SALUD

Realizarán jornadas de prevención del suicidio en Posadas y Montecarlo

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La Dirección de Programas y Eventos Especiales del Gobierno de Misiones y la CAIS llevarán adelante jornadas intensivas de capacitación destinadas a equipos de salud de la provincia. La propuesta estará a cargo de la licenciada Alejandra Noemí Rossi, suicidóloga y especialista en intervención en crisis y prevención del suicidio. Los encuentros se realizarán el viernes 5 de junio en la Casa de la Historia y la Cultura del Bicentenario de Montecarlo y el sábado 6 de junio en el SUM de la Secretaría de Estado de Prevención de Adicciones, en Posadas.

La capacitación se desarrollará en ambas localidades con el mismo contenido para facilitar la participación de profesionales de distintos municipios. En Montecarlo la actividad tendrá lugar de 9 a 12 y de 14 a 18 hs. El mismo esquema horario se replicará en Posadas.

La inscripción se encuentra abierta y puede realizarse a través del enlace https://docs.google.com/forms/d/18yYYbpjHjV5vmGaz55fv9F1uCDvNVYb8j7I2OyXlgAw/edit. La propuesta está dirigida a equipos que intervienen en el circuito de atención de la conducta suicida y busca aportar herramientas para la detección, el acompañamiento y la derivación de situaciones de riesgo.

Una mirada intersectorial para la prevención

En el marco de la capacitación, la psicóloga Alejandra Noemí Rossi, referente en en la problemática en la provincia de Córdoba, valoró positivamente y ampliamente que “Misiones haya creado un espacio institucional, como la CAIS, porque es la estrategia fundamental. Yo siempre digo, una provincia que no tiene una mesa intersectorial, como sería la comisión, y una línea telefónica para la escucha de la persona en crisis, le está faltando algo en materia de prevención. La prevención no es solamente ir a dar talleres, abordar los casos críticos, sino que también esto debe ser leído por una comisión que esté conformada por múltiples actores de la comunidad”.

Asimismo, explicó que la reducción de las tasas de suicidio requiere la participación conjunta de distintas áreas estatales y organizaciones comunitarias. “El área de Salud tiene mucho por hacer, pero no hay que dejarla sola. Todos los entes de gobierno deberían colaborar para que se reduzcan las tasas de suicidio en una comunidad. También Educación, también Desarrollo Social, también otro tipo de políticas que rijan para cada provincia en particular, porque esto excede a una situación pura de salud de la persona. Sabemos que los factores ambientales, sociales, hoy por hoy, tienen muchísimo peso, al igual que la familia”, aclaró.

La profesional también hizo referencia al aporte de las organizaciones de la sociedad civil y de los espacios comunitarios que mantienen contacto cotidiano con poblaciones vulnerables. En ese sentido mencionó merenderos, copas de leche, clubes de jubilados y otros ámbitos de encuentro donde pueden detectarse señales de alerta y situaciones que requieren acompañamiento.

Señales de alerta y primera escucha

Al respecto, Rossi señaló que “el principal desafío que enfrentan hoy las comunidades al momento de detectar y acompañar situaciones de riesgo suicida es que no tienen elementos para poder detectarla justamente. La conducta suicida todavía sigue estando en este lugar de tabú, de que de esto no se habla, todavía está en ese lugar de mito. En contravención podríamos decir con todos los lineamientos internacionales que dicen que hay que hablar y, por lo tanto, hay que sensibilizar a las comunidades para que tengan elementos justamente para detectar y acompañar situaciones de riesgo”.

La especialista también describió que “muchas veces, y respondiendo a esta realidad de que la conducta suicida no es impulsiva, sino que es parte de un proceso, primero se comienza a pensar en la idea de muerte. Luego hay una etapa necesaria, que es la de la ambivalencia, donde las personas dan muchísimas señales. Hay señales verbales, señales no verbales y también conductuales. Cuando de repente se ingresa a la tercera etapa del proceso, que es la decisión tomada, las personas suelen hacer un cambio que puede denotar una mejoría. Esta es una confusión porque la decisión tomada provoca que las personas se muestren de manera inusualmente bien después de que han pasado un momento crítico”.

En cuanto al trabajo de los equipos de salud, sostuvo que los espacios de primera escucha constituyen una herramienta central dentro de las estrategias de prevención. “La primera escucha es muy importante porque aquí es donde, veladamente o no, la persona va a dar algún indicio de que la vida le es insoportable, para qué seguir viviendo, que su vida no tiene sentido. Entonces, quien puede hacer esta primera escucha y dar contención o referir a espacios donde se lo pueda contener es fundamental”, comentó.

Recomendaciones para el abordaje comunicacional

En cuanto al tratamiento comunicacional del suicidio, indicó que los medios de comunicación tienen un papel específico dentro de las estrategias de prevención y remarcó la necesidad de conocer las pautas establecidas por la legislación vigente.

“Esto ha pasado por múltiples estadios. Primero era que de esto no se habla. Después se hablaba deliberadamente mencionando cuestiones que realmente no deberían estar. Lo más peligroso en la comunicación es atribuirle un por qué. Sabemos que la conducta suicida es multidimensional, pluridimensional, multicausal. Entonces reducir a una causa o decir ‘se mató por’ ya es el primer error”, enfatizó la psicóloga.

Además, señaló que existen datos que no deben difundirse al momento de informar estos hechos. “Los medios deberían saber cuáles son las normativas vigentes, qué lugar tienen en la ley nacional de prevención del suicidio y saber que hay cosas que no se pueden decir. Ya dijimos el atribuirle una causa, ponerle el nombre a la persona, la dirección, la fotografía o atribuirles características como que era un héroe o un cobarde. Todas estas adjetivaciones no deberían estar presentes”, detalló.

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Uno en un millón: el joven que iba a la escuela en carreta, tiene la enfermedad más rara de la provincia y hoy sueña con poner su voz en personajes de ficción

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A los seis años nadie sabía qué tenía. El Instituto de Genética Humana del Parque de la Salud descifró su diagnóstico, le cambió el hábitat y le trazó un camino. Nelson Tachile, el chico de Cerro Azul que llegó en carreta, hoy lo cuenta con su propia voz.

Nelson Tachile llegó al Instituto de Genética Humana a los seis años, derivado por un supuesto retraso madurativo que, con el tiempo, resultó ser otra cosa: el síndrome de Ehlers-Danlos de tipo músculo estructural, una enfermedad rarísima que afecta a uno de cada un millón de personas y que, según la médica genetista Eugenia Heis, lo convierte en el primer caso diagnosticado en la provincia de Misiones. Criado por su abuela en Cerro Azul, Nelson cursó toda la primaria y la secundaria, perdió la visión de un ojo, aprendió a convivir con el dolor y la fragilidad de su cuerpo, y hoy sueña con ser actor de doblaje. Su historia es la de un sistema de salud que no se rindió ante lo desconocido.

El niño que llegó del monte

Había algo que no cerraba. Cuando Nelson llegó por primera vez a la consulta del Instituto de Genética Humana, su historia clínica decía “retraso madurativo”. Pero Heis, médica pediatra especialista en genética, intuyó desde el principio que había una pregunta más profunda esperando respuesta.

Nelson tenía seis años y vivía en una zona rural de Cerro Azul. Iba a la escuela en carreta. Tenía moretones que tardaban dos o tres meses en reabsorberse, una fragilidad del tejido conectivo que lo volvía vulnerable a cualquier golpe menor, y una pérdida visual severa que nadie había logrado explicar del todo. El cuadro era difuso, pero inequívoco para un ojo entrenado: algo genético estaba en juego.

“El retraso madurativo no existía, sino que había una patología de base a la cual teníamos que responder muchas preguntas”.

Así lo recuerda Heis, quien desde entonces lideraría un proceso de diagnóstico que duraría años y que terminaría con un nombre técnico tan extenso como preciso: Ehlers-Danlos de tipo músculo estructural.

Una enfermedad que afecta a uno en un millón

El síndrome de Ehlers-Danlos es un grupo de enfermedades hereditarias del tejido conectivo, esa especie de “pegamento” biológico que sostiene la estructura del cuerpo humano. En su variante músculo estructural, la presentación es tan inhabitual que la literatura médica apenas la registra en casos aislados alrededor del mundo. Para ponerlo en dimensión: estadísticamente, afecta a una persona de cada un millón.

El equipo del Instituto de Genética Humana analizó una extensa batería de genes, rastreó alteraciones moleculares y finalmente encontró la respuesta que el cuerpo de Nelson llevaba codificada desde su nacimiento. El diagnóstico no era solo un nombre: era un mapa de ruta.

“Esta enfermedad que es rarísima, creemos que Nelson es el primero en la provincia. Nos ayudó a saber y elegir el camino de ruta que íbamos a ayudarles desde la parte médica y asistencial para poder prevenir y evitar complicaciones”.

Heis es precisa cuando explica lo que significó ese hallazgo: no se trató solamente de cerrar un expediente diagnóstico, sino de rediseñar la vida cotidiana de un chico de zona rural que, sin saberlo, estaba expuesto a riesgos vasculares graves cada vez que montaba su caballo camino a la escuela.

El primer desafío: sacar a Nelson del campo

El diagnóstico reveló algo urgente. El síndrome de Ehlers-Danlos en su variante más severa puede comprometer los vasos sanguíneos. Una caída del caballo, un golpe contra el suelo, podía tener consecuencias irreversibles. El equipo médico lo comprendió de inmediato y tomó una decisión que iba más allá de la clínica.

“El primer desafío que nos planteamos como equipo fue modificar su hábitat rural a un hábitat más civilizado, poder ir a la escuela caminando sin dificultad de caerse del caballo, sabiendo que él podría tener lesiones vasculares graves que iban a poder comprometer su vida”

El seguimiento se extendió durante años en el área pediátrica del Instituto, junto con otros especialistas del hospital. El trabajo fue, en términos médicos, multi e interdisciplinario. En términos humanos, fue acompañamiento.

La voz de Nelson: “Todos tenemos nuestra estrella”

Nelson Tachile habla con una calma que cuesta no admirar. Tiene la voz pareja de quien ha aprendido a medir sus palabras porque sabe que cada una cuenta. Cuando describe su síndrome, no lo hace con amargura: lo hace con la precisión serena de alguien que lleva años conviviendo con algo que no eligió pero que decidió, en algún punto, no dejar que lo defina.

“Tengo muchos problemas para caminar, problemas motrices. Me cuesta bastante el tema de caminar muchos tramos, me cansa demasiado. También el tema de los huesos: si camino mucho o hago un mal movimiento me queda doliendo. Y la vista de un lado no la tengo, la perdí completa.”

La visión del ojo derecho se perdió por completo. El izquierdo conserva entre un treinta y un cuarenta por ciento de capacidad visual. Sin embargo, Nelson terminó la primaria, terminó la secundaria con un promedio de 7,75 y tiene un sueño concreto: estudiar actuación de doblaje o actuación de voz.

“Me gusta mucho estudiar. Me gustaría estudiar actuación de doblaje o actor de voz, que hasta ahora lo voy practicando con el celular y con el micrófono auricular.”



Sabe lo que necesita para avanzar: una computadora que le permita acceder a la formación online. Es un pedido sencillo y, al mismo tiempo, cargado de futuro.

Convivir con el síndrome: una filosofía de vida

Hay algo en la forma en que Nelson habla de su enfermedad que trasciende su historia personal. Parece haber llegado, con los años, a una comprensión de la vida que muchos adultos sin diagnósticos complejos no alcanzan.

“Cada chico, cada persona con su discapacidad tiene su forma de brillar y su forma de salir adelante. No porque uno tenga su discapacidad, su enfermedad o lo que sea, uno no se tiene que decaer, porque todos tenemos nuestra estrella, nuestra luz que nos tiene que guiar de allá arriba.”

La figura de la abuela aparece en su relato como un pilar inamovible. Ella lo crió desde que nació, es quien lo acompaña a los turnos, quien lo sostiene en los procedimientos. A su lado, menciona a sus amigos, como parte indispensable del andamiaje que permite seguir de pie.

“Lo más importante es tener muchos amigos que sean amigos leales. Rodearte de personas que te van a hacer bien a uno mismo y tratar de convivir con el síndrome, tratar de irse de la mano, porque será una cosa que de acá hasta que uno muera va a estar presente.”

La transición: de la pediatría a los adultos

El proceso de Nelson en el Instituto de Genética Humana tiene una marca específica que refleja la madurez del sistema: la transición. Cuando un paciente complejo en seguimiento pediátrico llega a la adultez, la continuidad del cuidado no puede interrumpirse. El equipo del Instituto lo garantizó.

Durante su etapa pediátrica, Nelson fue atendido por Heis y la licenciada Sánchez. Al pasar a la etapa adulta, el relevo quedó en manos de Rosana Espíndola y la licenciada Guadalupe. El hilo conductor del diagnóstico y el tratamiento se mantuvo intacto.

“En mi etapa de pediatría fui atendido por el equipo de genética conformado por la doctora Eugenia Heis y la licenciada Sánchez. Y ahora en mi etapa de adulta estoy siendo atendido por la doctora Rosana Espíndola y por la licenciada Guadalupe.”

Heis celebra ese resultado como uno de los logros colectivos más significativos del proceso: poder entregar a Nelson a la medicina de adultos con un diagnóstico sólido, un equipo preparado y una calidad de vida que, sin la intervención temprana, habría sido dramáticamente diferente.

“Pudimos llevar y mejorar su calidad de vida, evitar complicaciones severas y también nos dio la tranquilidad de que pudimos hacer la transición en el hospital de adultos siguiendo este camino de ruta que nos llevó al diagnóstico.”

El rol de la Fundación Parque de la Salud: inversión tecnológica y trabajo coordinado al servicio del diagnóstico

Detrás de una historia como la de Nelson no solo hay voluntad médica. Hay infraestructura, equipamiento y una política institucional que apuesta al diagnóstico de enfermedades complejas incluso cuando se trata de casos únicos en la provincia. En ese escenario, la Fundación Parque de la Salud cumple un rol estratégico e irremplazable.

La Fundación articula recursos, coordina inversiones en tecnología calificada y sostiene las condiciones materiales que permiten al Instituto de Genética Humana operar al nivel que exigen los casos de alta complejidad. El acceso a secuenciación genómica, a equipos de diagnóstico molecular y a protocolos de seguimiento interdisciplinario no es posible sin una gestión que combine visión sanitaria con decisión de inversión.

El caso de Nelson es, en ese sentido, la síntesis de lo que ocurre cuando el Estado, la institución hospitalaria y una fundación de apoyo trabajan en la misma dirección: un chico de Cerro Azul que llegó en carreta, con moretones inexplicables y una visión que se apagaba, pudo recibir un diagnóstico de precisión, un plan de tratamiento integral y la oportunidad de llegar a la adultez con herramientas para construir su vida.

Hoy Nelson sueña con su voz. Y esa voz es, también, la voz del sistema de salud que apostó por él cuando nadie sabía todavía su nombre.

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Trastornos de la conducta alimentaria en adolescentes: señales, prevención y acompañamiento familiar

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Cada 2 de junio, el Día Internacional de Acción por los Trastornos de la Conducta Alimentaria busca visibilizar una problemática que afecta a adolescentes de todo el mundo y que en Argentina muestra cifras preocupantes. Los TCA no son simplemente un problema relacionado  con la comida o el peso: su origen es multicausal e involucra factores biológicos, psicológicos, familiares, sociales y culturales. La adolescencia, además, es la etapa de mayor vulnerabilidad. 

Entre los factores de riesgo se incluyen la insatisfacción corporal, la baja autoestima, el perfeccionismo, la presión sociocultural por alcanzar determinados ideales estéticos y la exposición constante a mensajes que asocian delgadez con éxito, belleza o aceptación social. El entorno digital y las redes sociales ocupan hoy un lugar especialmente relevante, ya que pueden intensificar la comparación corporal y la búsqueda de validación externa.

¿Por qué la adolescencia es la etapa más vulnerable?

La adolescencia es una etapa caracterizada por transformaciones físicas, emocionales, vinculares y sociales profundas. En ese contexto, la construcción de la identidad, la comparación con pares y la exposición a ideales corporales pueden aumentar la vulnerabilidad frente a conductas alimentarias de riesgo. Detectar las señales a tiempo resulta central, porque muchas de ellas pueden pasar inadvertidas o interpretarse como conductas propias de la edad.

A nivel emocional, pueden aparecer irritabilidad, tristeza, ansiedad, aislamiento, mayor sensibilidad a las críticas o preocupación excesiva por la apariencia física. En lo conductual, es importante prestar atención a la evitación de comidas familiares o sociales, las reglas rígidas respecto de los alimentos, el aumento excesivo de la actividad física, las visitas frecuentes al baño después de comer o la preocupación persistente por contar calorías. También deben considerarse cambios físicos como descenso o fluctuaciones marcadas de peso, mareos, fatiga, sensación constante de frío  o alteraciones menstruales.

La Dra. Julieta Sanday, docente de la Licenciatura en Psicología de la Fundación Barceló consultada sobre el tema, destaca que, según investigaciones internacionales, las personas con TCA suelen demorar varios años en solicitar ayuda y que solo una proporción reducida accede a tratamientos especializados, lo que refuerza la importancia de intervenir a tiempo.

El rol de la familia

El acompañamiento familiar es un factor clave tanto en la prevención como en la consulta temprana. Las familias pueden ayudar generando espacios de diálogo sin culpabilizar, juzgar ni minimizar el malestar del adolescente. Es importante evitar comentarios sobre el peso, la forma corporal o la cantidad de comida ingerida, incluso cuando se realicen en tono de broma o preocupación. También se recomienda promover una alimentación compartida y flexible, sostener rutinas saludables y favorecer una autoestima apoyada en capacidades, vínculos e intereses, y no únicamente en la apariencia física.

Cuando aparecen señales de alerta, la familia no debería esperar a que el problema se resuelva solo”, destaca  Sanday. Consultar con profesionales de salud mental especializados en la temática, como psicólogos, pediatras y nutricionistas, es el paso más importante. 

Prevenir es más que evitar

La prevención debe entenderse en un sentido amplio. No se limita a evitar la aparición del trastorno, sino que también incluye detectar precozmente conductas de riesgo y reducir sus consecuencias. La escuela, la familia, los clubes, los equipos de salud y los espacios comunitarios cumplen un rol fundamental en ese proceso. 

“Prevenir no significa controlar de manera invasiva, sino acompañar con presencia, información confiable y sensibilidad clínica”, señala Sanday. 

Cuanto antes se detectan las señales, mayores son las posibilidades de intervenir a tiempo y evitar el agravamiento del cuadro.

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El Instituto Misionero del Cáncer inicia sus primeros ensayos clínicos oncológicos bajo estándares internacionales

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Misiones dio un paso histórico en materia de salud pública, ciencia e innovación médica. El Instituto Misionero del Cáncer (IMC), dependiente del Parque de la Salud, comenzó formalmente a desarrollar ensayos clínicos oncológicos bajo protocolos internacionales, una instancia que posiciona a la provincia dentro de una red global de investigación integrada por centros de Europa, Estados Unidos, Asia y América Latina.

La incorporación de Misiones a este selecto grupo permitirá que pacientes con cáncer de cuello uterino en estadio avanzado puedan acceder a tratamientos de última generación que todavía no se encuentran disponibles en el mercado. Se trata de un estudio multicéntrico que se desarrolla simultáneamente en 19 países y que busca mejorar los resultados terapéuticos actualmente considerados estándar a nivel mundial.

El inicio de estos protocolos representa mucho más que la participación en una investigación internacional. Marca la consolidación de un proceso de inversión sostenida en infraestructura, equipamiento tecnológico, digitalización y formación de recursos humanos especializados, que permitió al Parque de la Salud alcanzar los estándares exigidos por los organismos reguladores y las auditorías internacionales.

La directora del Instituto Misionero del Cáncer, Marcela Kober, calificó el acontecimiento como un hecho histórico para la institución y destacó que el principal beneficio estará orientado a los pacientes. Según explicó, la posibilidad de participar en investigaciones clínicas de alcance mundial es consecuencia directa de años de fortalecimiento de la salud pública provincial, tanto en materia de infraestructura como de capacitación profesional.

Para alcanzar esta instancia, el Parque de la Salud debió someterse a un extenso proceso de adecuación y certificación. El coordinador de Investigación del Parque de la Salud y del Instituto Misionero del Cáncer, Edgardo Salvatierra, explicó que durante varios años se trabajó en la validación de protocolos, la certificación de currículums profesionales y la adecuación de áreas críticas como investigación, farmacia, enfermería y laboratorio. Todo el sistema fue auditado por organismos internacionales para garantizar niveles de calidad equivalentes a los de los principales centros del mundo.

El primer protocolo estará destinado a mujeres con cáncer de cuello uterino en estadio avanzado. El ensayo combina la terapia estándar actualmente recomendada con una estrategia experimental que busca incrementar las tasas de respuesta clínica, la sobrevida y las posibilidades de curación. La participación está sujeta a criterios estrictos de inclusión y será evaluada por los oncólogos tratantes. Además, las pacientes recibirán información completa sobre el estudio y podrán retirarse en cualquier momento sin afectar la calidad de su atención médica.

El impacto de esta iniciativa trasciende la oncología. La investigación clínica fortalece la capacidad de formación de profesionales, promueve la generación de conocimiento científico local y permite que la provincia participe activamente en el desarrollo de nuevas terapias. En lugar de limitarse a aplicar avances producidos en otros centros, Misiones comienza a aportar evidencia científica propia a la comunidad médica internacional.

Detrás de este avance se encuentra también el trabajo de la Fundación Parque de la Salud, que desempeñó un rol central en la articulación de inversiones, la gestión de estándares de calidad y la construcción de la infraestructura necesaria para alcanzar la certificación internacional. Su coordinación con el Hospital Escuela de Agudos “Dr. Ramón Madariaga”, el Instituto Misionero del Cáncer y los distintos servicios especializados permitió consolidar un ecosistema sanitario capaz de cumplir con las exigencias de la investigación biomédica global.

La puesta en marcha de estos ensayos clínicos confirma una transformación profunda del sistema sanitario provincial. Con este paso, Misiones deja de ser únicamente receptora de avances científicos desarrollados en otros lugares y comienza a participar activamente en la generación de conocimiento médico de alcance mundial, incorporando la ciencia, la innovación y la tecnología como pilares estructurales de su política de salud.

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Nido: un espacio para cuidar la salud mental desde la evidencia y el trabajo en equipo

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En tiempos en los que la salud mental ocupa cada vez más espacio en la agenda pública, las psicólogas Sol Lunge, Mónica Czuhaj, Yazmin Bourdieu, Agustina Enríquez y Carla Jaimes conformaron un equipo de profesionales y decidieron dar un paso más allá de la consulta individual para construir un proyecto colectivo. Así nació Nido, un centro de terapias psicológicas basado en evidencia científica que abrirá oficialmente sus puertas el próximo 6 de junio en San Luis 1280, en pleno centro de Posadas.

El emprendimiento reúne a cinco psicólogas que comparten una misma visión sobre el ejercicio profesional: tratamientos con respaldo científico, especialización clínica y trabajo interdisciplinario. La propuesta abarca atención para niños, adolescentes, adultos, adultos mayores, parejas y familias.

“Nos tocó trabajar juntas en distintos momentos de nuestras carreras. Nos hicimos muy amigas y compartimos una forma de entender la salud mental y el trabajo terapéutico”, cuenta Sol Lunge sobre el origen de la iniciativa, un proyecto que comenzó a gestarse hace más de dos años y que hoy se convierte en realidad.

La idea de Nido surgió precisamente de esa experiencia compartida. Cada integrante desarrolló una formación específica en distintas áreas de la psicología, pero todas coinciden en una misma premisa: ofrecer intervenciones efectivas, éticas y centradas en las necesidades reales de cada persona.

Una mirada integral de la salud mental

Uno de los aspectos distintivos del centro es que no se limita a la atención individual. El equipo trabaja desde una concepción amplia de la salud mental, incorporando también a las familias y a los entornos cercanos de cada paciente.

“Nido tiene un proceso de admisión. Allí evaluamos la problemática de la persona que consulta y definimos cuál es la terapeuta más adecuada para acompañar ese proceso”, explica Lunge. La evaluación inicial puede extenderse entre una y cuatro entrevistas y permite identificar con precisión las necesidades del consultante.

La lógica es sencilla pero poco frecuente: no todas las profesionales atienden todos los casos. Cada una interviene en las áreas para las que posee mayor especialización.

“Lo primero que tenemos que reconocer es que no somos todas especialistas en todo. Para que un centro de salud mental funcione, hay que respetar las especificidades de cada profesional”, señala Lunge en una entrevista con Economis. Incluso, cuando consideran que una problemática requiere otro abordaje, realizan las derivaciones correspondientes a especialistas externos.

El enfoque alcanza tanto a niños y adolescentes como a adultos y familias. Ansiedad, depresión, regulación emocional, dificultades vinculares, problemas escolares, comunicación en parejas, procesos de duelo o crisis vitales forman parte de las consultas más habituales que el equipo aborda.

La principal carta de presentación de Nido es su adhesión a los enfoques psicológicos basados en evidencia científica.

“Todas las terapeutas estamos formadas en terapias basadas en evidencia. Trabajamos desde enfoques cognitivo-conductuales, conductuales-contextuales y sistémicos, que cuentan con resultados demostrados para diferentes problemáticas”, explica Lunge.

La apuesta busca diferenciarse en un mercado cada vez más amplio, pero también más heterogéneo. El objetivo no es únicamente brindar atención psicológica, sino garantizar intervenciones respaldadas por investigaciones y metodologías validadas.

Más allá del consultorio

La visión del equipo también contempla actividades grupales y espacios de formación para la comunidad.

Durante el segundo semestre, Nido proyecta lanzar talleres de habilidades de regulación emocional para adolescentes y adultos, grupos terapéuticos y encuentros de mindfulness orientados al desarrollo de la atención plena y el bienestar emocional.

La intención es ampliar el concepto tradicional de terapia y generar herramientas preventivas que permitan fortalecer recursos personales antes de que aparezcan situaciones de mayor complejidad.

“Para nosotras la salud mental no empieza cuando existe un diagnóstico. También se puede trabajar en el desarrollo personal, en el bienestar y en la construcción de habilidades para afrontar mejor la vida cotidiana”, resume Lunge.

Quizás el rasgo más distintivo de Nido sea justamente aquello que le dio origen: el trabajo colectivo.

Las cinco profesionales mantienen reuniones semanales de supervisión y análisis de casos, una práctica que consideran fundamental para garantizar la calidad de la atención y sostener una mirada interdisciplinaria sobre cada proceso terapéutico.

En tiempos donde la salud mental dejó de ser un tema reservado a los consultorios para convertirse en una preocupación social creciente, Nido apuesta a convertirse en un espacio de referencia en Posadas. Un lugar donde la evidencia científica, la especialización y el trabajo en equipo se combinan para acompañar a las personas en las distintas etapas de la vida.

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