FINANZAS

Los ETF de XRP alcanzan un récord de entradas de capital, ¿cómo pueden los poseedores encontrar ingresos pasivos?

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Actualmente, XRP se está convirtiendo en uno de los activos más seguidos del mercado de criptomonedas.

Mientras que los ETF de Bitcoin continúan registrando salidas de capital, XRP muestra una tendencia de desarrollo completamente diferente. Los datos más recientes indican que los ETF spot de XRP registraron más de 100 millones de dólares en entradas durante mayo, alcanzando el nivel más alto del año. Al mismo tiempo, cada vez más instituciones financieras están desarrollando proyectos sobre XRP Ledger, cuyas aplicaciones se han expandido desde los pagos transfronterizos hasta la tokenización de activos y la infraestructura financiera digital. XRP está pasando gradualmente de ser una simple criptomoneda a convertirse en un activo fintech con valor a largo plazo.

Para los titulares de XRP, esperar únicamente a que el precio suba ya no es la única opción. Cómo hacer que los activos digitales generen ingresos estables de manera continua en medio de la volatilidad del mercado se está convirtiendo en una cuestión clave para un número creciente de inversores.

Por ello, la minería en la nube de AS DeFi está comenzando a atraer la atención de cada vez más inversores.

La IA y la potencia informática digital se convierten en una nueva dirección de crecimiento

Como plataforma global de minería inteligente en la nube impulsada por IA, AS DeFi utiliza algoritmos de inteligencia artificial, granjas mineras alimentadas por energía verde a nivel mundial y sistemas automatizados de gestión de rendimientos para ofrecer a los usuarios una forma más sencilla y eficiente de participar en los activos digitales.

A diferencia de los modelos tradicionales de minería, la plataforma asigna automáticamente potencia informática inteligente, mientras que el sistema de IA optimiza en tiempo real la eficiencia operativa de las granjas mineras y distribuye los rendimientos diariamente de forma automática.

Los usuarios solo necesitan un teléfono móvil para consultar los datos de su cuenta y sus ganancias, sin tener que asumir los complejos procesos de compra, mantenimiento y gestión de equipos de minería.

¿Cómo comenzar la experiencia de minería en la nube con AS DeFi?

Para que más usuarios conozcan la minería en la nube impulsada por IA, AS DeFi ofrece una experiencia gratuita de minería para nuevos usuarios.

Los usuarios que completen el registro recibirán un bono de experiencia de 15 dólares, además de una recompensa diaria de 0,6 dólares por iniciar sesión.

El proceso es sencillo y rápido:

  1. Visitar el sitio web oficial https://asdefi.com y completar el registro;
  2. Depositar criptomonedas principales como BTC, ETH, XRP o USDT;
  3. Adquirir el contrato de potencia informática inteligente que mejor se adapte a sus necesidades.

Todo el proceso puede realizarse fácilmente sin necesidad de conocimientos técnicos especializados.

Ejemplos de contratos de minería populares de AS DeFi:

Contrato de experiencia para principiantes
Monto de compra: 100 dólares
Plazo: 2 días
Rendimiento diario: 4 dólares
Rendimiento total acumulado: 108 dólares

Contrato básico de potencia informática
Monto de compra: 500 dólares
Plazo: 5 días
Rendimiento diario: 6,9 dólares
Rendimiento total acumulado: 534,5 dólares

Contrato estable de potencia informática
Monto de compra: 5.000 dólares
Plazo: 20 días
Rendimiento diario: 75 dólares
Rendimiento total acumulado: 6.500 dólares

Contrato estable de potencia informática
Monto de compra: 10.000 dólares
Plazo: 25 días
Rendimiento diario: 180 dólares
Rendimiento total acumulado: 14.500 dólares

Contrato avanzado de potencia informática
Monto de compra: 50.000 dólares
Plazo: 34 días
Rendimiento diario: 825 dólares
Rendimiento total acumulado: 78.050 dólares

Resumen

A medida que los ETF de XRP continúan atrayendo entradas de capital y el interés de las instituciones globales por el ecosistema XRP sigue aumentando, el mercado de las criptomonedas está evolucionando gradualmente desde la simple búsqueda del crecimiento de precios hacia la creación de valor y la gestión de rendimientos. Para los inversores a largo plazo, las oportunidades futuras no solo provienen de la apreciación del precio, sino también de cómo hacer que los activos digitales que poseen generen ingresos de forma continua. Impulsados por el rápido desarrollo de la inteligencia artificial, la Web3 y la infraestructura digital, modelos innovadores como la minería inteligente en la nube están atrayendo cada vez más atención. AS DeFi, mediante su minería inteligente en la nube impulsada por IA, su red global de potencia informática y su sistema automatizado de rendimientos, ofrece a los usuarios una forma más sencilla, eficiente y sostenible de participar en los activos digitales, además de proporcionar una nueva alternativa para quienes buscan ingresos pasivos a largo plazo y un flujo de caja estable.

Para más información, visite el sitio web oficial de AS DeFi: https://asdefi.com.

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Canje de deuda con el Banco Central: Economía reemplaza bonos ajustados por inflación por títulos en dólares de largo plazo

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El Ministerio de Economía concretó una operación financiera de gran escala con el Banco Central (BCRA) mediante la conversión de bonos ajustados por CER —atados a la inflación— por títulos soberanos nominados en dólares con vencimientos en 2035 y 2038. La medida implica la posibilidad de ampliar emisiones por hasta USD 7.500 millones nominales y forma parte de la estrategia oficial para reorganizar el perfil de la deuda pública y reducir la exposición del Estado a instrumentos indexados por inflación.

La Resolución Conjunta 31/2026, firmada por las secretarías de Finanzas y Hacienda, autoriza el intercambio de dos bonos CER que estaban en cartera del Banco Central por una canasta compuesta por 66% del Bonar AL35 y 34% del Bonar AE38, ambos títulos en dólares emitidos bajo legislación local.

Desde una perspectiva financiera, la operación modifica la composición de los pasivos del Tesoro sin implicar una nueva captación de fondos. Se trata de un canje entre organismos del sector público que busca reducir el peso de instrumentos cuya evolución depende de la inflación y trasladar parte de ese compromiso hacia bonos con vencimientos más largos.

Los títulos entregados por el BCRA eran dos Boncer de cupón cero con vencimientos en 2027 y 2028. Al reemplazarlos por bonos en dólares que vencen en 2035 y 2038, el Gobierno extiende plazos de repago y disminuye la sensibilidad inmediata de la deuda frente a las variaciones del índice de precios.

Para el equipo económico, la operación también contribuye a consolidar el proceso de desaceleración inflacionaria, dado que reduce la participación de instrumentos cuya actualización está directamente vinculada al CER (Coeficiente de Estabilización de Referencia).

Qué observa el mercado

El aspecto más relevante para los analistas financieros es que el Tesoro amplía la emisión de dos bonos en dólares ya existentes para realizar una conversión exclusivamente con el Banco Central.

La autorización contempla una expansión de hasta: USD 5.000 millones nominales del Bonar AL35. USD 2.500 millones nominales del Bonar AE38.

La valuación de la operación se realizó tomando los precios de mercado observados en BYMA al momento definido por la normativa.

Al tratarse de una transacción intraestado, el impacto inmediato sobre la liquidez del mercado secundario es limitado. Sin embargo, la señal es relevante porque muestra cuál es la preferencia actual del Tesoro respecto de la estructura de financiamiento futura.

Impacto para la economía real

Aunque la resolución se ubica en el plano financiero, sus efectos potenciales alcanzan al sector productivo.

La evolución de la deuda pública condiciona variables centrales para la inversión privada, como las tasas de interés, el acceso al crédito y las expectativas macroeconómicas. Una reducción del peso de la deuda indexada puede disminuir la presión financiera futura sobre el Tesoro si la inflación continúa descendiendo.

Para las empresas del NEA, particularmente aquellas vinculadas a actividades exportadoras, forestales, yerbateras, tealera, agroindustriales e industriales, la principal variable a seguir es la capacidad del Gobierno para sostener una trayectoria de estabilización financiera que reduzca el costo del capital.

La previsibilidad macroeconómica continúa siendo uno de los factores más determinantes para proyectos de inversión de mediano y largo plazo, especialmente en economías regionales donde el acceso al financiamiento sigue siendo limitado.

Una señal sobre la estrategia financiera de 2026

La operación confirma una tendencia que el mercado viene observando desde finales de 2024: el desplazamiento gradual desde instrumentos indexados hacia deuda de plazo más extenso y con otra estructura de riesgo.

Desde el Ministerio de Economía sostienen que estas herramientas permiten administrar los vencimientos futuros y mejorar el perfil financiero del Estado. El desafío será que esa estrategia pueda sostenerse sin generar nuevas presiones sobre la deuda denominada en moneda extranjera.

El dato clave no es únicamente el canje realizado con el Banco Central, sino la dirección que marca para la política financiera de los próximos meses. Si el Gobierno continúa reduciendo la participación de deuda ajustada por inflación, el mercado evaluará si logra reemplazarla por instrumentos compatibles con una baja sostenida de la inflación y una mejora en las condiciones de financiamiento.

Para el sector productivo, la señal relevante es que la consolidación fiscal y financiera sigue ocupando un lugar central en la estrategia económica. La velocidad con que esas decisiones se traduzcan en crédito más accesible y menor costo de capital será uno de los indicadores más observados por las empresas durante el segundo semestre.

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La lealtad bancaria está rota en Argentina: el 17% de los usuarios cambiaría su banco 

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Durante décadas, la banca compitió por un objetivo claro: convertirse en la institución principal del cliente. Hoy, ese modelo está perdiendo vigencia.

Un estudio desarrollado por Stefanini Group en Argentina, basado en 1.500 entrevistas a nivel nacional, evidencia un cambio estructural en la forma en que las personas gestionan sus finanzas: el usuario promedio opera actualmente con 4 instituciones financieras entre bancos tradicionales, bancos digitales y billeteras virtuales, mientras que el 17% declara estar dispuesto a cambiar su banco principal en los próximos seis meses.

Este fenómeno no solo refleja una mayor oferta en el sistema financiero, sino un cambio más profundo: la fragmentación de la lealtad.

El estudio muestra que el 67% de los usuarios distribuye sus operaciones entre distintas entidades según el tipo de necesidad que busca resolver, mientras que apenas el 22% concentra la mayor parte de su actividad financiera en una sola institución. A su vez, seis de cada diez argentinos afirman preferir tener más de un banco o billetera financiera para diversificar opciones, comparar beneficios y aprovechar distintas propuestas de valor.

De la principalidad a la orquestación

El concepto tradicional de “banco principal” se basaba en tres variables: frecuencia de uso, satisfacción y permanencia en el tiempo. Sin embargo, estos factores hoy ya no garantizan fidelidad.

El estudio identifica un desacople clave: los usuarios pueden estar satisfechos con una entidad, pero igualmente migrar o diversificar sus operaciones, lo que convierte la lealtad en un activo cada vez más frágil.

En este nuevo contexto surge el concepto de neo principalidad, donde las entidades ya no compiten por concentrar todas las operaciones, sino por orquestar la experiencia financiera del cliente dentro de un ecosistema más amplio.

Desde el área de Consulting Services de Stefanini Group, y a partir de la investigación desarrollada junto a Stefanini Marketing, este fenómeno plantea una nueva forma de entender la relación con el cliente: ya no como un vínculo estable, sino como una dinámica que se construye —y se redefine— en el uso cotidiano.

Un cliente, múltiples relaciones

La multibancarización no es homogénea. El comportamiento varía según edad y nivel socioeconómico.

Los usuarios más jóvenes tienden a priorizar billeteras digitales y bancos ágiles para el día a día, al tiempo que muestran menores niveles de lealtad y una mayor predisposición al cambio. Por su parte, los segmentos de mayores ingresos mantienen vínculos más fuertes con bancos tradicionales para productos de mayor complejidad, como crédito, inversión o gestión patrimonial.

En todos los casos, la lógica es la misma: utilizar cada institución para aquello que mejor resuelve una necesidad específica. Esto redefine completamente la noción de centralidad dentro del sistema financiero.

Cuatro pilares para competir en la nueva banca

En este nuevo escenario, el liderazgo no se construye desde el posicionamiento de marca, sino desde la capacidad de entregar valor en el día a día.

El estudio identifica cuatro pilares críticos para construir relevancia:

• Experiencia digital impecable y soporte eficiente 

• Personalización basada en datos 

• Integración con el ecosistema financiero (Open Finance) 

• Confianza y seguridad 

Las entidades que logren articular estos elementos de forma coherente serán las que capturen mayor participación en la vida del cliente.

El desafío: dejar de pensar en productos y empezar a diseñar experiencias

La conclusión es clara: la banca enfrenta un cambio de paradigma. 

“La estrategia de engagement ya no puede ser uniforme. Intentar servir a todos los clientes con la misma propuesta de valor está destinado al fracaso. El futuro está en entender profundamente a cada usuario y construir experiencias a su medida”señala Christian Balatti, Country Manager de Stefanini Group en Argentina.

El estudio también identifica los principales factores que impulsan el cambio de entidad financiera. Entre ellos se destacan los límites insuficientes o créditos rechazados (23%), la falta de beneficios atractivos (22%), la lentitud en las gestiones (21%), las comisiones elevadas (21%) y los procesos burocráticos (18%).

En un contexto donde la lealtad se diluye y las opciones se multiplican, la ventaja competitiva ya no está en captar clientes, sino en mantener relevancia constante dentro de su ecosistema financiero.

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Recorte de tasas y mora serán insuficientes

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Por Guillermo Bermúdez / FIELLa evolución de las tasas de interés en las semanas recientes ha hecho que el foco en materia financiera vuelva a ponerse en la cuestión de la recuperación del crédito y el apuntalamiento del consumo privado como motor de la mejora de la actividad y el empleo. Desde inicio de la actual gestión de gobierno, y con el retroceso de la participación del sector público en la hoja de balance del sistema financiero, la economía experimentó un ciclo de recuperación de los préstamos que no había tenido antecedentes. Este ciclo se truncó a fines de 2025 a partir del repunte de la morosidad –ya se la observaba varios meses antes-, el salto de las tasas de interés en el tercer trimestre y el deterioro de los ingresos reales de la población.

Al respecto del freno en el crecimiento del crédito, el propio Fondo Monetario Internacional en la reciente revisión del Acuerdo de Crédito Ampliado que tiene la Argentina, observó el deterioro en el segmento de préstamos al consumo a causa de la ceñida política monetaria, y advirtió sobre la necesidad de contener la volatilidad de las tasas para mejorar la transmisión de la política monetaria y el crédito. El Organismo observó que, a pesar de la baja reciente de las tasas, las condiciones crediticias siguen siendo restrictivas en el proceso de ordenamiento de las carteras de los bancos a causa del aumento de la participación de los préstamos morosos.

En efecto, en la actualidad se tienen unas tasas de interés activas para personas jurídicas que han retornado a niveles previos a las turbulencias financieras de la segunda parte del año pasado, pero ese recorte no se ha tenido en el caso de las tasas para las personas físicas, que se sostienen en elevados niveles reales.

Las tasas han transitado diferentes senderos. Asimismo, la irregularidad en los préstamos a las familias en la banca tradicional, si bien luce haber frenado su crecimiento, multiplica por cuatro el valor que se tenía a comienzos de 2025, colocándose en 11.5% del total del financiamiento. Por caso, para las líneas de crédito personales, la tasa de mora superó en marzo el 14%, y en el caso de tarjetas se acerca al 11%. En cambio, en el caso del crédito dirigido a las empresas, la irregularidad es menor –alcanza el 6% en las líneas de adelantos y al 2.9% en las de documentos-, del mismo modo que en los préstamos con garantía real –para hipotecas alcanza 1.9% y para créditos prendarios 5.3%.

Lo anterior permite inferir diferencias en la situación de entidades individuales según la especialización de sus negocios, aun cuando el conjunto posea elevados niveles de previsionamiento. La situación de irregularidad crediticia es más compleja cuando se consideran entidades no financieras –crédito extra bancario- tanto en lo referido al costo como a la tasa de mora[1].

Todo lo anterior permite anticipar que, a pesar de que el sistema financiero cuenta con una elevada capacidad prestable en pesos y dólares, resulta poco probable replicar en los próximos meses un despegue del crédito similar al observado a inicios de 2024. A partir de ello, en la presente columna se repasa la evolución reciente de las tasas activas y se revisa la evidencia relativa a una incipiente recuperación del crédito.Tras el inicio de la actual gestión económica, en los primeros meses de 2024 las tasas activas mostraron un sensible recorte desde niveles superiores al 100% nominal hasta un rango de entre el 35% al 45% para personas jurídicas –pymes y otras[2]-, mientras que en el promedio para personas físicas pasaron a moverse en un rango de entre el 70% y 80%. En los meses sucesivos y hasta mediados de 2025, las tasas se mantuvieron relativamente estables, en un contexto en el que el crédito total, en términos reales, llegó a crecer a un ritmo superior al 100% anual.

El fin de la operatoria de las Letras Fiscales borró la tasa de referencia del sistema e introdujo una altísima volatilidad, a lo que se sumaría el impacto de cambios en la política de encajes y una extraordinaria huida del peso en un contexto de creciente incertidumbre pre electoral. En agosto de 2025, las tasas tuvieron su primer repunte, que en el caso de la pagada por pymes saltó cerca de 18% elevándose hasta 62.7% o en el de los adelantos que tuvieron un aumento desde 47.4% hasta 76.3%.En octubre, el costo del financiamiento alcanzó el nivel más alto, trepando hasta el 69.7% para las personas jurídicas, y hasta 84.5% en el de las personas físicas.

El aumento de las tasas y su volatilidad no sólo tuvieron un impacto sobre el consumo, sino que también alcanzaron el costo de financiamiento del capital de trabajo de las empresas.En la última parte de 2025 comenzó a darse un incipiente proceso de normalización, que se aceleró a partir de marzo de 2026 –cambios en la política de encajes y retorno de la operatoria de pases de por medio-. Los datos preliminares para mayo dan cuenta de unas tasas para personas jurídicas en el orden del 33%, del 74% para personas físicas, del 37% para pymes y del 25% para las líneas de adelantos.

Como se observa en el Gráfico 1, el costo del financiamiento para personas físicas no mostró el recorte que tuvieron las líneas de crédito a personas jurídicas, al tiempo que se mantiene en niveles superiores a los de comienzos de 2025. Al respecto, puede argumentarse que son los altos niveles de mora los que impiden una compresión más acelerada hacia los niveles de las tasas pasivas, de modo que a medida que las entidades avancen en la renegociación de los créditos irregulares –con alargamiento de plazos y recorte de tasas-, puede esperarse una mayor reducción. En el tránsito, la mejora del crédito será parsimoniosa, en especial en las líneas destinadas al financiamiento del consumo de las familias.

Gráfico 1

Con el sendero que han transitado en los últimos meses las tasas de interés ¿cómo ha evolucionado el crédito? Como se mencionó, desde inicio de 2024 el crédito al sector privado tuvo un crecimiento sin precedentes. En ese ciclo de recuperación tuvieron un mayor dinamismo los préstamos a las familias por sobre el dirigido a las empresas, mientras que se observó el retorno del financiamiento de largo plazo –hipotecas- y de los préstamos en dólares.   

En febrero de 2024, la relación de préstamos al sector privado a PBI era 4.9% -un mínimo histórico-, y en términos reales alcanzaba $ 52.1 billones. El ciclo de crecimiento del crédito se estiró hasta diciembre de 2025 en la medición en moneda constante cuando el stock trepó hasta $ 135.5 billones, marcando un crecimiento de 160% respecto al nivel de febrero de 2024. Al tiempo que, si se toma la relación de los préstamos con el producto bruto, el pico se tuvo en febrero de 2026, cuando la razón se colocó en 12.3%, más de 7% por encima del registró de dos años atrás.Los datos preliminares de mayo de 2026 dan cuenta que el crédito al sector privado asciende a $ 127.7 billones, correspondiendo algo más del 75% a líneas en pesos y el resto en dólares. En términos reales, el actual nivel de crédito es 5.7% inferior al registrado en diciembre pasado, al tiempo que en términos del PBI, el stock es equivalente al 11.45% del producto, también por debajo del pico de febrero pasado. El crédito en el agregado aun no muestra un repunte.

Tomando en consideración que los créditos en dólares al sector privado no han dejado de crecer en los dos últimos años, habiendo pasado de menos de USD 3.5 mil millones a fines de 2023 a USD 22.7 mil millones en la actualidad –un récord en más de dos décadas-, resulta conveniente poner el foco en la evolución reciente del crédito en pesos[3].En mayo, del total de crédito en pesos, el 51% corresponde a crédito de consumo –préstamos prendarios, personales y tarjetas-, cerca del 35% a financiamiento a las empresas mediante adelantos y la firma de documentos, y el resto a crédito hipotecario.

En términos reales y en la comparación interanual, el crédito a las empresas igualó el nivel de un año atrás, combinando un alza de adelantos con un nuevo retroceso en el financiamiento mediante documentos. Por su parte, el crédito hipotecario tuvo una mejora real del 67.5%, continuando con el recorte en el ritmo de crecimiento real anual luego de haber marcado el mayor avance (360%) en julio del año pasado.

Finalmente, el crédito al consumo tuvo en mayo un recorte real interanual del 7.2% -la primera caída anual desde agosto de 2024-, a partir de combinar ligeros retrocesos en créditos prendarios y personales con una marcada contracción en el financiamiento de tarjetas de crédito, reflejando cancelaciones. Es decir, las líneas de crédito con mayor participación en la cartera de las entidades, muestra un retroceso anual, y sólo una parte menor asociada al crédito a las empresas ha dejado de caer en la comparación anual.

Pero a los fines de evaluar el potencial inicio de un nuevo ciclo de recuperación del crédito, resulta conveniente considerar el comportamiento de los préstamos en los meses recientes, además de en términos reales, descontando factores estacionales. Como se observa en el Gráfico 3, desde julio de 2024 el crédito hipotecario había mostrado continuas mejoras mensuales hasta mayo de este año cuando ha interrumpido su crecimiento.

Para el crédito a las empresas, hacia mayo de 2026 se tiene una ligera mejora luego de un bimestre de contracción, y para el crédito a las familias se profundiza la caída observada en abril pasado. En el caso del crédito a las empresas, la mejora se sostiene en el aumento de los adelantos y en el caso de la caída del crédito al consumo, esta deriva de un deterioro del crédito prendario y un más profundo retroceso del financiamiento de tarjetas de crédito.

Es decir, el crédito a las empresas podría estar comenzando a mostrar signos de mejora a la par de la incipiente recuperación de la actividad económica –contando ventajas en términos de una mejor tasa de interés y menores niveles de irregularidad-, mientras que el crédito a las familias muestra un mayor retroceso, por las razones opuestas –costo de financiamiento que no se ha recortado lo suficiente y mayores niveles de mora-. Como se observa, el repunte del crédito a empresas resulta momentáneamente insuficiente para traccionar sobre los préstamos en el agregado.

Precisamente por lo anterior, aun cuando los bancos tengan holgura para aumentar el tamaño de su cartera de crédito, es de esperar que privilegien líneas de préstamos dirigidas a empresas, eventualmente de plazos cortos, para el financiamiento de capital de trabajo, mientras se ordena la cartera de préstamos al consumo dirigidos a familias -por caso, por medio de refinanciaciones-.

En efecto, puede anticiparse una oferta más selectiva –y una demanda más prudente de parte de las familias- y de ello, menor dinamismo del crédito en los meses por venir en comparación con el ciclo iniciado en 2024. Derivado de lo anterior, el sistema financiero podría transitar una reconfiguración de los negocios hacia un mayor financiamiento productivo, al tiempo que no deben soslayarse potenciales presiones de transformación –en términos de número y tamaño de entidades- a causa del cambio en el patrón productivo y de localización espacial de las actividades que se encuentra transitando la economía real.

En síntesis. Las tasas de interés han tenido recientemente una evolución dispar según se trate del financiamiento a empresas o familias, al tiempo que la mora ha tenido un mayor aumento en el caso del crédito al consumo. Los préstamos a las empresas comienzan a mostrar señales de incipiente recuperación, que aún no traccionan al crédito en el agregado. Con una oferta más selectiva, la baja de tasas de interés y recorte de la mora, resultarán insuficientes para replicar en los meses por venir un ciclo de recuperación del crédito como el que se tuvo a inicios de 2024, cuando el mayor dinamismo lo mostraron los préstamos a las familias por sobre el dirigido a las empresas.


[1] Por caso, entre las Fintech la mora total –considerando créditos irrecuperables- superó el 30% en febrero, mientras que la mora operativa –descontando irrecuperables- se estabilizó algo por encima del 22% en los últimos meses.

[2] Tal el caso de la tasa de interés por Adelantos en cuenta corriente en moneda nacional (con acuerdo de 1 a 7 días y de 10 millones o más) a empresas del sector privado no financiero.

[3] No debe perderse de vista que, en el caso del crédito en dólares, el marco regulatorio prohíbe el financiamiento en esa moneda a sujetos que no obtienen ingresos en divisas, al tiempo que las autoridades en reiteradas oportunidades se han mostrado renuentes a introducir modificaciones a la legislación de modo de permitir canalizar el stock récord de depósitos en dólares hacia el crédito para cualquier tipo de individuo.

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El dólar frenó su escalada y el riesgo país cayó a mínimos de la era Milei

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La estabilidad financiera volvió a ocupar el centro de la escena este jueves. Mientras el dólar oficial registró su primera baja de la semana y el riesgo país se acercó al nivel más bajo desde la llegada de Javier Milei a la Presidencia, los mercados interpretaron las señales como una consolidación del proceso de normalización macroeconómica impulsado por el Gobierno.

La divisa estadounidense retrocedió tanto en el segmento minorista como en el mayorista. En el Banco Nación, el dólar para la venta cerró en 1.455 pesos, cinco pesos por debajo de la jornada anterior, mientras que en el mercado mayorista la cotización descendió hasta los 1.436,50 pesos. Se trata del primer retroceso semanal luego de varias ruedas de presión alcista que habían puesto a prueba el nuevo esquema de bandas cambiarias implementado por el Gobierno.

Aun con la baja, el tipo de cambio oficial continúa lejos del techo de la banda de flotación, ubicado actualmente en 1.767,17 pesos. La distancia superior al 23% refleja que el mercado continúa operando con margen dentro del esquema diseñado por el Ministerio de Economía y el Banco Central.

El dato más relevante de la jornada fue la confirmación de que el Banco Central logró cumplir en apenas poco más de cinco meses la meta anual de acumulación de reservas prevista para este año. El cumplimiento anticipado de ese objetivo constituye una señal observada con atención tanto por los inversores como por los organismos internacionales, especialmente en un contexto donde la consolidación de reservas sigue siendo uno de los principales indicadores de fortaleza financiera del país.

La actividad cambiaria mostró además un importante nivel de operaciones. El volumen negociado en el segmento de contado superó los 597 millones de dólares y el total operado durante la jornada alcanzó aproximadamente los 1.229 millones de dólares, reflejando una elevada liquidez del mercado.

Los mercados comienzan a descontar estabilidad cambiaria

Las expectativas también se reflejaron en el mercado de futuros, donde predominó una tendencia bajista en los contratos correspondientes a 2026 y 2027. La lectura implícita es que los operadores anticipan una menor presión cambiaria para los próximos meses.

Las proyecciones privadas ubican al dólar mayorista en torno a los 1.454 pesos para fines de junio y cerca de los 1.632 pesos para diciembre, cifras que sugieren un sendero de depreciación más moderado respecto de los escenarios que se manejaban meses atrás.

Mientras tanto, los dólares financieros mostraron movimientos acotados. El contado con liquidación operó en torno a los 1.513 pesos y el dólar MEP cerca de los 1.457 pesos. La brecha cambiaria entre el CCL y el dólar oficial mayorista se redujo al 5,2%, uno de los niveles más bajos de los últimos años y un dato que fortalece la narrativa oficial sobre la convergencia de los distintos mercados cambiarios.

El riesgo país perfora los 500 puntos y apunta a nuevos mínimos

La mejora de las expectativas también se trasladó al mercado de deuda. El riesgo país, medido por el JP Morgan, cayó hasta los 486 puntos básicos, una reducción del 1,2% respecto de la rueda anterior y apenas cinco puntos por encima del mínimo registrado durante la administración Milei.

El indicador acumula seis jornadas consecutivas por debajo de los 500 puntos, una barrera simbólica para los mercados porque refleja una disminución significativa en la percepción del riesgo argentino frente a los inversores internacionales.

La baja estuvo impulsada por una nueva recuperación de los bonos soberanos. Tanto los títulos bajo legislación local como los emitidos bajo ley extranjera registraron subas que alcanzaron hasta el 1%, consolidando una tendencia positiva que comenzó luego del acuerdo financiero y las señales de ordenamiento fiscal exhibidas por el Gobierno.

Aunque Argentina continúa lejos de los niveles de riesgo que exhiben economías emergentes con acceso pleno al financiamiento internacional, la trayectoria descendente del indicador fortalece las expectativas de una eventual reapertura gradual del crédito externo en el mediano plazo.

Las acciones acompañan el optimismo

La Bolsa también reflejó el mejor humor de los inversores. En Wall Street, los ADR argentinos mostraron mayoría de alzas encabezadas por IRSA, que avanzó 3,5%, seguida por Cresud con una mejora del 1,7%.

La tendencia se replicó en el mercado local, donde IRSA lideró las ganancias con una suba de 3,8%, seguida por Ternium con 2,6% y Transener con 2,1%.

Detrás de estos movimientos aparece una lectura común de los operadores: la combinación de equilibrio fiscal, acumulación de reservas, menor incertidumbre cambiaria y descenso del riesgo país comienza a generar un entorno financiero más previsible.

Qué implica para Misiones y las economías regionales

Para provincias exportadoras como Misiones, la estabilización cambiaria representa un escenario de doble lectura. Por un lado, reduce la incertidumbre macroeconómica y mejora las condiciones para planificar inversiones. Por otro, obliga a sectores exportadores como la yerba mate, la forestoindustria, el té y el tabaco a ganar competitividad vía productividad y eficiencia, en un contexto donde el tipo de cambio deja de funcionar como principal mecanismo de compensación.

La caída del riesgo país también tiene impacto indirecto sobre las economías regionales. Una mejora en el acceso al financiamiento soberano suele traducirse, con rezago, en mejores condiciones para el crédito privado, infraestructura y proyectos productivos de largo plazo.

Por ahora, el mercado parece respaldar la estrategia económica del Gobierno. La incógnita continúa siendo si estas mejoras financieras podrán sostenerse en el tiempo y traducirse en una recuperación más amplia de la actividad económica, el empleo y el consumo. Ese será el verdadero examen para una administración que logró estabilizar variables clave, pero que aún enfrenta el desafío de consolidar el crecimiento.

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