EMPRENDEDORES

La EBY entregó los primeros certificados a emprendedores

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El director ejecutivo de la Entidad Binacional Yacyretá (EBY), Martín Goerling, entrega hoy los certificados de capacitación a los primeros 22 emprendedores que participaron en aprender a preparar pan dulce y budines artesanales
“Esto es una muestra de que hemos formado a verdaderos profesionales, logrando productos de calidad para comercializar y abrirse al mercado”, dijo Goerling.
Un total de 22 personas de los cinco barrios de la EBY de Posadas y Garupá, participaron de las capacitaciones que se desarrollaron en las instalaciones del ITEC N° 1 del barrio “La Nueva Esperanza”, durante dos meses.
La gestión de Goerling apunta a un nuevo objetivo: brindar capacitaciones a los vecinos para aportar nuevas oportunidades de trabajo a quienes viven en los barrios construidos por la EBY.
“Esta es una gran oportunidad para todos los emprendedores, ya que hemos participado de las capacitaciones y aprendimos a elaborar pan dulces y budines artesanales”, dijo Vanesa, vecina de B° Fátima.
La EBY apoya “La Gran Final del Torneo Misionero de Duatlón”
La competencia se desarrollará en Concepción de la Sierra el próximo domingo.
La Entidad Binacional Yacyretá (EBY) estará presente en “La Gran Final del Torneo Misionero de Duatlón”, que se disputará el próximo domingo, en Concepción de la Sierra.
Por pedido de la Asociación Civil de Triatlon TriMisiones, institución organizadora de la prueba, la EBY aportará un puesto de hidratación para los atletas que se presenten en esta importante competencia de la provincia.
Esta acción de apoyar a la competencia de duatlón se enmarca en las actividades de acompañamiento a diferentes clubes y actividades deportivas que desarrolla Yacyretá, como una forma de estimular la práctica de deportes.

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Este sábado se presenta el segundo capítulo de “Anónimas”

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Con una fiesta primaveral, este sábado a las 21 será la presentación oficial del segundo capítulo de “Anónimas. Ellas también hacen historia”. Se trata de la miniserie documental que busca visibilizar a mujeres trabajadoras, vecinas, artistas, productoras, luchadoras a través de retratos audiovisuales para la web.
La proyección se realizará en el marco del evento cultural organizado por el colectivo Tierra Colorá y el equipo de Anónimas en el espacio Casa Trama, donde también habrán intervenciones y participarán Luchito García, Leo Martins, Yaisa Montes y DJ Pizza. Todo con entrada libre y gratuita.
Por otra parte, el viernes 21 de septiembre, el segundo capítulo tendrá su estreno en la web. Este episodio cuenta la historia de Valeria del Río, una joven artista posadeña, apasionada del monociclo, activista del arte callejero y autogestivo, y defensora de la risa como un medio para la transformación social.
Con más de 7 mil reproducciones, el primer capítulo de Anónimas se presentó en marzo de este año en la Fan Page y también en YouTube. Aquí la protagonista es Lichi, una vendedora y referente de La Placita (mercado ubicado en la frontera de Paraguay y Argentina) y militante del movimiento de mujeres.

Qué es Anónimas
“Anónimas” es una mini serie documental para web compuesta por capítulos de cinco a siete minutos (cada uno). Se trata de una producción misionera e independiente que cuenta con el apoyo de la Cooperativa Superficie.
El equipo de Anónimas está integrado por Ana Espinoza (idea, guión y realización general), Elian Guerin (guión, realización y montaje), Sofia Schiavoni (cámara), Guillermo Ursini y Santiago Schiavoni (sonido) y Gabriel González (diseño y animación).
En cada capítulo se comparten retratos de mujeres reales, inmersas en sus cotidianeidades, expresando sus ideas, ejerciendo sus oficios y aportando a la igualdad y la dignidad humana.
Desde su lugar, ellas aportan a la concientización social, a la construcción de modos de vida más dignos en la comunidad, a la posibilidad de reflexión sobre mejores maneras de estar en el mundo, y al mismo tiempo, reivindican al género.
“Anónimas” pretende visibilizar el rol de la mujer ejerciendo profesiones u oficios diversos, expresando sus ideas y emociones, militando en un barrio, siendo protagonistas de su propia historia en una comunidad determinada.
Mujeres empoderadas y comprometidas con su realidad que muchas veces no salen en las portadas de los diarios, ni son reconocidas por los organismos del Estado. Mujeres que, de manera silenciosa y anónima, aportan su granito de arena para que este mundo sea un lugar mejor para vivir.
En la actualidad el proyecto se realiza de manera autogestiva y se encuentra en proceso de obtener financiamiento para continuar con la realización de los próximos capítulos.

Rodaje de Anónimas

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Exclusivo Economis por el Día del Inmigrante: La increíble historia de los finlandeses que fundaron una colonia en plena selva misionera en 1906

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Escribe Martín Boerr, en La Nación – En el año 1906 unos 112 inmigrantes -en su mayoría hombres- llegaron a la Argentina provenientes de Finlandia, uno de los países más fríos del mundo, con el objetivo de fundar aquí una nueva patria y encontrar la prosperidad y el bienestar que se les negaba en su país.
¿Dónde? Nada más y nada menos que en el calor y la humedad implacables de la selva misionera. Pocos lugares en el mundo podían ofrecerles circunstancias más antagónicas con la realidad que hasta ese momento conocían. De un país cuyas dos terceras partes están por encima del Círculo Polar Ártico a un clima subtropical, con diferencias de hasta 50 grados entre las temperaturas promedio de uno y otro lugar.
Estos finlandeses, en su mayoría gente de la ciudad acostumbrada a trabajos de oficina o incluso profesionales, se instalaron en el monte misionero, en el medio de la nada, donde todo estaba por hacerse. Aceptaron desafíos de todo tipo, como dominar los elementos en un ambiente salvaje, con un clima brutal, plagado de animales desconocidos, como monos, víboras, arañas y algun yaguareté. Llegaron para labrar la tierra con sus manos inexpertas.
A más de un siglo de esa epopeya, LA NACION recorrió la ruta y el lugar donde se afincaron y visitó los lugares donde levantaron sus chacras. Dialogó con nietos y bisnietos de esos inmigrantes que todavía viven en la provincia e investigadores e historiadores para reconstruir, el relato de uno de los intentos colonizadores más sorprendentes y menos conocidos de la rica inmigración de comienzos del siglo XX. Una historia plagada de valentía, trabajo, ambición que también incluye su buena dosis de frustración, locura y muerte.
Sin registros

Los finlandeses, en plena selva

“A diferencia de los alemanes o ucranianos, es muy poco lo que se sabe de los finlandeses. Ellos llegaron en 1906 y se instalaron en lo que se llamó la Picada Finlandesa, que es un camino de 30 kilómetros entre las localidades de Bonpland y lo que hoy es Oberá, pero esta ciudad entonces no existía. Los finlandeses fueron los primeros en llegar y sufrieron todo tipo de penurias. Recién años después empezaron a llegar a la zona suecos, noruegos, ucranianos, polacos y alemanes, hasta construir lo que hoy es la Capital Nacional del Inmigrante”, cuenta Liliana Rojas, directora del Centro de Investigaciones Históricas del Instituto Antonio Ruiz de Montoya, en Posadas.
Durante cinco años este instituto organizó jornadas sobre Colonización e Inmigración en Misiones, donde investigadores e historiadores expusieron trabajos sobre las distintas corrientes que llegaron a esta provincia. Pero en ninguno de los cinco volúmenes donde se recopilaron esas ponencias figura nada sobre los finlandeses.
“No se sabe mucho, fueron desapareciendo y se llevaron su historia, desde Finlandia cada tanto llegaron investigadores que recopilaron información y se la llevaron de vuelta a su país, la publicaron en su idioma”, explica la historiadora Karina Dohmann, que estudió a fondo el asentamiento de los alemanes en lo que hoy es la ciudad de Eldorado.
En los libros sobre historia de Misiones figuran unos pocos datos. La llegada a la Argentina de estos 112 finlandeses fue impulsada por un personaje llamado Arthur Thesleff, a quien pintan como un noble de espíritu aventurero que decidió fundar su propia colonia bien lejos de su país, aprovechando las oportunidades que ofrecía la Argentina.
Greta Holberg, una de las inmigrantes

Thesleff vino en una misión de avanzada al país en 1905 y recorrió varios lugares para instalar la primera colonia utópica finlandesa en Latinoamérica, como se llamó a un grupo de asentamientos que realizaron los finlandeses entre finales del siglo XIX y comienzos del XX. Tras recorrer varias provincias, Thesleff quedó convencido de las posibilidades de la fértil tierra misionera, según se cuenta en el Diccionario Geográfico Toponímico de Misiones, de Miguel Stefañuk.
El 25 de enero de 1906 el presidente Manuel Quintana firmó el decreto por el cual le asignaba a los finlandeses 50 leguas kilométricas cuadradas entre las localidades de Bonpland y Cerro Corá. Quintana ordenó abrir una picada (camino) en una parte de ese monte cerrado, donde finalmente se asentaría el primer contingente, que fue el más numeroso de todos los que llegaron.
De vuelta en Finlandia, Thesleff convenció con esfuerzo a 112 personas para que se sumaran a la aventura. Tenían muchísimas dudas, como es natural. Pero para inclinar la balanza, Thesleff les prometió que en 20 años se harían ricos, principalmente cosechando yerba mate, por entonces el “oro verde”. Eran, además, personas que querían emigrar y buscaban escapar de la opresión rusa.
Según un censo de la época, había en el grupo “27 hombres de negocios, 12 trabajadores de diferente tipo, 7 estudiantes, 6 artistas, 4 farmacéuticos y químicos y 9 técnicos” pero sólo se contaban 21 “campesinos”. Pocos sabían cómo trabajar la tierra, lo que hizo que los comienzos fueran brutales.
Malas tierras
Hugo Sand, bisnieto de una pareja de inmigrantes de Colonia Finlandesa

Además, los finlandeses tuvieron muy mala suerte. El agrimensor Francisco Foulliand, designado por el Gobierno para delimitar sus parcelas, les asignó -quizá sin darse cuenta- las peores tierras posibles en una provincia como Misiones, donde los árboles crecen más rápido que en ningún otro país del mundo.
“Les dieron tierra somera, poco profunda y con muchas piedras, era muy difícil prosperar ahí”, explicó Hugo Sand, de larga barba, y bisnieto de Johan Sand y Lovisa Ahlberg, integrantes de ese primer contingente. La mayoría eran de Helsinki, pero los Sand venían de la ciudad de Oxkangar, donde él era carpintero y ella ama de casa. En esa ciudad hay nieve 4 o 5 meses al año, al menos.
Sand es el Cónsul Honorario de Finlandia en Oberá y encabeza junto a varios descendientes distintas iniciativas para recuperar y poner en valor la llamada Picada Finlandesa, ese angosto camino de tierra de 30 kilómetros donde ya no quedan vestigios del paso de los nórdicos. La prosperidad nunca llegó a arraigar en esos parajes y los finlandeses nunca llegaron a construir una pequeña ciudad con sus casas típicas, escuelas o iglesias.
Hace poco Sand y otros bisnietos de finlandeses fueron a plantar flores y 100 árboles de distintas especies. Para diciembre esperan la visita de las autoridades de la Embajada.
¿Qué se hace el primer día?
Svea Gumberg, una de las pioneras

Cuando un grupo de inmigrantes salía de su patria para la Argentina a principios del siglo pasado, el primer tramo del viaje era más o menos parecido. Los finlandeses también cruzaron el Atlántico en semanas, llegaron al puerto de Buenos Aires y de allí emprendieron una marcha por el río Paraná hasta Posadas, distante a 80 kilómetros de la Picada Finlandesa.
“El Gobierno les había prometido mucha ayuda. Estaban ansiosos por llegar a la tierra donde se harían ricos, cambiaron su dinero por utensilios, mantas, toallas y muchas otras cosas y partieron, llegaron a Bonpland dos meses después de salir de Helsinki, pero cuando llegaron se dieron cuenta que no había nada de lo prometido”, explica Graciela Niskanen, una nieta de los finlandeses que llegaron al lugar en 1912, un poco después del primer contingente, después de haber probado suerte en el sur de Brasil.
“Hasta 1935 siguieron llegando algunas familias, como Pitkânen, Tihverâ, Saarinen, Makkonen, Westerlud, Gumber, Heino, Toikanen, también suecos, pero como nunca podían prosperar se fueron a otros lugares y para 1978 ya no quedaban más finlandes en la Picada”, recuerda Niskanen.
¿Qué hacía un finlandés acostumbrado a temperaturas de -30º cuando llegaba al medio del monte y sin conocimientos de labranza? Lo primero que hacían era armar una choza con cuatro horcones y hojas de Pindó, una especie de palmera típica. A veces armaban carpas directamente arriba de los árboles por temor a los animales durante la noche.
“Cuando caía la noche se escuchaba un barullo tremendo afuera. Papá agarraba la escopeta, salía y tiraba sin vacilar contra un tigre. Las víboras eran bien largas, gruesas y venenosas, no había que ir a la escuela porque no había escuela”, recuerda Svea Gunberg, que era una niña cuando llegó en 1906 con sus padres.
El testimonio de Gunberg es del libro “Lejana Tierra Mia” del periodista Enrique Tessieri, quien vive en los Estados Unidos pero visitó desde finales de los 70 la Picada Finlandesa, cuando pudo hablar con los últimos sobrevivientes de ese primer contingente.
Una vez que estaba la choza donde pasar la noche, comenzaba la verdadera lucha, entre el hombre y la Naturaleza. “Lo primero era abrir un rozado, la palabra mágica de todo colono”, dice Dohmann, en referencia al claro que se abre en pleno monte.
Para eso se usaba primero el machete para cortar a mano arbustos y lianas. Luego con el hacha y la tronza, también a pulso, se tiraban los árboles, que de ser posible debían caer en una determinada dirección. Luego se esperaba algunas semanas a que las ramas se secaran y el viento soplara en la dirección conveniente, entonces se quemaba todo.
“El monte, los arboles eran vistos como un obstáculo, hoy eso no sucedería”, dice Sand, que hoy se dedica paradójicamente a plantar parte de lo que sus ancestros tiraron, como una forma de homenajearlos.
Después empezaban las tareas de labranza más urgentes, que consistían en plantar lo que se iba a comer: una huerta con papa, maíz, batata, mandioca, arvejas. “Luego venían los cultivos para excedentes, el tabaco y la yerba mate, el más importante de todos”, señala Dohmann.
“La yerba era la mayor fuente de ingresos para los colonos, era el mejor y más barato seguro para la vejez, la inversión segura. Mientras crecen las primeras plantas en el rozado, que estarán listas para cosechar al quinto año, el colono plantaba todo lo demás. Una mala cosecha no podía darse y y el colono podía posponerla si no le satisfacía el precio”, explica la profesora de historia.
Sin embargo, lo que funcionó para alemanes, ucranianos, polacos, rusos o suecos en otros puntos de la provincia no funcionó en la Picada Finlandesa. “Trabajaron a sol y a sombra, pero tuvieron mucha mala suerte, porque la tierra no era buena y además, al segundo año vino una plaga de langostas”, dice Niskanen, que recuerda esas historias de boca de sus abuelos Yanne y Hedvid Tôlinoja, y trabaja para preservar el legado de los finlandeses en Misiones.
En su casa de Oberá, Graciela pronuncia algunas palabras con perfecto acento finlandés y muestra fotos de cuando era chica junto a sus abuelos. Ya sus padres se habían ido de la dura Picada Finlandesa y se mudaron a unos pocos kilómetros de ahí, donde crecía la pujante ciudad de Oberá.
A su lado está Annette Ivonne Gradeneker, también bisnieta de Johan Sand, integrante del primer grupo que llegó en 1906. “Las mujeres trabajaban el triple que los hombres, porque trabajaban a la par en la chacra, pero además cuidaban la casa y a los hijos”, explica con énfasis.
Se quedan sin su líder
A los pocos años de llegar a la Picada Finlandesa, como un nuevo golpe a los sueños y las esperanzas de estos europeos, el líder Thesleff, desmoralizado por los resultados paupérrimos, desertó y abandonó a su suerte a quienes lo habían seguido a esos remotos confines.
Muchos lo siguieron en su regreso Finlandia, convencidos de que ese lugar estaba marcado por un trágico designio. Otros decidieron probar suerte en otros rincones de Misiones o en otras provincias. Solo un pequeño grupo se quedó y siguió luchando con tesón en un intento por torcer su destino.
En su testimonio, Enrique Tessieri describió un sombrío panorama de lo que vio en 1978. El periodista de origen finlandés encontró a los últimos sobrevivientes de esos 112 colonos originales en un estado deplorable.
“Todo colono que vivía en la Colonia Finlandesa estaba condenado a la pobreza. La tierra de esa región es pobre y pedregosa. Uno tenía que talar el bosque y quemarlo constantemente para sembrar y obtener nuevas cosechas. Los colonos se descapitalizaron y empobrecieron. El paraíso que fueron a buscar era sólo un Edén fugaz que se convirtió en una muerte lenta y dolorosa para los colonos”, explica en su libro.
Apenas vestigios
El camino de tierra roja, vestigio de la colonización finesa

La Colonia Finlandesa, como también se llama a la Picada Finlandesa, también es misteriosa porque figura en el mapa con un punto que promete, al menos, un caserío semi abandonado con algunos rasgos nórdicos. LA NACION recorrió la Picada Finlandesa buscando vestigios de los finlandeses en ese paraje. Pero ya no quedan más que algunas chacras donde se plantan pinos y es imposible encontrar cultivos de yerba, tabaco o té, que proliferan por otros rincones de la generosa geografía misionera. Ese no era el lugar para desarrollar esas plantaciones, sólo que los finlandeses fueron llevados ahí por el desconocimiento o por una cuota de mala suerte.
Pero los descendientes que todavía quedan por Oberá luchan por rescatar la historia de esfuerzo y valor y se encargan de aclarar que no todo fue desgracia. “No todo fue malo, también hubo momentos de mucha alegría, bailes, fiestas y casamientos. En 1922 se fundó la Sociedad Finlandesa y en 1925 se fundó escuela nacional Nº73”, señaló Niskanen.
Hoy no queda nada de esos pocos edificios con los que se indentificaron los finlandeses. Sin embargo, el su espíritu y su huella andan por la zona. En el pueblo Caayarí, que está en un extremo de la Picada Finlandesa, hay una placa que los conmemora, y la estatua de un barco vikingo. Más allá un cartel invita a adentrarse en ese camino de tierra, rodeado de verde, donde hace 112 años los finlandeses enfrentaron lo imposible.
Eran otros tiempos. Cuando el sacrificio y las penurias no asustaban como ahora y hombres, mujeres y niños trabajaban por un sueño que muchas veces se hizo realidad y otras, no pudo concretarse por una mala jugada del destino.

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Bulat consideró que este “es un año perdido” y los emprendedores deben “entender el contexto”

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Santiago Bulat, uno de los jóvenes economistas que se posiciona como un referente en los medios llegó a Posadas para hablar sobre “como ser un emprendedor en la economía actual”. En la previa dio unos tips para los emprendedores y reconoció que la burocracia y una alta carga tributaria asoman como los principales obstáculos que debe sortear el espíritu emprendedor en el país.
En un auditorio colmado del Consejo Profesional de Ciencias Económicas, compuesto casi en su totalidad por un público “sub 35” aguardaba con mucha expectativa la disertación de Santiago Bulat, el joven economista que muchos siguen con atención en sus espacios televisivos y radiales relacionados al emprendedurismo. Antes de hablar acerca de “Los desafíos de ser emprendedor en la economía de hoy” dialogó con la prensa y dejó algunos apuntes interesantes.
Sobre la economía del país, planteó que hay que poner paños fríos a los comentarios por la economía del país. “Porque hoy somos todos economistas” y mucho de lo que se dice no es tan real. Reconoció que “los últimos meses han sido complicados en relación al dólar y la macroeconomía”.
“Hoy el escenario es ganar una elección y por eso se  dicen muchas cosas, de los dos lados. A veces es bueno tratar de no transmitir tanto miedo y entender la situación. Los opinadores económicos no confían tanto en la gente y su criterio, sino que buscan tirar una bomba”, expresó. Para él lo que debe hacerse es “plantear el escenario y ahí que cada uno tome decisiones”.
Consideró que “este será un año perdido”, nuevamente se da la lógica en la cual el país no puede tener dos años consecutivos de crecimiento.
“Hay cada vez más inflación, el salario alcanza cada vez menos, esto es innegable y muchos comercios no logran satisfacer la demanda actual, no pudiendo trasladar todos los incrementos porque ha caído mucho el consumo”, describió. Aunque aclaró que “no estamos igual que en el 2001 o en el 2008, es otra crisis de otra magnitud y de otras consecuencias”.

“Desde el 2011 no podemos crecer dos años seguidos. El 2018 es otro año perdido, por lo que al final del año el bolsillo va a doler. Por eso hoy quiero mostrar donde estamos y sabiendo que es una situación de crisis”, indicó.
Explicó que la devaluación del peso solamente beneficia al sector “comercial exportador, al comercial local no le conviene para nada. Porque si el dólar sube, la inflación sube y el salario es menor y cada vez se consume menos. Con lo cual al que no exporta no le conviene. Al que exporta le viene bien definitivamente, por eso el Gobierno va a recaudar más y por eso pusieron las retenciones a los productos que se exportan”.
Aclaró que “en el sector local, la devaluación solamente sirve para licuar salarios, no tiene demasiada explicación, por eso se abrieron nuevamente las paritarias. Todo tiene una lógica y creo que el salario este año va a perder contra la inflación y por eso reabren las paritarias y reactivar un poco el consumo”.
“El problema del Gobierno de Macri es la falta de consistencia, en lo económico, porque quiere bajar el gasto público, crecer, bajar la inflación. Todos objetivos que se van contraponiendo, porque para bajar la inflación necesitas una tasa alta, que no te permite crecer tanto. Si no crecer no podes bajar el gasto porque no al final terminas recaudando menos, con lo cual tiene objetivos cruzados. Para el año que viene las proyecciones son que el crecimiento sea muy bajo”, estimó.
Planteó que “el año que viene será muy complicado, porque bajar el gasto puede ser muy recesivo, dependiendo que partidas se tocan y que no. Por suerte el Gobierno fue también por el tema de subir ingresos, porque si solo es ajustar y ajustar es muy recesivo. Creo que las medidas para bajar el gasto fiscal debieron tomarse antes y no ahora, en medio de la peor imagen que hay de la gestión”.
Al centrarse en su charla, Bulat indicó que “lo importante es siempre entender el contexto y no enamorarse de la idea de uno, creo que son dos cuestiones fundamentales al momento de encarar un emprendimiento”, afirmó como primeras definiciones.
“Entender qué está pasando y hacer un estudio de mercado previo; observar si hay demanda del producto; saber si va a tener respuestas en temas como el financiamiento, los proveedores también son temas a prestar atención”, añadió.
Bulat comentó que en la Argentina se generan muchas empresas por año, pero muy pocas continúan más allá del segundo año; precisamente por no tener en cuenta los factores anteriores o porque “enamorados de la idea” sus creadores terminan por insistir y chocan contra un paredón. “Existe un ratio interesante, digamos que de cada diez empresas que se generan, solo una o dos sobreviven durante más de dos años”, comentó.
Este espíritu emprendedor también tiene otros condicionantes externos que hay que conocer y que requieren una atención especial. Para que un emprendimiento madure y comience a dar sus frutos puede pasar “muchísimo” tiempo.
“En la Argentina la burocracia es insoportable. De 22 días hábiles, 19 estás pagando impuestos. Emprender es muy difícil no es para todos, hay que hacer muchos papeles, ir a la AFIP 75 veces. Todo eso cansa y hay que tener muchas ganas, porque no es lo mismo un hobby que plantearse llevar adelante una empresa”, advirtió.

“Si una idea es buena puede trascender cualquier contexto económico, por malo que éste sea”, dijo concluyente. Planteó que ahora “el valor agregado es para adonde va a ir el mundo, no tanto en la producción primaria”.
La charla fue organizada por Circus y contó con el acompañamiento del espacio Podemos. Además de Bulat, disertaron el economista Juan Dip, sobre economía y formas de acceso al crédito y Soledad Balán, directora regional de Techo sobre “economía popular”.
Santiago Bulat se inició en el periodismo como productor radial, luego pasó a estar frente a las cámaras y en la actualidad conduce El Inversor (TV), El Inversor Bolsero (radio) y Benditos 90 (radio). Además es columnista económico en “No Somos Nadie”, programa conducido por el periodista Juan Pablo Varsky en radio Metro 95.1. Hijo de Tomás Bulat, Santiago heredó el espíritu analítico de su padre

 

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La pasión por la cerveza artesanal la llevó a montar su propia empresa

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La cerveza es una de las pasiones más democráticas que han existido en la historia de la humanidad, compartida por obreros, empresarios e intelectuales. “¿Qué importa si el tiempo avanza, si hoy estoy tomándome una cerveza?”, decía el sombrío escritor estadounidense, Edgar Allan Poe mientras bebía el fermentado líquido en algún perdido bar de Baltimore allá por el siglo XIX.
La cerveza, sea fabricada de manera artesanal en un pequeño bar de nombre desconocido o por los monstruos industriales, no deja de despertar una extraña exaltación en bebedores y en sus hacedores.
En Misiones siempre existió una cultura cervecera, con su epicentro por muchos años en la Fiesta de la Cerveza en Alem. Pero de unos años acá se generó una movida importante con una nueva generación de emprendedores que comenzó a producir su propia cerveza, hoy hay cerca de un centenar de productores de este elixir en la provincia.
Daniela Gutti es una joven empresaria de Oberá. que mientras estudiaba Psicología en Córdoba descubrió que esa pasión por fabricar sus propias cervezas que tenía su padre, era todo lo que ella quería hacer en la vida. Es así que hace seis años se decidió volver a su ciudad natal y le dijo a su padre, que debían montar una empresa para producir el espumoso liquido y venderlo a toda la provincia.
Pasaron de las ollas caseras a un local comercial en toda regla. Así en 2014 nació oficialmente Cerveza Gutti, hoy toda una marca instalada en la tierra colorada, aunque algunos no le crean que se fabrica en Oberá. Desde que lograron la habilitación de la sala de elaboración, no han parado de producir y abrirse nuevos espacios.
En pocos años, Cerveza Gutti se ganó un espacio en los bares y fiestas privadas. Con mucha creatividad y empuje Daniela ha potenciado no solo el conocimiento de su cerveza, sino que apostó al crecimiento del sector siendo hoy la presidenta del Clúster de la Cerveza Artesanal Mboyeré que nuclea a unos 70 productores de toda la provincia, e incluso de la zona norte de Corrientes.
Daniela Gutti es gracias a su trabajo y su pasión la primer misionera en ser parte del anuario Cervecero Craft Breweries. Este es todo un logro, porque hasta ahora ese espacio era un catalogo selecto donde estaban los productores más tradicionales del país.
-Como comenzaron con Cerveza Gutti
-En 2014 logramos la habilitación y el registro de la sala de elaboración y de los cuatro estilos. Fue un breve tiempo de prueba y ensayo con ventas y catas con amigos y después fuimos por el local.
-Fueron de los primeros en la provincia
-Si porque en el interior no había otras, en Posadas solo estaba Abadía que produce y vende en su propio local. El primero que había hecho la habilitación en la provincia fue Von Hafen que estaba en Puerto Rico y cerró hace unos años. Nosotros fuimos los segundos después de ellos que logramos la habilitación provincial.
Como entraste en el mundo de la cerveza
-Por mi papá Daniel, que desde hace más de 12 años produce cerveza, por hobbie, para nosotros y nuestros amigos. Cuando estudiaba en Córdoba yo llevaba cerveza para mis amigos. El nunca tuvo al idea de vender, ni siquiera a los amigos. La cerveza se hacía en casa y era para los asados.
Cuando volví de Córdoba, ahí yo comencé diciéndole que funcionaba, que a todo el mundo le gusta y que había que tener una visión comercial. De transformar el hobbie en emprendimiento.
De ahí pasamos a alquilar un local. Era o todo o nada. Pasamos del garaje a un local. Que nos quedaba gigante. Aún cocinabamos en sus ollitas de 25 litros de él. Teniamos las ollitas y una cámara de 2,5 metros y eso era todo en el local.
Estamos en el mismo local y ahora es todo al revés. Tenes que entrar de costadito porque está lleno de cosas.
Ya tenemos aproximadamente 60 barriles, tenemos una cámara de 2×2, un bloque de cocción de 250 litros, tenemos otra cámara de fermentado. Ya no es el hobbie, cambio bastante.
-Que más cambio, han incorporado empleados
-Por ahora somos solos nosotros dos. Yo me ocupo de la producción en si y de la distribución y la venta. Como la mayoría de los clientes están en Posadas, yo me encargo de esto. Y ahora hemos incorporado clientes en Oberá se encarga él.
Además él se encarga de la parte técnica, por ejemplo estamos colocando unos fermentadores nuevos de 350 litros y eso lo está instalando él. Eso y las automatizaciones, los sistemas de las válvulas, el banco de agua fría. Él es “el ingeniero” de la fabrica.
También te metiste con lo de Mboyeré
-Lo de Mboyeré fue en realidad una idea de cuatro cerveceros, que queríamos tener la fiesta de la cerveza artesanal. Todo surgió cuando fui a habilitar la cervecería. Ahí conocí a las personas correctas en el lugar correcto, que ahí salió el primer San Patricio Artesanal.
Que salió tan bien, que pensamos en hacer algo más grande. Que para mí personalmente fue muy complicado. Soy la primera mujer en Misiones en hacer cerveza, era un mundo muy machista, y surgieron unos roces. Algunos egos se comenzaron a molestar y cuando íbamos a hacer el gran evento que fue el primer Probá, nos quedamos solos cuatro cerveceros y comenzamos a buscar otros cerveceros y logramos ser nueve para el día del evento.
En ese evento se fueron sumando más cerveceros y a partir de ahí son cada vez más. Y de ahí surgió este grupo Mboyeré. Donde somos 64 socios en el cluster que tiene ocho meses y en el grupo somos cerca de 200. Pero ahí hay de otras provincias, de Paraguay y de Brasil, en este grupo estamos todos los que hacemos cervezas.
Donde se consume más cerveza artesanal
-Posadas es el polo de la cerveza artesanal. Justamente por esto que siempre hablamos, la gente acá tiene una mente más abierta a las cosas nuevas, a los nuevos sabores. Como en todas las capitales es más rápido el cambio de la mentalidad hacia lo nuevo.
La provincia siempre ha sido de cerveza americana del lado del Paraguay y de cerveza brasileña del lado del río Uruguay. Es muy visible la influencia y cuesta mucho más llegar con nuestros productos. Pero hay lugares como en Montecarlo donde se han armado grupos de consumo de cerveza artesanal suave.
Participaste de eventos nacionales
– Si participe del Big Brue, que es en mayo. Se hace una cocción pública para que la gente vea como se hace la cerveza artesanal.
Y hay un grupo de mujeres que se denominan “las Birreras”, que se reunieron por primera vez en Mar del Plata el año pasado y este año hicieron algo más grande invitando a otras chicas que hacen cerveza. Yo en una oportunidad conocí a una de estas birreras y ella me invitó a una cocción de mujeres en Antares en Mar del Plata.
O sea hacer cerveza no es solo cosa de hombres
– Tal cual. Tenemos un grupo de whatsapp, donde somos unas 37. Pero menos de 10 de ellas somos las que hacemos cerveza. Las otras están en el rubro, pero no se dedican a la producción en sí de la cerveza.
O sea somos solo 10 las que nos llaman “maestras cerveceras”.
En Misiones hay chicas que están trabajando con sus parejas, como socias y van aprendiendo. Se van involucrando en su fabrica y en los grupos y capacitaciones. Eso es muy bueno.
Esto es bueno para la producción
-Si, además esto de ir capacitándonos entre todos es muy necesario. Porque también los clientes han evolucionado y cada vez son más exigentes. Antes cualquiera hacía una cerveza y de cualquier forma y decía que era artesanal y se le perdonaban todos los errores. Podía ser astringente, tener gusto a hierro, ser turbio y eso hoy no se da.
El cliente a aprendido y demanda calidad. Hoy si decís que tu cerveza es una IPA, el cliente sabe que debe haber aromas, ciertos sabores y el productor no le puede estafar al cliente.
Cómo te va como productora de cerveza artesanal, cómo impacta en tu vida
-Mi agenda social y personal se basa completamente en los tiempos de la fabrica. Entonces tantos días de fermentado, yo se que tantos días tengo que estar acá (en Posadas) y tantos allá (en la fabrica). Si estoy haciendo un estilo nuevo, tengo que cuidarme a controlar las temperaturas y las variaciones. Toda mi agenda se rige en base a la elaboración de cerveza.
O sea bien planificado, siempre
– Tengo una agenda que es solo la planificación de la fabrica. Entonces ahí está todo, donde se anota que hay que hacer cada día, todo ajustado milimetricamente para cumplir con los clientes fijos, y luego para lo otro que son los eventos y pedidos especiales. Todo esta ajustado porque o sino se desordena todo.
Entonces todo el resto de mi agenda depende de eso.
Cuanto demora producir una cerveza
-Depende del estilo pero en promedio son tres semanas. O sea todo se calcula en base a eso. Hasta las vacaciones se planifican en torno a esto. En diciembre, enero y febrero es impensado tener vacaciones.
Cómo aprendiste tanto sobre la producción de cerveza
-Soy autodidacta. Cuando quise aprender, le pregunte a mí papá como era el proceso. Anote todo lo que el me dijo del proceso de la Porter, me senté y lo vi cocinar. Luego me puse a buscar todo lo que había en internet sobre la producción de esta cerveza, cada autor dice una cosa diferente, me leí todo. Así con todos los estilos.
Además me inscribí en la asociación Somos Cerveceros, en la medida de lo posible ya viaje a tres encuentros y me capacité, porque ahí te ofrecen capacitaciones. Además aprendí de hablar con otros cerveceros, porque a los encuentros van gente de todo el país.
Soy muy autodidacta, como todos los cerveceros que venimos en esto hace unos años. Por eso nos interesa mucho traer capacitaciones formales e informales. Hemos hecho dos sensoriales. Nos interesa mucho más buscar información.
Que pensás a futuro para Cerveza Gutti
– Estamos por instalar los nuevos fermentadores. Tenemos la idea (que siempre está latente) de hacer la fabrica propia.
Ahora vamos a crecer hasta adonde nos dé el local. Porque nos gusta lo que hacemos y nos gusta hacer cosas nuevas cada tanto. Que no sea solo cumplir con los clientes.
Yo ahora vivo de esto, de hacer cerveza artesanal. La idea es que papá y toda la familia pueda vivir de esto. Crecer más no se, después veremos. Con que la familia completa viva de esto es lo que queremos. Como para poder seguir disfrutándolo.
A mi no me gustaría seguir creciendo y tener que poner a una persona para cocinar, porque yo tengo que dedicarme solo a la parte administrativa. A mí me gusta hacer la cerveza, tocar la receta, mezclar cosas y hacer que salga algo rico. Si en un momento se me sale eso de las manos hasta ahí llegue.
Me encanta hacer cerveza.

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