COLUMNISTAS

Destrucciones impiadosas

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La destrucción sistemática socio económica que en Argentina siempre fue consecuencia de la aplicación de políticas liberales a ultranza, permitiría escribir no solo un libro al respecto, sino una enciclopedia de las mezquindades oligárquicas y de las infames traiciones a la patria de las clases dominantes y de arribistas de todo tipo. Y ese concepto no se invalida con el crecimiento sin desarrollo, que se experimentó en “las épocas de vacas gordas” de la segunda mitad del siglo XIX, cuando los precios de las materias primas estaban en auge, y las producciones primarias crecían en nuestro país, al compás de la expansión de las fronteras agropecuarias de la Pampa Húmeda.
De allí los conceptos encontrados que surgen según como se analiza la realidad y los pomposos festejos del Centenario (1910), que mostraba un país aparentemente rico, con una capital fastuosa (“la París de Sudamérica” decían entonces) que escondía la miseria en los arrabales y conventillos; mientras que casi todo el interior vegetaba en el abandono y la exclusión, con la riqueza concentrándose obscenamente en medio centenar o poco más de familias del pseudo “patriciado” de la oligarquía –herederos de las apropiaciones de enormes extensiones de campos (perpetrada desde épocas de Mitre y Sarmiento, cuando mediante amañados “títulos de propiedad” acapararon la mayor parte de los muy ricos suelos de la Pampa Húmeda); todo en medio de opulentos festejos que ocultaban al pobrerío “para no dar mala imagen” a los europeos invitados al festín.
Tampoco se mostraban los indicadores sanitarios reflejados en los exámenes médicos de los convocados a la “colimba” (*), que mostraban coeficientes espantosos de desnutrición, enfermedades crónicas e infecciosas, consecuente baja estatura y reducidos físicos, analfabetismo total o funcional, y otras miserias indicadoras de profunda degradación social.
“La Argentina grandiosa del Centenario”, proclamó conceptualmente en un improvisado discurso un General, seguramente bien intencionado y buen tipo, pero muy mal informado en Historia Argentina, dando muestras de la severa confusión conceptual instalada por los historiadores mitristas, los protegidos y “bendecidos” por el academicismo complaciente. “Argentina grandiosa” que era furgón de cola del Imperio Británico.
Eran los “tiempos de la república” declamada, que apenas ocultaba la estructura semifeudal, de la democracia meramente formalista, aquella del voto cantado y de todo tipo de presiones para evitar que el poder escapara de los sectores ultra conservadores. Total la plata entraba a raudales, de la mano de crecientes cosechas y de las ampliaciones de las exportaciones cárnicas, favorecidas por las mejoras tecnológicas importadas de Gran Bretaña y EEUU. Pero así como entraba, salía para pagar deudas externas absurdas e innecesarias, para solventar importaciones de lujos y extravagancias de la oligarquía (como los grandes palacios de tipo europeo construidos en Buenos Aires, en los que todo ¡hasta los ladrillos! era importado). Cero promociones de la industria argentina, ninguna intención seria de industrializarnos y desarrollarnos tecnológicamente.
Es que en Argentina faltó y falta el sector empresario con sentido de grandeza nacional (hubo y hay excepciones); el sector que los sociólogos llaman “la burguesía nacional”. Solo está omnipresente la oligarquía, con sus facetas clasistas con profundos toques racistas, su cerrazón mental, su egoísmo de clase, su pseudo patriotismo de opereta, su subordinación explícita y gustosa a los anglosajones, a los europeos occidentales en general y al “gran país del norte”, y su profundo desprecio visceral a todo desarrollo industrial y tecnológico nacional.
Incluso muchos industriales, al crecer, adoptan las pautas mentales de la oligarquía, y en otros casos son derivaciones, llamadas con mucha propiedad “la oligarquía diversificada” (oligarcas camperos, que incursionan en actividades industriales, pero con las limitaciones y cerrazones mentales propias de la oligarquía).
Cada vez que llegó al poder formal (pues nunca dejó su poderosa cuota de “poder detrás del trono”), la oligarquía desplegó brutales acciones de industricidio, pues aborrece a la industria, en parte por cerrazón mental doctrinaria, pues se considera “heredera y merecedora” del dogmatismo liberal dieciochesco, en su versión más cruda (repiten las mentiras al cuento de Adam Smith, cuan verdades bíblicas reveladas); y en buena parte por egoísmo puro, pues como esa minoría está ahíta de riqueza y poder, no quiere que nada cambie, y le molesta y horroriza que los obreros industriales tengan buenos salarios y buenas condiciones laborales, los cuales son “malos ejemplos” para la humilde peonada de pata’ l suelo, esa buena gente que los oligarcas están habituados a tratar como a cosas, como a meros objetos desechables y despreciables, y con bajísimos salarios, entre los peores del país.
En los hechos, a la oligarquía campera y sus derivados, poco y nada le interesa la soberanía ni la dignidad nacional. Se sienten muy a gusto explícitamente subordinados a la potencia dominante de turno, tal como lo demostraron repetidamente, tal vez nunca tan crudamente como en el vergonzoso Pacto Roca – Runciman de 1933, solo igualado en infamia con las explícitas acciones actuales de entrega de soberanía en Malvinas, el Mar Argentino, la Antártida Argentina, y el debilitamiento de La Patagonia como paso previo a la mansa resignación de soberanía en esas hermosas vastedades australes de nuestro territorio, amenazadas desde varios flancos, el más explícito por las acciones británicas con el mascarón de proa de los “mapuches” –etnia y cultura no locales, pues son araucanos no originarios de suelo argentino-, a los que financian y soliviantan, incluso con agitadores extranjeros mezclados con ellos.
En ese tremendo cuadro de disgregación en marcha, el actual gobierno nacional, de neoliberalismo rampante, no solo “mira para otro lado”, sino también abona con acciones tendientes al despoblamiento patagónico, como han sido las totalmente injustificadas paralizaciones de las dos grandes hidroeléctricas en Santa Cruz; la destrucción y desmantelamiento adrede de la industria electrónica y la de otros artefactos eléctricos en Tierra Del Fuego; los despidos y achicamientos de YPF, que impactaron principalmente en el sur patagónico; las burdas acciones presidenciales de “diplomacia chabacana” intentadas nada menos que ante el ajedrecista mayor de la geopolítica mundial que hoy es Vladimir Putin, que echaron por tierra la financiación de la hidroeléctrica Chihiuido I; la quiebra intencional de los productores de manzanas y peras del Alto Valle del Río Negro (al favorecer importaciones contra toda lógica y con total falta de espíritu patriótico); las paralizaciones de otras obras públicas; y el desmadre general provocado por el aluvión de importaciones, que afectan a todo el país, pero que especialmente están provocando el despoblamiento de la poco poblada Patagonia Argentina.
El cuadro general es muy grave y preocupante, pues vastos sectores de la confusa clase media, están adormecidos por las persistentes acciones mediáticas de distracción y engaño masivo; en el ámbito académico universitario, las acciones de zapa de personeros del neoliberalismo, aliados con “progresistas” trotskistas, anarquistas y otros similares, cierran filas en contra de los que pretendemos en igualdad de condiciones abrir las mentes con espíritu crítico, para pensar fundamentadamente acerca del Pensamiento Nacional y otras escuelas económicas por fuera del liberalismo y de su derivado el marxismo; muchos de los sectores autodefinidos como “de las izquierdas” caen en las redes de falacias severas del indigenismo, del ultra ecologismo, y otras, instigadas por ONGs y Fundaciones, que por lo general siguen los discursos prearmados por bien financiadas ONGs transnacionales –en muchos casos británicas- dedicadas a promover nuestra disgregación nacional y nuestro subdesarrollo permanente; mientras amplios sectores de las FFAA y FFSS demuestran adolecer severas carencias de formación histórica y geopolítica, con lo cual caen en confusiones doctrinales y conceptuales, que no por casualidad evidencian haber sido instaladasa partir de la doctrina de la seguridad nacional, impuesta por cursos de “capacitación” (adoctrinamiento y subordinación mental) de la Escuela de las Américas y similares.
Preocupante panorama, en el que la censura de pensamiento implícita en el accionar de los medios de comunicación concentrados que responden a la oligarquía y a mandantes foráneos, pretenden amordazar a cualquier pensamiento y voz disidente, no alineada con el “pensamiento políticamente correcto”.
Y para “aplicar correctivos” están algunos sectores judiciales, prestos a acciones unidireccionales contra los díscolos, mientras sobreseen o dejan prescribir causas indefendibles de personeros del neoliberalismo, temas en los cuales el actual presidente y sus colaboradores directos evidencian tener gran experiencia. Si algún juez o fiscal no se presta a ejecutar acciones “judicialmente correctas” o a mirar para otro lado, se los persigue e incluso se los amenaza.
Para periodistas, dirigentes gremiales y políticos que no se subordinan al establishment, se constataron numerosas acciones de agresiones físicas y violencias explícitas, que tienen el sello distintivo de patotas y de cierta “mano de obra desocupada” al estilo procesero, la cual incluso incursiona en operativos de “empiojamiento” de las redes sociales, como un alto oficial retirado que comanda acciones de trols, recientemente descubierto. Personajes como ese, definen la tipología de los “patrioteros de bandera”, que suelen gritar a voz en cuello su declamado patriotismo ante el himno y la bandera, pero se prestan a colaborar gustosos con los apátridas que destruyen el tejido socio económico nacional, operando a favor de las potencias neocolonialistas y los grandes poderes financieros transnacionales…pero algunos de ellos, de tan colonizados mentales, ni se dan cuenta del triste papel de Poncio Pilatos que hacen.
Pero Argentina logró superar otros períodos nefastos de nuestra historia. Si abrimos las mentes, ablandamos algunos duros corazones, y fortalecemos espíritus creando Conciencia Nacional, podremos resurgir como Nación digna y soberana. El riesgo muy claro, de no concretarlo; es la amenazante disolución nacional y nuestra involución a un puñado de dóciles republiquetas, manejables a control remoto desde centros de poder globalizantes del exterior.

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Estado y mercado, por un consenso de Argentina

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El gran problema de la Argentina, con altísimo impacto en su desigualdad y en sus ciclos inestables es la vigencia permanente de un empate catastrófico.

En la Argentina conviven:

  • un campo con una fuerte ganancia por exportaciones, 
  • una industria que requiere dólares para crecer pero que es deficitaria en divisas, 
  • sindicatos históricamente fuertes y con capacidad de daño a todo el sistema productivo, 
  • sectores populares que sin la redistribución del ingreso desde el Estado, no alcanzan mínimos básicos de calidad de vida, 
  • un Estado que se hace más fuerte cuando crece la industria, 
  • sectores transnacionalizados, sobre todo en alimentos y energía, que apuntan más al mercado externo que al local, 
  • bancos extranjeros preocupados por mostrar negocios en sus casas matrices antes que en financiar la producción transable del país, 
  • un mercado interno que gana vigor cuando baja el desempleo, lo cual se relaciona con mejoras industriales,
  • gobiernos que no resuelven la tensión de largo plazo entre legitimidad social y defícit fiscal.

Todos estos actores viven en constante disputa, política (para imponer su interés) y estructural (según la disponibilidad de divisas).

Estos sectores están en un equilibrio catastrófico, tal como las enfermedades de Mr. Burns. Es un equilibrio débil que se rompe cíclicamente con cada restricción externa.

Se suele decir que el Estado se retira y desregula el mercado para que éste último asigne recursos de una manera eficiente. Pero toda la historia económica de la Argentina está signada por grandes beneficios otorgados para sectores concentrados cuando el Estado no interviene con medidas que buscan equidad social.

Como para muestra alcanza un botón, cabe recordar los momentos en que el Estado “desreguló la economía” tales como la época de la dictadura o los famosos noventas. Lo que puede verse es que en realidad esa “desregulación” teórica significó un marco de reglas, que en la práctica beneficiaron grandes grupos económicos, sectores de ganancias extraordinarias y empresas transnacionales (por ejemplo recordar la licuación de deudas que se dio con el seguro de cambio en la dictadura, que benefició, entre varios otros, al Grupo Macri, y las privatizaciones que durante la convertibilidad, le otorgaron ingentes beneficios, entre varios otros locales y extranjeros, -¡epa, de vuelta!- al Grupo Macri).

En este sentido, hay un factor determinante que se repite en la dictadura, en los noventas, y de manera incipiente en la actualidad: gobiernos que adoran la deuda, que toman deuda externa para el Estado promoviendo altas tasas de interés, que se sitúan por encima de las tasas internacionales, y de esta forma favorecen la institucionalización de la valorización financiera y la fuga de capitales. Lejos de una libertad económica que brinde salud a la economía, se trata de un libre mercado intoxicado por una deuda pública que apunta a destruir su tejido productivo en el contexto de la apreciación cambiaria (sostenida con deuda), apertura, y caída del mercado interno con el consecuente aumento del desempleo.

El Estado no debe retirarse, ni desregular, por el contrario, debe planificar. 

¿Cuál es el problema de fondo de la Argentina, más allá del modelo dominante?

La notable incapacidad para lograr una combinación de coerción y consenso de largo plazo entre todos los actores mencionados (y alguno que se me habrá escapado ahora). Esa combinación de coerción y consenso, que podríamos llamar hegemonía de largo plazo, es lo que lograron los países desarrollados del mundo. De esa forma, en base a diagnósticos realistas, lograron estabilidad macroeconómica, niveles crecientes de distribución del ingreso equiattivo pero cuidando de no presionar la inflación, se endeudaron en niveles que no ponían en juego la capacidad del Estado para sostener esa hegemonía.

Acá este tema se conoce bajo la idea de políticas de Estado. Que no las hay. No sólo deben buscarse para lograr un desarrollo, además deben ser políticas orientadas al desarrollo (tautológico pero crucial), y eso se logra con hegemonía de largo plazo distributiva, inversora, fiscal, monetaria, industrial y de asignación de recursos con un plan.

Nadie dice que fuera fácil. No lo logró ni el kirchnerismo (aunque coqueteó en varios momentos con políticas aceptables), ni lo está logrando Cambiemos (con un combo de deuda y dependencia que sabemos dónde termina). Es muy difícil, por eso no salimos de nuestras crisis cíclicas.

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Los que siguen anclados en los años 70

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Ningún país serio y con vocación de grandeza puede prescindir de sus Fuerzas Armadas y Fuerzas de Seguridad. Eso es una verdad elemental, en todo sentido, pero mucho más si se analiza el tema con criterio y visión geopolítica.

En Argentina, particularmente, es históricamente cierto e irrefutable, que “el Ejército nació con La Patria”, pues fue creado para repeler las agresiones británicas, y luego fue parte esencial de la Revolución de Mayo y las luchas por la Independencia, hasta 1824.

Por ende, las Instituciones militares y de seguridad son esenciales e irreemplazables. Queda en claro, consecuentemente, que estas reflexiones de ningún modo pueden calificarse como “antimilitaristas”, descalificación rápida e irreflexiva que con notable superficialidad esgrimen los que usualmente no entienden nada de lo que se diferencie, así sea mínimamente, del “formato” que tienen incorporado como lo único “militarmente correcto”; erróneos dogmas grabados a fuego en sus neuronas, en el “proceso”.

Formato político – militar, que en Argentina se instauró excluyentemente desde 1955, se enfatizó en los años ’60 (cuando López Aufranc habría quemado toda la bibliografía de contenido Nacional en los Institutos Militares, para que nada contradiga los dogmas liberales), y se institucionalizó desde los años ’70, sobre la base de los cursos de adoctrinamiento político (aderezados como cursos de capacitación) implementados por la Escuela de las Américas, para copiarse en cascada en diversos instructivos y cursos internos, de forma tal de intentar tener cooptados los pensamientos y enfatizando que “el” enemigo, prácticamente único y severamente demonizado, quedó señalado en “el comunismo” y en todo lo que –a criterios muy cerrados- pudiera parecérsele, por caso el cooperativismo, o todo lo que rozara lo social, lo comunitario, etc.

Se hizo creer que éramos parte del mundo “libre, occidental y cristiano”, que no era ni es libre, ni occidental ni cristiano…pero analizar esto en profundidad requeriría al menos otro artículo.

El ejemplo “impoluto” a seguir, era “el gran país del norte”, aberración conceptual que hasta los egresados liceístas suelen repetir como verdad revelada; al punto tal que muchos retirados y muchos liceístas, en el subconsciente evidencian sentirse tan identificados con EEUU y Europa Occidental, que para ellos la argentinidad es algo accesorio casi desechable, o al menos subordinado a aquel “sentimiento principal”. Mientras, para La Marina, La Rubia Albión seguía -¡y aun sigue!- siendo su referencia indiscutible, por supuesto desconociendo las continuas agresiones e injerencias sutiles o desembozadas de los británicos a lo largo de nuestra historia, manejando los hilos de nuestra política y nuestra

economía, en la balcanización del enorme territorio del Virreinato del Río de la Plata, del cual somos herederos históricos indiscutidos, y “minimizando” la ocupación manu militari de Malvinas, Sandwiches del Sur y Georgias del Sur, además de las pretensiones británicas sobre todo el territorio de la Antártida

Argentina; y de las acciones de zapa, semiencubiertas, que buscan quitarnos La Patagonia, indigenismo y neoliberalismo mediante. Al menos dos libros, escritos después de la Guerra Del Atlántico Sur, prueban el grado de subordinación mental del que adolecen al menos algunos altos oficiales de la Marina Argentina.

Tan serio y pernicioso resultó ese proceso de adoctrinamiento, que en muchos casos, implícitamente quedó grabada la subordinación mental total a EEUU y a Europa Occidental. Como notas de color, pero que hacen al tema, menciono dos casos anecdóticos muy claros: 1) en pleno “proceso”, un alto oficial de La Marina, que oficiaba de Ministro de Economía de Misiones, se refirió al cooperativismo como “ese engendro comunista” (aberración conceptual que no amerita mayores explicaciones); 2) pocos años atrás, en unas jornadas de la Diplomatura en Geopolítica, dictada en Posadas, un alto oficial de una fuerza de seguridad, cuando se analizaban los cambios que están verificándose en el tablero geopolítico mundial, con el resurgimiento ruso, la fuerte y creciente influencia china y el rol relevante de los BRICS; ese alto oficial, exultante exclamó “pero yo pienso que ‘nos conviene’ depender de EEUU” (sic); ni se le pasó por la mente, que el objetivo concreto debe ser no depender de nadie, pero ese pensamiento de corte nacional, no está en el “chip” que le instalaron en su cerebro; lo entrenaron para que su “nacionalismo” esté subordinado mentalmente a EEUU.

La clave de esas dos anécdotas (y muchas más que sería interminable relatar), que no por casualidad se tapan, pues resultan “inconvenientes” para los poderes establecidos del neoliberalismo; y su solución, es volver a la Doctrina de la Defensa Nacional de la Ley Riccheri, dejando de lado definitivamente la muy nefasta doctrina de la seguridad nacional. Doctrina esta última elaborada a medida de los intereses de las potencias colonialistas imperiales, e impuesta en su momento a Íbero América como pensamiento único y excluyente, por los Centros de Poder de EEUU y Gran Bretaña.

Todo eso constituyó un masivo proceso de cooptación mental, manipulando e instalando enfoques cerrados, de tipo doctrinario binario, del formato “amigo-enemigo” excluyente de visiones más amplias, razonadas y que con lógica deberían contemplar otros criterios que involucren capacidad de razonamiento sin

preconceptos, y que tengan como prioridad absoluta la Soberanía Nacional.

Como además la doctrina de la seguridad nacional, se instaló como

pensamiento único, en un marco de violencias cruzadas en los “años de plomo” de la guerrilla y la contrainsurgencia, sus pautas doctrinarias calaron muy hondo y en muchos se instalaron como pensamiento único admisible, a tal punto que el mero

cuestionamiento, así sea muy bien fundamentado, genera rechazo visceral,

puramente emotivo y proclive a la violencia fácil contra los emisores de “pensamiento sacrílegos” que puedan cuestionar aquellas supuestas “verdades absolutas”.

En las mentes más simples, todo cuestionamiento es absurda e

irreflexivamente calificado de “antimilitarismo” sospechoso de “subversivo” o “comunista”. Y en los que se podría suponer más capacitados, como muchos oficiales del espectro de los retirados, cualquier tipo de razonamiento estratégico suele conducir, por abstrusos mecanismos mentales inculcados profundamente, a reflexiones pretendidamente muy sesudas, ancladas en los ’70, que focalizan todos los males en “la subversión marxista”, que para esas mentalidades obtusadas por años de repeticiones conceptuales constantes, termina siendo “el” enemigo, único y excluyente.

Siendo más claro: abundan los análisis “de la actualidad”, con mayor o menor profundidad, efectuados por oficiales retirados consustanciados con “el proceso” y por civiles del mismo sesgo doctrinal, que luego de ciertas menciones a hechos actuales, terminan indefectiblemente echando las culpas o las sospechas “al comunismo internacional” (o conceptos asociados), mientras surfean torpemente eludiendo por completo toda evaluación profunda actual nacional, ¡y ni cuestionan al neoliberalismo apátrida ni a sus personeros locales e internacionales!

Ni se les cruza por la mente analizar las agresiones constantes, mediante acciones de “guerras blandas”, a las que somos sometidos a diario por las  Potencias Atlantistas y por los mega poderes financieros transnacionales.

Tan cerrados son algunos criterios, tan obtusos en su forma de “pensar” condicionada al extremo, que ni siquiera advierten que la realidad mundial es hoy muy diferente a la imperante hace casi medio siglo atrás.

En ese contexto de severa colonización cultural, omiten considerar, y se enfurecen si se los menciona, que el motivo y objetivo real de perpetración del “proceso”, fue instalar el neoliberalismo salvaje en Argentina, y que para garantizar todas las tropelías de los personeros de esa doctrina económica, lamentablemente, las FFAA y FFSS tuvieron el muy indecoroso rol de fuerzas de ocupación al servicio del neoliberalismo y de las severas pautas del Consenso de Washington; que nos endeudaron brutalmente, afectaron profundamente el tejido social nacional, y atacaron con saña toda la estructura industrial y tecnológica argentina, formateándonos como dócil colonia de los poderes plutocráticos mundiales y de las Potencias del G 7, las que son sedes y Estados funcionales a esos factores de poder globalizantes de las finanzas transnacionales.

Tampoco saben, y dudosamente lo estudien, que “el proceso” fue

totalmente funcional a la evaluación de Harry S. Ferns, cuando expresó que la única forma de desarticular los notables avances socio económicos logrados por el peronismo, era mediante el estallido de una guerra civil y sus profundas fracturas, a la cual nos empujaron de hecho Gran Bretaña y EEUU, entre otros, en esos aciagos años. Hoy los fervorosos “proceseros” ni son conscientes de todo ello.

Esos confusos anclados en los años ’70, suelen emocionarse fácil con las formalidades huecas, como algún desfile con mucha promoción presidencial neoliberal ¿se entiende el concepto, no?; pero parecen “no darse cuenta” de las terribles consecuencias de las acciones de entrega y resignación de soberanía explícitamente tramitadas, en lo que hace al Mar Argentino, Malvinas, Georgias y Sandwich del Sur, La Antártida Argentina, e incluso La Patagonia, cuyo despoblamiento acelerado fogonea y provoca el neoliberalismo hoy nuevamente gobernante en Argentina.

Es tarea ardua intentar hacer entender a los dogmáticos “proceseros” y otros retirados que piensan en forma similar a aquellos, que la soberanía no se agota en el himno y la bandera; y que defender la industria nacional, la tecnología argentina, la concepción geopolítica de la Patria Grande, el necesario rearme sin depender de tecnologías de la OTAN, la salud e instrucción de la población, los acuerdos económicos y de defensa extra OTAN (principalmente con China y Rusia, por elementales principios de Geopolítica), hacen a la esencia concreta del tema.

Por cierto, esos confusos sectores militares, anclados en los años ’70, lejos están de los pensamientos y acciones señeras, que con patriotismo y desinterés personal, concretaron grandes militares que son referencias indiscutibles de defensa clara e insobornable de los Intereses Nacionales, como Riccheri, Mosconi, Baldrich, Savio, Perón, Guglialmelli, Rodríguez Zía y otros muchos, no por casualidad hoy “olvidados” y fuera de toda mención.

Por el contrario, con dudosa inocencia, siguen exaltando a Aramburu (cuyo nombre provocativamente tiene la propia Escuela de Infantería del Ejército) y Rojas (ambos fusiladores contumaces y claramente actuantes instigados por los británicos en el golpe de Estado de 1955), Videla y otros (funcionales a los designios del Departamento de Estado, de Downing Street 10 y de Wall Street).

Ese estado de profundas confusiones doctrinales, también afecta a vastos sectores de las clases medias, pero es mucho más preocupante y pernicioso en el ámbito militar, pues por formación y vocación, el auténtico patriotismo bien fundamentado y no el mero patrioterismo fuera de foco, debería ser el eje del pensamiento castrense. Por cierto muchos reflexionan, se cuestionan e intentan analizar el todo con visión actual, con fundamentos y objetividad. Pero otros muchos siguen prestando oídos y credulidad, a los enrevesados argumentos de muy confusos liberales, que bajo pátinas de pseudo nacionalismo, en rigor son funcionales a los sectores de poder, que nos quieren sumisos y subdesarrollados.

Descarnado y doloroso análisis de un aspecto poco evaluado de la realidad nacional, que de no rectificarse, nos lleva directo a la disolución nacional, a la cual también abonan sectores de las “progresías” huecas, enroladas en el indigenismo, el ecologismo, el derecho humanismo y otros instrumentos de guerras blandas, operados hábilmente por Gran Bretaña y las demás potencias atlantistas.

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El siguiente paso: más radicalismo para fortalecer Cambiemos

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Domingo 15 de Marzo de 2015, el primer paso: tras horas de intenso debate, los radicales de todo el país definíamos como estrategia electoral para enfrentar al kirchnerismo, competir en las PASO y caminar junto al PRO y la Coalición Cívica. Fue una Convención Radical histórica además de una de las manifestaciones de democracia partidaria más contundentes de las últimas décadas. A los pocos días nacía Cambiemos, con el objetivo de representar a la mayoría de los argentinos que demandaban terminar con las peores prácticas del populismo kirchnerista….y lo logramos.

Miércoles 17 de Febrero de 2016, el segundo paso: tras el recambio presidencial y las primeras medidas del nuevo gobierno, en la Cámara de Diputados de la Nación nacía oficialmente el Interbloque Cambiemos, hecho que sería replicado a los pocos días en el Senado. El objetivo parecía imposible: en clara minoría en ambas Cámaras, teníamos que asegurar gobernabilidad a través de la sanción de las principales leyes que demandaba el país, como la salida del default, el apoyo a las Pymes, la repatriación de capitales, el pago histórico a los jubilados y la sanción del Presupuesto 2017, entre otras medidas. Contra todos los pronósticos, en todos estos meses logramos construir una sólida y eficaz coalición parlamentaria. Tuvimos tragos amargos por supuesto, como el bloqueo a la reforma política por parte de sectores políticos que añoran la arbitrariedad y la falta de reglas transparentes en democracia.

De acá en adelante, el siguiente paso: luego de haber conformado un exitoso frente electoral en el 2015, luego de haber creado y sostenido un exitoso bloque parlamentario en el 2016, el siguiente paso es fortalecer a Cambiemos como una sólida coalición política. ¿Qué implica ello? Que en las principales decisiones de gobierno, debemos practicar más el dialogo y el consenso entre los partidos que conformamos Cambiemos; que debemos generar un ámbito donde se puedan canalizar nuestras posturas a través de nuestros órganos de conducción; que debemos construir estrategias comunes donde todos los actores del espacio (y no solo uno) salgamos fortalecidos, donde las ganancias y las pérdidas (los aciertos y los errores) sean de responsabilidad compartida; en pocas palabras, se trata de fortalecer el “nosotros” que tan bien funciona en lo parlamentario, y tan bien demostró funcionar en lo electoral. Este fortalecimiento no pretende quitarle ejecutividad al gobierno, todo lo contrario, procura encontrar los mejores canales para que a partir de la diversidad de voces que contiene Cambiemos, se puedan evitar errores y tomar las más eficaces y eficientes decisiones políticas y de gobierno. Más radicalismo para fortalecer a Cambiemos como una coalición política, no implica tener más cargos o más ministerios, implica que los radicales tengamos los canales asegurados para influir “ex ante” y no “ex post” en las soluciones que demanda el país.

Dar este paso es prioritario y urgente, a fin de que Cambiemos concurra a las urnas con la mayor fuerza y representatividad posible, dos grandes garantías para obtener el mejor resultado electoral. Si logramos dar este tercer paso, el peligro y el fracaso de regresar al populismo será nada más que un lejano recuerdo.

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Protocolo y estilo de una Primera Dama

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Por Victoria Puppo, asesora de imagen. Las responsabilidades de una primera dama son sociales, comunitarias y debe participar de las actividades protocolarias de su esposo. Por ejemplo, viajes al extranjero, visitas oficiales, ceremonias propias del país.

Sin dudas, Juliana Awada, tiene un papel preponderante como primera dama argentina, de hecho, se la consideró la más elegante, y su visita a España fue  esperada. Juliana asegura que quiere “ser normal”, que la clave para seguir sintiéndose así aunque su marido, haya asumido la presidencia de la Nación es aferrarse a los afectos. En días de tanta exposición, se movió con naturalidad con el protocolo (cuentan que se sabía de memoria cada paso de los actos oficiales) y el hecho de prepararse para la ocasión no le quitó el sueño.

“Va a seguir arreglándose día a día con lo que se le presente, porque está acostumbrada a manejarse con ropa; no la asusta, no es un problema para ella”, cuenta Amelia Sabán, de Ménage à Trois, la firma que la vistió para el Colón.

 

Y acaso ahí esté la clave de su estilo: ese vestido off-white hasta los tobillos, en crepe, con escote en la espalda y cinturón de Zanotti, que usó para su primera gran gala, no fue un diseño hecho a medida. Juliana lo eligió hace un tiempo en la tienda y pidió que se lo reservaran para el caso de ganar Macri las elecciones. “Hay miles de diseñadores jóvenes y talentosos. Me gustaría poder vestirme con muchos de ellos, sobre todo en los viajes oficiales, para mostrarle al mundo toda la capacidad que tenemos los argentinos”, sostiene Awada.

 

En sus “looks” durante sus primeras veinticuatro horas como Primera Dama, la diseñadora de Awada, la empresa familiar de diseño, fue coherente con su habitual estilo: colores neutros, cero estridencia y cortes net. Para su debut en la asunción presidencial eligió una pieza de encaje off-white, que anticipa la colección invierno de Awada, con forro de seda natural, transparencias en escote y mangas, corte a la cintura y estricto largo hasta la rodilla. Los stilettos que usó con este outfit se los regaló una amiga y los accesorios son propios, como los diminutos y sobrios aros de brillantes. “Jamás me verán con ropa apretada”, asegura quien pretende ser embajadora de nuestro diseño en el mundo. A la hora de definir su estilo, Juliana dice: “Yo me visto muy tranquila. No soy compulsiva ni caigo en excesos.

 

Creo en esto totalmente, no usa muchos accesorios, tiene un físico privilegiado, pero por sobre todo tiene experiencia y es muy segura de ella misma.

De su presentación en España, solo queda felicitarla, los colores no eran iguales aunque puede pasar, formal sonriente, nada que decir , con respecto a la cena de noche debo decir que nuestra primera dama  por lejos se lució con un Gabriel Lage hecho para ella con encajes muy femenino , exigente tarea, con la que Juliana se lleva muy bien !!!! Me encanta que repita sus zapatos, que use jeans y se la vea fresca y cómoda en esa tarea.

 

Duelo de estilos

La primera dama se prepara desde hace meses para este día.  A finales de diciembre, su equipo se puso en contacto con Lage -quien ya la hizo descollar en su encuentro con Michelle Obama el año pasado-, para encargar un vestido de etiqueta que se ajustara a la moda europea sin dejar de lado el estilo personal de Juliana.

El resultado fue un magnífico diseño realizado sobre su cuerpo de tul labrado con apliques en hilo de seda realizados exclusivamente para este vestido, en color rosa, con tinte saturado con visón, de falda campana con un corsage armado sobre una transparencia nube. El vestido tenía además distintos tipos de piedras bordadas: cristales Swarowsky, mostacillas y un cristal partido, todas ellas en color plata y al tono con el vestido.

El color no fue caprichoso: entre las recomendaciones protocolares que recibió la primera dama se indicaba una gama particular de tonos claros. Ella finalmente se decidió por este tono de rosa. Completó su look con un clutch a juego, de la misma tela, todo bordado a mano por manos argentinas. 

Gabriel Lage contó cómo fue la confección de la pieza, una verdadera joya que en general lleva tres meses para realizarse, pero que él tuvo que hacer en un récord de dos meses. “Ella estaba feliz”, hicimos la prueba la semana pasada y lo recibió el lunes justo antes de viajar”, dijo exultante el diseñador. “Todo está hecho a mano. Tiene una base de género comprada, es un tul labrado. Luego, encima de ese género comprado, mandamos a hacer un hilo de seda. Esto se hace así: realizamos un dibujo con el diseño que uno quiere, en este caso hojas y búlgaros y algunas flores grandes. El hilo de seda se hace exclusivamente para el vestido, se pega sobre la base.

 Entonces el género es exclusivamente creado para ella. El color también está teñido a su gusto. La tela original es blanca con hilos plata. Al principio ella estaba entre los platinos pero se decidió por este tono que queda fantástico en Juliana”, detalló.

Según Lage, la línea elegida para el vestido se ajusta a las últimas tendencias en las capitales europeas de la moda: “Las faldas amplias, que no se llevan mucho en Argentina, es lo que más se está viendo en Europa. Esos trabajos a mano que crean una pieza en la costura también. Al no ser géneros comprados la pieza es realmente única”.

Aunque el diseñador también elogió mucho la elección de la reina diciendo: “me pareció fantástico que eligiera un vestido negro absolutamente clásico, muy acorde a su estilo, y que estuvieran tan distintas”, opinó-, adjudicó la razón del triunfo de Juliana en cada una de sus apariciones públicas a su increíble personalidad, sostiene: “La personalidad es lo que marca esa distinción con Juliana. Se maneja con un vestido de alta costura como si tuviera un jean y una remera, es alucinante.”

El look de Letizia

La reina, que eligió un color totalmente opuesto a la paleta que sugirió llevar a la primera dama argentina, el negro, dio cátedra de elegancia con un diseño de su modisto de cabecera, Felipe Varela.  Vestido entallado de terciopelo negro con cola, mangas largas y cerrado hasta el cuello, marcando a la perfección su esbeltísima figura. Pero lo que marcó un verdadero gesto que evidenciaba la importancia que le dieron los reyes a este encuentro fue la elección de las joyas: la reina usó una tiara de la colección de joyas de la Familia Real, que la reina Sofía reservaba para las grandes solemnidades y que Letizia nunca había usado hasta ahora. Se trata de la Tiara de Lis, emblema de los Borbones, realizada en platino y brillantes por la firma Ansorena. Completó el conjunto con unas pulseras gemelas de brillantes con historia: eran de la reina Victoria Eugenia y la última vez que se vieron fue en un retrato oficial de la reina Sofía, de 2007.

 

¿Qué dice el protocolo sobre el comportamiento para este tipo de acontecimientos?

 

Existen algunos detalles de comunicación que se debe tomar en cuenta:

1.-Cuando se realiza una presentación la manera adecuada es utilizar la siguiente frase:  Sra. de (apellido del presidente de la república).

2.- Sobre Oficial, Sra. de (apellido de su esposo)

3.- Saludo de la correspondencia, distinguida

4.- Introducir a un grupo: Sra. Nombre y Apellido Primera dama de…

Un equipo de asesores generalmente acompaña a los presidentes en todas las actividades relacionadas a su cargo, por ejemplo: Asesores de Imagen y moda. Detrás de la primera dama siempre van existir asesores que la orienten en cómo debe proyectar su imagen de la mejor manera logrando crear empatía en su país. Así también expertos en el área de la moda que estén claros en el tipo de outfits que deben llevar cada día, cada viaje y también saber lo que debe llevar o no dependiendo de la cultura del país que visitará. Por ejemplo: visita al Papa, los asesores de moda no solo deben saber de tendencias de moda sino de aspectos de protocolo sobre el tipo de prendas de vestir que deben llevar a determinadas encuentros.

 

Otros cargos la secretaria social, jefa de gabinete que desarrollan actividades de la casa Presidencial, desde almuerzos, reuniones y llevar la agenda del día a día. La primera dama es la anfitriona de casa presidencial y ella debe coordinar todo lo que atañe a tal actividad.

 

Posición de Protocolar:

Este es un aspecto importante a tomar en cuenta. La primera dama asimila la jerarquía o rango de su esposo a nivel protocolar. Ella por lo general va estar ubicada al lado izquierdo de su esposo. Es necesario acotar que esta ubicación cambia cuando se unen otros asistentes, personalidades. El orden de precedencias cambiará según la importancia.

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