MADERA DURA

Nueva herramienta digital del Gobierno para optimizar la industrialización de la madera

Compartí esta noticia !

Con el objetivo de mejorar la planificación industrial, logística y de inversiones en el sector de la madera, el Gobierno nacional presentó una nueva plataforma digital de Visualización Territorial que permite analizar, sobre base cartográfica, la distribución de la materia prima forestal —en particular pino— con datos georreferenciados por estrato etario. La herramienta apunta a fortalecer la toma de decisiones productivas en una de las cadenas estratégicas de la economía regional.

La iniciativa fue anunciada a través de un comunicado de la Secretaría de Agricultura y se enmarca en una estrategia orientada a optimizar la industrialización de la madera, a partir de información precisa sobre la localización, volumen y características de las plantaciones forestales. El desarrollo permite evaluar la disponibilidad de materia prima dentro de radios de búsqueda definidos, una variable clave para el diseño de proyectos industriales y logísticos.

Una herramienta para planificar inversiones y uso industrial de la madera

La plataforma, denominada Aplicación de Visualización Territorial, permite analizar la distribución espacial de la materia prima forestal (especie pino) sobre una base cartográfica interactiva. El sistema muestra la superficie existente por estrato etario, lo que facilita estimar el volumen de madera disponible según la edad de las plantaciones y su potencial destino industrial.

Según detalló la Secretaría de Agricultura, la herramienta fue diseñada para mejorar la planificación de la industrialización de la madera, reduciendo la incertidumbre en la localización de inversiones y aportando información clave para la evaluación de proyectos foresto-industriales. En términos prácticos, el acceso a datos georreferenciados permite anticipar escenarios productivos, analizar la oferta futura de madera y optimizar el uso de los recursos disponibles.

Tres ejes estratégicos: existencias, industria y logística

El sistema aborda tres ejes centrales para el desarrollo foresto-industrial:

  • Dimensión de existencias, que implica el cálculo de la madera disponible en áreas específicas, a partir de la superficie forestada y su clasificación etaria.
  • Planificación industrial, orientada al análisis de la oferta de materia prima según la edad de las plantaciones y su potencial uso industrial, un factor clave para aserraderos, plantas de tableros y otros eslabones de la cadena.
  • Optimización logística y transporte, que evalúa la disponibilidad de materia prima en función de las distancias, un aspecto determinante en la estructura de costos del sector.

Este enfoque integral permite vincular la información productiva con decisiones logísticas, mejorando la eficiencia y la competitividad del entramado foresto-industrial, especialmente en regiones donde la actividad tiene fuerte impacto económico y en el empleo.

Acceso abierto y proyección sectorial

La plataforma está disponible para todos los interesados y puede consultarse en línea a través del enlace Distribución Espacial de la Materia Prima, alojado en el sitio oficial del área de desarrollo foresto-industrial. El acceso abierto refuerza el objetivo de democratizar la información estratégica, facilitando su uso por parte de actores públicos y privados.

En términos de impacto, la herramienta se proyecta como un insumo relevante para decisiones de inversión industrial y logística, así como para la planificación territorial del sector forestal. Al centralizar información georreferenciada sobre una materia prima estratégica como el pino, el sistema busca reducir asimetrías de información y mejorar la eficiencia de toda la cadena de valor.

Compartí esta noticia !

La Feria de la Madera y el Mueble Argentino crece y se consolida

Compartí esta noticia !

Luego del fuerte impacto de su primera edición, la Feria de la Madera y el Mueble Argentino confirmó su realización 2026 y dio una señal clara de madurez institucional y peso económico: el evento se desarrollará del 24 al 27 de septiembre en La Rural de Palermo, el principal predio ferial del país. El cambio de sede marca un salto de escala y posiciona a la industria maderera y del mueble dentro del calendario mayor de los grandes negocios productivos de la Argentina.

Organizada por la Federación Argentina de la Industria Maderera y Afines (FAIMA) junto al Instituto del Mueble Argentino (IMA), la feria volverá a reunir a fabricantes, diseñadores, estudios de arquitectura, interioristas, distribuidores y compradores, en una propuesta que integra industria, diseño, innovación y generación de negocios, con eje en la producción nacional.

La decisión de trasladar el evento a La Rural responde al desempeño de la primera edición, realizada en 2025 en Costa Salguero, que superó las previsiones de asistencia, calidad de expositores y volumen de contactos comerciales. La curaduría de contenidos, el perfil profesional del público y la articulación entre empresas y diseñadores convirtieron al encuentro en una referencia inmediata para el sector forestal–industrial y del mueble.

A diferencia de otras exposiciones multisectoriales, la Feria de la Madera y el Mueble Argentino se presenta como la única en Buenos Aires dedicada exclusivamente a muebles y bienes finales de y con madera diseñados y producidos en el país. La propuesta apunta a mostrar valor agregado, identidad productiva, innovación tecnológica y uso sostenible del recurso forestal, alineando a la industria con las nuevas demandas del mercado y la agenda ambiental.

Uno de los pilares del evento será la tercera edición del Laboratorio Argentino del Mueble, cuya convocatoria abrirá en febrero. Este espacio vincula empresas fabricantes con estudios de diseño para desarrollar productos reales, que luego se exhiben en la feria. Tras el impacto de las ediciones anteriores, el Laboratorio volverá a presentar prototipos que combinan diseño, funcionalidad y eficiencia productiva, con la madera como insumo estratégico y renovable.

“La respuesta fue excelente desde todo punto de vista. Hubo una percepción muy clara de calidad, prolijidad e innovación, y se sentaron las bases para la continuidad de la feria”, afirmó Pablo Bercovich, asesor de FAIMA en el IMA y coordinador de la Feria y del Laboratorio del Mueble Argentino. “El interés de los expositores y del público confirmó que este era un espacio que el sector necesitaba”.

La industria del mueble y la transformación mecánica de la madera atraviesan un escenario complejo, pero sostienen una apuesta estructural al diseño, la capacitación y la incorporación de tecnología como motores de competitividad. Con más de 60.000 empleos directos y fuerte presencia en economías regionales forestales, el sector tiene un potencial significativo para generar valor agregado, exportaciones y sustitución de importaciones.

En ese marco, la expansión de la Feria de la Madera y el Mueble Argentino refuerza una estrategia de largo plazo para dar visibilidad y proyección a una de las cadenas productivas más importantes del país. La edición 2026 incorporará rondas de negocios, actividades de formación, exposiciones temáticas y espacios de networking, consolidando al evento como una verdadera plataforma de inversión, diseño e industria para el complejo foresto–industrial argentino.

Compartí esta noticia !

Mercados de carbono: una oportunidad económica que Argentina puede aprovechar

Compartí esta noticia !

La Mesa Argentina de Carbono puso en el centro de la agenda económica y ambiental un instrumento que puede convertirse en una nueva fuente estratégica de divisas para el país: el Artículo 6 del Acuerdo de París. Según la entidad, su implementación permitiría duplicar y, en algunos casos, quintuplicar el valor de las exportaciones de créditos de carbono, siempre que la Argentina presente su nueva Contribución Determinada a Nivel Nacional (NDC 3.0) ante las Naciones Unidas.

Desde la Mesa sostienen que la NDC 3.0 es la “llave maestra” para integrar al país al mercado internacional de carbono, un sistema que ya moviliza inversiones millonarias en América Latina y otras regiones del mundo. Ese mercado permite que los países exporten reducciones certificadas de emisiones -los denominados ITMOs- a economías que necesitan compensar su huella de carbono.

“La presentación de la NDC 3.0 funciona como prerrequisito para avanzar en la negociación de acuerdos con países compradores bajo el Artículo 6 y es una señal para que el sector privado trabaje en proyectos de inversión para comercializar créditos de carbono al mundo”, explicó Juan Pedro Cano, coordinador de la Mesa Argentina de Carbono.

Un mercado que paga hasta cinco veces más

Argentina cuenta con más de dos décadas de experiencia técnica en el desarrollo de proyectos de carbono, pero hasta ahora sus créditos sólo pueden venderse en el mercado voluntario, que paga valores significativamente más bajos que el mercado regulado bajo el Artículo 6.

“El mercado internacional del Artículo 6 paga entre dos y cinco veces más por crédito de carbono que el mercado voluntario actual. Esto cambia radicalmente la ecuación económica, haciendo viables proyectos de gran envergadura en energía, agro, bosques y residuos que hoy no logran financiarse”, subrayó Cano.

Esa diferencia de precios es clave: mientras el esquema voluntario limita el impacto económico, el acceso al mercado internacional habilita un flujo mucho mayor de inversiones, tecnología y financiamiento para proyectos ambientales de escala.

El Centro Argentino de Ingenieros y la Academia Nacional de Ingeniería estimaron que la Argentina tiene un potencial mínimo de generación de 131,4 millones de créditos de carbono por año, a partir de la producción forestal y agropecuaria, la conservación de bosques nativos y otras actividades certificables.

Con ese volumen, el país podría generar ingresos anuales de entre 1.400 y 3.900 millones de dólares en el mercado internacional, frente a los 788 millones de dólares proyectados si se mantiene exclusivamente el esquema del mercado voluntario.

Para la Mesa Argentina de Carbono, la diferencia representa una oportunidad macroeconómica relevante en un contexto de restricción externa y necesidad de diversificar las exportaciones.

La oportunidad no es teórica. Actualmente, más de 70 países ya incluyeron el Artículo 6 en sus nuevas NDC, y existen más de 100 acuerdos bilaterales bajo el esquema del Artículo 6.2 firmados por más de 60 países.

Entre los principales compradores figuran Japón, Suiza, Singapur, Suecia, Corea y Noruega, mientras que del lado de los vendedores se destacan países de América Latina, África y Asia como Chile, Paraguay, Perú, Costa Rica, Ghana, Kenia e Indonesia.

La Argentina, señalan desde la Mesa, todavía está fuera de ese circuito por no haber presentado su NDC 3.0, lo que impide la firma de acuerdos bilaterales y la participación plena en el mercado regulado.

Según la Mesa Argentina de Carbono, la puesta en marcha del Artículo 6 tendría impactos económicos transversales. Entre ellos, se destacan el ingreso de divisas por exportación de activos ambientales, el acceso a financiamiento y tecnología a tasas más competitivas, y una mejor preparación frente a nuevas barreras climáticas al comercio, como el Mecanismo de Ajuste de Carbono en Frontera (CBAM) de la Unión Europea, que comenzará a regir plenamente en 2026.

Además, el esquema permitiría canalizar inversiones directas hacia provincias con alto potencial forestal, agropecuario y de energías renovables, fortaleciendo un modelo de desarrollo más federal y basado en la valorización del capital natural.

“Desde la Mesa Argentina de Carbono -que agrupa a más de 50 empresas líderes del sector- acompañamos y alentamos a las autoridades a concretar la presentación de la NDC 3.0 para transformar esa intención en una realidad operativa. Argentina tiene el talento y los recursos naturales, tiene todo para ser un proveedor de créditos de carbono a los mercados internacionales que hoy los demandan y que están dispuestos a pagar valores muy por encima del mercado argentino actual. La presentación de la NDC 3.0 es el primer paso para no mirar esta oportunidad desde afuera y pasar a ser protagonistas del mercado global”, concluyó Cano.

Compartí esta noticia !

Coiform alerta: la foresto-industria opera al límite, con plantas a media máquina y costos fuera de control

Compartí esta noticia !

A diferencia de la Federación Argentina de la Industria de la Madera (FAIMA) que detecta “señales de estabilización” tras el derrumbe de la actividad, el Colegio de Ingenieros Forestales de Misiones (COIFORM) eleva una advertencia mucho más severa: la foresto-industria atraviesa una crisis estructural, con plantas operando a menos de la mitad de su capacidad, costos desbordados y pymes al borde del colapso. La diferencia de miradas revela un dilema central para provincias como Misiones: adaptación vía exportaciones o reconstrucción del sistema productivo con políticas públicas y planificación.

El diagnóstico que publica COIFORM es más crudo y territorializado. Según el Colegio, la foresto-industria opera hoy por debajo del 50% de su capacidad instalada y registra caídas de actividad cercanas al 40%, con reducción de turnos, vacaciones anticipadas, líneas paralizadas y riesgo concreto de despidos y cierres de plantas. La paralización de la obra pública nacional aparece como uno de los golpes más duros sobre la demanda, pero el problema de fondo es el brutal descalce entre ingresos y costos.

Entre 2023 y 2025, señala el documento, los ingresos del sector crecieron 124% en dólares, pero los costos estructurales lo hicieron 249% y los costos energéticos más de 600%. La energía eléctrica, los insumos, la logística y los salarios aumentaron muy por encima de los precios de venta, que permanecen prácticamente estancados. 

El resultado es una ecuación asfixiante: aún vendiendo más, muchas empresas ganan menos o directamente pierden dinero

Más de la mitad de los aserraderos pequeños, advierte COIFORM, duda de poder reanudar su actividad por falta de pedidos y previsibilidad.

Este deterioro ya se refleja en la cadena de pagos, con un aumento de cheques rechazados y mayores dificultades para acceder al crédito en un contexto de tasas altas y liquidez escasa. La sobreoferta y los altos inventarios empujan a vender barato para no acumular stock, mientras que el único segmento con algo de dinamismo, el de pallets, opera con pedidos de muy corto plazo y elevada volatilidad.

La diferencia entre FAIMA y COIFORM no está en el diagnóstico básico -ambos reconocen demanda interna débil, costos altos y una “meseta baja” de actividad- sino en el enfoque estratégico. FAIMA describe una industria que se está adaptando: ajusta producción, exporta para sostenerse y busca atravesar el valle de la recesión hasta que la macroeconomía se estabilice. COIFORM, en cambio, advierte que esa adaptación no alcanza si no hay políticas sectoriales, planificación y una agenda de competitividad que evite la pérdida de capacidades productivas.

Para el Colegio de Ingenieros Forestales, la salida no puede quedar librada solo al mercado. Propone una estrategia basada en ingeniería, innovación y bioeconomía: eficiencia productiva y energética, reingeniería de cadenas de valor, certificaciones, diversificación, productos de mayor valor agregado, servicios ecosistémicos y proyectos de carbono. Además, vincula el futuro del sector con una política climática seria y con la defensa de la universidad pública como base de formación, investigación y desarrollo tecnológico.

En una provincia como Misiones, donde la foresto-industria es un pilar del empleo, las exportaciones y la inversión, el momento es crítico. La exportación de pino aserrado le está dando oxígeno al sistema, pero no resuelve el problema de fondo: costos desbordados, mercado interno deprimido y márgenes que no permiten invertir ni modernizarse. El 2026, más que un año de expansión, aparece como un período de resistencia y reorganización.

Compartí esta noticia !

Faima ve “señales de estabilización” en el mercado de la madera

Compartí esta noticia !

En un escenario económico aún complejo para la actividad industrial y la construcción, el sector de la madera comienza a mostrar signos de estabilización, con una leve recuperación respecto a los meses previos y oportunidades concretas vinculadas al comercio exterior, de acuerdo con el último informe elaborado por el asesor de mercado de FAIMA, Gustavo Cetrángolo.

“Durante noviembre y lo que va de diciembre observamos una continuidad en los niveles de actividad registrados en octubre, mes en el que se había dado una pequeña recuperación. Si bien el contexto sigue siendo desafiante, algunos indicadores permiten pensar en una etapa de transición hacia un escenario más previsible”, explicó Cetrángolo.

Según el análisis, las altas tasas de interés, la restricción del consumo y la caída de la obra pública continúan condicionando el desempeño del mercado interno. Los precios de la madera se mantienen prácticamente sin variaciones desde hace más de un año, con un fuerte nivel de competencia comercial que impacta en los márgenes de rentabilidad de las empresas, especialmente en las pymes.

No obstante, el informe destaca que la industria viene mostrando una capacidad de adaptación significativa, adecuando los niveles de producción a la demanda y explorando nuevos canales comerciales. En ese sentido, las exportaciones de madera aserrada de pino crecieron un 30,7% en los primeros once meses de 2025, impulsadas principalmente por la demanda de mercados asiáticos.

“Frente a la debilidad del mercado interno, la exportación se consolida como una herramienta clave para sostener la actividad, reducir costos fijos, asegurar cobranzas y preservar el empleo, aun cuando los márgenes sean ajustados”, señaló el consultor de FAIMA. Este proceso, que históricamente estuvo concentrado en grandes empresas, comienza a incorporar a un mayor número de aserraderos pymes.

El reporte también subraya que la actividad vinculada a la construcción continúa en una ‘meseta baja’, aunque algunos indicadores muestran leves mejoras intermensuales. En paralelo, las expectativas empresarias comenzaron a mejorar hacia el cierre del año, en línea con un escenario financiero algo más estable y una moderación en las tasas de interés.

“Estamos atravesando un punto de inflexión para el sector foresto-industrial. La competitividad sigue siendo un desafío central, especialmente por el fuerte aumento de los costos estructurales, pero también hay oportunidades si se avanza en una agenda que mejore las condiciones macroeconómicas, el acceso al financiamiento y la previsibilidad”, sostuvo Cetrángolo.

Desde FAIMA remarcan que el sector de la madera mantiene un rol estratégico en la industria nacional, con capacidad de generar empleo, valor agregado y divisas, y que será clave acompañar esta etapa con políticas que fortalezcan la competitividad y promuevan la inversión productiva.

“El desafío es grande, pero el sector ha demostrado históricamente una enorme resiliencia. Con reglas claras y una macroeconomía más estable, la industria de la madera tiene condiciones para recuperar dinamismo y proyectarse a largo plazo”, concluyó el especialista.

Variables que condicionan

La industria foresto-industrial argentina, y en particular el complejo maderero, llega al cierre de 2025 en una situación de extrema fragilidad. Tras una leve mejora técnica en octubre, noviembre y lo que va de diciembre consolidaron una “meseta baja” de actividad: se vende algo más que en el peor momento de la recesión, pero no lo suficiente como para recomponer rentabilidad ni aliviar la asfixia financiera que atraviesan los aserraderos y fabricantes.

El principal problema no es la falta total de operaciones, sino su calidad económica. Los precios de la madera se mantienen prácticamente sin cambios desde hace más de un año, pero en un contexto de costos que no dejaron de subir. Para cerrar ventas, muchas empresas se ven obligadas a aplicar descuentos sobre listas, extender plazos de pago y, en algunos casos, recurrir a esquemas informales. El resultado es una competencia feroz por colocar stock, con márgenes mínimos o directamente negativos.

La sobreoferta es otro rasgo del momento. Numerosos aserraderos arrastran altos inventarios de madera, lo que acelera la presión vendedora y empuja aún más los precios a la baja. El único segmento con algo más de dinamismo es el de pallets, aunque con pedidos de muy corto plazo, lo que vuelve al mercado extremadamente volátil e imprevisible.

Este deterioro ya se refleja en la cadena de pagos. En las últimas semanas comenzó a observarse un aumento en los cheques rechazados dentro del sector, una señal temprana de estrés financiero. Aunque todavía no se trata de una crisis generalizada, complica el acceso al crédito en un contexto en el que financiarse es caro y escaso.

La raíz del problema es estructural. En los últimos dos años, los ingresos del sector crecieron con fuerza en dólares, pero los costos lo hicieron mucho más rápido. La energía eléctrica —clave para aserraderos y secaderos— registró aumentos desproporcionados, al igual que los insumos, la logística y los costos laborales. La ecuación es simple y brutal: aun vendiendo más, muchas empresas ganan menos o directamente pierden dinero.

A este cuadro se le suma el calendario financiero de fin de año. El pago de paritarias, aguinaldos y vacaciones llega en el peor momento de liquidez, lo que vuelve especialmente delicada la situación de muchas pymes foresto-industriales.

La construcción, principal demandante de madera, tampoco ofrece un piso firme. Los despachos de cemento y otros indicadores del sector muestran una actividad deprimida, con leves oscilaciones mensuales que no alcanzan para revertir el estancamiento. La obra pública sigue prácticamente paralizada y la inversión privada no logra despegar en un contexto de crédito caro y consumo débil.

En ese escenario, la exportación se convirtió en la principal válvula de escape. Las ventas externas de madera aserrada de pino crecieron con fuerza en 2025, impulsadas por grandes jugadores y, cada vez más, por aserraderos pymes que encontraron en los mercados externos una forma de sostener producción, empleo y flujo de caja. Asia es hoy el gran destino, con precios estables pero bajos, que obligan a resignar margen a cambio de asegurar cobranzas.

Estados Unidos, en cambio, sigue sin traccionar. La débil recuperación de su mercado inmobiliario limita la demanda de productos de mayor valor agregado, como las molduras de pino, cuyas exportaciones continúan en caída. El sector apuesta a una reactivación en 2026, pero por ahora no hay señales claras.

El resultado es un modelo de supervivencia: se exporta para no cerrar, se vende barato para no acumular stock, se ajusta producción y horas trabajadas para no profundizar pérdidas. La industria comenzó a adaptarse a esta nueva normalidad reduciendo turnos y reestructurando plantas, un proceso que probablemente se intensifique el año próximo.

Para provincias como Misiones, donde la foresto-industria es un pilar del empleo, las exportaciones y la inversión, el momento es crítico. La combinación de costos desbordados, demanda interna débil y mercados externos que compran pero no convalidan mejores precios deja al sector en una posición frágil. El 2026 aparece, así, más como un año de resistencia y reorganización que de verdadera recuperación.

Compartí esta noticia !

Categorías

Solverwp- WordPress Theme and Plugin