ENTREVISTAS

Iván Ortega: “Salté a la fama con un sándwich”

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Deleitó con sus platos en varias ciudades de Europa y cocinó en algunos de los mejores restaurantes de Buenos Aires. Pero la tierra tira. Por eso decidió volver y convertir su nombre en una marca registrada vinculada a la gastronomía misionera y regional.

Iván Ortega confiesa que se convirtió en chef después de un paso frustrado por la actuación, que había sido su primera pasión que lo llevó a perfeccionarse en París después de haber estudiado en una de las compañías de teatro más prestigiosas de Argentina. Pero esa frustración se transformó en una nueva pasión. “Soy un hombre con suerte”, asegura ahora, con un largo camino recorrido. Y una anécdota lo confirma: se hizo famoso por un sándwich que llegó hasta la mesa de Mirtha Legrand.

La transformación es permanente. El chef se convirtió en marca registrada, en consultor gastronómico y ahora está en proceso de ser empresario.

“Ser consultor es como en cualquier profesión, la utilización de tus antecedentes profesionales puestos al servicio de alguien. Lo que vendés es tu  Know How, es la venta de lo que sabés hacer”, explica.

Pese a su pasión por la cocina gourmet, entró a las grandes ligas casi de casualidad, de la mano de Pablo Campos, un CEO de McDonalds que comenzaba a abrirse paso para apostar a un nuevo concepto asociado a la cadena de pastelería Martín De Ridder.

“Estuviste por París -me dice- ¿Conocés el croque madame?” Sí, el sándwich que tiene huevo arriba”, le contesté. Charlamos largo… “Me gustaría entrevistarte, yo creo en la sangre joven”, me respondió. El diálogo se dio en la sala de espera de un aeropuerto.

Campos tenía la idea. Vender sándwiches, ensaladas, crocs. Pero no tenía el menú. “Me contratan junto a Nicolás García Díaz, otro cocinero y nos reunimos los dos jovencitos a diseñar el menú que hoy tienen en cinco locales, por no decirte seis porque están por abrir uno”, recuerda.

El primer local abrió en plena Recoleta porteña, donde funcionaba el antiguo Bar “Pitas”, de donde eran las famosas “niñas petiteras”.

“Era interesante ver como un bar gallego, venido a menos, se iba transformando. Ahí aprendí mucho sobre la gestión de un restaurante. Poco a poco fui opinando y si no opinaba, veía. Después vino el momento de crear el menú e hicimos una lista grande, de eso seleccionaron los platos y como quién no quiere la cosa estuve en la apertura en un café gourmet. Y fue exitoso desde el día uno, con filas en espera que se mantienen hasta hoy. Ese fue el primer local y el segundo fue en el Palacio de Errazuritz, frente al Automovil Club Argentino. Ahí abrimos un “croque madame” en el Museo Nacional y ya había tomado más brío”.

Sin embargo, la muerte de su padre, el reconocido periodista “Neneco” Ortega marcó un quiebre, que a la postre, definiría su futuro.

Se emociona cuando lo piensa. “El murió muy tranquilo de mi profesión. Me había dado un título, yo estaba pisando fuerte. Llegó a ver la nota que me hicieron en la revista Ticket de la Nación”, recuerda orgulloso.

Los últimos meses los habían pasado juntos, ya que por el tratamiento médico, el veterano cronista se atendía en Buenos Aires.

Al momento de la muerte de su padre, Iván había ganado una beca de especialización en el País Vasco. Europa volvía a ser un refugio, pese a la zona de confort que significaban los Croque Madame que estaban en pleno auge.

El País Vasco fue un lugar para mitigar la tristeza. El bolso volvía a armarse. Pero sus jefes no aceptaron la renuncia, sino una licencia sin goce de haberes. Era lógico. El Croque Madame creado por Ortega había marcado la fama del local. “Era un pan lactal con queso, con jamón y un huevo arriba. Lo que hice, con un sacabocados, fue un agujero al sándwich y lo puse a la plancha, con el huevo al estilo del ojo griego. Cuando das vuelta el sándwich, queda parejito como si no tuviera nada. A la hora de la prueba, me dicen “Iván, le falta el huevo”. “Les digo no, córtalo al sándwich y ahí chorreó todo el huevo semi coagulado. Realmente sorprendí con una pavada en un sándwich y así conseguimos la atención de toda la prensa. Los primeros interesados fueron los de la revista La Nación. Le agregamos una ensalada de salmón ahumado, que había visto en foto en un edificio de un reloj Art Decó, y unos crocantes de queso que eran las agujas. Con eso saltamos a la fama, hasta que llegamos a la mesa de Mirtha Legrand que nos invitó a su programa, porque a Marcela Tinayre le gustaba mucho el Croque Madame”.

 

¿Cómo pasás de estudiar actuación a la cocina?

De una profunda frustración, siempre digo lo mismo, no tengo miedo de las palabras. Tengo que reconocer que me sentí frustrado como actor, pero no por mis condiciones, por burocracia. Cuando fui a Buenos Aires, decido estudiar Comunicación Social, como mis padres, empiezo a hacer el CBC. Pero un poco por cobardía, yo tengo muy buena gramática y escritura, pero no muy buena ortografía, supe retirarme a tiempo, porque siempre supe retirarme a tiempo de los lugares. Lo veo como una cuestión de grandeza y no de cobardía el retirarme a tiempo.  En paralelo empecé teatro con Ana María Campoy y Cristina Banegas, porque mi hermana era actriz –Liliana Ortega fue la protagonista misionera de Yago, Pasión Morena, con Facundo Arana-. Gano una beca para ir a estudiar teatro Francia con un misionero, Oscar Sixto. Para ese entonces ya había dejado Psicología, porque en realidad la carrera que dejé fue Psicología”, enumera.

La beca fue un aprendizaje doble. Trabajó en un restaurante como muchos otros argentinos que van a probar suerte: lavando copas.

“¿Por qué mi frustración? Porque me va muy bien en París, con el idioma incluso y me contratan para ser asistente de producción en una obra que se iba a llamar “La guerra Prometida”, de Miguel Delibes, el español y se iba a realizar en la Rue de Avignon. Tuve que volver para gestionar mi estatus de trabajador. Dejé la mitad de mis cosas en París. Pero había un error en el contrato. Había que legalizarlo en París. Burocracia, querían frenar la inmigración y el tiempo pasó. Prácticamente a bajarse los calzones a la embajada, era un horror presentar certificados de sueldos y era trabajoso conseguir un contrato legalizado, y fue rechazado. Me hicieron otro y rebotó por el monto. Y ya no hubo tercer contrato. Tenía 22, 23 años y me dije “hasta acá llegamos”.

“Yo había trabajado en Paris, para poder mantenerme en un pequeño barcito de París y ahí yo había dicho si esto no va, me dedico a la cocina…. Y fui consecuente con eso. Me frustré mucho. Ya tenía un lugar en Francia, otra vez tener que luchar, tener que hacer. Pero no me arrepentí de haberme retirado… Estudié cocina y fue muy lindo. Conocer al Gato Dumas de entrada, ser su ayudante de entrada. Yo soy un hombre de suerte”.

¿En qué te inspiras para diferenciarte en medio de este auge de la cocina?

Yo comencé con esto hace 15 años. El primer medio que me publicó un plato fue El Territorio, allá en el 2003 en la revista NEA, estaba cursando el primer año de gastronomía. Mi papá era el secretario de redacción así que me publicaron un plato. ¿En qué me inspiró? En las grandes ideas. No me importa la bandera, en los grandes cocineros internacionales, en las grandes ideas más que en los cocineros, e intento convertirlas y utilizo algo que tiene que ver con mi origen. La gran herramienta de la cocina de los Jesuitas fue el de la sustitución, ellos venían con un recetario europeo, pero debieron sustituirlo con los ingredientes del nuevo mundo. Me inspiro en las grandes ideas del mundo a nivel gastronómico y utilizo casi de manera ancestral la sustitución con productos locales. Y me inspiro mucho en mi infancia. Los más grandes platos que me enorgullecen de lo regional-fusión, uno es el M´beyú relleno, que lo hice en 2006. Recibí tantas críticas, tantas críticas… ¿Qué hace este pelado que hace un M´beyú cheto? Cheto porque le ponía tres quesos y lo miraban como a un taco mejicano. Pasaron 10 años y me paro frente a los negocios de la Costanera y tengo ganas de decirles: “No sabés la primera vez que hice esto como me criticaron”.

¿En qué lugares cocinaste? ¿Volviste a Francia?

Volví a Francia para tomar cursos, hice formación más que nada. Después cociné en el Restaurant Casa Cámara del País Vasco –muy famoso-. Fue mi cable a tierra cuando falleció Neneco. Me tocó un jefe muy bueno… Alberto, me acuerdo que llegué con una tristeza tan grande. Era otoño, hacía frío y las calles estaban mojadas, porque el restaurante está construido casi sobre el mar. Se levantaba el vaho de la calle, una película. Lo único que quería es que sea una buena persona el jefe de cocina y fue una persona increíble. Estuve seis meses en el País Vasco. Después tuve que regresar porque las mujeres de la casa me necesitaban. Y acá me di cuenta que me necesitaban mucho, mi familia y la sociedad. No había ni siquiera mandioca frita en los restaurantes. La Ruedita siempre tuvo, pero en un restaurante común no había, en una pizzería de barrio tampoco. Era más fácil encontrar papas fritas McCain que mandiocas fritas”.

“Entonces regreso para ver cómo estaban mi mamá y mi hermana, las encuentro tristes, como estaba yo. Abro el diario y leo que buscaban profesionales cocineros para las clases de cocina del Instituto Superior de Estudios Terciarios. Hice la entrevista y vieron mi curriculum y me quedé.

Tu tierra también te llama…

Mi tierra me llamó. Si bien pensaba quedarme dos o tres meses, un año, hasta que la familia esté bien y retornar a Buenos Aires, enseñaba a chicos que venían de El Soberbio, Colonia Alicia, chicos que venían de Campo Ramón y otras colonias. Muchas veces, por no decir la gran mayoría, ni siquiera habían sido comensales en grandes restaurantes y yo contaba de Europa, del arte decorativo, del Croque Madame, de la mesa de Mirtha Legrand. A ellos les brillaban los ojos. Ahí me dije: “Yo dije soy muy útil acá”.

La tierra te sirvió para abrir tu propio camino…

En ese ser útil acá encontré mi lugar. Tampoco había, más allá de Benjamín Heras, que era español y nunca quiso hacer otra cosa. Él fue muy noble con su origen. Cuando yo llegué él ya estaba enfermo. Entonces fue como un traspaso generacional y a la vez conceptual, de matriz. Yo tenía experiencia en San Sebastian, en cocina española y formación en París, en Europa. Podía ponerme a diseñar platos franceses, pero tengo un señalador que dice: “Ser original es retornar al origen”. Entonces decido dedicarme a la cocina que me enseñó mi abuela, mi madre. En ese momento era la cocina paraguaya y luego entendimos todos que el patrimonio cultural es de una región. Comencé con la cocina regional, en ese comenzar a instruir a los jóvenes que querían ser cocineros y necesitaban a un chef con experiencia, un coterráneo suyo. Ahí encontré mi lugar de singularidad.

 

Hoy hay en la televisión muchos programas de cocineros, ¿Creés que se valora la cocina o es solo un show?

La televisión es el gran reflejo de la sociedad. Desde lo antropológico la comida ha sido la que articuló la sociedad, a partir de que se cocinan los alimentos el  hombre dejó de ser recolector y se reúne en torno al fuego, espera la comida y comienza el lenguaje. A partir de la comida están los grandes festejos, con la comida está la identidad. Estos programas de televisión deben estar. ¿Qué es lo importante en ese programa? Lo importante es el genio y figura del cocinero, no tanto del alimento. Muchas veces el alimento es tratado de manera secundaria e incluso hoy en día yo miro algunos platos, que me parecen bellísimos y no estoy hablando de los programas de cocina, de revistas, en general. Digo platos y digo qué bellezas, me gustaría hacer una copia y con ellos unos cuadros y ponerlos en mi cocina. Después lo miro y veo que son manchas de una emulsión o un puré, con dos delgadísimas rayas de dos rabanitos, con manchas de un aceite con un punto de otro aceite adentro de otro color, con dos brotecitos de soja, una línea de una reducción y tres pétalos de flores, y, me pregunto si eso se come. Sí me parece que hay mucho de show en esos programas y me parece que hay un abuso de las condiciones del trabajador gastronómico. Los cocineros, los jefes de cocina, somos muy cabrones, yo tengo un genio horrible, eso tiene que ver con la gran presión que siento… pero maltratar a alguien en un estudio de televisión, sin que haya comensales esperando, sin que ese plato sea de un restaurante, sin que alguien vaya a pagarlo, es como la simulación de enojarte. Simular bajarle la autoestima a alguien no me gusta. Pero los programas deben estar, son necesarios y positivos.

 

¿Los misioneros saben comer bien?

Los misioneros saben lo que quieren comer, es muy difícil introducirles cambios. El misionero sabe cómo quiere la sopa paraguaya, cómo quiere la mandioca, como quiere el pollo, a las brasas con vegetales y panceta. El asado le gusta bastante hecho, no le gusta la carne cruda, quiere los guisados cuando hace frío. El misionero quiere la gallina con arroz, la harina de maíz con gallina, por eso el M´baiyphy o la polenta, el Borí- Borí con gallina. Que de ahí hagamos un análisis si está balanceada su dieta o si es sibarita, es otra cosa. Identitariamente la tiene clarísima Misiones.

 

¿Y se paga bien en la cocina?

¿En Misiones? Muy mal. Se paga muy mal y te lo dice un privilegiado que gana muy bien. No puedo no dejar de ver el padecimiento de mis compañeros gastronómicos, siento a veces una profunda tristeza. Yo abrí doce unidades de negocio en la región, con un promedio de 20, 25 puestos incluido mi local Cabureí que tenía 5 empleados. Hago un cálculo de haber generado más de 200 empleos, incluido Vualá que reabrirá sus puertas pronto. Esas personas ponen muchas ganas y mucho amor a su profesión, pero este es un país que no ayuda al trabajador gastronómico. El trabajador gastronómico sirve a la sociedad en sus momentos festivos, los siete días, descansa un día a la semana, con suerte descansa medio día más. Trabaja más de ocho horas, nueve, diez, por estatuto, no por ganas. Trabaja en todas las fiestas, el cumpleaños de quince de su hija, tantas cosas, y no llega, por lo general, a su propio coche con su trabajo. En Europa el trabajador europeo viene en su coche, puede planear sus vacaciones tranquilo y me duele ver lo de acá.

¿Has hecho un montón de cosas, recorrido el mundo qué te queda como desafío?

Ahora me queda dejar mi lugar a las nuevas generaciones, en lo que es mostrar la provincia, dejar mi lugar en exposiciones, ferias, en revistas. No es retirarme, sino ayudar a un cocinero que no tiene experiencia en ferias nacionales como tiene que moverse, por qué no acompañarlo la primera vez, o hasta cuando me necesiten. Y de a poco ir retirándome. Porque ¡qué feo es decir esto! Me siento feliz, me siento realizado, como representante y como cocinero con nombre propio. El objetivo ahora es ser un buen empresario.

¿Cómo es esa mutación del cocinero al empresario?

Con Cabureí fue mi primera experiencia, y todo el mundo me decía cómo vas a ir a abrir en 115 y Quaranta –a las afueras de Posadas- no va a ir ni el loro. Cuando lo vendí tenía tres compradores, la gente del centro siempre me pedía a ese lugar. Pienso que voy a ser un buen empresario, un empresario justo, quiero formarme más en administración, más en recursos humanos. Quiero empezar de abajo como hice siempre, porque empecé limpiando heladeras en el hotel Hilton.

Cocinaste en muchos lugares, pero ¿a qué cocinero querrías conocer y dónde comer como comensal?

Quiero ir a uno que es del cocinero Jordi Cruz en Barcelona, y de la Argentina, Tegui de German Martitegui, que es una persona muy amable conmigo.

 

¿Te sentís a la par de esos nombres?

Hace unos días me encontré hablando con Narda Lepez, con German Martintegui, se armó una ronda. Me decían estos grandes que no sabían que el maní es autóctono de Misiones. En realidad lo es de la región guaranítica, y les conté del mandubí. En Misiones a diferencia de otros lugares, toda la gastronomía está en la mesa cotidiana. Acá la sopa paraguaya la vende la chipera en la esquina, pero el aceite de maní el mandubí se elaboraba acá. Hoy en día ya no se elabora más y los cocineros si queremos incorporar eso tenemos que comprar de China. Ellos no sabían del mandubí.

Este año también estuve en la representación del Plan Cocinar, en Madrid, cuya cereza de la torta fue ese gran asado en la Plaza Mayor de Madrid, con Francis Mallman. Estuve entre esos 40 cocineros argentinos que tomaron la plaza Mayor de Madrid. Yo llegué y recordé que fue el primer punto que pise en Europa. Y me tocó pelar pollo, mirá lo que hice… Lo increíble del asado fue estar ahí, en lo gastronómico no hice mucho, pero estuve ahí, mirando los frescos y me recordé a mí cuando era joven y voy a decir una frase hecha pero pensé: “Has recorrido mucho muchacho”.

 

Iván asegura ser muy amiguero. Pero es, del grupo, el que no quiere cocinar. Admite que su fuerte no es el asado y que a la hora de cenar, bien puede comer un picadillo con galletitas y un vaso de gaseosa.  “Soy de comprar comida por kilo en el supermercado”, se ríe.

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Misiones pidió reducción del IVA y de los aportes patronales para combatir asimetrías

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¿Qué lo preocupa más?

“La falta de reactivación. La inflación es mala, pero el estancamiento es peor. Con crecimiento se puede sobrellevar la inflación. Con recesión y suba de precios, cae el poder adquisitivo, el consumo y se pierde empleo”, define, sin dudar, el secretario de Hacienda, Adolfo Safrán.

El titular de la cartera económica sigue atentamente la evolución de la crisis que está viviendo Brasil, inmerso en denuncias de corrupción que tienen su correlato en la economía. Brasil. “Cuando hay un escenario de perturbación, siempre hay efectos. Hay que ver si es transitoria la crisis. Si es así, no hay de qué preocuparse. El Real por unos días va a ser más barato, pero no tendrá demasiado impacto en la Argentina. Si se extiende en el tiempo, sí puede ser dañino. Pero hay que preocuparse por la política cambiaria en la Argentina. Acá el dólar hasta diciembre no se va a mover. No va a subir demasiado, por los ingresos de dólares a través del blanqueo y la toma de deuda”, explica.

Ese dólar planchado es lo que tiene a mal traer a las economías regionales y mucho más a la misionera, enclavada entre Paraguay y Brasil, donde todo se consigue un poco más barato. Para Safrán, el dólar debería subir por lo menos a 18 pesos, aunque de manera paulatina, para no arrastrar nuevamente un efecto inflacionario.

De todos modos, insiste, con inflación se puede convivir. No así con estancamiento y pérdida de empleo. “Entre la hiperinflación, la deflación y el estancamiento, la inflación es el menor de los problemas”, argumenta.

“En lo personal prefiero más empleo y actividad económica. La pérdida del poder adquisitivo fue de diez puntos en el último año y hoy parte del poder adquisitivo del misionero se recupera con Paraguay. Pero lo ideal sería más empleo y más capacidad de compra local”, insiste en un reportaje concedido a un grupo de periodistas.

Mira algunos datos en su computadora y confirma que pese a que el flujo de personas que cruza diariamente a Paraguay parece agigantarse, la fuga de divisas muestra una merma. La evaluación se hace a través de varios parámetros combinados: salarios, recaudación de Rentas y de la capital misionera.

“La fuga a Paraguay bajó. De 600 millones mensuales a entre 400 o 450 millones ahora. Pero no es solo dinero de Misiones el que se va, sino de otros puntos del país, que ahora vienen en tours de compra”, indica.

Pese a las intensas negociaciones con la Nación, hay escasos avances que permitan ilusionarse con que Misiones reciba un tratamiento especial para hacer frente a las asimetrías. “Hay pocos avances en el ministerio de Producción en la búsqueda de medidas que permitan recuperar competitividad. Por ahora no hay mayores respuestas”, ratifica.

La lentitud se explica en que el ministerio de Producción no tiene decisiones sobre algunas otras aristas que se vinculan con el ministerio de Economía o el de Finanzas. “Las decisiones deben pasar primero por Hacienda y Jefatura de Gabinete y por eso se demora”, se lamenta Safrán.

Una de las principales demandas es alguna medida para el sector forestoindustrial, uno de los más afectados por la pérdida de competitividad. “Entienden que si se aprueba algo, todas las economías regionales vendrán con planteos similares”, señala.

Misiones hizo oficialmente un pedido de cinco puntos para combatir las asimetrías y la pérdida de competitividad.

El primero es la reducción de IVA al 10,5 por ciento a la producción local que se comercialice en Misiones. De este modo se podría mejorar las ventas locales y al mismo tiempo, retener el dinero que hoy se fuga a otras provincias de las que se importan productos.

El segundo punto es un subsidio a la electricidad para las industrias y los grandes comercios, con el objetivo de mejorar competitividad y sostener el empleo. La propia Provincia aplicó un subsidio al sector industrial y comercial después del segundo tarifazo aplicado por la Nación a las tarifas eléctricas.

En tercera instancia, se propone la reducción de aportes patronales para las empresas radicadas en Misiones y finalmente, que el  ITC diferenciado para los combustibles se extienda a toda la provincia, algo que el ministro del Interior, Rogelio Frigerio, casi dio por descartado.

El ITC fue ratificado para Posadas por seis meses más. “El beneficio mejoró la situación en Posadas, pero no es la solución y menos la única. El efecto fue que mermó la carga en Encarnación y cambió el consumo: Se pasó a las líneas Premium y no generó asimetrías internas”, explica.   

Safrán insiste en que Misiones tiene fortaleza fiscal y económica, lo que le permite sobrellevar mejor la crisis que obligó a otras provincias a tomar deuda. Incluso, para tomar medidas que incentiven el consumo, cuando la Nación está tomando medidas que van en detrimento de las ventas, como la quita de devolución del puntos del IVA por compras con débito y el fin de las cuotas sin interés para las operaciones con tarjetas.  

De hecho, el programa Ahora Misiones, lanzado en conjunto con la Cámara de Comercio y el Banco Macro, acaba de sumar al Nación y el Hipotecario para la compra con tarjetas de crédito con descuentos y bajos intereses en hasta doce cuotas. “Por lo menos la gente compra algo. Antes todo el efectivo se iba por las fronteras”, señala.  

Los datos indican que a través del Ahora Misiones se hicieron ventas por 119 millones en los últimos meses, más que el Ahora 12 y el ahora 18, los programas nacionales.

En paralelo, mientras se espera alguna manito de la Nación, se analizan medidas que permitan sobrellevar la crisis al sector forestal. El Gobierno podría tomar deuda u oficiar de garante para montar una fábrica de viviendas de madera con tecnología alemana. La fábrica se instalaría en el Parque Industrial y sería operada por un conglomerado de empresas que integran la Apicofom. La industria necesita una inversión de 200 millones y permitiría abastecer la demanda del Instituto Provincial de Desarrollo Habitacional y otras provincias.

Aunque no comparte muchas medidas tomadas por la Nación, Safrán se esfuerza en mostrar optimismo. “Misiones es una provincia fuerte en términos económicos y fiscales. Es de mucho trabajo y creatividad. No soy pesimista, aunque no creo que haya una recuperación rápida. Pero Misiones tiene defensas. Obviamente que si la situación persiste, será más complejo”, afirma.

Esa defensa se basa en una política fiscal que se ha mantenido firme en los últimos catorce años. “Se generan recursos propios a los que se suma la coparticipación, aunque ha caído en los últimos meses. Nuestra masa de recursos no está comprometida. Los salarios representan el 55 por ciento de los recursos. Hay margen para poder hacer obras”, enumera.

Además, es una de las pocas provincias que tiene las cuentas en orden y una deuda pública controlada. La deuda está en 2.600 millones de pesos con la Nación, refinanciada a largo plazo y con una tasa anual del 6 por ciento. A la Anses se le deben otros mil millones que estamos pagando por la refinanciación de los bonos Seniors y Juniors, emitidos en 1999 por cien millones de dólares. A eso hay que sumarle los CEMIS y un crédito con el Fondo Fiduciario por 395 millones de pesos para la construcción de obras públicas.  

Pese a la parálisis de todo el año pasado en la obra pública y la caída de los recursos federales, en Misiones se capea el temporal. “Misiones superó auditorías en obra pública y este año los fondos empezaron a llegar con fluidez”, cuenta Safrán.

“La pérdida de empleo –oficialmente son unos ocho mil puestos de trabajo- no es significativa en términos estadísticos. Pudo haber sido peor. Pero Misiones históricamente es una de las provincias más postergadas y con salarios más bajos. Pasa en todo el NEA y NOA”, sostiene.

Safrán también le quita dramatismo a la discusión por la reforma impositiva, que algunos se apuran a dar por cerrada a la brevedad. “En realidad, ni la reforma fiscal ni la de la coparticipación, tienen grandes avances. Hay muchos dichos mediáticos y justamente varios ministros pedimos que bajen decibeles, porque nos obligan a contestar. Insisten con bajar impuestos “distorsivos”. Y para muchas provincias Ingresos Brutos es sostén de su economía”, explica.

“Recién se empezó a analizar la reforma de la coparticipación en la subcomisión. Pero primero debe analizarse la reforma impositiva, porque no podemos hablar de un nuevo método de reparto si después se cambian los impuestos que se tienen que repartir”, considera.

Además de ser un economista, Safrán es un hombre político que no le escapa al debate ni a exponerse como candidato. Por eso, no teme opinar sobre la política económica actual y la anterior. “Falta un aprendizaje político. Los dos extremos son malos. El mal llamado “populismo” apunta a mejorar la distribución del ingreso, más el consumo. Pero a veces se olvida de la infraestructura que hará sostenible la demanda. Los liberales tienen buscan fortalecer la oferta para después acordarse de la demanda y ambos extremos son malos. Pero con demanda, la economía se reactiva y se pueden tomar medidas estructurales de largo plazo”, analiza.

 

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El lado “B” de Okulovich: “Ojalá el precio de exportación del té se fijara como el de la soja”

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Mientras se prepara para la sexta fecha del Turismo Carretera en Posadas que lo tendrá nuevamente como el crédito local (su mejor carrera en el Rosamonte fue en 2014 cuando venía segundo y un desperfecto lo obligó a abandonar), Carlitos Okulovich, se dedica también a co-gerenciar la empresa familiar.

Don Basilio crece y el año pasado desplazó a Casa Fuentes como la principal exportadora de té de Misiones o de la Argentina, que es lo mismo. El dato “pega más” si se tiene en cuenta que el principal comprador del té argentino es Estados Unidos. ¿Y cuál es el país que más té le vende al país hoy liderado por Donald Trump? Acá viene lo más destacable. Argentina (o Misiones) es el principal vendedor de té a ese mercado, seguido por China y la India.

A los 32 años Carlitos Okulovich busca relanzar su carrera como piloto de alta competencia, esa que tuvo su punto más alto con el título en la Clase 3 del Turismo Nacional en 2010 y que nunca logró trasladar a la máxima categoría de los “fierros” en la Argentina, el Turismo Carretera.

El miércoles, después de presentar la carrera en una conferencia en el ministerio de Turismo, Carlitos Okulovich visitó la redacción de Economis para hablar un poco de “fierros” y otro poco de la actividad en la empresa que fundó su bisabuelo Basilio, que llegó de Rusia con una mano atrás y otra adelante, como la mayoría de los inmigrantes europeos.

“Una tía nos contó que en los comienzos tenían que dormir en los árboles, no había casas aún, estaba la parcela asignada, y así se cuidaban de los yaguaretés y otros animales”, comentó.

Durante la charla, el obereño demostró que además de los fierros es un apasionado por el té, al igual que su hermana Carolina, que junto a Carlitos es el otro puntal del papá Carlos en Don Basilio. “Nosotros nos criamos en un secadero. Yo armaba secaderos para jugar”, recuerda.

Se nota que le gusta ayudar a hacer crecer la empresa que fundó su tatarabuelo, y que no lo vive como una obligación que lo aleja de sus otras pasiones.

“El año que pasó fue más difícil de lo que pensábamos, pero nosotros hicimos muchas inversiones, así que hay que ir para adelante”, aseguró.

Se refiere al primer año del nuevo gobierno, que arrancó con una devaluación y una quita de retenciones que hacía pensar en un año próspero para los exportadores de té misioneros. Pero al final la realidad demostró lo contrario.

“El dólar del año pasado a este bajó, terminamos con un dólar más bajo que el año anterior, pero con toda la inflación de sueldos, de todo, los insumos, el combustible que fue subiendo, la verdad que fue un año que fuimos para atrás, la realidad es esa”, dispara.

También cuenta que los compradores de afuera, cada vez que ven que los argentinos obtienen una ventaja como puede ser la quita de retenciones o el mejor tipo de cambio, buscan que esa diferencia se traslade a una rebaja en el precio.

¿Además del retraso cambiario y la suba de los costos internos, los importadores pagaron menos por el té misionero?

Lo que pasó en el primer momento, el primer año de este Gobierno cuando el dólar se disparó, es que (los compradores) ya tenían la excusa para bajar el precio (que pagan a los exportadores misioneros).

Te referís al comprador de afuera, que tiene la excusa para pagar menos.

El comprador de afuera si, pasa lo de siempre, ellos están al tanto de todo lo que pasa en la Argentina. Hoy estamos haciendo esta nota y mañana los compradores de afuera la leen. Hoy por hoy no se puede esconder nada. Cuando se disparó el dólar nosotros queríamos mantener los precios (del té exportado) y te decían: “No, pero ahora a ustedes le subieron el dólar”. Es una pelea constante.

¿El té entonces no tiene un valor internacional fijo como la soja, el petróleo o la mayoría de las materias primas?

Ojalá fuera así, así evitaríamos el tema de la pelea, pero no. Ellos tienen gente dedicada a estudiar los mercados de las situaciones de los lugares donde compran y salen a mirar los precios. Imaginate que son las empresas más grandes del mundo, estamos hablando de Unilever, de Nestlé, empresas de primer mundo que tiene gente muy preparada en cada área y son los que vienen a comprar. La verdad que es lindo, pero es difícil, como todo. Ojalá el té tuviera un precio internacional como la soja.

¿Son muy exigentes los importadores de té?

Sí, claro. El año pasado hubo muchas exigencias de afuera, en cuanto a la calidad del producto, a la inocuidad del producto, que al principio no superábamos los estándares mínimos que requerían en los laboratorios. Hubo que hacer una limpieza manual de los teales, prácticamente eran 40 ó 50 personas recorriendo a mano los teales antes de cosechar, ese es un costo que se asumió después de los contratos, se pagó, se logró cumplir con lo pactado. Pero la verdad que fue todo costo y eso confluyó en un un año malo.

¿Qué rol tenés en la empresa?

Hoy estoy en una oficina en particular, donde se hace pago de proveedores, pago de yerba, pago de té, también de insumos de la empresa. Controlamos y se firman los cheques, se le ve la cara a cada proveedor, se charla de la calidad, nosotros tenemos informes todos los días de lo que se recibe en los secaderos y cuando vienen a cobrar. Si hay que charlar algo, si hay que ajustar algo y eso se hace una vez a la semana. Ese es el día más importante que tengo allá en la oficina. El resto de los días trato de recorrer la fábrica y estar también con papá.

¿Qué podés decir sobre los precios a los productores? Ahí ustedes son siempre los malos de la película.

Creo que en el caso nuestro, no puedo hablar de otros, la empresa lleva más de 50 años y toda la vida mantuvimos los mismos proveedores. Hay muchos que vienen desde hace 50 años trabajando con nosotros y siempre se pagó lo mejor que se pudo pagar y se tiene que pagar bien. Nosotros lo que más queremos es que nuestros colonos estén bien y tengan los mejores vehículos, a la gente en blanco, que tengan todo como lo tienen que tener y pagamos. Muchas veces hablan, los que más se escuchan, hay gente que no tiene ni siquiera un empleado y si lo  tienen no lo deben tener en blanco, nos duele a veces tener que escucharlos que le den tanto espacio a las críticas que sabemos de dónde vienen y lo que hacen.

¿En tu rol vos tenés contacto permanente con el productor?

Totalmente, yo creo que si te parás en la puerta de nuestra empresa y le preguntás uno por uno cómo están, están muy bien, tratamos de que estén mejor todavía, siempre charlando y negociando, saben dónde estamos sentados, van a la oficina y nos encuentran. Estamos todos los días trabajando, no haciendo otra cosa. Es un momento difícil, pero difícil para toda la cadena, no sólo para el colono. Obviamente que es el colono el que más lo siente porque vive más al día, nosotros tratamos por eso de mantenerlos bien. Pero hay que mantener toda una estructura que tiene un costo muy alto, financiero, de trabajo. Porque realmente le damos de comer a mucha gente y no queremos que eso se corte tampoco.

¿Cuánta gente trabaja con ustedes?

Nosotros tenemos 300 empleados, directos, indirectos deben ser más de mil.

Esta semana salió el balance de Alto Paraná que es la industria más grande acá y tuvo pérdidas en el primer trimestre del año y creo que es la primera vez que tuvo pérdidas en un primer trimestre al menos en diez años ¿Cómo les fue a ustedes?

Nosotros estamos cerrando, acabamos de cerrar el balance. Pero seguramente que va a ser así también, nosotros encaramos muchas inversiones grandes con una expectativa. Pero hay que seguir adelante porque tratamos de mantener la gente, estructura.

¿En qué tipo de cosas encararon inversiones?

En estructura. En galpones, espacio físico para seguir aumentando la capacidad de producción, a veces hay que poner en la balanza si conviene seguir aumentando o mantener lo que tenés, seguir creciendo o quedarte. El espíritu de mi viejo es siempre seguir adelante y no tiene freno.

¿Cómo conciliás una actividad de alta competencia como el Turismo Carretera con tu actividad en la empresa familiar?

Trato de hacerlo de la mejor manera, el problema es el tiempo, el tiempo que uno tiene que dedicarle al automovilismo y dedicarle a lo otro. Por suerte todavía mi papá es joven y por eso estoy aprovechando hacer lo de automovilismo ahora porque él está en plena actividad y es la cabeza de la empresa hoy en día y nosotros, tanto mi hermana (Carolina), como yo lo acompañamos y tratamos de ir haciendo las cosas que él prácticamente no las quiere hacer.

Ficha personal

Edad: 32 años

Estado civil: Casado con Emilia, un hijo.

Deportes: Automovilismo y golf (fundó Las Camelias una de los 3 campos que tiene la provincia para este deporte)

Logros deportivos: 2010 campeón del Turismo Nacional  (en 2009 fue subcampeón). En 2012 fue 2º en el TC en San Luis, el único podio logrado por un misionero en la máxima categoría argentina.

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Migraciones estima que este año más de 12 millones de personas cruzarán el puente Posadas – Encarnación

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Esta semana el ministro del Interior de la Nación, Rogelio Frigerio, confirmó la continuidad por seis meses del ITC diferenciado para Posadas, como un paliativo ante la desesperante situación que enfrenta el comercio y la economía de la ciudad, que sigue esperando medidas de fondo (como la reglamentación del artículo 10 de la ley Pyme, o una reducción del IVA) para no depender de políticas monetarias.

Sin embargo, los números que precisó en una entrevista con Economis, el delegado local de Migraciones, Juan Manuel Holz, reflejan que la reducción del impuesto a la transferencia de los combustibles tendrá el efecto de un analgésico para un problema mucho más complejo.

“Cuando ingresé a Migraciones los días sábados  cruzaban entre 25 a 33 mil personas, hoy están cruzando 40, 45 mil por día. Los días domingo cruzan 20, 24 mil. En el 2016 hubo un tránsito de más de 11 millones de personas, en el 2015 hubo más de 10 millones, así que creemos que con este flujo cerraremos el año con más de 12 millones de personas”.

No son simples números, no son únicamente largas horas de espera en el puente, son 450 millones de pesos mensuales que pierde la economía local, caída del consumo, empleados con incertidumbre o sin trabajo.

En paralelo al anuncio, Frigerio recorrió el área del puente Roque González y de acuerdo a lo que adelantó Holz, avanzaron en ideas para mejorar y agilizar “un paso que no tiene mejoras prácticamente hace 25 años. Se habló de traer las cuatro casillas que están en la cabecera de Encarnación, se habló de emplazar diez casillas, ideas que se barajan”, dijo, y aclaró que no hubo por parte del funcionario nacional en esta oportunidad, precisiones sobre cómo va a ser la obra ni los plazos de ejecución.

Holz tiene siete pasos fronterizos a su cargo. Tres sobre el Paraná y cuatro  sobre el río Uruguay. Hay 160 personas en trabajo de campo en la delegación local, más 45 personas en tareas administrativas. El funcionario asegura que es un número suficiente por la cantidad de casillas. Consultado sobre si hay manera de agilizar el paso respondió que con cuatro casillas en una fila de  cinco mil vehículos y 20 mil personas que quieren ingresar al país, por más buena voluntad del inspector habrá una demora en el paso. No se puede hacer más rápido, es una cuestión de infraestructura.

¿Qué se puede adelantar de lo que dijo Frigerio para agilizar el paso en el puente?

La propuesta es que las mejoras vengan lo antes posible. Esto lo entiende el propio presidente Mauricio Macri, es una cuestión de interés internacional. No solo para las personas que van a hacer compras sino que el vínculo es cotidiano desde lo educativo, salud, es cultural, social, vínculos familiares.

El funcionario precisó que la mayor cantidad de gente que cruza el puente es de Posadas y de Encarnación. “Ahora tenemos el fenómeno del tour de compras que se multiplica de manera impresionante”.

¿Se detectan muchas irregularidades en el puente?

La mayoría es de gente que tiene el documento vencido, no tiene autorización de un menor, no estamos hablando de casos graves, o delitos, estadísticamente estamos teniendo un promedio de 20 capturas de personas por mes, o cumplimiento de 20 órdenes de captura que lo establece el sistema de alertas. Ahora, esto qué significa, que capturamos a 20 delincuentes internacionales, no, generalmente son personas que no se presentaron a una audiencia por alimentos, que tienen una indagatoria, extranjeros que se quedaron más días de lo previsto, cumplimos con lo que pide la justicia.

¿Desde que ingresó a Migraciones cuánto creció el flujo de automovilistas que cruza por el puente?

Cuando ingresé, los días sábados  cruzaban entre 30, 33 mil personas, hoy están cruzando 40, 45 mil por día. Los días domingo cruzan 20, 24 mil. El número final que cerró el 2016 es de más de 11 millones de personas, en el 2015 hubo más de 10 millones así que creemos que con este flujo cerraremos el año con más de 12 millones de personas.

Hablando de política y el cierre de acuerdos para las elecciones… ¿La mesa de Cambiemos en la provincia puede alcanzar consensos?

Siempre. Si queremos lograr y trabajar para ser una oposición creíble tenemos que ir con el frente electoral Cambiemos. Creo que tenemos todas las intenciones del lado del radicalismo y el Pro y los frentes que conforman el partido. Creo que se va a dar el consenso porque sino creo vamos a perder todos. Hay que trabajar en las coincidencias que tenemos pensando en el 2019, más allá de los cargos legislativos creo que esto es la antesala, los que estamos en política queremos cambiar la provincia y el 2019 es nuestro norte.

Los radicales jóvenes de todas maneras ya advirtieron que si no les dan los espacios quieren internas…

Yo vengo de esa generación. Tengo 41 años y vengo de esa generación de candidatos del 2013 en un momento donde la oposición tuvo un buen caudal de votos en Misiones, yo fui candidato, estuvo Martín Arjol, (Ariel) Pepe Pianesi, en ese momento estaba en el radicalismo, fui el quinto sublema más votado en Posadas cuando había 40, entraron siete concejales y es la regla de la ley de lemas. Esa generación se tuvo que involucrar en la arena política. Tuvimos que presentar nosotros nuestras listas, eso generó nuevos liderazgos, nuevos candidatos, y pensar en una lista de consenso me parece muy positivo pero también entiendo la postura de pasar por los procesos democráticos, por una selección que elija el electorado. No me gusta el verticalismo, y si hay consenso bienvenido sea, y si no hay consenso, tenemos las herramientas electorales que son las PASO para definir los mejores candidatos. Creo que algo bueno va a salir.

Le cuesta bastante a los históricos correrse un poquito y darle paso a las nuevas generaciones…

En política hay una ley. El poder no se regala, el poder se toma, para hacer política y tener el poder no se pide permiso, nadie te lo va a regalar. Nadie te va a decir ahora es tu momento. Creo que (Mauricio) Macri ha formado cuadros con personas capacitadas. Pero son los jóvenes los que tienen que buscar espacios, sí hay una nueva forma de hacer política que la están entendiendo mejor los jóvenes, las mujeres, que tienen que buscar la participación en política porque los hombres no se las van a dar.

¿Cómo analiza la gestión de Macri?

Creo que hubo un cambio en la forma de hacer política, y se siente, por ahí no se siente en el bolsillo pero se siente que hoy hay transparencia, que hay gestión, que hay apertura hacia los países. Hay una sensación de paz dentro del país. Se consiguió confianza a un gobierno que pese a que los índices de inflación no se han solucionado como se esperaba, pese a la pobreza importante en el país, las personas tienen confianza. Estoy más que conforme con este gobierno.

¿No teme que todas las virtudes que acaba de describir se puedan ver empañada por la crisis económica?

Sí. Es el gran desafío, el norte que marcó Macri es combatir la pobreza, para eso hay que tener trabajo, para tener trabajo hay que tener industrias, para tener industrias tenemos que tener confianza, créditos, soluciones económicas. No será una mejora de un día para el otro pero si combatimos la pobreza eso se verá reflejado en los demás indicadores.

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Bartomeu Melià: “Los guaraníes son la sociedad del futuro”

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Minutos antes de disertar ante una multitud de copó el Teatro Lírico del Parque del Conocimiento Bartomeu Melià habló con Economis sobre su nuevo libro y afirmó que la sociedad Guaraní es “una sociedad del futuro” porque viven bajo preceptos que hoy son considerados como innovadores como el ecologismo y la educación libre.

El sacerdote jesuita, lingüista y antropólogo español brindó este miércoles una conferencia denominada “Camino Guaraní; de lejos venimos, hacia más lejos caminamos” a través de la cual llevó a conocer los procesos históricos de la identidad latinoamericana a una multitud de misioneros que colmó el teatro lírico del Parque del Conocimiento.

Melià que convive con los guaraníes hace más de 40 años, y es un estudioso de la lengua guaraní hace más de 63 años es una de las grandes eminencias que puede explicar esta cultura que pobló toda la región de las Misiones. Su experiencia y años de investigación en terreno de la temática; son herramientas que permiten enriquecer los conocimientos sobre la Nación Guaraní.

El sacerdote de 83 años afirmó que “son una sociedad del futuro, porque presentan soluciones que ahora las teorías y políticas más avanzadas están recuperando. Como, la ecología, que ahora tiene gran importancia para la vida humana, es un concepto que ellos tenían clarísimo desde mucho antes de la llegada de la colonia”.

Explicó que el concepto del Tekoa “el lugar donde somos lo que somos”, es un espacio donde “a partir de esa ecología se instaura la familia. El guaraní no es un individuo aislado, está en una familia” explica el estudioso, que resalta el espíritu social que tienen las comunidades Guaraníes.

Planteó que además, “el Gobierno guaraní es sumamente democrático, es asambleísta”. Indicó que casi no se puede hablar de cacicazgo entre ellos, y comentó que la forma actual de ejercerlo es producto de la colonización.

“Esto es posible, gracias a que son una sociedad sin mercado” afirmó. “Una sociedad sin mercado, donde el intercambio de las cosas se basa en la dádiva. O sea, Yo doy. Este don tiene una fuerza interior que mueve la reciprocidad. Ellos se basan en la economía del don y la reciprocidad” explicó.

Melià indicó que “todo esto se sustenta en lo que en nuestro lenguaje llamamos mítico. Todo se sustenta en el canto y la danza. No hay buen guaraní que no pase dos noches de su vida sin cantar y rezar. El rezar es danzar y la danza es rezo”.

Sobre la actualidad de las comunidades guaraníes, explicó que fueron colonizados por una “comunidad con mercado. Para nosotros es muy difícil pensar una sociedad sin mercado. Pero hasta ahora hay comunidades indígenas que fueron recién contactados que no entienden la idea de una moneda o de un billete, porque ellos no podían comer el papel”.

“El punto de inflexión para estas sociedades es cuando les obligaron a entrar en un mundo de mercado. Esta sociedad de mercado que conlleva todo un mundo,incluso un mundo de la educación diferente al que ellos tienen” explicó.

Remarcó que actualmente los grandes pedagogos promueven una forma de educación más cercano al que ellos tuvieron siempre, “una educación en libertad, donde el niño y la niña aprenden haciendo y aprenden de acuerdo al ciclo de la vida. Ellos se están educando incluso antes de nacer para ser un buen Guaraní, donde hay unos controles muy suaves, donde toda la comunidad es una comunidad educativa”.

Para él “en gran parte nosotros nos tenemos convencer, que es posible y necesario escuchar a los indígenas y aprender de ellos. Nosotros no somos los que sabemos, nosotros no somos los que decimos, somos los que escuchamos”.

“Yo digo siempre, sin exageración, que me enseñaron más los guaraníes los primeros años que estuve con ellos, que lo que aprendí en la Universidad y toda la formación jesuita de más de 10 años. Prácticamente yo tuve una nueva educación con ellos” remarcó Melià.

El investigador recordó que los políticos “muchas veces aplican modelos, que han aprendido en sus partidos, a través de ideologías que pueden ser socialistas o pueden ser liberales y solo lo aplican sin entenderlas ellos mismos. Los políticos tienen que aprender a escuchar y esto tiene una proyección a futuro”.

“Si los políticos escucharán más y aprendieran más, incluso de nosotros. No tengamos miedo a que nos traten de indios, porque si los políticos piensan eso es que estamos en buen camino. En el sentido en que van a aprender muchas cosas nuevas” dijo concluyente.

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