MADERA DURA

Industria maderera advierte por la pérdida del capital humano: el empleo cayó 8,57 por ciento interanual

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La evolución reciente de la cadena forestoindustrial argentina deja una señal que merece especial atención. Más allá de la desaceleración que atraviesa parte de la actividad manufacturera, los últimos indicadores muestran que el empleo industrial se está retrayendo a un ritmo superior al de la producción, una situación que podría comprometer la capacidad de recuperación del sector si implica la pérdida de recursos humanos altamente especializados.

De acuerdo con el último Informe de Empleo y Actividad (*) elaborado por la Federación Argentina de la Industria Maderera y Afines (FAIMA), el empleo registrado en la industria maderera cayó un 8,57% interanual, una contracción que supera ampliamente la disminución observada en la actividad productiva. Más que un ajuste coyuntural, este comportamiento refleja un proceso que invita a reflexionar sobre la preservación del conocimiento, los oficios y las capacidades técnicas que demandan años de formación y experiencia.

Economis | Industria forestal

El empleo maderero cayó 8,57% y golpeó a los sectores de mayor valor agregado

La contracción laboral superó ampliamente la baja de la actividad. Tornerías, viviendas prefabricadas, tableros y aserraderos estuvieron entre los segmentos más afectados.

Empleo industrial -8,57%
Variación interanual a abril de 2026.
Empleo comercial -4,12%
Caída en las actividades comerciales de la cadena.

Producción de madera

-3,4%

Caída interanual en mayo. El acumulado anual todavía muestra una suba del 7,4%.

Muebles y colchones

-7,3%

Retroceso interanual. En el acumulado de 2026 la baja alcanza el 5,1%.

Ventas de PyMEs muebleras

-14%

Caída promedio durante el primer trimestre de 2026, según FAIMA.

Los sectores con mayor pérdida de empleo

Tornerías de madera
-34%
Viviendas prefabricadas
-23%
Tableros y enchapados
-18%
Aserrado de madera nativa
-17%
Aberturas y estructuras
-7%
Somieres y colchones
-4%
Aserrado de madera implantada
-3%
La clave: la pérdida de puestos de trabajo fue más profunda que la caída productiva. FAIMA advierte que el ajuste se concentra en los segmentos vinculados con la construcción, las PyMEs y las actividades de mayor valor agregado.
Fuente: Federación Argentina de la Industria Maderera y Afines, Informe de Empleo y Actividad, julio de 2026. Datos de actividad a mayo y de empleo registrado a abril de 2026.

El dato adquiere mayor relevancia cuando se analiza dónde se concentran las mayores pérdidas. Los segmentos más afectados corresponden precisamente a actividades de mayor transformación industrial, como tornerías, viviendas prefabricadas de madera, tableros, enchapados y aberturas, es decir, aquellos eslabones donde se incorpora mayor valor agregado, innovación y mano de obra calificada.

“Cada puesto de trabajo que se pierde en estas actividades representa mucho más que una estadística. Detrás de esos números hay conocimientos técnicos, experiencia productiva y capacidades industriales que constituyen uno de los principales activos de la cadena forestoindustrial y que luego requieren años para reconstruirse”, señalaron desde FAIMA.

El informe también evidencia que el impacto no es homogéneo. Mientras los indicadores generales muestran una economía prácticamente estancada, el relevamiento realizado por FAIMA revela que las PyMEs muebleras registraron una caída promedio del 14% en sus ventas durante el primer trimestre del año, una diferencia que pone de manifiesto la necesidad de observar con mayor profundidad la realidad de las pequeñas y medianas empresas que sostienen buena parte del entramado productivo y del empleo en el interior del país.

En ese contexto, la entidad sostiene que preservar el capital humano y fortalecer las capacidades productivas debe formar parte de cualquier estrategia orientada a consolidar el crecimiento futuro de la industria. La experiencia demuestra que las empresas pueden recuperar niveles de producción cuando mejora la demanda, pero reconstruir equipos especializados, recuperar oficios y volver a desarrollar capacidades técnicas es un proceso considerablemente más lento y complejo.

Al mismo tiempo, FAIMA considera que la cadena forestoindustrial cuenta con fortalezas estructurales para acompañar una futura recuperación de la economía. La disponibilidad de recursos forestales, la capacidad industrial instalada, el entramado de PyMEs presentes en todo el país y el conocimiento acumulado durante décadas representan una base sólida sobre la cual seguir construyendo una industria más competitiva, innovadora y con mayor agregado de valor. Sin embargo, advierte que esa capacidad no es ilimitada: preservar el empleo implica también preservar las empresas que lo generan. En un contexto donde muchas PyMEs enfrentan dificultades para sostener su actividad, evitar la pérdida del entramado productivo será tan importante como recuperar los puestos de trabajo, ya que ambas condiciones serán determinantes para impulsar la recupera ción del sector.

“El desafío es llegar a ese escenario preservando aquello que constituye el verdadero diferencial del sector: las personas, el conocimiento y la capacidad de transformar un recurso renovable en productos de alto valor agregado. Cuidar ese capital humano hoy es también invertir en la competitividad de los próximos años”, concluye FAIMA.

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Colonia Victoria: un acuerdo entre Provincia, empresa y sindicato preserva 50 puestos de trabajo forestales

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Un acuerdo entre el Gobierno de Misiones, una empresa y el sindicato permitirá preservar 50 puestos de trabajo en Colonia Victoria, en una nueva intervención orientada a evitar despidos y sostener la continuidad de la actividad forestal en un escenario económico complejo.

El convenio fue firmado en la sede del Ministerio de Trabajo y Empleo de Misiones y se encuadra en el artículo 223 bis de la Ley de Contrato de Trabajo, una herramienta que permite establecer acuerdos entre empleadores y trabajadores, con intervención de la autoridad laboral, para atravesar situaciones coyunturales y preservar fuentes de empleo.

El entendimiento alcanza a 50 trabajadores de ISISCHU S.R.L. y apunta a garantizar la continuidad laboral mientras la empresa sostiene su actividad productiva. La herramienta permite, en este caso, acordar sobre conceptos no remunerativos y evitar que la desaceleración económica derive en una pérdida inmediata de puestos de trabajo.

El convenio fue suscripto por la ministra de Trabajo y Empleo, Silvana Giménez; el subsecretario de Coordinación Operativa, Ariel Britos; la jefa del Departamento de Relaciones Laborales, Roxana Mendieta; el intendente de Colonia Victoria, Hugo Andino; el secretario general del Sindicato de Obreros de la Industria de la Madera de Eldorado (SOIME), Domingo Paiva, y el socio gerente de ISISCHU S.R.L., Martín Stenner.

Desde la empresa, Stenner valoró el acompañamiento institucional y explicó que el acuerdo permite establecer un esquema sobre conceptos no remunerativos para preservar las fuentes laborales. Según señaló, el entendimiento también contribuye a garantizar la estabilidad de los trabajadores y generar una mejora durante el período de dificultad.

La dimensión del acuerdo excede a los 50 puestos directamente alcanzados. La actividad forestal forma parte de una de las cadenas productivas centrales de Misiones y su continuidad tiene efectos sobre proveedores, transporte, servicios y consumo en las localidades donde se desarrolla.

Para el SOIME, además, el convenio se inscribe en una estrategia que ya permitió preservar una cantidad significativa de empleos durante 2026. Paiva señaló que se trata del cuarto acuerdo firmado durante el año para sostener fuentes laborales dentro de la actividad forestal y estimó que, mediante este tipo de herramientas, ya se preservaron cerca de 200 puestos de trabajo en la provincia.

El dirigente sindical también planteó una perspectiva de recuperación: la continuidad de la producción no solo permite evitar despidos, sino que puede abrir la posibilidad de nuevas incorporaciones de personal cuando las condiciones de actividad mejoren.

En Colonia Victoria, el acuerdo también adquiere una dimensión territorial. El intendente Hugo Andino destacó el acompañamiento del Ministerio de Trabajo y el esquema de cooperación entre el Estado provincial, el municipio, la empresa y los trabajadores como mecanismo para evitar la destrucción de empleo y sostener el desarrollo productivo local.

La lógica detrás del convenio es concreta: frente a una coyuntura económica que amenaza la actividad, la negociación institucional busca repartir el costo del ajuste sin trasladarlo directamente a la pérdida de puestos de trabajo. El artículo 223 bis aparece así como una herramienta de transición para que empresas y trabajadores puedan atravesar períodos de menor actividad manteniendo el vínculo laboral.

Para Misiones, donde la industria forestal tiene un peso estratégico en la economía provincial, preservar empleo formal supone además sostener capacidades productivas que luego resultan más difíciles y costosas de reconstruir. El desafío consiste en que estos acuerdos funcionen como un puente hacia la recuperación de la actividad y no como una solución permanente frente a una contracción prolongada.

Con este nuevo entendimiento, el Ministerio de Trabajo y Empleo busca profundizar una política basada en el diálogo social y en la utilización de instrumentos laborales para contener el impacto de la coyuntura. En Colonia Victoria, el resultado inmediato es concreto: 50 trabajadores mantienen sus puestos y una empresa del entramado forestal continúa operativa, mientras Estado, trabajadores y empleadores sostienen una mesa común para atravesar el escenario económico.

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Se realizó una nueva Mesa Forestal para optimizar los planes de manejo de uso de suelo

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El Ministerio de Ecología y Recursos Naturales Renovables llevó adelante la segunda reunión de la Mesa de Gestión Forestal, un espacio de trabajo impulsado por la Dirección General de Bosques con el objetivo de optimizar la gestión de los Planes de Manejo, los permisos y los cambios de uso del suelo.

La reunión fue encabezada por el director general de Bosques, Milton Morán y contó con la participación de el subsecretario de Ordenamiento Territorial, Lucas Russo; la directora general de Asuntos Jurídicos, Antonella Bertolotti.
También participaron técnicos que intervienen en la gestión de Planes de Manejo, permisos y cambios de uso del suelo, junto a representantes de los colegios de profesionales agrónomos y forestales, APICOFOM, AFAMI, la Dirección de Asuntos Guaraníes, la Dirección Nacional de Bosques y las distintas áreas del Ministerio de Ecología que intervienen en estos procesos.

Durante el encuentro se abordaron temas vinculados a la gestión de los planes y se analizaron mejoras en los circuitos de evaluación de los permisos, con el objetivo de fortalecer una gestión forestal más eficiente, transparente y articulada.

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Argentina ya supera las 380.000 hectáreas bajo certificación forestal con estándares PEFC

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La gestión forestal sostenible continúa ganando terreno en Argentina. Actualmente, el país supera las 380.000 hectáreas certificadas bajo el sistema PEFC, un crecimiento que refleja el compromiso creciente de empresas y productores forestales con estándares internacionales que promueven la producción responsable, la conservación de los recursos naturales y la mejora continua de las prácticas de manejo.

En total, 380.692,51 hectáreas cuentan hoy con certificación PEFC de Gestión Forestal Sostenible, distribuidas en cinco provincias estratégicas para el desarrollo forestoindustrial: Misiones, Corrientes, Entre Ríos, Buenos Aires y Santa Fe. La superficie certificada se encuentra respaldada por 10 certificados activos, cinco correspondientes a empresas individuales y cinco a esquemas grupales que integran pequeños y medianos productores forestales, ampliando el acceso a la certificación y fortaleciendo las economías regionales.

Más allá de la superficie alcanzada, uno de los aspectos más relevantes es el modelo de gestión que impulsa la certificación. Del total certificado, el 57% corresponde a áreas gestionadas con fines productivos, mientras que el 47% se administra activamente con objetivos de conservación de sus atributos ambientales y sociales, integrando biodiversidad, protección de ecosistemas y producción en un mismo esquema de manejo sostenible.

En la práctica, esto significa que nueve de los diez certificados vigentes combinan plantaciones forestales destinadas a la producción con áreas específicamente gestionadas para la conservación, mientras que otro certificado corresponde a bosques nativos manejados bajo criterios de producción y conservación sostenible.

“La certificación forestal es mucho más que un reconocimiento técnico. Representa una herramienta concreta para demostrar, con auditorías independientes y estándares internacionalmente reconocidos, que la producción forestal puede desarrollarse de manera responsable, equilibrando competitividad, cuidado ambiental y compromiso con las personas”, destaca Florencia Chavat, responsable de PEFC Argentina.

El estándar PEFC contempla requisitos que abarcan la protección y mejora de la biodiversidad, la conservación de áreas de alto valor ecológico, la prohibición de conversiones forestales, el respeto por los derechos de las comunidades y de los pueblos indígenas, el cumplimiento de la legislación vigente, la promoción de condiciones laborales adecuadas, la igualdad de trato, la mejora continua y la implementación de prácticas positivas para el clima, entre muchos otros aspectos.

Este enfoque integral permite que la certificación trascienda el ámbito forestal y genere valor para toda la cadena de suministro. La madera, el papel, el cartón, los pallets y otros productos forestales provenientes de bosques certificados ofrecen a las industrias una garantía de trazabilidad y abastecimiento responsable, cada vez más valorada por los mercados nacionales e internacionales.

El crecimiento de la superficie certificada también refleja una tendencia global: consumidores, empresas e inversores demandan cada vez mayor transparencia sobre el origen de los productos que utilizan y comercializan. En ese contexto, la certificación PEFC se consolida como una herramienta estratégica para acompañar el desarrollo sostenible del sector forestal argentino, fortaleciendo su competitividad y abriendo nuevas oportunidades comerciales en los mercados más exigentes.

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El sector foresto industrial presentó una agenda común para crecer

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Mientras gran parte del debate económico argentino gira en torno a cómo generar divisas, empleo y crecimiento federal, el sector foresto-industrial sostiene que una parte importante de esa respuesta ya existe. Con una de las mayores disponibilidades de recursos forestales de la región, capacidad para atraer inversiones, industria instalada, tecnología, conocimiento y una demanda internacional en expansión por productos renovables, Argentina cuenta con condiciones objetivas para ampliar su participación en los mercados globales, desarrollar nuevas inversiones y consolidar una bioeconomía con fuerte impacto territorial.

Ese fue el eje central del encuentro organizado por el Consejo Foresto Industrial Argentino (CONFIAR) en el marco de la Exposición Rural de Palermo, donde representantes de las principales entidades de la cadena compartieron diagnósticos, cifras y propuestas para demostrar el protagonismo del sector a la hora de aportar a una verdadera política de desarrollo.

Un recurso estratégico que todavía tiene margen para multiplicar su impacto

Con la coordinación general de Claudia Peirano, directora ejecutiva de la Asociación Forestal Argentina (AFoA), el punto de partida estuvo a cargo de Pablo Ruival, presidente de la entidad, quien describió la magnitud del patrimonio forestal argentino y el potencial aún no desarrollado de la actividad.

Argentina cuenta con aproximadamente 1,36 millones de hectáreas de bosques cultivados, con elevados niveles de productividad y una disponibilidad creciente de madera proveniente de plantaciones sostenibles. Sin embargo, esa fortaleza todavía no encuentra un correlato en el comercio internacional.

Mientras el país exporta alrededor de 700 millones de dólares anuales en productos foresto-industriales, Uruguay supera los 3.000 millones, Chile ronda los 6.500 millones y Brasil supera ampliamente los 17.000 millones. Esta diferencia refleja tanto la brecha existente como el enorme margen de crecimiento disponible para la Argentina. Ruival sostuvo que el país dispone de condiciones naturales, productividad, experiencia técnica y estándares de manejo forestal capaces de posicionarlo entre los principales proveedores mundiales de productos forestales sostenibles, siempre que logre consolidar un marco de previsibilidad para nuevas inversiones.

Integrar producción forestal y ganadera: una oportunidad para producir más en la misma superficie

La mirada sobre el desarrollo territorial se amplió con la presentación de Ignacio Méndez Cunill, representante de la Comisión de Forestación y Bosques Nativos de la SRA, quien expuso el potencial de los sistemas silvopastoriles como modelo de integración entre forestación y ganadería. Lejos de representar actividades competitivas entre sí, explicó que ambos sistemas pueden complementarse, mejorando el aprovechamiento de la tierra, diversificando ingresos, favoreciendo el bienestar animal y fortaleciendo la sustentabilidad de los establecimientos productivos.

El desarrollo de estos modelos aparece, además, como una alternativa especialmente atractiva para numerosas regiones del país, al permitir combinar producción, conservación y agregado de valor dentro de un mismo esquema productivo.

Carbono: una oportunidad que trasciende el ambiente y abre nuevos negocios

La transición hacia economías bajas en carbono también ocupó un lugar central durante la jornada. Federico Moyano, representante de la Mesa Argentina de Carbono y presidente de ProSustentia, explicó que los mercados voluntarios de carbono se consolidan como una de las herramientas de mayor crecimiento a nivel internacional y representan una oportunidad concreta para que Argentina genere nuevas fuentes de ingresos asociadas a la captura y reducción de emisiones.

Los proyectos forestales se ubican entre los principales generadores de créditos de carbono a escala global, lo que abre posibilidades para atraer inversiones, fortalecer economías regionales y diversificar la rentabilidad del sector. Más allá del componente ambiental, el mercado de carbono fue presentado como una herramienta económica capaz de impulsar la innovación, el financiamiento y el desarrollo productivo, integrando a la actividad forestal dentro de una de las agendas de mayor dinamismo en la economía mundial.

Competitividad y agregado de valor: la oportunidad de industrializar más madera en Argentina

La competitividad fue otro de los ejes centrales del encuentro. Desde FAIMA, Daniel Vier, secretario general de la entidad, sostuvo que el crecimiento de la cadena requiere políticas de Estado capaces de brindar previsibilidad, promover inversiones y estimular el agregado de valor dentro del país. En ese escenario, destacó el potencial de la construcción con madera como una herramienta estratégica para ampliar el mercado interno, acelerar los tiempos de obra, incorporar innovación tecnológica y generar empleo industrial de mayor calidad.

Vier remarcó además que fortalecer la competitividad no solo implica producir más, sino también desarrollar nuevos mercados, incrementar las exportaciones y consolidar una industria capaz de transformar localmente un recurso renovable de enorme disponibilidad.

Cuando los residuos se convierten en energía y desarrollo

La bioenergía fue presentada como otro de los grandes vectores de crecimiento para la cadena. Osvaldo Kovalchuk, presidente de ASORA, mostró cómo la producción de pellets permite transformar subproductos forestales en un combustible renovable con creciente demanda internacional, promoviendo un mejor aprovechamiento del recurso y fortaleciendo la economía circular.

Además de reducir desperdicios, esta industria contribuye a diversificar la matriz energética, generar nuevas inversiones y ampliar las oportunidades de agregado de valor en origen, especialmente en las regiones forestales.

Innovación, celulosa y papel: un sector que acompaña la transformación de la economía

El recorrido por la cadena concluyó con la presentación de Juan Sackmann, presidente de AFCP, quien expuso el papel estratégico que cumplen las industrias de la celulosa y el papel dentro de la bioeconomía. La creciente demanda mundial de envases sostenibles, empaques renovables y materiales de origen forestal posiciona a esta industria frente a nuevas oportunidades de crecimiento, impulsadas por la sustitución progresiva de materiales fósiles y la expansión del comercio electrónico. En ese contexto, Sackmann destacó la necesidad de continuar incorporando innovación, eficiencia y sostenibilidad como pilares para fortalecer la competitividad de toda la cadena.

Una agenda común para transformar el potencial en desarrollo

En el cierre, el subsecretario de Producción Agropecuaria y Forestal de la Nación, Manuel Chiappe, destacó el valor estratégico de la foresto-industria para el desarrollo productivo del país y la necesidad de generar condiciones que favorezcan la inversión, la competitividad y el agregado de valor. También acompañó la jornada la directora nacional de Forestoindustria, Sabina Vetter, ratificando el acompañamiento institucional a una actividad considerada clave dentro de la agenda de bioeconomía.

Más allá de las particularidades de cada presentación, todos los expositores coincidieron en un mismo diagnóstico: Argentina posee recursos, conocimiento, capacidad industrial y oportunidades concretas para invertir y crecer, pero necesita consolidar un entorno competitivo que permita transformar esas ventajas comparativas en empleo, exportaciones, desarrollo regional e inversiones de largo plazo.

El encuentro dejó un mensaje compartido: la foresto-industria argentina ya no necesita demostrar que posee recursos, conocimiento técnico o capacidad productiva. El verdadero desafío consiste en convertir esas fortalezas en una estrategia sostenida que permita atraer inversiones, ampliar exportaciones, generar empleo de calidad y consolidar al sector como uno de los grandes motores de la bioeconomía nacional.

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