CIENCIA

Plantines de menta piperita: una alternativa aromática con potencial productivo

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La menta piperita es una de las especies aromáticas más utilizadas a nivel mundial en la industria alimenticia, farmacéutica y cosmética. Su principal atributo es el alto contenido de mentol, compuesto responsable de su aroma intenso y de sus conocidas propiedades refrescantes, lo que la convierte en materia prima para la elaboración de aceites esenciales, infusiones, extractos y saborizantes naturales.

Además de su presencia en productos como caramelos, bebidas, licores y preparados digestivos, la menta piperita también tiene un creciente valor en la producción de fitoterápicos y formulaciones naturales vinculadas al bienestar y la salud.

Desde el punto de vista agronómico, se trata de un cultivo perenne y de crecimiento vigoroso que puede adaptarse bien a sistemas hortícolas o agroecológicos. Cuando se implanta correctamente, permite realizar varios cortes por temporada, lo que abre oportunidades para la diversificación productiva en chacras y emprendimientos de pequeña y mediana escala.

En este contexto, la disponibilidad de plantines de calidad se vuelve un factor determinante para lograr un buen establecimiento del cultivo. El uso de material vegetal con adecuado desarrollo radicular permite un arranque más rápido, mayor uniformidad en el lote y mejores perspectivas de rendimiento.

En Misiones, la Biofábrica provincial ofrece plantines de menta piperita producidos bajo condiciones controladas y con procesos de rustificación que favorecen su adaptación a campo. Los plantines estarán disponibles a partir de la primera semana de abril, listos para su implantación.

Se presentan con buen desarrollo vegetativo y pan de raíces bien formado, características que facilitan el prendimiento y el inicio del crecimiento del cultivo una vez trasplantado.

Condiciones de entrega

Los plantines se comercializan en rocamboles de 100 unidades, con una compra mínima de 100 plantines.

Por sus múltiples aplicaciones: como alternativa para productos aromáticos (esencias), gourmet, industriales y su potencial productivo, la menta piperita se presenta como una opción rentable para productores que buscan incorporar especies aromáticas con valor agregado dentro de sus sistemas de producción.

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El Gobierno modernizó autorizaciones de Organismos Genéticamente Modificados de uso agropecuario

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La Secretaría de Agricultura, Ganadería y Pesca del Ministerio de Economía de la Nación informa que, a través de la Resolución 255/2026, se actualizó y simplificó la normativa marco referente a Organismos Genéticamente Modificados de uso agropecuario, agroalimentario y agroindustrial tanto con fines de experimentación como comerciales, para el fortalecimiento de un marco regulatorio claro, que mejora la previsibilidad de las inversiones, acompañando los avances científicos y tecnológicos del sector.

La nueva resolución reemplaza el régimen anterior de la Resolución 763/11 y abrevia los procesos, incorporando criterios técnicos más precisos, reduciendo plazos de evaluación, costos y eliminando cargas administrativas innecesarias. Si bien la citada Resolución, en tanto normativa marco para establecer lineamientos generales, constituyó una herramienta de singular trascendencia en este aspecto, el tiempo transcurrido amerita hoy su reemplazo, en virtud de responder a los avances de la materia.

El campo de los OGMs en el sector agropecuario se ha ido ampliando con el tiempo hacia los ámbitos agroalimentario y agroindustrial, dando lugar al surgimiento de nuevas actividades y propuestas de uso, incluyendo sus productos y subproductos derivados. Esto, a su vez, ha contribuido al aumento de la productividad, de las exportaciones de materias primas y de alimentos seguros producidos en el país.

El objetivo la nueva normativa es ordenar los procedimientos y evaluaciones aplicables, en función del tipo de organismo y del uso propuesto, sin perjuicio del cumplimiento y del control de la seguridad en el agroecosistema, la aptitud alimentaria humana y animal y la garantía de los mercados de exportación.

Argentina ocupa una posición de liderazgo en la regulación y el acompañamiento de los avances y desarrollos OGMs para el sector agropecuario desde los inicios de estas actividades en el año 1991. Esta regulación tiene por fin garantizar que los OGMs pertenecientes a especies de uso agropecuario o que potencialmente pudieran emplearse en un contexto agropecuario, sean seguros tanto en las etapas experimentales como en la comercialización, sin afectar las exportaciones.

Cabe destacar que desde 1996 a la actualidad se llevaron adelante 134 aprobaciones de productos genéticamente modificados por parte del Estado Nacional. De ese total, 38 autorizaciones se realizaron desde el inicio de la gestión del actual Gobierno, lo que implica un récord de casi el 28% de todos los desarrollos de este tipo autorizados comercialmente por el país en los últimos 30 años.

De esta manera, el Gobierno Nacional continúa avanzando en la construcción de procedimientos modernos, que acompañan la transformación tecnológica del sector, promueven la generación de valor agregado, las inversiones y consolidan a nuestro país como un actor destacado en el área aplicada a la producción.

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Ciencia startup de Misiones: una solución contra el HLB y un mercado global de más de US$1.000 millones

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Una startup biotecnológica nacida en Misiones avanza en el desarrollo de una tecnología capaz de enfrentar una de las plagas más devastadoras para la citricultura mundial. El proyecto, impulsado por investigadores del Instituto de Biología Subtropical (IBS – CONICET/UNaM), busca controlar al insecto que transmite el Huanglongbing (HLB), una enfermedad que no tiene cura y que ha provocado pérdidas millonarias en los principales polos citrícolas del planeta.

La iniciativa dio origen a RNAgro, una empresa de base tecnológica radicada en la provincia que trabaja en el desarrollo de un biopesticida selectivo basado en ARN de interferencia (RNAi). Según los propios científicos, el mercado potencial de esta tecnología supera los 1.000 millones de dólares a nivel global.

“Es una enfermedad mundial, presente en 65 países. El mercado potencial de soluciones para este problema supera los mil millones de dólares”, explicó Marcos Miretti, Ceo de la empresa. 

Una enfermedad devastadora para los cítricos

El Huanglongbing —también conocido como “greening”— es considerado el mayor enemigo de la citricultura. La bacteria responsable, Candidatus Liberibacter, se transmite a través de la chicharrita asiática (Diaphorina citri), un pequeño insecto capaz de infectar plantaciones completas antes de que aparezcan los primeros síntomas visibles.

El impacto productivo puede ser devastador. En algunas regiones de Estados Unidos, la enfermedad llegó a destruir hasta el 90% de las plantaciones de cítricos, generando pérdidas económicas millonarias.

En Argentina, el HLB ingresó precisamente por el nordeste del país, lo que convierte a Misiones en una de las zonas estratégicas para el monitoreo y control de la enfermedad.

Ciencia desarrollada en Misiones

Detrás del proyecto están científicos del CONICET radicados en la provincia que llevan casi una década investigando esta problemática.

“Comenzamos a trabajar con esta enfermedad en 2017. Veníamos estudiando el HLB desde antes, porque es una problemática muy relevante para la región. De hecho, el ingreso de la enfermedad a la Argentina se detectó en Misiones”, explicó María José Blariza, socia ejecutiva de la startup.

Ambos científicos se desempeñan en el Instituto de Biología Subtropical, una unidad de doble dependencia entre la Universidad Nacional de Misiones y el CONICET.

El objetivo fue trasladar el conocimiento científico generado en el laboratorio hacia una solución concreta para el sector productivo.

“Buscamos llevar la ciencia básica de laboratorio hacia una solución que pueda ayudar a resolver un problema real de la producción”, señalaron.

Cómo funciona la tecnología

La solución desarrollada por RNAgro se basa en la tecnología de ARN de interferencia (RNAi), una herramienta biotecnológica que permite bloquear genes específicos de un organismo. En este caso, el sistema apunta directamente al insecto vector que transmite la enfermedad.

“Lo que proponemos es un método biotecnológico que permite interferir en la reproducción y supervivencia del insecto que transmite la bacteria”, explicó Miretti.

La tecnología envía una señal genética que solo puede ser interpretada por la especie objetivo, lo que permite un control altamente selectivo.

Entre sus principales ventajas frente a los agroquímicos tradicionales se destacan:

  • Alta selectividad para la Diaphorina citri
  • Biodegradabilidad
  • Ausencia de toxicidad para humanos
  • Menor impacto sobre insectos benéficos
  • Reducción del uso de pesticidas químicos

Del laboratorio a la empresa

El desarrollo científico derivó en la creación de RNAgro, una startup de base tecnológica orientada a llevar esta innovación al mercado global.

La empresa fue radicada en Misiones tras participar en el programa de aceleración SF500, especializado en biotecnología.

“Establecimos la empresa acá en la provincia. Participamos en un programa de aceleración en Santa Fe y a partir de allí surgió la posibilidad de radicar la startup. Elegimos Misiones”, explicó el equipo.

El proyecto cuenta además con el acompañamiento del ecosistema tecnológico impulsado por Silicon Misiones, donde se realizan parte de las gestiones regulatorias y de vinculación con organismos científicos y productivos.

En paralelo, los investigadores trabajan junto a Biofábrica Misiones en algunas etapas del proceso experimental.

En qué etapa está el desarrollo

Actualmente el proyecto se encuentra en un nivel de madurez tecnológica intermedio-avanzado.

“Estamos en un estadio de desarrollo entre cuatro y cinco dentro de las escalas tecnológicas. Los próximos pasos son los ensayos regulatorios para obtener la aprobación del SENASA y realizar pruebas a campo”, explicó Miretti.

Una vez completadas estas etapas, el modelo de negocio prevé licenciar el principio activo a grandes empresas internacionales de agroquímicos.

“Nosotros vamos a comercializar el principio activo a compañías que ya producen pesticidas a escala industrial”, explicaron.

Impacto económico y generación de empleo

Más allá del potencial exportador, el proyecto también podría generar empleo calificado en la provincia.

“Este desarrollo involucra a mucha más gente. Vamos a necesitar formar y capacitar nuevos profesionales para trabajar en los experimentos y en las distintas etapas del proyecto”, señalaron.

Los investigadores remarcan además que el equipo está integrado por profesionales formados en la provincia.

“Somos licenciados en genética formados en Misiones y creemos que este tipo de desarrollos puede generar oportunidades para muchos otros profesionales”.

Ciencia misionera con impacto global

El caso de RNAgro refleja una tendencia creciente en el ecosistema científico argentino: transformar conocimiento generado en universidades y centros de investigación en soluciones tecnológicas con impacto productivo.

Si el desarrollo logra superar las últimas etapas regulatorias, Misiones podría convertirse en el origen de una herramienta biotecnológica capaz de enfrentar una de las principales amenazas de la citricultura mundial.

Y hacerlo desde un ecosistema donde ciencia, innovación y desarrollo productivo comienzan a converger.

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¿Cómo utiliza Biofábrica el análisis de ADN en la certificación de plantas?

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La Biofábrica Misiones aplica desde hace más de 20 años la certificación molecular -también conocida como certificación genética- como herramienta estratégica para garantizar la identidad y trazabilidad del material vegetal que produce. Este trabajo se desarrolla en convenio con el INTA Cerro Azul, en los laboratorios de la Estación Experimental Agropecuaria.

La certificación genética permite comprobar, mediante análisis de ADN, que una planta es efectivamente la variedad que declara ser. El procedimiento consiste en comparar la “huella genética” de una planta con la de una planta de referencia —ya sea una planta madre o un cultivar registrado—. Si ambas coinciden, se confirma la autenticidad y fidelidad del material vegetal.

“Es una herramienta que le da garantía al cliente de que está adquiriendo la genética buscada, sobre todo en aquellos casos en los que a simple vista no es posible identificar las plantas”, señaló Federico Miravet, presidente de Biofábrica Misiones. “El uso de marcadores moleculares nos permite brindar una identificación precisa y objetiva, fortaleciendo los estándares de calidad y la confianza en todo el sistema productivo”.

En Biofábrica, la técnica se implementa mediante marcadores SSR (microsatélites), reconocidos internacionalmente por su alta precisión y confiabilidad. Cada herramienta biotecnológica —en este caso los marcadores moleculares— cumple un rol específico en una determinada etapa del proceso productivo, aportando a la calidad final de las plantas. Además, detrás de cada herramienta hay profesionales formados especialmente para su aplicación y análisis.

La certificación genética tiene múltiples aplicaciones. En especies forestales, permite verificar que los plantines producidos en vivero mantienen la identidad clonal y la calidad genética esperada. En frutales, evita mezclas de cultivares y asegura la fidelidad del material propagado. En ornamentales, posibilita detectar plantas fuera de tipo y garantizar uniformidad en características como forma y color.

“La certificación molecular nos permite detectar de manera temprana cualquier cambio no deseado en plantas producidas in vitro y asegurar que cada ejemplar sea fiel al material original”, explicó Luciana Imbrogno, gerente de Biofábrica Misiones. “Esto es determinante para sostener la trazabilidad y el control de calidad a lo largo de toda la cadena productiva”.

La misma herramienta también se utiliza en los procesos de certificación sanitaria, integrando distintos controles que respaldan la sanidad y calidad del material vegetal. Con esta trayectoria y articulación institucional, Biofábrica consolida un sistema productivo con respaldo científico, reduciendo riesgos y elevando la competitividad del sector.

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Bioinsumos: Biofábrica y la Universidad de Misiones desarrollarán un hormiguicida biológico

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tecnológica. En esta oportunidad con la Universidad Nacional de Misiones (UNaM), a través del Instituto de Biotecnología de Misiones. El objetivo es desarrollar, escalar y validar a campo controladores biológicos destinados a sectores estratégicos del agro y la forestación.

El proyecto abarca todo el proceso: desde el prototipo en laboratorio hasta la aplicación productiva. De esta manera se pone en marcha un proyecto para desarrollar un hormiguicida biológico a escala piloto. El desafío es reemplazar los fitosanitarios tradicionales en el control de hormigas cortadoras, una de las plagas que mayores pérdidas genera en los sectores agrícola y forestal. La línea de investigación que se viene trabajando es la de utilizar una cepa nativa seleccionada del hongo Beauveria bassiana. La UNaM aporta una década de investigación en bioprospección de hongos entomopatógenos, mientras que Biofábrica aporta su planta habilitada por SENASA para el escalamiento y formulación del insumo; además de su equipo técnico.

“Con la empresa se podrá hacer el escalado y las pruebas a campo, lo cual es fundamental. Es un proyecto de tres patas. Con Biofábrica logramos el escalado para brindar un producto orgánico para el control de hormigas que hoy no existe”, explicó Lorena Castrillo, investigadora a cargo.

En ese sentido, la rectora de la UNaM, Alicia Bohren subrayó que “la articulación es fundamental para llevar soluciones a la producción y desarrollar la ciencia local”, mientras que el secretario de Ciencia y Tecnología, Pedro Zapata, destacó la importancia de convertir el conocimiento científico en soluciones concretas para el productor.

Por su parte, la gerente de Biofábrica, Luciana Imbrogno remarcó: “Complementar y potenciar lo que cada institución tiene como fortaleza es muy importante: investigación, producción y aplicación a campo son las tres etapas que forman parte de este convenio. Cada uno, con su experticia, aporta lo que sabe hacer y eso es fundamental para llevar la solución al campo”.

En tanto el presidente de Biofábrica, Federico Miravet  agradeció el acompañamiento de la universidad pública y remarcó el rol de la gestión para concretar estos avances. “Hay fondos, programas y proyectos; lo importante es articular y pensar cómo potenciamos. Tenemos predisposición para el trabajo en equipo y nuestro interés por la ciencia es claro”, señaló.

Los convenios refuerzan un modelo de innovación basado en la validación territorial de cepas nativas, garantizando soluciones sustentables y adaptadas a las economías regionales de Misiones.

Articulación para el desarrollo de biotecnologías

Entre las principales líneas de trabajo a partir de convenios que ha firmado Biofábrica en esta parte del año se destacan tres:

  • Hormiguicida biológico: junto al Instituto de Biotecnología de Misiones (InBioMis), se desarrolla un producto a base del hongo nativo Beauveria bassiana para reemplazar fitosanitarios de síntesis química en el control de hormigas cortadoras.
  • Protección del té: con el equipo de INTA Cerro Azul se evalúa la eficacia de consorcios de Beauveria bassiana contra el ácaro rojo del té, con el objetivo de sustituir insecticidas químicos.
  • Control de Fusariosis en ananá: en articulación con INTA Montecarlo se ensaya el biofungicida MIHOBA, formulado con Trichoderma asperellum, para prevenir daños por Fusarium sp.

Estos ensayos combinan experimentación in vitro y a campo donde se espera ajustar la formulación de los bioinsumos junto con los protocolos de aplicación en los cultivos a escala.

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