SELVA VIVA

COP30: Misiones sella acuerdos y avanza en negociaciones por el mercado de carbono

Compartí esta noticia !

En plena COP30 en Belém, el ministro de Cambio Climático, Gervasio Malagrida avanza en una agenda intensa que combina reuniones con actores globales del financiamiento climático y pasos concretos para posicionar a Misiones dentro de los estándares internacionales del mercado de carbono. Este viernes selló un acuerdo con un banco internacional que comprará bonos de carbono y mantuvo reuniones con una aerolínea que está en el mismo sendero de compensar sus emisiones. Nos volvimos a ver, esta vez con la gerente de Sostenibilidad de Latinoamérica”, relató el titular de la cartera ambiental. Para Malagrida, que esos dos grupos hayan sido los primeros interesados del día “ya es mucho”, aunque aclara que ninguno permite todavía hacer promoción ni difundir imágenes hasta que los entendimientos estén cerrados.

En paralelo a esos encuentros, Malagrida firmó un memorándum clave con el Global Carbon Council, una de las entidades más influyentes en la estandarización del precio del carbono. “Recién firmé este memorándum con el Carbon Council, que es un estandarizador de precios para acceder a un precio justo del carbono”, explica, destacando que el paso forma parte de una estrategia para asegurar mecanismos transparentes y reconocidos en los mercados voluntarios.

La presencia de Misiones en la COP30 viene generando un nivel de interés por encima de lo previsto. “Realmente un éxito, no solo de convocatoria sino de interés”, resume Malagrida, que este sábado a las dos de la tarde encabezará una presentación oficial y espera mantener una última reunión antes de cerrar la jornada. Su agenda concluirá con una cena organizada por el BID junto a la Alianza Verde Argentina. “Eso también es un lindo punto, porque nosotros la creamos”, dice en relación al conjunto de provincias que comparten la articulación política y técnica que Misiones impulsa en los foros internacionales.

Compartí esta noticia !

Saint-Gobain presentó en la COP30 un plan global para acelerar la construcción sostenible

Compartí esta noticia !

En el  marco de la Conferencia de la ONU sobre Cambio Climático (COP30), Saint-Gobain -empresa líder mundial en materiales para la construcción liviana y sostenible-, presentó el Documento de Acción sobre Construcción Sostenible, una hoja de ruta colaborativa desarrollada a través del Observatorio de Construcción Sostenible del Grupo, con el objetivo de promover una acelerada adopción de esta modalidad.

El trabajo propone acciones concretas y aplicables para impulsar la construcción sostenible a nivel global, en un contexto en que la industria se encuentra en la encrucijada entre la transición climática y la transformación social.

La COP30 es la 30ª Conferencia de las Partes de la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático y se lleva a cabo este mes de noviembre en Belém, Brasil. Este encuentro reúne a representantes de casi 200 países, junto con líderes empresariales, científicos, organizaciones sociales y pueblos indígenas, con el objetivo de acordar acciones concretas para enfrentar la crisis climática global.

“Pionero en su ambición de reunir a todos los actores de la construcción sostenible, el Observatorio ha creado un espacio de diálogo y colaboración para todo el sector”, afirmó Benoit Bazin, presidente y director ejecutivo de Saint-Gobain.

En un momento en que la COP30 nos recuerda la urgencia de actuar, este Documento de Acción acelera la transición de la industria de la construcción. Solo a través de la inteligencia y la acción colectiva podremos transformar el pensamiento compartido en un impacto medible, dando forma a un entorno construido más sostenible para las generaciones futuras”. completó.

Seis ejes transformadores, trece acciones prioritarias

El Documento identifica seis grandes ejes transformadores con el mayor potencial de cambio a lo largo de toda la cadena de valor de la construcción:

  • Establecer un marco de definición común y completo para la construcción sostenible.
  • Fortalecer la colaboración entre los distintos actores del sector.
  • Integrar plenamente la adaptación y la resiliencia en los proyectos y procesos constructivos.
  • Desarrollar enfoques estructurados adaptados a las economías emergentes.
  • Demostrar la rentabilidad económica de la construcción sostenible.
  • Transformar la percepción de la sostenibilidad, pasando de una obligación de cumplimiento a un valor deseable.

A partir de estos ejes, se diseñaron trece acciones prioritarias en colaboración con expertos internacionales, autoridades y líderes del sector privado. Estas acciones incluyen, entre otras, la incorporación de la resiliencia como criterio obligatorio en licitaciones y el desarrollo de códigos de construcción adaptados a las economías emergentes. Juntas, constituyen una base concreta para orientar políticas, inversiones y soluciones locales, acelerando la adopción de la construcción sostenible.

Un recorrido colaborativo basado en la inteligencia colectiva

El Documento de Acción es fruto de un año de co-creación liderado por el Observatorio de Construcción Sostenible:

  • Un panel internacional de doce expertos revisó y enriqueció los seis ejes transformadores.
  • Una consulta global reunió 1.797 respuestas de 207 participantes de 36 países.
  • Durante la Climate Week en Nueva York, 35 líderes de la construcción, políticas públicas, finanzas y sociedad civil definieron las 13 acciones prioritarias.

De la intención a la implementación:  más allá de la COP30

Presentado el 12 de noviembre en el Pabellón de Edificios y Refrigeración de la Global Alliance for Buildings y la Cool Coalition, el Documento se alinea con iniciativas como Buildings Breakthrough, que busca que los edificios casi neutros en emisiones y resilientes se conviertan en la norma para 2030.

Al conectar marcos políticos, transformación sectorial e implementación local, el Documento demuestra cómo la construcción sostenible puede conciliar objetivos climáticos con bienestar, creación de valor y realidades locales, abriendo el camino para soluciones adaptadas a cada región del mundo.

Acerca de Saint-Gobain Argentina

Líder mundial en construcción liviana y sostenible, Saint-Gobain Argentina diseña, fabrica y distribuye materiales y servicios para los mercados industrial y de la construcción. Sus soluciones integradas para la rehabilitación de edificios públicos y privados, la construcción liviana y la descarbonización de la construcción y la industria se desarrollan a través de un proceso de innovación continua y aportan sostenibilidad y rendimiento. El Grupo, que celebrará su 360º aniversario en 2025, sigue más comprometido que nunca con su propósito de “MAKING THE WORLD A BETTER HOME”.

46.600 millones de euros en ventas del grupo en 2024

Más de 161.000 empleados, con sedes en 80 países

Comprometidos con cero emisiones netas de carbono para 2050

Para más información sobre Saint-Gobain, visite https://saint-gobain.ar/ y síganos en @saintgobainarg 

Compartí esta noticia !

Guardaparques refuerzan la vigilancia en el Parque Federal Campo San Juan para prevenir la caza furtiva

Compartí esta noticia !

Durante las últimas semanas, el equipo de guardaparques nacionales y provinciales -dependientes del Ministerio de Ecología- del Parque Federal Campo San Juan llevó adelante una campaña de prevención en el sector conocido como Paso Las Piedras, enfocada en tareas de reconocimiento, vigilancia y control.

A través de la observación directa y el análisis de indicios en el terreno, los guardaparques identificaron evidencia de actividades ilícitas anteriores y rastros recientes de ingreso, lo que permitió detectar que el área estaba siendo merodeada por cazadores furtivos con intención de reanudar la actividad.

En función de estos hallazgos, se diseñaron y ejecutaron patrullajes estratégicos que posibilitaron registrar nuevas huellas, vías de acceso y tránsito, además de distinguir los sectores vinculados a la caza furtiva de aquellos relacionados con otras prácticas ilegales.

Este trabajo de campo refuerza la presencia institucional en el área y fortalece la protección de los recursos naturales, al brindar información clave para la toma de decisiones operativas y preventivas.

Como parte de las acciones complementarias, en las próximas semanas se instalará cartelería informativa y disuasiva en puntos estratégicos, con el fin de prevenir el ingreso no autorizado y promover el respeto por las normas que resguardan la biodiversidad del parque.

Compartí esta noticia !

La encrucijada de la COP30: ¿acelerar la implementación o hacer más promesas?

Compartí esta noticia !

Escribe Joyce Chimbi / Inter Press Service – «Ya se están produciendo daños climáticos devastadores, desde el huracán Melissa que azotó el Caribe, los supertifones que devastaron Vietnam y Filipinas, hasta el tornado que arrasó el sur de Brasil», alertó Simon Stiell, secretario ejecutivo de la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático (Cmnucc).

«Por eso la COP debe lograr tres cosas: debe enviar una señal clara: las naciones están totalmente comprometidas con la cooperación climática, lo que significa acordar resultados sólidos en todas las cuestiones clave», insistió el máximo responsable de la convención que desde el lunes 10 realiza en la ciudad de Belém, en la Amazonia brasileña, a su 30 Conferencia de las Partes (COP30).

A juicio de Stiell, «debe acelerarse la implementación en todos los sectores de todas las economías», en la víspera de abrirse la cumbre climática anual.

La cuestión de la implementación es una preocupación apremiante para muchos delegados del Sur global, donde los desastres climáticos se producen con mayor frecuencia y con una intensidad alarmante.

El camino hacia Belém está plagado de ambiciosas medidas y resultados. La Hoja de Ruta de Bakú-Belém es un plan para movilizar al menos 1,3 billones (millones de millones) de dólares anuales en financiación climática para los países en desarrollo para 2035.

Ese camino lo elaboraron conjuntamente por las presidencias de la COP29 y la COP30, Azerbaiyán y Brasil, y sirve como guía estratégica más que como documento vinculante.

La hoja de ruta esboza cinco áreas prioritarias de acción: reponer las subvenciones, reequilibrar el espacio fiscal, redirigir la financiación privada, renovar la capacidad y remodelar los sistemas para lograr flujos de capital equitativos.

Sin embargo, a pesar de que la COP30 se inauguró con un firme compromiso con una nueva era de acción global definida por «la implementación, la inclusión y la innovación», muchos, como Maria Adriana Cordeiro de Melo, representante de la organización Party Overflow de Brasil, afirman que ahora es también el momento de revisar los avances realizados en el cumplimiento de las promesas del pasado.

Ahora se debaten áreas temáticas como la adaptación, las ciudades, las infraestructuras, el agua, los residuos, los gobiernos locales, la bioeconomía, la economía circular, la ciencia, la tecnología y la inteligencia artificial.

Esto apunta a que la COP30 seguirá centrándose en convertir la ambición en implementación, impulsando soluciones que impulsen un cambio sistémico, en lugares reales, lideradas por personas reales.

Los anuncios realizados en la apertura oficial encarnan la acción climática que conecta la vida cotidiana, como el progreso acelerado en materia de vivienda, agua, reducción de residuos, edificios, infraestructura y gobernanza.

La agenda principal de esta COP se centra en acelerar la acción climática para alcanzar el objetivo de 1,5 °C mediante nuevos planes climáticos nacionales, cumplir las promesas financieras y avanzar en una hoja de ruta global para la financiación climática y otros pilares clave, como la adaptación y la tecnología.

Cordeiro de Melo habló con IPS sobre el cumplimiento de las promesas incumplidas y, más aún, sobre los pueblos indígenas del mundo que se encuentran en primera línea del cambio climático.

En particular, existe una creciente inquietud por lo que el Sur global considera la «promesa incumplida del Fondo de Pérdidas y Daños», debido a la brecha entre los objetivos del fondo y su lento e insuficiente progreso, especialmente en lo que se refiere a garantizar la financiación prometida y hacerla accesible a las comunidades vulnerables.

Los críticos argumentan que las promesas no se han cumplido plenamente y que los problemas operativos del fondo, como la falta de compromisos claros y la insuficiencia de la financiación no basada en la deuda, han dejado a los países en desarrollo luchando contra los efectos cada vez más graves del cambio climático.

Durante la COP27, celebrada en 2022 en la ciudad egipcia de Sharm el Sheij, los países acordaron establecer nuevos acuerdos de financiación para ayudar a los países en desarrollo que son especialmente vulnerables a los efectos adversos del cambio climático.

En la COP28, un año después en Dubái, los países alcanzaron un acuerdo histórico sobre la puesta en marcha de este fondo.

El Banco Mundial pondría en marcha el Fondo como un fondo intermediario financiero (FIF) alojado en el Banco Mundial durante un período provisional de cuatro años.

Situación del Fondo para la Respuesta a Pérdidas y Daños. Fuente: Séptima reunión de la Junta del FRPD

Los países en desarrollo necesitan apoyo financiero y técnico para hacer frente a las pérdidas y daños económicos y no económicos derivados del cambio climático, lo que incluye los costes de reconstrucción de infraestructuras, la recuperación de los medios de vida perdidos y la reparación de pérdidas intangibles como el patrimonio cultural y los traumas.

Estas necesidades se deben tanto a desastres repentinos, como las inundaciones, como a fenómenos de evolución lenta, como el aumento del nivel del mar, especialmente cuando las medidas de adaptación existentes son insuficientes o inaccesibles debido a la falta de recursos.

Las necesidades de financiación, los derechos y las contribuciones necesarias para pérdidas y daños pueden cuantificarse utilizando la economía climática junto con los principios de responsabilidad histórica.

Para el año 2025, se estima que las necesidades totales de financiación para pérdidas y daños ascenderán a 395 000 millones de dólares estadounidenses. Solo se han prometido 790,24 millones de dólares al Fondo y se ha pagado algo más de 50 % (397,74 millones de dólares) de esa cantidad.

En una medida que, según los delegados, envía un mensaje equivocado, en marzo de 2025, la administración estadounidense de Donald Trump anunció que Estados Unidos se retiraría del fondo de «pérdidas y daños» de la ONU, alegando su directiva para retirarse de las iniciativas climáticas internacionales.

Ese retiro estadounidense incluye al Acuerdo de París sobre cambio climático, del que se cumplen ahora 10 años, pero Washington se mantiene dentro de la Cmnucc, aunque ha enviado a Belém una delegación de muy bajo nivel.

En general, los líderes de los tres mayores contaminantes del mundo —Estados Unidos, China e India— no participarán en la COP30, con representaciones destacadas.

Sin embargo, los responsables de la COP30 parecen decididos a seguir adelante con la rápida puesta en marcha del Fondo de Respuesta a las Pérdidas y Daños (FRPD), entre sus principales acciones y resultados.

Hasta ahora, la puesta en marcha del FRPD ha emitido, en un tiempo récord, su primera convocatoria de propuestas por valor de 250 millones de dólares, pasando del diseño a la operación y abriendo un canal crucial de apoyo para los países en desarrollo que se encuentran en primera línea del cambio climático.

«Esta es una COP de implementación. Hoy tenemos grandes noticias en ese frente. El fondo para pérdidas y daños, que se creó recientemente en la COP28, ha comenzado a funcionar», afirmó Ana Toni, directora ejecutiva de la COP30.

Consideró alentador que «han publicado una convocatoria de propuestas por valor de 250 millones de dólares, lo que demuestra la rapidez con la que este fondo, creado hace menos de dos años, ya se está poniendo en marcha».

Compartí esta noticia !

COP30: La era de la irracionalidad en la política climática

Compartí esta noticia !

Escribe Pedro Barata / Inter Press Service – Llevo trabajando en política climática desde finales de la década de 1990. Estuve presente cuando las primeras discusiones sobre el mercado de carbono en Europa estaban dando forma a la arquitectura que finalmente sustentaría el Protocolo de Kioto.

Ese marco, construido en torno a la cooperación internacional y los mecanismos basados en el mercado, nació en un momento en que el cambio climático se entendía como un problema global que requería soluciones globales.

A pesar de todos sus defectos, el Protocolo de Kioto tenía una lógica subyacente: la acción colectiva era indispensable y las herramientas basadas en el mercado podían aprovechar la eficiencia y la escala.

Hoy en día, el panorama ha cambiado. Los presupuestos públicos se están reduciendo, las tensiones geopolíticas están aumentando y los efectos del cambio climático se están acelerando.

Sin embargo, en medio de esta urgencia, estamos asistiendo a un preocupante aumento de lo que solo puede calificarse de irracionalidad: la voluntad de mantener dos o tres ideas contradictorias a la vez, incluso cuando hay tanto en juego.

El autor, Pedro Barata

Tomemos, por ejemplo, la afirmación persistente de que la «compensación» de carbono ya no es posible en virtud del Acuerdo de París. El argumento es el siguiente: dado que ahora los países tienen límites de emisiones en virtud del Acuerdo de París, la compensación deja de existir de alguna manera.

Pero se trata de un malentendido fundamental. La lógica misma del sistema de límites máximos y comercio de derechos de emisión, ya sea en el marco del Régimen de Comercio de Derechos de Emisión de la Unión Europea (UE) o de los mercados internacionales, se basa en la compensación, es decir, en compensar las reducciones de emisiones en otros lugares en lugar de reducirlas en el propio país.

La compensación es perfectamente posible e incluso deseable, desde una perspectiva económica, en un entorno con límites. El problema nunca ha sido el principio. Ha sido la credibilidad de determinados créditos, la calidad desigual de la supervisión y la falta de transparencia en ciertos rincones del mercado.

Estos retos son reales. Pero la respuesta racional no es huir de ellos. Es redoblar los esfuerzos: reforzar la orientación y la regulación, exigir mejores datos, aumentar la transparencia, denunciar las malas prácticas e instaurar la integridad en toda la cadena de valor. Los mercados de alta integridad no son fáciles, pero son posibles, y ya están dando resultados.

Es más, las pruebas demuestran que la cooperación internacional en los mercados de carbono reduce los costes en todas las regiones modelizadas en comparación con los países que actúan por su cuenta, con un ahorro potencial de hasta 250 000 millones de dólares para 2030. Renunciar a estos beneficios sería un acto de autosabotaje.

La irracionalidad va más allá de los mercados. Los responsables políticos admiten sin reparos que las arcas públicas están agotadas, que los presupuestos de ayuda al desarrollo se están reduciendo y que el clima suele perder prioridad en el gasto nacional.

Sin embargo, casi al mismo tiempo, algunos sugieren que la mitigación internacional puede y debe financiarse principalmente con dinero público en lugar de con los mercados de carbono.

¿De dónde se supone que va a salir ese dinero?

Los datos son contundentes: el mundo necesita 8,4 billones (millones de millones) de dólares anuales en financiación climática para 2030, pero solo se proporcionaron 1,3 billones en 2021-2022.

Eso deja un déficit de 7,1 billones de dólares en la actualidad, que se prevé que siga siendo de casi 4,0 billones en 2030, incluso en escenarios de continuidad. El pensamiento mágico no desmantela las centrales de carbón, ni detiene la deforestación, ni amplía la eliminación de carbono.

La financiación privada no solo es útil, sino esencial. La financiación privada externa para el clima sigue siendo de alrededor de 30 000 millones de dólares al año en la actualidad. Para 2030, debe aumentar hasta entre 450 000 y 500 000 millones de dólares anuales, lo que supone un incremento de entre 15 y 18 veces.

No hay una vía plausible para cerrar la brecha sin movilizar capital a esta escala, y los mercados de carbono de alta integridad son una de las pocas herramientas disponibles en este momento que pueden canalizar esos flujos directamente hacia la mitigación.

Lo que se necesita no es pureza, sino pragmatismo. Necesitamos un conjunto completo de soluciones, un enfoque de cartera para la política climática. Deben continuar las reducciones profundas de emisiones a nivel nacional.

Las eliminaciones rápidas son esenciales para equilibrar el presupuesto de carbono. Y los flujos masivos de capital hacia una amplia gama de soluciones deben escalarse conjuntamente.

Ninguna de estas herramientas por sí sola resolverá la crisis climática. No hay soluciones milagrosas. Pero rechazar herramientas viables porque son imperfectas garantiza el fracaso. El mayor riesgo es el retraso, no la imperfección.

Por supuesto, la crítica desempeña un papel esencial. La crítica constructiva fortalece los sistemas, pone de manifiesto las debilidades e impulsa la mejora.

Pero cuando la crítica se inclina hacia el absolutismo, cuando se descartan por completo los mercados o se deja de lado la cooperación internacional en favor del aislamiento, se convierte en contraproducente.

En un momento en el que la inestabilidad geopolítica dificulta la cooperación, alejarse de los mecanismos disponibles es el colmo de la irracionalidad.

No pretendo tener la receta completa para restaurar la racionalidad en la política climática. Pero sí sé esto: el cinismo no es una estrategia y el retraso no es una opción. Los mercados, cuando están bien gestionados, siguen siendo una de las formas más rápidas de movilizar capital a gran escala para la acción climática. Las finanzas públicas, aunque limitadas, deben dirigirse de forma estratégica.

Y la cooperación internacional, por muy pasada de moda que esté, es indispensable. El futuro no se ganará eligiendo un camino y descartando los demás. Se ganará utilizando todas las herramientas disponibles y negándonos a dejar que la irracionalidad nos lleve a la inacción.

Pedro Barata es vicepresidente asociado del no gubernamental Fondo de Defensa Ambiental.

Compartí esta noticia !

Categorías

Solverwp- WordPress Theme and Plugin