Cripto

Más de 25 instituciones académicas participarán del Foro Blockchain & Universidades 2026

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Entre los disertantes confirmados se encuentran Santiago Siri, divulgador tecnológico, y Diego Gutiérrez Zaldívar, fundador de Rootstock, entre otros referentes del ecosistema. El evento reunirá a más de 25 universidades, superando la convocatoria de la edición anterior. Participarán la Universidad del Salvador, la Universidad Nacional de Cuyo, la Universidad Tecnológica Nacional Regional Buenos Aires, Avellaneda, Delta y Córdoba, la Universidad de San Isidro, la Universidad Champagnat, la Universidad Católica de Salta, la Universidad Siglo 21, la Universidad Nacional del Delta, la Universidad de Congreso, la Universidad del Museo Social Argentino, la Universidad Católica de Córdoba, la Universidad de Belgrano, la Universidad Nacional de Lanús, la Universidad Nacional de Quilmes, la Universidad Nacional de Tres de Febrero, la Universidad Nacional de La Plata, la Universidad Metropolitana para la Educación y el Trabajo, la Universidad de la Marina Mercante, la Universidad Nacional de Avellaneda, la Universidad de la Defensa Nacional – Facultad Fuerza Aérea, la Universidad Nacional de las Artes, la Universidad Nacional de Lomas de Zamora y, por primera vez, una institución del exterior: la Universidad del Pacífico, de Perú; hasta el momento.

Apoyan el Foro Blockchain & Universidades 2026 Project Catalyst, Cardano LATAM, Mujeres en Cripto, Música W3, Cripto La Plata, Instituto de Innovación Digital + CiudadanIA, Red Uniblock, Potencia Argentina, Diario Bitcoin, Criptotendencias, Cámara Blockchain del Uruguay y Cámara Paraguaya de Blockchain.

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Creemos que la educación es el puente para que la tecnología blockchain genere un impacto real en la sociedad. Reunir cada vez a más universidades demuestra que existe un interés genuino por formar profesionales preparados para los desafíos que vienen y construir, desde la academia, un ecosistema más innovador y transparente“, destacó Guido Zatloukal, presidente de Fundación Blockchain Argentina.

Con esta segunda edición, Fundación Blockchain Argentina reafirma su compromiso con la promoción de la educación, la innovación y la articulación entre el ámbito académico y el ecosistema tecnológico, impulsando espacios de encuentro que favorecen el intercambio de conocimientos, la colaboración y el desarrollo de nuevas iniciativas vinculadas a blockchain y las tecnologías emergentes.

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Jeeves desembarca en Argentina para impulsar los pagos corporativos con stablecoins

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Jeeves, la plataforma global de infraestructura financiera para empresas, anunció el inicio de sus operaciones en Argentina como parte de su estrategia de expansión en América Latina.

La compañía ofrecerá en el país una solución integral que combina cuentas internacionales, tarjetas corporativas, gestión de gastos, pagos transfronterizos, operaciones de tesorería y herramientas para operar mediante stablecoins.

La propuesta está dirigida tanto a empresas argentinas que necesitan administrar sus finanzas en distintas monedas y mercados como a compañías internacionales que realizan pagos a proveedores y contratistas en el país. La plataforma permite a CFOs y equipos financieros centralizar pagos, gastos y movimientos de tesorería, con mayor control y visibilidad.

Como parte de su plan local, Jeeves proyecta superar los 100 clientes enterprise en Argentina durante 2026 y alcanzar un volumen anualizado de US$500 millones procesados mediante stablecoins. Además, abrirá oficinas en la Ciudad de Buenos Aires y ampliará su equipo para acompañar el desarrollo de la operación.

“Argentina representa exactamente el tipo de mercado donde nuestra infraestructura puede generar un impacto concreto. Las empresas necesitan mayor control y visibilidad sobre sus finanzas, pero también herramientas que les permitan operar entre distintos mercados de manera simple, rápida y eficiente. Nuestro objetivo es ofrecerles una plataforma global que centralice esas operaciones y acompañe su crecimiento”, afirmó Dileep Thazhmon, fundador y CEO de Jeeves.

Entre sus funcionalidades, Jeeves permite acceder a cuentas en dólares y euros sin necesidad de constituir una entidad en Estados Unidos. Además, habilita pagos programáticos con stablecoins en más de 190 países.

En Argentina, la creciente adopción de dólares digitales está ampliando las alternativas disponibles para que las empresas administren liquidez, realicen pagos internacionales y operen en moneda extranjera. Jeeves busca integrar esos flujos con soluciones corporativas de tesorería, control de gastos y pagos.

Para liderar esta estrategia, la compañía incorporó a Federico Javin como Head of Stablecoin Growth. Con base en Buenos Aires, el ejecutivo tendrá a su cargo la estrategia global de Jeeves vinculada con dólares digitales.

“Argentina ya atravesó una dolarización digital de facto. El próximo paso es integrar esos flujos con herramientas de nivel empresarial que permitan administrar la tesorería, los gastos y los pagos internacionales desde una misma plataforma. Eso es lo que estamos construyendo”, señaló Javin.

La llegada al país coincide con un período de expansión para el negocio global de Jeeves: en los últimos siete meses, la plataforma procesó más de US$700 millones en stablecoins. Entre enero y marzo de 2026, el volumen procesado en stablecoins por la plataforma se triplicó y marzo registró el mayor nivel de actividad de la compañía dentro de este segmento. El desembarco refuerza su presencia en América Latina y su apuesta por Argentina como mercado estratégico para el desarrollo de estas soluciones.

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¿Será 2026 el gran año de las criptomonedas?

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El mercado de las criptomonedas llega a 2026 con una combinación poco habitual de mayor participación institucional, nuevas aplicaciones financieras y una comunidad minorista que sigue buscando información en canales alternativos. Dentro de este ecosistema, los canales con señales de Telegram para trading reflejan cómo una parte del análisis y de las ideas de mercado circula fuera de las plataformas tradicionales, aunque cualquier recomendación debería contrastarse con datos propios, límites de riesgo y una estrategia claramente definida.

La pregunta de si 2026 será realmente un gran año no puede responderse observando únicamente el precio de Bitcoin o de las principales altcoins. El mercado está formado por sectores muy diferentes, desde stablecoins y plataformas de pagos hasta servicios de custodia, redes blockchain y aplicaciones descentralizadas. Cada uno de ellos puede avanzar a un ritmo distinto.

También es posible que el sector crezca sin que todos los activos aumenten de valor. Algunas empresas pueden atraer usuarios y generar ingresos mientras sus tokens permanecen estancados. Otras pueden experimentar subidas rápidas sin demostrar una utilidad suficiente para mantenerlas a largo plazo.

El escenario más probable es un mercado más selectivo. Los proyectos con liquidez, usuarios reales y una función económica clara tendrán más posibilidades de beneficiarse de una nueva fase de expansión. Los que dependan principalmente de incentivos, publicidad o expectativas pueden encontrar dificultades cuando disminuya el entusiasmo.

Para entender qué puede definir 2026, conviene analizar no solo las oportunidades, sino también las condiciones necesarias para que el crecimiento sea sostenible. La adopción, la regulación, la liquidez y la calidad de la infraestructura serán tan importantes como cualquier previsión de precios.

La entrada institucional puede cambiar la estructura del mercado

La participación de instituciones financieras suele considerarse una señal de madurez. Los bancos, gestores de activos, fondos y empresas de pagos pueden aportar capital, experiencia operativa y acceso a millones de clientes.

Su entrada, sin embargo, no significa que vayan a invertir en todos los proyectos disponibles. Las instituciones suelen concentrarse en activos con mercados profundos, custodia profesional y una situación jurídica más clara.

Esta selección puede aumentar la distancia entre los proyectos establecidos y los más pequeños. Las principales redes pueden atraer una mayor proporción de capital, mientras otras dependen principalmente de inversores minoristas y movimientos especulativos.

La liquidez será uno de los factores decisivos. Un fondo necesita comprar o vender cantidades importantes sin provocar una variación extrema del precio. Para ello, requiere mercados activos, numerosos participantes y proveedores capaces de mantener operaciones ordenadas.

Una elevada capitalización no garantiza que exista suficiente liquidez. El valor de mercado se calcula aplicando el último precio a todos los tokens en circulación, incluso cuando solo se ha negociado una pequeña cantidad cerca de ese nivel.

Si un gran titular intenta vender y no encuentra compradores suficientes, la cotización puede caer rápidamente. Este riesgo es especialmente relevante en activos cuyo volumen se concentra en pocas plataformas.

Las instituciones también exigen soluciones de custodia diferentes de las utilizadas por un inversor particular. Una empresa no puede depender de una sola persona que controle una frase de recuperación.

Necesita procesos de autorización, registros internos, separación de activos y mecanismos para responder ante incidentes. Esto puede beneficiar a proveedores especializados en custodia y seguridad.

La oportunidad no se limita a la compra de activos. Las compañías que ofrecen datos, monitorización, contabilidad y cumplimiento normativo pueden crecer a medida que aumenta la participación profesional.

Estas empresas pueden generar ingresos mediante tarifas y suscripciones. Su modelo no depende necesariamente de que todo el mercado suba al mismo tiempo.

La entrada institucional puede mejorar la infraestructura, pero también aumenta la concentración. Si una gran cantidad de fondos utiliza el mismo custodio o la misma plataforma, un problema en ese proveedor puede afectar a numerosos participantes.

La centralización puede aparecer incluso cuando los activos funcionan sobre redes abiertas. Los usuarios mantienen la posibilidad técnica de controlar sus fondos, pero la mayoría puede preferir intermediarios que ofrezcan comodidad, asistencia y recuperación de acceso.

Este cambio puede acercar el sector a las finanzas tradicionales. Los clientes obtienen productos más sencillos, aunque dependen nuevamente de entidades que controlan la custodia y las condiciones de acceso.

El crecimiento institucional tampoco garantiza estabilidad. Los fondos profesionales pueden vender activos para reducir riesgo, obtener liquidez o compensar pérdidas en otros mercados.

Si los activos digitales se integran en carteras más amplias, pueden reaccionar con mayor intensidad a cambios en los tipos de interés, la inflación y las expectativas económicas.

El gran año que muchos esperan podría estar impulsado por instituciones, pero sería probablemente un crecimiento concentrado. Los activos con infraestructura sólida recibirían la mayor parte del capital, mientras los proyectos menos líquidos quedarían expuestos a movimientos más extremos.

Las stablecoins y los pagos pueden ampliar la adopción real

Una de las claves de 2026 puede estar en los usos que no dependen de la subida del precio. Las stablecoins representan uno de los ejemplos más claros.

Estos activos intentan mantener un valor vinculado a una moneda tradicional. Su objetivo principal no es ofrecer una gran rentabilidad, sino permitir que el valor se transfiera a través de redes digitales con menor volatilidad.

Durante mucho tiempo, las stablecoins se utilizaron sobre todo para mover fondos entre plataformas de negociación. Ahora pueden convertirse en herramientas para pagos internacionales, comercio electrónico y operaciones entre empresas.

Una compañía que trabaja con proveedores en diferentes países puede utilizar este tipo de activo para liquidar determinadas obligaciones fuera del horario bancario. Un trabajador remoto también puede recibir un pago sin depender de una larga cadena de intermediarios.

La oportunidad económica se extiende a todo el sistema que rodea estas transferencias. Los comercios necesitan herramientas para aceptar pagos, convertirlos y registrarlos. Las empresas requieren soluciones de contabilidad y control de acceso.

Los proveedores de carteras pueden ofrecer cuentas empresariales con autorizaciones múltiples, límites y registros detallados. Las compañías de cumplimiento pueden ayudar a verificar clientes y detectar operaciones inusuales.

Esta actividad puede continuar aunque los activos especulativos atraviesen una etapa de menor demanda. Una empresa utiliza un sistema de pagos porque mejora un proceso, no porque espere que el instrumento aumente de precio.

Sin embargo, una stablecoin no es segura únicamente por mantener una cotización estable durante condiciones normales. Su fiabilidad depende de las reservas y del funcionamiento del emisor.

Los activos utilizados como respaldo deben tener suficiente valor y ser accesibles. También necesitan liquidez para atender solicitudes de reembolso durante momentos de tensión.

Un emisor puede mostrar reservas suficientes y, aun así, tener dificultades si debe venderlas rápidamente. La estabilidad depende tanto de la cantidad como de la facilidad con la que los activos pueden convertirse en efectivo.

Las relaciones bancarias crean otra dependencia. Si el emisor concentra una parte importante de sus reservas en pocas entidades, un problema en una de ellas puede afectar al acceso a los fondos.

Los usuarios también necesitan saber si pueden solicitar el reembolso directamente o si deben vender sus tokens en una plataforma. En una crisis, la diferencia puede determinar si reciben el valor esperado.

El crecimiento de las stablecoins puede beneficiar a las redes que procesan las operaciones. Una blockchain capaz de ofrecer costes predecibles y alta capacidad puede atraer a empresas y aplicaciones.

No obstante, más transferencias no siempre producen mayor valor para el token nativo de la red. Si las comisiones son muy reducidas o la oferta aumenta continuamente, la actividad puede generar poca demanda adicional para el activo.

Esta distinción será esencial en 2026. Una tecnología puede alcanzar una adopción amplia sin que todos los inversores relacionados con ella obtengan beneficios.

Los pagos pueden convertirse en una de las áreas más importantes del mercado precisamente porque no dependen de la especulación. Su éxito se medirá por la cantidad de empresas y personas que los utilizan de forma recurrente.

Si el sector consigue ofrecer transferencias rápidas, transparentes y fáciles de administrar, puede atraer a usuarios que no se consideran participantes del mercado cripto.

Una persona podría utilizar una aplicación basada en blockchain sin gestionar directamente claves, redes o comisiones. La tecnología funcionaría en segundo plano, igual que ocurre con otros sistemas digitales.

Este tipo de adopción sería menos visible que una gran subida de precios, pero podría construir una base económica más sólida.

La regulación separará a los proyectos preparados de los vulnerables

La regulación será otra de las fuerzas que definirán si 2026 se convierte en un año decisivo. La falta de reglas claras ha limitado durante mucho tiempo la entrada de empresas financieras y ha creado incertidumbre para plataformas y usuarios.

Un marco más preciso puede establecer cómo deben protegerse los fondos, qué información deben presentar los emisores y qué responsabilidades asumen los proveedores.

Esto puede mejorar la confianza. Una empresa está más dispuesta a invertir si conoce los requisitos que deberá cumplir y si puede prever cómo será tratado su producto.

Los bancos y gestores también necesitan reglas comprensibles antes de ofrecer servicios a gran escala. La claridad puede facilitar la creación de nuevos productos y ampliar el acceso.

Sin embargo, el cumplimiento normativo exige recursos. Las plataformas necesitan especialistas jurídicos, controles de identidad, sistemas de monitorización y medidas de ciberseguridad.

Las compañías grandes tienen más capacidad para asumir estos gastos. Pueden repartirlos entre una base amplia de clientes y reutilizar sus sistemas en diferentes productos.

Las empresas pequeñas pueden encontrarse en una posición más difícil. Algunas tendrán que reducir servicios, abandonar ciertos mercados o colaborar con instituciones autorizadas.

El resultado puede ser una mayor concentración. Un grupo limitado de plataformas puede controlar una parte creciente de la negociación, la custodia y los pagos.

Esta consolidación tiene ventajas y riesgos. Los proveedores grandes suelen disponer de más recursos para mejorar la seguridad y responder a incidentes.

Al mismo tiempo, una mayor dependencia de pocas empresas crea puntos de fallo importantes. Un problema técnico, financiero o legal puede afectar a una parte considerable del mercado.

La regulación también puede cambiar qué activos están disponibles. Las plataformas reguladas pueden dejar de ofrecer tokens cuyos emisores no proporcionen información suficiente.

Los proyectos tendrán que explicar mejor su estructura, su gobernanza y la distribución de su oferta. Las promesas generales serán menos efectivas si no están acompañadas por datos verificables.

Esto puede favorecer a los equipos que ya desarrollan productos reales y mantienen una administración transparente. También puede perjudicar a proyectos que dependen del anonimato o de estructuras difíciles de identificar.

Las aplicaciones descentralizadas presentan un desafío particular. Un contrato puede permanecer activo sin que una empresa controle todas las operaciones.

Puede resultar difícil determinar quién debe responder cuando ocurre un fallo. Los desarrolladores pueden haber dejado de controlar el software, mientras los usuarios asumen directamente el riesgo.

Las autoridades tendrán que encontrar un equilibrio. Una regulación demasiado débil deja a los usuarios expuestos. Un modelo diseñado únicamente para intermediarios tradicionales puede impedir el funcionamiento de sistemas abiertos.

El mercado puede dividirse entre plataformas reguladas, productos financieros convencionales y aplicaciones descentralizadas.

Cada opción ofrecerá un equilibrio diferente entre protección, comodidad y control. Una cuenta gestionada por una institución puede permitir recuperar el acceso, mientras una cartera propia ofrece mayor autonomía.

Los usuarios deberán entender estas diferencias. Utilizar un activo digital no significa automáticamente que exista control directo ni que se eliminen los intermediarios.

La regulación no evitará las pérdidas causadas por movimientos de precios. Tampoco garantizará que un proyecto tenga éxito.

Su efecto principal será hacer más visible quién controla cada servicio, qué obligaciones tiene y qué derechos conserva el usuario.

Los proyectos capaces de adaptarse a este entorno tendrán más posibilidades de atraer capital estable. Los que ignoren los requisitos pueden quedar limitados a mercados pequeños o perder acceso a proveedores esenciales.

La liquidez y la seguridad determinarán si el crecimiento es sostenible

Un mercado alcista puede comenzar por varias razones, pero solo se mantiene cuando existe suficiente liquidez y confianza. Estas dos condiciones serán fundamentales durante 2026.

La liquidez permite comprar y vender sin provocar movimientos desproporcionados. Cuando es escasa, una orden relativamente pequeña puede cambiar el precio de forma significativa.

Muchos activos parecen líquidos durante periodos de optimismo. Los compradores compiten por entrar y los grandes titulares prefieren esperar.

La situación cambia cuando disminuye la confianza. Los compradores retiran órdenes, los proveedores reducen su exposición y los vendedores aceptan precios cada vez más bajos.

La concentración de la oferta puede acelerar este proceso. Si unos pocos participantes controlan gran parte de los tokens, sus decisiones tienen un impacto considerable.

Los calendarios de desbloqueo también pueden crear presión. Los tokens asignados a fundadores, empleados o primeros inversores suelen liberarse gradualmente.

Cuando entran en circulación, la demanda debe aumentar para absorberlos. Un proyecto puede conseguir usuarios y, aun así, experimentar una caída si la oferta crece con mayor rapidez.

El apalancamiento añade otra fuente de volatilidad. Los operadores pueden abrir posiciones superiores a su capital mediante productos derivados.

Durante una subida, este mecanismo amplía la demanda. Durante una caída, las posiciones pueden cerrarse automáticamente y generar ventas adicionales.

Una corrección moderada puede transformarse en una cadena de liquidaciones. El precio final puede caer mucho más de lo que justificaría cualquier cambio en el proyecto.

La seguridad técnica será igualmente importante. El crecimiento del mercado atrae a nuevos usuarios, pero también a atacantes.

Los errores no siempre se encuentran en la red principal. Pueden aparecer en una cartera, un contrato, una plataforma o una herramienta que conecta distintos sistemas.

Una aplicación puede depender de varios servicios externos. Necesita datos de precios, liquidez, custodia y una interfaz para el usuario.

Cada dependencia añade un posible punto de fallo. El usuario puede creer que utiliza un único producto cuando su operación depende realmente de varias organizaciones.

La inteligencia artificial también cambia el riesgo. Puede ayudar a analizar datos y detectar actividad sospechosa, pero permite crear estafas más convincentes.

Las páginas falsas, los mensajes personalizados y las imitaciones de atención al cliente pueden parecer profesionales. La apariencia ya no es una señal suficiente de legitimidad.

Los usuarios deben verificar las direcciones, los contratos y las condiciones. También deben limitar los permisos que conceden y evitar decisiones basadas únicamente en mensajes privados.

Las empresas que mejoren la seguridad pueden ser algunas de las grandes beneficiarias de 2026. Auditorías, monitorización y análisis seguirán siendo necesarios incluso en un mercado bajista.

La sostenibilidad también dependerá de la calidad de los ingresos. Un proyecto que genera actividad mediante recompensas puede parecer exitoso durante un tiempo.

Cuando los incentivos disminuyen, los usuarios pueden abandonar la plataforma. La adopción real se observa cuando continúan pagando por un servicio.

Los inversores deben estudiar de dónde proceden los ingresos, quién los recibe y si existe una relación clara entre el crecimiento del proyecto y el token.

También deben preguntarse si la actividad continuaría si el precio dejara de subir. Esta prueba sencilla puede revelar si la demanda se basa en utilidad o en expectativas.

¿Será entonces 2026 el gran año de las criptomonedas? Es posible, pero no necesariamente en el sentido de una subida general para todos los activos.

El mercado puede crecer mediante pagos, infraestructura y productos regulados mientras numerosos tokens pierden relevancia. Las instituciones pueden ampliar su participación y concentrarse en un grupo limitado de activos.

Las mejores oportunidades aparecerán probablemente en proyectos con liquidez, seguridad y demanda real. Las mayores amenazas estarán en mercados difíciles de abandonar, economías de tokens poco claras y plataformas excesivamente dependientes de proveedores externos.

Un gran año no debería medirse únicamente por los máximos alcanzados en las cotizaciones. También debería evaluarse por la capacidad del sector para proteger a los usuarios, crear servicios útiles y mantener su funcionamiento durante periodos de tensión.

Si la adopción práctica avanza junto con una infraestructura más sólida, 2026 puede marcar una nueva etapa. Si el crecimiento depende principalmente del apalancamiento y de la especulación, el mercado puede volver a expandirse sin resolver sus debilidades.

Las claves que hay que seguir serán la liquidez, la regulación, la seguridad y el uso real. Estas variables permitirán distinguir entre una expansión temporal y una transformación con efectos duraderos.

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La deuda digital avanza en América Latina: por qué la tokenización está transformando el mercado institucional

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América Latina históricamente quedó fuera de los flujos de liquidez global no porque no tuviera activos valiosos, sino porque la infraestructura financiera que conectaba el capital global con las oportunidades locales era cara, lenta y excluyente. La tokenización cambia esa ecuación de raíz: un bono emitido en Asunción o en Buenos Aires puede hoy acceder a liquidez global con la misma fricción con que una acción cotiza en un índice internacional. La tecnología maduró lo suficiente para cumplir lo que prometía, y los reguladores de la región, después de años de observar, decidieron actuar antes de que el mercado los dejara atrás. 

El mercado global de bonos tokenizados superó los 12.800 millones de dólares en valor onchain en abril de 2026, y las proyecciones apuntan a sobrepasar el billón de dólares en activos de deuda digital hacia 2030. Pero la historia más relevante no está en Wall Street ni en los mercados europeos, está ocurriendo en América Latina, donde reguladores, bancos y emisores corporativos están construyendo, con urgencia y convicción, la infraestructura del mercado de capitales del siglo XXI.

“Estamos viendo a la región construyendo su propia versión del mercado de capitales del siglo XXI, y esto es algo que no debemos pasar por alto, es una marca para la historia. Los bonos tokenizados no son el futuro del cripto cotidiano — son el presente del mercado institucional, y los países que lleguen con infraestructura de custodia regulada desde el inicio van a definir las reglas del juego.”, explica Luis Ayala, Director General para América Latina, BitGo

¿En qué situación está Latinoamérica?

Brasil es el mercado más avanzado de la región en esta materia. Aunque el proyecto Drex del Banco Central reorientó su foco hacia la reconciliación de garantías crediticias, el mercado privado tomó la posta: el volumen de tokens de activos reales creció un 1,134% en un año y ya supera los 1.500 millones de reales, con proyecciones que estiman que la tokenización podría desbloquear hasta 7 billones de reales en crédito. En ese contexto, la pregunta que se hacen los actores institucionales ya no es si tokenizar, sino con qué infraestructura de custodia hacerlo con estándares de nivel global.

Argentina sorprendió al mercado regional con uno de los marcos regulatorios más activos del continente. La Comisión Nacional de Valores (CNV) construyó por capas un régimen de tokenización que hoy habilita la representación digital de acciones, obligaciones negociables, fideicomisos financieros, CEDEARs y fondos cerrados, con un sandbox prorrogado hasta 2027. La Resolución General 1150, aprobada en junio de 2026, amplió el universo de instrumentos tokenizables a prácticamente cualquier valor bajo autorización automática. Para el mercado local, la tokenización ya es una respuesta concreta a décadas de fricciones con intermediarios, ciclos de liquidación lentos y acceso limitado a instrumentos en moneda dura, y la alta adopción de stablecoins en el país es la base cultural y financiera sobre la que se construye esa demanda.

Colombia avanza en paralelo desde un ángulo diferente: el de la formalización progresiva. El Registro de Proveedores de Servicios de Activos Virtuales (PSAV), supervisado por la Superintendencia Financiera (SFC), ya es una realidad operativa y posiciona al país como uno de los más activos de la región en regulación de criptoactivos. En el Congreso se tramita además un proyecto de ley integral bajo el principio de “misma actividad, mismo riesgo, misma regulación“, que busca equiparar el tratamiento de activos digitales con el de sus equivalentes financieros tradicionales. El sector bancario no espera: Bancolombia ya ofrece servicios con activos digitales a sus clientes, y en el CAMP 2026, el principal congreso de medios de pago del país, la tokenización de activos figuró como eje central de la agenda institucional.

Paraguay es, quizás, la sorpresa más notable del mapa regional. La Ley N° 7.572/2025, vigente desde noviembre, modernizó de raíz un mercado de valores e incorporó por primera vez el reconocimiento expreso de activos emitidos en tecnología blockchain como valores sujetos a fiscalización. Los sectores inmobiliario y agroindustrial ya exploran la tokenización de títulos digitales transferibles para reducir costos de intermediación y atraer capital internacional. Durante 2026, el Banco Central y la Superintendencia de Valores completan la primera generación de reglamentos habilitantes para la ley, con foco en tokenización, crowdfunding y emisiones extranjeras. Paraguay no es un mercado emergente en espera: es un mercado que tomó una decisión regulatoria deliberada y ahora construye la arquitectura para ejecutarla.

En Centroamérica, El Salvador lidera con un ecosistema regulatorio integral para activos digitales y las primeras emisiones de deuda corporativa tokenizada bajo su Ley de Activos Digitales. En Guatemala, Grupo Cayalá realizó una emisión de bonos vinculados a la sostenibilidad por 50 millones de dólares con apoyo de la Bolsa de Valores local. Costa Rica, por su parte, se prepara para volver a los mercados internacionales de bonos con una emisión de hasta 1.500 millones de dólares, la primera desde 2023, en un momento en que la infraestructura de liquidación tokenizada empieza a demostrar su valor concreto. El patrón que se repite en toda la región es el mismo: los costos de emisión pueden alcanzar el 7% del capital levantado y los tiempos de salida al mercado se extienden por años. La tokenización no es una aspiración futura acá — es una respuesta directa a fricciones que el mercado ya documenta.

Para BitGo, el avance regulatorio en la región confirma una tesis que la compañía viene desarrollando en sus operaciones latinoamericanas: la demanda institucional de activos digitales en los mercados emergentes no está condicionada por la madurez del mercado minorista, sino por la disponibilidad de servicios de custodia y de una infraestructura de activos digitales más amplia que cumpla con los estándares regulatorios internacionales.

Con la aprobación de BitGo Bank & Trust como banco fiduciario nacional regulado por la OCC y su reciente incorporación al Fortune 500 de 2026 en su primer año como empresa pública, la compañía llega a este momento de expansión regional con el respaldo institucional que los mercados exigen a sus socios de infraestructura.

“Las instituciones en América Latina no buscan hype. Buscan confianza, transparencia y solidez regulatoria. Cuando un gestor de activos en São Paulo, Buenos Aires, Bogotá o Asunción evalúa a su custodio, las mismas preguntas que hacían sobre cualquier banco tradicional se aplican ahora a la infraestructura digital. Nuestra ventaja es que podemos responderlas.” concluye  Ayala.

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Mercuryo y LBank amplían el acceso a stablecoins en la Argentina con una nueva promoción para compras en pesos

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Mercuryo, la plataforma global de infraestructura de pagos, lanzó junto con LBank, uno de los principales exchanges de criptomonedas, una promoción que permite comprar USDC con pesos argentinos (ARS) sin pagar comisiones de Mercuryo.

Durante la vigencia de la campaña, los nuevos usuarios que compren USDC a través de la infraestructura de on-ramp de Mercuryo y paguen con tarjetas de débito o crédito en ARS no abonarán comisiones de Mercuryo. La promoción está disponible únicamente para nuevos usuarios y tiene un tope equivalente a EUR 100 por persona. Los diferenciales de precio y las comisiones de la red blockchain que correspondan continuarán aplicándose durante el período promocional.

En América Latina, los tokens digitales se utilizan con creciente frecuencia para acceder a activos vinculados al dólar, resguardar valor y realizar transferencias dentro de la economía digital. La Argentina ha sido uno de los países que impulsó la adopción de bitcoin y otros criptoactivos en la región.

Según un estudio reciente de Chainalysis, la Argentina ocupa el segundo lugar en América Latina en términos de adopción general de criptomonedas, con un volumen de transacciones de US$ 93.900 millones. Además, las stablecoins representaron más de la mitad de las compras de criptoactivos realizadas con ARS entre julio de 2024 y junio de 2025, de acuerdo con datos de los libros de órdenes de distintos exchanges recopilados por CCData y citados por Chainalysis.

Las stablecoins como USDC se convirtieron en uno de los usos más extendidos de los tokens digitales. Les permiten a los usuarios acceder a activos vinculados al dólar que pueden comprar, mantener y transferir a través de redes digitales. En mercados donde existe una demanda creciente de alternativas flexibles para gestionar valor digital, las stablecoins surgieron como una de las principales puertas de entrada al ecosistema cripto.

A través de su alianza con LBank, Mercuryo busca facilitar el acceso de los usuarios argentinos a las stablecoins y, al mismo tiempo, impulsar el volumen de transacciones en pesos. La campaña de 0 % de comisión de Mercuryo coincide con el rol de LBank como sponsor regional de la Selección Argentina en la Copa Mundial de la FIFA 2026™.

“La Argentina es uno de los ejemplos más claros de cómo los tokens digitales pueden responder a necesidades financieras concretas de la vida cotidiana”, afirmó Arthur Firstov, Chief Business Officer de Mercuryo. “Para los usuarios de toda América Latina, las stablecoins se convirtieron en un puente importante entre las monedas locales y los activos vinculados al dólar. Al trabajar junto con LBank para eliminar las comisiones de Mercuryo en las compras de USDC con pesos argentinos, buscamos simplificar el primer paso de quienes quieren comenzar a utilizar stablecoins y reducir sus costos”.

“En LBank creemos que la próxima etapa del crecimiento de la industria cripto estará impulsada por la accesibilidad, una mejor experiencia de uso y vínculos sólidos entre los activos digitales y el sistema financiero global”, afirmó Eric He, Community Angel Officer y asesor de Control de Riesgos de LBank. “Mediante alianzas como la que desarrollamos con Mercuryo, seguimos ampliando las opciones confiables para ingresar fondos en moneda local y ofreciendo una experiencia fluida a quienes se incorporan a la economía cripto. Este es un paso importante para acelerar la adopción masiva y acercar los activos digitales a usuarios de todo el mundo”.

Además de ser sponsor regional de la Selección Argentina, LBank organizó el Partnership Celebration Match Day el 22 de junio de 2026. El evento reunió a invitados VIP y socios de la compañía para compartir la pasión, la emoción y la atmósfera immersiva de la Copa Mundial.

Durante el segundo trimestre de 2026, LBank alcanzó importantes hitos comerciales: superó los 25 millones de usuarios registrados y llegó a un volumen diario de operaciones de US$ 23.810 millones. Estos resultados reflejan el sólido crecimiento global de la compañía y una mayor adopción en el mercado.

Al mismo tiempo, LBank continuó fortaleciendo su ecosistema de productos con el lanzamiento de nuevas soluciones, entre ellas LBank Predict, un mercado de predicciones basado en eventos, y LBank Card, una solución de pagos con criptomonedas diseñada para conectar los tokens digitales con usos concretos en la vida cotidiana.

Mercuryo es una empresa pionera e innovadora dentro del dinámico ecosistema Web3. La compañía ofrece una amplia variedad de soluciones de pago y una integración fluida con redes blockchain. Sus productos intuitivos buscan simplificar la experiencia de quienes recién comienzan a operar con tokens digitales.

Mercuryo se especializa en facilitar el movimiento eficiente de capital dentro del ecosistema DeFi y reúne distintas soluciones de pago en una única interfaz.

* La promoción de 0 % de comisión de Mercuryo comenzó el 14 de julio y estará vigente hasta las 23:59 CET del 28 de julio de 2026. La promoción se aplica únicamente a las comisiones por transacción cobradas por Mercuryo. Los diferenciales de precio y las comisiones de la red blockchain que correspondan continuarán aplicándose a las compras de USDC durante el período promocional.

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