Macri activa su estrategia federal y reordena el PRO con la mira en 2027
Mauricio Macri comenzará la próxima semana una serie de recorridas por el interior del país con el objetivo de reposicionar al PRO y consolidar una estrategia federal en un escenario político atravesado por tensiones internas en la oposición y señales de reconfiguración de alianzas de cara a 2027.
El movimiento marca el primer paso concreto del expresidente tras el relanzamiento del partido en Parque Norte, donde habló de “el próximo paso” como una construcción territorial. La agenda incluye visitas a Chaco y Corrientes el 17 de abril, con reuniones junto a los gobernadores Leandro Zdero y Juan Pablo Valdés, además de encuentros con dirigentes y militantes. “El próximo paso se construye desde cada provincia”, señaló Macri en un comunicado que difundió el PRO Chaco. La actividad en Resistencia contará con la presencia de dirigentes nacionales como, entre otros, el exministro de Trabajo, Ezequiel Sabor, uno de los armadores nacionales; el vicepresidente del CEAMCE Ezequiel Jarvis; el referente local Patricio Amarilla, el expresidente del partido a nivel nacional Humberto Schiavoni; el legislador porteño Darío Nieto; el senador Enrique Martín Goerling; y la diputada correntina Sofía Branbilla.
Antes de esa gira, Macri será uno de los protagonistas centrales de la tradicional cena de la Fundación Pensar, organizada por María Eugenia Vidal, un evento que reunirá a más de 400 dirigentes y que busca volver a posicionar al PRO como un actor clave dentro del tablero opositor.
El trasfondo de estas actividades es más profundo que una simple agenda partidaria. El PRO intenta recomponer su estructura territorial tras el desgaste que dejaron las elecciones de medio término de 2025 y las divisiones internas que fragmentaron su conducción en distritos clave. Provincias como Córdoba y Tucumán aparecen hoy como focos críticos, donde el partido enfrenta procesos de intervención y disputas entre líneas internas que limitan la capacidad de articulación nacional.
En paralelo, el reordenamiento del PRO es observado con atención por sectores de la Unión Cívica Radical, que evalúan escenarios de reconstrucción de un frente opositor más amplio. En Corrientes, el exgobernador Gustavo Valdés ratificó la histórica alianza entre ambos espacios y dejó abierta la puerta a futuras convergencias, aunque advirtió que aún es prematuro hablar de una estrategia nacional consolidada.
El interrogante central sigue siendo el rol que Macri jugará en el próximo ciclo político. Dentro del radicalismo y del propio PRO persiste la idea de que su figura podría volver a ordenar el espacio opositor, especialmente frente al avance de La Libertad Avanza. Sin embargo, el propio expresidente mantiene una postura cautelosa y evita definiciones públicas sobre una eventual candidatura.
Esa prudencia también se refleja en su mirada sobre el gobierno de Javier Milei. Según su entorno, Macri observa con preocupación la coyuntura económica, el clima social y las tensiones políticas que atraviesa la gestión nacional, aunque opta por no emitir críticas directas para evitar profundizar la fragmentación del espacio opositor.
En el Congreso, esa estrategia de diferenciación ya comenzó a tomar forma. El bloque del PRO en Diputados decidió no alinearse automáticamente con el oficialismo en temas sensibles, como la reforma de la Ley de Glaciares o las controversias vinculadas al jefe de Gabinete, Manuel Adorni. La apuesta es construir una agenda propia, con foco en producción, desarrollo tecnológico y propuestas de “segunda generación”, que le permitan al partido recuperar identidad y volumen político.
El escenario que se abre es el de una oposición en proceso de redefinición, donde el PRO busca reconstruirse como fuerza nacional con anclaje territorial, mientras la UCR y otros espacios evalúan posibles convergencias. En ese tablero, Macri vuelve a moverse con una lógica conocida: ganar tiempo, ordenar la estructura y mantener abierta la incógnita sobre su protagonismo futuro.

