SALUD

El autocuidado ya no es tendencia: es resistencia

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En una cultura que glorifica la productividad permanente, detenerse dejó de ser una pausa y se convirtió en una postura. El ritual cotidiano —preparar café sin apuro, aplicar una rutina nocturna deskincare, escribir antes de dormir, tomar un baño largo— ya no es un hábito superficial. Es una respuesta cultural a un sistema que no se detiene.

La hiperconectividad no es una percepción subjetiva. El Digital 2025 Global Overview Reportindica que las personas pasan en promedio más de 6 horas y 30 minutos al día frente a pantallas, lo que equivale a casi 100 días al año conectados. No se trata solo de consumo de contenido; se trata de exposición constante a estímulos, comparaciones, urgencias y demandas.

A esta saturación se suma el desgaste emocional. La Organización Mundial de la Salud ha advertido que los trastornos de ansiedad y depresión aumentaron de forma significativa en los últimos años, especialmente entre poblaciones jóvenes, vinculados a estrés crónico y sobrecarga digital. ​

Bajo este escenario, el ritual no es un lujo. Es una microestructura de estabilidad.

La psicología del comportamiento explica que, frente a entornos impredecibles, las personas buscan microestructuras que devuelvan sensación de control. Un ritual repetido diariamente organiza el tiempo, reduce incertidumbre y crea límites simbólicos. Lo que parece trivial —un journaling nocturno o una rutina de cuidado facial— es en realidad una arquitectura emocional.

Pero hay algo más profundo. El autocuidado como resistencia no es nuevo. Audre Lorde, poeta y activista afroamericana, describía el cuidado personal como “un acto de preservación política”. En su origen, el self-care fue una herramienta de supervivencia frente a sistemas opresivos. No era indulgencia; era protección.

Lo que vemos hoy es una resignificación contemporánea de esa lógica. Frente a la cultura del “always on”, el ritual se convierte en un límite autoimpuesto. No es evasión, es decisión. No es escapismo, es autonomía.

El wellness actual no gira solo en torno a salud física; gira en torno a gestión emocional. Según análisis académicos sobre cultura de consumo, el bienestar se ha convertido en uno de los sistemas simbólicos más sofisticados del mercado: no vende objetos, vende estructuras de sentido. No vende cremas o velas; vende momentos delimitados dentro del caos.

Lo que estamos observando no es una moda de spa, es una reorganización cultural del tiempo”, explica Luis Alejandro Morales Ortiz, Director Ejecutivo en another. “Las personas están diseñando microespacios donde recuperan agencia. Las marcas que entienden eso no hablan de beneficios funcionales, hablan de cómo su producto se integra en un ritual que sostiene emocionalmente”.

Qué implica esto para las marcas

Si el ritual es una respuesta cultural, las marcas no pueden tratarlo como tendencia estética. Deben operarlo estratégicamente:

1. Diseñar para repetición, no para impacto. El valor del ritual está en la constancia. Las marcas deben pensar en cómo su producto se integra en un momento diario o semanal. La pregunta ya no es “¿cómo llamamos la atención?”, sino “¿cómo acompañamos un hábito?”.

2. Comunicar ritmo, no rendimiento. La narrativa centrada en optimización y productividad permanente choca con el deseo de pausa. Las marcas que hoy conectan son aquellas que validan el descanso, la lentitud y el autocuidado sin culpa.

3. Crear ecosistemas, no piezas aisladas. Un producto que forma parte de un ritual necesita coherencia en experiencia, empaque, mensaje y punto de contacto. No basta con lanzar una campaña “wellness”; hay que construir una arquitectura consistente que sostenga esa promesa.

4. Evitar la apropiación superficial. El autocuidado tiene raíces históricas profundas como acto de preservación y resistencia. Convertirlo en simple estética puede percibirse oportunista. La legitimidad se construye cuando la marca demuestra coherencia en prácticas internas, sostenibilidad y responsabilidad.

Cuando una marca logra integrarse en un ritual auténtico, deja de interrumpir y empieza a acompañar”, analiza el experto de another, agencia regional de comunicación estratégica. “Esa diferencia es estratégica. El acompañamiento construye lealtad; la interrupción genera saturación”.

El nuevo valor

Elbienestar como resistenciaestá redefiniendo el consumo. En un mercado donde la atención es limitada y la fatiga emocional es real, el verdadero diferencial no está en ofrecer más estímulos, sino en ofrecer estructura.

Las marcas que comprendan esta dinámica no venderán simplemente productos de cuidado personal, café o velas aromáticas. Venderán marcos simbólicos que ayudan a las personas a organizar su vida en medio del ruido.

En los próximos años, el lujo no es hacer más. Es poder elegir el propio ritmo. Y las marcas que sepan habitar ese espacio —con coherencia y profundidad— serán las que realmente construyan valor sostenido.

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Siete de cada 10 personas con enfermedades poco frecuentes sienten incertidumbre frente al sistema de salud argentino

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En el marco del Día Mundial de las Enfermedades Poco Frecuentes (28 de febrero), la FADEPOF – Federación Argentina de Enfermedades Poco Frecuentes presenta el Observatorio Nacional de las EPOF, un relevamiento nacional cuyos resultados muestran brechas estructurales en el sistema de salud argentino. Los datos están disponibles en una plataforma online de acceso público ingresando a: www.fadepof.org.ar/observatorio  

El informe revela que casi 7 de cada 10 personas con enfermedades poco frecuentes sienten incertidumbre frente al sistema de salud, un dato que sintetiza una experiencia transversal: cuando la trayectoria de atención se aleja del promedio, el sistema no siempre logra dar respuestas oportunas y continuas.

“Durante años contamos la historia equivocada. La conversación pública sobre enfermedades poco frecuentes históricamente se centró en describir cuántas personas vivían con estas patologías. Pero el problema real no es el número sino qué ocurre con esas personas cuando ingresan al sistema de salud”, señaló Luciana Escati Peñaloza, directora ejecutiva de la FADEPOF.

Datos que evidencian una necesidad de repensar el modelo de atención
El Observatorio Nacional EPOF expone brechas estructurales en distintas etapas del recorrido sanitario:

•    El 69% de las personas con EPOF siente incertidumbre frente al sistema de salud. 
•    El 72% presentó síntomas de ansiedad o depresión.
•    El 60% tuvo que pagar de su bolsillo por servicios que antes estaban cubiertos por su cobertura de salud. 
•    El 58% tuvo dificultades para acceder a los medicamentos que necesitaba. 
•    El 73% tuvo dificultades para encontrar profesionales que acepten su cobertura de salud.

Además, el Observatorio incorpora un índice de seguimiento de políticas públicas (scorecard) que analiza el grado de implementación de la Ley Nacional 26.689, permitiendo visualizar avances y brechas en su aplicación a nivel nacional.

Estos resultados respaldan el concepto de la campaña de FADEPOF “Rompamos la curva”, que utiliza la metáfora de la curva de Gauss -una representación gráfica donde la mayoría de los casos se concentra en la media o en lo esperable- para visibilizar que el sistema de salud suele estar orientado a responder a lo más frecuente, dejando afuera de los circuitos habituales a quienes presentan enfermedades poco frecuentes.

“El sistema funciona con mayor eficiencia cuando los casos encajan en lo esperable. Pero en la vida real, hay historias que se salen del promedio. Romper la curva es invitar a construir un modelo de salud que se adapte a las necesidades de todas las personas y no al revés, para que nadie quede afuera”, detalló Susana Giachello, presidenta de FADEPOF. 

Una campaña basada en historias reales
Incertidumbre, diagnóstico, vulnerabilidad, acceso y resiliencia son al menos 5 etapas que estructuran la campaña propuesta por FADEPOF. En primera persona, diferentes integrantes de la federación cuentan cómo es estar “fuera de la curva” y cómo ha sido su experiencia de vivir con una enfermedad poco frecuente en Argentina: 

“Sentí mucho miedo, ansiedad, me llené de dudas y me sentí muy sola.”
“No tenés información y sentís que no podés hacer nada.”
“Mi hijo falleció en cuestión de horas. La historia podría haber sido distinta con información.”
“No podemos cambiar la enfermedad que nos aqueja, pero sí que el sistema accione rápidamente.”

Como parte del lanzamiento, FADEPOF realizará dos eventos abiertos al público donde se presentarán:
•    El video completo de la campaña.
•    Los principales resultados del Observatorio Nacional EPOF 2025 – FADEPOF.
•   Una experiencia inmersiva con las cinco estaciones que recrean el recorrido de las personas con EPOF en el sistema de salud.

Las actividades son gratuitas, con inscripción previa, y están abiertas a profesionales de la salud, decisores públicos, comunicadores, industria, organizaciones sociales y comunidad en general.

📍 Rosario – 23 de febrero | 11 h I Cine Hoyts Rosario – Shopping Portal
Inscripción: https://forms.gle/6MPbFYNe3up9tQxg6 

📍 CABA – 26 de febrero | 10 h I Cinemark Hoyts Abasto
Inscripción: https://forms.gle/p5FVkYYpU1erA2xR9 

La campaña “Rompamos la curva” ya ha comenzado en las redes sociales y el video completo estará disponible también en el canal de YouTube de la Federación a partir del 28 febrero. 

Un problema poco frecuente en números, pero masivo en impacto
Las enfermedades poco frecuentes son aquellas cuya prevalencia es igual o inferior a 1 persona cada 2.000 habitantes, según lo establece la Ley Nacional N.º 26.689 . Existen más de 10.000 de estas enfermedades clínicamente definidas y cada año se suman unas 300 nuevas descripciones. ,  En su conjunto impactan a más de 300 millones de personas en el mundo. En Argentina se estima que 3,6 millones de personas viven con una EPOF, lo que representa a 1 de cada 13 personas y, en promedio, 1 de cada 4 familias que enfrentan desafíos vinculados al diagnóstico, acceso a tratamientos, continuidad de cuidados y acompañamiento integral.

“El objetivo no es señalar responsables, sino generar evidencia y abrir el diálogo. No podemos cambiar el azar, pero sí podemos mejorar el sistema”, concluyó Martín Petrocco, vicepresidente de FADEPOF.

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Se diagnostican tres casos de cáncer infantil por día en el país

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Cada 15 de febrero se conmemora el Día Mundial del Cáncer Infantil, una fecha instaurada en 2001 por la Organización Internacional de Padres de Niños con Cáncer, con sede en Luxemburgo, con el fin de sensibilizar a la sociedad sobre una problemática que, aunque poco frecuente, representa una de las principales causas de muerte por enfermedad en la población pediátrica.

En Argentina, se registra una incidencia estable de 131 casos nuevos por millón de niños menores de 15 años por año. El promedio anual indica unos 1.360 nuevos casos en ese grupo etario, según datos del Registro Oncopediátrico Hospitalario Argentino, lo que da un promedio de 3,7 diagnósticos diarios.

Desde la Sociedad Argentina de Pediatría afirman que, gracias a los avances en diagnóstico, tratamiento y seguimiento, hoy siete de cada diez niñas, niños y adolescentes con cáncer (70,3 por ciento) sobreviven, según datos actualizados de dicho registro.

Desde el año 2000, el Registro Oncopediátrico Hospitalario Argentino —que está cumpliendo 25 años— ha reunido información de 40.283 casos de cáncer en menores de 19 años. De este universo, el 93 por ciento de los casos en menores de 15 años son captados por el sistema, lo que otorga un grado de cobertura y confiabilidad notable para el diseño de políticas públicas.

“La sobrevida global a cinco años es del 70,3 por ciento, una cifra que nos posiciona en línea con los estándares internacionales. Esto demuestra que el cáncer infantil, aunque sea una enfermedad grave, es potencialmente curable si se detecta a tiempo y se brinda el tratamiento adecuado”, afirmó la doctora Julieta Miguez Arrúa, pediatra y especialista en Hematología y Oncología Pediátrica, miembro del Comité de Hematología, Oncología y Medicina Transfusional de la Sociedad Argentina de Pediatría.

“Aun así, es necesario seguir fortaleciendo el diagnóstico oportuno, el acceso a tratamientos, el soporte clínico y el acompañamiento integral, para que todos los niños y niñas accedan a las mismas oportunidades de curación, sin barreras geográficas, económicas o institucionales”, alertó la especialista.

“El Registro Oncopediátrico Hospitalario Argentino es una herramienta fundamental, tanto para conocer la realidad epidemiológica del cáncer infantil en nuestro país, como para tomar decisiones clínicas, sanitarias y sociales con base científica. Permite analizar tendencias, planificar recursos y mejorar la calidad de atención”, explicó la doctora Florencia Moreno, médica pediatra y oncohematóloga, coordinadora del Programa Nacional de Cuidado Integral del Niño y Adolescente con Cáncer del Ministerio de Salud de la Nación.

Entre los tipos de cáncer más frecuentes en la infancia se destacan las leucemias, los linfomas y los tumores del sistema nervioso central. Las leucemias, en particular, representan entre 450 y 550 casos nuevos al año y encabezan la lista de diagnósticos oncológicos pediátricos.

Uno de los datos más significativos del informe publicado por el Registro Oncopediátrico Hospitalario Argentino es que más de 7 de cada 10 (76 por ciento) de los pacientes pediátricos con cáncer fueron atendidos en instituciones públicas entre 2013 y 2022. Esto demuestra el papel central del sistema público de salud en la atención oncopediátrica y la necesidad de fortalecerlo con más recursos, formación y articulación entre niveles de atención.

“Que tres de cada cuatro chicos con cáncer se atiendan en hospitales públicos habla de la enorme responsabilidad que tienen los equipos de salud estatales. Pero también revela que si no invertimos en equipamiento, capacitación y redes, estamos dejando en situación de vulnerabilidad a quienes más necesitan una atención de calidad y cercana a su lugar de residencia”, advirtió la doctora María Lourdes Brodsky, médica pediatra y oncohematóloga, secretaria del Comité de Hematología, Oncología y Medicina Transfusional de la Sociedad Argentina de Pediatría.

En este punto, la Sociedad Argentina de Pediatría insiste en que el pediatra general tiene un rol crucial, ya que es quien puede sospechar precozmente signos de alerta y activar la red de derivación especializada. “En este sentido, acciones como los talleres de capacitación ‘Cuándo sospechar cáncer en el niño’, impulsados en conjunto con otras sociedades científicas y organismos nacionales, son herramientas clave para reducir demoras diagnósticas”, sostuvo la doctora María Belén Popon, médica pediatra y oncohematóloga, también integrante del Comité de Hematología, Oncología y Medicina Transfusional de la Sociedad Argentina de Pediatría.

En 2022, la sanción de la Ley Nacional número 27.674 (Régimen de Protección Integral del Niño, Niña y Adolescente con Cáncer) y su posterior reglamentación en 2023 marcaron un antes y un después en la política sanitaria argentina. Entre sus principales avances se destaca la creación del Certificado Único Oncopediátrico, que habilita el acceso a beneficios fundamentales para las familias en tratamiento.

El Certificado Único Oncopediátrico contempla dos modalidades: “Certificado Único Oncopediátrico Activo”, para quienes están en tratamiento, y “Certificado Único Oncopediátrico Control”, para quienes están en seguimiento. Los beneficios incluyen: asignación económica mensual durante el tratamiento activo; licencias laborales para cuidadores; transporte público terrestre gratuito para el paciente y un acompañante; estacionamiento prioritario; acceso a vivienda adaptada para familias en situación de vulnerabilidad; y garantía de acceso a la educación durante el proceso de tratamiento.

“La ley fue un paso enorme en el reconocimiento de derechos. Ahora debemos garantizar que cada niña o niño con cáncer acceda al Certificado Único Oncopediátrico sin trabas burocráticas, en cualquier rincón del país. El diagnóstico no puede ser una sentencia de exclusión, sino una señal de que el Estado va a acompañar con todo su aparato de protección social”, señaló la doctora María Alejandra Cedola, médica pediatra y hematóloga infantil, miembro del Comité de Hematología, Oncología y Medicina Transfusional de la Sociedad Argentina de Pediatría.

Para la Sociedad Argentina de Pediatría, fortalecer las redes de atención oncopediátrica es una de las tareas más urgentes. La organización en red permite derivaciones oportunas, tratamientos adecuados según complejidad, continuidad del cuidado y mejores resultados en términos de sobrevida y calidad de vida. Además, reduce las brechas territoriales, culturales y socioeconómicas que muchas veces determinan el acceso al sistema de salud.

“Pensar en red implica que un pediatra rural tenga a quién consultar en tiempo real cuando ve un signo de alarma. Implica que un chico de una localidad del interior alejada tenga la misma oportunidad que uno del Área Metropolitana de Buenos Aires. Implica que las decisiones se tomen en equipo y con información compartida”, enfatizó el doctor Marcelo Coirini, pediatra hematólogo, integrante del mismo comité.

“Es importante tener en cuenta la contención psicológica, tanto del niño o niña como de la familia. Es importante mejorar la contención afectiva y la manera en que se afronta el duelo”, completó la doctora Angela Nakab, médica pediatra, secretaria de Medios de la Sociedad Argentina de Pediatría.

Este abordaje integral, en el que participan pediatras de atención primaria, especialistas, equipos de salud mental, trabajadores sociales y educadores hospitalarios, es lo que permite brindar un acompañamiento real, sostenido y humano.

La Sociedad Argentina de Pediatría insiste en que ningún niño debe quedar fuera del sistema por el solo hecho de vivir lejos de un hospital de alta complejidad. En este sentido, los esfuerzos deben concentrarse en capacitar profesionales en todo el territorio, garantizar derivaciones efectivas y asegurar el acompañamiento durante todo el proceso, desde el diagnóstico hasta el postratamiento.

Si bien su sola mención provoca miedo, el cáncer infantil no es sinónimo de muerte: los datos disponibles invitan a cambiar la narrativa. Con una incidencia estable y una tasa de mortalidad específica de 3,7 por millón en menores de 15 años (último período disponible 2021–2022), el desafío es tanto médico como social.

La Sociedad Argentina de Pediatría considera clave desmitificar el cáncer en la infancia, promover campañas de sensibilización, capacitar a equipos de salud y empoderar a las familias. Esto incluye conocer los signos de alerta (moretones frecuentes, palidez, fiebre persistente y pérdida de peso inexplicable, entre otros) y acudir al centro de salud ante cualquier duda.

“Hay miles de historias de niños y niñas que se curaron y hoy están en la escuela, en la universidad o formando sus propias familias. Esa es la parte que también tenemos que contar, porque cuando el sistema funciona y se articula, el nivel de curación del cáncer infantil es alto”, concluyeron desde la Sociedad Argentina de Pediatría.

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Reumatología del Madariaga cerró un año de alta demanda con más de 300 controles mensuales y fuerte trabajo en red

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El Hospital Madariaga suma tecnología, telemedicina y biológicos, y el Servicio de Reumatología consolida su rol como referente provincial. El balance anual 2025 tuvo un fuerte crecimiento asistencial

El Servicio de Reumatología del Hospital Escuela de Agudos Dr. Ramón Madariaga (HEADRM) reafirmó durante el último año su posicionamiento como área de referencia en la provincia, con una alta demanda sostenida y una cartera de prestaciones en constante expansión.

“El Servicio de Reumatología de nuestro hospital es un área referente en Reumatología para nuestra provincia. Tenemos diferentes consultorios que en total aproximadamente a nivel mensual llegamos a tener más de 300 controles por consultorio externo”, destacó Adriana Seewald, especialista del área.

En este contexto, la médica subrayó el rol estratégico de la Fundación Parque de la Salud como sostén estructural del crecimiento sanitario.



La profesional remarcó la inversión sostenida en tecnología de vanguardia, equipamiento específico para estudios diagnósticos y terapias complejas, así como el fortalecimiento del factor humano mediante la incorporación y formación de especialistas. Este modelo, sostuvo, no solo potencia la calidad de atención en el hospital, sino que impacta directamente en todo el sistema sanitario misionero, ampliando el acceso, descentralizando la atención y reduciendo derivaciones innecesarias.

Prestaciones de alta complejidad y abordaje integral

El servicio realiza infusiones de drogas biológicas, capilaroscopías y seguimiento en consultorio de pacientes bajo tratamiento con inmunosupresores, además de la atención de patologías prevalentes como artritis reumatoidea, Lupus Eritematoso Sistémico y Fibromialgia, entre otras enfermedades autoinmunes.

“Se realizan infusiones de drogas biológicas, capilaroscopía y contamos con un consultorio específico para pacientes que usan inmunosupresión. Recibimos diferentes patologías, las más comunes son artritis reumatoidea, lupus eritematoso sistémico y fibromialgia”, precisó Seewald.

El equipo está conformado por tres especialistas que trabajan de manera articulada para garantizar continuidad asistencial y seguimiento personalizado.

Telemedicina y alcance provincial

Uno de los ejes destacados del año fue el fortalecimiento de la atención remota a través de la plataforma AlegraMed, herramienta que permite interconsultas y acompañamiento a profesionales del interior.

“Realizamos telemedicina mediante AlegraMed y mantenemos comunicación con médicos del interior para poder ayudar y asistir al tratamiento de pacientes que no puedan tener acceso porque estén internados; así podemos llegar con la reumatología a toda la provincia”, explicó la especialista.

Este esquema favorece el acceso temprano al diagnóstico y tratamiento, especialmente en patologías autoinmunes donde la intervención oportuna resulta clave para evitar complicaciones y discapacidad.

Proyecciones 2026: diagnóstico temprano y formación continua

De cara al próximo año, el servicio proyecta profundizar la estrategia de cercanía territorial y fortalecer la consulta precoz en enfermedades reumatológicas.

“Como meta para este 2026, queremos seguir acercando nuestro servicio a todos nuestros pacientes, poder llegar a la consulta temprana para quienes tienen patologías autoinmunes reumatológicas y seguir formándonos y adquiriendo conocimientos como especialistas para poder seguir ayudando a nuestra sociedad”, concluyó Seewald.

El balance deja en evidencia un servicio consolidado, con crecimiento sostenido, fuerte respaldo institucional y una clara proyección hacia una atención cada vez más accesible y especializada en la provincia de Misiones.

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Vuelta a clases: el momento de hacer un chequeo pediátrico y evaluar el crecimiento

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El comienzo de un nuevo ciclo escolar suele estar marcado por rutinas renovadas, guardapolvos, uniformes, listas de útiles y ajustes en la dinámica familiar. Al mismo tiempo, representa una oportunidad estratégica para ponerse al día con los controles de salud de los más chicos. La consulta pediátrica anual es mucho más que una formalidad: es una herramienta fundamental para acompañar el crecimiento, prevenir enfermedades y actuar a tiempo ante cualquier señal de alerta.

Dentro de estos controles periódicos, una de las dimensiones más relevantes —y a veces subestimada— es la del crecimiento físico. La medición sistemática de la estatura y del peso, en relación con las curvas de crecimiento establecidas por organismos como la Organización Mundial de la Salud, permite a los pediatras y endocrinólogos detectar posibles desvíos que podrían estar vinculados a causas médicas subyacentes.

“El seguimiento de la talla es, en muchos casos, el primer signo visible de que algo en el organismo no está funcionando como debería”, señaló el doctor Javier Chiarpenello, médico endocrinólogo y jefe del Servicio de Endocrinología del Hospital Provincial del Centenario, en Rosario. “Cuando un niño no crece a un ritmo esperable según su edad, sexo y en relación con su talla medio-parental —es decir, su talla objetivo genética marcada por la talla de sus padres—, puede estar cursando un trastorno hormonal, nutricional, una enfermedad crónica o una condición genética que debe ser estudiada y tratada cuanto antes”.

Los expertos destacan que no siempre las familias logran advertir estos desajustes. La falta de controles sistemáticos puede dificultar la identificación de un enlentecimiento o estancamiento en el crecimiento. De ahí la importancia de realizar visitas periódicas al pediatra, idealmente dos a tres veces por año —dependiendo de la edad del niño— para control del crecimiento como motivo principal de la consulta, incluso cuando no presenta síntomas evidentes.

Según datos de la Organización Mundial de la Salud, un crecimiento lineal deficiente puede estar asociado con cuadros de déficits nutricionales, pero también con infecciones recurrentes, trastornos endocrinos y otras condiciones clínicas. Por eso, el control de la estatura debe entenderse como un marcador general del estado de salud infantil.

“Es fundamental que las familias comprendan que la talla baja es mucho más que un rasgo meramente estético y tiene consecuencias: puede condicionar el desarrollo físico, emocional y social del niño a lo largo de su vida”, advirtió Inés Castellano, presidenta de la Asociación Civil Creciendo, que brinda acompañamiento a familias de niños con problemas de crecimiento.

Entre los signos de alerta a los que madres, padres y cuidadores deberían prestar atención, Castellano mencionó: cuando un niño o niña es considerablemente más bajo o baja que sus compañeros de edad similar; si el crecimiento parece haberse enlentecido o estancado; si no hay necesidad de cambiar ropa o calzado durante períodos prolongados; si es superado en altura por un hermano menor; o si frecuentemente es confundido con alguien de menor edad.

La detección a tiempo de estos signos puede marcar una diferencia sustancial en la evolución del cuadro. De confirmarse un diagnóstico relacionado con el crecimiento, existen tratamientos específicos y eficaces que pueden mejorar considerablemente la estatura final y la calidad de vida del paciente.

“En aquellas situaciones donde se identifica un déficit de la hormona de crecimiento, por ejemplo, la terapia con hormona de crecimiento recombinante es el tratamiento de elección”, explicó el doctor Chiarpenello. “Consiste en la administración de una medicación que se aplica por vía subcutánea y cuya eficacia ha sido ampliamente demostrada. Lo más importante es comenzar cuanto antes y sostener el tratamiento de forma adecuada, ya que su cumplimiento juega un rol crucial en la talla final alcanzada”.

Esta medicación, que forma parte del vademécum de tratamientos cubiertos al ciento por ciento por el Plan Médico Obligatorio en Argentina, está indicada para casos como el déficit de hormona de crecimiento, el síndrome de Turner, la insuficiencia renal crónica y el retraso del crecimiento intrauterino con talla baja persistente, entre otros.

Sin embargo, los especialistas insisten en que no toda baja talla requiere tratamiento hormonal. “Es esencial realizar una evaluación completa. Muchas veces se trata de variantes normales del crecimiento, como la talla baja familiar o el retraso constitucional, que no implican enfermedades y solo necesitan seguimiento”, aclaró el doctor Chiarpenello.

En los casos en los que sí se indica la terapia con hormona de crecimiento, la adherencia al tratamiento es un factor determinante para alcanzar los objetivos. “Sabemos que, en especial en la adolescencia, puede haber dificultades para mantener el esquema de inyecciones. Por eso, hoy contamos con autoinyectores electrónicos que almacenan datos sobre el uso del dispositivo, lo cual nos ayuda a monitorear la constancia y adherencia del tratamiento y trabajar en conjunto con la familia para optimizar los resultados”, añadió el endocrinólogo.

Otra barrera frecuente es la interrupción del tratamiento. “Cada vez que un chico interrumpe la administración de la terapia, ya sea por decisión propia o por demoras en la provisión, el tratamiento pierde eficacia. Lamentablemente, esto sucede más seguido de lo que debería”, comentó Castellano. “Desde Creciendo orientamos a las familias para que puedan sortear estas barreras y las acompañamos en todo el proceso, guiándolos en la gestión administrativa, en los reclamos necesarios y brindando información sobre sus derechos”.

La Asociación Civil Creciendo, con sede en Buenos Aires y presencia nacional, ofrece acompañamiento integral y gratuito a familias que enfrentan un diagnóstico de trastorno del crecimiento. Allí se realiza asesoramiento integral, talleres mensuales, contención emocional y orientación y apoyo legal, buscando generar redes de apoyo entre quienes transitan situaciones similares.

“Muchas veces, cuando llega el diagnóstico, las familias no saben por dónde empezar. Desde Creciendo brindamos información clara y herramientas para gestionar la situación de la mejor manera posible”, expresó Castellano. Y subrayó: “también buscamos desmitificar muchas ideas que aún circulan sobre el crecimiento infantil. No se trata de esperar a que el niño ‘pegue el estirón’. No se trata solo de crecer, también es importante crecer bien, correctamente. Si hay una duda, es mejor consultar y no quedarnos con esa incertidumbre”.

La comunidad médica trabaja de manera constante para concientizar sobre la importancia del crecimiento como indicador de salud, aunque en algunos casos se registran demoras en la derivación oportuna. “Todavía hay colegas que derivan al especialista más tardíamente o que subestiman una talla baja sin profundizar la evaluación. Parte de nuestro trabajo es educar también dentro del sistema de salud”, concluyó Chiarpenello.

El regreso a la escuela, entonces, además de invitar a preparar mochilas y uniformes, también es una oportunidad para revisar la salud de cada niño y niña en forma integral. Actualizar el calendario de vacunas, controlar la vista y la audición y evaluar el crecimiento no deberían ser acciones aisladas, sino parte de un enfoque de cuidado que apueste a garantizar un desarrollo saludable.

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