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Oberá desafía la caída de la construcción: lideró Misiones y quedó segunda en el NEA

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De acuerdo con los datos del Indicador Sintético de la Actividad de la Construcción (ISAC) del INDEC, correspondientes al primer cuatrimestre de 2026, el comportamiento de la construcción privada en el NEA atravesó un escenario de retracción, con una caída general y apenas algunas ciudades en alza, con Oberá como protagonista en Misiones y la región.  

En comparación con igual período de 2025, la cantidad total de permisos en el NEA disminuyó 3,0% (de 595 a 577) pero la contracción fue considerablemente más intensa en la superficie autorizada con -14,9% (de 178.768 m2 a 152.121 m2), al tiempo que la superficie promedio por obra cayó 12,3% (de 300 m2 promedio a 264 m2). 

Es decir, además de registrarse menos proyectos en términos agregados, las obras autorizadas tendieron a ser de menor escala, reflejando un contexto de mayor cautela en las decisiones de  inversión. 

Dentro de ese escenario, Misiones exhibió uno de los desempeños más heterogéneos de la región, con municipios que lograron expandir la actividad y otros que mostraron una fuerte contracción, especialmente al analizar los metros cuadrados autorizados. 

Apóstoles tuvo un crecimiento del 5,3% en la cantidad de permisos otorgados, pero la  superficie autorizada a construir cayó 2,4%; en consecuencia, el tamaño promedio de las  obras se redujo 7,3%, evidenciando que el crecimiento en la cantidad de permisos estuvo explicado exclusivamente por proyectos de baja dimensión. Similar situación se vio en Puerto Rico, con un alza del 87,5% en los permisos de obra pero -29,0% en la superficie autorizada. 

En Leandro N. Alem se dio la dinámica inversa: cayeron los permisos (-6,3%)  pero creció aunque muy levemente la superficie autorizada (+0,9%) 

Eldorado, por su parte, exhibe una fuerte caída: los permisos descendieron 64,4% en el  cuatrimestre y la superficie autorizada -79,1%. También fue abrupta la baja observada en  Posadas con -47,8% en los permisos y -64,1% en la superficie. 

En cambio, hubo dos municipios con plena expansión: Oberá mostró una suba del 41,2%  en los permisos y de +6,0% en la superficie autorizada.

Al tiempo que Puerto Iguazú lo hizo en +14,0% y +48,1% respectivamente. 

En ese marco, estos fueron los dos municipios con la mayor cantidad absoluta de permisos de la provincia (96 Oberá y 49 Puerto Iguazú) y  también fueron los dos de mayor superficie autorizada (18.489 m2y 15.963 m2 respectivamente). 

Oberá, el top de la región

En el contexto regional, Oberá se posiciona como el municipio con el mayor dinamismo en  la construcción. Como se dijo, mostró el mayor volumen de permisos y de superficie entre  los municipios misioneros y con crecimiento, al tiempo que se ubicó también en el top de la región: en lo referido a los permisos de obra, tiene el segundo mayor volumen del NEA en el cuatrimestre (96, solo detrás de Resistencia que registró 97) y el tercer mayor crecimiento relativo (+41,2%, solo detrás de Puerto Rico y Resistencia).

En cuanto a la  superficie autorizada, Oberá se ubica tercera en la región (detrás de Resistencia y Corrientes). 

Posadas, por su parte, exhibe el peor desempeño entre las capitales de la región: registró la menor cantidad de permisos de obra (24, detrás de Resistencia con 97, Formosa con 61 y Corrientes con 32); y mostró además la peor variación interanual (-47,8% vs. +86,5% de Resistencia; -15,8% de Corrientes y -18,7% de Formosa). 

En cuanto a la superficie autorizada, también tuvo el menor volumen entre las capitales (9.610 m2vs. 28.544 m2 de Resistencia, 21.499 m2 de Corrientes y 15.351 m2 de Formosa) y la mayor caída relativa (- 64,1% vs. +95,0% de Resistencia, +12,3% de Formosa y -27,1% de Corrientes).

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Una nueva oportunidad para el venado de las pampas: ser un Monumento Natural Nacional

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El venado de las pampas podría recibir la máxima categoría de protección prevista por la legislación argentina. Un proyecto de ley presentado recientemente en el Congreso propone declarar Monumento Natural Nacional a esta especie emblemática de los pastizales, una medida que permitiría fortalecer las acciones destinadas a garantizar su conservación en todo el país. La iniciativa fue impulsada a partir de recomendaciones técnicas promovidas por Fundación Vida Silvestre Argentina, que desde hace décadas trabaja por la conservación de la especie y su hábitat. 

El venado de las pampas (Ozotoceros bezoarticus) es uno de los mamíferos más amenazados de la Argentina. La especie actualmente se encuentra categorizada como En Peligro y ocupa sólo una pequeña porción de su distribución histórica, luego de décadas de pérdida y transformación de los pastizales naturales, fragmentación del hábitat, caza furtiva, la introducción de especies exóticas y otras amenazas. Actualmente, se estima que la población argentina es inferior a 2.500 individuos maduros y se encuentra distribuida en apenas cuatro subpoblaciones aisladas; el 80% de los venados se encuentran fuera de áreas protegidas y se estima que, de mantenerse las presiones actuales, la población se podría reducir un 50% en las próximas tres generaciones.

“El venado de las pampas es mucho más que una especie emblemática. Como un símbolo de los pastizales argentinos y del enorme valor natural de estos ecosistemas, si hablamos de fortalecer su protección también estamos hablando de proteger los ambientes donde vive, así como todas las especies que dependen de ellos” afirmó Manuel Jaramillo, director general de Fundación Vida Silvestre Argentina.

Esta propuesta legislativa retoma además una recomendación incluida en el Plan Nacional para la Conservación del Venado de las Pampas, que identifica la declaración como Monumento Natural Nacional como una herramienta clave para fortalecer la protección de la especie.

Para Fundación Vida Silvestre Argentina, la iniciativa representa una oportunidad para visibilizar la situación que atraviesa el venado de las pampas, así como la necesidad de reforzar las políticas públicas destinadas a conservar los pastizales, ecosistemas fundamentales para la biodiversidad y el bienestar de las personas. Los pastizales albergan una enorme diversidad de especies, almacenan carbono, contribuyen a la regulación hídrica y sostienen actividades productivas de gran importancia para el país. 

Vida Silvestre trabaja desde hace décadas impulsando acciones de investigación, monitoreo, conservación y promoción de políticas públicas para la protección de los pastizales y de las especies que los habitan. En este contexto, la organización acompaña distintas iniciativas orientadas a mejorar la conservación del venado de las pampas y de su hábitat desde hace casi cinco décadas. La creación y posterior donación del Parque Nacional Campos del Tuyú da cuenta de ello, labor que hoy continúa mediante la colaboración con productores y propietarios de campos en la Bahía de Samborombón, que funcionan como zona de amortiguamiento a la población bonaerense del venado. 

La presentación del proyecto de ley, de autoría del diputado Maximiliano Ferraro y con apoyo de más de diez diputados de diferentes fuerzas políticas, coincide además con la conmemoración del Año Internacional de los Pastizales 2026, una iniciativa promovida por las Naciones Unidas para impulsar una mayor visibilidad de estos ecosistemas y de su contribución a la biodiversidad, la seguridad alimentaria y la mitigación del cambio climático. 

La conservación del venado de las pampas continúa siendo uno de los grandes desafíos de la biodiversidad argentina. Avanzar en herramientas que fortalezcan su protección representa también una oportunidad para poner en valor a los pastizales, uno de los ecosistemas más extensos y, al mismo tiempo, más transformados del país. 

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Día del Emoji: cómo el mate logró convertirse en un símbolo global

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Detrás de ese pequeño símbolo hay una historia mucho más grande. Una historia que habla de identidad, de costumbre y de lo que sucede cuando miles de personas se unen detrás de una misma pasión.

Hace más de una década, Establecimiento Santa Ana, creadora de CBSé y MATEANDO, impulsó una iniciativa que parecía tan ambiciosa como necesaria: lograr que el mate, una de las costumbres más representativas de la cultura argentina, tuviera su lugar entre los emojis oficiales aprobados por Unicode. La propuesta movilizó a la comunidad matera, reunió miles de adhesiones y convirtió un deseo compartido en una causa colectiva.

La marca impulsó la campaña masiva #UnEmojiParaElMate, una iniciativa que durante años llevó adelante distintas acciones para convocar a miles de personas a sumarse al pedido y visibilizar la importancia cultural de esta tradición. Gracias a ese trabajo colectivo, en 2019 el objetivo se hizo realidad: el emoji del mate fue incorporado oficialmente a los teclados de dispositivos y plataformas digitales de todo el mundo, convirtiéndose en un reconocimiento global para una costumbre que forma parte de la vida cotidiana de millones de personas.

“El emoji del mate es mucho más que un ícono digital. Representa la fuerza de una comunidad que se unió para llevar una parte de nuestra identidad al mundo. Demostró que cuando los argentinos compartimos una pasión y trabajamos por un objetivo común, podemos lograr cosas que trascienden fronteras y generaciones”, señala Carolina Valeria, Gerenta de Marketing y Comunicaciones de CBSé.

Más que una bebida, el mate representa encuentros, compañía, conversación y pertenencia. Está presente en los momentos cotidianos, en las reuniones familiares, entre amigos, en el trabajo, en la universidad y también en cada argentino que lleva esta costumbre a cualquier rincón del planeta. Por eso, su llegada al universo digital significó mucho más que una incorporación tecnológica: fue la validación internacional de una tradición profundamente arraigada en nuestra cultura.

Hoy, en un contexto en el que los argentinos vuelven a encontrar motivos para unirse detrás de desafíos y sueños compartidos, el emoji del mate recuerda que existen símbolos capaces de representarnos a todos. Símbolos que hablan de quiénes somos y de aquello que nos conecta más allá de cualquier diferencia.

Ese mismo espíritu es el que impulsa actualmente la campaña de CBSé “Hagamos ruido de mate por el sabor que nos reúne en el mundo”, una iniciativa que busca que el Día Nacional del Mate, celebrado cada 30 de noviembre, alcance reconocimiento internacional y se convierta en el Día Mundial del Mate.

“Si logramos que el mate llegara a los teclados de millones de personas alrededor del mundo, también podemos seguir construyendo nuevos hitos para nuestra cultura. El emoji es la prueba de que cuando la comunidad matera se une detrás de una causa, el mate puede conquistar nuevos espacios y seguir llevando nuestra identidad cada vez más lejos”, agrega Valeria.

A cinco años de su incorporación al universo digital, el emoji del mate continúa siendo uno de los mayores logros culturales impulsados por la comunidad matera. Un símbolo que trasciende pantallas y dispositivos para recordarnos que algunas tradiciones son tan fuertes que encuentran nuevas formas de seguir creciendo.

Porque el mate no solo se comparte en una ronda. También se comparte en mensajes, conversaciones y pantallas de todo el mundo. Y cada vez que alguien envía 🧉, hay una parte de la cultura argentina que sigue viajando más allá de las fronteras.

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Estados Unidos pone a Pix en la mira y abre una guerra comercial con Brasil

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La escalada comercial entre Estados Unidos y Brasil sumó un capítulo con impacto directo sobre uno de los principales instrumentos de la economía cotidiana brasileña: Pix, el sistema de pagos instantáneos que también se convirtió en una herramienta habitual para miles de turistas argentinos.

El gobierno de Donald Trump anunció un arancel adicional del 25% sobre la mayoría de las importaciones procedentes de Brasil, como respuesta a una investigación comercial que cuestionó distintas políticas del país sudamericano. Entre ellas aparece el funcionamiento del mercado de pagos electrónicos y el lugar que ocupa Pix frente a empresas privadas, varias de ellas estadounidenses.

La medida no constituye técnicamente una sanción exclusiva contra Pix. El sistema de pagos forma parte de un expediente mucho más amplio, iniciado bajo la Sección 301 de la Ley de Comercio estadounidense, que también analiza aranceles preferenciales, propiedad intelectual, acceso al mercado del etanol, políticas contra la corrupción, comercio digital y deforestación ilegal.

Sin embargo, la inclusión de Pix tiene un fuerte peso político y económico. Washington considera que determinadas decisiones de Brasil pueden favorecer al sistema administrado por el Banco Central brasileño y reducir las oportunidades de competencia para compañías internacionales de tarjetas, plataformas financieras y proveedores de pagos digitales.

Qué cuestiona Estados Unidos

La Oficina del Representante Comercial de Estados Unidos concluyó que algunas políticas y prácticas brasileñas resultan “irrazonables” o discriminatorias y afectan al comercio estadounidense.

En el capítulo referido a los servicios digitales y los medios de pago, el planteo estadounidense apunta a determinar si Brasil otorga ventajas regulatorias o comerciales a Pix frente a otros operadores.

La controversia enfrenta dos modelos. Por un lado, Pix funciona como una infraestructura pública impulsada y administrada por el Banco Central de Brasil. Por otro, las compañías privadas estadounidenses reclaman condiciones de competencia equivalentes para operar dentro de uno de los mercados digitales más grandes de América Latina.

El Gobierno estadounidense sostiene que la nueva tarifa busca responder a esas prácticas y proteger a sus empresas. El arancel del 25% se aplicará a la mayoría de las importaciones brasileñas, aunque contempla excepciones para determinadas categorías de bienes.

Pix no fue creado por un banco privado

Pix comenzó a funcionar plenamente el 16 de noviembre de 2020 y fue desarrollado por el Banco Central de Brasil, no por una empresa financiera privada.

La plataforma permite transferir dinero y realizar pagos de forma instantánea durante las 24 horas, incluidos fines de semana y feriados. Las operaciones pueden concretarse mediante códigos QR o claves vinculadas con números de teléfono, correos electrónicos, documentos fiscales o identificadores aleatorios.

Para las personas físicas, las transferencias suelen ser gratuitas. Los comercios, en tanto, enfrentan costos generalmente inferiores a los cobrados por los sistemas tradicionales de tarjetas.

Ese esquema permitió que Pix se expandiera rápidamente y pasara a ocupar un lugar central dentro de la economía brasileña. El propio Banco Central de Brasil lo presenta como una de las innovaciones que transformaron el mercado de pagos del país durante los últimos cinco años.

Por qué Pix importa para los argentinos

La disputa también tiene una dimensión turística. Pix dejó de ser una herramienta utilizada exclusivamente por residentes brasileños y se convirtió en una de las alternativas preferidas por los argentinos que viajan a playas y ciudades del país vecino.

Distintos bancos y billeteras argentinas permiten escanear códigos Pix y pagar en Brasil desde cuentas en pesos o dólares. La operación evita la necesidad de comprar reales en efectivo y reduce la dependencia de tarjetas internacionales.

Según el Monitor KamiPay citado en el informe original, el 61% de los argentinos utiliza Pix durante sus vacaciones en Brasil, por encima del efectivo, con el 49%, y de las tarjetas, con el 45,7%. Ocho de cada diez usuarios de Pix lo emplean para pagar al menos la mitad de sus consumos.

Para los viajeros argentinos, el atractivo está en la facilidad de uso, la aceptación entre pequeños comercios y vendedores, y la posibilidad de conocer antes de cada operación cuántos pesos se debitarán para cancelar una compra expresada en reales.

Por el momento, los aranceles aplicados por Washington no modifican el funcionamiento técnico de Pix ni impiden que los argentinos continúen utilizándolo en Brasil. El riesgo está en la evolución de la disputa: una negociación más agresiva podría derivar en presiones regulatorias, cambios sobre las condiciones de competencia o mayores exigencias para las plataformas que conectan cuentas argentinas con el sistema brasileño.

La respuesta de Lula

El gobierno de Luiz Inácio Lula da Silva rechazó los cuestionamientos estadounidenses y defiende a Pix como una infraestructura pública orientada a aumentar la competencia, reducir costos y facilitar la inclusión financiera.

Brasil sostiene que la plataforma no excluye a los operadores privados y que bancos tradicionales, entidades digitales y empresas financieras pueden participar del sistema bajo las reglas establecidas por el Banco Central.

La administración de Lula evalúa responder con medidas comerciales recíprocas y recurrir a los mecanismos internacionales de solución de controversias. Al mismo tiempo, mantiene abiertas las negociaciones con Washington para evitar una profundización del conflicto.

El choque excede a Pix. Brasil es la mayor economía de América Latina y uno de los actores centrales del bloque de los BRICS. Una guerra arancelaria con Estados Unidos puede alterar exportaciones, inversiones, cadenas industriales y decisiones diplomáticas en toda la región.

Una batalla por el negocio de los pagos

Detrás de la pulseada comercial aparece una discusión estratégica: quién controla la infraestructura por la que circula el dinero.

Pix redujo el espacio ocupado por el efectivo y por operaciones tradicionales con tarjetas. Su masificación permitió que pequeños comercios, trabajadores independientes y consumidores realizaran transferencias inmediatas sin depender de redes privadas internacionales.

Para Brasil, se trata de una política de modernización y soberanía financiera. Para Estados Unidos, el diseño regulatorio puede generar una ventaja injusta frente a compañías privadas que buscan competir en ese mercado.

La controversia también anticipa debates que comenzarán a repetirse en otras economías. A medida que los bancos centrales desarrollen monedas digitales, sistemas de transferencias instantáneas e infraestructuras públicas de pago, aumentarán las tensiones con las redes privadas que hasta ahora dominaron las operaciones internacionales.

El impacto regional

Argentina observa la disputa desde una posición particular. Brasil es su principal socio comercial y uno de los destinos internacionales más elegidos por los turistas argentinos. Cualquier deterioro significativo de la economía brasileña puede repercutir sobre las exportaciones industriales argentinas, el turismo y el movimiento fronterizo.

En provincias limítrofes como Misiones y Corrientes, Pix también ganó espacio en las operaciones cotidianas vinculadas con compras, servicios y viajes.

La aplicación del arancel estadounidense no amenaza de manera inmediata los pagos realizados por argentinos. Pero la inclusión de Pix dentro de la investigación confirma que el sistema dejó de ser solamente una innovación financiera brasileña: ahora forma parte de una disputa geopolítica entre las dos mayores economías del continente.

Estados Unidos cuestiona las ventajas que podría recibir la plataforma pública. Brasil responde que no renunciará a uno de sus principales instrumentos de modernización financiera. En medio de la pelea quedan empresas, exportadores, viajeros y millones de usuarios que incorporaron Pix como una forma cotidiana de mover dinero.

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Argentina queda en el fondo del ranking: el salario mínimo pierde contra la inflación y ronda los US$252

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La desaceleración de la inflación todavía no alcanza para recomponer los ingresos de los trabajadores argentinos. Mientras buena parte de América Latina comenzó 2026 con aumentos del salario mínimo superiores a la evolución de los precios, la Argentina transitó el camino inverso: el piso salarial perdió poder adquisitivo y quedó ubicado entre los más bajos de la región cuando se lo convierte a dólares.

Con un salario mínimo vital y móvil de $372.400 desde julio, el ingreso equivale a alrededor de US$252 al tipo de cambio oficial. La cifra coloca al país muy lejos de Costa Rica, Uruguay, Panamá y Chile, las economías que encabezan el mapa salarial latinoamericano, y también por debajo de vecinos y socios comerciales como Bolivia, Brasil, Paraguay y Perú.

La comparación en dólares debe tomarse con cautela, porque está condicionada por el tipo de cambio, las diferencias en el costo de vida y la metodología utilizada por cada país. Sin embargo, permite dimensionar el retraso relativo de la Argentina: el salario mínimo costarricense prácticamente triplica al argentino, mientras que los pisos salariales de Uruguay, Panamá y Chile más que lo duplican.

La brecha no es únicamente cambiaria. El problema central es que, aun después de los incrementos nominales establecidos durante 2026, el salario mínimo argentino volvió a perder contra los precios.

Salario mínimo en América Latina: la brecha con Argentina

Valores mensuales aproximados expresados en dólares, a junio-julio de 2026.

País Salario mínimo aproximado Diferencia frente a Argentina
Costa Rica US$ 751 198% superior
Uruguay US$ 648 157% superior
Panamá US$ 637 153% superior
Chile US$ 597 137% superior
México US$ 533 112% superior
Colombia US$ 533 112% superior
Ecuador US$ 482 91% superior
Perú US$ 335 33% superior
Brasil US$ 295 17% superior
Argentina US$ 252 Referencia
Fuente: elaboración de Economis sobre datos regionales publicados en junio de 2026. Los valores en dólares son aproximados y pueden variar según el tipo de cambio, la actividad, la región y la metodología salarial de cada país.
📌 La posición de Argentina en la región

Argentina ocupa uno de los últimos lugares de América Latina. Sólo Cuba y Venezuela presentan salarios mínimos inferiores cuando se expresan en dólares. Sin embargo, ambos casos corresponden a economías con fuertes distorsiones cambiarias, por lo que la comparación debe interpretarse con cautela.

Además, Nicaragua, El Salvador y República Dominicana cuentan con esquemas de salarios mínimos diferenciados por sector de actividad o tamaño de empresa, lo que dificulta una comparación directa con países que poseen un salario mínimo nacional único.

Argentina, la excepción entre las principales economías

Entre diciembre de 2025 y marzo de 2026, la inflación acumulada en la Argentina llegó al 9,4%, mientras que el salario mínimo registró una caída real del 3,3%. El salario de los trabajadores privados registrados también retrocedió: perdió un 3,8% de su poder adquisitivo durante ese período.

La dinámica contrasta con lo ocurrido en otras grandes economías de América Latina. En Colombia, el salario mínimo real aumentó un 19,3%; en México avanzó un 5,8%; en Brasil mejoró un 5,3%; y en Chile tuvo una suba más moderada, del 0,5%.

Argentina fue el único país de ese grupo en el que cayeron simultáneamente tanto el salario mínimo real como las remuneraciones del sector privado formal.

La diferencia expone una particularidad del escenario laboral argentino: la reducción del ritmo inflacionario no implica, por sí sola, una recuperación de los ingresos. Para que exista una mejora real, los salarios deben aumentar por encima de los precios. Eso no ocurrió en el inicio de 2026.

La comparación regional muestra que varios países aprovecharon la moderación de la inflación para recomponer una parte del poder adquisitivo perdido entre 2021 y 2024. En la Argentina, en cambio, la actualización del piso salarial volvió a quedar rezagada.

Un salario mínimo que se aleja de la región

Costa Rica encabeza las comparaciones regionales con un salario mínimo de referencia cercano a US$751 mensuales, seguida por Uruguay, con aproximadamente US$648. Panamá se ubica alrededor de US$637 y Chile cerca de US$600.

México y Colombia se instalaron en una franja próxima a los US$530, mientras que Ecuador ronda los US$482. Más abajo aparecen Perú, Brasil y la Argentina.

Con aproximadamente US$252, el piso argentino representa apenas un tercio del salario mínimo de Costa Rica y cerca del 42% del vigente en Chile. También queda alrededor de US$43 por debajo del brasileño y más de US$80 por debajo del peruano.

La comparación no significa que un trabajador costarricense o uruguayo tenga automáticamente tres veces más poder de compra que uno argentino. Los precios internos, la carga tributaria, el acceso a servicios públicos y el costo de la vivienda varían entre países. Pero el ranking permite observar la capacidad relativa de cada economía para establecer y sostener un piso de ingresos.

En ese mapa, Argentina dejó de ocupar una posición intermedia y pasó a integrar el grupo más rezagado de América Latina.

La pérdida no comenzó en 2026

El deterioro argentino tampoco es un fenómeno aislado del primer trimestre. De acuerdo con el análisis de Juan Pablo Filippini, profesor de Economía de la Universidad Austral, desde 2016 México y Colombia acumularon aumentos reales del salario mínimo muy superiores a los de la Argentina.

Brasil y Chile mostraron trayectorias más moderadas, pero consiguieron preservar o recuperar parte del ingreso. Argentina, en cambio, atravesó una pérdida persistente de poder adquisitivo.

La depreciación del peso, la elevada inflación y los ajustes nominales por debajo de los precios fueron debilitando el valor real del salario mínimo. El resultado es un piso legal que perdió capacidad para ordenar las remuneraciones y proteger a los trabajadores de menores ingresos.

La situación también limita su función como referencia para otros componentes del sistema de protección social. El salario mínimo incide sobre prestaciones, programas laborales y distintos parámetros utilizados en las relaciones de trabajo. Cuando su valor real cae, el deterioro se extiende más allá del grupo de trabajadores que lo cobra directamente.

El salario privado también retrocede

El caso argentino aporta además una diferencia relevante respecto del resto de la región. En Brasil, México y Colombia, el aumento real del salario mínimo no logró trasladarse completamente al conjunto de los trabajadores privados formales. Sin embargo, al menos el piso legal mostró una recuperación.

En la Argentina cayeron los dos indicadores: el salario mínimo real bajó un 3,3% y el salario privado registrado, un 3,8%.

Esto significa que el retraso no se limita a una decisión administrativa sobre el piso salarial. Refleja una debilidad más amplia de los ingresos laborales, en un contexto de actividad económica irregular, empresas con márgenes estrechos y menor capacidad de negociación salarial.

La economía argentina creció un 0,5% entre diciembre de 2025 y marzo de 2026, según la comparación presentada por la Universidad Austral. No obstante, esa mejora no alcanzó para impulsar una recomposición salarial. En el mismo período, la inflación fue ampliamente superior a la de Brasil, Colombia y Chile.

La desaceleración inflacionaria no garantiza recuperación

La inflación argentina bajó al 1,9% mensual en junio de 2026, el menor registro de los últimos diez meses. Sin embargo, durante el primer semestre acumuló un 16,8% y la variación interanual permaneció en el 33,5%.

El dato muestra por qué la desaceleración no debe confundirse con una baja de precios. Los bienes y servicios continúan encareciéndose, aunque a una velocidad menor. Por lo tanto, cualquier actualización salarial inferior a esa variación implica una nueva pérdida de poder adquisitivo.

Para los trabajadores ubicados en la base de la pirámide salarial, el problema es especialmente grave porque una porción mayor de sus ingresos se destina a alimentos, vivienda, transporte y servicios esenciales.

La recuperación del salario real dependerá de que las futuras actualizaciones superen de manera sostenida a la inflación. También requerirá una mejora de la actividad y de la productividad que permita a las empresas absorber mayores costos laborales sin reducir empleo, horas trabajadas o formalidad.

El dilema regional: salario, productividad e informalidad

Los aumentos del salario mínimo generan un debate en toda América Latina. Cuando están acompañados por crecimiento económico, mayor productividad y demanda de trabajadores, pueden mejorar los ingresos sin provocar desequilibrios relevantes.

Pero cuando las remuneraciones aumentan muy por encima de la productividad, algunas empresas pueden responder trasladando costos a los precios, reduciendo contrataciones, postergando inversiones o avanzando hacia formas de empleo informal.

El riesgo es mayor en pequeñas empresas y sectores intensivos en mano de obra. También en economías con una elevada proporción de trabajadores fuera del sistema formal.

Por eso, los especialistas advierten que el salario mínimo no puede resolver por sí solo los problemas estructurales del mercado laboral. Su efectividad depende de políticas que promuevan la productividad, la inversión, el empleo registrado y la formalización.

En Argentina, sin embargo, el desafío inmediato aparece un paso antes: evitar que el piso salarial continúe perdiendo contra la inflación.

La comparación regional deja una señal contundente. Mientras varios países comenzaron a recuperar parte del poder adquisitivo perdido durante el ciclo inflacionario, la Argentina siguió retrocediendo. El salario mínimo no solamente quedó entre los más bajos de América Latina medido en dólares: también fue uno de los pocos que volvió a caer en términos reales.

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