CIENCIA

Realizarán el Congreso Argentino de Genética en Posadas

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Entre el 21 y el 24 de septiembre, Posadas será sede del Congreso Argentino de Genética, que se llevará a cabo en el Parque del Conocimiento. El encuentro coincide con el 50° aniversario de la carrera de Genética de la Universidad Nacional de Misiones (UNaM), la primera -y durante muchos años la única- en Latinoamérica en ofrecer esta formación.

El evento, declarado de interés provincial por la Legislatura misionera, reunirá a estudiantes y profesionales de todo el país, con el propósito de compartir conocimientos, debatir avances científicos y fortalecer vínculos entre pares.

Silvina Hanke, del Instituto de Genética Humana del Parque de la Salud, expresó: “Este año se cumplen 50 años de la licenciatura en Genética de la UNaM. Lo celebramos a lo grande y tenemos el placer de realizar en la tierra colorada el Congreso Argentino de Genética. Vamos a contar con referentes nacionales e internacionales en el ámbito de la disciplina”.

Impulso legislativo y acompañamiento institucional

La Cámara de Representantes de Misiones declaró de interés provincial tanto al Congreso como al aniversario de la carrera de Genética. En este marco, el diputado Dr. Martín Cesino, autor de iniciativas vinculadas a la disciplina, se reunió con las licenciadas Mónica Ludojoski, directora del Instituto de Genética Humana, y Silvina Hanke.

Ludojoski destacó el vínculo permanente con el Parlamento: “El Instituto de Genética Humana se creó a partir de una ley en 2012 y desde entonces mantenemos una relación constante con la Cámara para actualizar nuestra labor y compartir los avances”.

Por su parte, Hanke, presidenta del Colegio de Licenciados en Genética de Misiones, subrayó que trabajan junto al diputado Cesino en la actualización de la Ley de Ejercicio Profesional de la Genética: “Con los avances en la disciplina necesitamos poner en valor el trabajo de los licenciados y avanzar hacia especialidades en distintas áreas, principalmente en genética humana”.

A su turno, el legislador remarcó: “Estas iniciativas ponen en valor a la carrera de Genética, pionera en la formación de profesionales de excelencia en la Argentina, y consolidan a Misiones como un centro de referencia en salud pública, innovación científica y desarrollo académico”.

Agregó que la realización del Congreso en Posadas “fortalece la investigación y la actualización de conocimientos en las distintas ramas de la genética, con un impacto directo en la calidad de vida de la población”.

Finalmente, Cesino destacó que este proceso es posible “gracias a la visión transformadora del conductor de la Renovación, Carlos Rovira, y del presidente de la Legislatura, Oscar Herrera Ahuad, quienes hicieron de la salud y la educación pilares estratégicos para Misiones”.

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Diplomatura en Bioinsumos Agrícolas: nuevo módulo sobre control biológico de plagas

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Este viernes se desarrollará un nuevo encuentro de la Diplomatura Superior en Bioinsumos Agrícolas, que en esta edición incorpora un cuerpo docente ampliado con especialistas invitados. En esta oportunidad, el módulo estará a cargo de Belén Camoletto, asesora de la firma Brometan y docente de la UNNE, quien abordará el Control Biológico de plagas.

El temario incluye: Fenología de cultivos de interés para la región y sus plagas asociadas; Depredadores naturales: tipos, ciclo de vida, ecología y cría en cautiverio; Directivas generales para la crianza de insectos: nutrición, mantenimiento, multiplicación y usos; Uso masivo de insectos en cultivos bajo cubierta: liberación, plantas refugio, nutritivas, atrayentes, repelentes y corredores biológicos.
Sobre los conceptos de este módulo, Camoletto destacó:  “La capacitación del viernes es sobre el control biológico de plagas y su uso actual en la región. El beneficio de poder aplicar este tipo de estrategias es que forman parte del manejo integrado de plagas. La idea es dejar de depender de los fitosanitarios, es decir, del control químico puro, y utilizar otras herramientas. El control biológico busca manejar las plagas a través de sus controladores naturales: insectos que se alimentan o parasitan a las plagas y que nosotros llamamos insectos benéficos. Vamos a hablar de los nativos, que aparecen espontáneamente en los cultivos, y de aquellos que se liberan de manera masiva. Actualmente en la Argentina se comercializan y liberan tres artrópodos —Amblyseius swirskii, Orius insidiosus y Tupiocoris— que cumplen un rol clave en el control de plagas en tomate y pimiento, aunque también pueden usarse en otros cultivos”.

En este sentido, el objetivo del módulo es brindar conocimientos sobre estas herramientas para dejar de depender exclusivamente de productos químicos y obtener frutos de mejor calidad, reduciendo los riesgos de contaminación para el consumidor, para los trabajadores que aplican y para el ambiente.

La Diplomatura

La Diplomatura, de carácter gratuito y con certificación nacional, se desarrolla en el Aula Taller Móvil de Biofábrica Misiones con el objetivo de acercar las innovadoras tecnologías de bioinsumos a productores y estudiantes de distintos municipios. La iniciativa es posible gracias a un convenio de colaboración entre el Ministerio del Agro y la Producción y la Subsecretaría de Educación Técnica del Ministerio de Educación de Misiones, además del apoyo de la empresa Agrosustentable.

“La Diplomatura no solo busca capacitar en el uso de bioinsumos, sino también generar un puente directo entre la investigación, la producción, las y los productores. Estamos compartiendo con la provincia las herramientas más innovadoras y sostenibles disponibles hoy para el agro, que en muchos casos se están desarrollando por primera vez en la Biofábrica”, destacó Ana Múnevar, responsable del área de Investigación y Desarrollo de Biofábrica y coordinadora de la Diplomatura.

El bioterio de Biofábrica Misiones

En el marco de este proceso de desarrollo y transferencia tecnológica, Biofábrica Misiones avanza con la puesta en marcha de un bioterio, un nuevo laboratorio destinado a la cría y reproducción de insectos modelo como Tenebrio molitor. Allí se investiga el uso de hongos entomopatógenos para la producción de bioinsumos destinados al control de plagas agrícolas.

La implementación de este espacio representa un paso significativo hacia métodos alternativos de protección de cultivos, reduciendo la dependencia de agroquímicos y promoviendo prácticas sustentables y amigables con el medioambiente.

Esta tecnología de biocontrol ya se incorporó por primera vez en Misiones a través de la Biofábrica, con la liberación de depredadores naturales como Orius insidiosus y Ambriseius swirskii en cultivos de cannabis, tanto en condiciones de indoor como en invernadero. Ahora estas herramientas se encuentran disponibles para productores de toda la provincia. 

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Falsas promesas: 850 investigadores de CONICET esperan su alta en el organismo hace dos años

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El 7 de septiembre se cumplieron dos años del anuncio de los resultados de la convocatoria 2022 a la Carrera de Investigador Científico de CONICET. A partir de ese momento, 850 personas de todo el país que ganaron los exigentes concursos, deberían haber ingresado a la planta permanente como investigadores de distintas áreas. Sin embargo, desde ese día se encuentran aguardando su designación, luego de haber presentado los documentos para el alta y los estudios médicos preocupacionales hace más de un año y medio.

Frente a las consultas y reclamos que realizaron los afectados ante el organismo, se les informó de manera oficial que los ingresos a CONICET se encuentran frenados por “una cuestión presupuestaria” y, de manera informal, que no hay “voluntad política para otorgar las altas”.

El agravante es que, además de que no se otorgaron las altas, a finales de agosto de este año se publicaron los resultados de la convocatoria siguiente a Carrera de Investigador Científico, la cohorte 2023, en la cual 400 personas fueron seleccionadas (menos de la mitad de lo prometido durante la apertura del concurso público).

Es decir, que los investigadores en espera de su designación pasaron de 850 a 1.250 en las últimas semanas. Actualmente, algunas de esas personas cuentan con una prórroga de su beca posdoctoral (estipendio sin aportes), solución paliativa para esperar el alta de cargo. Sin embargo, un número considerable de gente aguarda el alta desde hace dos años sin percibir ningún ingreso, en una situación de extrema vulnerabilidad. El concurso ganado en este momento representa un cheque en blanco, una promesa de que en algún momento el CONICET podría designarlos, luego de una década de formación y trabajo sin cargas sociales.

A los 1250 cargos en espera para la Carrera de Investigación Científica, se le suman además, 400 personas que aguardan su puesto para la Carrera de Personal de Apoyo a la Investigación (personal que brinda y realiza apoyatura técnica calificada a grupos de investigación), que también están a la espera de su alta.

Diez años sin derechos laborales

La mayoría de las personas que se postularon para carrera de investigación en 2022, están cumpliendo diez años desde que ingresaron al CONICET: cinco años con beca doctoral, tres con beca posdoctoral y dos años de espera para el ingreso a carrera de investigador.

El delay entre el anuncio de los resultados y los dos años de espera, generaron que incluso quienes están en la mejor situación (cobrando una prórroga de sus becas), estén cumpliendo su décimo año dentro del organismo sin aportes, cargas sociales ni aguinaldo.

Es importante recordar que para ingresar a Carrera de Investigación se atraviesa un riguroso proceso de evaluación por especialistas que dura aproximadamente seis meses, en el cual se analizan los antecedentes y proyectos presentados por los postulantes, quienes tienen que tener un título de doctorado de mínima y una cantidad importante de publicaciones científicas o papers, entre otras exigencias.

Fondos internacionales sin ejecución

Desde que asumió Javier Milei en el Gobierno Nacional la pérdida de empleos en el Sistema Nacional de Ciencia, Tecnología e Innovación fue de 4148 puestos, de acuerdo con un estudio del grupo Economía, Política y Ciencia (EPC), del Centro Iberoamericano de Investigación en Ciencia, Tecnología e Innovación.

Entre las decisiones más perjudiciales que ha tomado el Gobierno Nacional, se puede mencionar el congelamiento de nuevas incorporaciones a la Carrera de Investigador Científico y de Personal de Apoyo del CONICET; la paralización completa de la Agencia Nacional de Promoción Científica y Tecnológica a través de la desarticulación de sus órganos de gobierno, la falta de ejecución de financiamiento a la investigación procedentes de créditos internacionales, la cancelación arbitraria de becas y la suspensión de la línea de subsidio más importante. Todo esto forma parte de un contexto amplio de retrocesos en el complejo científico-tecnológico nacional.

A pesar de esto, auditorías oficiales y privadas revelan que el Estado argentino recibió fondos internacionales destinados a la ciencia que no han sido utilizados. Desde el Banco Interamericano de Desarrollo (BID), informaron la disponibilidad de al menos 53 millones de dólares en cuentas oficiales, sin ejecución comprobada. Estos fondos, que deberían haber financiado proyectos estratégicos y el pago de becas, permanecen sin ejecución. Las regulaciones de los préstamos establecen que no pueden ser destinados a otros fines, lo que refuerza la incertidumbre sobre su administración. La falta de gestión de estos recursos compromete el futuro del sistema científico y pone en riesgo el acceso a nuevos financiamientos internacionales.

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En septiembre, la VII Jornada Yerba Mate y Salud en Ciencias Exactas de la UBA

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El viernes 19 de septiembre se concretará la “VII Jornada Yerba Mate y Salud” en la Facultad de Ciencias Exactas y Naturales (FCEN) de la Universidad de Buenos Aires (UBA), organizada por la Biblioteca Central de la Institución Académica y el Instituto Nacional de la Yerba Mate (INYM).

Durante el evento se socializarán los avances de investigaciones científicas vinculadas al consumo de yerba mate y sus efectos sobre la salud, y se presentará la digitalización y publicación de documentos inéditos que reflejan el trabajo realizado, entre 1938 y 1944 por solicitud de la Comisión Reguladora de la Yerba Mate, sobre la temática por el Premio Nóbel de Medicina, el Dr. Bernardo Houssay.

En horas de la mañana se concretará un “Encuentro científico”, espacio dedicado exclusivamente al intercambio de experiencias e información entre grupos de investigación en yerba mate para debatir la situación de la investigación, nichos vacantes, temáticas emergentes y prioridades.

Por la tarde, con la presencia de profesionales, estudiantes de ciencias y carreras afines, y público en general, disertarán prestigiosos investigadores sobre qué evidencia la ciencia con respecto a yerba mate y salud. Hablarán el MagísterNelson Bracesco, de la Facultad de Medicina de la Universidad de la República del Uruguay; la Doctora Ana Thea, bioquímica, docente e investigadora de la Facultad de Ciencias Exactas, Químicas y Naturales de la Universidad Nacional de Misiones; Irene Taravini, Doctora en Neurociencias de la Universidad de Buenos Aires (UBA), profesora de la Universidad Nacional de Entre Ríos (UNER) e investigadora del CONICET; el doctor Juan Ferrario, del Instituto de Biociencias, Biotecnología y Biología Traslacional (iB3) de la Universidad de Buenos Aires (UBA) e investigador del CONICET; y Lucas Brun, Doctor en Ciencias Biomédicas de la Universidad de Rosario. Abordarán diversos temas, todos vinculados a la Infusión Nacional.

Para las 15:00 horas está prevista la “Colección Houssay y Yerba Mate”, a cargo de Ferrario y Lara Martínez, responsable del Archivo Histórico de la FCEN de la UBA), un momento muy importante porque pone en valor el trabajo realizado por el Premio Nóbel que llevó a la Argentina a lo más alto de la ciencia mundial, quien no sólo se realizó de investigar los efectos de la yerba mate en la salud sino también bregó por difundir los beneficios del Mate. Esos estudios científicos, que se encontraron en manos de particulares después de un insólito derrotero, fueron recuperados por Ferrario y donados al Archivo para su recuperación y socialización.

Durante la Jornada también habrá mateadas, y espacio libre para interactuar y discutir trabajos científicos de grupos que hayan enviado carteles, entre otras actividades.

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El negocio que todavía no se ve: lo que la ciencia puede extraer de la yerba mate

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La yerba mate despierta a los dormidos, corrige a los haraganes y hace hermanas a las gentes que no se conocen, escribió Eduardo Galeano, y sintetizó con belleza lo que cualquier bebedor sabe: el mate tiene magia. Pero lo que no es tan conocido es que el mate también tiene ciencia, mucha ciencia, que está en las reacciones químicas que se producen en el cebado, en sus efectos sobre nuestras neuronas, en los sabores que puede agregar a nuestras comidas. Así comienza el libro del científico Juan Ferrario y la sommelier del mate, Karla Johan.  

Desde el rescate de su reputación frente a acusaciones de potencial riesgo cancerígeno, hasta la identificación de compuestos con alto impacto en la salud, Ferrario propone mirar al mate desde el laboratorio.

El título de tu libro propone mirar el mate desde la ciencia. Se dice que tiene muchas virtudes, pero empecemos por los detractores, que aseguran que tiene riesgo cancerígeno ¿Cuál fue el punto de partida?
El disparador fue un viejo debate: la temperatura del agua y el supuesto vínculo con el cáncer. Ese tema llevó a retomar el diálogo entre ciencia y mate, una relación que existe desde los orígenes. Desde la época jesuítica hubo ciencia aplicada al cultivo: los jesuitas desarrollaron técnicas para que los guaraníes pudieran plantar yerba cerca de sus poblados, con un impacto económico enorme. Pero esa unión ciencia-mate tuvo altibajos en la historia.

En 2005, la Agencia Internacional para la Investigación sobre el Cáncer (IARC) incluyó al mate entre las bebidas “potencialmente cancerígenas”. El argumento era que se consumía a temperaturas muy altas. Nelson Bracesco, investigador uruguayo, lo dijo claramente: “Esto pasa porque no se investiga y no se muestra la evidencia”. La clave era demostrar que la temperatura real en el consumo estaba por debajo del umbral de riesgo.

¿Cómo se hizo esa comprobación?
El ingeniero químico Miguel Schmalko y la doctora Ana Thea, en Misiones, desarrollaron un sistema para medir la temperatura en distintos puntos del recorrido del agua dentro del mate. Con agua a 75-80°C en el termo, detectaron que al salir por la bombilla no superaba los 60°C, muy por debajo de los 65°C que la IARC fija como límite para considerar una bebida riesgosa. Esa evidencia permitió que el mate fuera retirado de la lista de bebidas potencialmente cancerígenas. Fue un punto de inflexión: con ciencia, el mito se derrumbó. La ciencia trata de mostrar la verdad y ese hecho era irrefutable. Cualquiera podía medir la temperatura en el agua. 

También se habló de riesgos por el secado tradicional con humo…
Sí, se discutió la presencia de benso(a)pirenos -un hidrocarburo aromático policíclico (HAP) clasificado como carcinógeno humano-, residuos de combustión. En la técnica tradicional de barbacuá podían quedar trazas de ceniza. Si bien estudios mostraron que no eran solubles en agua y que la cantidad era muy baja, la exportación a Europa exigió eliminarlos. Esto aceleró la adopción de métodos de secado sin humo. Hoy, incluso, hay procesos que mejoran el sabor, como el sapecado con hornos desde abajo. 

¿Y qué dice la ciencia a favor del mate?
Muchísimo. Cuando conocí a Nelson en 2018, él ya era la figura referente en investigación del mate. Y en un congreso en que se estaba diciendo todo lo bueno del mate, le dije que esto no era creíble, que la gente iba a decir que la yerba era el nuevo aloe vera con todas esas propiedades. Y Nelson me dice que no, que esto hace bien a las células y si hace bien a las células, hace bien a todo el organismo. Era encontrar eso, ¿qué es lo que hace bien? Hay dos elementos. Uno es el efecto antioxidante, que viene de la mano de los polifenoles. Desde hace tiempo se sabe que es una de las bebidas con mayor concentración de polifenoles, compuestos antioxidantes que contrarrestan el estrés oxidativo. Se habla mucho del estrés oxidativo, pero no es un término que para los no biólogos o médicos sea natural. Muchos en óxidos deben pensar en un hierro que se va oxidando, no tiene nada que ver con eso. La oxidación es un proceso secundario de la respiración celular, que ocurre todo el tiempo, porque lo necesitamos para estar vivos. Como fenómeno secundario genera una molécula que no es agua, es peróxido de hidrógeno que tiene radicales libres. Radicales libres son cargas eléctricas. Esas cargas eléctricas se pegan a otras moléculas y hacen que funcionen mal. Entonces, la célula tiene mecanismos para contrarrestar esas cargas eléctricas. Pero a veces no da abasto. Eso es el estrés oxidativo. Con el agregado de antioxidantes externos, se ayuda a las células. Cuando las células no logran neutralizar los radicales libres que afectan su funcionamiento, ese proceso se asocia a enfermedades crónicas, cáncer y trastornos neurológicos. El mate aporta antioxidantes externos que ayudan a las células a mantener su equilibrio.

Pero lo más interesante es uno de esos polifenoles: el ácido clorogénico, que dispara el metabolismo, que es como las células organizan su energía, porque la falta de energía es una de las principales causas de muerte celular. Y entonces aparece el ácido clorogénico con mucho énfasis y acá yo voy a decir “por suerte”. Por suerte el café también tiene mucho ácido clorogénico y entonces hay mucha gente en el mundo que lo empezó a estudiar. El mate es el alimento con mayor concentración de este compuesto, junto con el café. El ácido clorogénico regula el metabolismo celular y mejora el uso de energía, algo vital para las neuronas, que no se reproducen. Esto abre perspectivas en la prevención o el retraso de enfermedades neurodegenerativas como Parkinson o Alzheimer.

¿El mundo está mirando al mate como objeto de estudio?
En realidad, está mirando al ácido clorogénico, como un principio activo del café porque también lo tiene en abundancia. Esa coincidencia nos beneficia: la investigación global sobre este compuesto fortalece nuestra evidencia. En nuestro laboratorio trabajamos sobre su efecto en neuronas y los resultados son muy alentadores. Vemos mejoras en la regulación del metabolismo, como las neuronas pueden distribuir su uso de la energía celular y en la resistencia a daños que, con el tiempo, llevan a la muerte neuronal. 

Ahí la yerba puede ayudar…
Ahí puede ayudar. 

¿La industria se da cuenta de eso?

No, no, absolutamente no. La industria todavía no la vio. Si algo tenemos los que estamos en el mundo científico es que estamos unos pasos adelante porque estamos viendo los resultados y porque lo que yo estoy contando son resultados que salen de nuestro laboratorio y que no aparecen todavía públicos, no son públicos porque no los terminamos. 

Pero tiene un valor económico enorme. 

El ácido clorogénico, porque yo me estoy metiendo el ácido clorogénico como preventivo de enfermedades neurodegenerativas porque es mi tema de trabajo.

Pero el ácido clorogénico es, además, y por el mismo mecanismo que favorece a las neuronas, es además la molécula que evita la obesidad. No es un adelgazante en general. En realidad evita acumular grasas. Entonces, evita la obesidad. Termina resultando como un adelgazante. Pero todavía nadie está diciendo desde la industria o el INYM, “extraigamos ácido clorogénico de la yerba”. Hace poco en uno de los webinarios del INYM la doctora Sandra Guerrero, mostró una técnica para sacar ácido clorogénico de los palos que terminan siendo desechados. Da bronca encontrar en las farmacias productos naturales enriquecidos con ácido clorogénico importados y extraídos de té verde. La industria no la ve. Yo no soy, con mi mentalidad científica, experto en pensar los negocios. Pero se los estamos diciendo, ahí hay una posibilidad.

¿Y qué productos se pueden elaborar con esto?

Píldoras que podés agregarlas directamente a tu dieta, como se toman las vitaminas, por ejemplo. Si bien vos podés obtener los beneficios del mate, podrías obtenerlo directamente tomando una pastilla. Hay hay grupos japoneses que han hecho experimentos interesantes con yerba mate. Con polvo de yerba le hacen tomar a las personas porque no querían tomar en otras en otras variantes, y es efectivo igualmente. Así que se pueden generar compuestos, comprimidos y no tan costosos.

Otros principios activos de la yerba mate pueden aumentar la variedad de opciones. No quedarse solamente con la cafeína y el efecto energizante, sino a pensar en otras variantes.

¿Productos de belleza?

Se que sirve, pero no me metí tanto en el detalle. Como soy fisiólogo, me metí más en el funcionamiento fisiológico. Sé que sirve, que se usan, pero en ese caso de manera dérmica, es decir, las cremas. Lo que escuché es que son beneficiosas.

El camino de esta investigación se cruzó con la figura del premio Nobel Bernardo Houssay, el científico más importante de la historia argentina. 

¿Qué significó para tu trabajo saber que un premio Nobel también estuvo buscando los beneficios de la yerba?

Cuando empecé a trabajar con yerba mate me decían que era pseudociencia. Lo mismo que le pasó a Houssay décadas antes, cuenta entre risas. Fue una reivindicación. Para ambos. 

La búsqueda de documentos sobre los estudios de Houssay en yerba mate fue una aventura casi detectivesca: cartas olvidadas, bibliotecas, museos y hasta un coleccionista que guardaba el material sin saber muy bien qué hacer con él. “Fue un hallazgo completamente fortuito. Encontramos 114 cartas, 28 reportes científicos, dibujos originales, bibliografía recopilada… Un tesoro que estaba a punto de quedar para siempre en la oscuridad”, relata.

Gracias al trabajo de su equipo y al apoyo de la Facultad, todo ese material fue digitalizado y está disponible para el público, cumpliendo el deseo que el propio Houssay dejó escrito en varias cartas: “Esto se tiene que saber”.

Aunque su tema principal de investigación es el Parkinson, la yerba mate ha ido ganando cada vez más espacio en su agenda científica. “Hoy diría que el 70% de mi trabajo está dedicado a la yerba mate. Y creo que voy camino a dedicarle el 100%, porque lo que encontramos es mucho más trascendente de lo que imaginaba”, reconoce.

También se ha convertido en un divulgador apasionado. “Es parte de nuestra labor como investigadores. No basta con que la ciencia avance si no se lo contamos a la gente”.

¿A qué edad comenzar a tomar mate? Para la respuesta, se remite a la evidencia internacional: nada de cafeína antes de los 12 años y, entre los 12 y los 18, no más de 100 mg diarios (el equivalente a un mate cebado con yerba común). 

“La cafeína en dosis moderadas no genera adicción ni cambios permanentes en el cerebro, pero hay que ser prudentes con los niños”, advierte.

A título personal, confiesa que toma entre tres y cuatro mates por día y que el café casi no forma parte de su dieta. “El café es el demonio”, bromea.

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