MADERA DURA

Definen ubicación para el proyecto que busca construir una cuarta planta de celulosa en Uruguay

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Un grupo inversor encabezado por Ignacio Genta, titular de la firma Amberplan, avanza en Uruguay con un proyecto para construir una nueva planta de celulosa que se convertiría en la cuarta del país y que tendrá como uno de sus principales destinos de exportación a la Argentina.

La iniciativa prevé producir unas 144 mil toneladas anuales de papel tisú —insumo clave para papel higiénico, rollos de cocina y servilletas— y demandaría una inversión estimada en 800 millones de dólares, según publicó la revista Forbes Uruguay. El proyecto podría generar cerca de 700 empleos directos durante la etapa de operación.

En diálogo con el medio uruguayo El Observador, Genta señaló que la ubicación se definirá en los próximos meses, aunque adelantó que estaría en la zona centro del país. La elección responde a tres factores estratégicos: disponibilidad de materia prima forestal, acceso al agua y cercanía con Argentina, mercado al que se destinaría una parte relevante de la producción. “Es comercialmente estratégica”, sostuvo el empresario en referencia a la proximidad geográfica.

A diferencia de las actuales plantas instaladas en Uruguay —como las de UPM en Río Negro y Durazno o Montes del Plata en Colonia— que exportan la celulosa como materia prima, el nuevo emprendimiento apunta a procesarla en estado líquido y transformarla directamente en papel tisú dentro del mismo complejo industrial, agregando valor en origen.

Amberplan ya produce papel tisú en su fábrica de Montevideo y trabaja actualmente en el armado del financiamiento internacional. El grupo mantuvo contactos con autoridades del Ministerio de Economía y Finanzas, el Ministerio de Industria, Energía y Minería y distintas intendencias, y evalúa instalarse bajo el régimen de zona franca o como proyecto de interés nacional.

Debate forestal y nuevos proyectos en Uruguay

El anuncio reaviva el debate sobre la expansión del área forestada en Uruguay. La presidenta de la Sociedad de Productores Forestales, Lucía Basso, advirtió semanas atrás que una cuarta planta es viable, aunque sería necesario ampliar la superficie forestal, que actualmente se encuentra “justa” ante otros negocios en marcha. La entidad plantea alcanzar más de 1,5 millones de hectáreas en los próximos cinco años, en un contexto donde la expansión del sector enfrenta resistencias políticas.

En paralelo, el sector forestal uruguayo muestra fuerte dinamismo. La empresa neozelandesa Claymark obtuvo la promoción de una inversión superior a 100 millones de dólares para desarrollar un proyecto forestal. También avanzan iniciativas de Braspine en Rivera, Urufor con una segunda línea de producción y Lumin con una nueva planta en Melo.

Además, en 2024 el grupo japonés Oji Holdings Corporation adquirió unas 41.000 hectáreas forestales en Uruguay por casi 300 millones de dólares. Por su parte, UPM solicitó aumentar en 200 mil toneladas la capacidad de su planta en Fray Bentos, lo que elevaría su producción anual de 1,3 a 1,5 millones de toneladas.

Impacto para Argentina

Para Argentina, el proyecto representa un dato relevante en términos comerciales e industriales. La eventual instalación de una planta con fuerte orientación exportadora hacia el mercado argentino podría incidir en la dinámica del sector papelero local, especialmente en el segmento de papel tisú, en un contexto donde la competitividad industrial y el debate sobre costos estructurales siguen en el centro de la agenda.

La definición sobre la ubicación y el financiamiento se espera para mediados de año. De concretarse, el emprendimiento consolidaría a Uruguay como uno de los principales polos celulósicos de la región y reforzaría su posicionamiento como proveedor estratégico para el mercado argentino.

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De 1 a 10: el salto argentino en el mercado global de carbono

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En apenas tres años, Argentina dio un salto cualitativo en el mercado de carbono. Desde la conformación de la Mesa Argentina de Carbono (MAC) en 2022, el número de proyectos del sector agropecuario y forestal con certificaciones internacionales pasó de una experiencia puntual a un conjunto de diez iniciativas distribuidas en distintas regiones del país.

Los proyectos, desarrollados bajo estándares reconocidos a nivel global como Verra, Cercarbono y el Mecanismo de Desarrollo Limpio (MDL), abarcan actividades de restauración y conservación de bosques nativos, forestación y ganadería regenerativa. En conjunto, muestran que Argentina no sólo posee capital natural, sino también capacidades técnicas, empresariales y financieras para transformar ese potencial en activos financieros de alta integridad.

“El aumento de proyectos certificados demuestra que el sector agropecuario y forestal del país está viendo al mercado de carbono como un mecanismo que complementa la producción sustentable mediante ingresos económicos adicionales. Cada nueva validación internacional confirma que Argentina puede ofrecer créditos de carbono competitivos y de alto impacto al mundo”, señala Juan Pedro Cano, Coordinador de la Mesa Argentina de Carbono.

Una expansión que se acelera

En los últimos meses se registraron nuevos proyectos en el Gran Chaco, la Selva Misionera, las Yungas, el Litoral, la región pampeana y la Patagonia, impulsados por empresas nacionales en alianza con inversores nacionales e internacionales.

La diversidad de proyectos –restauración y conservación de bosques nativos, plantaciones forestales mixtas y ganadería regenerativa– evidencia que el mercado argentino está entrando en una etapa de mayor sofisticación, con propuestas que combinan captura de carbono, protección de la biodiversidad, innovación tecnológica y desarrollo de economías regionales y comunidades locales. Estos proyectos se suman a otros proyectos de carbono de energía, gestión de residuos y transporte certificados en Argentina.

Desarrollo económico y alto impacto a gran escala

Para la MAC, este proceso marca el pasaje a una fase de consolidación y ampliación en la escala territorial. La existencia de múltiples proyectos certificados que abarcan una superficie de casi 1 millón de hectáreas permite generar referencias de calidad, atraer financiamiento y demostrar que las soluciones basadas en la naturaleza pueden integrarse a la producción sin reemplazarla, generando ingresos complementarios y empleo en el territorio.

Además, el avance del sector fortalece la posición del país frente a la inminente expansión de los mercados internacionales vinculados al Artículo 6 del Acuerdo de París, donde la demanda de créditos de alta integridad crece de manera sostenida.

Una oportunidad estratégica

Expertos en la materia estiman que Argentina podría convertirse en un importante oferente global de reducciones certificadas de emisiones si logra brindar mayor previsibilidad normativa y habilitar la comercialización a los mercados internacionales de carbono donde los precios pueden ser entre 3 y 5 veces mayores.

“El mundo necesita créditos de carbono confiables y Argentina está comprobando que tiene recursos naturales, conocimiento y empresas capaces de proveerlos. El desafío ahora es generar las condiciones para escalar”, destaca Cano.

Con más proyectos en cartera y nuevos desarrollos en evaluación, el número de iniciativas certificadas podría triplicarse en el corto plazo, consolidando al carbono como un nuevo vector de inversión productiva, generación de divisas y posicionamiento internacional para el país.

PROYECTOS QUE HOY MUESTRAN EL SALTO ARGENTINO

→ Ganadería

El Proyecto SARA de ganadería regenerativa, articulado por Ruuts junto a Ovis XXI y Anthesis Group, apoya la transición de sistemas ganaderos convencionales a regenerativos, con el objetivo de capturar carbono en más de 400.000 hectáreas de suelos y pastizales de Argentina, Chile y Paraguay.

El Proyecto Patagonia Región Improved Grazing – POA desarrollado por Ruuts junto a Native y Ovis 21, es el primer programa argentino de carbono en pastizales registrado por Verra. Promueve prácticas de manejo holístico para revertir la desertificación, mejorar la salud del suelo y generar una nueva fuente de ingresos para productores ganaderos a través de la captura de carbono en 500.000 hectáreas de la estepa patagónica.

El proyecto Grassland Restoration in the Temperate Grasslands of South America, desarrollado por Boomitra junto a Aves Argentinas y Campo21, promueve prácticas de ganadería regenerativa y manejo del suelo para incrementar el carbono almacenado en casi 30.000 hectáreas de la región pampeana, chaqueña y litoral en Argentina.

→ Conservación de bosques nativos

El Proyecto REDD+ Gran Chaco es impulsado por Vista Energy en la provincia de Salta. Desde 2022, el proyecto evita la deforestación y conserva casi 5.000 hectáreas de monte chaqueño, fortaleciendo al mismo tiempo la biodiversidad y el desarrollo local en una de las regiones forestales más relevantes de Sudamérica.

→ Restauración de bosques nativos

El Proyecto Selva Paranaense Vida Nativa impulsado por Nideport en la provincia de Misiones abarca más de 22.800 hectáreas de Selva Misionera (Bosque Atlántico). Combina conservación de biodiversidad, empleo local e innovación tecnológica para el monitoreo, contando con el reconocimiento CCB Gold por parte de Verra.

→ Plantaciones forestales mixtas

El proyecto Santo Domingo es una iniciativa de forestación mixta de GMF Latinoamericana y Novartis en la provincia de Corrientes. Es uno de los antecedentes más relevantes del mercado argentino, siendo el primer proyecto forestal en Argentina y contando con más de 15 años de implementación en 3.400 hectáreas.

El proyecto Unitán afforestation and reforestation of grazing lands de UNITAN impulsa plantaciones forestales en antiguas tierras ganaderas, alcanzando casi 2.500 hectáreas en Chaco y Formosa. Cuenta con casi 10 años de implementación, integrando producción y captura de carbono.

El proyecto Mixed afforestation with native and non-native species in Argentina es una iniciativa de forestación mixta desarrollada por Cambium Earth junto a Pomera Maderas en Corrientes. Iniciado en 2022, abarca casi 1.000 hectáreas y busca capturar carbono mediante nuevas plantaciones que combinan especies nativas y exóticas bajo estándares verificados por Verra.

El proyecto Silvopastoral Afforestation in Pampa-1 de Cambium Earth junto a Pomera Maderas en Buenos Aires, combina forestación con producción ganadera en 95 hectáreas y cuenta con certificación de Cercarbono.

También liderado por Vista, el proyecto Afforestation with native and exotic species of degraded lands in northeast, Argentina busca capturar carbono en tierras degradadas por la agricultura y ganadería mediante una plantación mixta de más de 3.300 de hectáreas en la provincia de Salta.

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El acuerdo UE-Mercosur instala un nuevo escenario para la industria de la madera

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La firma del Acuerdo de Asociación entre la Unión Europea (UE) y el Mercosur, se concretó el pasado 17 de enero, en Asunción, Paraguay. Establece una zona de libre comercio de más de 700 millones de consumidores, al mismo tiempo que introduce un inédito marco normativo en materia de sostenibilidad y cooperación técnica. Para el bloque Mercosur, el acuerdo implica el acceso preferencial al 92% de sus exportaciones hacia el mercado europeo. La UE logrará la eliminación progresiva de aranceles para el 91% de sus bienes industriales, señala un documento de la Asociación de Empresarios Metalúrgicos de la República Argentina.

Desgravación arancelaria: el horizonte de la forestoindustria

El sector de la madera y el mueble se posiciona como uno de los protagonistas de este acuerdo. Actualmente, los productos madereros del Mercosur enfrentan estructuras arancelarias que limitan su competitividad en Europa frente a proveedores de Europa del Este o el Sudeste Asiático.

Con la entrada en vigor del tratado, se prevé una eliminación gradual de los derechos de importación, que en ciertos productos de valor agregado (como muebles de diseño o paneles compensados) actualmente oscilan entre el 2% y el 10%. Esta ventana de oportunidad permite a las PyMEs regionales proyectar exportaciones de productos acabados, superando la histórica dependencia de la exportación de materia prima bruta.

El desafío de la trazabilidad y el Reglamento EUDR

La apertura de mercados viene acompañada de una exigencia técnica rigurosa: el cumplimiento del Reglamento de la UE sobre Productos Libres de Deforestación (EUDR).

Para la industria maderera del Mercosur, esto implica que cada metro cúbico exportado deberá contar con certificados de geolocalización que garanticen que su origen no proviene de tierras deforestadas después de diciembre de 2020. Si bien esto representa una barrera de entrada técnica para los productores informales, se convierte en un sello de calidad competitiva para las empresas que ya han invertido en certificaciones internacionales (como FSC o PEFC), posicionando a la región como un proveedor estratégico de biomasa y madera sostenible bajo estándares globales.

Modernización tecnológica y el efecto “catch-up”

El impacto para la industria del mueble será ambivalente. Por un lado, la reducción de aranceles para la importación de maquinaria de última generación y bienes de capital de origen europeo (especialmente de Alemania e Italia) facilitará la reconversión tecnológica de las plantas locales. Esto es crítico para mejorar la productividad y el acabado de los muebles regionales.

Sin embargo, la industria local deberá enfrentar la competencia de productos terminados europeos de alta gama que ingresarán con aranceles decrecientes. El éxito del sector dependerá de la capacidad de respuesta de las cámaras empresariales para aprovechar los programas de cooperación técnica y financiamiento que el acuerdo prevé para la transición productiva.

La perspectiva europea: entre la oportunidad de mercado y el blindaje ambiental

Mientras en el Mercosur el debate se centra en la competitividad, en los principales centros industriales de la UE (Alemania, Italia, Francia), las entidades representativas del sector ‒como CEI-Bois (Confederación Europea de Industrias de la Madera) y EFIC (Confederación Europea de Industrias del Mueble)‒ mantienen una postura de “optimismo vigilante”.

  1. Seguridad de suministros y materias primas críticas: Para la industria europea, el acuerdo es una pieza clave para diversificar sus fuentes de suministro. En un contexto de tensiones geopolíticas, la UE busca reducir su dependencia de mercados asiáticos. Las cámaras europeas ven al Mercosur como un proveedor de biomasa y madera certificada de escala industrial, esencial para cumplir con los objetivos del Green Deal europeo que exige sustituir materiales fósiles por renovables en la construcción y el mobiliario.
  2. Exportación de tecnología, el renovado rol de EUMABOISLa industria de la maquinaria para la industria de la madera (representada por Eumabois) es una de las más entusiasmadas con la firma del acuerdo. La eliminación de aranceles en el Mercosur para bienes de capital permite a los fabricantes europeos (especialmente italianos y alemanes) volver a consolidar su liderazgo tecnológico en la región. Para ellos, el acuerdo significa la posibilidad de recuperar la iniciativa en el mercado sudamericano donde hoy enfrentan una fuertísima competencia china. No se trata solo de vender máquinas, sino de establecer sus estándares técnicos y digitales como la norma a seguir en las fábricas del Mercosur.
  3. El “Level Playing Field” y la propiedad intelectual, estandartes de la sostenibilidad como “barrera” competitiva: Una de las mayores preocupaciones europeas ha sido históricamente la protección de diseños y la lucha contra la falsificación. El acuerdo firmado el 17 de enero incluye capítulos robustos sobre propiedad intelectual. Las cámaras europeas de diseño de muebles ven esto como una victoria, ya que les permite exportar productos de alto valor añadido con la garantía de que sus diseños industriales estarán protegidos legalmente en los cuatro países del bloque sudamericano.

Es importante destacar que, a diferencia de otros sectores, las entidades madereras europeas no temen a la competencia del Mercosur, siempre y cuando se aplique estrictamente el Reglamento EUDR. Su visión es clara: solo entrará al mercado común aquello que demuestre trazabilidad total. Esto “nivela el campo de juego” (el famoso level playing field), asegurando que las empresas europeas ‒que ya operan bajo costos ambientales altos‒ no se vean desplazadas por madera de origen incierto.

Implicancias para la industria de la madera del Acuerdo UE-Mercosur

Para la industria de la madera y el mueble, este acuerdo no solo reduce aranceles, sino que redefine las reglas de sostenibilidad y modernización tecnológica para los próximos veinte años.

  • La madera como vector de sostenibilidad y el reto de la trazabilidad. El acuerdo establece un marco de “cero arancel” para una vasta gama de productos de madera, pero la apertura no es un cheque en blanco. La UE ha dejado claro que el acceso al mercado común está intrínsecamente ligado al cumplimiento del Reglamento EUDR. Para los productores del Mercosur, la industria ya no se mide solo en metros cúbicos o calidad de fibra, sino en datos de geolocalización. Las cámaras empresarias europeas, como CEI-Bois, ven en este acuerdo una oportunidad para asegurar un flujo constante de madera de rápido crecimiento proveniente de Sudamérica, esencial para la bioeconomía europea, siempre que se garantice la ausencia de deforestación mediante sistemas de certificación robustos.
  • Transformación del sector del mueble: diseño y protección intelectual. El impacto en el sector del mueble presenta una dualidad técnica. Mientras que el Mercosur se beneficia de la eliminación de gravámenes para exportar mobiliario de madera maciza, la industria europea ‒liderada por la EFIC‒ celebra la armonización de estándares de Propiedad Intelectual. Esto protege los derechos de diseño industrial europeo en suelo sudamericano, fomentando una competencia basada en el valor añadido y no solo en el costo de materiales. Por otro lado, la reducción de aranceles para componentes y herrajes europeos permitirá a los fabricantes locales del Mercosur elevar el estándar de calidad de sus terminaciones, cerrando la brecha de calidad percibida en mercados internacionales.
  •  Bienes de capital, la carrera por la eficiencia productiva. Un componente crítico del acuerdo es la facilitación del comercio de maquinaria. Entidades como Eumabois han señalado que la eliminación de barreras técnicas y arancelarias para bienes de capital permitirá a las plantas de Argentina, Brasil, Uruguay y Paraguay acceder a tecnologías de Industria 4.0, centros de mecanizado CNC y sistemas de secado inteligente de origen europeo. Esta transferencia tecnológica es vista como el motor de un efecto “catch-up” (convergencia), donde la industria del Mercosur podrá procesar sus recursos forestales con la misma eficiencia técnica que sus pares nórdicos, aumentando la productividad por empleado y reduciendo el desperdicio de material.

El impacto país por país

 – Argentina: El sector de madera sólida en la región mesopotámica ve una puerta abierta para divisas. Sin embargo, el gran reto es la infraestructura logística. El impacto será positivo si se logra acoplar la oferta con los estándares de sostenibilidad europeos, pero negativo si la burocracia interna frena la agilidad de los certificados de exportación.

– Brasil: Posee la mayor escala del bloque. El impacto es netamente positivo en términos de volumen de exportación de tableros y celulosa. El desafío negativo reside en la fiscalización extrema que recibirá por parte de las ONGs y cámaras europeas sobre la cadena de custodia, lo que elevará los costos de auditoría interna.

– Uruguay: Con una industria forestal ya muy alineada a estándares internacionales, el impacto es de consolidación. El país se posiciona como el “puerto verde” de entrada de inversiones para CLT (madera laminada cruzada). El riesgo es la alta competitividad del mercado europeo que exigirá una especialización aún mayor en productos de ingeniería.

– Paraguay: El acuerdo actúa como un catalizador para la formalización. El impacto positivo será la llegada de capitales para reforestación comercial. El lado negativo es la vulnerabilidad de la pequeña industria del mueble artesanal, que podría verse desplazada por productos industriales importados si no se inicia un plan de reconversión técnica inmediato.

Un acuerdo que reconfigura el mapa del mercado global

El Acuerdo de Asociación UE-Mercosur, firmado tras años de negociación, busca crear una de las mayores zonas de libre comercio del mundo. Potenciará el intercambio comercial, eliminando aranceles en más del 90% del comercio bilateral.

Aspectos clave del acuerdo (actualizado a 2026):

  • Alcance comercial: Liberaliza el 91% de las importaciones del Mercosur desde la UE (especialmente autos, químicos, maquinaria) y el 92% de la UE desde el Mercosur (agroalimentos).
  • Desgravación: La UE eliminará aranceles al 82% de las exportaciones del Mercosur, con un 70% de desgravación inmediata.
  • Beneficios para el Mercosur: Mayor acceso de productos agrícolas (soja, carne, maíz) al mercado europeo.
  • Sostenibilidad y medio ambiente: Incluye el cumplimiento del Acuerdo de París y compromisos contra la deforestación.
  • Situación actual: El Consejo de la UE autorizó la firma a principios de 2026, iniciando la fase de ratificación, aunque persiste el debate político y técnico, con el- Parlamento Europeo solicitando un dictamen al Tribunal de Justicia de la UE sobre su validez jurídica

Más de un cuarto de siglo de negociaciones

El acuerdo entre la Unión Europea (UE) y Mercosur es el resultado de más de 25 años de negociaciones. Tras un principio de acuerdo alcanzado en 2019 y revisado posteriormente, los textos finales quedaron cerrados en diciembre de 2024. A comienzos de este año, el Consejo de la UE autorizó formalmente su firma, lo que marca el inicio de la fase de ratificación.

“El tratado es un acuerdo mixto, con dos pilares: el comercial regula el comercio de bienes y servicios, el acceso a los mercados y a la propiedad intelectual. Y el político y de cooperación, que abarca el diálogo institucional, la sostenibilidad y la cooperación. Esta estructura es clave porque determina cómo y cuándo puede aplicarse”, explica un análisis realizado por el reconocido estudio legal Marval, O’Farrell & Mairal.

El acuerdo prevé una liberalización progresiva:

  • La UE eliminaría aranceles para aproximadamente el 92 % de las importaciones provenientes del Mercosur;
  • El Mercosur haría lo propio con cerca del 91 % de las importaciones desde la UE.

“El sistema incluye plazos de transición, cuotas y mecanismos de protección para productos sensibles. Se verían directamente alcanzados los sectores agroindustriales, alimentos, bebidas, manufacturas e industria”, señala el estudio.

Por otra parte, el capítulo de propiedad intelectual es uno de los componentes técnicos más relevantes. Establece, por primera vez, un marco bilateral estructurado que cubre derechos de autor y derechos conexos, marcas, diseños industriales, patentes, variedades vegetales, indicaciones geográficas, secretos comerciales y medidas de observancia civil, administrativa y en frontera. El acuerdo prevé la protección recíproca de indicaciones geográficas (IG), contempla reglas de coexistencia con marcas y derechos preexistentes, evitando afectaciones automáticas.

El análisis de Marval, O’Farrell & Mairal recuerda que para que el acuerdo tenga efectos reales, aún deben cumplirse varias etapas:

  • Firma formal del tratado;
  • Aprobación del Parlamento Europeo;
  • Decisión de conclusión del Consejo de la UE;
  • Ratificación por los parlamentos de todos los Estados miembros de la UE;
  • Ratificación individual por Argentina, Brasil, Paraguay y Uruguay;
  • Aprobación del tratado por el Congreso Nacional de cada Estado Parte del Mercosur;
  • Depósito del instrumento de ratificación ante la Secretaría del Mercosur;
  • Entrada en vigencia individual del tratado para cada Estado Parte del Mercosur, a medida que se completen las ratificaciones y se efectúe el depósito correspondiente.

“Solo cuando se cumplan estos pasos podrá entrar en vigencia. En el mejor escenario, podría aplicarse de forma provisional y parcial, limitada a materias de competencia exclusiva de la UE”, indica el análisis. Y puntualiza que el Parlamento Europeo remitió el acuerdo al Tribunal de Justicia para que evalúe la compatibilidad con la normativa comunitaria.

En el caso de Argentina, será necesaria, además, una adecuación normativa interna, incluida la legislación en materia de propiedad intelectual. A través del Decreto 24/2026, publicado en el Boletín Oficial el 19 de enero de 2026, el Poder Ejecutivo Nacional convocó a sesiones extraordinarias para tratar el proyecto de ley que ratifica el Acuerdo de Libre Comercio entre el Mercosur y la Unión Europea, formalizando así el comienzo de su etapa de internalización legislativa. “Hoy, el acuerdo no genera derechos ni obligaciones exigibles. Su relevancia está en lo que puede producir si se ratifica: cambios estructurales en comercio, inversión y en la gestión estratégica de la propiedad intelectual entre los países de ambos bloques”, concluye el estudio.

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Argentina se moviliza para relevar datos de la industria forestal en el país

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La Facultad de Ciencias Forestales de la Universidad Nacional de Misiones (UNaM), en alianza con la Federación Argentina de la Industria Maderera y Afines (FAIMA), lanzó la Encuesta Forestindustrial Semestral, una iniciativa del Observatorio de Monitoreo de la Industria de la Madera y del Mueble.

Creado para suplir la histórica falta de datos estadísticos actualizados y confiables del sector forestal y de la industria de la madera en la Argentina, el observatorio tiene como objetivo fortalecer el análisis, la planificación y la toma de decisiones en los ámbitos productivo, académico y gubernamental.

La encuesta relevará información estratégica sobre la estructura productiva de las industrias, el consumo y origen de la materia prima, la capacidad instalada, el nivel de actividad, la adopción tecnológica, el empleo, las certificaciones, los mercados y los principales desafíos que enfrenta el sector. El relevamiento se realizará de manera semestral y los resultados se publicarán aproximadamente dos meses después de finalizada la recolección de datos, a través del Boletín Forestindustrial Semestral.

La iniciativa forma parte de una acción conjunta de la Universidad de Misiones y de instituciones forestales y madereras de las regiones de Misiones y Corrientes. Además de respaldar políticas públicas y la competitividad del sector, el observatorio promueve la cooperación institucional y la formación profesional, involucrando a estudiantes y graduados en tareas de recolección y análisis de datos.

Todas las empresas que trabajan con madera en la Argentina fueron invitadas a participar. La información será tratada de manera confidencial y utilizada exclusivamente con fines estadísticos, garantizando datos que aporten valor al conjunto del sector.

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Industria maderera en alerta: caída interna, costos en alza y exportaciones como único salvavidas

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La Federación Argentina de la Industria Maderera y Afines (FAIMA) trazó un balance 2025 atravesado por un escenario desafiante para las PyMEs del sector: caída del mercado interno, aumento de costos productivos y financieros, y mayores exigencias para sostener la actividad.

Según el monitoreo mensual que la entidad realiza desde marzo, muchas empresas debieron adecuar turnos y niveles de producción frente a una demanda que no logró recomponerse durante el año. En ese contexto, las exportaciones funcionaron como una herramienta clave para mantener en marcha las plantas, preservar capital de trabajo y sostener el empleo.

“El sector atravesó una combinación muy compleja de caída de la demanda e incremento de costos productivos y financieros, que obligó a las empresas a ajustar su funcionamiento y buscar en las exportaciones una alternativa para sostener la actividad”, señaló el ingeniero Gustavo Cetrángolo, autor del informe mensual de FAIMA.

Distintos relevamientos sectoriales coinciden en que la rentabilidad se vio afectada principalmente por factores externos a las plantas, como logística, energía, presión impositiva y financiamiento, más que por cuestiones de eficiencia interna.

Un 2026 de transición

Las perspectivas para 2026 muestran un escenario de transición. Analistas anticipan una posible recuperación con comportamientos heterogéneos entre rubros, en un marco de mayor competencia y reconfiguración de mercados.

Para la industria, el desafío será profundizar la modernización tecnológica, mejorar la productividad y fortalecer el abastecimiento de materia prima mediante forestaciones propias o acuerdos de largo plazo.

“Para que la transformación alcance a la mayor parte del entramado productivo será fundamental que el mercado recupere dinamismo y que existan condiciones de financiamiento adecuadas”, señalaron desde FAIMA.

Exportaciones como sostén operativo

Durante 2025 se observó un crecimiento relevante en varios segmentos. Las ventas externas de láminas más que se duplicaron respecto al año anterior, mientras que la madera aserrada de pino registró incrementos significativos, con Asia como principal destino.

En un contexto de recesión doméstica, muchas firmas priorizaron volumen y continuidad operativa, aun resignando margen, con el objetivo de reducir costos fijos, asegurar cobranzas y preservar puestos de trabajo.

Avances en calidad y valor agregado

En paralelo a la coyuntura, el sector avanzó en iniciativas estratégicas. Entre ellas, la implementación de la norma IRAM 9670 para madera de uso estructural —ya vigente para pino, eucalipto y araucaria— y el acompañamiento a aserraderos que trabajan en procesos de clasificación y certificación.

FAIMA impulsará además capacitaciones específicas, instructivos técnicos y articulación con laboratorios para ampliar la oferta de productos normalizados, con el objetivo de ofrecer soluciones confiables a arquitectos, ingenieros y desarrolladores.

Más información para decidir mejor

Otro hito del año fue la puesta en marcha del Observatorio de Monitoreo de la Industria de la Madera y del Mueble, desarrollado junto a la Facultad de Ciencias Forestales de la Universidad Nacional de Misiones. La iniciativa busca generar datos continuos y confiables que fortalezcan la competitividad y aporten insumos tanto al sector privado como al diseño de políticas públicas.

Desde la entidad remarcaron que la participación empresaria será clave para consolidar esta herramienta. Para cerrar, el ingeniero Gustavo Cetrángolo explicó que “la rentabilidad de muchas PyMEs se vio afectada principalmente por factores externos a las plantas, mientras el mercado interno no logró recomponerse”.

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