INFOTECNO

El 65 % de las empresas apuesta por más tecnología para fortalecer su seguridad

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Con las vacaciones, los hogares, al quedar inusualmente vacíos, se vuelven blancos fáciles para la delincuencia, mientras que las empresas afrontan un aumento en crímenes cada vez más sofisticados impulsados por la efervescencia en la actividad comercial. 

Durante el período de vacaciones, incrementa la vulnerabilidad corporativa. Los líderes de seguridad deben salvaguardar activos, maquinaria e información sensible ante la “desaceleración” de actividades, protegiendo también a colaboradores. Los riesgos incluyen desde crímenes físicos (robos, vandalismo), accidentes, emergencias naturales y hasta ciberdelitos (como la extorsión, el fraude o el ransomware), que buscan colapsar operaciones y exigir rescates.

Proteger a las personas, la propiedad y los lugares se posiciona como una prioridad para todo empresario que necesita asegurar la continuidad del negocio. No sorprende que el sector de la seguridad privada, según analistas, haya logrado un “crecimiento explosivo” en su valoración proyectada del mercado de seguridad física que podría superar los $16 mil millones de dólares para 2030 en América Latina. La inversión en seguridad se consolida como un pilar para la continuidad del negocio y se convierte en una inversión esencial, impulsada por un aliado clave: la tecnología.

Ante esto, la prevención y la anticipación son el camino a seguir. La columna vertebral es la comunicación instantánea y clara. Soluciones como la próxima generación de radios, que cuentan con interoperabilidad y supresión de ruido asistida por inteligencia artificial (IA), permiten que un mensaje de emergencia en un ambiente ruidoso (por ejemplo, un aeropuerto o un almacén) se reciba con total nitidez. Esta confiabilidad es crítica cuando cada segundo cuenta para neutralizar amenazas.

En este ecosistema tecnológico, las cámaras corporales (body cameras) también ocupan un lugar particularmente relevante. Si bien ayudan a fomentar el comportamiento apropiado tanto de individuos como de guardias, reducen conflictos y facilitan la reconstrucción fáctica de los eventos. En sectores como el retail, la seguridad bancaria, los eventos masivos o en la protección de infraestructura crítica, su uso contribuye a reducir pérdidas, apoyar decisiones operacionales y fortalecer la confianza con clientes, comunidad y autoridades.

Asimismo, los sistemas de videoseguridad inteligente y administración unificada (video management software o VMS) integran analíticas de IA que permiten procesar miles de horas de video ininterrumpidamente, alertando solo ante anomalías reales. Esto transforma el rol de los analistas de video en elementos proactivos y estratégicos, eliminando las limitaciones humanas (como fatiga visual o distracción) y acelera drásticamente el tiempo de respuesta y la mitigación de pérdidas.

Hoy en día, es posible que todas estas tecnologías se integren. Por ejemplo, los sensores de intrusión pueden enviar una alerta directa y silenciosa al radio del guardia, convirtiendo el dispositivo de comunicación en un centro de control del Internet de las Cosas (IoT). Esto permite al personal tomar medidas inmediatas y activar protocolos como el bloqueo de accesos o la alerta a las autoridades de manera coordinada.

Sin duda, la temporada de vacaciones es un momento para capitalizar la alta demanda comercial; sin embargo, también representa un pico de riesgo que ninguna compañía puede ignorar. Invertir en soluciones tecnológicas enfocadas en seguridad que promuevan la comunicación clara, herramientas ágiles para la comunicación segura, administración remota, video inteligente y la integración total con los dispositivos de la empresa no es solo una medida de precaución; es una declaración de resiliencia hacia el futuro.

Priorizar la continuidad operativa con tecnología hoy, mientras el mundo celebra, permitirá a su negocio mantenerse seguro y listo para competir en el nuevo año, y, por qué no, evolucionar el rol del guardia de seguridad de un vigía a agente empoderado por la tecnología para lograr una mejor y más rápida toma de decisiones y acciones.

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España prohibirá redes sociales a menores de 16 y avanza en control algorítmico

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En un giro relevante de la política tecnológica europea, el presidente del Gobierno español, Pedro Sánchez, anunció que España prohibirá el acceso a plataformas digitales a menores de 16 años, como parte de un paquete de cinco medidas orientadas a recuperar la soberanía digital y reforzar el control sobre las grandes plataformas tecnológicas.

El anuncio fue realizado durante su intervención en la Cumbre Mundial de Gobiernos, celebrada en Arabia Saudí, un foro que reúne a líderes políticos y ejecutivos globales. Allí, Sánchez advirtió que las redes sociales se han convertido en espacios donde “las leyes se ignoran y los delitos se toleran”, y sostuvo que es urgente transformarlas en entornos más saludables, democráticos y transparentes.

Control de algoritmos y responsabilidad penal

Entre las iniciativas más sensibles para la industria tecnológica, el mandatario adelantó la tipificación penal de la manipulación algorítmica y de la amplificación deliberada de contenido ilegal, una medida que apunta directamente al corazón del modelo de negocios de las plataformas digitales.

Además, el Gobierno español impulsará un sistema de rastreo de “huella de odio y polarización”, con el objetivo de terminar con la impunidad de los directivos de las plataformas frente a la difusión de contenidos ilícitos. En ese marco, Sánchez confirmó que se trabajará junto a la Fiscalía para investigar posibles delitos cometidos por herramientas de inteligencia artificial y redes sociales como Grok (integrada en X), TikTok e Instagram.

España también se incorporó a la denominada “Coalición de los Dispuestos Digitales”, junto a otros cinco países europeos, para acelerar una regulación más estricta y coordinada del ecosistema digital. La estrategia busca evitar vacíos legales y avanzar en estándares comunes de control, seguridad y responsabilidad corporativa a nivel continental.

El movimiento se alinea con decisiones recientes en la Unión Europea: hace pocos días, Francia aprobó una ley que prohíbe el acceso de menores de 15 años a redes sociales y restringe el uso de teléfonos inteligentes en escuelas, mientras que la Comisión Europea abrió una investigación sobre la difusión de contenidos ilícitos mediante inteligencia artificial generativa.

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China lidera la carrera por los robots humanoides y redefine el futuro del trabajo

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La robótica humanoide dejó de ser una promesa de ciencia ficción y comenzó a materializarse como un fenómeno industrial con impacto económico, laboral y geopolítico. China avanza con rapidez en el desarrollo de robots con inteligencia artificial avanzada y todo indica que el primer “compañero de trabajo” humanoide a escala global llegará desde ese país, apoyado en una cadena productiva integrada, costos competitivos y una estrategia tecnológica de largo plazo.

Durante décadas, los robots humanoides formaron parte del imaginario colectivo a través del cine. Películas como Yo, Robot mostraban máquinas compartiendo espacios laborales con personas, ejecutando tareas complejas y tomando decisiones. Ese futuro, que parecía lejano, hoy empieza a adquirir forma concreta en fábricas, laboratorios y centros de exhibición de China.

La revista Wired destacó recientemente el nivel de avance alcanzado por el país asiático en la carrera por los humanoides, robots portadores de inteligencia artificial avanzada que ya no se presentan como prototipos aislados, sino como parte de un ecosistema industrial en plena expansión.

Un espectáculo tecnológico que anticipa un cambio estructural

La escena se volvió visible en la Conferencia Mundial de Inteligencia Artificial, realizada en Shanghái. Allí, decenas de robots humanoides caminaron, bailaron, boxearon, cargaron cajas y recorrieron los stands ante miles de visitantes. Algunos se recostaban en los rincones mientras recargaban baterías; otros ejecutaban acrobacias con una coordinación que sorprendió incluso a especialistas.

Más allá del impacto visual, el mensaje de fondo es claro: China está construyendo la infraestructura tecnológica necesaria para liderar la próxima gran transformación industrial. No se trata solo de exhibiciones, sino de una demostración de capacidad productiva, integración tecnológica y velocidad de desarrollo.

Sin embargo, el estado actual de la tecnología todavía presenta limitaciones relevantes. Muchos humanoides dependen de operadores humanos que, mediante controles remotos, indican hacia dónde caminar, cuándo saludar o cómo ejecutar determinadas acciones. La autonomía plena sigue siendo un desafío pendiente.

Además, gran parte de los modelos carece de manos verdaderamente funcionales. En muchos casos, los brazos terminan en puños metálicos aptos para cargar cajas, pero no para manipular objetos delicados. Paradójicamente, para los robots actuales resulta más sencillo realizar una voltereta hacia atrás que levantar una moneda del suelo.

Aun así, el avance es sostenido y la dirección estratégica no ofrece dudas.

Proyecciones globales y la ventaja estructural de China

Las estimaciones a mediano y largo plazo anticipan un crecimiento explosivo del sector. Para 2035, los fabricantes podrían enviar al mercado más de 10 millones de robots humanoides por año. Hacia 2050, la cifra total podría alcanzar los 1.000 millones de unidades activas en todo el mundo.

Según estas proyecciones, casi un tercio de esos robots estaría en China, superando con amplitud a Estados Unidos y Europa. Este liderazgo no se explica únicamente por la innovación en software o diseño, sino por un entramado productivo difícil de replicar.

China cuenta con una cadena de suministro altamente integrada que permite fabricar sensores, motores, baterías, engranajes y computadoras dentro de un mismo ecosistema industrial. Esta estructura reduce costos, acorta tiempos de desarrollo y acelera los ciclos de iteración tecnológica.

El resultado es un diferencial competitivo contundente: robots cada vez más ágiles, más estables y considerablemente más baratos que sus equivalentes occidentales. La capacidad de fallar, corregir, rediseñar y volver a producir en cuestión de meses se convirtió en una ventaja estratégica clave.

Unitree y el salto hacia la adopción masiva

Dentro de este proceso, una de las compañías que encabezan la transformación es Unitree, con sede en Hangzhou. Mientras los humanoides desarrollados en Estados Unidos todavía enfrentan dificultades para ejecutar movimientos complejos, los modelos de Unitree pueden realizar patadas de kung-fu y acrobacias con notable precisión.

No obstante, el verdadero diferencial de la firma no está únicamente en la destreza física, sino en el precio. Sus robots cuestan apenas una fracción de lo que valen los modelos occidentales, lo que abre la puerta a una adopción mucho más rápida en fábricas, depósitos, obras de construcción y centros de investigación.

Este abaratamiento responde, una vez más, a la integración total de la cadena productiva y a ciclos de desarrollo extremadamente cortos, que permiten lanzar nuevas versiones en plazos reducidos y ajustar rápidamente los diseños en función del uso real.

El desafío cognitivo: del movimiento a la comprensión del mundo

Más allá del hardware, el verdadero salto tecnológico es cognitivo. El objetivo de fondo es desarrollar robots capaces de interpretar órdenes complejas, adaptarse a entornos desconocidos y actuar con autonomía.

En Beijing, la Academia de Inteligencia Artificial trabaja en el entrenamiento de modelos diseñados para traducir el lenguaje humano en acciones físicas. Decenas de operadores controlan brazos robóticos para enseñarles tareas cotidianas como preparar comida, servir bebidas, manipular objetos y ordenar espacios. Cada movimiento se transforma en datos que alimentan sistemas de aprendizaje automático.

El horizonte es ambicioso: lograr que un robot pueda ingresar a una habitación desconocida y ejecutar una tarea a partir de una simple instrucción verbal. Ese punto marcaría un quiebre histórico, comparable con el “momento ChatGPT” en el campo de la robótica.

Automatización, empleo y poder tecnológico

La expansión de los humanoides reconfigura el debate sobre el futuro del trabajo. En una primera etapa, estos robots se orientarán a tareas repetitivas, peligrosas o físicamente exigentes. Sin embargo, su avance sobre sectores como logística, comercio, hotelería y servicios personales aparece como un escenario cada vez más plausible.

En paralelo, la robótica humanoide se consolida como un vector de poder geopolítico. Cada avance tecnológico refuerza la posición estratégica de China en la disputa global por la innovación, la producción industrial y la supremacía tecnológica.

No se trata solo de máquinas, sino de influencia sobre los procesos productivos del futuro y de la capacidad de definir estándares, costos y ritmos de adopción a escala global.

Un futuro que ya comenzó

Aunque la presencia humana sigue siendo central incluso en los entornos más automatizados, la tendencia resulta inequívoca. Los humanoides aún tropiezan, fallan y dependen de supervisión, pero avanzan a una velocidad que ya no permite pensar este proceso como lejano.

La transición de lo experimental a lo cotidiano podría darse más rápido de lo esperado. Y cuando ese momento llegue, todo indica que el primer compañero de trabajo robot no hablará inglés, sino mandarín.

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La nueva “búsqueda fluida” de Google y el golpe silencioso al tráfico web

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Google dio un paso decisivo en la integración de su inteligencia artificial al buscador con el lanzamiento de la llamada “búsqueda fluida”, una experiencia que fusiona los resúmenes automáticos de AI Overview con el chat conversacional de AI Mode en un único flujo continuo. El cambio es técnico, pero su impacto es estructural: el usuario ya no necesita salir del buscador ni hacer clic en enlaces externos para profundizar una consulta. Google retiene la atención, conserva el contexto y responde todo dentro de su propio ecosistema, con implicancias directas para editores, creadores de contenido y el modelo económico de la web abierta.

La novedad consolida un giro estratégico del buscador hacia un sistema cerrado, dominado por su propia IA, que promete mayor comodidad para el usuario pero reconfigura de manera profunda la relación entre búsquedas, tráfico orgánico y generación de contenidos.

Cómo funciona la “búsqueda fluida” y por qué cambia la lógica del buscador

La mecánica es simple y, al mismo tiempo, disruptiva. Tras realizar una búsqueda, el usuario recibe un resumen generado por IA. A diferencia de lo que ocurría hasta ahora, ese resultado no es un punto final: debajo aparece una caja de texto con la leyenda “Ask anything”. Al escribir una nueva pregunta, el sistema pasa automáticamente al modo chat, mantiene el contexto de la consulta original y permite seguir indagando sin repetir términos ni abrir nuevas pestañas.

El buscador deja de ser una lista de enlaces y se transforma en una conversación continua. Google “recuerda todo” y asume que cada nueva pregunta es parte del mismo hilo. De este modo, la experiencia elimina fricciones, clics intermedios y saltos entre páginas, uno de los pilares históricos del funcionamiento de la web.

Detrás de esta actualización se encuentra Gemini 3, que se convirtió en el modelo predeterminado global de Google. La compañía sostiene que ofrece respuestas más precisas que sus versiones anteriores y que las pruebas internas demostraron que los usuarios prefieren “una experiencia que fluya naturalmente en una conversación”, sin interrupciones ni pasos adicionales.

El impacto económico: caída del CTR y riesgo para el tráfico orgánico

Si para el usuario la mejora es evidente, para el ecosistema digital el panorama es mucho más sombrío. La fusión total entre AI Overview y AI Mode profundiza un fenómeno que ya venía en marcha: la caída del CTR (tasa de clics) hacia sitios externos. Con la “búsqueda fluida”, el incentivo para abandonar Google y visitar una web se reduce al mínimo.

Antes, los resúmenes automáticos convivían con enlaces visibles y requerían acciones adicionales para profundizar la búsqueda. Ahora, el usuario puede resolver prácticamente todas sus dudas sin salir del buscador. El resultado es una concentración aún mayor del tiempo de navegación dentro de Google y una evaporación progresiva del tráfico orgánico hacia medios, blogs, tiendas online y sitios especializados.

Para editores y creadores de contenido, el golpe es doble. Por un lado, la visibilidad disminuye. Por otro, se debilita el modelo de monetización basado en visitas, publicidad y suscripciones. La IA de Google se convierte en el intermediario total entre la información y el usuario, absorbiendo valor sin necesariamente devolver tráfico a las fuentes originales.

Una mejora para el usuario y un dilema estructural para la web

La “búsqueda fluida” representa un avance significativo en términos de experiencia de usuario. Reduce tiempos, simplifica procesos y convierte al buscador en un asistente conversacional permanente. Sin embargo, también instala una pregunta incómoda para el futuro de internet: ¿qué pasa con las fuentes?

Si Google se apropia del contenido, lo sintetiza y lo entrega directamente desde su IA, el incentivo para producir información original y de calidad se debilita. La web abierta, basada en el intercambio de tráfico entre plataformas, entra en tensión con un modelo cada vez más cerrado, donde el conocimiento circula dentro de un único actor dominante.

Por ahora, la respuesta no está clara. Lo que sí resulta evidente es que la “búsqueda fluida” no es solo una mejora técnica, sino un cambio de reglas con impacto económico, institucional y estratégico. Google ya no solo ordena la información del mundo: la procesa, la resume y la retiene.

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Día del Croissant: el clásico europeo que busca su lugar en la tierra de las medialunas

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Cada 30 de enero, el mundo de la panadería celebra el Día Internacional del Croissant, un clásico europeo que hace tiempo aterrizó en Argentina y se volvió sinónimo de desayunos y meriendas con un toque sofisticado. En nuestro país, la efeméride no pasa desapercibida y siempre despierta una pregunta inevitable: ¿qué diferencia al croissant de la medialuna?

El origen del croissant

Aunque el imaginario colectivo lo asocia de manera directa con Francia, el origen del croissant está lejos de París. Su historia comienza en Viena, en el siglo XVII, en un contexto de guerra. Según recoge la enciclopedia Larousse Gastronomique, fue en 1683 cuando los panaderos vieneses crearon una pieza con forma de media luna —kipferl— para celebrar la derrota del Imperio Otomano durante el sitio a la ciudad. La forma no fue casual ya que era el emblema que figuraba en la bandera enemiga.

Su llegada a Francia se explica, en parte, por la figura de María Antonieta. La reina austríaca habría llevado consigo la nostalgia por los sabores de su tierra cuando llegó a Versalles en 1770. Sin embargo, el verdadero salto a la popularidad se dio décadas después, en 1838, cuando el pastelero August Zang abrió en París la Boulangerie Viennoise. A partir de ese momento, el croissant empezó a conquistar desayunos y meriendas, al punto de convertirse en un emblema de la gastronomía francesa.

Con el tiempo, la receta evolucionó. En 1905 apareció la primera fórmula escrita del croissant hojaldrado y, hacia 1920, los pâtissiers franceses reemplazaron la masa original por una de hojaldre laminada con manteca. El resultado fue una pieza dorada, aireada y crujiente, muy distinta de aquel pan simple que había nacido siglos antes.

Las claves de un buen croissant

Lograr un buen croissant es, ante todo, un ejercicio de precisión. Desde Puratos, la foodtech belga especializada en soluciones para la industria panadera, explican que el secreto está en la masa laminada: harina, levadura, azúcar, sal, agua y, sobre todo, una manteca de calidad, trabajada en capas finísimas que se intercalan con la masa mediante pliegues sucesivos. Ese proceso es el que define la textura hojaldrada y el característico alveolado interior.

Esa base clásica también habilita la creatividad. Chocolate, almendras, pistacho, versiones veganas o híbridas como el cronut (una mezcla entre el croissant y las donas): el croissant se transformó en una plataforma para la innovación.

De acuerdo con el estudio “Taste Tomorrow”, elaborado por Puratos, los consumidores valoran cada vez más los sabores innovadores y los productos que aportan un diferencial. Sin embargo, el sabor y el placer no se resignan: en América del Sur, el 71% de las personas afirma no estar dispuesta a renunciar a los productos dulces, incluso en contextos económicos más desafiantes.

La tradición europea y el sello argentino, juntos en una misma mesa.

En la Argentina, sin embargo, el croissant no está solo. Al desembarcar en las panaderías y cafeterías porteñas, se encontró con una figura ya consagrada: la medialuna. Más pequeña, más brillante y generalmente bañada en almíbar, la medialuna es un símbolo del país, con versiones de manteca —dulces y suaves— y de grasa, más saladas y crocantes.

Las diferencias son claras y van más allá de la apariencia. El croissant suele ser más grande, menos dulce y con una miga más aireada, producto de un hojaldrado más marcado. La medialuna, en cambio, tiene una miga más compacta, un dulzor pronunciado y una textura muy característica. No es casual que, para muchos paladares locales, resulte más amigable para acompañar el café con leche o el mate.

Panaderos y chefs coinciden en que para los argentinos la medialuna tiene un componente emocional difícil de igualar. No es solo un producto de panadería, es parte de un ritual. Desde el desayuno rápido en un café hasta la docena compartida en la oficina, forma parte de la vida cotidiana. Según Taste Tomorrow, el 82% de los consumidores argentinos declara preferir los sabores tradicionales, un dato clave para entender por qué, pese al avance del croissant y sus múltiples versiones, la medialuna sigue siendo imbatible.

“La tradición también dialoga con la innovación. Lo cierto es que ambos productos pueden convivir y potenciarse, siempre que se respeten sus identidades”, comenta Sofía Mallaviabarrena, Regional Marketing Manager de Puratos.

El Día Internacional del Croissant se celebra también en clave local. Es una excusa para rendir homenaje a una elaboración que atraviesa fronteras, pero también para reafirmar a la medialuna, una costumbre bien argentina.

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