Dos industrias siguen comprando el burley a sus productores. Se trata de Alliance One y CoTaVi, que iniciaron el acopio sin inconvenientes y con normal afluencia de tabacaleros, según los turnos entregados oportunamente.
Esto ocurre mientras que la CTM, anunció la suspensión del acopio ante la protesta de un grupo de productores reclamando modificar el precio que pactaron los gremios y las industrias.
Cabe destacar que las industrias que iniciaron y continúan la compra tienen previsto comprar volúmenes importantes, se ubican solamente detrás de CTM y Philips Morris.
Alliance One, tiene contrato por más de 3.800.000 kilos, mientras que la Cooperativa de San Vicente, algo más de 3 millones.
Según lo informado, solamente ayer, miércoles 4 de Febrero, la multinacional Alliance, había comprado cerca de 160 toneladas, mientras que la CoTaVi, uno 35 mil kilos.
Fuentes de ambas empresas aseguran que el cronograma de compra sigue vigente y que los productores responden a los turnos otorgados por sus técnicos.
Este jueves se observaba la presencia de numerosas camionetas y camiones haciendo la “tradicional” fila para la venta de su producción
Por otro lado, trascendió que las demás empresas, salvo la CTM, comenzarían la semana venidera con la compra de tabaco.
En distintas chacras de Misiones, cientos de productores y productoras practican desde hace varios años, algo tan simple como decisivo: guardar semillas de una cosecha para volver a sembrar al año siguiente. Esa práctica -extendida en muchas localidades- busca dar un paso al conectarse en red para que las semillas circulen de colonia en colonia, se multipliquen y lleguen a todos y todas quienes las necesitan.
La propuesta, una bandera histórica del espacio político Tierra, Techo y Trabajo y con el apoyo del Instituto de Macroeconomía Circular (IMaC) a partir del recorrido territorial, es agrandar las redes para hacerlas más efectivas. No se trata sólo de intercambio sino de autonomía productiva, de bajar costos, de evitar la dependencia de los “paquetes tecnológicos”, y de sostener la vida en las chacras con más resiliencia, frente a los vaivenes del clima y de la economía.
En lugares como San Antonio, San Pedro, San Vicente, El Soberbio, Mártires, San Ignacio, Bonpland, Puerto Piray, Corpus, Gobernador Roca, Campo Viera, entre tantas otras comunidades, la red ya aparece como una respuesta concreta: soberanía alimentaria en movimiento.
El grupo de familias productoras coincide en que la conservación de semillas es también conservar saberes ancestrales: selección, secado, guarda, tiempos de siembra, manejo del suelo e intercambio solidario. “Es una memoria viva que ordena el presente y proyecta futuro”, destacan.
Por todo esto, apoyan la iniciativa de quienes impulsan la red y sostienen que la semilla no es un insumo más, sino un bien común ligado a la biodiversidad y a la permanencia territorial.
En ese marco, la propuesta también se levanta como reacción a un contexto adverso, ya que durante 2024 el Estado nacional avanzó sobre las políticas de acompañamiento técnico a la agricultura familiar.
El Instituto Nacional de la Agricultura Familiar, Campesina e Indígena (INAFCI) fue intervenido por el Gobierno nacional en abril de 2024, y según denuncias y coberturas periodísticas, su cierre dejó territorios sin asistencia técnica desde marzo de ese año. Después, el Decreto 462/2025 formalizó la disolución del organismo que para las organizaciones y productores no fue solamente un trámite burocrático, sino que se tradujo en menos programas, técnicos y menos herramientas para sostener la producción de alimentos en el interior del país.
Compartir e intercambiar semillas para sembrar autonomía
Sereno recordó que desde su espacio construyen históricamente la soberanía alimentaria. “Desde la banca de diputados conquistamos las leyes de Semillas nativas y criollas, de Soberanía Alimentaria, de Fomento a la Fruticultura y de Arraigo Rural, es decir de vuelta al campo. Y esas leyes no son marcos teóricos abstractos; son la mirada construida en el territorio, el camino hacia un sueño colectivo, y una necesidad urgente que buscamos que se concrete en la realidad por nuestra gente, nuestra tierra y por nuestro planeta. La permanencia territorial y la defensa de nuestra biodiversidad es defensa de la vida: el futuro depende de nosotros, nosotras y de nuestras actitudes”, afirmó.
Agregó que la Red de Semillas no busca reemplazar todo de un día para el otro; busca organizar lo que ya existe, conectar experiencias, registrar qué funciona en cada zona y fortalecer el trabajo colectivo. En tiempos de incertidumbre, la apuesta concreta es guardar y conservar semillas propias, con chacras con autonomía, biodiversidad protegida y esperanza organizada.
Ya comenzaron con la distribución y el intercambio junto a productores en la provincia, y con esa intención esperan poner en marcha un programa específico. La propuesta es simple y poderosa: que las familias productoras guarden las semillas y las compartan, construyendo una red que crezca año tras año.
Consideran que a través de la organización, en poco tiempo no tendrán que depender de la compra de semillas, ya que circularán en un intercambio virtuoso de territorio en territorio, fortaleciendo el trabajo colectivo y la soberanía productiva. “Es una idea sencilla; pero profundamente transformadora”, manifestaron quienes pusieron en marcha esta red con la esperanza en movimiento desde el territorio.
Tras la presentación de la fiesta del Té, el ministro del Agro y la Producción de Misiones, Facundo López Sartori, se refirió a la delicada situación que enfrentan los sectores tabacalero y yerbatero en la provincia, marcada por conflictos de precios, protestas de productores y un escenario de incertidumbre que golpea a miles de familias rurales.
Sartori, trazó un diagnóstico crítico sobre la situación de dos de las principales economías regionales de la provincia: tabaco y yerba mate. Mientras defendió el acuerdo de precios tabacaleros, que ubicó el valor del producto por encima de la inflación regional, alertó por el derrumbe del precio de la yerba, que perdió entre 60% y 70% de su valor en dólares, y reclamó a la Nación el ordenamiento del mercado yerbatero para garantizar la sostenibilidad de más de 12.500 familias productoras.
Tabaco: acuerdo por encima de la inflación y protestas sin reconocimiento institucional
Al referirse al conflicto tabacalero, Sartori explicó que el precio vigente surge de un acuerdo formal entre las asociaciones de productores, las cooperativas y la industria, en el cual el Estado provincial actuó como mediador y articulador institucional. El incremento acordado fue del 71%, cifra que, según remarcó, se ubica por encima de la inflación del NEA y también en niveles históricamente altos si se lo mide en dólares, tratándose de un commodity con referencias internacionales.
“Desde nuestro lugar de mediación hubo un acuerdo entre las tres asociaciones, las cooperativas y la industria”, sostuvo el ministro, al tiempo que aclaró que el grupo que mantiene bloqueos no cuenta con reconocimiento institucional. Se trata, precisó, de 30 a 40 productores que impiden el ingreso y egreso de camiones al considerar insuficiente el precio pactado.
Sartori reconoció que la tensión entre la expectativa del productor y las condiciones del mercado es recurrente, pero subrayó que el tabaco “tiene precios internacionales y se rige por reglas de mercado”. En paralelo, confirmó que se realizaron pagos en distintas instancias, incluyendo cosecha, tabacaleros e interzafra, y que el diálogo entre asociaciones, cooperativas e industria permanece abierto.
Yerba mate: desplome del precio, alerta social y pedido urgente a la Nación
El panorama se torna más delicado en la cadena yerbatera, donde Sartori expresó una “preocupación profunda” por la evolución de los precios. Según detalló, el valor del producto cayó de US$ 0,52 por kilo a entre US$ 0,20 y US$ 0,22, lo que implica una pérdida de entre 60% y 70% del valor, retrotrayendo al sector a niveles comparables con décadas críticas del pasado.
“Estamos volviendo a épocas de precios sumamente bajos”, advirtió el funcionario, al recordar que el Instituto Nacional de la Yerba Mate fue creado en 2001 precisamente para evitar estos desfasajes de mercado. En ese sentido, reclamó que se aplique la ley vigente y se restablezcan mecanismos de ordenamiento y regulación, como ya ocurrió en otros períodos.
El impacto económico se traduce en una fuerte presión social: 12.500 familias productoras no logran cubrir costos en un contexto donde los insumos y el costo de vida aumentaron. Sartori recordó que hasta el año pasado la yerba era una de las pocas economías regionales con “semáforo en verde”, es decir, con rentabilidad en toda la cadena, situación que hoy se revirtió de manera abrupta.
Cese de cosecha, debate legislativo y migración laboral a Brasil
En paralelo, el ministro se refirió con cautela al cese de cosecha impulsado por algunos sectores, remarcando que se trata de un mercado privado, donde cada productor decide si vende o no, sin una intervención directa del Estado. También fue prudente respecto a los debates que se desarrollan en el ámbito legislativo provincial, señalando que se trata de un tema en análisis por parte de los legisladores.
Finalmente, Sartori reconoció el crecimiento de la migración laboral hacia Brasil, especialmente hacia Rio Grande do Sul, impulsada por mejores salarios del otro lado de la frontera. Confirmó que el Gobierno provincial trabaja de manera coordinada con el Ministerio de Trabajo y mantiene contactos con autoridades brasileñas para contener y acompañar a los trabajadores que buscan alternativas laborales fuera del país.
La mandioca (Manihot esculenta) es un cultivo tradicional de las regiones tropicales y subtropicales, ampliamente valorado por su alto contenido energético y su capacidad de adaptarse a condiciones diversas. Además, la mandioca representa una alternativa estratégica para la industria del almidón y la generación de bioinsumos.
Actualmente, el equipo de investigación del INTA evalúa 20 cultivares dentro del programa de mejoramiento genético: 10 destinados al consumo fresco y 10 a la industria. De acuerdo con Martín Domínguez, investigador del INTA Misiones, “la idea es ofrecer al productor un abanico de nuevas variedades, y que sean ellos -junto con el consumidor- quienes definan cuáles se adaptan mejor a sus gustos y necesidades productivas”.
En el caso de las variedades para consumo fresco, el grupo de trabajo realiza catas sensoriales para evaluar la calidad culinaria. “Queremos garantizar que el productor tenga acceso a materiales que no solo rindan bien, sino que también sean apreciados por su sabor y textura”, subrayó el investigador.
En cuanto a las variedades industriales, el foco está puesto en el rendimiento en almidón. De las diez que se encuentran en evaluación, varias presentan porcentajes de entre 2 y 4 puntos más de almidón que las variedades actualmente disponibles. Sin embargo, Domínguez aclaró que “no alcanza con tener más almidón: también necesitamos comprobar si ese porcentaje va acompañado de un buen rendimiento total por hectárea”. Por ese motivo, el equipo se encuentra en la segunda etapa de evaluación, que permitirá determinar la competitividad real de los materiales en términos de productividad y estabilidad.
Otro aspecto clave del trabajo es la evaluación de los cultivares en distintos tipos de suelo. Misiones, explicó el investigador, “tiene una gran diversidad de suelos y microclimas”, por lo que resulta fundamental analizar la correlación entre el genotipo y el ambiente. En esa línea, adelantó que se planea expandir las pruebas a diferentes cuencas productivas de la provincia.
Si los resultados se mantienen positivos, las nuevas variedades podrían estar disponibles para los productores hacia 2028, una vez completada la etapa de evaluación prevista para el ciclo 2026-2027.
“El rol del INTA es generar conocimiento y brindar soluciones concretas al productor, adaptándose a sus demandas”, enfatizó Domínguez. Además, el equipo trabaja en la reintroducción de materiales del banco de germoplasma de INTA Castelar y en la posible incorporación de nuevos materiales del Centro Internacional de Agricultura Tropical (CIAT), con sede en Colombia, a través de un convenio de cooperación.
Domínguez definió el horizonte del trabajo como una apuesta a ampliar la oferta genética de mandioca en Misiones, y brindar opciones adaptadas a distintos ambientes, sistemas y mercados. “En definitiva -concluyó-, se trata de fortalecer una cadena productiva con enorme potencial para el desarrollo local”.
Desde este lunes 2 de febrero, el Gobierno de Misiones acreditó el pago del Programa Intercosecha destinado a trabajadores de la cosecha de yerba mate durante los meses de receso de la actividad. Los fondos ya se encuentran depositados en las cuentas del Banco Nación, según informó el gobernador Hugo Passalacqua. La medida representa un alivio económico directo para los tareferos en un período clave del calendario productivo y se inscribe en las políticas de contención social y sostenimiento del ingreso en el sector yerbatero.
Pago acreditado y alcance del beneficio
El gobernador Hugo Passalacqua confirmó que “desde hoy lunes 2 de febrero ya están depositados en las correspondientes cuentas del Banco Nación el pago del Programa Intercosecha”. El beneficio alcanza específicamente a los trabajadores de la cosecha de la yerba mate durante los meses en los que la actividad se encuentra en receso, un período caracterizado por la interrupción de ingresos regulares para miles de familias vinculadas a la producción primaria.
El Programa Intercosecha funciona como un mecanismo de asistencia económica que permite amortiguar el impacto estacional propio del sector yerbatero, uno de los pilares productivos de la provincia. La acreditación de los fondos garantiza previsibilidad en el corto plazo y refuerza el rol del Estado provincial en la contención de los trabajadores rurales más expuestos a la estacionalidad.
Para consultas y mayor información operativa, el Ejecutivo provincial informó que los beneficiarios pueden ingresar al sitio oficial https://sitami.com.ar/sitami/.