Economis Redacción

Uber compra Delivery Hero por US$ 14.800 millones y pasa a controlar PedidosYa

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Uber anunció la compra de la alemana Delivery Hero, dueña de PedidosYa, en una operación valuada en US$ 14.800 millones que redefine el mapa mundial del negocio del delivery. Con esta adquisición, la compañía estadounidense busca convertirse en el mayor operador de reparto de comida fuera de China y fortalecer su posición frente a competidores como DoorDash y Just Eat.

La operación permitirá a Uber ampliar significativamente su alcance internacional. La empresa pasará de operar en 50 a 99 mercados, incorporando una red que suma alrededor de 60 millones de usuarios activos mensuales y un volumen de reservas brutas cercano a US$ 42.000 millones durante 2025.

La fusión dará origen a una plataforma con presencia en 99 países y un valor bruto de mercancías (GMV) combinado estimado en US$ 236.000 millones, una escala que la acerca al gigante chino Meituan, líder mundial del sector.

Qué cambia para PedidosYa en Argentina

La operación tiene especial relevancia para Argentina, donde PedidosYa es uno de los principales actores del mercado de delivery. Delivery Hero controla la empresa desde 2014, cuando adquirió la plataforma fundada en Uruguay.

Uber también tuvo presencia en el negocio local de entregas. Lanzó Uber Eats en Argentina en 2018, aunque abandonó esa unidad en 2020. Sin embargo, en marzo de este año decidió regresar al segmento comenzando por la ciudad de Córdoba, con planes de expansión hacia otros mercados del país.

Con la compra de Delivery Hero, Uber vuelve a posicionarse con fuerza en el negocio del reparto de comida en la región, esta vez incorporando directamente la infraestructura y la base de usuarios de PedidosYa.

La adquisición refleja el proceso de consolidación que atraviesa la industria global del delivery. Tras el auge registrado durante la pandemia, el crecimiento de los pedidos comenzó a moderarse, mientras aumentó la presión por mejorar la rentabilidad y enfrentar mayores exigencias regulatorias respecto de las condiciones laborales de los repartidores.

En ese contexto, las principales compañías optaron por crecer mediante adquisiciones:

  • Uber compró Postmates.
  • DoorDash incorporó Wolt y posteriormente Deliveroo.
  • Just Eat se fusionó con Takeaway.com y adquirió Grubhub.
  • Delivery Hero expandió su presencia mediante las compras de Glovo y foodpanda.

La nueva operación deja a Uber y DoorDash como los principales jugadores globales del negocio del reparto de alimentos fuera del mercado chino.

El acuerdo todavía deberá superar distintas instancias regulatorias debido al elevado nivel de concentración que generará en numerosos mercados.

Uber, que ya era accionista de Delivery Hero, condicionó la compra a obtener la aceptación de al menos el 50% más una acción de la empresa alemana. La operación cuenta con el respaldo del directorio y del consejo de supervisión de Delivery Hero y se prevé que quede cerrada durante la segunda mitad de 2027.

Como parte del proceso para facilitar las aprobaciones regulatorias, Delivery Hero acordó desprenderse de operaciones en 14 mercados, que serán adquiridas por la firma estadounidense SSW Partners por unos 1.400 millones de euros. Además, el grupo Prosus, principal accionista de Delivery Hero, aceptó vender su participación cercana al 17%.

La apuesta de Uber por la escala global

Para Uber, la compra representa mucho más que sumar mercados. La compañía busca integrar de manera cada vez más eficiente sus negocios de movilidad urbana y reparto a domicilio, aprovechando la misma infraestructura tecnológica, logística y de usuarios.

“Juntos, casi duplicaremos el número de mercados en los que ofrecemos servicios tanto de movilidad como de reparto”, afirmó el CEO de Uber, Dara Khosrowshahi, al anunciar la operación.

La presidenta del Consejo de Supervisión de Delivery Hero, Kristin Skogen Lund, sostuvo que la escala se volvió un factor determinante para competir en un mercado cada vez más exigente y defendió la integración como la mejor alternativa para asegurar el crecimiento futuro de la compañía.

Con esta adquisición, Uber consolida una estrategia que apunta a dominar el negocio global del delivery mediante una red cada vez más amplia de usuarios, comercios y repartidores, en un sector donde el tamaño pasó a ser una ventaja competitiva decisiva.

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Emergencia yerbatera: productores piden una ley provincial para evitar el colapso del sector

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El conflicto yerbatero abrió un nuevo capítulo. Luego del frustrado encuentro con el ministro de Desregulación y Transformación del Estado, Federico Sturzenegger, donde el Gobierno nacional ratificó que no dará marcha atrás con la eliminación de las facultades regulatorias del Instituto Nacional de la Yerba Mate (INYM), los productores decidieron cambiar el eje de la discusión: ahora buscarán que la Provincia de Misiones declare la Emergencia Yerbatera.

La decisión fue tomada este jueves durante una reunión realizada en Aristóbulo del Valle, donde participaron representantes de distintos sectores de la producción primaria. Allí resolvieron avanzar en un pedido formal al Gobierno provincial para que impulse una ley que permita desplegar herramientas excepcionales de protección frente a la crisis que atraviesa el sector.

La iniciativa marca un giro en la estrategia de los productores. Hasta ahora, la mayor parte de las acciones estuvo orientada a reclamar al Gobierno nacional la restitución de las facultades regulatorias del INYM o la derogación de los aspectos centrales del DNU 70/2023. Sin embargo, tras la reunión con Sturzenegger -que terminó sin resultados concretos- comenzó a consolidarse la idea de que la Provincia debe utilizar las competencias que conserva dentro del sistema federal para intervenir en defensa de su principal economía regional.

El proyecto no pretende reemplazar al INYM ni reconstruir el régimen anterior de regulación de precios. La propuesta apunta a que Misiones ejerza sus propias facultades constitucionales para evitar que la crisis termine provocando un daño irreversible sobre miles de pequeños productores.

Los fundamentos jurídicos que acompañarán la iniciativa sostienen que el DNU 70/2023 modificó profundamente los mecanismos nacionales de protección de la producción primaria, pero no eliminó los derechos constitucionales vinculados al trabajo, la propiedad, el desarrollo regional, el cooperativismo, el ambiente y la preservación de las economías regionales.

En consecuencia, argumentan que la Provincia conserva competencias para actuar de manera transitoria mientras persista el actual escenario institucional.

El documento enfatiza que la emergencia “no crea nuevas competencias”, sino que vuelve imprescindible ejercer las que históricamente pertenecieron al Estado provincial en materia de desarrollo productivo, recursos naturales y poder de policía administrativo.

El cambio de estrategia

El encuentro de Aristóbulo del Valle refleja también un cambio político dentro del movimiento yerbatero.

Durante meses, las organizaciones insistieron en recuperar las facultades regulatorias nacionales. Pero la reunión con Sturzenegger dejó un mensaje contundente: la Casa Rosada no modificará el rumbo de la desregulación.

Ante ese escenario, los productores resolvieron concentrar sus esfuerzos en la Legislatura y el Gobierno de Misiones.

En los próximos días comenzarán a elaborar el pedido formal para que la Provincia declare la emergencia del sector y habilite un conjunto de medidas de protección destinadas a sostener a la producción primaria, hoy el eslabón más castigado de la cadena.

Una crisis que excede el precio

El documento que servirá como base para el proyecto sostiene que el problema no se explica por un exceso de producción ni por una caída significativa del consumo.

Según el análisis, la crisis se originó tras la modificación del esquema institucional dispuesto por el DNU 70/2023, que eliminó herramientas destinadas a equilibrar la negociación entre productores e industria. En un mercado altamente concentrado en las etapas de industrialización y comercialización, esa decisión fortaleció el poder de negociación de los grandes compradores y debilitó a miles de pequeños productores.

Los productores advierten que la consecuencia es un proceso de descapitalización creciente de las chacras, con impacto sobre el empleo rural, el arraigo y la sustentabilidad económica de la principal economía regional de Misiones.

El desafío político

La eventual declaración de Emergencia Yerbatera abrirá un nuevo debate institucional.

La Provincia deberá definir hasta dónde puede avanzar con medidas propias sin invadir competencias nacionales y cuáles serán las herramientas concretas para asistir a los productores.

Al mismo tiempo, el proyecto volverá a poner en el centro de la escena el alcance del federalismo económico: si, frente a la retirada del Estado nacional de una política pública estratégica, las provincias tienen margen para intervenir y proteger sus economías regionales.

Para los productores, la respuesta ya está definida. Tras la negativa de la Nación, consideran que llegó el momento de que Misiones utilice todas las herramientas constitucionales disponibles para evitar que la crisis yerbatera termine destruyendo la base productiva de una actividad que sostiene a miles de familias en toda la provincia.

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El Gobierno volvió a quedarse sin los votos y postergó la ley de Propiedad Privada hasta agosto

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El Gobierno nacional sufrió un nuevo revés legislativo al no conseguir los votos necesarios para aprobar la ley de Inviolabilidad de la Propiedad Privada. Ante la falta de consensos, el oficialismo solicitó postergar nuevamente el debate, que quedó reprogramado para el próximo 6 de agosto, luego del receso invernal.

Se trata de la cuarta oportunidad en la que el proyecto, impulsado por el ministro de Transformación y Desregulación del Estado, Federico Sturzenegger, llega al recinto sin lograr ser tratado. La iniciativa había obtenido dictamen el 20 de mayo, pero desde entonces el oficialismo no consiguió consolidar una mayoría suficiente para su aprobación.

El cuarto intermedio fue solicitado por la presidenta del bloque oficialista en el Senado, Patricia Bullrich, quien pidió que la sesión continúe el 6 de agosto con este proyecto como uno de los principales temas del orden del día. La moción fue aprobada por 62 votos afirmativos, tres negativos y una abstención.

Nuevas diferencias con las provincias

Las negociaciones volvieron a trabarse en las horas previas a la sesión. Según trascendió, el dictamen ya acumulaba quince modificaciones y persistían diferencias entre el oficialismo y bloques aliados respecto de aspectos centrales de la iniciativa.

Uno de los principales reclamos apuntaba a incorporar una cláusula que habilitara a las provincias a establecer un régimen jurídico propio para regular la venta de tierras a extranjeros, una propuesta que finalmente no fue aceptada por La Libertad Avanza.

Entre las observaciones planteadas por representantes de Misiones también figuró la eliminación del mecanismo de “silencio administrativo” o “silencio positivo”, criterio que implicaba considerar aprobados determinados trámites por el solo transcurso del tiempo sin respuesta del Estado. La postura impulsada desde la provincia proponía preservar la intervención expresa de las administraciones provinciales en materias vinculadas a sus competencias.

Además, se promovió reforzar el reconocimiento del dominio provincial sobre los recursos naturales y establecer restricciones para impedir la adquisición de tierras por parte de Estados extranjeros o sociedades con participación estatal.

La lupa estaba puesta en los senadores misioneros, después de un exhorto público de la Red de Mujeres del Movimiento -alineada con el gobernador Hugo Passalacqua- que reclamaba a Carlos Arce, Sonia Rojas Decut y Martín Göerling -pro libertario- que rechacen la ley por entender que avanza sobre soberanía y recursos naturales que son de propiedad primigenia de las provincias.  

Los tres dieron quórum, pero no tuvieron que revelar cómo iban a votar ya que el propio oficialismo pidió postergar el tratamiento. 

Una sesión con otros acuerdos

Antes de postergar el tratamiento del proyecto, el Senado sí avanzó con la aprobación de una serie de pliegos judiciales y ascensos diplomáticos. Entre ellos quedó confirmado el pliego del magistrado Víctor Pesino, cuya designación había sido cuestionada por la CGT debido a fallos relacionados con la reforma laboral y la intervención de la Unión Obrera Metalúrgica (UOM).

Además, por unanimidad, la Cámara alta convirtió en ley el proyecto que declara a San Miguel de Tucumán como Capital Simbólica de la República Argentina, en reconocimiento a su papel histórico como sede de la Declaración de la Independencia del 9 de julio de 1816. La iniciativa fue aprobada con 67 votos afirmativos y sin votos negativos ni abstenciones.

Con este nuevo aplazamiento, el Gobierno suma otro capítulo de dificultades para reunir mayorías parlamentarias en uno de los proyectos que considera estratégicos dentro de su agenda de reformas.

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El empleo privado formal en Misiones cayó en abril y tocó un mínimo en casi 14 años

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En abril el empleo registrado en el sector privado a nivel nacional sufrió una caída del 0,2%, equivalente a la pérdida de unos 11.673 empleos respecto al mes anterior, mientras que en la comparación interanual el resultado  también fue negativo en -2,1%, lo que arroja 128.581 empleos menos comparados en abril de  2025

En ese marco, Misiones volvió a exhibir una fuerte baja: según la Secretaría de Trabajo, Empleo y Seguridad Social de la Nación en base SIPA, en el cuarto mes del año la provincia registró unos 96.815 trabajadores en el sector privado formal, presentando una baja del 0,7% contra el mes anterior, lo que equivale a la pérdida de 698 empleos durante  el mes de análisis, siendo el decimoprimer mes consecutivo a la baja en ese nivel comparativo y mostrando la tercera caída más alta del país (y la mayor en el NEA).  

A raíz de esta situación de caídas sostenidas y prolongadas, no solo que ya hay menos empleos que en plena pandemia sino que la provincia muestra el menor volumen de empleo privado formal desde octubre de 2012; es decir, de los últimos casi catorce años. 

A la vez, en la comparación interanual la provincia también continúa exhibiendo resultados negativos: contra abril de 2025, Misiones muestra un retroceso del 6,1% (-6.430 empleos), también la tercera más fuerte del país.

Por otra parte, desde que asumió la actual gestión nacional, Misiones acumula una pérdida de 12.043 empleos (-11,1% vs. noviembre de  2023).

En este caso, la provincia presenta la quinta caída más fuerte del país y la segunda  mayor del NEA (solo mejor que Formosa)

Como se indicó previamente, a nivel nacional el empleo privado formal cayó 0,2% en abril y se perdieron 11.673 empleos asalariados privados en todo el país. 

Por sectores, los mejores desempeños estuvieron en Hoteles y Restaurantes (+0,4%) y en el Agro (+0,2%).

Por el contrario, los peores desempeños relativos se vieron en Transporte y comunicaciones  (-0,4%), Intermediación Financiera (-0,9%) y Pesca (-5,9%), aunque también cayó en  Comercio e Industria (-0,3% en cada caso). 

Entre los desempeños provinciales de abril, solo ocho distritos presentaron subas  mensuales del empleo privado formal, liderados por Neuquén (0,6%) y Tucumán (0,5%); una se mantuvo estable (Río Negro) y los quince subnacionales restantes registraron caídas, con Catamarca (-1,0%) y Tierra del Fuego (-1,1%) exhibiendo las más fuertes.  

A nivel acumulado de la era Milei (abril 2026 vs. noviembre de 2023, desestacionalizado) son 235.419 los empleos perdidos en el sector privado formal (-3,7%). 

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Argentina incumple nueve de cada diez compromisos ambientales

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No es una novedad que el Gobierno de Javier Milei considere la acción climática como una preocupación secundaria, cuando no directamente como una construcción ideológica. El Presidente ha negado reiteradamente el origen humano del calentamiento global y sostiene que las alteraciones del clima forman parte de ciclos naturales. Sin embargo, el problema ya no reside solamente en sus declaraciones.

La visión presidencial comenzó a transformarse en estructura administrativa, presupuesto, prioridades económicas y resultados concretos.

La segunda actualización del Observatorio Nacional de Acción Climática ofrece una radiografía difícil de relativizar: 102 de los 115 objetivos climáticos monitoreados, el 88,7 por ciento, están fuera de una trayectoria real de cumplimiento. Apenas 13 compromisos, equivalentes al 11,3 por ciento, fueron cumplidos, alcanzados fuera de plazo o presentan avances suficientes como para esperar que lleguen a concretarse.

En otras palabras, nueve de cada diez compromisos asumidos por la Argentina están incumplidos, avanzan demasiado lentamente o ya se volvieron imposibles de alcanzar dentro de los plazos establecidos.

El informe no analiza anuncios electorales ni expresiones generales. Examina compromisos asumidos por escrito por el Estado argentino en leyes, planes nacionales, resoluciones, estrategias sectoriales y acuerdos internacionales. La evaluación abarca 115 objetivos distribuidos en 17 áreas, entre ellas energía, transporte, bosques, biodiversidad, residuos, salud, agro y ganadería, financiamiento climático y gestión de riesgos.

Lo que emerge no es únicamente una demora administrativa. Es un proceso de desacople entre los compromisos formales del país y la orientación efectiva de la política económica.

Acción climática argentina

Nueve de cada diez objetivos están fuera de trayectoria

Situación Objetivos Porcentaje
Trayectoria positiva 13 11,3%
Avance parcial 42 36,5%
Trayectoria negativa 60 52,2%
Fuera de trayectoria de cumplimiento 102 88,7%
Fuente: Observatorio Nacional de Acción Climática, actualización 2026.

De la negación discursiva al incumplimiento concreto

La cifra general es contundente, pero su composición ofrece una señal todavía más preocupante.

De los 102 objetivos que no están encaminados, 60 ya se encuentran en una trayectoria negativa: 32 no registran ningún avance verificable, 27 no pueden cumplirse dentro del plazo previsto y uno fue directamente eliminado por el Gobierno sin haber sido alcanzado. Los otros 42 muestran avances parciales, pero a una velocidad insuficiente.

El resultado demuestra que la inacción climática no se limita a paralizar nuevas iniciativas. También erosiona compromisos que ya estaban en marcha.

La comparación entre las actualizaciones de 2025 y 2026 muestra que, sobre 100 objetivos comparables, 36 cambiaron de categoría: 21 empeoraron y apenas 15 mejoraron. La cantidad de metas ubicadas en una trayectoria negativa pasó de 39 a 49 en apenas un año.

Por cada dos objetivos que mejoraron, casi tres retrocedieron.

Los avances, además, se concentran principalmente en rendición de cuentas y transparencia: publicación de sistemas de monitoreo, informes ambientales e instrumentos institucionales. Son herramientas necesarias, pero no equivalen a una reducción efectiva de emisiones, a la protección de bosques o al desarrollo de infraestructura resiliente.

Los sectores con mayor impacto ambiental directo son, justamente, los que acumulan los peores resultados.

Transporte tiene 11 de sus 14 objetivos sin avances o imposibles de cumplir. Residuos presenta la misma cantidad de metas críticas sobre un total de 15. En biodiversidad, siete de los once compromisos están en esas categorías, mientras que en bosques la proporción alcanza a seis de diez.

Bosques, transporte, residuos, emisiones y biodiversidad no cuentan con ningún objetivo cumplido.

Una institucionalidad ambiental degradada

El deterioro de los indicadores coincide con una pérdida sostenida de jerarquía política.

Al asumir Milei, el Ministerio de Ambiente y Desarrollo Sostenible dejó de existir como cartera autónoma. El área fue reducida primero a una secretaría compartida con Turismo y Deportes y, posteriormente, a una Subsecretaría de Ambiente dentro de la estructura de la Jefatura de Gabinete.

La degradación no fue solamente nominal. Según el análisis recogido por el Observatorio, el presupuesto ambiental sufrió una caída cercana al 80 por ciento en términos reales durante 2024 y 2025 respecto de lo ejecutado en 2023. La participación del área dentro del presupuesto nacional se redujo del 0,12 al 0,03 por ciento.

El último episodio terminó de exponer la fragilidad institucional. La renuncia de Fernando Brom fue aceptada con vigencia desde el 26 de junio de 2026. En lugar de designar inmediatamente un reemplazante, la resolución oficial encomendó al secretario de Turismo y Ambiente la atención y firma del despacho de la Subsecretaría.

Los principales focos críticos

El incumplimiento se concentra en áreas de alto impacto

Área temática Total de objetivos Sin avances o imposibles Incidencia
Transporte 14 11 78,6%
Residuos 15 11 73,3%
Biodiversidad 11 7 63,6%
Bosques 10 6 60,0%
Agua y saneamiento 4 4 100%
Se consideran objetivos clasificados como “Sin avances” o “Imposible de cumplir en el plazo establecido”. Fuente: ONAC.

En términos administrativos, el organismo continúa existiendo. En términos políticos, el área responsable de coordinar buena parte de la agenda ambiental nacional quedó sin conducción específica.

La vacancia no explica por sí sola el retroceso, pero funciona como síntoma. El Estado argentino conserva compromisos climáticos, participa en sistemas internacionales de información y mantiene normas ambientales. Lo que se debilitó es su capacidad institucional para convertir esos instrumentos en políticas públicas.

La motosierra ambiental y el giro extractivo

La orientación del Gobierno se vuelve más evidente cuando se observa qué sectores reciben prioridad política y económica.

Mientras la estructura ambiental pierde presupuesto, personal y jerarquía, el Ejecutivo impulsa una expansión acelerada de la minería, los hidrocarburos y las grandes inversiones extractivas. El Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones ofrece estabilidad jurídica, beneficios tributarios y ventajas aduaneras para proyectos de gran escala, con especial incidencia en minería, petróleo, gas y energía.

La tensión no reside necesariamente en desarrollar esos sectores. Argentina necesita inversiones, exportaciones, infraestructura y divisas. El dilema aparece cuando la política de expansión productiva no está acompañada por organismos ambientales fuertes, controles suficientes, información pública y planificación territorial.

La discusión, por lo tanto, no debería reducirse a minería sí o minería no. La pregunta es qué tipo de minería, bajo qué controles, con qué distribución de beneficios, qué garantías sobre el agua y qué capacidad estatal para fiscalizar proyectos que pueden extenderse durante décadas.

Milei sintetizó su visión en marzo, durante un discurso en la Bolsa de Comercio de Córdoba. Señaló que Chile, con la misma cordillera, genera treinta veces más riqueza minera que Argentina y atribuyó la diferencia a lo que calificó como ambientalismo extremo.

La frase refleja una concepción en la que la regulación ambiental aparece como un obstáculo para la inversión, en lugar de ser entendida como parte de la seguridad jurídica y de la licencia social que requieren los proyectos de largo plazo.

En paralelo, el debate público incluye propuestas para flexibilizar o modificar normas centrales, como las leyes de Glaciares, Manejo del Fuego y Tierras. Algunas modificaciones todavía no se concretaron, pero el sentido político resulta reconocible: reducir restricciones al uso productivo del territorio y ampliar el margen para inversiones extractivas.

El riesgo es construir un modelo en el que el Estado ofrece estabilidad fiscal por décadas a los capitales, pero no garantiza con igual firmeza estabilidad ambiental a las comunidades.

El problema económico que el Gobierno minimiza

La política climática suele presentarse como una agenda exclusivamente ambiental. Esa lectura quedó desactualizada.

El incumplimiento puede afectar el acceso de la Argentina al financiamiento internacional, a fondos de adaptación, a créditos de organismos multilaterales y a inversiones que exigen estándares ambientales, sociales y de gobernanza.

También puede generar dificultades comerciales.

Metas con plazo entre 2023 y 2025
23
objetivos vencidos
2
cumplidos en plazo
91,3%
no se cumplió en tiempo y forma
Fuente: Observatorio Nacional de Acción Climática, actualización 2026.

Los principales mercados internacionales avanzan hacia mecanismos de trazabilidad, certificación de cadenas productivas y medición de huella de carbono. La Unión Europea, grandes compradores privados y bancos internacionales incorporan progresivamente criterios ambientales en sus decisiones.

En ese contexto, no contar con estadísticas consistentes, planes sectoriales verificables o capacidad de fiscalización no reduce costos: puede aumentarlos.

La desregulación, presentada como una ventaja competitiva inmediata, corre el riesgo de convertirse en una desventaja para las exportaciones argentinas. El país puede producir minerales, alimentos, energía, madera o biocombustibles, pero cada vez tendrá más dificultades para ingresar a mercados exigentes si no demuestra cómo fueron producidos.

La política climática, por lo tanto, no es solamente una política de conservación. Es también una política comercial, energética, industrial, financiera y de infraestructura.

El reloj de 2030

El dato más delicado del informe aparece al analizar los plazos.

De los 115 compromisos estudiados, 76 —el 66,1 por ciento— tienen como horizonte el año 2030. Dentro de ese grupo, 28 no muestran avances, 26 tienen progresos leves y siete ya fueron clasificados como imposibles de cumplir.

Solamente tres están cumplidos.

La Argentina tiene menos de cuatro años para acelerar objetivos que, en muchos casos, implican transformaciones estructurales: electrificación del transporte, reducción de residuos, protección de ecosistemas, eficiencia energética, adaptación de ciudades, prevención de desastres y disminución de emisiones.

No son políticas que puedan ejecutarse en los últimos meses del plazo. Requieren inversión sostenida, coordinación entre la Nación, las provincias y los municipios, además de previsibilidad presupuestaria.

El historial tampoco ofrece señales alentadoras. De los 23 objetivos que vencieron entre 2023 y 2025, apenas dos se cumplieron en tiempo y forma. Otros dos fueron alcanzados después del plazo. Los 19 restantes no se cumplieron o todavía no cuentan con verificación definitiva.

Así, el 91,3 por ciento de los compromisos vencidos no alcanzó el estándar acordado en tiempo y forma.

Misiones, una excepción subnacional

El informe incorpora por primera vez una dimensión particularmente relevante para Misiones: el seguimiento de los planes provinciales de respuesta al cambio climático.

La Ley 27.520 obliga a las 23 provincias y a la Ciudad Autónoma de Buenos Aires a elaborar planes articulados con la estrategia nacional. Sin embargo, solamente tres jurisdicciones cuentan hasta el momento con planes convalidados: Jujuy, La Pampa y Misiones.

Santa Fe aprobó el suyo en el ámbito provincial y aguarda la validación nacional; otras doce jurisdicciones se encuentran en distintas etapas de elaboración y ocho todavía no presentaron sus planes.

La inclusión de Misiones entre las tres provincias con instrumentos convalidados le otorga una ventaja institucional, pero también eleva la responsabilidad de transformar ese documento en metas verificables.

Para una provincia cuya economía y calidad de vida dependen de los bosques, el agua, la biodiversidad y las producciones agrícolas, la política climática no es abstracta. Atraviesa la yerba mate, la forestoindustria, el turismo, la energía, la infraestructura vial y la gestión de las ciudades.

El cambio en el régimen de lluvias, los períodos prolongados de sequía, las olas de calor y el aumento del riesgo de incendios pueden traducirse en menores rendimientos agrícolas, pérdidas forestales, presión sobre los recursos hídricos y mayores gastos públicos.

Misiones puede construir una agenda diferencial, pero deberá hacerlo en un escenario nacional de menor financiamiento y creciente debilidad institucional.

El costo de negar lo que ya sucede

La discusión climática suele quedar atrapada entre dos extremos: el negacionismo que desconoce el problema y un ambientalismo discursivo que formula metas sin explicar cómo financiarlas.

El informe del Observatorio expone una tercera dimensión: Argentina no carece de compromisos. Tiene más de 600 distribuidos en 23 documentos oficiales. Lo que falta es ejecución.

Ese fracaso no comenzó necesariamente en diciembre de 2023. Varias metas vencieron antes o arrastraban demoras de administraciones anteriores. El propio estudio diferencia entre compromisos heredados sin continuidad, políticas que registraron avances durante la actual gestión y objetivos que recibieron alguna atención, pero no la suficiente.

Sin embargo, la administración Milei agregó un elemento cualitativo: no solo redujo la capacidad de cumplimiento, sino que cuestionó abiertamente la legitimidad de la agenda.

El resultado es una política contradictoria. Argentina necesita inversiones de largo plazo, pero debilita los organismos que deben otorgar previsibilidad ambiental. Necesita aumentar exportaciones, pero reduce capacidades para certificar cadenas productivas. Necesita obras de infraestructura, pero demora instrumentos de adaptación. Necesita divisas internacionales, pero se aleja de una de las principales fuentes de financiamiento global.

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