En el mes de abril, los datos del Índice Barrial de Precios (IBP) del Instituto de Investigación Social Económica y Política Ciudadana (ISEPCi), indicaron que la Canasta Básica Alimentaria en la Provincia de Misiones, costó $43.092,89. De esta manera, este monto es lo que una familia misionera necesitó solamente para alimentarse y no caer bajo la línea de indigencia.
El mismo estudio indicó que la línea de pobreza en la provincia estuvo en $96,959. Este monto representa alimentación y otros gastos, entre los que se encuentran: salud, educación, servicios, transporte, etc. Con estos datos, en estos primeros cuatro meses del año, los alimentos aumentaron un 25,15%, representando un duro golpe al bolsillo al día a día de las familias misioneras.
Respecto a los aumentos de los alimentos por rubros, se observó que los productos del rubro almacén aumentaron un +9,71% entre marzo y abril, los del rubro verdulería +0,47% y carnicería +6,15%, entre los mismos meses.
¿Qué representan estos datos para la economía de la población? En primer lugar, el golpe más significativo se presenta entre los aumentos de los alimentos y que los salarios de gran parte de la población misionera no alcanza este monto, por ejemplo, los salarios docentes y los jubilados con jubilaciones mínimas. En este espectro también hay que contar a los trabajadores informales que no superan, en algunos casos, con más de dos puestos de trabajo, la línea de indigencia.
En segundo lugar, la inflación no parece tener freno, las políticas del Estado nacional todavía no tienen efecto para frenar la inflación y, además, todo indica que no hay recuperación de salarios y tampoco generación de empleo genuino. De esta manera, no cesa el deterioro permanente del poder adquisitivo de los sectores de menores ingresos y la suba de los alimentos en los barrios es cada vez más feroz.
El presente informe analiza la cantidad de personas trabajadoras registradas en el sector privado en febrero 2022 y su evolución desde la aparición del COVID-19.
Para su realización, se utilizó una metodología cuantitativa, en base a la información publicada por el Ministerio de Trabajo, Empleo y Seguridad Social de Nación vinculada a las bases del Sistema Integrado Previsional Argentina (SIPA) en su serie desestacionalizada (ya que esto permite la comparación entre meses no equivalentes).
El informe se divide en cuatro partes. En el primer apartado se indaga acerca de la cantidad de personas trabajadoras del sector privado en el mes de febrero y su evolución desde la crisis pandémica.
La segunda aborda la heterogeneidad sectorial percibida en la recuperación del empleo privado. Se muestran las variaciones de la cantidad de personas trabajadoras por sectores económicos en dos períodos: entre febrero 2020 y febrero 2022 y entre julio 2020 y febrero 2022 (la evolución posterior al momento de menor nivel de empleo provocado por la pandemia). La información brinda la imagen final de la recuperación, en el primer caso, y la evolución desde el piso de la crisis, en el segundo
En el tercer apartado se analiza una segunda dimensión de heterogeneidad: la regional. Mientras algunas provincias se encuentran hoy por encima de los niveles de empleo privado registrados en febrero 2020, otras siguen aun sensiblemente por debajo del mismo.
Finalmente, se detallan las principales conclusiones de la evolución de los indicadores estudiados en clave de recuperación económica heterogénea sectorial y regionalmente y sus impactos diversificados en el marco de la pandemia de COVID 19.
1. Cantidad de personas trabajadoras en febrero 2022
Los datos relevados por el Ministerio de Trabajo muestran que en el mes de febrero se generaron 10.215 puestos de trabajo registrados en el sector privado, lo cual implica un 0,2% de crecimiento con respecto al mes previo. Ya son 14 meses de crecimiento neto del empleo privado.
A febrero de 2022, se recuperaron 243 mil puestos de trabajodesde el mínimo producido por la pandemia del COVID-19 (jul2020).
Con este dato, si bien se recuperó lo perdido en la pandemia aún faltarían recuperar 218 mil puestos para alcanzar los niveles de empleo previos a la crisis del gobierno de Cambiemos.
Vale recordar que, incluso habiendo recuperado la totalidad de puestos vigentes a comienzos de 2020, el nivel alcanzado resulta estructuralmente bajo dado que, previo al inicio de la pandemia, el empleo privado ya se encontraba en una situación crítica: la crisis del Gobierno de Cambiemos significó la destrucción neta de 275 mil puestos (a diciembre 2019) y a febrero de 2022 solo se han recuperado 57 mil puestos por encima del mínimo registrado durante la pandemia.
En relación con los sectores de actividad, en febrero siete de los catorce sectores incrementaron la cantidad de personas trabajadoras.
Particularmente en febrero, la recuperación estuvo impulsada por Construcción (+3,4 mil), Turismo (+3,4 mil), Industria (+2,4 mil) y Comercio (+2,4 mil).
Los sectores de Salud, Inmobiliarias y Agricultura fueron los que redujeron su plantilla en mayor medida.
En resumen: En febrero de 2022, el empleo registrado privado creció en 10,2 mil puestos. Con este resultado se lograron superar los niveles de febrero 2020 aunque aún faltan recuperar 218 mil puestos de trabajo para alcanzar los niveles previos a la crisis de Cambiemos. Los sectores que impulsaron este crecimiento en febrero: Construcción, Turismo, Industria y Comercio.
2. Personas trabajadoras por sector económico
Al analizar los puestos de trabajo según sector económico, es posible observar que se reduce la heterogeneidad sectorial de la recuperación. Con el incremento del empleo de febrero, siete de los catorce sectores ya operan en niveles de empleo superiores a la pre-pandemia, otros tres siguen creciendo y se aproximan a dicho umbral y de los cuatro restantes, que continuaron destruyendo puestos de trabajo luego de julio de 2020, sólo dos no crean empleo actualmente.
La descripción reciente permite mostrar que en la recuperación del empleo ha habido distintas velocidades. El primer grupo se compone de sectores dinámicos, que no solo crecieron con respecto a los niveles de empleo de julio 2020, sino que han superado los valores pre-COVID (febrero 2020). El segundo grupo, de sectores en recuperación, aún no llegaron a los niveles pre-COVID, pero crecen en la cantidad de puestos de trabajo desde julio del 2020 a febrero de 2022. Finalmente, un último grupo de sectores se mantiene en crisis: la recuperación de puestos sólo comenzó hace apenas unos meses (y no en todos los casos).
La Tabla I muestra la variación de los distintos sectores económicos en dos períodos (de febrero de 2020 a febrero 2022 y de julio de 2020 a febrero de 2022) y en el último mes. La segmentación de dicha tabla permite mostrar la evolución del empleo en la actualidad con respecto a niveles pre-pandemia, y en relación con el peor momento de la pandemia en términos de empleo (julio 2020).
Dentro de los sectores dinámicos sobresale el crecimiento que muestra el sector industrial. Con la variación del último mes, este sector ya creo más de 46 mil puestos de trabajo por encima del umbral de febrero de 2020, llegando al mejor desempeño desde febrero de 2019. Otro sector para mencionar es Inmobiliarias, con un saldo de más de 53 mil empleos creados en relación con pre-pandemia. Por último, el sector Construcción, cuya recuperación fue de las más veloces, contraponiendo en buena medida el sensible impacto inicial negativo de la pandemia. En este sector el impulso de la obra pública jugó un papel relevante como dinamizador de la actividad.
Entre los sectores en recuperación, Minería creció por decimoquinto mes consecutivo. Este sector junto con Enseñanza, en términos generales, ya se encuentran a menos del 2% de los niveles pre-pandémicos, lo que significa que, de continuar por esta senda, prontamente habrán recuperado todo el efecto negativo del Covid.
Por último, dentro de los sectores en crisis, el más afectado ha sido Hoteles y Restaurantes. Esta actividad viene experimentando una importante suba en los últimos meses debido a la temporada turística y el impacto positivo del programa Pre-Viaje, durante el mes de febrero continuó creciendo a un ritmo de +1,5%.
Asimismo, Transporte también mostró un buen desempeño en febrero, siendo Finanzas y Agricultura los sectores de este grupo que no crearon empleo durante el mes de febrero. Todos estos sectores aún se encuentran significativamente por debajo de los niveles pre-pandemia.
En resumen: La recuperación económica sigue presentando rasgos heterogéneos, pero cada vez menores. Los sectores dinámicos continúan comandando la creación de empleo, mientras que los sectores en recuperación se consolidan y los que hace unos meses estaban en crisis, hoy han comenzado a crecer.
3. Análisis por regiones: a la sólida recuperación del NEA se suma el Centro del país, mientras que CABA, NOA y Cuyo son las regiones que presentan mayores dificultades
Una última dimensión a tener en cuenta para analizar la evolución de la cantidad de personas trabajadoras registradas del sector privado es la variación según provincia. Los datos de febrero 2022 muestran que 18 de las 24 provincias ya tienen mayores niveles de empleo que en febrero de 2020. El Mapa I refleja la variación porcentual de personas trabajadoras registradas del sector privado entre febrero de 2020 y febrero de 2022.
Al realizar un análisis más desagregado, el mapa muestra cinco grupos de provincias.
El segundo grupo (verde claro) es el que presentó una variación positiva entre 0,5% y 2%. Este está conformado por: Corrientes, Chaco y Jujuy.
En tercer lugar, provincias que se encuentran prácticamente en niveles pre-covid (gris): Chubut y Tucumán.
En cuarto lugar, aquellas provincias levemente por debajo de los niveles pre-pandemia (entre -0,5% y -2%, en rojo claro): Neuquén y CABA.
Por último, en color rojo oscuro: Mendoza y Salta, las provincias más afectadas.
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En resumen: En febrero 2022, 18 de las 24 provincias ya cuentan con más empleos privados que en febrero 2020. El NEA y el Centro son las regiones que muestran mayor dinamismo. Por su parte: la región de Cuyo y el NOA, las regiones más afectadas por la pandemia, continúan por la senda de la recuperación.
Conclusiones
El informe analizó los datos sobre el empleo registrado privado en el mes de febrero de 2022, su evolución desde la irrupción de la pandemia y la recuperación posterior y de carácter heterogéneo a nivel sectorial y regional. Entre los principales puntos a destacar se encuentran los siguientes:
En febrero de 2022 se mantiene el sendero de crecimiento con el incremento de 10.215 puestos de trabajo, 0,2% más que enero 2022.
Más de un año después del piso de la pandemia (julio 2020), se han generado 243 mil puestos de trabajo, más del 100% del total perdido desde esa fecha.
La heterogeneidad sectorial continúa se reducción, pero se mantiene como fenómeno especifico luego del impacto de la pandemia:
7 sectores dinámicos ya se encuentran por arriba de los niveles pre-COVID19, entre los que sobresale Industria e Inmobiliarias, en los que se han generado más de 46 mil y 53 mil puestos adicionales respectivamente.
3 sectores se encuentran aún en recuperación. En estos sectores se crean puestos de trabajo desde julio 2020 en adelante, pero no llegan a los niveles de febrero del 2020.
Solo 4 sectores permanecen en crisis computando menos trabajadores y trabajadoras respecto al piso de la pandemia. Sin embargo, 2 de esos 4 volvieron a mostrar subas del empleo en febrero.
75% de las provincias ya registran más empleo privado que en febrero 2020, pero la heterogeneidad regional continúa presente, aunque no tan marcada:
El NEA y el Centro conducen la recuperación del empleo.
CABA, Cuyo y el NOA son las regiones que más dificultades presentan para recuperar los niveles de empleo de febrero 2020, sin embargo, solo las provincias de Mendoza y Salta se mantienen en niveles notablemente inferiores de los registrados en pre-pandemia.
Desde la segunda mitad de 2021 la actividad económica vino enseñando una velocidad de recuperación mayor a la prevista. En febrero la economía se situó en el nivel más alto desde marzo 2018 y sólo 2.2 p.p. por debajo del máximo histórico de la serie ocurrido en noviembre de 2017. Al mismo tiempo, el desempleo bajó a mínimos desde al menos 2016 y la tasa de empleo llegó a un máximo histórico. Además, los volúmenes de ventas en supermercados hilvanaron hasta febrero 9 meses en expansión y tuvieron el mejor primer bimestre desde 2018; la producción de indumentaria experimentó el mejor cierre de año desde al menos 2016; las ventas de motos son 40% superiores a las de 2019 y la adquisición de electrodomésticos concluyó el año 12% por encima de 2019. Cabe señalar que, en otros sectores, como el automotriz, la recuperación no fue mayor por la restricción a un mayor ingreso de bienes e insumos provenientes del exterior.
Pero esta dinámica auspiciosa de la economía real convivió con un preocupante deterioro en los desequilibrios macroeconómicos y en la vulnerabilidad social. La mencionada recuperación del consumo no sólo no se plasmó en términos de mejoras estructurales en los indicadores sociales, sino que se evidenció en paralelo a la aceleración inflacionaria, el virtual congelamiento de tarifas, un escaso nivel de reservas internacionales y la incertidumbre sobre la estabilidad del esquema vigente en virtud de la demora en relación con el acuerdo con el FMI.
¿Cómo se explica esta dualidad? ¿Es esta dinámica de inestabilidad nominal y recuperación económica sostenible? ¿De qué depende?
En primer lugar, cabe señalar que la acelerada recuperación de la actividad económica respondió a un set de factores que operaron en conjunto. El desmantelamiento de las restricciones sanitarias -acelerado tras las PASO- permitió recomponer consumos rezagados dependientes de la presencialidad (turismo, entretenimiento, gastronomía, servicios personales), los cuales pudieron realizarse gracias a la mejora paulatina de los ingresos reales en la segunda parte del año anterior, un mayor incentivo relativo a consumir y el impacto de ciertas medidas de estímulo (como el programa PreViaje).
En el segundo semestre de 2021 la reapertura de paritarias y la mejora en el empleo favorecieron una recomposición del salario real y del ingreso de los hogares, impactando positivamente en los consumos más esenciales. En este sentido, de acuerdo con el Indicador de Ingreso Disponible (IDE) de Ecolatina los ingresos de los hogares en términos reales promediaron una recomposición del 10% i.a. entre finales de 2021 e inicios de 2022, llegando a máximos desde finales de 2018. A esto se sumaron las políticas de ingresos instrumentadas en clave electoral.
Sobre esta dinámica, lejos de constituir un obstáculo la profundización de los desequilibrios macro-financieros contribuyó a traccionar la mayor demanda de bienes y servicios. Sobre la base de un ingreso disponible que se recuperaba fuertemente (por las paritarias y el congelamiento de tarifas) el mayor incentivo relativo al consumo operó como complemento: los planes de financiamiento a tasa negativa, el marcado atraso cambiario, una brecha cambiaria elevada, la falta de alternativas de ahorro y la incertidumbre en relación al rumbo previo al acuerdo con el FMI abrieron ventanas de oportunidad (“fuga al consumo”) para la adquisición de bienes durables y la reposición de bienes de capital. De hecho, entre julio de 2021 y febrero de este año la percepción de los consumidores respecto de si es un buen momento para adquirir bienes durables aumentó 56%, cuando en igual lapso la expectativa respecto de la situación macroeconómica se deterioró un 9%.
El salto importador refleja esta dinámica. En los últimos tres trimestres los pagos de importaciones promediaron USD 5.500 millones mensuales (superando los USD 6.000 M en algunos meses), en torno de los máximos niveles de la serie. Lógicamente, esto se materializó en un contexto de abundantes liquidaciones por parte del sector agroexportador (favorecida por el salto en el precio de los commodities), el ingreso de los DEGs del FMI en agosto (que permitieron que el aporte del agro no deba destinarse a cancelar vencimientos con el mismo organismo) y limitaciones para la adquisición presencial de bienes en el exterior. A su vez, ciertos planes de estímulo (como PreViaje) también ayudaron a dinamizar el consumo, al tiempo que las acciones de protección comercial coadyuvaron a cierto impulso a nivel sectorial (indumentaria, juguetes, muebles). Finalmente, más recientemente el acuerdo con el organismo multilateral fue el que permitió sortear en el corto plazo un escenario de disrupción económica.
Ahora bien, de cara a los próximos meses crecen los riesgos de que se debiliten los drivers que explicaron esta trayectoria. Para empezar, la marcada aceleración inflacionaria, que desde el segundo semestre de 2021 fue contrapesada en materia de ingresos por la reapertura de paritarias, posiblemente comience a hacer mella en el poder adquisitivo en adelante: el salto de inicios de año -agravado por la guerra en Ucrania- y las perspectivas de registros elevados para los próximos meses puede poner en jaque la continuidad en la recuperación del ingreso disponible. Pese a los holgados acuerdos paritarios y los recientes bonos a sectores de menores ingresos, la suba de precios hace más factible un escenario donde se trunque la recuperación real de los ingresos y salarios iniciada a finales del año pasado.
En segundo lugar, al mismo tiempo que el acuerdo con el FMI permitió evitar un salto brusco del tipo de cambio, su instrumentación en parte obturará los drivers que venían impulsando el consumo en el corto plazo por cuatro vías. (i) El necesario ajuste en las tarifas energéticas para reducir la cuenta de subsidios, junto a la aceleración en la devaluación buscando evitar un mayor deterioro de la competitividad cambiaria le pone un piso elevado a la inflación, golpeando el ingreso disponible; (ii) La meta de déficit fiscal acota al sesgo expansivo de la política fiscal para impulsar la demanda; (iii) La suba en las tasas de interés encarece el crédito al consumo y la inversión; y (iv) la meta de acumulación de reservas le pone un tope al nivel de importaciones que se pueden pagar con el actual nivel de oferta de divisas, sobre todo al descontar que las compras de energía crecerán fuertemente, sumado al salto de la inflación global, el encarecimiento de los fletes y el recalentamiento del déficit turístico. Asimismo, y más allá de la disponibilidad de divisas, aún resta saber si el abastecimiento de energía será suficiente para evitar cortes de gas en el invierno, pudiendo afectar al entramado industrial.
En este sentido, en buena medida la capacidad de seguir creciendo al actual ritmo dependerá fundamentalmente del nivel de reservas del BCRA. Un mayor control de las importaciones limitaría la expansión del mercado interno vía una menor disponibilidad de insumos y bienes (en cantidad y variedad), afectando la actividad fabril, presionando sobre los precios o postergando la decisión de compra de los consumidores. Como antecedente vale remitirse a lo ocurrido en octubre 2021, cuando la restricción al pago anticipado de importaciones indujo una caída fuerte de la industria. Al mismo tiempo, restringir aún más las compras externas podría entrar en conflicto con el compromiso de no seguir fortaleciendo las restricciones cambiarias.
En suma, son varios los factores que llevan a pensar que la convivencia entre una fuerte profundización de los desequilibrios y la continuidad de la recuperación económica (y del consumo) no podrá extenderse mucho más. En este contexto, la crisis al interior de la coalición gobernante seguirá generando tires y aflojes en torno a las disyuntivas a las que se enfrenta la política económica e interrogantes en torno a la voluntad de cumplimiento del acuerdo con el Fondo. Lo que queda claro es que buena parte de los elementos que en conjunto traccionaron el crecimiento del consumo en los últimos tres trimestres hacia adelante estarán, al menos, más debilitados.
Las ventas de los comercios minoristas crecieron 6% interanual en abril y acumularon un alza de 7,6% en el primer cuatrimestre del año, según un informe elaborado por la Confederación Argentina de la Mediana Empresa (CAME).
Respecto a marzo pasado, abril marcó una mejora en las ventas de 0,3% en los comercios pymes.
Se trató de “un mes tranquilo en ventas, pero con sobresaltos para el empresario por los aumentos permanentes en los precios y las dificultades para conseguir mercadería, especialmente en textiles, calzados y materiales para la construcción”, sostuvo CAME en un comunicado.
A pesar de las dificultades señaladas, “el comercio viene sorteando los inconvenientes operativos y aprovechando el crecimiento de la demanda después de dos años muy difíciles como fueron 2020 y 2021”, agregó la entidad pyme.
CAME precisó que la elaboración del Índice de Ventas Minoristas Pymes se realizó en base a la información aportada por 980 comercios.
En términos cualitativos, 56,4% de los negocios relevados dijo que sus ventas del mes fueron entre buenas y muy buenas (vs. 50,5% el mes anterior), y en lo referido a las utilidades obtenidas, el 42,2% las calificó como buenas o muy buenas.
Por rubro, los mayores aumentos interanuales de abril tuvieron lugar en Farmacia y perfumería (+13,6%), Ferreterías, materiales eléctricos y de la construcción (+7,7%) y Calzado y marroquinería (+6,8%).
En el caso de Alimentos y Bebidas, por su parte, las ventas en abril subieron 1,4% anual y bajaron 4,9% frente a marzo, lo que desde la entidad se explicó por el “desaliento en el consumidor por los aumentos de precios”, lo que “en las familias de ingresos medios, generó mucha búsqueda de promociones y Precios Cuidados”, con un “desplazamiento de ventas desde el almacén de barrio hacia los hipermercados en los grandes centros de consumo”.
A la escasez de combustible que padece Misiones, agravada por la intensa demanda de automovilistas de Paraguay y Brasil, se sumó un nuevo aumento que golpea especialmente al bolsillo de los misioneros: la nafta premium ya supera los 170 pesos, mientras que la súper está 152 en las estaciones de servicio de Axion, una de las marcas que aplicó las subas este fin de semana. En Posadas la súper está 152, la diesel 160 y la especial 170, mismo valor que la premium. En la zona sur de Misiones, en tanto, está 140 la súper, 160 el diesel y 170 la especial y premium marca Axion. Sin embargo, es nuevamente Puerto Iguazú la ciudad donde más caro está el combustible. En la Shell subió a 155 pesos la nafta super, lo mismo que la fórmula diesel, mientras que los combustibles premium cotizan a 183 pesos. Para los extranjeros, ese precio se eleva a 205 pesos.
YPF, que inicialmente no había aumentado los precios, se sumó en la madrugada del lunes. La nafta Infinia cotiza a 163,90 pesos en Posadas, mientras que la Super marca 134. La Infinia Diesel subió a 167,20 y el Diesel 500 a 126 pesos. Los precios también son más elevados en la zona norte. La Infinia cotiza a 167 pesos y la súper a 136,80. La Infinia Diesel cuesta 170,60 pesos y la ultra diesel, 129 pesos. En promedio, tres pesos más caro que en Posadas.
La paradoja es que a pesar de la presión que significan los aumentos en los bolsillos misioneros, el combustible sigue estando sustancialmente más barato que en Brasil y Paraguay. En Encarnación el precio del combustible está 262 pesos, cien más que en Posadas.
La diferencia es abismal también con Buenos Aires, donde los precios de referencia en el caso de Axion pasaron ser de $ $122,7 para la nafta súper (30 pesos más barata que en Misiones); $150,2 la nafta Quantium (20 pesos más cara que en Posadas); $120,3 el Diésel X10; y $144,3 el litro de Quantium diésel.
En tanto, en Raizen-Shell la nafta Shell V-Powe en Capital Federal pasó a costar $149,5 el litro; la nafta súper, $123,2; la Shell V-Power diésel, $145,2; y la Shell Evolu Diesel, $118,2.
En el caso de YPF, la nafta Súper que en Posadas cuesta 134 pesos, vale 120.30 en Capital Federal. La Infinia que cotiza 163,90 en la capital misionera, vale en el centro porteño solo 147.30, lo que equivale a 16,60 pesos más barato.
Los combustibles aumentaron 11 por ciento promedio en todo el país. No obstante el incremento no será aplicado por todas las petroleras, ya que a diferencia de que viene sucediendo, esta vez no fue YPF la que sea la primera en tomar la decisión, ya que recién lo hizo este lunes.
De este modo, desde hoy los precios en CABA son los siguientes:
Gasoil: $113.40 el litro (+10%)
Infinia Diesel: $145.90 el litro (+14%)
Nafta Infinia: $147.30 el litro (+11.50%)
Nafta Súper: $120.30 el litro (+9.5%)
La última suba había ocurrido el pasado 14 de marzo, cuando los productos tradicionales escalaron 9,5 por ciento y 11,5 los de categoría Premium. Según explican en el mercado, la decisión responde a la evolución de las principales variables que conforman el precio de venta al público, sobre todo de la cotización internacional del petróleo y los niveles de demanda superiores a la prepandemia, que requieren importaciones para para complementar la oferta local.
La medida, si bien resulta incómoda para el automovilista, representa un alivio para la rentabilidad de los expendedores. Según explican, el atraso de precios de combustibles agravó aún más la situación del sector en un contexto en que el resto de los precios de la economía continúa subiendo.
Por ejemplo, apuntan que mientras el precio de la nafta súper se incrementó 17.5 por ciento desde junio de 2021 hasta marzo de 2022, los precios al consumidor se incrementaron 39.7 por ciento, los precios de alimentos y bebidas lo hicieron en un 43.8 por ciento, el precio de la leche fresca en sachet en un 29.1 por ciento y el precio del pan francés se incrementó un 45.4 por ciento, para tomar sólo algunos productos de referencia, todo esto según datos oficiales de INDEC.
Esta evolución de los precios relativos ha provocado un peor desempeño de la facturación total de las Estaciones de Servicio del país medida a precios constantes. Durante marzo de 2022, la facturación total a precios constantes estuvo todavía 7.7 por ciento por debajo del nivel registrado en marzo de 2018, 4 años atrás. En este período, la pérdida total de facturación equivale a 5.5 meses de facturación, a precios de inicio del periodo.
Desde que comenzó la última recesión en Argentina, a comienzos de 2018, el mercado minorista de combustibles líquidos perdió -de manera acumulada- ventas por 8.2 millones de m3, lo que representa 5.2 veces el volumen total vendido durante abril de 2018, el mes tomado como referencia.