MADERA DURA

Paraguay forestal: arranca la primera planta de celulosa y suma inversiones por USD 200 millones

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La industria forestal sudamericana sumó un nuevo jugador de peso. Paraguay inició formalmente las obras vinculadas a la futura planta de celulosa de Paracel, un megaproyecto industrial emplazado en Paso Horqueta, departamento de Concepción, que busca transformar la matriz productiva del país y posicionarlo dentro del mapa global de la pasta celulósica.

El proyecto ya es considerado la mayor inversión privada en la historia paraguaya. Según informó la compañía, las etapas preliminares ya demandaron desembolsos superiores a los 1.500 millones de dólares, concentrados principalmente en plantaciones forestales, adquisición de tierras, desarrollo logístico y programas socioambientales.

El acto oficial contó con la presencia del presidente de Paraguay, Santiago Peña, autoridades gubernamentales, representantes del Banco Interamericano de Desarrollo y directivos de la empresa. Allí se confirmó además el desembarco del Grupo Sudati, uno de los principales fabricantes brasileños de contrachapados, que invertirá otros 200 millones de dólares en el polo industrial forestal impulsado por Paracel.

El CEO de Paracel, Flavio Deganutti, detalló que la empresa ya posee más de 203.000 hectáreas propias y logró forestar más de 100.000 hectáreas durante los últimos siete años, equivalentes a unos 110 millones de árboles plantados. Todo el esquema forestal cuenta con certificación FSC, uno de los estándares internacionales más exigentes en sustentabilidad y manejo responsable de bosques.

La dimensión del proyecto refleja el creciente atractivo que Paraguay comenzó a generar para las industrias forestales y de celulosa de la región. El país combina ventajas fiscales, disponibilidad de tierras, costos energéticos competitivos y una ubicación estratégica dentro del corredor logístico sudamericano.

Actualmente, la compañía ya emplea de manera directa a más de 1.200 trabajadores. Según precisaron sus autoridades, el 95% de la plantilla es paraguaya y cerca del 70% corresponde específicamente al departamento de Concepción, una de las regiones históricamente más postergadas del norte del país.

La incorporación del Grupo Sudati amplía todavía más la escala del emprendimiento. La firma brasileña prevé generar más de 2.000 puestos de trabajo directos durante los próximos cinco años y desarrollar junto a Paracel unas 30.000 hectáreas forestales adicionales.

Las obras iniciadas corresponden a infraestructura considerada crítica para el funcionamiento futuro del complejo industrial: un puerto fluvial, líneas de transmisión eléctrica y caminos de acceso. Se trata de piezas clave para una industria que dependerá fuertemente de la logística exportadora y del abastecimiento energético de gran escala.

Según explicó Deganutti, la construcción de la planta industrial de celulosa comenzaría en 2027, mientras que la primera fase operativa entraría en funcionamiento hacia 2028. El proyecto apunta a convertir a Paraguay en exportador relevante de pasta celulósica, un mercado dominado actualmente por Brasil, Uruguay y Chile dentro de América del Sur.

El financiamiento internacional también empieza a consolidarse. El representante del Banco Interamericano de Desarrollo en Paraguay, Alonso Chaverri Suárez, confirmó que BID Invest aprobó un préstamo de hasta 165 millones de dólares para financiar parte de las obras de infraestructura vinculadas al proyecto.

Para el gobierno paraguayo, la iniciativa representa mucho más que una inversión industrial aislada. Santiago Peña afirmó que Paracel constituye “uno de los grandes capítulos de la historia del Paraguay” y destacó especialmente su potencial para impulsar el desarrollo económico del norte del país.

El avance del proyecto también genera atención en la región, particularmente en provincias argentinas con fuerte perfil forestal como Misiones y Corrientes. La aparición de un nuevo polo celulósico regional podría modificar flujos logísticos, dinámicas de exportación y competencia por inversiones forestales en el Mercosur.

En Misiones, donde históricamente existieron debates alrededor de la industrialización forestal y la posibilidad de avanzar hacia una gran planta de pasta celulósica, el proyecto paraguayo aparece como un movimiento estratégico de alto impacto. Paraguay logra avanzar en un segmento industrial de enorme escala que requiere estabilidad macroeconómica, acceso a financiamiento internacional y previsibilidad de largo plazo.

El escenario regional muestra además un renovado interés global por los productos derivados de la madera y la celulosa, impulsado por la transición energética, la demanda de biomateriales y el crecimiento de industrias vinculadas al packaging sustentable.

La apuesta paraguaya se inscribe justamente en esa tendencia. La combinación de forestación masiva, infraestructura logística y procesamiento industrial busca convertir al país en un proveedor competitivo dentro del mercado global de celulosa, uno de los sectores más dinámicos del comercio forestal internacional.

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FAIMA lanza el Instituto de la Construcción con Madera

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La Federación Argentina de la Industria Maderera y Afines (FAIMA) oficializó el lanzamiento del Instituto de la Construcción con Madera (ICM). Este nuevo espacio institucional nace con el objetivo estratégico de impulsar, modernizar y consolidar el uso de la madera en la arquitectura y la construcción sustentable a lo largo de todo el territorio nacional.

Ante los desafíos globales del cambio climático y la necesidad de una transición hacia un modelo de desarrollo carbono neutral, el ICM surge como el actor clave para posicionar a la madera como un material competitivo, de vanguardia y ambientalmente responsable.

El Instituto de la Construcción con Madera asume un rol federal y se vinculará con empresas, universidades, organismos públicos y estudios de arquitectura. El propósito de esta red es dinamizar el desarrollo comercial del sector e integrar la cadena de valor forestoindustrial con las demandas actuales de la construcción.

“La creación del ICM representa un salto cualitativo para nuestra industria. No se trata solo de promover un material, sino de transformar la matriz constructiva argentina hacia un modelo más eficiente y sustentable, donde la madera sea protagonista”, señalaron las autoridades de FAIMA.

Para cumplir con su misión, el ICM difundirá información sobre la actividad y desplegará una agenda enfocada en la gestión institucional y la incidencia técnica. En ese sentido, buscará vincularse de manera directa con ministerios nacionales y provinciales, cámaras sectoriales, universidades, estudios de arquitectura, desarrolladores inmobiliarios y organismos multilaterales de crédito.

Así, el instituto tendrá participación activa en mesas de trabajo y foros clave para la actualización de normativas técnicas que faciliten y regulen el uso de la madera en la obra pública y privada. También colaborará con la estandarización técnica de los materiales y promoverá formación profesional y técnica en construcción con madera, junto al equipo de Arquitectura de FAIMA.

Con este lanzamiento, FAIMA reafirma su compromiso con el desarrollo sostenible del país y apuesta por la innovación y la profesionalización de un sector con un enorme potencial generador de empleo y valor agregado en todas las provincias argentinas.

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Linor SRL paraliza su actividad y profundiza la crisis forestoindustrial en Misiones

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La crisis que venía golpeando desde hace meses al sector forestoindustrial misionero sumó un nuevo capítulo de fuerte impacto social y económico. El aserradero Linor SRL, una de las principales industrias madereras del sur de Misiones y referente regional en la fabricación de pallets, habría decidido cesar definitivamente sus operaciones en Azara, dejando a unas 130 familias atrapadas en una profunda incertidumbre laboral.

La situación derivó en una protesta frente a la planta industrial, donde trabajadores bloquearon los accesos para impedir el retiro de maquinaria ante el temor de un posible vaciamiento que complique el cobro de salarios adeudados e indemnizaciones.

El secretario general del Sindicato de Obreros de la Industria Maderera de Posadas, Agustín Báez, confirmó que la empresa comunicó su imposibilidad de continuar operando en el actual contexto económico y financiero.

“La empresa hoy manifestó que va a cerrar. Para ellos ya no es más viable”, sostuvo el dirigente sindical, quien además explicó que el gremio venía monitoreando el deterioro de la firma desde hacía al menos dos años.

Según detalló Báez, Linor SRL arrastraba atrasos salariales, deudas previsionales y una marcada caída de actividad. En las últimas semanas, parte del personal había sido enviado de vacaciones pendientes mientras dentro del predio industrial comenzaron movimientos de maquinaria que despertaron alarma entre los empleados.

“Mientras estaban de vacaciones se empezaron a sacar máquinas. Nosotros vinimos a constatar y faltaban tres. Después cargaron dos máquinas arriba de un camión para sacar y ahí los trabajadores reaccionaron”, relató.

A partir de ese episodio, los empleados decidieron instalarse en los portones de acceso para impedir nuevas salidas de equipamiento hasta contar con garantías respecto al pago de las obligaciones laborales. El sindicato acompañó la medida de fuerza y sostuvo una vigilia durante toda la noche frente a la planta.

“Anoche les dimos una ayuda para que hagan vigilia porque era preocupante que empiecen a sacar las máquinas”, explicó Báez.

Durante la jornada, el propietario de la empresa se presentó en el lugar junto a integrantes de su familia, abogados y representantes del Ministerio de Trabajo, en medio de negociaciones para intentar encauzar el conflicto y evaluar alternativas para los trabajadores afectados.

De acuerdo con el gremio, la firma adeuda actualmente tres quincenas además de vacaciones pendientes. Paralelamente, trascendió que avanzaría hacia una presentación formal de quiebra.

“Sabemos que va a presentar quiebra. Ahora pusimos nuestro abogado a disposición y vamos a ver qué pasa”, señaló el dirigente sindical.

La caída de Linor SRL vuelve a poner en evidencia las tensiones que atraviesa el entramado forestoindustrial de Misiones, uno de los sectores históricamente más relevantes para las economías regionales de la provincia. La empresa era considerada una de las mayores fabricantes de pallets de la región y mantenía una importante cartera de clientes nacionales.

“Es una de las empresas más importantes de la zona y una de las más importantes en fabricación de pallets de toda la región”, remarcó Báez.

El deterioro financiero de la compañía no era nuevo. Ya en diciembre pasado el sindicato había advertido sobre una situación crítica, luego de que la empresa despidiera a unos 30 trabajadores no registrados en medio de crecientes problemas económicos.

En aquel momento, el gremio había señalado que Linor acumulaba deudas vinculadas a obra social, seguro de vida, aportes sindicales y otros compromisos, además de enfrentar un embargo millonario de ARCA que comprometía seriamente su funcionamiento operativo.

“Estos despidos se deben más que nada a un problema que tiene la empresa con deudas y un embargo de ARCA millonario que está tratando de resolver”, había explicado entonces Báez.

La firma atravesaba además un concurso preventivo y analizaba alternativas para sostener la actividad, incluyendo posibles exportaciones hacia Brasil para recuperar volumen de producción. Sin embargo, el escenario continuó agravándose en los últimos meses.

“Una cuestión es la mala administración y otra el contexto económico del país. Las medidas del Gobierno nacional están impactando muchísimo en el sector”, afirmó ahora el dirigente gremial.

Desde el sindicato remarcaron que durante los últimos meses se agotaron distintas instancias de negociación junto al Ministerio de Trabajo para intentar sostener la continuidad laboral.

“Se hicieron audiencias, inspecciones y distintas tratativas, pero lamentablemente no alcanzó para lograr que la empresa siga funcionando”, lamentó.

La paralización de Linor SRL se produce en un contexto de fuerte retracción industrial, caída del consumo y dificultades financieras crecientes para numerosas pymes manufactureras del interior del país, especialmente aquellas vinculadas a cadenas exportadoras, construcción y logística.

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El futuro del mueble argentino ya está en marcha: comenzó el LAB de FAIMA con más de 20 empresas y diseñadores

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El Laboratorio del Mueble Argentino ya puso primera. Luego de una convocatoria federal que reunió proyectos de distintos puntos del país, FAIMA y el Instituto del Mueble Argentino (IMA) anunciaron las empresas y equipos seleccionados que durante los próximos meses trabajarán en el desarrollo de nuevos muebles, líneas y sistemas de equipamiento con foco en innovación, diseño, funcionalidad e identidad argentina.

La iniciativa se consolida, así como uno de los espacios más dinámicos para el desarrollo de nuevos productos dentro de la industria nacional, generando una articulación inédita entre fabricantes, diseñadores, estudios creativos, carpinterías, cooperativas y marcas de distintas escalas y perfiles productivos.

La edición 2026 vuelve a mostrar la enorme diversidad del ecosistema del mueble argentino: desde empresas con más de medio siglo de trayectoria industrial hasta jóvenes estudios de diseño; desde fabricantes seriados hasta talleres de autor; desde firmas exportadoras hasta cooperativas de la economía popular lideradas por mujeres carpinteras. Todos convivirán en un mismo espacio de experimentación, desarrollo e innovación aplicada, utilizando la madera como lenguaje común.

“Lo más valioso del Laboratorio es justamente esa capacidad de reunir miradas, experiencias y escalas completamente distintas bajo un mismo objetivo: desarrollar productos que representen el enorme potencial creativo e industrial que tiene hoy el mueble argentino”, destacó Pablo Bercovich, asesor de FAIMA en el Instituto del Mueble Argentino y coordinador del laboratorio.

Durante los próximos meses, los equipos avanzarán en distintas etapas de trabajo vinculadas al diagnóstico, conceptualización, diseño, desarrollo y prototipado de productos, acompañados por mentorías especializadas y espacios de intercambio técnico y comercial.

El resultado de ese proceso podrá verse del 24 al 27 de septiembre en la Feria de la Madera y el Mueble Argentino, el principal punto de encuentro del sector, que este año se realizará en el predio de La Rural de Palermo. Allí se exhibirán los prototipos desarrollados en el marco del laboratorio, junto con las principales novedades de la industria nacional.

“El Laboratorio busca impulsar una nueva generación de productos y marcas capaces de combinar diseño, innovación, competitividad y valor agregado. Pero también busca fortalecer una identidad propia para el mueble argentino, conectando industria, creatividad y producción federal”, agregó Bercovich.

Entre los seleccionados de esta edición conviven historias, escalas y enfoques muy diversos: desde compañías industriales como Blangino, con seis décadas de trayectoria en Córdoba, hasta cooperativas como CO.NU.CA, integrada mayoritariamente por mujeres carpinteras de San Fernando; pasando por estudios de diseño de autor, fábricas familiares, talleres artesanales y empresas especializadas en mobiliario a medida, decoración, interiorismo y producción seriada.

Las empresas y estudios seleccionados para participar del Laboratorio del Mueble Argentino 2026 son:

• Blangino
• CO.NU.CA
• Colombano Muebles
• Claxon
• Delos Muebles
• Dielfe Muebles
• Di Lusso Living
• Domínguez Muebles
• Flotta
• Federici
• Fermín Arte de Autor
• Carpintería Gaido
• Handford Design
• Taller X
• La Ferme
• Mehring
• Muebles Orlandi
• System Amoblamientos
• Vanguardia Muebles
• Yungas Ecoforestal

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La industria maderera exige al Gobierno nacional reglas claras para salir del “régimen de supervivencia”

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El 149° Congreso Maderero de la Federación Argentina de la Industria Maderera y Afines (FAIMA), realizado en Cañada de Gómez, Santa Fe, cerró con un diagnóstico contundente: la foresto-industria argentina atraviesa una crisis estructural marcada por la caída del consumo interno, la pérdida de competitividad exportadora y la ausencia de respuestas eficaces por parte del Estado nacional. La advertencia fue clara: sin financiamiento, incentivos a la forestación y una política activa que proteja a las PyMEs, el sector podría enfrentar un deterioro aún más profundo en los próximos años.

Durante tres jornadas de exposiciones y debates, representantes de 23 de las 28 cámaras que integran FAIMA coincidieron en que el escenario actual dejó atrás la etapa de alerta para ingresar en una fase de supervivencia crítica. El Congreso, organizado por la Cámara de la Industria Maderera de Cañada de Gómez (CIMA), puso el foco en tres grandes ejes: abastecimiento forestal, competitividad industrial y construcción con madera como motor de demanda.

Uno de los principales reclamos estuvo vinculado al abastecimiento de materia prima. La preocupación por la concentración de rollos en manos de grandes plantas de celulosa y biomasa encendió alarmas especialmente en el NEA, donde los aserraderos PyME dependen de un flujo constante para sostener su operación. Desde FAIMA insistieron en la necesidad de una Mesa de Diálogo Permanente que permita garantizar la convivencia entre grandes jugadores y pequeñas industrias, además de exigir que la Dirección Nacional de Desarrollo Foresto Industrial actualice los registros reales de disponibilidad de madera y abandone lo que calificaron como “números de escritorio”.

El debate también reabrió con fuerza la discusión sobre la Ley 25.080 de promoción forestal. Las cámaras del Nordeste plantearon que la norma debe volver a su esencia original: incentivar al pequeño y mediano productor forestal mediante aportes no reintegrables eficientes. La lógica es simple: sin rentabilidad inmediata ni previsibilidad, nadie planta para esperar un retorno dentro de veinte años. El problema no es solo productivo, sino sistémico: si cae el primer eslabón de la cadena, en cinco a diez años comenzará a faltar materia prima y los cierres de aserraderos serán inevitables.

En paralelo, el sector busca defender el mercado interno frente al avance importador. Allí surgió la propuesta de fortalecer la marca “Mueble Argentino”, como una estrategia para diferenciar calidad y valor agregado frente a los productos importados de bajo costo. La apuesta incluye el fortalecimiento del Instituto del Mueble Argentino y el desarrollo de líneas premium apoyadas en diseño industrial y certificación técnica.

En ese punto, el Centro Tecnológico del Mueble (CTM) de Cañada de Gómez apareció como una pieza clave. La presentación de sus nuevos laboratorios fue leída como una herramienta concreta para que las PyMEs dejen de competir solo por precio y puedan hacerlo por estándares internacionales. El sello “Apto Formaldehído”, los ensayos de resistencia estructural y los avances en acabados superficiales apuntan a elevar la competitividad técnica del mueble argentino y abrir puertas tanto en exportación como en grandes desarrollos habitacionales.

Otro de los consensos fuertes fue la necesidad de impulsar la construcción con madera como salida inmediata a la crisis de demanda. El planteo volvió sobre una vieja propuesta: que una parte obligatoria de la vivienda social financiada por el Estado se ejecute con madera. La idea no solo permitiría dinamizar el consumo de los aserraderos regionales, sino también posicionar al sector dentro de la agenda de sostenibilidad y descarbonización, donde la madera gana protagonismo global como material estratégico.

El Congreso vinculó esta visión con los datos relevados por ASORA Madera y Tecnología en su informe “Panorama de la Cadena de Valor de la Madera de Argentina 2025”, donde se definió al año pasado como un verdadero “régimen de supervivencia”. Allí se registró una capacidad ociosa promedio del 50%, rentabilidad erosionada por tarifas, logística y carga laboral, además de un desplazamiento creciente de PyMEs por parte de grandes empresas que, al no poder exportar por costos portuarios elevados, volcaron sus stocks al mercado interno saturándolo.

La respuesta política de FAIMA frente a ese escenario fue clara: certificación de calidad, acceso a financiamiento vía CFI, fortalecimiento de la vivienda con madera y una agenda legislativa que devuelva previsibilidad al productor primario. La meta ya no es resistir, sino reconstruir competitividad.

La conclusión de fondo es que la foresto-industria argentina no discute solamente precios o financiamiento: discute su modelo de supervivencia. El desafío pasa por transformar la madera en un activo estratégico de la nueva economía sustentable, pero eso exige algo básico que hoy no existe: reglas claras, financiamiento razonable y una cancha nivelada para todos los actores.

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