COLUMNISTAS

Cartas marcadas

Compartí esta noticia !

El acuerdo de condonación de deudas entre el Gobierno y el grupo Macri, concesionario del Correo Argentino, debería ser considerado un escándalo. No sólo por el monto en juego, estimado por la fiscal que desnudó la maniobra en 70 mil millones de pesos, sino por las partes intervinientes. El Correo Argentino en manos de Franco Macri desde 1997, quebró en 2003 y le debía más de mil millones al Estado. Sucesivamente fue dilatando el arreglo, que llegó con su hijo Presidente. Las negociaciones avaladas por el Gobierno resultaron ser sumamente gravosas para el Estado por la deuda incobrable y por una nueva maniobra que recién se conoció en las últimas horas. No sólo se le perdonó prácticamente toda la deuda, sino que la misma familia Macri reclama un resarcimiento económico de 1850 millones más intereses y no renuncia a más reclamos.

Cuando la familia recibió el Correo de manos de Carlos Menem, la empresa estatal contaba con 20.400 empleados y no tenía deuda. El grupo debía pagarle al Estado un canon semestral de 51,6 millones de pesos.

En la despedida del riojano del poder, el Correo le debía al Estado 408 millones de pesos y otros 60 millones en préstamos al Banco Nación. Nada alcanzaba. En 2001 entró en concurso preventivo y despidió a 12.800 trabajadores. La Afip le reclamó después más de 500 millones de pesos por falta de pago de los aportes patronales, lo que hace una deuda acumulada de más de mil millones de pesos.

Nada extraordinario. Fue más o menos el mismo esquema que se repitió en otras empresas privatizadas. Aerolíneas, YPF, las AFJP, tuvieron el mismo final. Quebrados, sin activos y con millones de dólares fugados. Empresas fundidas, ejecutivos millonarios. En realidad, es una historia que encuentra sus orígenes en las postrimerías de la última dictadura militar, cuando el siempre presente Domingo Cavallo estatizó la deuda privada. El grupo Socma, del entonces joven Mauricio, fue una de las empresas beneficiadas con la licuación y estatización de una deuda de 170 millones de dólares-

La nueva operación, sin embargo, pasa casi desapercibida en los grandes medios y en los principales debates políticos. Por ahora es apenas un vocerío lateral, que indigna a un sector de la oposición, mientras que los indignados con los bolsos del señor López, distraídos, callan o justifican. “No hay que pensar que Mauricio sabía”, dijo la vicepresidenta Gabriela Michetti.

Es poco probable que el tema no se haya colado en alguna cena familiar. Socma, la controladora del Correo, fue transferida en 2007 al ahora Presidente. Ahora está en manos de los hermanos y de tres hijos de Mauricio. Todo se reduce, en última instancia, en un beneficio familiar.

El enorme volumen de dinero en nada se asemeja a los bolsos tirados en el convento. Pero refleja lo mismo. La diferencia es que la condonación de deudas es abstracta. Los bolsos de López fueron fotografiados por doquier y las imágenes ocuparon horas de televisión. Por eso, el grado de indignación es distinto.

Sin embargo, la promesa de “transparencia”, quedó licuada en un gris pantanoso. Hasta los socios de Cambiemos, tímidamente, intentan desmarcarse. Algunos. “No entiendo de derecho pero sí de ética y no hay explicación que valga ni justifique que el hijo Presidente le resuelva un problema al papá empresario en conflicto con el Estado”, aseguró el ex gobernador Ricardo Barrios Arrechea.

En cambio, el diputado Luis Pastori minimizó la situación y culpó a la fiscal Gabriela Boquín de moverse como “un elefante en un bazar”. Para el contador, “la señora hizo mal las cuentas o no supo verificar la que le informaron. No supo qué fórmula usar. Usó la fórmula del interés compuesto cuando tenía que usar la del interés simple. Y así llega a los supuestos 70.000 millones”.

Obvia el legislador en su intento de preservar la “cristalería” del Gobierno, es que más allá del dinero en juego, lo que está en discusión es el uso del Estado al servicio de la familia presidencial. La ética, como define el veterano Barrios Arrechea.

La ética y la transparencia fueron pilares en la campaña de Cambiemos y una piedra en el zapato del kirchnerismo. ¿Por qué era grave antes lo que ahora no lo es?

Los asesores del Gobierno estiman que el escándalo del Correo no pasará a mayores ya que no está en la agenda de los grandes medios ni hace a la realidad del ciudadano común. Y tal vez acierten. Sin embargo, la realidad cotidiana no tiene demasiados elementos alentadores para el que paga los impuestos.

La economía no muestra signos de una enorme reacción, sino apenas retoños que asoman producto de un efecto rebote tras una caída profunda el año pasado. El desempleo se acentúa, con más de 250 mil despidos. La inflación que parece estar contenida en niveles bajos por la caída del consumo, tiene como contrapeso la pérdida del poder adquisitivo del año anterior.

El propio Gobierno es el que puede llegar a minar sus chances políticas en las elecciones legislativas con sendos conflictos generados por la negativa a avalar incrementos salariales que estén por encima del 17 por ciento de inflación estimada para este año.

Los empleados bancarios fueron los primeros en ponerse en estado de alerta. El ministro de Trabajo, Jorge Triaca, que apuesta a las pasantías para “generar empleo”, frenó un acuerdo ya cerrado con los bancos y los trabajadores con un aumento del 24 por ciento.

El otro frente que está creciendo en temperatura es el docente. El inicio de clases está en riesgo por la negativa del ministro de Educación, Esteban Bullrich de abrir las paritarias federales y ponerle un techo a las negociaciones. Los gobiernos del interior quedan así librados a su suerte y el salario docente volverá a estar desequilibrado entre provincias ricas y pobres. La ministra de Educación de Misiones, Ivonne Aquino, puso sobre el tapete esas diferencias: sin los recursos federales, será casi imposible sostener los salarios de los educadores.

En el primer encuentro de la paritaria “misionera”, los gremios se mostraron comprensivos con la posición en la que está el Gobierno y reconocieron que una de las prioridades es mantener el empleo. Signo de los tiempos. De todos modos, es probable que haya un acuerdo en Misiones –mañana hay un nuevo encuentro, en el que se conocerá la propuesta oficial-, aunque los sindicalistas quieren bastante más que la oferta oficial y estén presionados por los gremios nacionales para sostener una postura unificada.

A la postura de la Ctera se sumaron en las últimas horas las centrales obreras agrupadas en la CGT, que ya anunció una movilización y un paro nacional sin fecha. Si hay unidad de las centrales sindicales, el foco de conflicto puede agrandar el descontento y provocar efectos inesperados de cara a las elecciones.

Para las provincias el panorama es bastante claro. Más allá del rumbo de la nacional, que arrastra a todos, cada uno de los gobernadores tendrá que hacerse fuerte desde la gestión si quiere obtener resultados políticos favorables.

El gobernador Hugo Passalacqua mantiene aceitadas relaciones con el Gobierno nacional. Esta semana acompañó a Macri a Brasil, donde mantuvo una cumbre bilateral con el presidente Michael Temer.

(Brasília – DF, 07/02/2017) Visita Oficial do Presidente da Argentina, Maurício Macri.
Fotos: Marcos Corrêa/PR

Passalacqua es una de las figuras políticas de mayor exposición en las giras de Macri. Viajó con él a Europa y posiblemente sea parte de un encuentro con el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, que Cancillería apura a la brevedad posible.

En Brasilia los planteos misioneros fueron precisos: mejorar la conectividad en las fronteras, a través de conexiones físicas y también el flujo del comercio para potenciar la economía local, atascada con un problema intrínseco de la política nacional: el atraso cambiario. Con el precio del dólar planchado como está –esta semana tuvo una caída llamativa-, el problema de las asimetrías seguirá latente, más allá del comercio fronterizo. Las empresas exportadoras no pueden competir con los precios de Paraguay y Brasil y eso ya está afectando al empleo en la zona del Alto Paraná, dedicado esencialmente a la forestoindustria.

Los paliativos con el ITC diferenciado para Posadas apenas ayudaron a mitigar la enorme sangría de recursos hacia Encarnación. Las estaciones de servicio de la capital provincial aumentaron levemente sus ventas –en un promedio del diez por ciento en relación a diciembre-, pero, en cambio, las de Candelaria y Garupá, sufrieron una caída del 40 por ciento.

Las gestiones por mayores beneficios son permanentes, pero los tiempos porteños no coinciden con las necesidades locales.

Esta semana visitó Misiones por unas pocas horas el ministro del Interior, Rogelio Frigerio. Aunque es el funcionario de Nación más cercano a la Provincia, esta vez estuvo parco a la hora de enfrentar los reclamos políticos y empresarios. “Nosotros avanzamos con la diferenciación del ITC para Posadas y para todas las ciudades que tengan un mecanismo o interrelación con el Paraguay cercana o fluida, son los que más sufrían las diferencias de precio de las naftas locales y del otro lado de la frontera, no ocurría lo mismo con Brasil, hicimos los cálculos y no ameritaba”, dijo Frigerio, poniéndole un techo a los comerciantes y a los funcionarios misioneros, quienes reclamaron la medida para toda la provincia.

Después agregó: “Estamos trabajando para mejorar la competitividad de nuestra economía, hablando con los distintos sectores de la producción, representantes de los trabajadores, empresas y el Estado en todos los niveles del Gobierno para vender nuestros productos de manera más barata”. La toma de decisiones, va muy atrás de las demandas.

El titular de la cartera del Interior sí ocupó varias horas en reuniones con referentes del PRO en Misiones. La salvedad no es antojadiza. Los socios radicales de Cambiemos fueron simples espectadores durante las reuniones políticas y después en los actos oficiales.

La idea del PRO es que las elecciones legislativas sirvan para potenciar su propia fuerza. El presidente del partido, el misionero Humberto Schiavoni, insistió en que “no habrá problemas para alcanzar una lista de consenso”. La lista que importa es la naciona y, pretenden, debe ser encabezada por un PRO puro y no por un socio. La discusión local estará abierta a internas y a danza de nombres. El de Alex Ziegler se filtró como posible postulante a la Cámara de Diputados provincial.

La estrategia del Gobierno provincial es clara. Aprovechar cada beneficio que se pueda obtener de la Nación, pero enfocar las energías en las herramientas propias que se puedan utilizar. La puesta en marcha del Fondo de Crédito de Misiones promete convertirse en un potente motor para la economía local, con una capital de 500 millones de pesos disponible para préstamos a pequeños empresarios y productores que tienen dificultades para acceder a la banca financiera tradicional. Los requisitos de acceso son casi tan exigentes como los de los bancos, pero la decisión es impulsar aquellos emprendimientos que puedan generar empleo, generar valor agregado a la producción local y sustituir importaciones. El círculo virtuoso está a la vuelta de la esquina. Si aumenta la producción y se sustituyen importaciones, es dinero que circulará inmediatamente en la economía local.

En paralelo, se abre la discusión por una nueva ley de coparticipación federal. El Gobierno tiene un borrador de proyecto que deberá ser consensuado con las provincias. La iniciativa oficial parte de la base de que ninguna provincia recibirá menos dinero que en la actualidad. Pero, como es de esperar, la disputa se planteará en cuánto debe recibir la provincia de Buenos Aires, gobernada por Maria Eugenia Vidal, la mimada de Macri. El ministerio del Interior calcula que no menos del 35 por ciento más.

La visión del Estado en retroceso del actual Gobierno puede ser fundamental a la hora de las negociaciones, ya que la Nación será la que deba ceder mayores recursos para repartir. A cambio, el Estado nacional se sacaría varias de sus obligaciones actuales, como el caso de los recursos para el salario docente.

Pero los gobernadores advierten que no se trata sólo de no perder dinero, sino que la ecuación debe cubrir además otras desigualdades internas. Misiones, por caso, reveló el secretario de Hacienda, Adolfo Safrán, en una entrevista concedida a Economis, en 1980 era la novena provincia en el reparto de recursos. Después de las cesiones del radicalismo primero y de Ramón Puerta después, ocupa los últimos puestos, pese a ser la provincia del NEA con mayor cantidad de habitantes, una economía más potente y al mismo tiempo, elevados indicadores de NBI y pobreza. “No debemos recibir menos de 30 por ciento más de los recursos actuales”, advierte Safrán.

Esos recursos son claves para el futuro de la Provincia, ya que quedarían fijos y no dependerían del humor político de turno. De todos modos, la balanza no se inclinaría para un lado, sino que nuevamente haría equilibrio con los recursos federales que dejarían de venir por otras vías.  Pero con más recursos propios, será la Provincia la que determine cómo y en qué distribuye.

Compartí esta noticia !

Palabras, un desafío al discurso

Compartí esta noticia !

El Presidente Mauricio Macri reclamó precisión:

“Cada vez tenemos que ser más precisos. Porque bastardeamos algo fundamental que es la palabra…”. Vamos entonces con el análisis de la precisión de las palabras, porque ahí radican interesantes desafíos para el Gobierno nacional.

Por ahora… discurso Está en danza la idea de un “país normal”. Pero ¿quién pudiera definir la normalidad? Es polisémica, cada quien la entiende como quiere. Eso no es un mito de gobierno. Este habla de un rumbo, de políticas públicas consolidadas que, identificables, son apropiadas por la ciudadanía y se perciben y adquieren forma de relato. El país normal no es fácilmente identificable. Todavía las posiciones políticas de la mayoría de argentinos son más explicables desde sus posturas ideológicas que desde el análisis concienzudo de las políticas públicas actuales. Casi como una prórroga del último resultado del balotaje, aunque con una novedad: la mayoría de la oposición no defiende con el mismo énfasis el pasado, tanto como la mayoría del votante oficialista no defiende con total convicción el presente.

En cambio sí hay discurso. Son vigas de una construcción que empieza a armarse sin que estén los planos aprobados, pero van formando una estructura más o menos sólida. Y ese edificio en construcción se va llenando de materiales que dan pistas de lo que se viene. Mucho del set lingüístico de Cambiemos transita sobre un sendero discursivo de expectativas de optimización personal, enumerando negativos a los que hay que vencer. “Somos distintos”, “se puede”, “decir la verdad”, “pesada herencia”, “no es tiempo de ideologías”, “escuchar a la gente”, “pobreza cero”, “trabajar por la unidad de los argentinos”. Mensajes esperanzadores, de superación individual, motivantes, pero sin precisión.

No sólo de eufemismos se vive. Un eufemismo es un tridente: suaviza ideas, silencia un término y oculta un concepto. Muchos tienen un uso incómodo: “reacomodamiento de precios”, “sinceramiento de tarifas”, “reducción de costos”, “amnistía fiscal”.

Otros son más elaborados y expanden su significado político: “normalización” (para argumentar el rumbo económico), “coordinación” (para que el equipo no tenga fisuras).

Los eufemismos son expresiones decorosas frente a decisiones políticas que pudieran presentarse cuestionables, así es que relativizan consecuencias no deseadas. Pero no tienen futuro. Son precisos (y prácticos) en su objetivo corto. Son medios, nunca fines.

Exaltación de la celebración futura. Aparecen pujas en la agenda. Mientras algunos se enfocan en la recesión económica (la oposición), el oficialismo se aferra a cuanto dato pudiese representar una noticia positiva. Pero el presidente, como primer comunicador, posa su eje discursivo en el futuro. Ha cambiado la “revolución de la alegría” por “una verdadera revolución del trabajo” (así lo anunció tras el Plan de Explotación del yacimiento Vaca Muerta). Reafirma discursivamente lo mismo que durante el primer semestre del 2016: “Esta apertura traerá un enorme proceso de inversión en el país, como no se veía en décadas”, al finalizar la Cumbre de Seguridad Nuclear.

Y más. No habrá obra pública, habrá “explosión” de obra pública.

El potente “decir la verdad” suele verse menoscabado cada vez más por una secuencia amesetada que ya lleva buen rato (y que pareciera servirle al oficialismo): un presente de gestión discreto en noticias positivas, una agenda generosa en noticias judiciales del pasado y un discurso ampuloso en resultados futuros. Esa trayectoria es vistosa. Espectacular a veces. Pero no es precisa.

Lo privado modela a lo público. ¿Lo modela?

4 dogmas pretéritos sostienen que lo privado es mejor que lo público. Adrian Wooldridge nos lo recuerda en la sección “Schumpeter” en The Economist. Que en los negocios hay más competitividad, justo lo que se necesita en un mundo hiper competitivo. Y nos hace ver que las concentraciones oligopólicas son predominantes. Que en lo privado hay más emprendedurismo, aunque lo cierto es que desde los ´70, el ratio de creación de empresas va en baja y actualmente más empresas mueren que las que nacen. Que en los negocios se va más rápido. Cuando muchas empresas desperdician meses o años para chequear decisiones o lanzamientos que empalidecerían a los tiempos gubernamentales. Y un cuarto punto es que la globalización es inevitable e irreversible. Sí, en un mundo donde la mayoría de los cambios políticos de impacto internacional viran hacia el nacionalismo y proteccionismo.

A ello agreguemos un detalle: la Comisión de Gobernanza Pública de la OCDE advirtió que el objetivo fundamental de la función pública es el gobierno, no la gestión. Y aclara que hay que prestar especial atención a valores fundamentales como la justicia, la equidad y la cohesión social. Y no deja de señalar que las consideraciones administrativas son también importantes pero secundarias. Vale decir, las preconcepciones del sector privado no aplican literalmente al sector público.

Por todo ello, no se trata pues del mejor equipo. Se trata de cómo piensa el equipo frente a lo público. Y no siempre es preciso ese pensamiento en un gobierno de tipo “managerialista” que, como afirma Alejandro Estévez”, lleva a la política a una “correcta” administración de las cosas, concibiendo al conflicto político como artificial, sustituible por un gerenciamiento técnico.

Las palabras de un gobernante son una mirada del mundo a través de un determinado constructo lingüístico que modelan una idea de país. “El estilo es el hombre” acuñó el naturalista Buffon. Un hombre y su equipo están modelando un nuevo país que empieza a aflorar, todavía impreciso desde sus palabras, si es que estas representan el futuro nacional.

Compartí esta noticia !

Palabras, un desafío al discurso

Compartí esta noticia !

El Presidente Mauricio Macri reclamó precisión:

“Cada vez tenemos que ser más precisos. Porque bastardeamos algo fundamental que es la palabra…”. Vamos entonces con el análisis de la precisión de las palabras, porque ahí radican interesantes desafíos para el Gobierno nacional.

Por ahora… discurso Está en danza la idea de un “país normal”. Pero ¿quién pudiera definir la normalidad? Es polisémica, cada quien la entiende como quiere. Eso no es un mito de gobierno. Este habla de un rumbo, de políticas públicas consolidadas que, identificables, son apropiadas por la ciudadanía y se perciben y adquieren forma de relato. El país normal no es fácilmente identificable. Todavía las posiciones políticas de la mayoría de argentinos son más explicables desde sus posturas ideológicas que desde el análisis concienzudo de las políticas públicas actuales. Casi como una prórroga del último resultado del balotaje, aunque con una novedad: la mayoría de la oposición no defiende con el mismo énfasis el pasado, tanto como la mayoría del votante oficialista no defiende con total convicción el presente.

En cambio sí hay discurso. Son vigas de una construcción que empieza a armarse sin que estén los planos aprobados, pero van formando una estructura más o menos sólida. Y ese edificio en construcción se va llenando de materiales que dan pistas de lo que se viene. Mucho del set lingüístico de Cambiemos transita sobre un sendero discursivo de expectativas de optimización personal, enumerando negativos a los que hay que vencer. “Somos distintos”, “se puede”, “decir la verdad”, “pesada herencia”, “no es tiempo de ideologías”, “escuchar a la gente”, “pobreza cero”, “trabajar por la unidad de los argentinos”. Mensajes esperanzadores, de superación individual, motivantes, pero sin precisión.

No sólo de eufemismos se vive. Un eufemismo es un tridente: suaviza ideas, silencia un término y oculta un concepto. Muchos tienen un uso incómodo: “reacomodamiento de precios”, “sinceramiento de tarifas”, “reducción de costos”, “amnistía fiscal”.

Otros son más elaborados y expanden su significado político: “normalización” (para argumentar el rumbo económico), “coordinación” (para que el equipo no tenga fisuras).

Los eufemismos son expresiones decorosas frente a decisiones políticas que pudieran presentarse cuestionables, así es que relativizan consecuencias no deseadas. Pero no tienen futuro. Son precisos (y prácticos) en su objetivo corto. Son medios, nunca fines.

Exaltación de la celebración futura. Aparecen pujas en la agenda. Mientras algunos se enfocan en la recesión económica (la oposición), el oficialismo se aferra a cuanto dato pudiese representar una noticia positiva. Pero el presidente, como primer comunicador, posa su eje discursivo en el futuro. Ha cambiado la “revolución de la alegría” por “una verdadera revolución del trabajo” (así lo anunció tras el Plan de Explotación del yacimiento Vaca Muerta). Reafirma discursivamente lo mismo que durante el primer semestre del 2016: “Esta apertura traerá un enorme proceso de inversión en el país, como no se veía en décadas”, al finalizar la Cumbre de Seguridad Nuclear.

Y más. No habrá obra pública, habrá “explosión” de obra pública.

El potente “decir la verdad” suele verse menoscabado cada vez más por una secuencia amesetada que ya lleva buen rato (y que pareciera servirle al oficialismo): un presente de gestión discreto en noticias positivas, una agenda generosa en noticias judiciales del pasado y un discurso ampuloso en resultados futuros. Esa trayectoria es vistosa. Espectacular a veces. Pero no es precisa.

Lo privado modela a lo público. ¿Lo modela?

4 dogmas pretéritos sostienen que lo privado es mejor que lo público. Adrian Wooldridge nos lo recuerda en la sección “Schumpeter” en The Economist. Que en los negocios hay más competitividad, justo lo que se necesita en un mundo hiper competitivo. Y nos hace ver que las concentraciones oligopólicas son predominantes. Que en lo privado hay más emprendedurismo, aunque lo cierto es que desde los ´70, el ratio de creación de empresas va en baja y actualmente más empresas mueren que las que nacen. Que en los negocios se va más rápido. Cuando muchas empresas desperdician meses o años para chequear decisiones o lanzamientos que empalidecerían a los tiempos gubernamentales. Y un cuarto punto es que la globalización es inevitable e irreversible. Sí, en un mundo donde la mayoría de los cambios políticos de impacto internacional viran hacia el nacionalismo y proteccionismo.

A ello agreguemos un detalle: la Comisión de Gobernanza Pública de la OCDE advirtió que el objetivo fundamental de la función pública es el gobierno, no la gestión. Y aclara que hay que prestar especial atención a valores fundamentales como la justicia, la equidad y la cohesión social. Y no deja de señalar que las consideraciones administrativas son también importantes pero secundarias. Vale decir, las preconcepciones del sector privado no aplican literalmente al sector público.

Por todo ello, no se trata pues del mejor equipo. Se trata de cómo piensa el equipo frente a lo público. Y no siempre es preciso ese pensamiento en un gobierno de tipo “managerialista” que, como afirma Alejandro Estévez”, lleva a la política a una “correcta” administración de las cosas, concibiendo al conflicto político como artificial, sustituible por un gerenciamiento técnico.

Las palabras de un gobernante son una mirada del mundo a través de un determinado constructo lingüístico que modelan una idea de país. “El estilo es el hombre” acuñó el naturalista Buffon. Un hombre y su equipo están modelando un nuevo país que empieza a aflorar, todavía impreciso desde sus palabras, si es que estas representan el futuro nacional.

Compartí esta noticia !

¿Qué nos pasa como suciedad? Digo, sociedad…

Compartí esta noticia !

[avatar user=”Abelardo” size=”medium” /] 

No es extraño ver en las entidades públicas y privadas de la provincia, a ancianos haciendo largas colas, que muy frecuentemente superan la media hora de espera. Mientras tanto, las autoridades del lugar, el custodio (autoproclamado autoridad) y los empleados siguen su rutina como si nada. Las personas que también esperan para consumir, retirar dinero, pagar o hacer el trámite en cuestión, se mantienen ensimismadas, de ser posible con el celular en la mano.

Nadie ve que al fondo, callado, encorvado y taciturno, un abuelo espera al igual que todos, pero con las fuerzas por el piso, ya que, como dice el tango, las nieves del tiempo platearon su sien.

Y cuando excepcionalmente alguien intenta evitar que esas personas padezcan la larga espera, frecuentemente debe discutir con el policía de turno porque, por ejemplo, “no hay caja especial”, o simplemente porque nos les gusta que “atenten contra su autoridad”.

Elie Wiesel, escritor judío que sobrevivió a los campos de concentración nazis, reconocido con el Premio Nobel de la Paz en el año 1986, sostenía que lo contrario del amor no es el odio, sino la indiferencia. ¡Y cuánta razón tenía!

Los miembros de esta sociedad (“líquida” diría el recientemente fallecido Zygmunt Bauman, “putrefacta” diríamos algunos en un momento de enojo), no miran hacia el costado. Mientras no nos molesten, incluso mientras no nos toquen el bolsillo, no pasa nada. Padecemos una apatía lacerante.

¿Hace falta que una autoridad nos dé la orden para que ayudemos al prójimo? Acaso si fuera nuestra abuela la que espera cansada, ¿No quisiéramos que la traten con cordialidad? Tenemos que ser nosotros el cambio que queremos en el mundo.

No hace falta que el Estado me diga lo que tengo que hacer todo el tiempo. Con una buena educación de base, alcanza y sobra para que seamos mejores personas y, consecuentemente, mejores ciudadanos. Sin embargo, hay quienes pueden no pensar igual. Y eso no está mal. Para ellos está la ley.

La ley provincial XIX – N° 57, vigente en la Provincia Misiones desde el año 2013, prevé que los establecimientos y organismos, públicos o privados, que brindan atención al público a través de cualquier forma o modalidad, deben garantizar la atención prioritaria a: a) mujeres embarazadas, b) personas discapacitadas, c) enfermos oncológicos, d) adultos mayores de sesenta (60) años y e) personas que tienen a su cuidado niños de hasta tres (3) años de edad.

Los establecimientos están obligados –por ley– a atenderlas de forma prioritaria, es decir, de inmediato, evitando cualquier tipo de demora, sin otro requisito que demuestren su edad (DNI) o certificado médico o de discapacidad, según corresponda. E incluso este paso debe ser obviado cuando la pertenencia al grupo es evidente.

Los establecimientos deberían contar con una ventanilla o sector especial, cuya ausencia no evita, en absoluto, el cumplimiento de esta norma, debiendo hacerlos pasar al primer lugar que se hallare disponible.

La norma también prevé, en consonancia con leyes de orden nacional, que los establecimientos deben gestionar los medios necesarios para asegurarles una rápida y eficiente atención. Esto implica capacitar al personal, mejorar los canales de comunicación e incluso reestructuraciones edilicias.

Conclusión: tengamos empatía, pongámonos en lugar de las personas que, por distintos motivos, no están en condiciones de esperar al igual que nosotros. Seamos solidarios! Pero si la empatía y la solidaridad brillan por su ausencia, si los organismos a los que concurrimos no se adaptan a los tiempos que corren, recurramos a la autoridad y exijamos el cumplimiento de la norma.

Compartí esta noticia !

La seguridad bien entendida

Compartí esta noticia !

[show_avatar email=12 align=left show_name=true show_email=true]                La seguridad es el estado social y económico estable, donde la comunidad  en su conjunto se favorece del universo de derechos y garantías contemplados en la Constitución Nacional, dentro de un marco institucional capaz de sostener y asegurar esos derechos.

                Ahora bien, en un sentido específico e individual, la seguridad se vincula a ese sentimiento de libertad por no estar expuesto a hechos de violencia física.

                La sociedad en general está persuadida de que el concepto de seguridad se circunscribe sólo a la seguridad física o individual.

                  Sería precario e ingenuo un diagnostico referido a la seguridad, si sólo circunscribimos la problemática al ámbito personal, sea física o de bienes (colectivos o individuales), y adjudicamos a ello la falta de severidad en el accionar policial y/o judicial.

                La exclusión del sistema, la discriminación –inconsciente o no- del acceso a derechos fundamentales, son factores que condicionan una reducción de la seguridad que, al mismo tiempo, genera un sentimiento de inseguridad en la opinión pública que bebe de ella.

                Es así que una mirada acertada contempla la política de contención, prevención y de seguridad con una visión mucho más amplia que la restrictiva “lucha contra…”. Insisto, la seguridad pública implica el goce y ejercicio de los derechos, libertades y garantías de todos los ciudadanos.

                A propósito, la seguridad ciudadana es sólo un aspecto dentro de la seguridad pública general, que se edifica sobre un andamiaje pluricausal y complejo. Sólo tendremos “seguridad” si la proa del buque se dirige hacia una sociedad más justa y equitativa. Es por ello que sostengo que la seguridad física está ligada íntimamente a la seguridad general.

                Entonces, la seguridad contempla tres tareas y conceptos: la contención, la prevención y la represión. Para las dos primeras acciones es indispensable la participación de toda la comunidad, mientras que la tercera es responsabilidad absoluta del Estado.

 

                El combate al narcotráfico como política de seguridad

                Corría mayo de 2015, en el Centro de Convenciones de la ciudad de Posadas, el ahora gobernador Hugo Passalacqua lanzaba su candidatura. Sobre el final de su discurso decía que en su gobierno se combatiría la droga y el narcotráfico, como parte de una política de seguridad.

                El 10 de diciembre de ese mismo año asumía Passalacqua, y creaba por decreto el Ministerio de Deportes, diseñando y ejecutando de este modo, una política clara de contención en términos de seguridad.

                Dicha cartera fue instituida, entre otras funciones, con la idea de poner énfasis en una actividad que se liga a grupos de riesgos, generando espacios con capital humano abocado a las tareas de contención a través del deporte.

                Por otra parte, con la firme convicción que la política de seguridad no se delega, el Poder Ejecutivo instruyó a la Policía de la Provincia a combatir fuertemente el microtráfico de drogas y el narcotráfico en general.

                Como es de público conocimiento, la Provincia de Misiones adhirió de inmediato al Decreto 228/16 (PEN) de Emergencia de Seguridad Pública, entendiendo que ambas jurisdicciones debemos trabajar mancomunada y coordinadamente contra los delitos que allí se mencionan.

                Existe, por lo tanto, en ambos niveles de jurisdicción una clara voluntad política de ofrecer una contundente resistencia contra el narcotráfico.

                 Se sabe que las fronteras de nuestra provincia en un 90% son internacionales; compartiendo 750 kilómetros con Brasil y 350 con Paraguay, mientras que el 10 por ciento restante (110 kilómetros) limita con la provincia de Corrientes.

                En consecuencia, Misiones se introduce como una cuña geográfica y política en la zona de la Triple Frontera, con todo lo que ello significa, no sólo para la seguridad, sino también para la defensa nacional.

                Es así que dentro del marco de la política de seguridad implementada por el Gobierno de Misiones y la Nación en la lucha contra el narcotráfico, durante el 2016 la Policía de la Provincia ha secuestrado en diferentes procedimientos la histórica cantidad de 15.267 kilos de marihuana, lo que representa un 1.480 por ciento más de lo secuestrado durante 2015, en el que se incautó 1.027 kilos y 60 por ciento más del total de lo decomisado en los últimos 10 años.

                En el preámbulo de “Argentina sin Narcotráfico”, claramente se expone la necesidad de coordinación por parte de la Nación para poner a todas las jurisdicciones a trabajar bajo un mismo objetivo.

                Es por eso que permanentemente destaco el “Operativo Combinado Abierto Misiones”; que significa un claro avance, en lo que refiere al concreto diseño de una política criminal Federal. Por tal motivo, debo resaltar la valiosa y fructífera tarea del O.C.A.M, y espero en lo personal que se continúe afianzando y consolidando en el trabajo coordinado y articulado entre las distintas fuerzas que lo integran. 

                Todos debemos asumir el compromiso de avanzar en políticas públicas que no distingan banderas políticas e incluya a todos a luchar contra el flagelo de la droga.

                Debemos elaborar estrategias de trabajo a fin de fortalecer la coordinación interjurisdiccional, con el claro objetivo de garantizar la efectividad de las mismas.

                En este sentido, es importante ahondar más en el esfuerzo mancomunado y de cooperación fluida entre Nación y Provincia -como nunca se ha visto- a fin de una actuación coordinada y eficaz contra el delito, fundamentalmente, el narcotráfico.

                Es esencial llevar al llano la interoperatibilidad de los sistemas aplicados de seguridad ciudadana, e intentar un sistema único contra un enemigo en común.

                Se debe buscar, combinar y coordinar los recursos (materiales y humanos) que se aboquen a la lucha contra el narcotráfico, de manera tal que logremos un uso más eficiente y eficaz de estos capitales, ya que de esta forma conseguiremos una labor racional y económica en las faenas.

                Debido a que el fenómeno de la criminalidad es pluricausal, la creación de lazos de solidaridad y comunicación entre los distintos países también resulta ser más que importante.

                 El alcance del actual problema de los narcotraficantes va más allá de la represión y de las cuestiones de salud que acarrea, pues es una amenaza para el orden económico y social en el mundo entero y no tiene fronteras.

                El narcotráfico es una industria ilegal mundial que consiste en el cultivo, elaboración, distribución y venta de drogas ilegales, donde también se incluyen aquellas denominadas sintéticas. Es verdad que el tema de la droga es un problema social que nos afecta a todos. Entonces, está claro que el problema no es de alguno o de unos, sino de todos.

                Por ello, no debemos ejecutar acciones que sólo satisfagan a la opinión pública, debemos establecer esquemas de solución perdurables en el tiempo.

                Es vital que en un modelo de políticas públicas de seguridad se privilegie la participación comunitaria de manera activa, y en todos los órdenes posibles. Es un elemento clave, a fin de elaborar diagnósticos, estrategias y soluciones a la disímil problemática.

                Entendemos la necesidad de interactuar con la comunidad habilitando fluidos canales de diálogo, con capacidad dinámica, creativa y proactiva en pos de resucitar la confianza y revisar el rol de las fuerzas, frente al crimen y su prevención.

                Actualmente, en nuestra provincia se llevan a cabo políticas innovadoras en zonas que anteriormente no contaban con presencia permanente de las fuerzas de seguridad. También se realizan constantes operativos, en un campo que va desde los delitos más complejos hasta los más simples, actuando con el mismo empeño e idéntica responsabilidad, sin importar la magnitud.

                La noción de una Policía de proximidad que pretendemos, no solamente se refiere a la cercanía física dentro del territorio, sino también a la accesibilidad social de un servicio a escala humana. Es por eso que hemos habilitado un sitio de denuncias anónimas de venta de drogas en la página web de la Policía de Misiones, con resultados más que satisfactorios.

                El trabajo mancomunado y el esfuerzo compartido entre la Nación y la Provincia son primordiales para el éxito de cualquier estrategia contra el delito y la violencia que la droga engendra, y es por eso que -ambas jurisdicciones- laboramos hacia ese norte.

                Del mismo modo lo debemos hacer dentro de nuestra fuerza policial, trabajando en equipo, sin egoísmos ni miramientos personales, porque en toda organización es fundamental la tarea en conjunto.

Compartí esta noticia !

Categorías

Solverwp- WordPress Theme and Plugin