés de los legisladores de la alianza del PRO-Cambiemos en la ciudad de Buenos Aires. Cuando la ciudadanía elija otro perfil de representantes, que demuestren sintonía con el justo reconocimiento histórico de aquellos que lucharon en defensa de las mayorías populares, el Che Guevara podrá tener finalmente su merecido homenaje oficial, hoy negado.

Tal vez haya coincidencia temporal con los violentos llamados y reclamos por la “libertad” provenientes desde diversos sectores políticos. Así Javier Milei, que se autodefine como “libertario”, es el líder del partido político “La libertad avanza” y en su boleta electoral se consigna “Lista Viva la Libertad”.

Se presenta como impoluto crítico de los políticos (aunque fue asesor en el Congreso del ex general genocida Antonio Domingo Bussi) despotricando contra “la casta de mierda, chorra, parasitaria e inútil”. Ahora afirma que “no es descartable una fórmula con Patricia Bullrich (la ex ministra de Seguridad de Macri y presidenta actual del PRO) en 2023”. Y agrega “Tengo afinidades con ella. No es descartable por la afinidad ideológica que tenemos. Le valoro que va de frente y no miente”.

Este personaje extravagante, pero realmente peligroso, que sintoniza ideológicamente con el violento y ultraderechista ex futbolista de Paraguay (José Luis Chilavert) marcó un límite infranqueable con la social democracia y ni qué hablar con las expresiones nacionales y populares. Afirmó: “Del otro lado estamos los liberales, libertarios, la nueva derecha, los conservadores, el peronismo republicano, los menemistas y los halcones de Juntos. Esa es la línea divisoria”. 

A su vez, Milei recibe elogios de la misma Bullrich: “Es joven, lleva a jóvenes. Yo tengo mucho más años en la política y me parece que es un buen gesto felicitarlo y alentarlo a que siga. Yo lo aprecio y le tengo simpatía”.

El “libertario” recoge también otros apoyos “ilustres”: por ejemplo, el destructor serial de la Nación, Mauricio Macri, expresó “Yo comparto las ideas que Milei defiende, empezando por el valor más importante, la libertad. Que no me adoctrinen, que me respeten”. 

O bien del ex ministro de Economía de Carlos Menem y de Fernando de la Rúa (Domingo Cavallo), que tanto perjuicio le causó al país y que ahora parece resurgir, cuando dice: “Lo veo muy bien. Las ideas que pregona son las ideas correctas. Aunque él ataque a lo que llama casta política, en el Congreso de la Nación va a poder ayudar”.

Con el marcado tono agresivo que lo caracteriza, Milei se refirió a Horacio Rodríguez Larreta (dirigente del partido conservador PRO y Jefe de Gobierno de la CABA) en los siguientes términos: “¿Sabes qué, Larreta? Como el zurdo de mierda que sos, a un liberal no le podés ni lustrar los zapatos, sorete. Te puedo aplastar aún en silla de ruedas, a ver si lo entendés”. Y completó diciendo que Larreta es un “gusano asqueroso arrastrado, capaz de hacer cualquier cosa con tal de ganar una elección”.

Lamentablemente, siempre es necesario reparar en lo que dijera con certeza Adama Dieng, asesor de las Naciones Unidas: “Todos debemos recordar que los discursos de odio anteceden a los crímenes de odio”.

Si Javier Milei se expresó en esos términos sobre Rodríguez Larreta ¿qué pensará sobre el Che? La vandalización de su figura y la mención a la “libertad”, en una pintura que simplemente recordaba el lugar donde había vivido Ernesto Guevara de la Serna es, en sí, una denuncia de la falsa libertad que invocan los autoritarios.

Compartí esta noticia !

Manual casero para la militancia

Compartí esta noticia !

No soy joven, no soy obrero, no vivo en barrios populares, no sufro hambre, tengo vivienda propia, estoy jubilado y quiero militar por la vigencia de proyectos nacionales y populares.

Tuve militancia política orgánica hace muchos años; ahora no. No vengo del peronismo, pero ya son muchos en la actualidad que me dicen o creen que soy o me volví peronista. Pero no, me sigo pensando o creyendo de izquierda nacional.

Sufrí y sufro, como la mayor parte de las y los argentinos, la pandemia macrista a la que, para preservar cierto buen gusto y el estado de ánimo, evitaré referirme en detalle en esta breve nota. Claro que lo mío, en comparación con una enorme cantidad de extremadamente sufridos compatriotas, se trata de un padecimiento no vital en relación a las condiciones materiales de subsistencia.

Soy un argentino que aún aspira a ser reconocido y sobre todo auto reconocido entre los que en épocas pretéritas se describía como alguien “bien nacido”, para referirse al amor por lo nacional y a la indignación contra todo aquello (y aquellos) que signifique pensar y accionar en contra de las mayorías, en contra de los históricamente subordinados, en contra de la igualdad de derechos, en suma en contra de la justicia social.

Tengo muchos amigos y conocidos, peronistas y de otras viejas procedencias, militantes o no, de pensamientos y de condiciones de vida similares a mí, que se mostraron descorazonados, desalentados y no concurrieron a votar en las recientes elecciones. No tengo dudas de su adscripción al campo de lo nacional y popular, pero expresaban y argumentaban el por qué de su apatía y reticencia en variadas razones: que la elección que valía sería la de noviembre; que no había varias opciones entre los distintos espacios del Frente de Todos; que existía sectarismo en algunos y ello derivaba en insoportables imposiciones excluyentes, etc. Todo ello con fundamentaciones y en muchos casos con referencias empíricas incontrastables.

Desazón y rabias varias hicieron olvidar una premisa central de la política, cual es la necesidad de identificar siempre al adversario principal. Y es que del otro lado seguía estando y está el macrismo y sus variados aliados, sustentados por países y organismos extranjeros y por muy poderosos sectores locales que defienden sus intereses, apelando a cualquier tipo de acciones, en perjuicio del interés del conjunto de la comunidad argentina.

Y ante los resultados tan adversos de la reciente elección surge el interrogante acerca de qué podríamos hacer para que la debacle electoral en noviembre no se mantenga o aún se incremente.

Es sabido que en la actualidad la búsqueda de adhesiones políticas, y de votos en concreto, por parte de las llamadas “derechas” a nivel mundial transita por nuevos y sofisticados mecanismos de captación de datos y perfiles de los votantes, construcción de mensajes en base a esos perfiles, segmentaciones etarias, difusión canallesca de mentiras que se convierten en “verdades” irrebatibles, apelación a las peores formas de fortalecimiento de todo lo ajeno a la racionalidad.

Las próximas elecciones son muy importantes para defendernos de esas corrientes y para robustecer y profundizar el proyecto nacional y popular. No entenderlo así, contribuirá objetivamente a la revitalización de todo el arco de las “derechas” locales varias, desde las “palomas” que anhelan la presidencia de la nación para el 2023, hasta las expresiones más extremas de los “halcones” y las emergencias bolsonaristas de los falsos “libertarios” con reminiscencias hitlerianas. Todos ellos son los poderosos enemigos de los sectores populares.

De ahí que preservar con total convicción el criterio de la unidad y defensa de la legitimidad presidencial, más allá de todos los matices existentes, de debilidades, de personalismos, en el contexto de tremendas adversidades internacionales y nacionales, debe constituir la opción estratégica central y requiere de nuestro irrestricto apoyo.

Hay que sumar, aunque sea de uno en uno, las voluntades y los votos para la próxima elección. Como decía nuestro Martín Fierro: “hasta el pelo más delgado, hace su sombra en el suelo”.

Recuerdo que en vísperas de las elecciones de septiembre de 1973, el candidato Juan Domingo Perón recibió al líder de la izquierda nacional en Argentina, quien había ido a ofrecerle su apoyo para la postulación presidencial. El viejo general, en la perspectiva de sumar, aceptó la adhesión y entre bromas recordó un refrán popular español: “maíz por maíz el loro se comió el maizal”. ¡Caray, que no era ningún gil Perón, para hacer política!

Yo, obviamente, estoy a “años luz” de Perón. Pero, por lo menos, no quisiera ser un anciano totalmente gil. Y entonces ¿qué puedo hacer para contribuir, aunque mínimamente, como simple ciudadano desde una militancia no orgánica? Primero, identificar lo crucial de la elección de noviembre. Segundo, fortalecer la confianza personal y de nuestros allegados en que se pueden mejorar los malos resultados recientes, para buscar revertir las condiciones que mantienen en situaciones de extrema necesidad a gran parte del pueblo.

Y tercero, lo principal, hablar con todos nuestros amigos y conocidos, que mostraron renuencia y hasta malestar, para que comprendan la importancia de concurrir a votar, de no votar en blanco, de no impugnar y fundamentalmente de votar sin duda alguna -a pesar de que no coincidamos en todo- al FRENTE DE TODOS.

Si perdemos, a manos del macrismo que será muchísimo peor esta vez, no pierde el peronismo, ni el albertismo, ni el kirchnerismo, ni ningún otro ismo: PERDERÁ LA PATRIA.

Compartí esta noticia !

Julián Weich, Carolina Papaleo y el Covid-19

Compartí esta noticia !

El conductor televisivo Julián Weich estuvo internado en terapia intensiva al haberse contagiado de coronavirus. Su compañera en el programa, Carolina Papaleo, mencionó que “Julián aún no se había dado la vacuna contra el coronavirus”. “El sábado él sale por zoom y contó que tenía el turno para vacunarse, pero todavía no lo había hecho”.  “Contó que tenía un turno hace 15 días, pero no sé por qué no se vacunó; son temas personales, en mi caso soy pro vacuna”.

Nos parece conveniente reparar en la afirmación de Papaleo acerca de que “son temas personales”. En rigor, el COVID-19 trasciende por mucho las opciones consideradas por algunos como “personales” ante semejante pandemia.

No vacunarse, no sólo inhibe la posibilidad de defenderse del peligroso virus, sino que, a la vez, puede generar la irradiación de la enfermedad hacia el conjunto de la sociedad.

Es por ello que, en la convivencia comunitaria, una opción aparentemente “personal” se transforma en una opción “social”, de salud pública colectiva, que involucra a todos los habitantes de un país, de una región y hasta del mundo todo.

No se trata de optar individualmente por ser aficionado de uno u otro club de fútbol; o si a alguien le gusta más el cine que el teatro; o si alguna persona prefiere usar pollera o pantalones. Estas opciones individuales, en tanto no afectan, ni comprometen en nada la vida de los demás, ni la salud o la seguridad pública, son absolutamente legítimas y cada cual puede optar por lo que más le guste o tenga ganas.

Pero cuando el riesgo avanza sobre el derecho de otras personas a cuidar su salud y su vida, no se puede aducir la preeminencia de la opción personal, por sobre el fundamental derecho general que le asiste al resto de la población ante la vida o la muerte.

Si no existiera la alternativa de los contagios, sería aceptable que cada cual pudiera decidir entre vivir o morir. Pero si el vivir o morir involucra al conjunto social, no se deben aceptar las “opciones personales” porque precisamente no son personales, sino sociales.

Las corrientes antivacunas, en el mundo entero, han abandonado por distintas razones la responsabilidad social y los principios más elementales de solidaridad que deben regir entre los seres humanos.

Avalar la idea de que el rechazo a la vacunación constituye un “tema personal”, “una opción o un derecho individual”, desconoce que la efectividad de las vacunas depende de la masividad de la inmunización. Por eso, esas “decisiones personales” de no vacunarse ponen en riesgo a la sociedad toda.

Frente a ello, debe reivindicarse plenamente que el derecho a la salud y a la vida constituye un derecho social básico, que no se debiera violentar por conductas y acciones irracionales e irresponsables que nos afectan a todos. 

Compartí esta noticia !

Categorías

Solverwp- WordPress Theme and Plugin