POLITICA

Klimiuk tras reunirse con Jorge Brito: “Necesitamos una política nacional que genere valor agregado y empleo”

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El empresario misionero Jhonny Klimiuk, vinculado a la producción y exportación de yerba mate y té, puso sobre la mesa una discusión que comienza a ganar espacio entre sectores empresarios: cómo transformar las demandas productivas en una agenda política capaz de generar empleo, inversión y valor agregado.

Klimiuk, junto a Juan Manuel Zorraquin, fue uno de los impulsores del almuerzo de trabajo realizado el viernes en Puerto Iguazú con Jorge Pablo Brito y más de veinte empresarios, profesionales y referentes de diferentes actividades económicas de Misiones. El encuentro se produjo en paralelo a la presencia de Brito en la ciudad de las Cataratas, donde participó como expositor del 47° Congreso del Instituto Argentino de Ejecutivos de Finanzas (IAEF).

En diálogo con Radio El Pueblo, durante el programa Audiodinámica, conducido por Pepe Levy, Klimiuk explicó que la convocatoria nació desde el sector privado y buscó abrir una conversación que excediera la coyuntura económica inmediata.

“Yo no estoy involucrado en la política partidaria, siempre estuve desde el sector privado. El pasado viernes tuvimos la oportunidad de estar con Jorge Brito, compartimos una mesa de diálogo político y de gestión”, señaló.

Uno de los ejes del encuentro fue la necesidad de revisar el perfil productivo argentino. Para Klimiuk, el desafío no pasa únicamente por aumentar las exportaciones, sino por conseguir que una mayor proporción de la producción salga al mundo después de atravesar procesos industriales dentro del país.

“Se exporta mucha materia prima, pero lo que realmente genera puestos de trabajo es cuando logramos transformar esa producción y darle valor agregado. Eso es lo que genera el derrame económico”, explicó.

La definición tiene especial relevancia para Misiones, una provincia cuya estructura económica está fuertemente vinculada a cadenas agroindustriales como la yerba mate, el té y la forestoindustria. En todas ellas, la discusión sobre competitividad convive con otro interrogante: cuánto del valor final de los productos puede quedar en origen.

Klimiuk sostuvo que la Argentina necesita una política nacional que coloque esa transformación en el centro de la estrategia económica. No alcanza, desde su perspectiva, con ordenar las variables macroeconómicas si ese proceso no termina traduciéndose en empresas capaces de invertir, producir y contratar trabajadores.

En ese punto encontró coincidencias con Brito. “Brito quiere que se haga generación de empleo con valor agregado. Hay que tener una alternativa concreta y viable para los argentinos”, afirmó.

Brito y la discusión hacia 2027

Pero el almuerzo de Iguazú no quedó limitado a una conversación empresarial. Según Klimiuk, también hubo espacio para discutir el escenario político que comenzará a delinearse hacia las elecciones presidenciales de 2027.

El empresario misionero consideró que el tablero nacional todavía está abierto y que la construcción de una alternativa requerirá superar las estructuras partidarias tradicionales y reunir sectores con intereses y procedencias diferentes.

“La bandera va a ser tener un poco de sentido común en lo social. No tenemos educación política en Argentina, hay mucho desconocimiento”, sostuvo.

Klimiuk fue más lejos al referirse a Brito y lo ubicó como una figura con potencial para intervenir en esa discusión.

En Jorge Brito encontramos una opción, una persona con sentido común en lo productivo y en lo social. Puede ser una alternativa para lo que viene, para que Argentina tenga una opción y no vuelva al kirchnerismo”, expresó.

Su planteo apunta a una construcción política que, según explicó, todavía se encuentra en una etapa inicial y deberá incorporar necesariamente a los gobernadores.

“Los tiempos en la política se dan más sobre la hora y la necesidad de tener una unidad en la oposición cuesta concretarla, pero estamos trabajando en eso. Es indispensable que participen los gobernadores porque tienen una realidad distinta en cada provincia”, aseguró.

La referencia a los mandatarios provinciales introduce uno de los puntos centrales de cualquier armado nacional por fuera de las estructuras tradicionales: el peso territorial. Para Klimiuk, las respuestas económicas no pueden diseñarse exclusivamente desde Buenos Aires porque las necesidades productivas, tributarias y laborales cambian sustancialmente entre las provincias.

En el plano provincial, Klimiuk puso el foco sobre uno de los reclamos recurrentes del empresariado misionero: la presión fiscal y su impacto sobre la competitividad.

Hoy vemos con buenos ojos que el Gobernador pueda traer alivio fiscal para que la mayoría pueda tener más herramientas. Hay que buscar opciones para que las empresas sean competitivas”, indicó.

Para Klimiuk, cualquier estrategia de crecimiento deberá contemplar la particularidad geográfica y generar condiciones para que producir, industrializar y exportar desde Misiones resulte competitivo.

Klimiuk también se refirió a la reconfiguración que atraviesa el oficialismo provincial y a las diferencias políticas entre el gobernador Hugo Passalacqua y Carlos Rovira. A su entender, ese proceso puede abrir una etapa diferente en la política misionera y generar espacio para nuevas decisiones económicas.

La ruptura de Passalacqua y Rovira nos ayuda a tener más alivio en el ciudadano de a pie, con políticas que puedan afectar positivamente a la gente”, afirmó.

Más allá de los nombres y de las construcciones electorales que puedan aparecer durante los próximos meses, Klimiuk insistió en que la discusión de fondo debe volver a la economía real: qué producir, cómo agregar valor, cómo competir y, sobre todo, cómo volver a generar empleo privado.

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Córdoba: el peronismo ganó en Marcos Juárez, “el kilómetro cero” del macrismo

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El peronismo consiguió una victoria pequeña en términos territoriales, pero de enorme peso simbólico. Ganó la intendencia de Marcos Juárez, la ciudad del sudeste cordobés considerada el “kilómetro cero” de Cambiemos y donde no lograba imponerse en una elección municipal desde 1973.

El vencedor fue Germán Font, un dirigente de perfil local y cercano al gobernador Martín Llaryora, que compitió con el sello Generación MJ y obtuvo alrededor del 46 por ciento de los votos, con más del 90 por ciento de las mesas escrutadas.

El resultado rompe una continuidad política de más de medio siglo y, sobre todo, modifica el color político de una ciudad cargada de significado para la oposición al peronismo. Fue precisamente en Marcos Juárez donde, en 2014, comenzó a tomar forma la sociedad electoral entre el PRO y la Unión Cívica Radical que posteriormente desembocaría en Cambiemos y llevaría a Mauricio Macri a la Presidencia en 2015.

Doce años después, el escenario fue completamente diferente.

Font consiguió concentrar el voto alrededor de una propuesta local, mientras que el espacio no peronista llegó dividido en distintas expresiones. Pedro Dellarossa, exintendente y uno de los dirigentes identificados con el ciclo político iniciado una década atrás, quedó segundo con alrededor del 20 por ciento. Gerardo Pasquali terminó tercero, con entre 16 y 17 por ciento.

En total hubo siete listas en competencia.

La fragmentación fue una de las claves del resultado. No hubo una coalición nacional capaz de ordenar detrás de una candidatura única a los distintos sectores opositores y La Libertad Avanza tampoco consiguió instalar una alternativa competitiva en la ciudad.

Del nacimiento de Cambiemos al regreso del peronismo

Marcos Juárez ocupa un lugar particular en la historia política reciente de la Argentina.

En septiembre de 2014, la victoria de Dellarossa fue celebrada por dirigentes del PRO y la UCR como el laboratorio de una alianza que todavía no tenía alcance nacional. Aquella noche quedó incluso asociada al cántico “se siente, se siente, Mauricio presidente”, cuando la candidatura presidencial de Macri comenzaba a tomar forma.

La experiencia cordobesa terminó siendo un anticipo. Meses después nació formalmente Cambiemos y en diciembre de 2015 Macri llegó a la Casa Rosada.

Por eso, la derrota del espacio que gobernó Marcos Juárez durante ese ciclo tiene un contenido político que supera las dimensiones de una ciudad de alrededor de 30 mil habitantes.

Sin embargo, el resultado admite matices. No hubo una confrontación directa entre peronismo, macrismo y libertarios bajo sus respectivas marcas nacionales, sino una elección profundamente municipalizada, con sellos locales y una oposición dispersa.

El propio Font compitió bajo la denominación Generación MJ y no con la boleta formal del oficialismo provincial cordobés. Aun así, su cercanía con Llaryora es explícita y el gobernador salió rápidamente a celebrar el triunfo.

Font confirmó además que habló con el mandatario provincial después de conocerse el resultado y que fue convocado a una reunión para comenzar a trabajar sobre la transición.

Una elección con baja participación

Otro dato relevante fue la caída de la participación electoral.

Sobre un padrón cercano a 24.800 electores habilitados, concurrió a las urnas aproximadamente el 62 por ciento. En 2022 había votado cerca del 69 por ciento del padrón.

La menor asistencia acompañó una campaña con un tono mucho más local que nacional, pese a la carga política que históricamente adquirieron las elecciones de Marcos Juárez.

La ciudad eligió a su intendente en comicios desdoblados de las elecciones provinciales y nacionales, de acuerdo con lo establecido por su Carta Orgánica.

Font asumirá el 10 de diciembre y quedará al frente de uno de los principales centros productivos del sudeste cordobés, una ciudad estrechamente vinculada con el agro, la agroindustria y la fabricación de maquinaria agrícola.

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Menos de 4 de cada 10 votarían por mantener el modelo económico en 2027

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El Monitor de Opinión Pública (MOP) de Zentrix Consultora de agosto muestra una sociedad que empieza a ordenar su voto de 2027 alrededor de una sola pregunta: continuidad o cambio del modelo económico. El 38,7% se inclina por sostenerlo, un piso que resiste, pero que está delimitado con precisión por la clase social. En paralelo, Milei mejora levemente su imagen y su aprobación, aunque esa recuperación no altera la estructura del rechazo ni le abre espacio de crecimiento.

Frente a las próximas elecciones presidenciales, el 38,7% de los argentinos quiere que el mismo modelo económico continúe y el 59,8% pide un cambio de rumbo. La cifra global, sin embargo, esconde el dato verdaderamente relevante: ese respaldo no está repartido de manera uniforme, sino que se ordena casi linealmente por posición social. Entre la clase alta, seis de cada diez quieren continuidad; en la clase baja, apenas uno de cada cuatro. La demanda de cambio, en tanto, trepa a más de siete de cada diez en la base de la pirámide.

Lo que ese contraste revela es que la discusión sobre el rumbo económico dejó de ser ideológica para volverse posicional: no se defiende o se rechaza el modelo por convicción doctrinaria, sino según cuánto se haya ganado o perdido con él. Quienes lo respaldan son quienes ya atravesaron el costo del ajuste sin comprometer su nivel de vida; quienes piden cambio son los que lo sintieron en su bolsillo. Ese dato tiene una consecuencia electoral directa: el oficialismo tiene un electorado sólido, pero numéricamente acotado, y su crecimiento depende de convencer justamente al segmento donde su gestión produjo más deterioro.

La edad, en cambio, no explica nada. Jóvenes, adultos y mayores respaldan la continuidad en proporciones casi idénticas —entre 37,7% y 39,4%—, lo que desarma cualquier lectura generacional del fenómeno. En la Argentina de 2026 no hay una juventud libertaria enfrentada a mayores opositores: hay una estructura social que divide al país por arriba y por abajo, no por edad.

Sobre ese piso de apoyo pesa, además, un límite temporal. El 53,2% afirma que ya se le acabó la paciencia para esperar resultados económicos y solo el 22,9% dice estar viéndolos. La impaciencia es transversal y prácticamente idéntica en los tres tramos etarios. Es decir, incluso parte de quienes respaldan la continuidad del modelo lo hacen sin margen de espera. El Gobierno conserva convicción de fondo, pero perdió el crédito temporal que la sostenía, y esa combinación es más frágil de lo que sugiere el número de apoyo aislado.

La gestión mejora, pero la brecha no se mueve

La aprobación de Milei subió al 32,2% en agosto frente al 31,4% de julio, interrumpiendo la caída de los meses previos, aunque la desaprobación sigue en el 54,1%. La imagen personal acompaña ese leve repunte: la positiva pasó del 30,9% al 32,7%.

El movimiento, sin embargo, es de amplitud y no de estructura. La brecha social se mantiene intacta: la gestión cosecha casi un 60% de aprobación en la clase alta y apenas un 22,4% en la clase baja. El oficialismo recuperó algo de terreno dentro de su propio territorio, sin conquistar nada fuera de él. Lo que mejoró es la intensidad del respaldo, no su alcance.

La segmentación de imagen confirma el mismo perfil de siempre: Milei rinde mejor entre varones, jóvenes y clase alta, y toca su piso entre mujeres —donde el rechazo llega al 65,8%— y en la clase baja, donde la negativa alcanza el 69,3%. Es un electorado nítido y fiel, pero encapsulado.

El desafío del oficialismo es puertas adentro

Aquí aparece uno de los datos más importantes del relevamiento en clave estratégica. Victoria Villarruel registra una imagen positiva del 18,9% contra el 55,3% de negativa, y el rechazo electoral es el más alto del tablero: el 62,8% jamás la votaría. Pero su distribución interna es la que importa. Su mejor imagen positiva está en la clase alta (28,6%), exactamente el mismo estrato donde Milei tiene su núcleo duro, y allí también concentra su mayor potencial de expansión: el 34,2% de ese segmento declara que “podría votarla”.

Villarruel, en otras palabras, no crece en el territorio opositor, sino dentro del propio electorado que respalda la continuidad del modelo económico. No representa una alternativa al oficialismo: representa una competencia por su misma base. En un escenario donde el apoyo al modelo tiene un techo estructural del orden del 38%, una eventual candidatura de la vicepresidenta de la Nación no ampliaría el caudal oficialista, sino que lo fragmentaría, dividiendo el voto de continuidad entre dos ofertas que abrevan del mismo espacio. El riesgo para el Gobierno, entonces, no está en la oposición, sino en su propia interna.

En tanto, Patricia Bullrich completa el cuadro interno con un perfil distinto. Con el 37,2% de imagen positiva contra el 49,8% de negativa, reproduce la estructura del oficialismo con menor intensidad que el Presidente: mejor en clases altas y medias, mejor entre varones, y con caída marcada en el estrato bajo, donde su positiva baja al 25,6% y el rechazo trepa al 62,4%. Su particularidad está en la proyección electoral: con el 19,3% de voto seguro exhibe el mayor potencial de expansión del tablero, ya que un 27,7% adicional declara que podría votarla. A diferencia de Villarruel, su margen de crecimiento no depende exclusivamente del núcleo duro presidencial, lo que la posiciona como la figura oficialista con más recorrido teórico por delante. Nuevamente, el riesgo para el Gobierno no está en la oposición, sino en cómo ordene su propia interna.

El resto del arco político tampoco despega

Axel Kicillof es el reflejo invertido de Milei: su imagen positiva es apenas del 24,7% en la clase alta y de casi el doble —48,9%— en la clase baja. A su vez, rinde claramente mejor entre mujeres y mayores. Esa simetría confirma que ambas figuras no compiten por el mismo votante, sino que expresan los dos polos del mismo clivaje social. El problema del gobernador es que ese anclaje, que le garantiza un piso, también le impone un techo: la mitad del electorado jamás lo votaría.

En cambio, Myriam Bregman registra el 41,3% de imagen positiva contra el 44,2% de negativa: el diferencial menos adverso de todo el relevamiento, apenas tres puntos, aunque igualmente negativo que el del resto del tablero. Su fortaleza se concentra entre mujeres (50,4% de positiva) y, a contramano de la oposición tradicional, su mejor registro está en la clase baja (53,5%), mientras que en la alta el rechazo trepa al 60,2%. Pero repite la paradoja de siempre: es la mejor valorada en términos relativos y a la vez la menos votada, con apenas el 11,9% de voto duro y un 51,7% que jamás la votaría.

Rumbo a 2027: nadie perfora su techo

La proyección electoral describe un tablero congelado. Todas las figuras superan el 50% de rechazo absoluto y ninguna alcanza siquiera el 30% de voto seguro. Milei y Kicillof encabezan ese indicador prácticamente en un empate —26,5% y 25,9%, respectivamente—, un dato que resume el momento político: los dos polos del clivaje social conservan su núcleo, ninguno logra expandirse.

El escenario que deja agosto no es el de una transferencia de poder en marcha, sino el de un empate estructural. El modelo económico conserva una base de apoyo real, delimitada por clase social y sin margen de paciencia. Así, el oficialismo mejora sin ampliarse, la oposición no capitaliza y la principal amenaza al caudal de votos del Gobierno no proviene de sus adversarios, sino de una eventual fractura dentro de su propio electorado. Con techos de rechazo tan altos y márgenes de crecimiento tan estrechos, la elección de 2027 puede terminar definiéndose más por quien logre mantener la unidad que por quien logre ampliar su base.

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Los 1.000 días de Milei

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El presidente Javier Milei cumplío mil días al frente de la gestión entre los que logró impulsar una serie de reformas estructurales, pero debió afrontar traspiés en el plano judicial y en la dinámica interna.

Desde su asunción, el 10 de diciembre de 2023, el mandatario modificó en varias oportunidades su equipo y acumuló cuatro jefes de Gabinete, dos ministros de Salud y de Justicia y varias idas y vueltas en torno al Ministerio del Interior.

Entre los cambios y las transformaciones, se anotó la vigencia del mega DNU 70/2023, que supone una reforma profunda del Estado y la desregulación de la economía, y la sanción de una reducida Ley Bases, que debió ser modificada por no contar con los respaldos necesarios.

Algo similar ocurrió con la reforma laboral, que la bancada libertaria logró pasar en el Congreso, pero que debió ser adaptada para seducir a varios sectores aliados que rechazaban el articulado.

Sin embargo, aún no cuenta con los votos necesarios para motorizar otros proyectos clave como la reforma electoral o la designación de los jueces de la Corte Suprema. En este último punto, la administración libertaria debió sortear el rechazo a Ariel Lijo y Manuel García-Mansilla, los sugeridos por el Ejecutivo para completar el Máximo Tribunal.

El Gobierno británico advierte a Milei: “Nuestras fuerzas armadas están en alerta las 24 horas”

Otro de los traspiés legislativos estuvo vinculado a la masiva movilización en defensa de la educación pública que tuvo lugar en abril de 2024. Tras aquella expresión popular, ambas cámaras sancionaron las leyes de financiamiento universitario y de emergencia del Garrahan.

Pese a los intentos del mandatario por vetarlas, el Congreso volvió a insistir y fueron ratificadas. No obstante, el Gobierno no realizó la asignación de los fondos ni ejecutó las partidas presupuestarias.

Las causas judiciales abiertas

En medio de los intentos de gestión, la imagen del libertario que llegó al poder producto de su perfil anti casta sufrió duros golpes a raíz de episodios vinculados a hechos de corrupción que calaron en lo profundo de la sociedad.

El primero de ellos fue la difusión de la criptomoneda $Libra, que el propio Presidente publicó en su cuenta de X, y que luego se desplomó ocasionando millonarias pérdidas. El episodio está bajo investigación judicial.

La secretaria general de la Presidencia, Karina Milei, y sus laderos, los primos Menem, también se vieron envueltos en una polémica similar tras ser acusados por el extitular de Andis Diego Spagnuolo de pedir coimas en el área. La Justicia investiga una presunta red de corrupción, sobreprecios y sobornos en licitaciones de medicamentos e insumos médicos.

En un tercer escalón figuran los libertarios José Luis Espert, quien debió declinar su candidatura en la provincia de Buenos Aires debido a la investigación judicial abierta por supuestos vínculos con el narcotráfico y Manuel Adorni, exministro coordinador, que afronta un proceso por presunto enriquecimiento ilícito.

El debate interno que marcó a fuego al Gobierno

Desde el desembarco de Milei en Casa Rosada, las placas tectónicas que componen su círculo de confianza mutaron y dieron lugar a grandes movimientos.

Si bien en sus inicios el Presidente se apoyaba en el asesor presidencial Santiago Caputo y en la menor de los Milei, esta última logró con el tiempo inclinar la balanza a su favor e imponerse en el esquema de toma de decisiones.

Tras el abultado triunfo en las elecciones legislativas de 2025, Karina Milei logró imponer su línea y neutralizar la influencia del consultor, que había ampliado su alcance con la salida de Nicolás Posse de la Jefatura de Gabinete.

Asimismo, la funcionaria también monopoliza el control de la lapicera con la que La Libertad Avanza diseña las listas para enfrentar al peronismo en el plano electoral. Lo hizo en 2025 y lo hará en 2027.

En las legislativas, los caputistas y karinistas tensaron su coexistencia por los lugares en las nóminas. Los primeros fueron relegados de la selección y reducidos en la toma de decisiones.

La buena performance de octubre dista de la de septiembre, en la provincia de Buenos Aires, en la que el peronismo se impuso por amplio margen y generó la primera gran crisis política de la administración.

Tras semanas de tensión y de inestabilidad en los mercados, en septiembre, Washington y Buenos Aires cerraron los términos de un paquete de asistencia financiera, lo que le dio aire a la administración libertaria. Este acuerdo incluía la capacidad de intercambiar pesos por dólares estadounidenses para inyectar liquidez y frenar la tensión sobre el tipo de cambio.

El salvataje desnudó el alineamiento entre Estados Unidos y la Argentina en el que trabajó el Presidente, que por estos días busca transformarse en el interlocutor del continente con el gobierno republicano.

Con la continuidad del proyecto como objetivo, los alfiles violetas intensifican el diálogo con los gobernadores, el PRO y el radicalismo con intención de cerrar alianzas rumbo a 2027. 

La estrategia también tuvo sus cambios: en 2025, el objetivo del espacio fue potenciar el sello en el interior del país, mientras que de cara a los próximos comicios el armado trabaja en garantizar otros cuatro años de gestión.

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Milei toca su techo de rechazo en Posadas: el 70% de los créditos ya se usa para sobrevivir

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Con un 66% de imagen negativa del presidente Javier Milei y un 70% de los créditos tomados en Posadas destinados a la supervivencia, el agobio financiero cotidiano es el tema principal en la capital de Misiones, dejando a los libertarios recluidos en su núcleo duro. El informe completo detalla además que el 63% de los ciudadanos tiene la cabeza puesta exclusivamente en su economía diaria -dejando la rosca política en un plano marginal-, expone una tasa de morosidad del 29% (tres de cada diez no pueden pagar) que golpea con más fuerza a los jóvenes, y documenta cómo las mujeres lideran la toma de créditos para amortiguar la crisis en los hogares locales.

Con un 66% de imagen negativa a nivel local y un tejido financiero donde la abrumadora mayoría de los créditos se destina a cubrir urgencias básicas, los datos de MRVT Consultora advierten sobre una sociedad que ha agotado sus márgenes de tolerancia ante la falta de previsibilidad económica.

1. Un año de medición presidencial en Posadas: Del optimismo inicial al techo de negatividad y el “núcleo duro”

Al cumplirse un año exacto midiendo la imagen del presidente Javier Milei en la plaza local, los datos de MRVT Consultora reflejan un profundo quiebre en las expectativas sociales, detallando tanto la evolución diferencial como el comportamiento de los indecisos.

• En el arranque de la serie (agosto-septiembre del año pasado), la imagen positiva se ubicaba en lo más alto (56% y 57%), con un diferencial neto favorable de +22 y +26 puntos.

• El punto de inflexión técnico se registró en febrero, mes en el que las curvas se cruzaron (positiva en 41% y negativa en 42%), marcando el fin de la esperanza de un repunte económico inminente.

• A partir de allí, la imagen negativa se disparó hasta tocar el 66% en los últimos meses, arrastrando el diferencial a un rojo profundo de -36 puntos en agosto.

• En paralelo, la imagen positiva se ha planchado en un 30%, evidenciando la consolidación de un bloque de apoyo incondicional que ya no capta indecisos -un segmento que se redujo drásticamente desde el 10-17% inicial hasta una mínima expresión del 4% en agosto-.

2. La agenda ciudadana: El 63% con la cabeza puesta en la economía

El descontento político encuentra su correlato directo y unívoco en las prioridades cotidianas de los posadeños, donde la subsistencia opaca por completo cualquier otro debate de la coyuntura. Ante la pregunta sobre dónde se concentra la atención frente al día a día, el 63% de los consultados respondió que tiene la cabeza puesta exclusivamente en su situación económica.

• Lejos de esa urgencia quedan la llamada “rosca política”, que apenas concentra el 14%, y quienes atienden ambos temas por igual (21%).

• Un testimonial 2% se declara completamente desconectado de la agenda pública, evidenciando que la crisis actual no da tregua para distracciones institucionales.

3. Radiografía del crédito y morosidad: El 70% de los créditos destinados a la supervivencia

El estudio financiero local profundiza sobre el ahogamiento de los hogares de Posadas, revelando una altísima dependencia del endeudamiento como un recurso corriente de asistencia y no de inversión:

• El 72% de la población posee préstamos activos, lo que demuestra la masividad del recurso financiero para poder llegar a fin de mes, frente a un 28% que opera sin deudas.

• En la vereda de enfrente, solo un magro 10% se aplica a inversión genuina en negocios o capital de trabajo, y un 20% a arreglos de vivienda o bienes durables.

• Como consecuencia directa de este escenario de ahogamiento, 3 de cada 10 tomadores de créditos están en mora (29%), frente a un 71% que logra mantenerse al día con sumo esfuerzo financiero.

• Al analizar el destino de los fondos, el cuadro es alarmante: el 70% de los créditos se utiliza para la subsistencia y la refinanciación. Específicamente, el 40% se destina al consumo esencial -alimentos, ropa, estudio o gastos del hogar- y el 30% a la cancelación de deudas anteriores o servicios.

4. Vulnerabilidad demográfica y de género: El peso del endeudamiento en los hogares y los rostros de la crisis

El desglose por segmentos etarios y de género expone con máxima precisión la radiografía de la vulnerabilidad financiera en la ciudad, marcando quiénes sostienen la economía y quiénes sufren los mayores niveles de incumplimiento:

• El rol central de las mujeres en la contención: Las mujeres lideran la participación en la toma de créditos con el 54% de los casos (frente al 46% de los varones), posicionándose en la primera línea de gestión y administración de la escasez en el hogar. Este protagonismo femenino refleja cómo la responsabilidad de sostener la economía cotidiana recae fuertemente sobre ellas, utilizando el crédito como principal herramienta de contención familiar.

• Los jóvenes encabezan la morosidad: El grupo etario de 16 a 35 años concentra el mayor nivel de incumplimiento con un 39%, duplicando prácticamente a los mayores de 55 años (17%), mientras que el segmento de 35 a 55 años se ubica en el 26%. Esta situación evidencia que el segmento más joven enfrenta barreras estructurales severas para honrar sus compromisos financieros en el actual contexto local.

Ficha Metodológica

• Diseño de investigación: Ficha Técnica y Metodología: El Sistema de Encuesta Panel

Este informe se sustenta en una Encuesta Panel de seguimiento longitudinal sobre muestra fija (n = 220 casos mensuales) en la ciudad de Posadas, Misiones.

 Universo y Muestra: Ciudadanos residentes en Posadas, estructurados bajo un panel estable de 220 encuestados.

 Segmentación Etaria: Diseñado con cuotas proporcionales por grupos de edad (80 casos de jóvenes de 16-35 años, 85 casos de adultos de 35-55 años y 55 casos de adultos mayores de 55+ años).

 Cuotas de Género: Equilibradas estrictamente en 51% de mujeres y 49% de varones.

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