MADERA DURA

Del vivero al papel y las bolsas de exportación: 50 años de Papel Misionero

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Papel Misionero es un emblema. Medio siglo de producción forestal desde Misiones al mundo, con plantines seleccionados, papel de alta calidad y una nueva línea de bolsas industriales que llegan a 40 destinos de exportación. Desde su génesis, se convirtió en un motor económico de Puerto Leoni, Puerto Rico y Capioví: hoy hay cerca de 350 jóvenes de la zona trabajando en las fábricas que combinan experiencia con lo más moderno del mercado. Muchos entraron sin experiencia previa, otros tanto, gracias a los vínculos educativos que se tejieron desde que Arcor se hizo cargo de la firma. 

Queda poco de aquellos años iniciales. Camilo Paniego, gerente técnico de la planta, es uno de ellos. Cuarenta y siete años y medio de experiencia en la fábrica, a la que entró siendo apenas un adolescente. Historia viva de la planta que comenzó siendo del Estado, se privatizó y luego cambió de manos. Cuenta cada etapa con orgullo sincero. Y hay mucho para contar. Hoy Papel Misionero es carbono positivo, con diez mil toneladas de carbono captadas más de la que emiten, según las certificaciones de FSC y PEFC. Con residuos forestales, la planta se autoabastece de energía con un ahorro de 20 mil toneladas de fuel oil al año. Esos logros se traducen en la emisión de 355 mil bonos de carbono colocados en el mercado. 

Guillermo Muller, Gerente General de Packaging del Grupo Arcor, repasó el presente de la planta, su impacto económico regional y la importancia de sostener una mirada estratégica de largo plazo.

Papel Misionero comenzó trabajando con el raleo de la producción forestal local y hoy es un actor relevante en la producción de papeles kraft y sack kraft. ¿Qué representa este recorrido de 50 años?
Es un recorrido muy significativo. Haber transitado 50 años en una industria como esta no es un dato menor. Papel Misionero pasó de ser una empresa vinculada al aprovechamiento del raleo forestal a convertirse en un jugador importante en la producción de papeles kraft y sack kraft. Creo sinceramente que es un orgullo para la Argentina contar con una empresa de estas características, con esta trayectoria y con este nivel de desarrollo industrial.

¿Cómo describiría hoy a la planta en términos de empleo y capacidad productiva?
La planta, junto con la planta de bolsas industriales, genera de manera directa más de 350 empleos. Pero cuando uno analiza el impacto real, hay que sumar todo el empleo indirecto, que tranquilamente multiplica ese número por más de cinco. Desde el punto de vista económico, esto tiene un efecto muy significativo en la región. Además, hay un aspecto clave: transformar los activos forestales de la provincia en valor agregado industrial. Ahí hay un eje central del aporte de Papel Misionero.

Más allá del empleo directo, ¿cómo se mide el aporte económico de Papel Misionero a la provincia?
Es difícil cuantificar con precisión, porque Papel Misionero tiene un impacto económico muy amplio. No se trata solo de la venta de papel o de bolsas. Hay que considerar a los servicios forestales, el transporte, los proveedores, los servicios de mantenimiento y todo el ecosistema que permite que la industria funcione. En una parada de planta, por ejemplo, directa e indirectamente trabajan más de mil personas.

Durante los períodos de parada, la capacidad hotelera se ocupa de manera muy significativa y eso derrama sobre las localidades cercanas, que experimentan un aumento general de la actividad. Es un impacto concreto y visible en la economía regional.

En materia de exportaciones, ¿a cuántos mercados llega hoy Papel Misionero?
Actualmente estamos llegando a 40 países. Exportamos a todos los continentes: Asia, África, Europa, muchos países de América. Es el resultado de un camino de 50 años. En los últimos tiempos, además, empezamos a trabajar con mayor foco en generar más valor agregado, exportando bolsas, lo que nos permitió ingresar a mercados muy sofisticados y abrir oportunidades aún mayores.

¿Qué implica competir en esos mercados internacionales?
Implica una visión de largo plazo. Somos parte del país y como tal tenemos que adaptarnos a distintas circunstancias, pero no se puede pensar solo en el corto plazo. Ganar un mercado externo lleva mucho tiempo y mucho esfuerzo. Tomar la decisión de salir por una cuestión circunstancial es muy costoso y, en muchos casos, volver es imposible. Por eso, si hay algo que caracterizó a Papel Misionero a lo largo del tiempo es la continuidad en apostar a políticas de mediano y largo plazo.

¿Qué rol juegan las políticas públicas en ese proceso?
Todo lo que sea financiamiento para nuevas inversiones, promoción de exportaciones y el trabajo de la Cancillería para facilitar el acceso a mercados internacionales es clave. Pero no beneficia solo a Papel Misionero: juega a favor de toda la industria y, en definitiva, de todo el país.

Papel Misionero, empresa líder en la producción de papel Kraft (papel marrón de alta resistencia utilizado para embalajes, bolsas y cajas) y de bolsas industriales, es la única planta integrada del país que abarca todo el proceso productivo: forestación, producción de celulosa, fabricación de papel (Kraft Linerboard y Sack Kraft) y desarrollo de bolsas industriales. Es el único productor de papel Kraft elaborado 100% con fibra virgen de pino. 

Tiene un enorme impacto económico en toda la zona, ya que solo el 40 por ciento de la demanda de madera se cubre con producción propia, mientras que el resto proviene de productores locales. 

Desde su incorporación a Grupo Arcor en 2017, la compañía ha mantenido un desarrollo continuo, acompañado por un proceso de inversión y diversificación que reforzó su competitividad. Entre sus inversiones recientes, en 2021 la compañía destinó 20 millones de dólares a la construcción de una nueva planta de bolsas industriales con una capacidad productiva de más de 80 millones de bolsas por año, que además de abastecer el mercado interno, se exportan a Estados Unidos, Paraguay, Colombia, Chile y Bolivia.

A su vez, el papel Kraft de Papel Misionero ha llegado históricamente a más de 40 países de América, Europa, África y Asia, consolidando su presencia internacional en los principales mercados del mundo.

En materia de sustentabilidad, la compañía cuenta con certificación de carbono positivo; es decir, absorbe más carbono del que emite, gracias a una gestión forestal responsable y a la conservación activa de la biodiversidad, también avalada por la certificación PEFC

El complejo de Papel Misionero abarca más de 22 mil hectáreas, donde se encuentra la Reserva Natural y Cultural Papel Misionero, que se extiende por 10.300 hectáreas y alberga familias de la comunidad Mbya guaraní con las que se realizan proyectos de desarrollo productivo y educativo, y especies de fauna en peligro de extinción. En este espacio, y también en las zonas productivas, la empresa realiza tareas de regeneración ambiental, reforestación y monitoreo de fauna. En la reserva, ubicada en El Soberbio, se encontraron 29 tipos de animales, el 75 por ciento de las especies esperables.

De forma complementaria, mantiene un vivero forestal que produce plantines de más de 30 especies nativas, destinados a proyectos de recuperación ambiental y forestación, contribuyendo así a la preservación activa del entorno natural, explicó Andrés Garde, gerente industrial Papel Misionero del del Grupo Arcor, aunque con pasado como gerente de la planta de Puerto Leoni. 

El vivero de pino produce 700 mil plantas, suficientes para cubrir 500 hectáreas de plantación por año. En total, Papel Misionero tiene siete mil hectáreas forestadas propias.

La planta consume mil toneladas diarias de madera y cuenta con reservas para 30 o 40 días. Por día entran a la planta un centenar de camiones. 

Además, Papel Misionero consolidó un modelo productivo circular que aprovecha los subproductos del proceso industrial para generar energía renovable a través de una caldera de biomasa. Este mecanismo permitió reemplazar el uso de combustibles fósiles y reducir 20.000 toneladas de consumo anual de fuel oil, y contribuyó a la obtención de más de 355 mil bonos de carbono.

La caldera genera 110 toneladas de vapor por hora, suficientes para generar 8 megas de energía. Por cada tonelada de papel se utilizan actualmente 100 m3 de agua. Hace unos años se usaban 120. El objetivo es bajar a 80 m3. 

El vínculo con la comunidad es otro pilar fundamental de su gestión. La empresa sostiene alianzas con instituciones educativas, como la Tecnicatura en Celulosa y Papel, impulsada junto a la Universidad Nacional de Misiones y la Municipalidad de Puerto Rico. Estas iniciativas alcanzan a más de 400 estudiantes por año y promueven la formación técnica y profesional favoreciendo la empleabilidad de los jóvenes. Hoy el 45 por ciento del personal de planta es femenino, con un 22 por ciento de mujeres en roles jerárquicos, contó Rocío Pérez, gerente de Recursos Humanos, quien se sumó al grupo Arcor hace once años. 

Al mismo tiempo, Papel Misionero brinda un horizonte laboral real para muchos de ellos, permitiendo que jóvenes misioneros puedan crecer profesionalmente y proyectar su futuro en su lugar de origen. 

Ceo fotógrafo. Muller y los jóvenes operarios compartieron un brindis por los 50 años de Papel Misionero.

Del mismo modo, la empresa acompaña el desarrollo del entramado productivo a través de iniciativas que buscan fortalecer a toda la cadena forestal. En este marco, trabaja junto al INTA para obtener árboles con mayor rendimiento y mejor calidad de fibra que se traducirán en un papel con los más elevados estándares de calidad. Los resultados de esta alianza beneficiarán a toda la cadena forestal, ya que las nuevas variedades podrán ponerse a disposición de productores locales, favoreciendo un abastecimiento más eficiente, sustentable y competitivo. Esta alianza fortalece el ecosistema forestal regional, ayudando a elevar la productividad de los bosques que abastecen a la industria del papel.

Muller marca que “estos 50 años reflejan el esfuerzo y la evolución de una industria que hoy es sinónimo de innovación y calidad. Nuestra mirada está puesta en el futuro: seguir modernizando procesos, ampliando mercados y reafirmando nuestro compromiso con el crecimiento de Misiones. Argentina tiene una gran oportunidad de seguir desarrollando la industria celulósica papelera, dado que tiene las condiciones de competitividad a nivel mundial”.  

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PEFC Argentina renovó autoridades y acelera la certificación forestal con foco en PyMEs y exportaciones

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PEFC Argentina renovó su Comisión Directiva para el período 2025–2027 y abrió una nueva etapa institucional orientada a profundizar la integración entre el recurso forestal y la industria transformadora, ampliar el alcance del sistema de certificación en todo el país y acompañar especialmente a PyMEs y pequeños productores en la adopción de estándares de gestión forestal sostenible. La presidencia quedó a cargo de FAIMA, a través de su titular Mercedes Omeñuka, en un contexto global donde la sostenibilidad dejó de ser un diferencial para convertirse en una condición de acceso a los mercados.

Nueva conducción y eje en la integración de la cadena foresto-industrial

La renovación de autoridades marca un punto de inflexión en la estrategia de PEFC Argentina, que busca consolidar un trabajo más articulado entre los distintos eslabones de la cadena de valor foresto-industrial. Para el nuevo período, la conducción encabezada por FAIMA plantea como prioridad fortalecer el vínculo entre el recurso forestal y la industria, avanzar en la federalización del sistema de certificación y brindar asistencia técnica concreta a PyMEs para facilitar su acceso al sello PEFC.

“Contar con la presidencia de FAIMA representa un nuevo hito para fortalecer la integración del sector. Buscamos seguir consolidando el puente entre el recurso forestal y la industria, afianzar la federalización del sistema y brindar apoyo técnico a las PyMEs para que cada vez más puedan acceder a la certificación”, afirmó Mercedes Omeñuka. En ese marco, identificó como eje central la implementación del Proyecto de Posicionamiento, orientado a que el sello PEFC sea reconocido por más argentinos como garantía de origen sostenible.

La nueva etapa institucional se apoya en una trayectoria de 16 años de trabajo en el país, con hitos relevantes como la primera certificación de bosque nativo en la provincia de Misiones, que posicionó al sistema argentino como una referencia en materia de estándares ambientales adaptados a la realidad productiva local.

Proyección internacional y alineación con exigencias regulatorias

Desde el plano internacional, PEFC Argentina forma parte desde 2010 de la Alianza PEFC, integrada por sistemas nacionales de certificación forestal de 57 países. Esta pertenencia le permite operar en plena alineación con los estándares globales definidos por PEFC Internacional, al tiempo que los adapta a las condiciones sociales, productivas y ambientales de la Argentina.

En este esquema, el sistema nacional CERFOAR–PEFC Argentina funciona como una herramienta clave para que productores y empresas puedan cumplir con exigencias internacionales crecientes, entre ellas el Reglamento Europeo contra la Deforestación (EUDR), sin resignar identidad local. La certificación se convierte así en un instrumento estratégico de competitividad, especialmente para sectores que exportan a mercados de alto valor.

En un escenario donde la sostenibilidad dejó de ser optativa, el sello PEFC actúa como un “pasaporte comercial”, garantizando trazabilidad, origen legal y responsable de los productos forestales. Esto impacta de manera directa en múltiples actividades: desde la construcción con madera hasta la producción de papel, cartón, packaging, luthería y diseño, ampliando oportunidades para la foresto-industria argentina.

“La certificación ordena procesos, mejora la eficiencia interna de las empresas y reduce riesgos. Hoy los mercados no discuten la sostenibilidad: la exigen. PEFC brinda herramientas clave, como los sistemas de diligencia debida, que permiten demostrar el origen legal y responsable de los productos forestales y facilitar el comercio internacional”, subrayó Omeñuka.

Escalar el sistema: PyMEs, certificación grupal y desarrollo territorial

El principal desafío identificado por la nueva conducción es escalar el sistema de certificación, pasando de experiencias emblemáticas a una adopción más amplia, especialmente entre pequeños productores y PyMEs. Para ello, PEFC Argentina priorizará procesos más accesibles, la certificación grupal como herramienta para compartir costos y el fortalecimiento de alianzas entre las asociaciones que integran la organización.

La agenda 2025–2027 también incluye un mayor diálogo con el sector público, la articulación con organizaciones de la sociedad civil y una apuesta sostenida por la capacitación técnica y la innovación. La formación de profesionales especializados, el desarrollo de capacidades locales y la difusión de buenas prácticas aparecen como pilares para garantizar una implementación efectiva de los estándares y acompañar el crecimiento del sector.

En paralelo, la entidad buscará reforzar su vínculo con la sociedad, promoviendo el consumo responsable de productos certificados. El mensaje central es claro: elegir madera, papel y productos forestales con sello PEFC no solo contribuye al cuidado de los bosques, sino que también impulsa el empleo local y un desarrollo sostenible de largo plazo, alineado con las nuevas reglas del comercio global.

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La madera como negocio: FAIMA impulsa la adopción del mass timber

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Un nuevo informe del Canadian Wood Council y WoodWorks (https://cwc.ca/wp-content/uploads/2025/11/2025.11.12_Mass-Timber-Business-Case-Studies.pdf) analizó casos reales de Estados Unidos y Canadá donde la construcción en madera maciza (mass timber) demostró beneficios económicos directos frente a los sistemas tradicionales. La Federación Argentina de la Industria Maderera y Afines (FAIMA) destaca el potencial de aplicar estos modelos en el país para dinamizar la inversión, acelerar la vivienda y fortalecer la industria nacional.

Por qué este estudio es clave

El documento internacional reúne estudios de caso de proyectos reales —residenciales, edificios de oficinas y desarrollos estudiantiles— donde se evaluaron costos, plazos, retornos y comportamiento comercial de obras en mass timber. La conclusión es contundente: la madera maciza no solo es una opción sustentable, sino un negocio competitivo y atractivo para desarrolladores.

FAIMA considera que esta evidencia global abre una oportunidad concreta para Argentina, donde la industrialización de la construcción y el potencial foresto-industrial aún están subaprovechados.

Lo que demuestran los casos internacionales

1) Velocidad de construcción = ahorro financiero

Los proyectos analizados reportan obras terminadas 20% a 30% más rápido gracias a:

  • Prefabricación e industrialización.
  • Menor necesidad de obra húmeda.
  • Procesos repetitivos y controlados.

Resultado: menos gastos indirectos, menores costos financieros y entrada al mercado más temprana.

2) Ventas y alquileres más rápidos

Los desarrolladores observaron:

  • Mayor interés del público.
  • Diferenciación inmediata frente a edificios tradicionales.
  • Percepción positiva asociada a diseño, innovación y sustentabilidad.

En el mercado estadounidense y canadiense, esto se tradujo en:

  • Velocidades de alquiler más rápidas.
  • Desarrollos que alcanzaron plena ocupación antes de lo previsto.

3) Valor agregado y primas moderadas

Varios casos identificaron un valor percibido superior, especialmente en:

  • Oficinas premium.
  • Edificios de categoría.
  • Proyectos mixtos con fuerte identidad arquitectónica.

Esto permitió a los desarrolladores cobrar primas de precio moderadas o lograr un mejor rendimiento global del proyecto.

4) Experiencia del usuario final

Los estudios registran:

  • Mayor satisfacción de los ocupantes.
  • Mejor rendimiento acústico y confort.
  • Sensación de bienestar asociada a materiales naturales.
  • Imagen positiva hacia el desarrollador y la marca.

5) Impacto ambiental tangible

El mass timber reduce emisiones incorporadas y almacena carbono, posicionándose como la opción más alineada con políticas climáticas globales. Esto abrió nuevas oportunidades de financiamiento verde y certificaciones de edificios.

6) Proyectos analizados

El informe incluye múltiples casos en:

  • Vivienda multifamiliar
  • Student housing
  • Oficinas comerciales
  • Proyectos de uso mixto

Cada uno con datos comparativos de costos proyectados vs. costos reales.

Qué significa esto para Argentina

1) Oportunidad para dinamizar la vivienda

La velocidad constructiva y la industrialización logran:

  • Más viviendas en menos tiempo.
  • Previsibilidad de costos.
  • Capacidad de escala en provincias con oferta forestal.

Especialmente en lo que a ahorro energético se refiere, y durante la etapa de uso de la vivienda, la construcción en madera también muestra ventajas económicas concretas. Diversos estudios internacionales indican que, gracias a su alto desempeño térmico y a la reducción sostenida del consumo de energía para calefacción y refrigeración, las viviendas construidas con sistemas de madera pueden generar ahorros energéticos significativos a lo largo del tiempo. En algunos casos, este menor gasto operativo permite que los hogares destinen esos recursos al pago del crédito hipotecario, acortando su plazo hasta en un 25%, y consolidando a la madera como una solución no solo ambientalmente responsable, sino también financieramente inteligente.

2) Impulso directo a las pymes madereras

El mass timber demanda:

  • Tableros de ingeniería.
  • Componentes industrializados.
  • Módulos, partes y piezas.
  • Carpinterías, muebles, aberturas.

FAIMA representa a un sector federal con 28 cámaras listas para abastecer gran parte de esa cadena.

3) Potencial de inversión y empleo

El desarrollo de la construcción en madera:

  • Entra en línea con las tendencias internacionales.
  • Abre camino a nuevas inversiones industriales.
  • Multiplica empleo calificado en carpintería, ingeniería y diseño.

4) Alineación con objetivos climáticos

Argentina puede posicionarse con ventaja en la región integrando la madera como protagonista de su estrategia de descarbonización, infraestructura y vivienda.

FAIMA destaca que este tipo de evidencia internacional confirma que el país podría:

  1. Acelerar obra pública y privada con sistemas industrializados.
  2. Actualizar normativas, permitiendo que la madera compita en igualdad de condiciones con otros materiales.
  3. Promover incentivos y financiamiento para proyectos con baja huella ambiental.
  4. Desarrollar cadenas de valor federales que multipliquen empleo y producción.

“Los resultados de este estudio global muestran que la madera no solo es sustentable: es rentable, competitiva y deseada por el mercado. Argentina tiene todo para liderar la próxima etapa de crecimiento de la construcción en madera: recursos, industria y talento. El sector está listo. Solo falta que nos animemos”.

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La revolución silenciosa: por qué la madera llega a las terminales aéreas

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Los profesionales de Cadamda –la Cámara de la Madera- explican una tendencia que se empieza a hacer notar en el mundo. ¿Puede un edificio, un determinado espacio o el contexto en el que nos encontramos reducir el estrés, ayudarnos a respirar mejor? Sí. Y la madera tiene mucho que ver. En un mundo en el que la salud mental, el bienestar integral y la conexión con la naturaleza son cada vez más urgentes, la madera aparece como un material clave para transformar no solo cómo vivimos, sino también cómo nos sentimos y movemos. La madera llegó a los aeropuertos.

El avance de la construcción con madera estructural en aeropuertos responde a tres factores que se repiten en todos los proyectos analizados:

  1. Reducción sustancial de CO?

La madera captura carbono durante su crecimiento. Reemplazar acero y hormigón por madera industrializada reduce las emisiones incorporadas en edificios de gran escala.

  1. Construcción más rápida y limpia

La prefabricación permite montar grandes cubiertas y estructuras con menor ruido, menor desperdicio y menos tiempo de obra.

  1. Experiencia del pasajero superior

La biofilia vuelve a ocupar un lugar central: interiores con madera visible, jardines integrados, techos verdes y luz natural disminuyen el estrés y mejoran el confort visual y térmico.

El mundo mira hacia el mass timber: ejemplos que marcan tendencia

En distintas regiones del mundo, aeropuertos nuevos y ampliaciones están priorizando proyectos sustentables con madera y vegetación. Entre los casos destacados internacionalmente:

  • Portland International Airport (Estados Unidos): uno de los proyectos de mass timber más grandes del país. Su nuevo techo ondulado en madera crea una sensación de “bosque interior”, con árboles vivos y jardines dentro del terminal.
  • Fort McMurray International (Canadá): pionero en el uso intensivo de CLT y glulam en una terminal aérea completa.
  • Banyuwangi International (Indonesia): diseño bioclimático con techo verde, ventilación natural y materiales renovables.
  • Rotterdam The Hague (Países Bajos): incorpora cubiertas vegetadas extensas, que mejoran el aislamiento térmico y reducen el efecto isla de calor.
  • Kempegowda International Airport (India): uno de los casos más ambiciosos de aeropuerto biophilic, con paredes verdes, jardines colgantes y zonas interiores arboladas.

Aunque el fenómeno es global, tiene una particularidad clave: es reciente y está creciendo rápido, impulsado por regulaciones climáticas, certificaciones de carbono, eficiencia energética y la necesidad de generar espacios más humanos para pasajeros y trabajadores.

Qué significa esta tendencia para Argentina

Para Cadamda , la expansión de estas iniciativas abre una oportunidad enorme:

  • posicionar al país como proveedor de madera industrializada certificada;
  • impulsar proyectos de infraestructura pública y privada con menor huella de carbono;
  • promover terminales de transporte más eficientes, cálidos y sostenibles, no solo aeropuertos, sino también estaciones de trenes y terminales de ómnibus.

La construcción en madera ya es una realidad sólida en el país, con múltiples obras privadas y públicas que muestran su versatilidad. El salto hacia infraestructuras de alta afluencia —como aeropuertos— es el siguiente paso lógico en la agenda de sostenibilidad global.

“La madera demuestra que es posible unir eficiencia, estética y sustentabilidad”

Desde Cadamda señalan que la tendencia mundial confirma algo que la investigación y la práctica profesional vienen demostrando hace años: la madera no es solo un material para viviendas; es un material para infraestructura de gran escala, capaz de reducir emisiones, mejorar el confort y acelerar los tiempos de obra. “El mundo avanza hacia edificios más sustentables, y la madera está liderando ese camino —incluso en aeropuertos, uno de los sectores más exigentes en términos de ingeniería y operación”, destacan desde la Cámara.

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Del vino al diseño: la propuesta de Wino que enamoró en la Feria de la Madera y el Mueble

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WINO es el caso de estudio presentado por Pablo Souto en la Feria de la Madera y el Mueble que se realizó en octubre pasado, iniciativa impulsada por FAIMA. PS, Arquitecto y Diseñador, con más de 30 años de trayectoria a nivel internacional en el área de mobiliario y diseño interior, se ha enfocado siempre en la eficiencia sobre el uso de los materiales y la eficacia fabril, tanto en la creación de muebles como espacios interiores, en lugares diversos como Nueva York, Rio de Janeiro, Caracas, Shenzhen y Buenos Aires. Desde PRIMERO SOMOS se presenta arraigado a las oportunidades de la materialidad local, usando en esta oportunidad las Barricas de Vino.

Características existentes que invitan a su preservación…

Las barricas o toneles de vino son estructuras elaboradas a base de listones de madera, curvados al vapor (duelas) y unidos / abrazados por flejes metálicos. En este caso, se utilizan barricas francesas de roble. Se saca el mayor partido posible, por una parte aprovechando su curvatura, aportando ergonomía al mueble, como también su paso del tiempo, los taninos del vino y la inclemencia de la intemperie, para aportar un carácter atemporal y vívido a los productos.

Un maridaje entre lo industrial y lo artesanal

El proyecto se enmarca dentro de un balance fabril, en el que la madera aporta, mediante su procesamiento artesanal y delicado, un carácter de antaño, mientras que el hierro curvado industrialmente muestra las capacidades del metal, inicialmente indagados por los maestros de la Bauhaus; ambas unidas de manera sutil mediante amarres continuos, un vínculo seguro y respetuoso entre las partes. Su forma entretejida habla de unión, de cuidado y afecto entre dos materiales disimiles, pero complementarios.

WINO: una colección lúdica que invita al descanso al aire libre.

Fabricados uno a uno, cada pieza tiene su proceso individual, sus detalles a cuidar y sus matices a considerar.

Las estructuras metálicas son pintadas al horno, con una gran variedad de colores a escoger.

Las maderas, provenientes de diversas cosechas, presentan leves variaciones de tono según los vinos albergados.

Las sogas náuticas utilizadas para los amarres vienen unicolores o con pintas múltiples.

Cada pieza es una historia, un juego, un nuevo capítulo en la vida de los elementos escogidos…

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