EL MUNDO

Joe Biden se retira de la contienda presidencial de Estados Unidos

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Por Michael D. Shear, New York Times. El presidente Joe Biden, de 81 años, abandonó su candidatura a la reelección y sumió en el caos la contienda presidencial de 2024 el domingo, cediendo a la implacable presión de sus aliados más cercanos para que abandonara la carrera en medio de profundas preocupaciones de que es demasiado mayor y frágil para derrotar al expresidente Donald Trump.

Después de tres semanas de negativas, a menudo airadas, a dar un paso al lado, Biden finalmente cedió ante un torrente de encuestas devastadoras, llamados urgentes de legisladores demócratas y señales claras de que los donantes ya no estaban dispuestos a pagar para que continuara.

La decisión de Biden pone un abrupto fin a una crisis política que comenzó cuando el presidente protagonizó un calamitoso debate contra Trump el 27 de junio. Pero para el Partido Demócrata, la retirada de Biden desencadena una segunda crisis: con quién reemplazarlo y, específicamente, si organizarse en torno a la vicepresidenta Kamala Harris o iniciar un rápido esfuerzo para encontrar a alguien más para ser el candidato del partido.

El anuncio de Biden, que se encuentra aislado con covid, se produjo apenas tres días después de que Trump pronunciara un discurso incendiario y cargado de insultos para aceptar la nominación de su partido y tener la oportunidad de volver a la Casa Blanca para un segundo mandato. Trump, que lleva años preparándose para la revancha con Biden, se enfrentará ahora a un contrincante demócrata diferente —y hasta ahora desconocido—, cuando solo quedan 110 días para el día de las elecciones.

Esto es lo que hay que saber:

  • Permanencia en el cargo: Biden ha dicho que no renunciará a la presidencia y que tiene intención de terminar su mandato aunque deje en manos de otros el intento de derrotar a Trump. En los próximos meses, se enfrenta a la guerra en curso en Ucrania y a los esfuerzos cada vez más desesperados por alcanzar un acuerdo para poner fin a los combates entre Israel y Hamás en Gaza.
  • Una primicia política: Ningún presidente estadounidense en ejercicio había abandonado una carrera tan tarde en el ciclo electoral. La Convención Nacional Demócrata, en la que Biden iba a ser nominado formalmente por 3939 delegados, comenzará el 19 de agosto en Chicago. Eso deja menos de un mes para que los demócratas decidan quién debe reemplazar a Biden en la candidatura y poco menos de cuatro meses para que esa persona monte una campaña contra Trump.
  • Kamala Harris bajo los reflectores. La decisión del presidente pone a la vicepresidenta bajo un renovado escrutinio; algunos demócratas argumentan que ella es la única persona que puede desafiar eficazmente a Trump a estas alturas de las elecciones. Y dicen que el partido se fracturará si se considera que los líderes demócratas han pasado por alto a la primera vicepresidenta negra. Pero otros argumentan que el Partido Demócrata debería evitar una coronación, especialmente dadas las debilidades políticas de Harris en los últimos tres años y medio.
  • La edad es una de las principales preocupaciones: El intento de reelección de Biden se vio frenado por la preocupación que suscitaba su edad y su capacidad física y mental para desempeñar el cargo. Incluso antes del debate, las encuestas mostraban constantemente que la gente pensaba que era demasiado viejo, y la mayoría —también de los demócratas— querían que alguien más joven fuera presidente. Biden nació durante la Segunda Guerra Mundial y fue elegido senador por primera vez en 1972, antes de que nacieran dos tercios de los estadounidenses de hoy. Biden tendría 86 años al final de su segundo mandato.
  • El momento del debate: La Casa Blanca y los asesores más cercanos a Biden negaron durante años que su edad tuviera algún impacto en su capacidad para hacer su trabajo. Pero el debate con Trump a finales de junio, que vieron más de 50 millones de personas, puso claramente de manifiesto sus limitaciones. Se mostró frágil, vacilante, confuso y disminuido, y fue incapaz de presentar argumentos contra Trump, un delincuente convicto que intentó anular las últimas elecciones presidenciales.
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Crecimiento mundial estable en medio de una desaceleración de la desinflación y una creciente incertidumbre política

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Escribe Pierre-Oliver Gourinchas – Las principales economías están cada vez más alineadas, pero las perspectivas mundiales a mediano plazo siguen siendo débiles

Nuestras proyecciones de crecimiento mundial para este año permanecen invariables en 3,2%, y para el próximo año aumentan levemente a 3,3%, pero estas cifras no reflejan acontecimientos notables menos manifiestos ocurridos desde la publicación del informe de Perspectivas de la economía mundial (informe, WEO) en abril.

El crecimiento se está alineando más entre las principales economías avanzadas al tiempo que se cierran las brechas del producto. En Estados Unidos se observan crecientes señales de enfriamiento, sobre todo en el mercado laboral, tras un pujante 2023. Por su parte, la zona del euro se dirige hacia un repunte tras el estancamiento del año pasado.

Las economías de mercados emergentes de Asia siguen siendo el principal motor de la economía mundial. El crecimiento en India y China ha sido revisado al alza y representa casi la mitad del crecimiento mundial. No obstante, las perspectivas para los próximos cinco años siguen siendo débiles, y la razón principal es la atenuación del ímpetu en la economías emergentes de Asia. Se proyecta que para 2029 el crecimiento en China se modere a 3,3%, es decir, muy por debajo de su ritmo actual.

Al igual que en abril, se proyecta que la inflación mundial se desacelere hasta 5,9% este año, desde 6,7% el año pasado, lo que se condice en términos generales con un aterrizaje suave. Pero en algunas economías avanzadas, en especial Estados Unidos, el proceso de desinflación se ha ralentizado, y los riesgos se inclinan al alza.

En nuestra última actualización del informe WEO se observa que los riesgos permanecen en general equilibrados, pero sobresalen dos riesgos a corto plazo que podrían conducir a un deterioro de la situación.

En primer lugar, si el proceso de desinflación en las economía avanzadas tropieza con nuevas dificultades, los bancos centrales, incluida la Reserva Federal, podrían verse obligados a mantener los costos de endeudamiento en niveles altos por aún más tiempo. Esto pondría en riesgo el crecimiento global, con presiones alcistas sobre el dólar y efectos de contagio perjudiciales que se propagarían a las economías emergentes y en desarrollo.

Un cúmulo cada vez mayor de datos empíricos, entre ellos algunos nuestros, destacan la importancia de los shocks de la inflación ‘general’ mundial —principalmente en los precios de la energía y los alimentos— como causa de la escalada de la inflación y su posterior disminución en una amplia gama de países.

Lo bueno es que, conforme cedieron los shocks generales, la inflación disminuyó sin una recesión. Pero lo malo es que la inflación de los precios de la energía y los alimentos ya prácticamente ha retornado a los niveles observados antes de la pandemia en muchos países, mientras que la inflación general no lo ha hecho.

Una razón, como había subrayado previamente, es que los precios de los bienes permanecen en niveles altos con respecto a los de los servicios, un fenómeno heredado de cuando la pandemia inicialmente azuzó la demanda de bienes al tiempo que restringía su oferta. Por lo tanto, los servicios resultan comparativamente más baratos, lo cual incrementa su demanda relativa y, por consiguiente, la de la mano de obra necesaria para prestarlos. Esto ejerce una presión al alza sobre los precios de los servicios y los salarios.

De hecho, los precios de los servicios y la inflación de los salarios son los dos principales motivos de preocupación en lo que respecta a la trayectoria de la desinflación, y los salarios reales ya se sitúan cerca de los niveles observados antes de la pandemia en muchos países. A menos que la inflación de los bienes disminuya más, es posible que los crecientes precios de los servicios y los salarios mantengan la inflación global por encima del nivel al que se aspira. Incluso si no se producen más shocks, esto representa un riesgo significativo para el escenario de un aterrizaje suave.

En segundo lugar, es necesario abordar los desafíos fiscales de manera más directa. El deterioro de las finanzas públicas ha dejado a muchos países más vulnerables de lo previsto antes de la pandemia. Reconstruir de manera gradual y creíble las reservas, sin dejar de proteger a los más vulnerables, es una prioridad fundamental. Hacerlo liberará recursos para abordar necesidades de gasto emergentes, como la transición climática o la seguridad nacional y energética.

Más importante aún, unas reservas más sólidas proporcionan los recursos fiscales necesarios para hacer frente a shocks inesperados. Sin embargo, se está haciendo muy poco, lo que magnifica la incertidumbre en materia de política económica. Las consolidaciones fiscales proyectadas son en gran medida insuficientes en demasiados países. Es preocupante que un país como Estados Unidos, con pleno empleo, mantenga una postura fiscal que eleva constantemente su ratio deuda/PIB, con riesgos tanto para la economía nacional como para la global. También es preocupante la creciente dependencia estadounidense de la financiación a corto plazo.

Con una deuda más abultada, un crecimiento más lento y mayores déficits, es poco lo que tiene que ocurrir para que las trayectorias de la deuda se tornen mucho más problemáticas en muchos lugares, sobre todo si en los mercados se incrementan los diferenciales de los bonos públicos, con riesgos para la estabilidad financiera.

Lamentablemente, la incertidumbre de la política económica va más allá de las consideraciones fiscales. El desmantelamiento gradual de nuestro sistema multilateral de comercio es otra inquietud importante. Son más los países que ahora están obrando de manera aislada, imponiendo aranceles unilaterales o medidas de política industrial cuyo cumplimiento de las reglas de la Organización Mundial del Comercio es cuestionable en el mejor de los casos. Nuestro sistema de comercio es imperfecto y podría mejorarse, pero es poco probable que esta escalada de medidas unilaterales dé lugar a una prosperidad duradera y compartida a escala mundial. En todo caso, distorsionará el comercio y la asignación de recursos, inducirá las represalias, debilitará el crecimiento, reducirá los niveles de vida y complicará la coordinación de las políticas para hacer frente a retos mundiales, como la transición climática.

En cambio, debemos concentrarnos en mejorar de forma sostenible las perspectivas de crecimiento a mediano plazo con una asignación más eficiente de recursos dentro de los países y entre ellos, con mejores opciones educativas e igualdad de oportunidades, con innovación más rápida y verde y marcos de políticas más sólidos.

Las fuerzas macroeconómicas —niveles aceptables de ahorro e inversión nacionales y de tasas mundiales de rendimiento del capitalson los principales factores que determinan los saldos externos. Si los desequilibrios se tornan excesivos, las restricciones comerciales resultarían costosas y tampoco servirían para abordar las causas macroeconómicas subyacentes. Los instrumentos de comercio tiene su función en los arsenales de políticas, pero como el comercio internacional no es un juego de suma cero, siempre han de usarse con moderación, dentro de un marco multilateral, y para corregir distorsiones claramente identificadas. Desafortunadamente, cada vez nos encontramos más alejados de estos principios básicos.

Los ocho decenios transcurridos desde Bretton Woods han demostrado que la cooperación multilateral constructiva sigue siendo la única forma de garantizar una economía segura y próspera para todos.

Pierre-Olivier Gourinchas Consejero Económico y Director del Departamento de Estudios del FMI

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Elecciones en Estados Unidos: Kamala Harris recauda fondos luego de que encuestas la muestren por encima de Biden

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La funcionaria demócrata inicia un trabajo silencio para construir su campaña, mientras cae la imagen del actual mandatario.

A pesar de su voluntad de continuar en la carrera presidencial, los furcios en sus últimas apariciones públicas y su estado de salud complican el camino de Joe Biden hacia las elecciones del 5 noviembre en Estados Unidos. Es en ese marco que empieza a tomar fuerza la candidatura de la actual vicepresidenta, Kamala Harris.

Este sábado, Harris (59 años) encabezará una ceremonia de recaudación de fondos en la localidad de Provincetown, en el estado de Massachusetts. La expectativa de la organización demócrata es congregar a unas 800 personas y conseguir u$s 2 millones destinados para la campaña.

El acto se da luego de que Joe Biden (81 años) postergara sus compromisos de campaña tras haber sido diagnosticado con Covid-19 positivo y en medio de la presión de los donantes, celebridades e incluso de un grupo de 35 congresistas demócratas para que dé un paso al costado en sus intenciones de reelección. El médico personal del Presidente, quien se encuentra aislado en su casa de Delaware, informó que continúa con síntomas leves pero sus signos vitales son normales y continúa asumiendo sus funciones como mandatario.

En medio de los rumores, el Centro de Investigación de Asuntos Públicos AP-NORC realizó una encuesta entre votantes demócratas y estimaron un cifra cercana al 60% de aprobación a una eventual gestión de Kamala Harris. Menos del 20% presentó su rechazo mientras que un número similar se expresó indiferente: su apoyo es mayor entre los estadounidenses afroamericanos y las mujeres, mientras que disminuye entre los hombres blancos e hispanos.

Otros nombres consultados por el estudio, aunque con menor popularidad o aprobación, fueron Gavin Newsom (gobernador de California) y Gretchen Whitmer (gobernadora de Michigan). Desde el propio entorno de Biden sostuvieron que “está pensando muy seriamente” en bajar su candidatura: “Está haciendo un examen de conciencia, lo sé a ciencia cierta”.

Donald Trump aceptó este jueves su nominación como candidato republicano a la  presidencia  de Estados Unidos, prometió conseguir una “victoria increíble” y gobernar para todos los ciudadanos, pues el triunfo no solo será para la mitad del país, aseguró. Con un tono conciliador, pidió “no demonizar” a quien piensa distinto. Además, relató a la audiencia el momento del atentado.

Durante su discurso ante la Convención Nacional Republicana de Milwaukee, el exgobernante, quien se salvó de un intento de asesinato el último sábado, dijo que supo que estaba “bajo ataque”, pero que tenía a Dios de su lado.

Me postulo para ser presidente de todo Estados Unidos, no de la mitad de Estados Unidos, porque no hay victoria en ganar para la mitad de Estados Unidos”, dijo y agregó: “En cuatro meses tendremos una victoria increíble y daremos comienzo a los mejores cuatro años en la historia de nuestro país”.

El candidato republicano a la presidencia de Estados Unidos pidió el jueves no “demonizar” las diferencias políticas y pidió a sus rivales demócratas dejar de utilizar el “sistema judicial” como arma. “Todos somos conciudadanos (…) No debemos criminalizar el disenso ni demonizar el desacuerdo político, que es lo que ha estado sucediendo últimamente en nuestro país a un nivel que nadie ha visto antes”, dijo.

Durante su discurso en la convención, Trump describió cómo sobrevivió por poco a un atentado contra su vida, diciendo a una audiencia embelesada al escuchar sus primeras palabras desde el ataque que sólo estaba allí “por la gracia de Dios Todopoderoso”.

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Una nueva plataforma aprovecha el poder de las garantías para impulsar el financiamiento privado

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Escriben Anna Bjerde; MakhtarDiop, Anshula Kant; Hiroshi Matano; Axel Van Trotsenburg y Wencai Zhang – Los países en desarrollo necesitarán un promedio de USD 2,4 billones anuales de aquí a 2030 para abordar los desafíos mundiales del cambio climático, los conflictos y las pandemias. Sin ese financiamiento, los niños asistirán a escuelas deficientes, las familias se quedarán sin atención médica de calidad y las comunidades tendrán dificultades para hacer frente a los efectos del cambio climático.

Los donantes bilaterales y los bancos multilaterales de desarrollo por sí solos no cuentan con los recursos para satisfacer esta necesidad de financiamiento. Es fundamental movilizar capital privado que se sume a este esfuerzo. Sin embargo, a los países de ingreso bajo y mediano les resulta cada vez más difícil atraer el capital privado que necesitan y sentar las bases para un crecimiento económico acelerado. El coeficiente riesgo-rendimiento de las inversiones en las economías emergentes aún no es suficiente.

El sector privado no puede dar un paso adelante si no se mejoran las estructuras de financiamiento, se encuentran nuevas formas de equilibrar y distribuir los riesgos, y se replantean las alianzas.

El Laboratorio para la Inversión del Sector Privado del Grupo Banco Mundial, creado por el presidente Ajay Banga, reconoció este desafío. Una de las soluciones que propuso fue redoblar nuestra labor en materia de garantías. Por ello, hemos puesto en marcha una nueva e innovadora plataforma para catalizar el capital del sector privado y acelerar el desarrollo sostenible en un planeta habitable. La nueva plataforma Garantías del Grupo Banco Mundial (i) se diseñó para aumentar el volumen de nuestras garantías a USD 20 000 millones para 2030.

Si bien el Grupo Banco Mundial sigue entregando préstamos significativos a los países en desarrollo, estamos pasando de ser principalmente una institución crediticia a ser también una institución con capacidad de apalancamiento. La plataforma de garantías, con sede en el Organismo Multilateral de Garantía de Inversiones (MIGA) del Grupo Banco Mundial, será una ventanilla única para todas las operaciones de garantía de la institución, y ofrecerá tres tipos de productos: garantías de crédito (para préstamos al sector público o privado); seguro contra riesgos políticos (para proyectos del sector privado o asociaciones público-privadas), y garantías en respaldo del financiamiento para el comercio para reducir los riesgos del sector público.

Hemos visto el poder que tienen las garantías para impulsar el financiamiento privado y hacer frente a los desafíos del desarrollo más difíciles. El Banco Mundial ya lidera el diálogo con los países y los sectores y la Corporación Financiera Internacional (IFC) proporciona financiamiento y asistencia técnica, por lo que las garantías pueden ser la última pieza faltante para liberar capital privado en muchos países de ingreso bajo que necesitan urgentemente infraestructura sostenible.

Por ejemplo, se emitieron garantías de riesgo político para respaldar la construcción de la minirred más grande de África (i), en la República Democrática del Congo (RDC), como parte de la labor del Grupo Banco Mundial en el país, junto con el apoyo de IFC al sector privado. La minirred proporciona electricidad asequible y sostenible a más de 28 000 hogares y empresas en la RDC. Este es solo un ejemplo, entre muchos otros, de cómo las garantías pueden contribuir al objetivo del Grupo Banco Mundial de aumentar el acceso a la energía a por lo menos 300 millones de personas en África.

Las garantías de MIGA, basadas en financiamiento del Banco Mundial y servicios de asesoría de IFC, facilitaron la inversión extranjera directa en respaldo del primer sistema de tránsito rápido por autobuses eléctricos en Senegal (i). En la ruta de 18,3 kilómetros de extensión circularán 300 000 pasajeros diariamente, y se prevé que el proyecto permitirá ahorrar 59 000 toneladas de dióxido de carbono equivalente al año.

Pero utilizar mejor el potencial de las garantías es solo el inicio. El pasado nos ha demostrado que recurrir a la innovación para atender las necesidades de nuestros países clientes y el sector privado tendrá el mayor impacto; por lo tanto, la innovación también es un elemento central de nuestra nueva plataforma.

IFC cuenta con una impresionante trayectoria facilitando inversiones transfronterizas a través de nuestros instrumentos de garantía. En el ejercicio de 2024, el Grupo Banco Mundial emitió nuevas garantías por aproximadamente USD 10 300 millones usando productos que formarán parte de la plataforma: USD 8200 millones de MIGA, USD 1400 millones de IFC y casi USD 700 millones del Banco Mundial. Las garantías también permiten utilizar de manera más eficiente el capital. Cada dólar de capital operativo que MIGA despliega, por ejemplo, puede movilizar USD 15 de capital privado, un uso muy eficiente del capital de los accionistas.

Nos encontramos en un punto de inflexión en el que las garantías están emergiendo como una poderosa herramienta en el financiamiento internacional para el desarrollo. Aprovechando la experiencia colectiva del Grupo Banco Mundial a lo largo de 80 años de trabajo con los Gobiernos, la plataforma de garantías está preparada para respaldar inversiones del sector privado en los países en desarrollo con el fin de impulsar soluciones de gran impacto que tanto se necesitan.

ANNA BJERDE Directora gerente de Operaciones, Banco Mundial

MAKHTAR DIOP Director gerente y vicepresidente ejecutivo de la Corporación Financiera Internacional (IFC)

ANSHULA KANT Directora gerente y oficial financiera principal del Grupo Banco Mundial

HIROSHI MATANO Vicepresidente ejecutivo, MIGA

AXEL VAN TROTSENBURG Director gerente sénior, Políticas de Desarrollo y Alianzas del Banco Mundial

WENCAI ZHANG Director gerente y oficial administrativo principal del Grupo Banco Mundial (MDCAO)

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La lucha dispar contra la pobreza y la desigualdad en América Latina y el Caribe

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Escribe Oscar Calvo González – Combatir la pobreza siempre ha sido una tarea compleja, y con la llegada de la COVID-19 se tornó más complicada aún. Por si fuera poco, los fenómenos climáticos extremos y las tensiones geopolíticas globales no han hecho más que incrementar la dificultad del desafío. En América Latina y el Caribe (ALC) las tasas de pobreza actualmente están ligeramente por debajo de las registradas antes de la pandemia, pero el promedio no ayuda a distinguir las grandes diferencias que se aprecian entre los países de la región. Esta variabilidad subraya la necesidad urgente de intensificar nuestros esfuerzos en el seguimiento de estas problemáticas. 

Para abordar esta necesidad, hemos lanzado nuestro informe bianual de Tendencias Recientes en Pobreza y Desigualdad. El documento ofrece una mirada en profundidad de las tendencias vinculadas con la pobreza en ALC y tiene como objetivo poner el foco sobre dichas tendencias para formular acciones y políticas que combatan la pobreza y fomenten la prosperidad compartida. A continuación, presentamos los hallazgos clave de nuestra primera edición.

Alivio de la pobreza tras la COVID-19

Las tendencias de la pobreza en América Latina y el Caribe no son claras: algunos países han logrado progresos importantes, mientras que otros aún lidian con disparidades persistentes. En conjunto, la región alcanzó su tasa de pobreza más baja del siglo en 2022, con el 26 por ciento de las personas viviendo con menos de US$6.85 al día (medido en paridad de poder adquisitivo de 2017). Este dato puede parecer prometedor, pero la realidad es que la región tiene mucho camino por recorrer. En la década anterior a la pandemia, la tasa de reducción de la pobreza en ALC se quedó atrás si se la compara con los avances logrados en otras regiones del mundo, lo que deja en evidencia un estancamiento preocupante. Brasil y México, las mayores economías de la región, fueron los principales impulsores de la reducción de la pobreza en ALC entre 2019 y 2022. Pero al mismo tiempo varios otros países experimentaron un aumento en sus tasas de pobreza durante la pandemia y aún no regresan a los niveles prepandémicos.

El perfil de los pobres también cambió entre 2019 y 2022. Los grupos tradicionalmente vulnerables (como aquellos con niveles educativos más bajos y los desempleados) también constituyeron una proporción menor de personas en pobreza, lo que posiblemente se deba a que las transferencias públicas durante la pandemia se incrementaron. En cambio, la proporción de pobres entre las personas con mayor nivel educativo y empleos formales aumentó. Otro cambio contrastante se observa en la pobreza espacial: las personas en áreas urbanas representaron una mayor proporción de los pobres y las personas en áreas rurales, una proporción menor.

El dilema de la desigualdad

La desigualdad sigue siendo un desafío crítico en ALC, una de las regiones más desiguales del mundo. Brasil en particular, pero también los países de América Central y la región Andina, tienen altos niveles de desigualdad de ingresos. Incluso los países del Cono Sur, que tienen los niveles más bajos de desigualdad en la región, todavía muestran altos niveles de desigualdad de ingresos, si se comparan con el resto del mundo.

En 2022, el coeficiente de Gini para la región fue de casi 50, lo que está por encima de la mayoría de las economías del mundo. Este nivel de desigualdad no está lejos de los niveles registrados en la región en 2015 y 2019, lo cual da cuenta de un estancamiento alarmante. Si se excluye a Brasil del análisis, la región experimenta un pico en la desigualdad de ingresos en 2020, seguido de una caída en 2022. Sin embargo, la disminución es mínima, pues resulta en un coeficiente de Gini de 48.

El camino a seguir

Nuestras proyecciones indican que, en ausencia de cambios importantes de políticas a nivel regional y global, la pobreza y la desigualdad disminuirán solo marginalmente en 2024 y, por lo tanto, seguirán en niveles inaceptables.

Para abordar estos desafíos de frente se necesitan intervenciones basadas en evidencia para combatir la pobreza y la desigualdad en ALC. Políticas que fomenten la creación de empleo y mejoren las condiciones del mercado laboral, particularmente para los deciles más pobres, pueden ayudar a reducir la pobreza. Este enfoque ha tenido éxito en El Salvador y México; en ambos países luego de la pandemia los ingresos laborales crecieron, lo que derivó en disminuciones de sus tasas de pobreza. Asimismo, las transferencias públicas dirigidas y los programas de beneficios sociales pueden brindar apoyo a los grupos vulnerables. Por ejemplo, en Brasil, programas de transferencia como Bolsa Familia fueron los principales impulsores de la reducción de la pobreza. Los esfuerzos por mejorar el acceso a la educación y promover el crecimiento económico inclusivo también pueden contribuir a reducir la desigualdad en la región.

Manténganse atentos a las próximas ediciones de nuestro informe de Tendencias Recientes en Pobreza y Desigualdad. Continuaremos haciendo seguimiento y analizando las tendencias de pobreza y equidad en la región, para de esta forma proporcionar información que sirva para orientar acciones y políticas destinadas a crear un futuro más próspero para América Latina y el Caribe.

ÓSCAR CALVO-GONZÁLEZ Director de Crecimiento Equitativo, Finanzas e Instituciones para América Latina y el Caribe

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