La política fiscal en contexto de asimetrías

Escriben Guillermo Knass y Martín Leiva Varela, ECONEA, especial para Economis. El Estado en el ejercicio de sus funciones y actividades, entre las que se pueden mencionar mejorar la eficiencia económica producto de las fallas de mercado, procurar la equidad mejorando la distribución del ingreso, estabilizar la economía y propiciar el crecimiento económico mediante la política macroeconómica y más particularmente sobre esta última efectúa erogaciones para alcanzar determinados objetivos deseados.

Estos objetivos deseados, cuando la actividad económica tiene los comportamientos cíclicos que alteran los niveles de producción, que en algunos casos son impredecibles, empujan a los gobiernos para atenuar la caída del nivel de actividad económica global, como por ejemplo la recesión del 2016: (-2,3 % del PBI), a tomar políticas fiscales expansivas, esto es incrementar el gasto público dado que el Sector Público es un demandante más de los bienes y servicios que se producen en la economía.

Esto es lo que se conoce como efecto multiplicador del gasto público, dado que un aumento del nivel de erogaciones por parte del Gobierno, como por ejemplo, para la construcción de un hospital por 100 millones, va a implicar un incremento en el nivel de producción por parte de la empresa contratada en el mismo importe, esta a su vez, debe pagarle a sus trabajadores de la construcción (salarios), proveedores (productores de cemento, hierro, madera, etc.) y el beneficio propio de los dueños de esa empresa, que terminará generando, bajo el supuesto de que se destina el 75 % de su ingreso al consumo (propensión marginal a consumir) que la economía crezca en 500 millones de pesos, analizando un modelo cerrado.

Este incremento que se origina en la economía en mayor proporción que el gasto inicial del Estado se debe a que, por ejemplo, si el conjunto de trabajadores y empresarios destinan el 75 por ciento de sus ingresos al consumo, van a comprarle a los almaceneros por 75 millones, donde estos van a destinar de ese importe al consumo 60 millones (75 % x 75 millones) y así sucesivamente.

Pero este proceso se altera cuando se analiza una economía abierta, es decir, con exportaciones e importaciones, donde estas últimas generan una suerte de filtración de los ingresos en la economía doméstica cuando una proporción del ingreso es destinada a comprar bienes y servicios que son producidos en otros países, dado que se reduce el efecto multiplicador del gasto comentado anteriormente, porque en vez comprar a los almaceneros del país, lo hacen al del país vecino y por tal, en el caso de que el 10 % del ingreso se destine a las importaciones, la economía crecería 333 millones, es decir, 166 millones menos, reduciendo el incremento de la cantidad de empleo deseado.

A eso hay que adicionar el efecto positivo de las exportaciones que para este análisis omitiremos.

En virtud de lo comentado precedentemente, y analizando particularmente las situaciones de Misiones o Mendoza, la filtración que se puede generar a consecuencia de las importaciones puede ser aún mayor. De Posadas, Misiones a Encarnación, Paraguay la distancia es tan solo de 10 minutos (omitiendo las grandes colas actuales), y en un contexto de que la inflación aun no logra ser “domada”, dado que las pautas inflacionarias nacionales nunca se cumplieron -año 2016 pauta 25 %, inflación real  40 %, año 2017 pauta 17 %, inflación real proyectada 22 %-, y eso genera que los productos que se producen en la economía local se tornen más caros que los que se ofrecen en los países vecinos.

Eso determina que los Gobiernos provinciales, que no pueden influir sobre las políticas monetarias y cambiarias por ser exclusivas de la Nación, deban adoptar políticas fiscales que conlleven a un análisis conjunto del efecto deseado sobre el crecimiento de la economía y por ende en el nivel general de empleo.

En un contexto como el actual, el foco debe estar centrado en las alternativas para morigerar esa fuga. El programa Ahora Misiones es un instrumento claro que apuntala esa idea, que es inédito y exitoso.

Pero las distorsiones macro necesitan un apoyo nacional mediante la aplicación del artículo 10 de la Ley del Programa de Recuperación Productiva, conocida como la Ley PYME.

A pesar de que el incremento del precio del dólar que en los últimos dos meses lleva un aumento del 10 por ciento, pasando de 16,14 al 31-05-17 a 17,76 al 28-07-17, permite reducir un poco las distorsiones.

A fines de mayo para comprar un celular en Paraguay o Brasil de U$s 30 dólares, se necesitaban 484 pesos, a fines de Julio para poder comprar ese mismo producto se necesitan 533, porque todos los productos en el exterior se compran en función al precio del dólar y la variación de su cotización altera el valor de los bienes.

Pero si analizamos el comportamiento global del dólar en este año, el incremento fue del 12 por ciento y la inflación acumulada estimada a julio será levemente superior, con lo que los precios internos crecen por encima la cotización manteniendo la pérdida de competitividad y para ello hay que reducir la estructura de los costos locales. Por eso se avecina la reforma laboral que se quiere copiar de Brasil.

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