EN FOCO

Pobres hubo siempre (Carlos Menem ex presidente de la Nación)

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Escriben Guillermo Knass, y Martín Leiva Varela ECONEA, especial para Economis. …Y los sigue habiendo, según el último informe publicado por el Instituto Nacional de Estadísticas y Censos de la Argentina, más del 30 por ciento de la población (8.277.085 personas). Argentina se considera pobre, o sea que su ingreso promedio no llega a cubrir la canasta básica total. Ahora el dato significativo del informe es la situación de indigencia, donde siempre según el Indec, el 6,1 por ciento de los argentinos (1.657.221 personas) es considerado indigente o sea que no cubre sus necesidades alimentarias mínimas en el país donde se produce alimento para más 400 millones de personas.

La medición de ambos conceptos no es la ideal dado que se realiza por el método indirecto: o sea se determina el costo de una canasta básica total para la pobreza y una canasta básica alimentaria para la indigencia y se compara este valor con los ingresos de las familias tipo dividido el total de sus integrantes; si el ingreso promedio es menor que la canasta básica total las personas se consideran pobres, y dentro de este grupo si es menor que la canasta básica alimentaria se consideran indigentes.

Valores a junio de 2017

Línea de pobreza para una familia tipo (dos adultos y dos hijos menores) $ 14.811,08.

Línea de indigencia para una familia tipo (dos adultos y dos hijos menores) $ 6.045,34.

Si la familia tiene más miembros los ingresos deben aumentar en proporción a los integrantes.

Como dijimos, en el título “pobres hubo siempre” y en todos lados. De hecho, si colocamos a la población de acuerdo al grado de desarrollo nos encontramos con que el 80 por ciento de la población mundial vive en el subdesarrollo, con lo cual vivir en una economía desarrollada podría decirse que es la excepción a la regla.

La pobreza es la característica del subdesarrollo, y una pobreza estructural que no depende solo del ingreso de los habitantes sino de las condiciones generales de vida, como acceso a la educación, salud, servicios, etc.

De lo general a lo particular:

Para ubicar la magnitud de la pobreza argentina es útil compararla en principio a nivel mundial:

Según datos del Banco Mundial, que es el organismo multilateral encargado de medir y combatir la pobreza la situación es la siguiente:

Según las estimaciones del banco mundial el 9,6% de la población mundial vive en la pobreza, esta medida no es comparable linealmente con la medición que se realiza en la Argentina, pero podríamos decir que para el Banco Mundial es pobre la familia tipo (dos adultos dos mayores para comparar con los datos del Indec) que vive con menos de $ 4245 por mes.

O sea que para el Banco mundial el concepto de pobreza se asemeja más a nuestra línea de indigencia.

Lo que vemos en el cuadro, es que la tendencia es sumamente esperanzadora, la pobreza en el mundo hoy es poco más de un tercio de lo que era en 1990 y la tendencia es que siga disminuyendo.

Ahora veamos en nuestra región:

Estos 29,7 millones de personas equivalen al 5,6% de la población, si bien la indigencia en la Argentina da una tasa un poco mayor, recordemos que la medida es más exigente con lo cual podemos decir que nuestro país se encuentra en la media de la región.

La perspectiva regional también es alentadora ya que si bien en términos porcentuales la pobreza en la región no descendió tan rápido como la media mundial hoy tenemos menos de la mitad de pobres que en 1990.

¿Entonces estamos bien?

Aquí viene el dato no tan alentador para la Argentina:

De 33 países Argentina tiene el 6° lugar en PBI per cápita de la región, incluso salvo por Chile, los que superan a la Argentina son pequeños estados del Caribe con poca población gran actividad turística y financiera como Bahamas, Trinidad y Tobago, etc. Esto quiere decir que tenemos el ingreso de los más altos en la región pero la pobreza de la media de la región, esto solo puede deberse a una mayor desigualdad y malas políticas redistributivas, con mayores ingresos que la media deberíamos tener menos pobreza que la media.

El otro dato es la tendencia

Como vemos en el gráfico el descenso de la pobreza se estancó en el último tiempo a contramano de lo que viene ocurriendo en la región y el mundo, si a esto le sumamos falta de crecimiento, inflación y devaluación brusca de la moneda, puede incluso elevarse por la suba de precios que no sean acompañados por incrementos de ingresos de las personas en dólares.

Conclusión

La pobreza es un flagelo que no se soluciona únicamente con recursos, depende de generar una sociedad más equitativa que entre otras cosas garantice la movilidad social y las oportunidades de desarrollo de sus miembros. Lo que si es incuestionable es que, comparando con países de la región, con los ingresos que tenemos no deberíamos tener los índices de pobreza e indigencia que tenemos, siempre hubo pero cada vez hay menos, no seamos la excepción a la regla. El tema es sumamente amplio y no debería ser indiferente a nadie, recomendamos la lectura de los documentos del Observatorio de la Deuda social de la UCA para más información sobre la situación en  nuestro país.

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La política fiscal en contexto de asimetrías

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Escriben Guillermo Knass y Martín Leiva Varela, ECONEA, especial para Economis. El Estado en el ejercicio de sus funciones y actividades, entre las que se pueden mencionar mejorar la eficiencia económica producto de las fallas de mercado, procurar la equidad mejorando la distribución del ingreso, estabilizar la economía y propiciar el crecimiento económico mediante la política macroeconómica y más particularmente sobre esta última efectúa erogaciones para alcanzar determinados objetivos deseados.

Estos objetivos deseados, cuando la actividad económica tiene los comportamientos cíclicos que alteran los niveles de producción, que en algunos casos son impredecibles, empujan a los gobiernos para atenuar la caída del nivel de actividad económica global, como por ejemplo la recesión del 2016: (-2,3 % del PBI), a tomar políticas fiscales expansivas, esto es incrementar el gasto público dado que el Sector Público es un demandante más de los bienes y servicios que se producen en la economía.

Esto es lo que se conoce como efecto multiplicador del gasto público, dado que un aumento del nivel de erogaciones por parte del Gobierno, como por ejemplo, para la construcción de un hospital por 100 millones, va a implicar un incremento en el nivel de producción por parte de la empresa contratada en el mismo importe, esta a su vez, debe pagarle a sus trabajadores de la construcción (salarios), proveedores (productores de cemento, hierro, madera, etc.) y el beneficio propio de los dueños de esa empresa, que terminará generando, bajo el supuesto de que se destina el 75 % de su ingreso al consumo (propensión marginal a consumir) que la economía crezca en 500 millones de pesos, analizando un modelo cerrado.

Este incremento que se origina en la economía en mayor proporción que el gasto inicial del Estado se debe a que, por ejemplo, si el conjunto de trabajadores y empresarios destinan el 75 por ciento de sus ingresos al consumo, van a comprarle a los almaceneros por 75 millones, donde estos van a destinar de ese importe al consumo 60 millones (75 % x 75 millones) y así sucesivamente.

Pero este proceso se altera cuando se analiza una economía abierta, es decir, con exportaciones e importaciones, donde estas últimas generan una suerte de filtración de los ingresos en la economía doméstica cuando una proporción del ingreso es destinada a comprar bienes y servicios que son producidos en otros países, dado que se reduce el efecto multiplicador del gasto comentado anteriormente, porque en vez comprar a los almaceneros del país, lo hacen al del país vecino y por tal, en el caso de que el 10 % del ingreso se destine a las importaciones, la economía crecería 333 millones, es decir, 166 millones menos, reduciendo el incremento de la cantidad de empleo deseado.

A eso hay que adicionar el efecto positivo de las exportaciones que para este análisis omitiremos.

En virtud de lo comentado precedentemente, y analizando particularmente las situaciones de Misiones o Mendoza, la filtración que se puede generar a consecuencia de las importaciones puede ser aún mayor. De Posadas, Misiones a Encarnación, Paraguay la distancia es tan solo de 10 minutos (omitiendo las grandes colas actuales), y en un contexto de que la inflación aun no logra ser “domada”, dado que las pautas inflacionarias nacionales nunca se cumplieron -año 2016 pauta 25 %, inflación real  40 %, año 2017 pauta 17 %, inflación real proyectada 22 %-, y eso genera que los productos que se producen en la economía local se tornen más caros que los que se ofrecen en los países vecinos.

Eso determina que los Gobiernos provinciales, que no pueden influir sobre las políticas monetarias y cambiarias por ser exclusivas de la Nación, deban adoptar políticas fiscales que conlleven a un análisis conjunto del efecto deseado sobre el crecimiento de la economía y por ende en el nivel general de empleo.

En un contexto como el actual, el foco debe estar centrado en las alternativas para morigerar esa fuga. El programa Ahora Misiones es un instrumento claro que apuntala esa idea, que es inédito y exitoso.

Pero las distorsiones macro necesitan un apoyo nacional mediante la aplicación del artículo 10 de la Ley del Programa de Recuperación Productiva, conocida como la Ley PYME.

A pesar de que el incremento del precio del dólar que en los últimos dos meses lleva un aumento del 10 por ciento, pasando de 16,14 al 31-05-17 a 17,76 al 28-07-17, permite reducir un poco las distorsiones.

A fines de mayo para comprar un celular en Paraguay o Brasil de U$s 30 dólares, se necesitaban 484 pesos, a fines de Julio para poder comprar ese mismo producto se necesitan 533, porque todos los productos en el exterior se compran en función al precio del dólar y la variación de su cotización altera el valor de los bienes.

Pero si analizamos el comportamiento global del dólar en este año, el incremento fue del 12 por ciento y la inflación acumulada estimada a julio será levemente superior, con lo que los precios internos crecen por encima la cotización manteniendo la pérdida de competitividad y para ello hay que reducir la estructura de los costos locales. Por eso se avecina la reforma laboral que se quiere copiar de Brasil.

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Hablemos del Dólar (Otra vez)

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Escriben Guillermo Knass y Martín Leiva Varela, ECONEA, para Economis. Desde principios de julio la divisa norteamericana se está transformando nuevamente en motivo de histeria colectiva en nuestro país, ya que está superando sus máximos históricos. Por momentos más lentamente y por otros, de forma más acelerada, pero esta tendencia no parece detenerse.

Mala señal sobre la situación del país si el precio del dólar genera tanto revuelo, sobre todo si, como en la mayoría de las variables del sector financiero, se presta a las profecías autocumplidas: si creo que va a subir el precio, salimos todos corriendo a comprarlo antes de que suba y este incremento de demanda es lo que termina generando la suba.

¿Cuánto debería estar?

Decir cuanto tiene que valer el dólar es una pregunta compleja. Al haber distintas actividades productivas es distinto también el valor del dólar que le sirve a cada una de ellas, por ejemplo:

Los comerciantes de nuestra provincia necesitarían un dólar más alto para tener mayor competitividad con respecto a Brasil y Paraguay. Ver la cola del puente Posadas-Encarnación es una señal de que el dólar está muy barato.

Por otro lado, a los grandes productores agropecuarios del centro del país, un dólar más alto les generaría más ingresos en pesos por la exportación de trigo, soja, maíz etc. Pero este sector ya fue compensado con la disminución y quita de retenciones, que tiene el mismo efecto que una devaluación.

En cambio, como es un sector que importa insumos y maquinarias, estos son más baratos al estar el dólar bajo.

Además, si bien la inflación descendió todavía es alta y esto hace que el precio del dólar deba moverse continuamente ya que la primera regla en la que hay un consenso generalizado es que mínimamente el tipo de cambio debe acompañar a la inflación.

El gráfico muestra el índice de evolución de precios y de evolución del tipo de cambio desde que comenzó la actual gestión presidencial. Como se observa, el diferencial entre devaluación e inflación que se logró durante los primeros meses de la gestión de Macri, más específicamente cuando se liberó el cepo cambiario, se fue perdiendo gradualmente hasta que entre abril y mayo de este año, la inflación acumulada igualó a la devaluación acumulada lo que otra vez nos pone en el atraso cambiario.

Otra pauta importante es ver el respaldo de las reservas del Banco Central de la República Argentina.

A fecha de hoy, el tipo de cambio de conversión es de $ 17,23 (surge de dividir la cantidad de pesos por las reservas declaradas en el BCRA) por lo que nos da la pauta que se va acomodando a su valor de referencia.

En este caso vemos que centavos más, centavos menos, el dólar se ajusta al respaldo de las reservas. Pero el BCRA no es solo Reservas, y esta situación puede cambiar drásticamente en muy poco tiempo; sobre todo con el volumen de LEBACS que está manejando el Central que ya supera a la cantidad de dinero en circulación.

Ahora bien, el que consideramos el precio del dólar viable es el que permita que se desarrolle la actividad económica no solo del centro, sino de todo el país.

No es tan sencillo precisar un valor, pero es seguro que es mucho más alto que el actual. Un indicador de un buen tipo de cambio es que la cola para cruzar a Encarnación desaparezca o al menos disminuya a una longitud razonable de gente que va a buscar algo específico que no se encuentre de este lado de la frontera.

Pero no podemos tampoco pretender que el tipo de cambio de todo el país se ajuste a la realidad de Misiones. Nuestra realidad quizás es más grave por ser zona de frontera, pero no va a contramano del resto del país por los siguientes motivos: el desfasaje que tenemos con Paraguay también lo tiene el centro del país con Chile y cualquier destino de compras de los argentinos en el exterior como Miami para los más privilegiados.

Además, sabemos que la economía está estancada o que es muy reciente la pequeña recuperación. A pesar de esto, la balanza comercial muestra un déficit en los primeros cinco meses del año de más de 1.800 millones de dólares (el año pasado el mismo periodo arrojó un superávit superior a los 500 millones de dólares). Si la economía se recupera, lo primero que sube son las importaciones, mientras que las exportaciones no dependen de nuestra recuperación, esto quiere decir que el déficit comercial se agravaría más todavía, lo que terminaría, si no se devalúa, en pérdida de reservas o mayor endeudamiento: Cualquiera de los dos significan crisis nuevamente.

¿Entonces?

El Gobierno dice que el valor del dólar lo fija el mercado, o sea demanda y oferta de dólares. Este tipo de cambio libre es el más generalizado en el mundo y el más recomendable para que el precio del dólar se ajuste a la realidad del país. Hasta ahí vamos bien, pero el problema es que en el lado de la oferta el Gobierno está poniendo dólares ingresados por el endeudamiento externo y esto es lo que lo mantiene bajo, pero el problema crece. La oferta de dólares debería ser mayoritariamente de las exportaciones y de la inversión extranjera y ahí dejar que el mercado decida el precio. Cuando se suman dólares de deuda externa, el precio se distorsiona totalmente, queda más barato de lo que debería por exceso de oferta generando los problemas de atraso cambiario para después quedar más caro de lo que debería cuando se termine el financiamiento externo y haya que pagar la deuda.

Si el dólar lo fijaran las exportaciones y las importaciones (mercado) hoy el precio sería muy distinto.

 

 

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La reforma laboral de Brasil aumenta la brecha competitiva con Argentina

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La reforma laboral recientemente aprobada en Brasil aumenta el desafío de competitividad en Argentina. El país acumula un rezago competitivo con nuestro vecino producto en gran medida de la diferencia existente en términos de costos laborales, tanto aquellos vinculados al salario como otros que no (ausentismo, vacaciones). Este diferencial se  ampliaría con la nueva reforma, principalmente en sectores transables y mano de obra intensivos, según un informe de la consultora ABECEB.

 

Por ejemplo, el costo de indemnización en nuestro país es 2,5 veces más caro que el de nuestro socio. Este costo en promedio equivale a 23,1 semanas de salarios en nuestro país, mientras que en Brasil totaliza 8,9 semanas, de acuerdo a los datos relevados por el Doing Business del Banco Mundial.

 

En lo que hace a la flexibilidad en la determinación del salario, es decir el margen de maniobra de negociación entre las partes, Argentina es menos competitiva que Brasil. De acuerdo al Reporte de Competitividad 2016-2017 del Foro Económico Mundial (WEF), Argentina se ubica en el puesto 133 de un ranking que finaliza en el 138 y Brasil, en el 119.

 

Si se analiza algunos sectores de gran intercambio entre los dos socios, el diferencial de costos asciende al 25% en el de maquinaria agrícola, del 35% en el sector automotriz y llega hasta el 50% en el calzado.

 

A su vez, la reforma laboral se suma a una serie de cambios estructurales en curso con alto impacto en las perspectivas de crecimiento del país vecino: congelaron el gasto en términos reales por veinte años, lograron acuerdos con estados endeudados e instrumentaron desregulaciones y privatizaciones en sectores claves (Oil&gas, Minería, Telecom e Infraestructura), entre otras definiciones. A este escenario podemos sumar las iniciativas de reformas previsional e impositiva que ya se encuentran en la agenda parlamentaria.

 

En el marco de la apertura gradual de la economía argentina, esta creciente brecha de competitividad con Brasil es una señal de alarma, especialmente para la industria y los servicios que deberán competir por inversiones frente a un vecino más grande y barato.

 

“Argentina ya parte con desventaja debido al diferencial de tamaño entre las dos economías y el mayor margen de crecimiento del mercado doméstico brasileño. Un mayor diferencial de costos del actual, podría ser claramente perjudicial para nuestro país” afirmó Dante Sica, director de ABECEB.

 

“A pesar de una fuerte crisis política que no encuentra se cauce, Brasil ha logrado avanzar en importantes reformas y amplió la brecha de competitividad con nuestro país lo que le permitirá exhibir una mejor rentabilidad y ocupar el escenario central en el radar de los inversores. Argentina deberá mostrar una determinación similar y lograr la aprobación de una batería de medidas que permita dar señales de sustentabilidad fiscal, fundamentalmente, mejorar su competitividad para atraer inversiones productivas, que son las que generan empleo”, subrayó.

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El déficit fiscal afecta a la inversión y la Nación es la más complicada

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Escriben  Martín Leiva Varela  y  Guillermo Knass, ECONEA, especial para Economis. La inversión que comprende, en líneas generales, a todas las erogaciones llevadas a cabo por las empresas con el fin de adquirir maquinarias, equipos informáticos, construcciones de edificios, entre otros, consiste en la adquisición, fabricación o construcción de bienes que le permitan generar otros bienes, donde el empresario resigna un consumo actual por un flujo futuro de ingresos superiores, que le permitirá satisfacer sus necesidades futuras de consumo o aumentar su patrimonio.

La Inversión es un componente significativo de la demanda agregada, que es dinero que se inyecta a la economía no solo reactivándola sino también ampliando las fronteras de posibilidades de producción de un país determinado, depende en una economía cerrada (a los fines de simplificar el análisis) del Ahorro Privado más el Ahorro Público, que son las fuentes de financiamiento de la misma, que en la Macroeconomía se conoce como Identidad entre el Ahorro y la Inversión.

La inversión privada bruta en la Argentina, ha sido una variable relegada y su pico alcanzado en el año 2011 con un importe de 153.584 millones de pesos a precios del 2004, no pudo recuperarse en los años posteriores dado que primó la estimulación de las otros componentes de la demanda agregada, donde en el año 2016 que alcanzó a un importe de 134.236 millones de pesos constantes, nos encontramos con una inversión real inferior en un 12,5 % de la inyectada en el 2011.

La situación de este componente vital para el desarrollo económico a largo plazo fue a consecuencia en primera medida del incremento del DEFICIT FISCAL, donde el Estado fue captando cada vez más parte del Ahorro que anteriormente financiaba a la inversión, reduciendo en tal sentido el gasto privado a consecuencia del aumento del gasto público, en el que tales actores económicos compiten para canalizar dichas fuentes de financiamiento y por tal, su disputa hace aumentar la tasa de interés.

 

En el gráfico precedente se puede observar que la situación fiscal deficitaria se fue agravando con el correr de los años desde el 2011 en adelante, pasando de un 2,22 % en términos del PBI a un 5,66 % en el año 2016, lo que explica la expulsión de la inversión privada en tal horizonte temporal a consecuencia del excedente del gasto público por encima de los recursos. Pero a pesar de que el ojo de la tormenta esta puesta principalmente en las Provincias, estas infieren en un 20 % del Déficit Total del 2016 (1,12%/5,66%) y la Nación representa el 80 % del mismo, con lo cual, este último es quien debe realizar el mayor esfuerzo para la convergencia fiscal (equilibrio).

En tal sentido, si se compara el 2015 con respecto al 2007 el gasto público nacional se incrementó en un 14 % en términos del PBI, el cual fue financiado, en una proporción, con un incremento de la presión tributaria en un 5,68 % durante ese horizonte temporal, es decir, el estado fue acaparando mayor participación en la economía desplazando al sector privado.

Ahora bien, tras el cambio de gobierno aparecieron las metas fiscales anunciadas en primera instancia por el ex Ministro de Hacienda y Finanzas, Alfonso Prat Gay que establecía que en el año 2019 se iba a alcanzar el equilibrio fiscal, pero posteriormente tras los cambios en el gabinete y la asunción del actual Ministro de Hacienda, Nicolás Dujovne, el esquema de reducción gradual presentado por este último, contempla que en el año 2019 no se alcanzaría al equilibrio fiscal sino más bien a un déficit del 2,2 % en términos del PBI.

En virtud de lo antedicho, tras un trabajo constante entre la Nación y las Provincias en el ámbito del Consejo Federal de Responsabilidad Fiscal, en la Provincia de Mendoza se aprobó una serie de reglas y lineamientos generales para apuntalar a un esquema de reducción gradual del déficit fiscal, donde se modificaría transitoriamente el actual esquema vigente de la Ley de Responsabilidad Fiscal que establece que el Gasto Público es Pro-cíclico, donde se podía incrementar en hasta el mismo porcentaje de incremento del PBI nominal, a un esquema diferente para tratar de mantener la misma participación del Sector Público sobre la Economía estableciendo que el Gasto Público Corriente Primario y el Gasto Total Primario permanezcan constantes en términos reales, siendo este último solo para las jurisdicciones que tienen un resultado económico negativo, lo cual significa que ahora tanto en la confección de los presupuestos como en la ejecución de los mismos solo se podrá incrementar el gasto público en el mismo porcentaje que la inflación prevista y/o efectiva, es decir, si la inflación del año que viene es del 12% y el estado gasto $ 100 en el año 2017, el gasto público en el año 2018 no puede superar a los $ 112.

Esto permitiría, siempre y cuando la economía crezca en términos reales, la reducción gradual del déficit público, dado que los recursos se incrementarían en mayor proporción que el gasto, permitiendo a las empresas la canalización de mayores fondos para financiar sus proyectos productivos, pero no hay que dejar de lado de que en el caso de que se efectúe la probable reforma tributaria para el año venidero, a pesar de que el gasto permanezca constante en términos reales, los recursos fiscales pueden caer afectando el potencial equilibrio fiscal.

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