POLITICA

Passalacqua destacó el alivio fiscal en Misiones y reivindicó el diálogo entre gobernadores: “No hay grieta”

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El gobernador Hugo Passalacqua participó este viernes del panel “El rol de las provincias en la transformación competitiva del país”, en el marco de la 47ª Convención Anual del Instituto Argentino de Ejecutivos de Finanzas (IAEF), que se desarrolla en Puerto Iguazú. Ante representantes del ámbito empresarial y económico, el mandatario expuso medidas adoptadas por Misiones en materia tributaria y destacó decisiones vinculadas con Ingresos Brutos y determinadas operaciones comerciales y bancarias.

Passalacqua compartió el panel con los gobernadores Alfredo Cornejo, de Mendoza; Raúl Jalil, de Catamarca; y Juan Pablo Valdés, de Corrientes. El intercambio fue moderado por el director de Contenidos de La Nación, José del Río.

Consultado sobre la realidad económica de Misiones y la cuestión tributaria, el gobernador puso el foco en decisiones que viene tomando la Provincia. En particular, destacó la eliminación del control rutero donde se abonaba el anticipo de Ingresos Brutos.

“Hemos levantado, que no sé si puede parecer menor, pero para nosotros fue muy importante, la llamada ‘aduana paralela’, en términos vulgares, que era el control rutero donde se pagaba el anticipo de Ingresos Brutos”, explicó.

Passalacqua también se refirió a medidas adoptadas sobre determinadas operaciones comerciales y bancarias. “En los comercios de esta virtualidad, depósitos bancarios y tarjetas de débito, hemos quitado todo eso como bien imponible”, señaló.

En ese contexto, el mandatario mencionó además el intercambio que mantuvo con representantes de la Unión Industrial Argentina (UIA) durante la convención y señaló que la Provincia continúa trabajando sobre aspectos vinculados con el anticipo de Ingresos Brutos.

MALVINAS, “PARTE DE NUESTRO SER NACIONAL”

En otro tramo del panel, el gobernador fue consultado sobre la cuestión Malvinas y reivindicó su lugar dentro de la historia y la identidad nacional argentina.

“Algo puedo opinar como gobernador, pero también como ciudadano, que es mucho más importante. Yo me acuerdo de mi maestra de cuarto grado. Malvinas es parte de la familia nacional argentina y es parte de nuestro ser nacional”, expresó.

Passalacqua remarcó además la profundidad histórica de la causa. “La historia está metida ahí adentro. Ya San Martín hablaba de Malvinas, Moreno hablaba de Malvinas. Tiene una historia larguísima y es una herida de los argentinos”, sostuvo.

“NO HAY GRIETA, NO QUEREMOS ESO”

Al finalizar su primera intervención, Passalacqua puso en valor el intercambio entre los mandatarios provinciales que participaron del panel. “Sobre todo, quiero destacar a los colegas: grandes gobernadores”, expresó.

En ese momento, ante una referencia del moderador al consenso entre los mandatarios, Passalacqua sintetizó su posición: “no hay grieta, no queremos eso”.

En esa línea, el gobernador de Catamarca, Raúl Jalil, puso el acento en la necesidad de avanzar hacia “un país mucho más federal”, con una mayor participación de las provincias en el desarrollo nacional.

Por su parte, el gobernador de Mendoza, Alfredo Cornejo, destacó la importancia de impulsar las transformaciones “en un contexto democrático de deliberación pública”.

En tanto, el gobernador de Corrientes, Juan Pablo Valdés, planteó la necesidad de avanzar en una discusión integral del esquema impositivo y señaló que el debate debe alcanzar también al sistema tributario nacional. En ese sentido, sostuvo que no solo las provincias deben revisar sus impuestos, sino que el Gobierno nacional también debe abordar las distorsiones que generan distintos tributos. 

El panel se desarrolló durante la segunda jornada de la 47ª Convención Anual del IAEF y dio continuidad a la presencia institucional de Passalacqua en el encuentro, cuya apertura había acompañado el jueves. En esa oportunidad, el gobernador había destacado la importancia de estos espacios para intercambiar experiencias y conocimientos y sostuvo que “estos eventos son para aprender y después tomar buenas decisiones”.

Al finalizar su participación, Passalacqua recibió al presidente de la Nación, Javier Milei, quien tuvo a su cargo el cierre de la 47ª Convención Anual del IAEF.

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Quirno prometió abrir el 80% del comercio mundial y presentó a Malvinas como una batalla económica

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La diplomacia argentina dejó de pensarse solamente en términos de comunicados, cumbres y declaraciones formales. Bajo el Gobierno de Javier Milei, la Cancillería pretende convertirla en una herramienta económica: abrir mercados, atraer inversiones, proteger exportaciones y utilizar el potencial energético y minero del país como instrumento de poder.

Ese fue el eje de la exposición del canciller Pablo Quirno durante el almuerzo de cierre del Congreso del Instituto Argentino de Ejecutivos de Finanzas, realizado en el hotel Loi Suites de Puerto Iguazú. Ante empresarios y referentes del sistema financiero, el funcionario presentó la apertura internacional como una segunda etapa del programa económico, posible -según argumentó- después de haber estabilizado las principales variables macroeconómicas.

El orden es lo que nos hace ganar la batalla de la credibilidad, de la confianza y de la previsibilidad”, sostuvo.

Quirno aseguró que la Argentina pasó de comerciar, mediante sus acuerdos vigentes, con economías que representaban apenas el 10% del producto bruto interno mundial a cubrir alrededor del 30%. El objetivo oficial es llegar rápidamente al 50% y alcanzar el 80% al finalizar un eventual segundo mandato de Milei, en 2031.

La estrategia combina acuerdos comerciales, desregulación interna, defensa de mercados y valorización de activos estratégicos. En esa ecuación aparecen la energía, la minería y la producción de alimentos, pero también la disputa por la soberanía de las Islas Malvinas.

El canciller comenzó su discurso recordando el punto de partida del Gobierno: inflación elevada, reservas internacionales negativas, falta de confianza y la posibilidad de una crisis terminal.

En ese contexto, destacó la decisión de Milei de mantener el rumbo aun en los momentos de mayor incertidumbre política.

Las negras juegan y tratan de embarrar la cancha, pero el Presidente siempre mantuvo sus convicciones intactas”, afirmó.

Quirno señaló que el equilibrio fiscal y la estabilidad macroeconómica permitieron comenzar a ejecutar proyectos que, dos años atrás, no tenían condiciones de financiamiento. Puso como ejemplo el proceso de concesión de rutas: sin estabilidad, costo de capital razonable y previsibilidad, explicó, ningún inversor podía calcular adecuadamente la relación entre riesgo y retorno.

La misma lógica se aplica a la política exterior. Para abrir mercados no alcanza con una negociación diplomática: también deben existir productores preparados para exportar, certificaciones sanitarias, reglas claras y capacidad para sostener los contratos.

“Nosotros estamos para generar las condiciones necesarias para que el sector privado invierta, produzca, emplee gente, disponga de sus ganancias y pueda avanzar en el crecimiento del país”, definió.

Quirno presentó como uno de los principales logros del Gobierno la ampliación del acceso comercial de la Argentina. Mencionó los acuerdos entre el Mercosur y la Unión Europea, Singapur y la Asociación Europea de Libre Comercio, conocida como EFTA, además del proceso de adhesión al Tratado Integral y Progresista de Asociación Transpacífico.

Según sus cifras, durante el último año fueron abiertos 24 mercados nuevos y se concretaron 268 reaperturas para productos argentinos.

El acuerdo entre el Mercosur y la Unión Europea ocupó un lugar central. Quirno recordó que demandó 26 años de negociaciones y sostuvo que la administración de Milei consiguió firmarlo, obtener su primera aprobación dentro del bloque y ponerlo provisionalmente en vigencia desde el 1 de mayo.

El desafío, explicó, era que la oportunidad encontrara preparados a los exportadores. Como ejemplo, señaló que los productores argentinos agotaron en apenas diez horas el cupo anual de miel habilitado por el acuerdo. La cuota fue cubierta principalmente por producción de Concordia y otras zonas de Entre Ríos.

“Lo mismo pasó con los huevos y con el arroz. Había estabilidad económica, pero también un proceso de desregulación que permitió conseguir las aprobaciones y certificaciones necesarias. Cuando el acuerdo entró en vigencia, estábamos listos”, afirmó.

Para una provincia exportadora como Misiones, atravesada por la necesidad de ampliar los destinos de la yerba mate, el té, la madera y otros productos regionales, la apertura de mercados aparece como una oportunidad. Sin embargo, el canciller no hizo anuncios específicos para esas cadenas productivas durante su paso por Iguazú.

Quirno advirtió que firmar acuerdos constituye apenas el primer paso. La nueva etapa consiste en defender activamente los mercados conquistados.

Relató que, cuando comenzaba a implementarse el entendimiento con el Mercosur, la Unión Europea clasificó a la soja argentina como producto de alto riesgo. La decisión podía afectar severamente las exportaciones de biodiésel.

La Cancillería trabajó entonces con las provincias y el sector privado para presentar datos sobre el sistema productivo argentino. Según Quirno, la evidencia consiguió que las autoridades europeas retiraran la objeción.

“Estamos desacostumbrados porque nunca habíamos pasado por este proceso. No alcanza con anunciar que abrimos un mercado: después hay que defenderlo”, sostuvo.

El funcionario afirmó que los resultados también desmienten las advertencias sobre una supuesta falta de competitividad cambiaria. Aseguró que la Argentina registra los niveles de exportación más altos de su historia, tanto en cantidades como en divisas obtenidas.

Energía y minería: “Dos nuevas pampas”

El canciller describió la transformación energética como uno de los cambios estructurales de la economía. Recordó que, pocos años atrás, el país registraba un déficit energético de entre 6.000 y 8.000 millones de dólares. Para este año, en cambio, proyectó un superávit cercano a los 10.000 millones.

“En dos o tres años vamos a estar en el nivel de exportaciones promedio del sector agroexportador. Vamos a tener una nueva pampa”, aseguró.

La segunda “pampa” será la minería. Quirno contrastó los 60.000 millones de dólares anuales que exporta Chile en minerales con los aproximadamente 6.000 millones de la Argentina, pese a compartir la misma cordillera.

“No es que todos los minerales cayeron del lado chileno. Nosotros tenemos los recursos naturales y el capital humano. Lo que siempre nos faltó fue generar las condiciones necesarias”, explicó.

La herramienta elegida para cerrar esa brecha es el Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones. Según Quirno, ya existen 25 proyectos aprobados con compromisos de inversión por alrededor de 55.000 millones de dólares, mientras que la cartera completa en evaluación llega a 155.000 millones.

El régimen busca garantizar previsibilidad a emprendimientos cuyo retorno excede ampliamente un período presidencial. Una mina iniciada después de diciembre de 2023, ejemplificó, difícilmente habría comenzado a producir durante el primer mandato de Milei. Sin garantías de continuidad, esa inversión no se habría concretado.

“El equilibrio fiscal es el que al final del día da seguridad jurídica, porque evita la necesidad de meterse en los contratos entre privados”, planteó.

Malvinas: hacer elegir a las petroleras

Quirno vinculó directamente la valorización de Vaca Muerta, la minería y los demás activos argentinos con la nueva estrategia sobre las Islas Malvinas.

La Ley 26.659 permite sancionar a las petroleras que operan en las islas sin autorización argentina y les prohíbe desarrollar actividades en el territorio continental. El problema, explicó, es que cuando la norma fue sancionada Vaca Muerta todavía no tenía el valor económico actual. Las compañías no perdían demasiado al quedar excluidas del mercado argentino.

El Gobierno pretende cambiar esa ecuación.

“Van a tener que elegir entre invertir en un territorio disputado, con licencias ilegales, o venir a la Argentina, con seguridad jurídica y una potencialidad de negocios mucho mayor”, advirtió.

El decreto reglamentario anunciado por Milei busca acelerar las sanciones no solamente contra las operadoras petroleras, sino también contra sus proveedores de servicios financieros, seguros, logística y asistencia técnica.

Según el canciller, cerca de 180 compañías ya fueron notificadas de que deberán elegir entre mantener sus vínculos con las operaciones en Malvinas o acceder al mercado argentino.

La declaración jurada exigida a quienes pretendan ingresar al Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones incluirá la obligación de informar que no se encuentran en infracción a la legislación sobre hidrocarburos en las islas.

Quirno anticipó además que el Ejecutivo enviará al Congreso una reforma de la Ley 26.659 para ampliar las sanciones y, al mismo tiempo, crear un mecanismo de salida para las empresas que abandonen las actividades consideradas ilegales.

La legislación actual, reconoció, castiga a las compañías, pero no les ofrece incentivos para corregir su conducta. La nueva norma buscará que puedan regresar al sistema si desisten de operar en las islas sin autorización argentina.

El segundo componente de la estrategia será la construcción de una base naval integrada en Tierra del Fuego. Quirno sostuvo que el proyecto llevaba años en carpeta, pero que nunca había contado con recursos suficientes.

El ordenamiento de las cuentas públicas permitió, según explicó, generar el espacio fiscal necesario sin abandonar la regla del déficit cero.

“Hoy compramos el espacio fiscal para poner recursos directamente en una base naval estratégica. Eso también es algo novedoso, que no se pudo hacer nunca”, afirmó.

La base permitirá reforzar la presencia argentina en el Atlántico Sur, mejorar la logística hacia la Antártida y ampliar la capacidad para custodiar los recursos naturales de la zona.

El canciller insistió en que no se trata de medidas aisladas ni adoptadas “a la marchanta”, sino de una estrategia coordinada que combina herramientas diplomáticas, jurídicas, económicas y financieras.

Definió ese enfoque como una “diplomacia ejecutiva” y aseguró que sus primeros efectos ya podían observarse en la cotización bursátil de las compañías vinculadas con las operaciones en Malvinas.

La advertencia a Chile

La estrategia también alcanza a los países vecinos que ofrecen apoyo logístico a las actividades económicas desarrolladas en las islas.

Quirno reveló que el tema fue planteado durante una conversación entre Milei y el presidente de Chile. Según explicó, la Argentina cuestionó la asistencia chilena en materia de hidrocarburos, pesca y logística a las empresas que operan en Malvinas.

El comunicado posterior al encuentro, dijo, reconoció la preocupación argentina y abrió una instancia de revisión.

Para el canciller, la posibilidad de condicionar esas decisiones deriva del nuevo peso económico del país. La Argentina necesita del mundo, afirmó, pero el mundo también comienza a necesitar de la Argentina como proveedor confiable de alimentos, gas, petróleo y minerales críticos.

Quirno ratificó el alineamiento geopolítico del Gobierno con Estados Unidos e Israel y la decisión de insertar a la Argentina dentro del bloque occidental.

“Está muy claro con quién comerciamos, cómo comerciamos, de dónde vienen las inversiones y por qué hacemos lo que hacemos”, señaló.

El funcionario también celebró el giro político registrado en varios países latinoamericanos y atribuyó parte de ese movimiento a la influencia regional de Milei. Mencionó los cambios de signo en Bolivia, Honduras, Costa Rica, Colombia, Chile y Perú, y expresó su deseo de que Brasil y México sigan el mismo camino.

“Si uno tiene la mejor casa, pero todo el barrio está lleno de problemas, es mucho más difícil que las inversiones se animen a venir”, graficó.

Quirno sostuvo que la Argentina respalda a los gobiernos regionales que defienden “las ideas de la libertad” y mencionó la asistencia brindada a Bolivia frente a un intento de desestabilización.

“Las negras también juegan y no van a dejar de tratar de voltear lo que se está haciendo de manera incipiente en la región”, afirmó.

El canciller cerró su presentación con un mensaje de continuidad política. Dijo que al Gobierno le queda un año y cuatro meses de mandato, pero se mostró confiado en que contará con otros cuatro años para profundizar las reformas.

Nosotros estamos confiados en que nos quedan cinco años y cuatro meses de gobierno. En ese período vamos a ver cambiada la Argentina de una manera impresionante”, pronosticó.

Aseguró que el equipo nacional se mantiene unido, que conserva vínculos permanentes con los gobernadores y que las alianzas legislativas permitieron acelerar el programa después de las elecciones de 2025.

La Argentina, resumió, comenzó el Gobierno de Milei con apenas el 10% del Senado, el 15% de Diputados y ningún gobernador propio. Pese a esa debilidad inicial, consiguió aprobar la Ley Bases y luego avanzar con la modernización laboral, la inocencia fiscal, la reforma de la legislación sobre glaciares, la Carta Orgánica del Banco Central y distintos acuerdos internacionales.

Para Quirno, el proceso ya construyó cimientos suficientes para resistir las crisis externas y la incertidumbre electoral.

“El cambio a esta altura es irreversible”, sentenció.

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Milei ignoró el reclamo yerbatero y prometió acelerar a fondo: “Abróchense los cinturones”

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Javier Milei llegó por primera vez a Misiones como presidente. Lo hizo para cerrar el 47 encuentro anual del Instituto Argentino de Ejecutivos de Finanzas, ante empresarios y referentes del sistema financiero reunidos en el hotel Loi Suites de Puerto Iguazú. Habló durante una hora, ponderó el “potencial productivo” de la provincia y desplegó una cerrada defensa de su programa económico.

A pocos kilómetros, sin embargo, otra postal atravesaba su visita. Productores yerbateros se concentraron con tractores sobre la ruta nacional 12, en el acceso a las 600 Hectáreas, para reclamar mejores precios para la hoja verde y respuestas frente a una crisis que golpea especialmente a los pequeños agricultores.

Muchos de ellos eran los mismos que tres años atrás habían celebrado el triunfo de Milei con tractores, banderas argentinas y motosierras. Esta vez, la motosierra quedó del otro lado de la protesta. El Presidente no hizo ninguna referencia al reclamo, no pronunció la palabra yerba y tampoco anticipó medidas para una economía regional atravesada por el derrumbe de los precios y la pérdida de rentabilidad.

Su mensaje fue en sentido contrario: no habrá correcciones motivadas por la protesta social ni por el calendario electoral. Habrá más ajuste sobre la política, más apertura económica, nuevas reformas y una profundización del rumbo iniciado en diciembre de 2023.

Yo acá entré por el bronce. Toda mi vida estuve predicando lo que había que hacer. No voy a llegar a este momento para borrar con el codo lo que escribí con la mano”, sentenció.

El contraste quedó expuesto desde el comienzo de la visita. Milei habló ante uno de los auditorios empresariales más importantes del país, mientras sobre la ruta los productores intentaban hacer visible una crisis que ya se siente en toda la cadena yerbatera.

La protesta ocurrió en el mismo territorio que le había dado un respaldo significativo al discurso libertario contra la regulación estatal. En 2023, parte del sector rural recibió con entusiasmo la promesa de eliminar controles, cupos e intermediaciones. Tres años después, productores que acompañaron aquella irrupción reclaman algún tipo de intervención frente a precios que no cubren los costos mínimos de producción.

El Presidente eligió no responder. Aunque abrió su exposición destacando a Misiones como una provincia “con tanto potencial productivo”, no vinculó esa definición con la situación concreta de su principal economía regional.

En cambio, reivindicó la necesidad de separar “el ruido de los fundamentos”, un principio que consideró central para las finanzas y para la conducción del Estado. Dentro de esa lógica, las protestas sectoriales fueron presentadas como parte de la resistencia inevitable de los intereses afectados por las reformas.

“Estamos llenos de gente ruidosa que se queja. Si quieren hacer una omelette, tienen que romper los huevos. Si hay un entramado prebendario, va a patalear. Es así”, afirmó.

Milei dedicó buena parte de su discurso a despejar cualquier expectativa de flexibilización en tiempos electorales. Aseguró que su compromiso es terminar “de una vez y para siempre con la maldita inflación” y que modificar la política monetaria devolvería rápidamente al país a una dinámica de suba de precios.

“No tiene sentido flexibilizar la política monetaria, porque hace doce meses que la base monetaria no cambia. Si cambio la política monetaria y la hago laxa, la inflación la tenemos a la vuelta de la esquina”, advirtió.

También buscó presentar su permanencia en la política como una misión acotada. Recordó que renunció a la jubilación presidencial de privilegio y definió su vínculo con el Estado como “un contrato por cuatro años, con opción a ocho”. Después, aseguró, pretende volver a ganarse la vida en el sector privado.

“Si por un capricho electoral modificara mi forma de actuar, mis conferencias y todo lo que dije durante mi vida pasarían a valer cero. Voy a redoblar la ortodoxia. No voy a cambiar la política hasta derrotar la inflación”, sostuvo.

La credibilidad, dijo, es “la materia prima de las políticas públicas” y fue “poco honrada por la política argentina”. Se presentó como el primer presidente “liberal libertario” de la historia y afirmó que su tarea consiste en sustituir la discrecionalidad por reglas permanentes.

El jefe de Estado destacó el avance de la reforma de la Carta Orgánica del Banco Central, destinada -según explicó- a quitarle al Gobierno la posibilidad de financiarse mediante emisión monetaria. A ese límite sumó la imposición de un “grillete fiscal” para impedir nuevamente el déficit en la administración nacional.

La pretensión excede su mandato. Milei quiere que las reglas fiscales y monetarias condicionen a los futuros gobiernos y reduzcan al mínimo la capacidad de la política para modificar el rumbo económico.

“A largo plazo le ponemos grilletes a la política”, definió.

También anticipó una segunda etapa de la reforma tributaria conocida como Inocencia Fiscal, que describió como una transformación destinada “al ciudadano honesto”, y defendió una mayor apertura comercial.

“No se dejen engañar por los prebendarios a los que les gusta cazar en el zoológico. Esta no es todavía una economía abierta: necesita más apertura”, aseguró.

Para ejemplificarlo, cuestionó las políticas proteccionistas aplicadas a determinados sectores industriales. Mencionó el caso de los neumáticos y sostuvo que, para preservar 920 empleos, los argentinos terminaban pagando cubiertas hasta cuatro veces más caras.

Según Milei, la pérdida de discrecionalidad estatal representa una ganancia directa para las empresas porque evita que las reglas sean modificadas “a mitad del partido”. Incluso comparó la profundidad de su programa con otros procesos históricos: “Ni siquiera los militares se animaron a hacer las reformas que nosotros hicimos”.

El tramo más político del discurso estuvo dedicado a las elecciones de 2027. Milei se mostró convencido de que La Libertad Avanza volverá a imponerse y aseguró que un resultado similar al conseguido en los últimos comicios le permitiría obtener la mayoría en Diputados y quedar a solamente dos senadores del quórum propio en la Cámara alta.

“El año que viene les vamos a ganar, porque dudo que los argentinos sean tan tontos como para querer volver al pasado”, lanzó.

La eventual construcción de una mayoría parlamentaria aparece como la llave para una segunda oleada reformista.

“Si con este Congreso hicimos todas estas reformas, abróchense los cinturones porque ahí van a ver lo que es acelerar a fondo”, adelantó.

La promesa fue acompañada por otra definición terminante: “No vamos a aflojar en la disciplina fiscal”. Milei sostuvo que el objetivo central es quitarle “de una vez y para siempre las cadenas al sector privado” y consolidar un modelo económico que pueda extenderse durante dos períodos presidenciales.

El Presidente calificó a su administración como “la mejor gestión económica de los últimos cien años en la Argentina” y acusó al peronismo y a la oposición de “mover permanentemente el arco” para evitar reconocer los resultados.

Afirmó que entre 2011 y 2023 la Argentina dejó de crecer y sufrió un retroceso de su producto bruto interno por habitante. Frente a ese escenario, aseguró que su Gobierno logró quebrar el techo previo y alcanzar “el PBI per cápita más alto de la historia”.

“Llevamos 27 meses de crecimiento seguido, les guste o no les guste a los corruptos periodistas”, disparó.

Según su interpretación, la economía acumulará un crecimiento cercano al 20 por ciento en cuatro años, por encima del promedio de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos y “quintuplicando” el desempeño argentino de los cien años anteriores.

Al final, efectivamente soy especialista en crecimiento, con o sin dinero”, ironizó.

Milei sostuvo además que su programa redujo diez veces la inflación, bajó la pobreza en 25 puntos y permitió que catorce millones de personas salieran de esa condición. Contrastó esos resultados con los del kirchnerismo, al que responsabilizó de haber hecho caer la economía argentina durante años en los que el mundo crecía.

Afirmó que alrededor de 450 puntos del riesgo país corresponden al “riesgo kuka”, es decir, a la posibilidad que los inversores asignan a una reversión del modelo. Recordó que en 2023 el indicador llegó a ubicarse cerca de los 3.000 puntos y prometió seguir reduciéndolo a medida que se despeje la incertidumbre política.

Milei presentó al Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones como la plataforma de un flujo de capitales “que nunca se vio en el país”. Aseguró que existen proyectos aprobados por 45.000 millones de dólares y otros 150.000 millones pendientes de evaluación.

Las inversiones se concentran, según enumeró, en energía, minería y siderurgia. El Presidente vinculó ese proceso con la posibilidad de que la Argentina recupere peso geopolítico y fortalezca su reclamo de soberanía sobre las Islas Malvinas.

También rechazó que exista atraso cambiario. Señaló que el país registra niveles récord de exportaciones y consumo con superávit de cuenta corriente, y destacó que trece de los quince sectores relevados por el Estimador Mensual de Actividad Económica se encuentran en crecimiento, “el mejor registro en quince años”.

Otro de los ejes fue el mercado laboral. Milei aseguró que la ocupación se mantuvo estable y que durante su administración fueron creados 500.000 puestos de trabajo, “una cifra que no van a ver en ningún lado”.

Cuestionó las mediciones concentradas exclusivamente en el empleo formal y rechazó que el trabajo informal deba ser descartado como una ocupación de menor valor. “No es de calidad robar. Trabajar está bien”, afirmó.

El mandatario sostuvo que el mercado informal ya representaba cerca del 50 por ciento del empleo antes de su llegada al poder y que la creación de puestos no registrados es parte de la reasignación de recursos provocada por el cambio de modelo.

También desestimó la idea de una economía funcionando “a dos velocidades”. Según explicó, quienes utilizan esa definición “no saben nada de equilibrio general”, porque cualquier shock económico genera movimientos diferentes entre sectores, como si la economía fuera “una coctelera”.

La reforma laboral, dijo, busca facilitar que esos nuevos empleos migren hacia la formalidad cuando termine de estabilizarse el escenario político. Incluso aseguró que los salarios informales se encuentran 60 por ciento por encima de los niveles anteriores, lo que interpretó como una señal de funcionamiento del programa.

La mora como costo de la normalización crediticia

Milei también respondió a las advertencias sobre el crecimiento de la mora entre familias y empresas. Sostuvo que el aumento de los incumplimientos es una consecuencia matemática de la expansión del crédito y no una prueba directa del deterioro económico. “Si no prestaran, la mora sería cero”, argumentó.

Según su explicación, el riesgo crediticio bajó y permitió que familias y pequeñas y medianas empresas que antes estaban excluidas comenzaran a calificar para recibir financiamiento. Comparó las críticas al aumento de la mora con cuestionar el crecimiento de los accidentes después de la masificación del automóvil.

Para Milei, se trata de costos propios de una transición. Para una parte de la sociedad, en cambio, son señales del esfuerzo que demanda el programa y de una recuperación que todavía no alcanza de la misma manera a todos los sectores.

La primera visita presidencial de Milei a Misiones dejó así dos escenas simultáneas. Dentro del Loi Suites, empresarios y ejecutivos escucharon una exposición cargada de cifras, promesas de estabilidad y garantías de continuidad. Pese al escenario, hubo pocos y tibios aplausos. Sobre la ruta nacional 12, productores yerbateros que alguna vez vieron en la motosierra una esperanza reclamaron respuestas ante el desplome de sus ingresos.

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Goerling apoyó el rumbo pero encendió una alerta: “Si la gente no siente beneficios, el riesgo de volver atrás siempre va a estar”

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El senador por Misiones Martín Goerling ratificó su respaldo al programa económico del Gobierno de Javier Milei, pero introdujo una advertencia que atravesó buena parte de los debates del encuentro del Instituto Argentino de Ejecutivos de Finanzas en Puerto Iguazú: la estabilidad macroeconómica no alcanzará para consolidar el cambio si sus resultados no llegan a la economía cotidiana.

Hay muchos sectores de la economía que la están pasando muy mal. Hay sectores que realmente no arrancan”, señaló el legislador durante un panel en el que se analizaron las reformas pendientes y la capacidad política de la Argentina para sostenerlas en el tiempo.

Goerling consideró que el país eligió un rumbo que debe mantenerse, aunque advirtió que el deterioro social puede alimentar otro giro del histórico péndulo argentino.

“Si la economía del día a día de la gente no empieza a sentir los beneficios, el riesgo de volver siempre va a estar, y es lo peor que nos puede pasar”, afirmó. 

Para el senador, todavía existe margen para desarrollar incentivos y políticas que permitan reactivar las actividades rezagadas antes de que el malestar se transforme en una demanda de regreso al esquema anterior.

Goerling también explicó su posición en el Senado frente al proyecto conocido como “super RIGI”, luego de que su negativa a firmar el dictamen fuera interpretada como un rechazo a la iniciativa.

“No dije que no al super RIGI. Venimos apoyando todas las reformas del RIGI”, aclaró. Según explicó, su decisión respondió a que todavía no estaban dadas las condiciones políticas para emitir dictamen y llevar el proyecto al recinto con posibilidades reales de aprobación.

El senador sostuvo que varios integrantes de la Cámara alta pretendían introducir modificaciones y que avanzar sin consensos suficientes podía conducir al rechazo de la propuesta. Eso, planteó, habría representado un retroceso mayor que continuar negociando.

“Lo peor que podía pasar era ir al recinto y que se rechazara el proyecto”, remarcó. Además, cualquier modificación obligaría a devolver la iniciativa a la Cámara de Diputados para una nueva revisión.

Entre los puntos en discusión mencionó la incorporación de un porcentaje de Compre Argentino, orientado a dar participación a la industria nacional dentro de los grandes proyectos de inversión. La propuesta evaluada contemplaba un piso del 20 por ciento, aunque persistían diferencias sobre la forma de calcularlo.

El debate consiste en evitar que ese porcentaje quede absorbido exclusivamente por la obra civil y garantizar que incluya bienes transables fabricados en el país. El objetivo es que los megaproyectos no funcionen como enclaves aislados, sino que permitan desarrollar una cadena argentina de proveedores.

Goerling aseguró que el tratamiento continuará y que su intención es construir una mayoría capaz de aprobar la iniciativa. En ese proceso, destacó los aportes realizados por entidades empresariales como la Confederación Argentina de la Mediana Empresa y la Unión Industrial Argentina.

El senador defendió la necesidad de que los cambios estructurales sean aprobados mediante leyes respaldadas por diferentes sectores políticos. Consideró que ese consenso constituye una garantía para las inversiones y reduce la posibilidad de que las reformas sean derogadas ante un cambio de gobierno.

“Cuando se fuerza una ley, después queda a tiro de que, si cambia el gobierno, lo primero que haga sea derogarla porque no le gustó en su momento”, explicó.

Para Goerling, una norma discutida, enriquecida con aportes y sostenida por una mayoría amplia ofrece mayor previsibilidad que una victoria parlamentaria ajustada. Esa lógica, afirmó, debería aplicarse tanto a las reformas económicas como a los cambios institucionales pendientes.

El senador señaló que la reforma del Banco Central será girada a la Comisión de Economía Nacional e Inversión, que preside. Indicó que todavía espera que la Presidencia del Senado remita formalmente el expediente, pero anticipó su acompañamiento.

“Compartimos absolutamente la ley. Va a ser un antes y un después en la Argentina”, aseguró. También incluyó a la reforma previsional entre los grandes debates que deberá afrontar el Congreso, aunque reconoció la dificultad de alcanzar acuerdos en una materia con fuertes consecuencias fiscales y sociales.

Goerling planteó que las condiciones tributarias previstas para las grandes inversiones deberían convertirse, a largo plazo, en la regla general de la economía argentina.

“El RIGI es un régimen especial, pero eso debería ser toda la economía de la Argentina”, sostuvo. Mencionó como referencias una alícuota del 25 por ciento en el impuesto a las Ganancias y menores aranceles para importar bienes destinados a la producción.

Sin embargo, admitió que avanzar hacia ese escenario demandará tiempo después de años de desequilibrios fiscales, inflación y distorsiones acumuladas. En ese camino, insistió en que la reducción de impuestos debe estar respaldada por una disminución del gasto público.

El planteo no quedó limitado a la administración nacional. Goerling sostuvo que las provincias y los municipios también deben revisar sus estructuras y acompañar el esfuerzo fiscal.

En su provincia, el senador puso el foco sobre Ingresos Brutos, los anticipos fiscales y el sistema de pagos a cuenta que se aplica al ingreso de mercaderías. Consideró que ese entramado aumenta los costos, desalienta proyectos y coloca a Misiones en desventaja frente a otras jurisdicciones.

“Tenemos una de las presiones tributarias más altas del país. Ingresos Brutos es totalmente asfixiante y lo único que hace es expulsar la inversión”, cuestionó.

Goerling calificó el pago anticipado de Ingresos Brutos como una “aduana paralela” y afirmó que numerosas inversiones terminan radicándose en Corrientes debido a las diferencias impositivas. Frente a ese cuadro, reclamó que el Gobierno provincial reduzca estructuras y gastos para generar condiciones más competitivas.

“Nadie quiere venir a invertir a Misiones. El Gobierno debería incentivar la inversión para que vengan a invertir a la provincia más linda de la Argentina”, lanzó.

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Herrera Ahuad: “Argentina Federal obligó a LLA a discutir el endeudamiento de las familias”

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Argentina Federal comenzó a mostrar en el Congreso para qué quiere utilizar sus votos: instalar en la agenda nacional problemas concretos que atraviesan a las familias y obligar al oficialismo a discutirlos.

Así lo planteó el presidente del bloque, Oscar Herrera Ahuad, al analizar la apertura del debate parlamentario sobre el sobreendeudamiento de los hogares, luego de la presión ejercida mediante la convocatoria a una sesión especial para el próximo 9 de septiembre.

“La reunión no cayó del cielo”, fue el sentido político que Herrera Ahuad le dio al movimiento producido dentro de la Cámara de Diputados.

El legislador misionero explicó que la Comisión de Presupuesto y Hacienda comenzó a tratar la problemática después de que diferentes bloques avanzaran con el pedido de una sesión especial. “La discusión que se dio ayer en la Comisión de Presupuesto y Hacienda del Congreso de la Nación fue porque tuvieron que convocarla”, afirmó.

Y fue todavía más preciso: “Esa convocatoria no hubiese ocurrido si no estuviese el llamado a la sesión del día miércoles 9”. De “arréglense ustedes” a discutir el problema en el Congreso

Herrera Ahuad marcó el contraste entre la respuesta inicial frente al endeudamiento y la posterior decisión de habilitar el debate parlamentario. “Intentan primero decirte: ‘No, arreglate vos, yo no voy a ayudarte’. Y después, cuando la sociedad comienza a mostrarle los dientes, decir: ‘Miren, este no es un problema entre privados’”, sostuvo.

Para Argentina Federal, allí aparece uno de los principales resultados de la estrategia parlamentaria: convertir un problema que el oficialismo pretendía circunscribir a una relación entre privados en una cuestión que el Estado y el Congreso deben discutir.

“No es una discusión casual, no se confundan”, advirtió Herrera Ahuad.

El diputado rechazó especialmente la idea de que las familias llegaron al sobreendeudamiento simplemente por tomar malas decisiones financieras. Consultado si muchas personas recurrieron a esos préstamos por necesidad, fue categórico: “Estoy convencido que es así”. Y propuso observar en qué se utilizó ese dinero.

“Vos le pedís los tickets de gasto y en los tickets de gasto vas a encontrar el supermercado y pago de servicios. Es así”, señaló.

Herrera Ahuad puso de esa manera el foco sobre una dimensión central del problema: familias que recurrieron al crédito no necesariamente para realizar grandes consumos, sino para sostener gastos de todos los días. “La urgencia de tener que pagar un servicio porque te cortan la luz, porque te cortan el agua, porque tenés que darle de comer a tus hijos, te lleva a esto”, afirmó.

“Los números tienen que cerrar con la sociedad adentro”

Frente a esa situación, Herrera Ahuad dejó una definición que sintetiza la posición que Argentina Federal pretende sostener en las discusiones económicas del Congreso: “Los números tienen que cerrar con la sociedad adentro”.

El planteo busca diferenciar al bloque tanto de una posición de acompañamiento automático al Gobierno como de una oposición basada únicamente en el rechazo.

La estrategia que describió Herrera Ahuad consiste en utilizar la representación parlamentaria para forzar debates, construir mayorías alrededor de problemas concretos y colocar las necesidades de las provincias y de las familias dentro de la agenda nacional.

El endeudamiento aparece como una primera demostración de esa lógica. “Podremos tener o no tener quórum, pero ya hemos ganado mucho”, sostuvo Herrera Ahuad.

¿En qué considera que está ese primer resultado? “Hemos ganado que se interesen en discutir estos temas”, respondió.

De Misiones al Congreso: Argentina Federal prepara una propuesta propia

El bloque no limitará su participación a impulsar el debate. Herrera Ahuad anticipó que Argentina Federal presentará un proyecto nacional para abordar el endeudamiento familiar.

La iniciativa tendrá como punto de partida un proyecto elaborado en Misiones por el diputado provincial Cristian Castro, al que se incorporarán modificaciones para adaptarlo a la realidad del conjunto del país.

“Le pedí autorización, le pedí permiso, lo leí, le agregamos las cosas que hacen lógicamente a lo macro de la República Argentina, saliendo de una provincia”, explicó.

La decisión expresa además una metodología política: tomar experiencias surgidas en las provincias y llevarlas al debate nacional, una de las premisas con las que Argentina Federal busca construir su identidad dentro de la Cámara de Diputados.

Regular no significa pagar las deudas

Herrera Ahuad aclaró también el alcance de la intervención estatal que propone. No se trata, sostuvo, de que el Estado pague las deudas particulares, sino de generar herramientas regulatorias frente a situaciones donde las tasas terminaron llevando a los hogares a condiciones difíciles de afrontar.

“El Estado tiene las herramientas para que estos que te endeudaron con tasas usurarias hoy tengan la posibilidad de decirte: ‘Vamos a pagar de esta manera’”, explicó.

La discusión, para el legislador misionero, pasa por determinar hasta dónde debe permanecer indiferente el Estado cuando existen relaciones económicas profundamente desiguales.

Argentina Federal busca marcar agenda

El episodio del endeudamiento familiar comienza así a funcionar como una definición sobre el papel que Argentina Federal pretende desempeñar en el Congreso.

Herrera Ahuad sostiene que la sola convocatoria a la sesión especial produjo un movimiento: LLA tuvo que abrir las comisiones, comenzar a discutir los proyectos y establecer un cronograma de tratamiento.

El resultado legislativo todavía está abierto. Pero el presidente de Argentina Federal considera que la primera disputa ya produjo un efecto político.

Un tema que era presentado como una cuestión particular entre quienes debían dinero y quienes lo habían prestado ahora forma parte de la agenda parlamentaria.

Y esa es la posición que Herrera Ahuad busca instalar para el nuevo bloque: usar sus votos no solamente para acompañar o rechazar proyectos, sino para obligar al Congreso a discutir los problemas que atraviesan a las familias y llevar la voz de las provincias al centro de las decisiones nacionales.

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