FINANZAS

Finanzas sale al mercado con una nueva licitación de deuda: ofrece LECAP, BONCAP, CER y dólar linked

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La Secretaría de Finanzas volverá al mercado este jueves 27 de agosto con una nueva licitación de instrumentos del Tesoro Nacional, en una operación que combina deuda en pesos a tasa fija, títulos ajustados por CER y una alternativa dólar linked. La recepción de ofertas comenzará a las 10 y finalizará a las 15, mientras que la liquidación de las operaciones adjudicadas está prevista para el lunes 31 de agosto.

La oferta contempla cinco instrumentos. Entre ellos se encuentra una nueva LECAP con vencimiento el 29 de enero de 2027, junto con la reapertura de una LECAP que vence el 30 de noviembre de 2026 y de un BONCAP con vencimiento el 31 de mayo de 2027. El menú se completa con una LECER ajustada por CER, con vencimiento en enero de 2027, y una LELINK vinculada al dólar estadounidense, que vence el 30 de octubre de 2026.

La nueva LECAP S29E7 constituye una de las principales novedades de la convocatoria. Será emitida el 31 de agosto y tendrá vencimiento el 29 de enero de 2027. Se colocará a $1.000 por cada valor nominal de $1.000 y pagará una tasa efectiva mensual capitalizable mensualmente, que será determinada durante la licitación.

El esquema permite al Tesoro captar pesos mediante un instrumento de corto plazo, mientras que para los inversores introduce una alternativa cuya rentabilidad quedará definida por la tasa efectiva mensual que surja de la competencia entre las ofertas.

En el segmento de títulos a tasa fija también se ofrecerán la LECAP S30N6, con vencimiento el 30 de noviembre de 2026, y el BONCAP T31Y7, que vence el 31 de mayo de 2027. Ambos constituyen reaperturas y tendrán precio de colocación determinado en la propia licitación.

La estrategia incorpora además cobertura frente a la inflación y al movimiento cambiario. La LECER X29E7, con vencimiento el 29 de enero de 2027, estará ajustada por CER, mientras que la LELINK D30O6, con vencimiento el 30 de octubre de 2026, estará vinculada a la evolución del dólar estadounidense.

En el caso del instrumento dólar linked, la suscripción se realizará en pesos utilizando como referencia el tipo de cambio de la Comunicación “A” 3500 del Banco Central correspondiente al día hábil previo a la licitación, es decir, el 26 de agosto. El precio será expresado en dólares por cada valor nominal de USD 1.000.

La licitación se realizará mediante indicación de precio para los instrumentos ya emitidos, sin precio mínimo ni máximo. La excepción será la nueva LECAP de enero, para la cual los inversores deberán indicar la tasa efectiva mensual que capitalizará hasta el vencimiento.

Finanzas mantendrá además la división entre tramos competitivo y no competitivo. En este último podrán participar personas físicas y jurídicas que requieran el asesoramiento de una entidad especializada, con una única oferta por inversor. Para los instrumentos en pesos, el límite será de $50 millones de valor nominal por inversor, mientras que para el título denominado en dólares será de USD 50.000.

Los inversores que participen del tramo competitivo deberán presentar sus ofertas a través de agentes de liquidación y compensación o agentes de negociación registrados ante la Comisión Nacional de Valores. Para las personas físicas y jurídicas, el mínimo competitivo será superior a $50 millones de valor nominal en los instrumentos en pesos y a USD 50.000 en el caso del dólar linked.

La operación se produce en un momento en que la administración financiera mantiene como eje la renovación de vencimientos y la administración de la deuda en moneda local. La combinación de instrumentos a tasa fija, CER y dólar linked permite distribuir el menú entre distintos escenarios de inflación, tasas y evolución cambiaria, aunque el resultado final dependerá de los precios y tasas que el mercado convalide durante la jornada.

La liquidación está prevista para el 31 de agosto, dos días hábiles después de la recepción de las ofertas. Para el Tesoro, la licitación será otra instancia para obtener financiamiento en el mercado doméstico y administrar sus compromisos de corto y mediano plazo; para los inversores, el atractivo de cada alternativa quedará condicionado por la tasa efectiva que finalmente surja y por las expectativas sobre inflación, pesos y dólar hacia el cierre de 2026 y comienzos de 2027.

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El Gobierno amplía el BONCAP hasta $1,5 billones para canjear deuda con el Banco Central

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El Ministerio de Economía autorizó una operación de conversión de deuda con el Banco Central de la República Argentina (BCRA) que permitirá reemplazar una Letra del Tesoro que vence a fines de agosto por un bono con vencimiento en junio de 2027. Para instrumentar el canje, el Tesoro dispuso ampliar la emisión del BONCAP T30J7 por hasta $1,5 billones de valor nominal original.

La medida fue establecida mediante la Resolución Conjunta 51/2026 de las Secretarías de Finanzas y de Hacienda, publicada este martes en el Boletín Oficial. La norma contempla la conversión de las tenencias que posee el BCRA de la LECAP S31G6, con vencimiento el 31 de agosto de 2026, por BONCAP T30J7, cuyo vencimiento está previsto para el 30 de junio de 2027.

En términos financieros, la operación supone extender el horizonte de vencimiento de esos instrumentos en poder del Banco Central. La LECAP que será entregada al Tesoro tenía como fecha de vencimiento el 31 de agosto próximo, mientras que el título recibido por el BCRA prolongará ese compromiso hasta junio de 2027. La operación, por lo tanto, modifica el perfil temporal de la deuda sin implicar por sí misma una cancelación de obligaciones.

El Gobierno justificó la operación dentro del marco legal que regula el crédito público y, específicamente, de las facultades establecidas en el Presupuesto 2026. La resolución recuerda que el artículo 44 de la Ley 27.798 habilita al Poder Ejecutivo a realizar operaciones de crédito público dentro de los montos y destinos establecidos en la normativa presupuestaria.

El instrumento utilizado será el BONCAP T30J7, un bono del Tesoro capitalizable en pesos que ya había sido emitido originalmente en enero de 2026. La ampliación estará limitada a $1.500.000 millones de valor nominal original y se realizará exclusivamente por el monto que resulte necesario para concretar la conversión con el BCRA.

La particularidad de la operación es que no se trata de una licitación abierta a inversores privados, sino de una conversión de títulos con el Banco Central. La normativa vigente permite que determinadas suscripciones de instrumentos de deuda pública se realicen mediante otros títulos de deuda, con precios determinados en función de las condiciones observadas en los mercados.

Para establecer la relación de canje se tomarán como referencia los precios registrados el 21 de agosto de 2026 en Bolsas y Mercados Argentinos (BYMA), inmediatamente antes de las 13:30, con liquidación a 24 horas. La fecha prevista para concretar la operación fue fijada para el 24 de agosto.

El dato relevante para el mercado es que el Tesoro transforma un vencimiento concentrado en el corto plazo en una obligación con un horizonte más extendido. La LECAP que debía ser atendida a fin de agosto es sustituida por un instrumento que vence diez meses después, lo que contribuye a administrar el calendario de vencimientos en pesos del sector público.

La operación también muestra el papel que continúa desempeñando el BCRA como tenedor de instrumentos del Tesoro. En este caso, el mecanismo permite reemplazar una posición que estaba próxima a su vencimiento por otro título público, evitando que la renovación de esa obligación dependa exclusivamente de una nueva colocación de deuda en el mercado.

Eel desafío será que este tipo de operaciones contribuya efectivamente a distribuir los vencimientos en el tiempo y a reducir las necesidades de refinanciamiento inmediato. El efecto sobre las cuentas públicas dependerá, entre otros factores, de las condiciones financieras bajo las cuales continúe renovándose la deuda en pesos y de la capacidad del Tesoro para sostener el acceso al mercado voluntario.

La resolución lleva las firmas del secretario de Finanzas, Federico Matías Furiase, y del secretario de Hacienda, Carlos Jorge Guberman, y entró en vigencia desde el día de su dictado.

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El dólar superó los $1.500 y el mercado mira ahora las tasas y la actividad

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El dólar mayorista cerró este lunes en $1.510 y superó por primera vez la barrera de los $1.500, en una jornada que dejó una señal relevante para el mercado: el Gobierno permitió una mayor corrección del tipo de cambio, aunque hacia el final de la rueda apareció intervención oficial para contener la cotización. El movimiento volvió a colocar en el centro de la escena la relación entre dólar, tasas de interés y actividad económica.

La suba fue de $11 respecto del cierre previo, equivalente a 0,7%, y representó el avance diario más importante para un lunes en varias semanas. El dólar oficial en el Banco Nación terminó en $1.480 para la compra y $1.530 para la venta, mientras que el blue cerró en $1.545 y $1.565, respectivamente. El MEP se ubicó en $1.539,70 para la venta y el contado con liquidación llegó a $1.600,40.

El dato central, sin embargo, no estuvo únicamente en el nuevo precio del dólar. Los operadores observaron desde el comienzo de la rueda una menor presencia oficial en el mercado de futuros, una señal que fue interpretada como un relajamiento de la estrategia utilizada durante las semanas anteriores para evitar que el tipo de cambio perforara el techo informal de $1.500.

Gabriel Caamaño, de Outlier, señaló que por primera vez desde el martes anterior la variación diaria del interés abierto en futuros de dólar Rofex resultó negativa, con una reducción de 34.782 contratos. La lectura del mercado fue que el Banco Central habría reducido su participación mediante este mecanismo.

La intervención, de todos modos, no desapareció. Según reportes citados por el mercado, la presencia oficial se hizo visible hacia el cierre para defender el nivel de $1.510. PPI, además, observó un fuerte incremento en la negociación de la letra dólar linked más corta, que movilizó US$168 millones, frente a los US$77 millones del viernes, lo que podría indicar participación del Banco Central en el mercado secundario de estos instrumentos.

El cambio de estrategia adquiere relevancia porque durante las últimas semanas el Gobierno había utilizado distintas herramientas para moderar la presión cambiaria. A las operaciones en futuros y dólar linked se sumaron intervenciones puntuales del Tesoro y una política de tasas que buscó absorber liquidez y contener la demanda de dólares.

Ahora aparece una tensión diferente. Una tasa elevada puede contribuir a sostener la estabilidad financiera y cambiaria, pero también encarece el crédito, dificulta la refinanciación de empresas y familias y puede retrasar la recuperación de sectores con menor capacidad de acceso al financiamiento.

Por eso, el mercado empieza a observar el movimiento del dólar no solo como una cuestión cambiaria sino como parte de una ecuación más amplia. Gustavo Ber planteó que una estabilización de las tasas en pesos resulta necesaria para que la economía pueda recuperar dinamismo. En esa lectura, una menor presión para sostener artificialmente el dólar en $1.500 podría abrir margen para una relajación de los rendimientos financieros.

El costo de defender ese nivel cambiario ya había sido advertido por la consultora 1816. La discusión pasa ahora por determinar cuánto puede desplazarse el tipo de cambio sin trasladar presión significativa a precios y expectativas, y cuánto espacio existe para reducir las tasas sin reactivar una demanda de dólares que vuelva a tensionar el mercado.

El calendario financiero agrega otro elemento. Esta semana vence la D31G6 por US$2.595 millones, el mayor vencimiento de este tipo durante la gestión de Javier Milei, por encima de los US$2.247 millones correspondientes al vencimiento de julio. PPI recordó que, ante el vencimiento anterior, el Banco Central no compró dólares y el Tesoro llegó a vender US$150 millones para mantener el tipo de cambio por debajo de $1.500.

La señal que deja la rueda es, entonces, más compleja que un simple salto del dólar. El Gobierno parece haber tolerado un movimiento alcista acotado, mientras conserva herramientas para intervenir si la cotización amenaza con desbordarse. En paralelo, el mercado empieza a descontar que una menor presión sobre el tipo de cambio podría permitir una reducción de las tasas.

Ese eventual cambio sería relevante para la economía real. La construcción, entre otros sectores que enfrentaron mayores dificultades durante esta etapa, podría beneficiarse de condiciones financieras menos restrictivas. También podrían mejorar las posibilidades de refinanciación para empresas y hogares, siempre que la reducción de tasas no vuelva a alimentar una presión cambiaria que obligue a revertir la estrategia.

La jornada dejó así un nuevo precio de referencia, pero sobre todo una pregunta de política económica: cuánto puede dejar correr el Gobierno al dólar para aliviar las tasas sin perder el control sobre las expectativas cambiarias. La respuesta tendrá impacto directo sobre el crédito, la inversión y la velocidad de recuperación de la actividad.

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Finanzas convirtió el 34,12% de una Letra LELINK y extendió vencimientos hasta octubre

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La Secretaría de Finanzas concretó una nueva operación de administración de deuda mediante la conversión de la LELINK D31G6, con vencimiento el 31 de agosto de 2026, en el marco del artículo 2 del Decreto 846/24. La licitación recibió 255 ofertas y permitió rescatar instrumentos equivalentes al 34,12% del valor nominal en circulación de la letra elegible.

El mecanismo permitió a los tenedores de la LELINK D31G6 reemplazar parte de sus posiciones por nuevas Letras del Tesoro Nacional vinculadas al dólar estadounidense, extendiendo los vencimientos hacia septiembre y octubre. En términos financieros, la operación busca distribuir en el tiempo una porción de las obligaciones que concentraban vencimientos a fines de agosto.

La mayor parte de la adjudicación correspondió a la Letra del Tesoro vinculada al dólar estadounidense cero cupón con vencimiento el 30 de septiembre de 2026, identificada como D30S6 y emitida mediante reapertura. Se recibieron ofertas por USD 1.547 millones y se adjudicaron USD 1.213 millones, con un precio de corte de USD 989,90 por cada VNO de USD 1.000. Para concretar la operación se rescataron USD 1.344 millones de valor nominal de la LELINK D31G6.

El segundo instrumento fue la D30O6, también una Letra del Tesoro vinculada al dólar estadounidense cero cupón y con vencimiento el 30 de octubre de 2026. En este caso, las ofertas alcanzaron USD 190 millones y la adjudicación fue de USD 141 millones, con un precio de corte de USD 986 por cada VNO de USD 1.000.

En conjunto, los nuevos instrumentos adjudicados alcanzaron USD 1.354 millones de valor nominal. Frente al volumen de LELINK D31G6 rescatado, la operación representa una modificación relevante en el perfil de vencimientos de los inversores que participaron del canje, al desplazar obligaciones desde el cierre de agosto hacia septiembre y octubre.

La licitación se inscribe en la estrategia de la Secretaría de Finanzas para administrar los vencimientos en moneda extranjera y reducir la concentración de pagos en determinados momentos. La conversión no implica una cancelación integral de la deuda elegible, sino el reemplazo de una parte de los títulos por instrumentos con vencimientos posteriores.

Ahora comienza la etapa de liquidación. Los participantes cuyas ofertas fueron aceptadas deberán realizar una única transferencia de los títulos elegibles desde sus cuentas en la Central de Registro y Liquidación de Pasivos Públicos (CRYL) del Banco Central hacia la cuenta 99990-01 de la Secretaría de Finanzas antes de las 17 horas del jueves 20 de agosto, bajo el esquema T+2.

En caso de que los títulos se encuentren depositados en Caja de Valores, los participantes deberán transferirlos previamente a sus respectivas cuentas en CRYL y luego completar el envío a la Secretaría de Finanzas dentro del plazo establecido. El procedimiento busca garantizar que la entrega de los instrumentos elegibles quede concretada antes de la liquidación de la operación.

El resultado también establece un mecanismo específico ante eventuales incumplimientos. Si un participante no entrega la LELINK D31G6 comprometida, la liquidación se realizará mediante el débito en pesos del valor efectivo correspondiente en su cuenta CRYL. El monto se determinará utilizando el valor nominal del nuevo instrumento, su precio de corte, un factor de 1,20 y el tipo de cambio de referencia del Banco Central correspondiente al 20 de agosto de 2026, según la Comunicación A 3500.

Desde el punto de vista de la gestión de deuda, el dato central de la operación es que poco más de un tercio de la LELINK D31G6 en circulación quedó alcanzado por la conversión. El resultado permite observar el grado de participación de los inversores ante una alternativa que ofrece nuevos instrumentos dólar linked con vencimientos posteriores, mientras Finanzas continúa administrando el calendario de obligaciones del Tesoro.

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El dólar mayorista subió a $1.495 y el mercado vuelve a tensionarse por las tasas en pesos

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El dólar mayorista volvió a subir este martes y registró su mayor avance en dos semanas, aunque logró cerrar por debajo de los $1.500. El tipo de cambio avanzó $7,50 hasta los $1.495 en el segmento de contado, en una jornada atravesada por la intervención oficial y por una nueva tensión en las tasas de interés en pesos.

El movimiento se produjo luego de que el mercado consolidara al nivel de $1.500 como una referencia de corto plazo. Con el cierre de la jornada, el mayorista quedó a 24,8% del techo de la banda cambiaria, establecido este martes en $1.865,14. El volumen operado en el segmento de contado superó los US$343,6 millones.

La estabilidad relativa del dólar empieza, sin embargo, a mostrar una contracara financiera. La liquidez en pesos volvió a encarecerse y las tasas de cauciones, repos y plazos fijos institucionales comenzaron a reflejar esa presión. En algunas operaciones, la tasa nominal anual se ubicó cerca del 25%, mientras el mercado espera nuevos movimientos alcistas de la TAMAR.

La tensión resume uno de los dilemas centrales de la política económica: contener la volatilidad cambiaria sin generar una suba excesiva del costo del dinero y, al mismo tiempo, preservar capacidad para continuar acumulando reservas. Las herramientas utilizadas por el Banco Central y el Tesoro buscan administrar simultáneamente esas tres variables.

En el mercado de futuros, los contratos operaron con mayoría de subas de hasta 0,4% en los tramos correspondientes a 2026 y 2027. El volumen negociado rondó los US$600 millones y las cotizaciones implícitas ubicaron al dólar en torno a $1.508 para fines de agosto y en $1.623,50 para diciembre.

La señal que buscan interpretar los operadores es si los movimientos del tipo de cambio responden exclusivamente a la oferta y la demanda privadas o si existe una intervención oficial destinada a mantener al mayorista por debajo de determinados niveles. Esa distinción resulta relevante porque modifica la lectura sobre la sostenibilidad del esquema cambiario y sobre la formación de expectativas.

En el segmento minorista, el dólar llegó a $1.515 para la venta en el Banco Nación, mientras el dólar tarjeta se ubicó en $1.969,50. El promedio informado por las entidades financieras relevadas por el Banco Central fue de $1.515,02.

Los dólares financieros también acompañaron la tendencia. El MEP avanzó 0,2% hasta $1.517,76 y el contado con liquidación subió 2,4% hasta $1.607,10. En el mercado informal, el dólar blue aumentó $10 y alcanzó los $1.555, según el relevamiento citado.

El costo de sostener el dólar

La estrategia oficial se apoya en una combinación de instrumentos. El Banco Central redujo el ritmo de compras de divisas, opera en contratos de dólar futuro y bonos vinculados al tipo de cambio y procura administrar las tasas cortas mediante el mercado de repos. El objetivo es evitar que una liquidez excesiva en pesos termine trasladándose a una mayor demanda de cobertura cambiaria.

El cambio en la política de acumulación de reservas resulta especialmente visible. Durante julio, el BCRA compró un promedio de US$103 millones diarios, mientras que en agosto ese ritmo se redujo en alrededor de US$33 millones por día. La menor demanda oficial de divisas contribuye a contener la presión compradora y facilita que el tipo de cambio mayorista permanezca debajo de los $1.500.

La consultora 1816 interpretó que la decisión de sostener ese nivel como referencia de corto plazo también tuvo consecuencias sobre los activos financieros argentinos. En particular, señaló que la deuda argentina denominada en dólares quedó rezagada frente a otros mercados emergentes.

El Tesoro también ganó protagonismo en la administración de los pesos. Según Outlier, el Ministerio de Economía interviene de manera puntual en el mercado de contado, administra las licitaciones de deuda y utiliza los depósitos del Tesoro en bancos como una herramienta adicional para regular la liquidez.

La última colocación de deuda de julio ofrece un ejemplo de esa estrategia. El Tesoro obtuvo cerca de $4 billones por encima de los vencimientos, pero no transfirió inmediatamente esos recursos al Banco Central. Parte de los pesos permaneció dentro del sistema bancario, evitando una absorción inmediata de liquidez.

El mecanismo plantea un delicado equilibrio. Una extracción demasiado rápida de pesos puede llevar las tasas a niveles elevados y encarecer el crédito; una liquidez excesiva, en cambio, puede aumentar la demanda de dólares y dificultar la estabilidad cambiaria. La política monetaria y financiera queda así condicionada por la necesidad de administrar ambos riesgos simultáneamente.

El mercado espera un dólar por debajo de la inflación

Pese a la tensión de corto plazo, las expectativas cambiarias continúan relativamente contenidas. La última edición del LatinFocus Consensus Forecast, que reúne proyecciones de más de 50 bancos y consultoras internacionales, ubicó el dólar mayorista en $1.648,10 para fines de 2026.

El último Relevamiento de Expectativas de Mercado del BCRA mostró una previsión prácticamente coincidente, con un dólar nominal estimado en $1.652 para diciembre. Desde el cierre de $1.487,50 registrado el viernes, esas proyecciones implican una suba de aproximadamente 10,8% durante el resto del año.

En términos interanuales, el consenso supone una depreciación nominal del peso de 14,1% durante 2026. El dato resulta significativo porque, de mantenerse esas previsiones, el dólar avanzaría por debajo de las expectativas de inflación, lo que implica una apreciación real del peso durante el período.

La fotografía actual, por lo tanto, combina dos señales aparentemente contradictorias. En el corto plazo, el mercado enfrenta mayores tasas en pesos y operadores atentos a la intervención oficial para sostener el tipo de cambio. En el horizonte de fin de año, en cambio, las principales encuestas de expectativas no anticipan un salto cambiario brusco.

La cuestión de fondo será cuánto puede sostenerse ese equilibrio. La política económica necesita evitar que la estabilidad nominal del dólar se consiga a costa de tasas excesivamente elevadas o de una menor acumulación de reservas. La respuesta estará en la capacidad del Gobierno para administrar la liquidez sin desanclar las expectativas cambiarias y, al mismo tiempo, sostener la confianza en el régimen de bandas.

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