FINANZAS

El Gobierno logró en julio un superávit financiero de $244.897 millones pese al fuerte pago de intereses

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El Sector Público Nacional volvió a mostrar un resultado fiscal positivo en julio, después del déficit registrado en junio. Según informó el Ministerio de Economía, las cuentas públicas cerraron el mes con un superávit primario de $2.960.333 millones y un superávit financiero de $244.897 millones, luego de afrontar un volumen particularmente elevado de vencimientos de intereses de la deuda pública.

El dato adquiere relevancia porque el resultado financiero se obtuvo después de descontar $2.715.436 millones correspondientes al pago de intereses de deuda pública netos de las tenencias intra sector público. La concentración de vencimientos estuvo vinculada principalmente con el pago de cupones de los bonos Globales y Bonares, de modo que el excedente fiscal de julio se construyó sobre una diferencia de casi $3 billones entre los ingresos y los gastos primarios, suficiente para absorber la carga financiera del mes.

El ministro de Economía, Luis Caputo, destacó precisamente ese componente al señalar que el superávit se alcanzó “en un mes con una alta concentración de vencimientos de intereses de deuda”. La señal que busca transmitir el Palacio de Hacienda es que el resultado no depende exclusivamente de una baja carga financiera coyuntural, sino de la generación de un excedente primario capaz de cubrir buena parte del servicio de la deuda.

Con el resultado de julio, el acumulado de los primeros siete meses del año arroja un superávit primario equivalente a aproximadamente 0,9% del PIB y un superávit financiero de alrededor de 0,1% del producto. La diferencia entre ambos indicadores refleja el peso que continúa teniendo el servicio de la deuda sobre las cuentas nacionales.

La dinámica del gasto constituye otro de los factores centrales. Durante julio, el gasto primario se redujo 7% interanual en términos reales, mientras que las erogaciones correspondientes a la Asignación Universal por Hijo crecieron 3,8%. El comportamiento muestra que el ajuste no fue homogéneo entre las distintas partidas y que algunas políticas sociales mantuvieron o incrementaron su cobertura real dentro de una estructura general de contención del gasto.

Para el Gobierno, el equilibrio fiscal funciona además como uno de los pilares de su estrategia de estabilización macroeconómica. Caputo sostuvo que el superávit se alcanzó en paralelo con una reducción acumulada de impuestos cercana a 3% del PIB desde el inicio de la gestión. La combinación busca mostrar que la mejora fiscal no se explica únicamente por un incremento de la presión tributaria, sino por una reducción del gasto y una modificación de la estructura de las cuentas públicas.

Sin embargo, el resultado también abre una discusión sobre la calidad y sostenibilidad del ajuste. En los últimos días cobró relevancia el debate sobre recursos retenidos a fondos fiduciarios que no habrían sido aplicados a los destinos específicos para los cuales fueron constituidos. La cuestión introduce una diferencia importante entre contabilizar un resultado fiscal positivo y determinar qué componentes explican ese resultado y cuáles son sus efectos sobre la prestación de políticas públicas.

Ese debate es particularmente relevante desde una perspectiva de largo plazo. El superávit fiscal contribuye a reducir las necesidades de financiamiento del Tesoro, mejora la señal de solvencia y puede favorecer la recomposición de las condiciones monetarias y crediticias. Pero su impacto económico depende también de qué gasto se recorta, qué obligaciones se difieren y qué recursos dejan de ejecutarse para alcanzar el equilibrio.

La cuestión central, por lo tanto, ya no es solamente si las cuentas públicas presentan superávit, sino cuánto de ese resultado puede sostenerse sin deteriorar infraestructura, servicios públicos o capacidades estatales necesarias para acompañar la recuperación económica. En otras palabras, la discusión fiscal empieza a desplazarse desde la aritmética del déficit hacia la composición y eficiencia del gasto.

El dato de julio ofrece, en ese sentido, una señal favorable para la estrategia de estabilización: aun después de afrontar intereses por $2,7 billones, el Estado nacional logró terminar el mes con resultado financiero positivo. Pero la consolidación fiscal enfrenta el desafío de sostener ese excedente mientras disminuye impuestos, atiende compromisos de deuda y evita que el ajuste sobre el gasto termine trasladándose a sectores estratégicos de la economía.

Para las provincias y, particularmente, para las economías regionales, esa discusión tiene una consecuencia concreta. La trayectoria de las cuentas nacionales condiciona la disponibilidad de recursos para infraestructura, transferencias y políticas productivas, pero también puede contribuir a generar un escenario macroeconómico más previsible. El punto de equilibrio estará en convertir la disciplina fiscal en una condición para crecer, y no solamente en un objetivo contable.

Julio dejó así una fotografía fiscal favorable para el Gobierno: $244.897 millones de superávit financiero, $2,96 billones de resultado primario y un acumulado anual positivo aun después de afrontar una elevada carga de intereses. El próximo desafío será demostrar que ese equilibrio puede sostenerse con una estructura de gasto eficiente, transparencia sobre los recursos utilizados y capacidad para preservar las inversiones que permitan transformar la estabilización en crecimiento.

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Finanzas ofrece canjear una LELINK por títulos dólar linked con vencimientos en septiembre y octubre

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La Secretaría de Finanzas volverá a utilizar el mecanismo de suscripción en especie para administrar los vencimientos de deuda en moneda local vinculada al dólar. El martes 18 de agosto ofrecerá a los tenedores de la LELINK D31G6, con vencimiento el 31 de agosto, la posibilidad de convertir sus títulos por nuevas letras dólar linked con vencimientos el 30 de septiembre o el 30 de octubre.

La operación se realizará en el marco del artículo 2° del Decreto 846/2024 y apunta a ofrecer una alternativa de continuidad a los tenedores de la LELINK que vence a fin de mes. En lugar de cancelar el instrumento en su fecha original, los inversores podrán participar de una licitación competitiva para recibir una reapertura de la LELINK D30S6 o de la LELINK D30O6.

La alternativa de septiembre corresponde a la Letra del Tesoro Nacional vinculada al dólar estadounidense cero cupón con vencimiento el 30 de septiembre de 2026, código D30S6. La segunda opción extiende el vencimiento hasta el 30 de octubre de 2026 y corresponde al código D30O6. En ambos casos, el parámetro que se licitará será el precio y el monto máximo de colocación estará sujeto a la normativa vigente.

El mecanismo permite extender los plazos de vencimiento sin recurrir a una operación tradicional de pago y nueva colocación. Los tenedores entregan la LELINK D31G6 que poseen y reciben, de acuerdo con el precio de corte de la licitación, un nuevo instrumento con un vencimiento posterior.

La recepción de ofertas comenzará a las 11:30 y finalizará a las 15 del martes 18 de agosto. La liquidación está prevista para el viernes 21 de agosto, bajo el esquema T+3.

Los participantes deberán presentar un único pliego competitivo por cada instrumento elegido e indicar la cantidad de valor nominal en dólares que pretenden recibir y el precio en dólares por cada VNO de USD 1.000, con dos decimales. La modalidad permite que el mercado determine el precio de corte de cada una de las dos alternativas.

La cantidad de la LELINK D31G6 que deberá entregar cada inversor no será necesariamente equivalente, en términos nominales, al nuevo título recibido. La conversión se determinará mediante una fórmula que relaciona el valor nominal del nuevo instrumento con su precio de corte y el precio de mercado ajustado de la LELINK elegible.

En términos simplificados, cuanto mayor sea el precio de corte del nuevo instrumento respecto del valor utilizado para la LELINK D31G6, mayor será la cantidad nominal del título viejo necesaria para acceder al nuevo instrumento. El mecanismo busca preservar la equivalencia económica de la operación en función de los precios determinados por el mercado.

El precio de mercado de la LELINK D31G6 utilizado para la liquidación será informado por la Secretaría de Finanzas antes de la apertura de la licitación. Esa referencia será determinante para calcular la cantidad de títulos que deberán transferir los participantes cuyas ofertas resulten adjudicadas.

Los inversores que resulten aceptados tendrán además una obligación operativa clave: antes de las 17 del jueves 20 de agosto deberán realizar una única transferencia de la LELINK D31G6 desde su cuenta en la CRYL del Banco Central hacia la cuenta 99990-01 de la Secretaría de Finanzas.

En caso de que los títulos estén depositados en Caja de Valores, los participantes deberán transferirlos previamente a su cuenta en la CRYL y desde allí completar la transferencia a la Secretaría de Finanzas dentro del plazo establecido. El requisito busca garantizar que los títulos elegibles estén efectivamente disponibles para la liquidación.

El prospecto incorpora además una penalidad relevante ante eventuales incumplimientos. Si un participante cuya oferta fue aceptada no entrega los títulos elegibles, la liquidación podrá realizarse mediante un débito en pesos sobre la cuenta CRYL de la entidad que presentó la oferta.

El monto efectivo se determinará tomando el valor nominal del nuevo instrumento, su precio de corte y el tipo de cambio de referencia publicado por el BCRA correspondiente al 20 de agosto, con un factor adicional de 1,20. Ese recargo funciona como mecanismo de cobertura frente al incumplimiento de la entrega de los títulos comprometidos.

El viernes 21 de agosto, fecha prevista para la liquidación T+3, la CRYL acreditará los nuevos instrumentos en las cuentas de los participantes. Si existiera un incumplimiento, primero se realizará el débito correspondiente al monto efectivo establecido y posteriormente se acreditarán los títulos adjudicados.

La operación se inscribe en una estrategia de administración de los vencimientos que busca extender parte de las obligaciones financieras sin alterar la naturaleza dólar linked de los instrumentos. Para los inversores, la decisión implica evaluar el rendimiento implícito de cada alternativa, el plazo adicional asumido y las condiciones de mercado al momento de la licitación.

Para Finanzas, el mecanismo ofrece una herramienta para gestionar el perfil de vencimientos de corto plazo y reducir la concentración de obligaciones que deberían resolverse el 31 de agosto. La posibilidad de trasladar esos compromisos hacia septiembre u octubre permite distribuir temporalmente las necesidades de refinanciamiento.

El dato relevante será el nivel de adhesión. Una participación elevada permitiría desplazar una parte significativa de los vencimientos de fines de agosto hacia los dos meses siguientes, mientras que una baja aceptación dejaría una mayor proporción de las obligaciones originales en manos del Tesoro.

La operación también será una señal sobre el apetito del mercado por instrumentos dólar linked de muy corto plazo. Al tratarse de una conversión voluntaria y competitiva, los precios ofrecidos por los inversores permitirán observar cuánto rendimiento adicional exige el mercado para extender la exposición hasta septiembre u octubre.

La licitación se realizará conforme a los procedimientos establecidos por la Resolución Conjunta de la Secretaría de Finanzas y la Secretaría de Hacienda N° 9/2019. El resultado permitirá medir no solo cuánto de la LELINK D31G6 logra ser convertido, sino también el costo implícito de continuar administrando la deuda dólar linked de corto plazo.

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El Tesoro captó $4,49 billones en una licitación con fuerte demanda y combinó pesos, CER y dólar linked

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La Secretaría de Finanzas adjudicó $4,49 billones en la licitación realizada el miércoles 12 de agosto, sobre un total de ofertas por $6,49 billones. La operación combinó instrumentos a tasa fija, bonos ajustados por CER, títulos dólar linked y una reapertura del Bonar 2029, en una estrategia que buscó atender distintas preferencias de cobertura y rendimiento dentro del mercado local.

El resultado implica que el Tesoro aceptó aproximadamente el 69% del valor efectivo ofertado en los instrumentos denominados en pesos y dólar linked. En total se recibieron 3.978 ofertas: 3.594 correspondieron a títulos en pesos y 384 a instrumentos vinculados al dólar. El valor efectivo ofertado alcanzó los $6,485 billones y el adjudicado llegó a $4,492 billones, tomando para los títulos denominados en dólares el tipo de cambio de referencia del 11 de agosto, de $1.492,179 por dólar.

La mayor parte de la colocación se concentró en la Letra del Tesoro Nacional Capitalizable en Pesos con vencimiento el 30 de noviembre de 2026, cuya reapertura recibió ofertas por un valor nominal de $3,631 billones. El Gobierno adjudicó $2,724 billones de valor nominal, equivalentes a $3,286 billones de valor efectivo, a un precio de corte de $1.206,31 por cada $1.000 de valor nominal y una TIREA de 28,54%. Con la nueva colocación, el monto nominal en circulación de este instrumento pasó a $6,504 billones.

El segundo instrumento en pesos fue una nueva Letra del Tesoro ajustada por CER, con vencimiento el 29 de enero de 2027. La demanda alcanzó $1,238 billones de valor nominal, mientras que se adjudicaron $659.715 millones, por un valor efectivo de $646.521 millones. El precio de corte quedó en $980 por cada $1.000 de valor nominal y la TIREA fue de 4,51%.

La licitación también mostró demanda por cobertura frente a la evolución del dólar. En la Letra dólar linked con vencimiento el 30 de septiembre de 2026 se ofertaron USD 301 millones de valor nominal y se adjudicaron USD 159 millones, por un valor efectivo equivalente a $234.411 millones. El precio de corte fue de USD 991 por cada USD 1.000 y la TIREA alcanzó 7,33%.

Para la nueva Letra dólar linked con vencimiento el 30 de octubre de 2026, las ofertas también alcanzaron USD 301 millones, mientras que Finanzas adjudicó USD 221 millones. El valor efectivo equivalente fue de $324.511 millones, con un precio de corte de USD 986 por cada USD 1.000 y una TIREA de 6,91%.

El componente en moneda estadounidense tuvo además una colocación específica del Bonar 2029. El Tesoro recibió ofertas por USD 71,16 millones de valor efectivo y adjudicó USD 46,89 millones. La reapertura del Bono del Tesoro Nacional en dólares al 6%, con vencimiento el 31 de octubre de 2029, tuvo un precio de corte de USD 937,85 por cada USD 1.000 de valor nominal, una TNA de 8,39% y una TIREA de 8,72%.

En este último instrumento se aplicó un prorrateo de 60,148011569324% sobre las ofertas recibidas al precio de corte. El mecanismo permitió distribuir la adjudicación entre los inversores ante una demanda superior al monto efectivamente colocado.

La operación dejó además una segunda instancia abierta para este jueves 13 de agosto. Entre las 11 y las 13, el Gobierno habilitará una segunda vuelta para el Bonar 2029, por adhesión y al mismo precio de corte de USD 937,85 por cada USD 1.000 de valor nominal. En esa instancia podrá colocarse hasta un valor nominal de USD 50 millones y podrán participar personas humanas o jurídicas mediante el sistema de licitaciones.

Desde el punto de vista financiero, la licitación permite observar cómo el Tesoro está distribuyendo su estrategia de financiamiento entre instrumentos con distintos perfiles de riesgo y cobertura. La tasa fija ofrece previsibilidad nominal para el inversor, el CER incorpora protección frente a la inflación y las letras dólar linked trasladan al rendimiento la evolución del tipo de cambio aplicable. La coexistencia de estos instrumentos permite al Estado captar fondos sin depender de una única fuente de demanda y, al mismo tiempo, ofrece al mercado alternativas para posicionarse frente a diferentes escenarios macroeconómicos.

La resolución conjunta publicada este jueves formalizó, además, las emisiones y ampliaciones necesarias para instrumentar la licitación. Entre ellas se encuentra una nueva Letra dólar linked con vencimiento el 30 de octubre de 2026, una Letra ajustada por CER con vencimiento el 29 de enero de 2027 y las ampliaciones de la letra dólar linked de septiembre, la letra capitalizable de noviembre y el Bonar 2029.

El dato central para el mercado, sin embargo, es la magnitud de la demanda: sobre $6,49 billones ofrecidos, el Tesoro decidió adjudicar $4,49 billones. La colocación confirma que, aun con distintos instrumentos y horizontes, existe profundidad suficiente para que el Gobierno pueda renovar y administrar parte de sus necesidades financieras mediante el mercado local, mientras los inversores siguen demandando alternativas tanto en pesos como vinculadas al dólar y a la inflación.

Comunicado Resultados 20260812 by CristianMilciades

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Definen en qué podrán invertir los recursos del Fondo de Asistencia Laboral

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El Gobierno nacional estableció el marco de inversión para los recursos del Fondo de Asistencia Laboral (FAL), el mecanismo que comenzará a operar el 1° de noviembre y que busca generar un fondo destinado a afrontar las prestaciones vinculadas con las indemnizaciones laborales. La Resolución 1276/2026 del Ministerio de Economía delimitó los instrumentos financieros habilitados, fijó topes de concentración y estableció un piso de liquidez para garantizar que los recursos estén disponibles cuando deban utilizarse.

La norma, firmada por el ministro de Economía, Luis Caputo, y publicada este miércoles en el Boletín Oficial, establece que los fondos deberán administrarse bajo los principios de seguridad, liquidez, diversificación, transparencia y preservación del capital. El objetivo declarado es doble: conservar el valor de los aportes realizados por los empleadores y asegurar la disponibilidad de recursos para atender las prestaciones previstas por la Ley 27.802.

El esquema acota de manera precisa el menú de inversiones. Los recursos del FAL solo podrán colocarse en títulos de deuda del Estado nacional, valores negociables de deuda emitidos por las provincias y la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, depósitos en entidades financieras autorizadas por el Banco Central y obligaciones negociables emitidas por empresas privadas en la Argentina.

Para la deuda provincial y porteña y las obligaciones negociables privadas, Economía estableció además un filtro de calidad crediticia. Los instrumentos deberán contar con autorización de oferta pública, negociarse en mercados habilitados por la Comisión Nacional de Valores y tener una calificación de riesgo AAA en escala nacional otorgada por al menos dos calificadoras registradas ante el organismo.

La resolución también habilita instrumentos con distintas modalidades de rendimiento. Podrán integrar las carteras activos a tasa fija, vinculados a la TAMAR, ajustados por CER o asociados a la evolución del tipo de cambio. También podrán incorporarse Bonos Duales, siempre que combinen alguna de estas alternativas de rendimiento.

El punto central del nuevo esquema está en los límites de concentración. Los depósitos colocados en una misma entidad financiera y sus vinculadas no podrán superar el 15% del patrimonio total del FAL. Para los títulos de deuda de provincias y de la Ciudad de Buenos Aires, el techo será del 15% en conjunto y del 5% por cada jurisdicción.

En el caso de las obligaciones negociables, la exposición podrá alcanzar como máximo el 20% del patrimonio del fondo en forma agregada, mientras que el límite por emisor y sus empresas vinculadas será del 10%. A su vez, los instrumentos cuyo rendimiento esté vinculado total o parcialmente a la evolución del tipo de cambio tendrán un tope específico del 10% del patrimonio.

La regulación incorpora además una barrera contra posibles conflictos de interés. Las entidades habilitadas para administrar los recursos del FAL no podrán invertirlos en depósitos ni en valores negociables emitidos por ellas mismas, sus controlantes, controladas o vinculadas. La única excepción son los depósitos a la vista destinados a operaciones de carácter operativo y transitorio.

Otro de los mecanismos destinados a preservar la capacidad de pago es el requisito de liquidez mínima. Las entidades deberán mantener como mínimo el 10% del patrimonio total del FAL en activos considerados de alta liquidez y bajo riesgo de mercado. La norma permite computar para ese porcentaje depósitos a la vista, depósitos a plazo fijo precancelables o con vencimiento remanente de hasta 30 días y Letras del Tesoro Nacional en pesos, a tasa fija o ajustadas por CER, con vencimiento remanente de hasta 90 días.

El requisito de liquidez está pensado para acompañar el momento en que los fondos deban transformarse en prestaciones. Si el porcentaje cae por debajo del 10% como consecuencia del pago de beneficios, la entidad administradora tendrá un plazo de 90 días corridos para recomponer el nivel mínimo.

La norma también establece que los activos deberán estar integrados y ser pagaderos en pesos. En el caso de los valores negociables, deberán ser emitidos y negociarse en mercados autorizados de la Argentina. De esta manera, el diseño busca mantener los recursos dentro del circuito financiero local y bajo el marco regulatorio establecido por la normativa del FAL.

Economía contempló además qué sucede si un instrumento pierde posteriormente la calificación crediticia exigida. En ese supuesto, podrá permanecer en cartera hasta su vencimiento o ser vendido de manera ordenada dentro de un plazo máximo de 180 días corridos. Mientras subsista el incumplimiento, la entidad no podrá adquirir nuevos instrumentos del mismo emisor.

La Comisión Nacional de Valores tendrá ahora un papel operativo relevante. El organismo dispondrá de 45 días desde la entrada en vigencia de la resolución para dictar las normas complementarias y aclaratorias necesarias para implementar el régimen de inversiones.

El FAL comenzará a regir el 1° de noviembre bajo un esquema obligatorio para los empleadores privados. Según el diseño establecido por la Ley 27.802 y su reglamentación, los fondos tendrán como finalidad asistir al cumplimiento de las prestaciones laborales previstas por el nuevo régimen. Los recursos serán inembargables y cada empresa será titular de su propio fondo.

El financiamiento del mecanismo se realizará mediante una reasignación de contribuciones patronales vigentes, de acuerdo con el esquema previsto para el FAL: una alícuota del 2,5% de la remuneración mensual para las pymes y del 1% para las grandes empresas. Por lo tanto, el Gobierno sostiene que el nuevo fondo no representa un incremento adicional de la carga patronal, sino una modificación en el destino de parte de los recursos existentes.

La arquitectura financiera definida por Economía apunta así a resolver uno de los principales desafíos del sistema: que el fondo pueda obtener rendimiento sin comprometer su capacidad para responder cuando aparezca una obligación laboral. La combinación de activos elegibles acotados, límites por emisor, requisitos de calificación y un mínimo de liquidez busca reducir el riesgo de que la búsqueda de rentabilidad termine afectando la disponibilidad del dinero destinado a las prestaciones.

En términos prácticos, el éxito del esquema dependerá de que esa disciplina de inversión se traduzca en fondos efectivamente disponibles cuando corresponda afrontar las obligaciones laborales. La regulación establece ahora las reglas financieras; el próximo paso será la implementación operativa por parte de las entidades habilitadas y la reglamentación complementaria que deberá emitir la CNV.

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El segundo semestre viene con grillete fiscal

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Por Isidro Guardarucci / Fundación FIEL – El primer semestre cerró con superávit fiscal nacional, una noticia que sigue siendo importante para un país poco acostumbrado a sostener cuentas públicas ordenadas. Sin embargo, la comparación real contra 2025 confirma que la holgura se achicó bastante. El resultado primario acumulado a junio es casi 30% menor al del año pasado y el financiero cae más de 60%. A nivel provincial, la historia es similar: balance primario positivo, pero con una caída del 50% frente a 2025. En este contexto, el gobierno nacional anunció el “grillete fiscal”.

Primer semestre nacional: el signo positivo ya no alcanza

A junio, el Sector Público Nacional No Financiero acumuló un superávit primario de $7,3 billones y un superávit financiero de $1,5 billones, ambos medidos a precios de 2026. El resultado sigue en terreno positivo y esto no debe minimizarse: el ancla fiscal continúa siendo el activo central del programa económico.

Pero el dato relevante está en la comparación interanual. Medido en términos reales, el resultado primario acumulado cae 28,3% respecto de enero-junio de 2025. El resultado financiero se reduce 64,6%. La explicación general es historia repetida. Los ingresos caen más que el gasto. Los recursos totales retroceden 5,0% real y los tributarios lo hacen 6,5%. El gasto primario también baja, pero apenas 1,9%. No hay desborde del gasto en el agregado, pero sí una combinación menos favorable para sostener el superávit. No obstante, aún en este contexto, la iniciativa de reducir la presión impositiva continúa: los números de julio reflejarán la baja de derechos de exportación a bienes industriales, con el objetivo de su eliminación total dentro de los próximos doce meses.

Cuadro 1

Ejecución acumulada enero-junio (millones de $ de 2026)

Fuente: elaboración propia en base a Ministerio de Economía.

Ingresos débiles, otra vez

La recaudación tributaria acumulada a junio vuelve a mostrar una baja amplia, que se sitúa en 6,5% cuando se compara en moneda constante contra la primera mitad del año pasado. Los Derechos de Exportación son el principal factor: caen 40,8% real y explican una pérdida de alrededor de $2,3 billones frente al primer semestre de 2025. En segundo lugar, aparece el IVA, con una merma real de 7,8% y una pérdida de $1,4 billones. Los aportes y contribuciones a la seguridad social completan el grupo principal, con una caída de 3,8% y $1,1 billones menos.

Estos tres componentes explican buena parte del retroceso. No tienen la misma lectura económica, pero sí el mismo efecto fiscal. Los Derechos de Exportación reflejan cambios de alícuotas, cantidades, precios y tipo de cambio; el IVA es una señal más cercana a consumo y actividad interna; los aportes y contribuciones dependen de la dinámica del empleo formal y la masa salarial. En conjunto, muestran que la recuperación de la recaudación todavía no aparece con la fuerza necesaria.

Hubo algunas compensaciones. Ganancias creció levemente en términos reales, Bienes Personales también aportó algo y el resto de tributos aumentó 7,7%. Pero estos movimientos no alcanzan para revertir el saldo general. El punto de fondo es que, con menor inflación, el fisco necesita bases imponibles reales más fuertes. La nominalidad ya no hace el trabajo.

Gráfico 1

Aportes a la variación de la recaudación (millones de $ de 2026)

Fuente: elaboración propia en base a Ministerio de Economía.

Gasto: ajuste más tenue y partidas que vuelven a crecer

Del lado del gasto primario, la baja agregada del 1,9% real luce modesta frente a la caída de los ingresos. Algunas partidas siguen mostrando recortes relevantes: las transferencias corrientes a provincias caen 35,6%, los gastos de funcionamiento no salarial 14,3%, el gasto de capital nacional 11,6%, las transferencias de capital a provincias 13,9%, el resto de prestaciones sociales 11,6% y las remuneraciones 7,1%.

Sin embargo, otras líneas muestran recomposiciones. Las jubilaciones y pensiones contributivas crecen 3,1% real, la AUH aumenta 3,8% y las transferencias a universidades suben 10,5% (merced a la actualización de salarios acordada hace unos meses, la cual tendrá un impacto adicional en agosto). En estos casos, la dinámica no sorprende: después del fuerte ajuste inicial, algunas partidas empiezan a recuperar poder de compra o reciben decisiones específicas de recomposición.

El rubro que más sobresale sigue siendo subsidios económicos, con un aumento real de 29,6% en el acumulado. La explicación está, otra vez, en energía. Entre enero y junio, los subsidios energéticos se ubican alrededor de 78% por encima del mismo período de 2025, mientras que transporte cae cerca de 7%. No estamos de vuelta en los niveles más desordenados de la historia reciente, pero sí ante una partida que siempre conviene mirar con poca complacencia.

Así, el balance del primer semestre exige una lectura menos celebratoria que la del resultado nominal. El superávit sigue, pero ya no se sostiene con la misma facilidad. Para cumplir objetivos fiscales, el segundo semestre requerirá que la recaudación acompañe más o que la administración del gasto sea más activa.

Provincias: primer trimestre con menos colchón

El archivo de ejecución provincial del primer trimestre permite mirar la situación subnacional en valores constantes, a precios del primer trimestre de 2026. Para hacer la comparación, se excluye La Pampa, la cual continúa con su situación irregular en términos de presentación de información y publicación por parte del gobierno nacional homologando su metodología (como hace con las otras jurisdicciones). Sobre los 23 fiscos comparables, las provincias cerraron el primer trimestre de 2026 con superávit primario y financiero, pero con una fuerte reducción respecto a 2025 (el cual mostró una baja sensible frente a 2024, aunque con un contexto particular).

El resultado primario agregado fue de $1,7 billones, equivalente a 4,9% de los ingresos totales. El resultado financiero fue de $0,9 billones, 2,4% de los ingresos. Son números positivos. Pero en el primer trimestre de 2025 el superávit primario había sido de $3,4 billones y el financiero de $2,7 billones. En 2024, favorecido por una licuación mucho más intensa del gasto, el resultado había sido todavía más holgado.

Cuadro 2

Ejecución provincial consolidada primer trimestre, 23 jurisdicciones (billones de $ del 1T 2026)

Fuente: elaboración propia en base a DNAP, Ministerio de Economía.

El mapa provincial, de todos modos, sigue siendo heterogéneo. En 2026, 18 de las 23 jurisdicciones comparables mostraron superávit primario y 17 tuvieron resultado financiero positivo. Es decir, no se trata de una crisis generalizada. El agregado se deteriora porque algunos casos pesan mucho y porque el colchón promedio se achicó.

La lectura de fondo es conocida, pero conviene repetirla. Las provincias tienen gastos rígidos: salarios, cajas previsionales propias en varios casos y servicios esenciales como salud, educación y seguridad. Del lado de los ingresos, dependen de la coparticipación y de Ingresos Brutos. Cuando la inflación se desacelera, la licuación deja de ayudar y la prudencia fiscal vuelve a depender menos de la inercia y más de decisiones efectivas de gasto.

Grillete fiscal y el futuro

El gobierno se enfrentará a un segundo semestre donde su objetivo será preparar el terreno para un 2027 con elecciones. En Argentina, esto es sinónimo de turbulencias y hacer la tarea este año implica minimizar los riesgos futuros. En este contexto es que el gobierno nacional anunció recientemente el “Grillete Fiscal”. Una señal de compromiso fiscal que, independientemente de sus formas, es necesaria de cara a un 2027 donde el ciclo político mete la cola en la estabilidad macroeconómica.

El mentado grillete puede resumirse como el intento del Ejecutivo de transformar el déficit cero de una decisión de política económica en una regla institucional permanente. La idea central es que el Presupuesto deba cerrar siempre equilibrado o con superávit, sin financiamiento monetario del BCRA, y que toda ley que implique más gasto tenga que explicitar su fuente de financiamiento. Si no lo hace, el Ejecutivo buscaría poder diferirla, recortar otras partidas o incluso declararla inaplicable. Ante la falta de acuerdo para reestablecer el sendero superavitario, incluso se suspenderían los sueldos del alto funcionariado del Ejecutivo.

El anuncio ha sido grandilocuente, con un esquema de castigos e incentivos agudos que podría ser contraproducente en caso de no cumplirse. Esto es especialmente relevante en el caso argentino, toda vez que una regla que propone mecanismos que operan ante dos meses de desvíos es posible que ponga límites demasiado estrictos.

En cualquier caso, un contexto en el que los ingresos reales muestran debilidad y el superávit primario se achica, esta regla opera como una señal de compromiso con el programa económico, pero también como un factor de tensión política: cualquier recomposición de gasto deberá venir acompañada por un recorte equivalente, una fuente de ingresos o una mayor presión sobre otras partidas.

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