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Dos proyectos de Misiones entre los 500 mejores de América Latina en sostenibilidad

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La sostenibilidad misionera volvió a ganar visibilidad internacional. Dos proyectos desarrollados en la provincia fueron seleccionados entre los 500 mejores proyectos socioambientales de América Latina y el Caribe en la edición 2026 de los Premios Verdes, uno de los principales reconocimientos regionales a iniciativas de impacto ambiental, social y económico.

Se trata de Bayka, una organización dedicada a la creación y gestión de áreas naturales protegidas, y de la Reserva Bosque Nativo Selva Paranaense, un emprendimiento de conservación ubicado en Jardín América liderado por Jorge Schwarz.

La inclusión en el ranking coloca a ambos proyectos dentro de una red internacional de iniciativas que buscan responder a los desafíos ambientales y climáticos de la región mediante soluciones concretas, medibles y en ejecución.

Bayka: conservación financiada por el sector privado

Bayka nació con una premisa simple pero innovadora: transformar la responsabilidad ambiental empresaria en una herramienta concreta para financiar la conservación. En Misiones está en Andresito, con dos emprendimientos como San Sebastián de la Selva y una reserva sobre el río Iguazú.

Desde 2013, la organización ha creado cuatro reservas naturales propias en ecosistemas de alta biodiversidad y fuerte presión ambiental, especialmente en el Bosque Atlántico y el Chaco Seco. Además, impulsa una Red Bayka que articula acciones con otras áreas protegidas y proyectos de conservación.

Lo distintivo del modelo es su esquema de financiamiento. Las acciones ambientales se sostienen a través de programas de responsabilidad ambiental diseñados e implementados para empresas privadas, generando un mecanismo que permite financiar restauración ecológica, protección de ecosistemas y vinculación de las comunidades con la naturaleza.

La iniciativa ha logrado consolidar un sistema que combina impacto ambiental con sostenibilidad económica, uno de los aspectos más valorados por los evaluadores de Premios Verdes.

Una reserva privada para proteger la Selva Paranaense

El segundo proyecto misionero seleccionado es la Reserva Bosque Nativo Selva Paranaense, ubicada en Jardín América.

Se trata de una startup de conservación de triple impacto que opera sobre 14 hectáreas de Selva Paranaense, uno de los ecosistemas más biodiversos y amenazados del planeta. En Argentina, este bosque conserva menos del 10% de su cobertura original.

La iniciativa integra conservación activa, turismo sostenible y futuros mecanismos de financiamiento basados en mercados de carbono. Actualmente trabaja en la implementación de estándares internacionales vinculados con gestión ambiental, responsabilidad social y medición de emisiones.

Los relevamientos realizados en el predio registraron especies emblemáticas y amenazadas de la biodiversidad misionera, entre ellas el loro pecho vinoso, la yacutinga, tucanes, monos caí y registros de presencia de yaguareté, además de una importante diversidad de anfibios y flora nativa.

El proyecto cuenta con infraestructura de bajo impacto ambiental, generación de energía solar, captación de agua de lluvia, senderos interpretativos y un vivero de especies nativas destinado a restauración ecológica.

Además, genera empleo local, incorpora guías de comunidades originarias y mantiene vinculación territorial con la comunidad mbya guaraní Tekoa Guapoy Poty.

La meta a mediano plazo es ampliar la superficie protegida hasta alcanzar las 1.000 hectáreas y fortalecer el monitoreo ambiental mediante cámaras trampa, drones y estaciones de observación.

Un reconocimiento regional

Los Premios Verdes revelaron este año un ranking integrado por proyectos provenientes de 21 países y 243 ciudades.

Argentina logró ubicar 42 iniciativas dentro de la selección, mientras que Colombia lideró el listado con 112 proyectos, seguida por Ecuador (102), Perú (72), Bolivia (58), México (48) y Argentina.

La categoría con mayor presencia fue Economía Circular, seguida por Desarrollo Humano, Ecosistemas Terrestres y Agricultura y Producción de Alimentos.

Según los organizadores, más de 212 proyectos incorporan herramientas tecnológicas como inteligencia artificial, Big Data, aplicaciones móviles, blockchain o sistemas de monitoreo digital para potenciar su impacto.

“Los 500 mejores proyectos no son solo un ranking; son una radiografía de América Latina y de las soluciones que ya están ocurriendo en los territorios”, señaló Gustavo Manrique, presidente de Premios Verdes.

La próxima etapa del certamen culminará entre el 19 y el 22 de octubre en Cuenca, Ecuador, donde se reunirán emprendedores, organizaciones, empresas, gobiernos y organismos internacionales para presentar y potenciar las iniciativas seleccionadas.

Para Misiones, la presencia de Bayka y de la Reserva Bosque Nativo Selva Paranaense confirma una tendencia que se consolida en los últimos años: la provincia se posiciona cada vez más como un laboratorio de innovación ambiental, conservación de biodiversidad y desarrollo sostenible en la región.

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Entregarán 500 árboles nativos para la Promesa de Cuidado del Ambiente

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En el marco del Día Mundial del Ambiente, que se conmemora el próximo 5 de junio, Biofábrica Misiones S.A. y el Centro de Educación Ambiental (CEA) impulsan una iniciativa conjunta destinada a acompañar a los estudiantes de 7° grado de la provincia que realizarán la tradicional Promesa de Cuidado del Ambiente.

La propuesta consiste en la entrega de un total de 500 árboles nativos a instituciones educativas, con el objetivo de que cada alumno reciba un ejemplar para su posterior plantación y cuidado, transformando el juramento institucional en una acción ecológica concreta.

Inscripciones y modalidad de entrega

Las escuelas interesadas en participar deberán registrarse a través de un formulario online, el cual debe ser completado por un responsable institucional (ya sea un directivo, docente o referente designado). En el formulario se deberá indicar la cantidad exacta de estudiantes que participarán de la promesa, ya que se asignará un árbol por estudiante.

Desde la organización señalaron que el cupo es limitado y el formulario permanecerá abierto únicamente hasta completar los 500 ejemplares disponibles.

Una vez recibidas y procesadas las solicitudes, el equipo organizador se pondrá en contacto con cada establecimiento para coordinar la logística de distribución. Para aquellas instituciones educativas ubicadas en el interior de la provincia, se evaluarán alternativas logísticas personalizadas, existiendo también la posibilidad de coordinar el retiro de los plantines directamente en las instalaciones de Biofábrica Misiones.

Esta iniciativa conjunta busca fortalecer el compromiso de los niños y niñas con el entorno que los rodea, promoviendo de forma activa la conservación de las especies nativas y fomentando el desarrollo sostenible en la tierra colorada.

“Cada árbol entregado simboliza el compromiso asumido por las nuevas generaciones en la protección de la biodiversidad y los recursos naturales de nuestra provincia”, destacaron desde la organización.

Para más información e inscripciones:

Las instituciones interesadas pueden acceder al formulario de solicitud a través de las vías de comunicación oficiales de Biofábrica Misiones y el Centro de Educación Ambiental.

Link para inscripción

https://forms.gle/4CmJ3Bmk2g5ngmL19

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La selva atlántica de Brasil registra el nivel más bajo de deforestación en los últimos 41 años

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Brasil ha logrado un hito ambiental sin precedentes que despierta el optimismo de la comunidad científica internacional. Por primera vez desde que se iniciaron los registros oficiales en 1985, la deforestación en la Mata Atlántica ha caído por debajo de las 10.000 hectáreas anuales.

Este avance histórico consolida al país como un referente en la lucha contra el cambio climático y la recuperación de ecosistemas degradados.

Un informe conjunto de la organización SOS Mata Atlántica y el Instituto Nacional de Investigaciones Espaciales de Brasil (INPE) confirma que en 2025 el área deforestada se limitó a 8.658 hectáreas.

Esta cifra representa una reducción del 28% respecto al periodo anterior, aunque el dato más talentoso afecta a los bosques maduros. La pérdida de estos ecosistemas antiguos, esenciales para la biodiversidad y el almacenamiento de carbono, descendió un 40%.

Este bioma es vital para la estabilidad ecológica de Sudamérica. Se extiende por 17 estados brasileños y abastece de agua a grandes ciudades como São Paulo y Río de Janeiro.

Según informa CGTN, alberga el 80% de la población del país y especies en grave peligro, como el jaguar, el mono león dorado y el guacamayo azul. Los expertos atribuyen estos resultados a la implementación de políticas de fiscalización más rigurosas ya una mayor presión social a favor de la conservación.

¿Por qué ha caído la deforestación en la selva atlántica de Brasil a niveles récord?

La mejora en los datos responde a un cambio de paradigma en la gestión ambiental. Históricamente, la expansión urbana, las plantaciones comerciales y la agricultura intensiva (especialmente de soja, caña de azúcar y café) diezmaron la superficie original.

De hecho, el bioma solo conserva hoy el 31% de su vegetación nativa, tras haber perdido 2,4 millones de hectáreas desde 1985. Sin embargo, el rejuvenecimiento del bosque ofrece nuevas esperanzas. Actualmente, el 11% de la cobertura forestal está compuesto por vegetación joven, y un tercio de la selva tiene menos de 10 años.

Un símbolo de esta resiliencia es la reproducción del guacamayo escarlata en libertad por primera vez en casi dos siglos, un indicador de que las políticas de restauración están funcionando y fortaleciendo la biodiversidad.

Inversión millonaria en restauración forestal de la selva atlántica de Brasil y amenazas legislativas
El gobierno brasileño ha impulsado un ambicioso sistema de restauración a gran escala con el objetivo de recuperar 15.000 hectáreas degradadas en el estado de Río de Janeiro.

Entre 2023 y 2025, esta estrategia movilizó unos 1.400 millones de dólares, financiados en parte por el Banco Nacional de Desarrollo Económico y Social (BNDES).

El programa aspira a plantar 280 millones de árboles, generar 70.000 empleos verdes y capturar 54 millones de toneladas de carbono. Pese a estos logros, el futuro no está exento de riesgos.

El Congreso brasileño aprobó el polémico «proyecto de ley de devastación», una normativa que debilita la protección federal al transferir la potestad de autorizar talas a las autoridades locales.

Las organizaciones ambientalistas advierten que, para alcanzar la «deforestación cero», es imprescindible blindar la legislación actual frente a posibles cambios de ciclo político.

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“Los monocultivos no son bosques”: tribunal internacional declaró ecocidio al modelo forestal de Corrientes

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El debate sobre el modelo forestal en el nordeste argentino sumó un nuevo capítulo de fuerte contenido político, ambiental y simbólico. El Tribunal Internacional de los Derechos de la Naturaleza presentó una sentencia en la que declara que la expansión de monocultivos industriales de pino y eucalipto en Corrientes constituye un ecocidio y una violación a los Derechos de la Naturaleza y de las comunidades campesinas e indígenas afectadas.

La resolución fue aprobada por la Asamblea de Jueces del organismo internacional tras analizar el caso durante su 13° Tribunal Local, realizado en noviembre de 2024. El documento sostiene que la expansión de más de 516.000 hectáreas de plantaciones forestales exóticas alteró los ciclos hidrológicos, afectó humedales y pastizales, redujo poblaciones de fauna nativa y provocó desplazamientos de comunidades rurales.

Aunque el Tribunal no posee capacidad jurisdiccional vinculante sobre los Estados, sus fallos buscan generar incidencia política, jurídica y social en torno a conflictos ambientales de alcance global. En este caso, la sentencia coloca bajo cuestionamiento uno de los sectores productivos más relevantes de Corrientes y de buena parte del nordeste argentino. El fallo llega en un momento sensible en Misiones, donde los dirigentes libertarios aseguran que hay que cambiar el modelo productivo para incorporar soja y maíz para compensar la pérdida de la rentabilidad de la yerba mate ahogada por la desregulación que impuso el presidente Javier Milei.

Un fallo que apunta al Estado y al modelo forestal

La sentencia atribuye responsabilidad tanto al Estado nacional como al gobierno de Corrientes por haber promovido activamente la expansión forestal mediante subsidios e incentivos fiscales, al tiempo que -según sostiene el fallo- incumplieron sus obligaciones de control ambiental.

Uno de los aspectos más relevantes es que el Tribunal rechaza expresamente la equiparación entre plantaciones industriales y bosques nativos. Según el documento, los monocultivos de pino y eucalipto no reproducen la complejidad ecológica de un bosque y no pueden ser considerados una herramienta suficiente para la mitigación del cambio climático.

En ese sentido, el fallo cuestiona también los mercados de carbono asociados a este tipo de emprendimientos forestales, a los que define como una “falsa solución” que beneficia principalmente a grandes grupos económicos. La resolución incorpora otro elemento novedoso: declara a los humedales y pastizales correntinos como sujetos de derechos.

Bajo esta perspectiva, estos ecosistemas poseen derecho a existir, regenerarse y mantener sus funciones ecológicas, una concepción inspirada en la Declaración Universal de los Derechos de la Madre Tierra y en corrientes jurídicas que ganan espacio en varios países latinoamericanos.

El enfoque implica un cambio profundo respecto de la visión tradicional del derecho ambiental, que suele centrarse en la protección de recursos naturales para beneficio humano y no en el reconocimiento de derechos propios de los ecosistemas.

La sentencia vincula el caso correntino con un proceso similar analizado previamente en la región chilena del Biobío.

Las medidas que propone la sentencia

Principales recomendaciones del Tribunal Internacional de los Derechos de la Naturaleza

Eje Medida propuesta
Expansión forestal Moratoria inmediata a especies exóticas invasoras y pirófitas, especialmente pinos y eucaliptos.
Restauración ecológica Planes de restauración y regeneración con participación efectiva de las comunidades locales.
Modelo productivo Transición hacia esquemas agroecológicos compatibles con los ecosistemas nativos.
Marco legal Incorporación efectiva de los Derechos de la Naturaleza en la legislación interna.
Comunidades Garantía de acceso al agua, arraigo territorial y soberanía alimentaria para las poblaciones afectadas.
Trabajo Erradicación de situaciones de trabajo infantil y condiciones laborales calificadas como esclavas en la cadena forestoindustrial.

Fuente: Tribunal Internacional de los Derechos de la Naturaleza.

Según el Tribunal, existe un patrón común en Argentina, Chile, Uruguay y Brasil, donde la expansión de monocultivos forestales genera impactos sobre ecosistemas nativos, modifica la disponibilidad de agua y produce transformaciones socioeconómicas en comunidades rurales.

Durante la presentación del fallo participaron referentes ambientales de Argentina, Chile y Colombia, quienes coincidieron en señalar que el crecimiento de la demanda mundial de celulosa, papel y embalajes está acelerando la expansión de estas plantaciones industriales en América Latina.

Aunque la sentencia se refiere específicamente a Corrientes, el debate tiene especial relevancia para Misiones, una provincia donde la actividad forestal constituye uno de los principales complejos exportadores, con una fuerte presencia de plantaciones de pino y una industria integrada que abarca aserraderos, producción de tableros, pasta celulósica y biomasa.

El fallo reabre una discusión de fondo sobre cómo compatibilizar producción, generación de empleo, exportaciones y conservación ambiental en una región donde la actividad forestal representa una de las principales fuentes de inversión privada.

La tensión entre desarrollo económico y protección de los ecosistemas aparece, una vez más, como uno de los grandes desafíos para el futuro productivo del nordeste argentino.

Durante la presentación de la sentencia, Renata Nicora Chequin, Fiscal de la Tierra del Tribunal, bióloga e integrante de Defensores del Pastizal, señaló que la sentencia “no presenta solamente una sentencia, sino también el reclamo de un territorio, de la Naturaleza y de las comunidades que no pueden comparecer por sí mismas ante los sistemas tradicionales de justicia”.

Nicora Chequín explicó que “estamos ante una transformación profunda del paisaje y de las relaciones ecológicas y sociales en la provincia de Corrientes”. Asimismo, remarcó que la expansión de monocultivos forestales sobre humedales y pastizales “implica no sólo la muerte de la Naturaleza, alteraciones hidrológicas y degradación de suelos, sino también afectaciones directas a las comunidades campesinas”.

“La Naturaleza tiene derecho a existir, regenerarse y mantener sus funciones ecológicas. Ninguna actividad productiva puede justificarse si destruye los procesos que sostienen la vida. Si mata y contamina, no es progreso”, afirmó. Y concluyó: “Defender la Naturaleza no es oponerse al futuro. Es defender la posibilidad misma de tener futuro”.

Desde los territorios afectados en Corrientes, Chochón Romero destacó la importancia de que las comunidades rurales puedan finalmente ser escuchadas: “Hasta hoy no llegan a oídos de los funcionarios las medidas que necesitamos. Siguen destruyendo nuestras plantas nativas y nuestros territorios para plantar forestaciones”.

En un testimonio profundamente emotivo, Mario Benjamín, habitante de Corrientes afectado por el avance forestal, denunció las consecuencias del modelo extractivista sobre la vida cotidiana de las familias campesinas. “La tierra ya no nos responde, no tenemos agua. Los pájaros se fueron, los animales se fueron, y hoy lo que nos rodea es miseria”, expresó. “Nos quitaron el agua, la tierra, los pastizales. Pero no nos vamos a ir. Vamos a seguir luchando porque este es nuestro territorio y nuestra riqueza”.

Natalia Greene, secretaria del Tribunal Internacional de los Derechos de la Naturaleza, expresó solidaridad con las comunidades afectadas y afirmó que “no podemos permitir territorios ni personas de sacrificio”. También señaló que, aunque la sentencia representa una noticia importante, “el corazón sigue roto viendo cómo la situación empeora día tras día”.

Desde Chile, la activista Janny Figueroa advirtió que el caso de Corrientes refleja un patrón regional que lleva décadas profundizándose en territorios afectados por monocultivos forestales. “Esto es un ecocidio y también un etnocidio”, afirmó, recordando los impactos de los megaincendios en Biobío y denunciando que las comunidades continúan enfrentando desplazamiento, destrucción ambiental y abandono estatal.

La defensora colombiana América Niño también alertó sobre la expansión continental de este modelo extractivista. Relató cómo empresas forestales multinacionales reemplazaron bosques nativos por monocultivos de eucalipto y pino, provocando despojo territorial, criminalización y ruptura del tejido comunitario. “Este modelo transforma la relación de las comunidades con la tierra y convierte a quienes antes producían alimentos en asalariados de las empresas”, sostuvo.

Por su parte, el investigador Sergio Baffoni, de Environmental Paper Network, explicó que la expansión global de la industria papelera y de embalajes descartables está acelerando la destrucción de ecosistemas en América Latina. “Detrás de una caja de cartón hay apropiación de tierras, destrucción ambiental y violaciones de derechos humanos”, afirmó. Según indicó, la demanda de celulosa y embalajes sigue creciendo rápidamente, profundizando las zonas de sacrificio forestal en la región.

Jacqueline Arriagada, jueza del Tribunal, activista y campesina chilena, recordó que el modelo forestal fue impuesto en Chile “a sangre y fuego” desde la década de 1970, con apoyo estatal sostenido. “Vivir estas formas de extractivismo de muerte para la biodiversidad y las culturas rurales es un drama enorme”, señaló, y destacó la importancia de fortalecer la articulación latinoamericana contra los monocultivos forestales.

Por su parte, el abogado ambientalista Enrique Viale, juez del Tribunal, cuestionó el discurso empresarial que presenta las plantaciones industriales como “bosques”. “Un bosque es diversidad plena. Estas plantaciones son desiertos verdes”, afirmó. “Entrábamos a estas plantaciones y el silencio era atroz: no había pájaros ni animales, sólo clones de árboles diseñados para ser talados y exportados”. Viale también advirtió que los monocultivos “no vienen a salvarnos de la crisis climática”, sino que constituyen “zonas de sacrificio creadas para maximizar la ganancia de grandes corporaciones”.

Finalmente, Francesco Martone, coordinador de la Asamblea de Jueces del Tribunal Internacional de los Derechos de la Naturaleza, destacó que la sentencia “fortalece y consolida la resistencia al modelo forestal desde un enfoque basado en los Derechos de la Naturaleza”, y afirmó que el fallo busca generar “efectos concretos en los territorios” e incidir sobre gobiernos y empresas. “Cuando la sentencia afirma que los monocultivos no son bosques, lo hace en base a evidencia científica acumulada durante décadas de investigación y resistencias territoriales. Evidencia accesible a las empresas y al Estado, y aun así ignorada”.

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Una empresa ganadera correntina empezará a vender créditos por capturar carbono en los Esteros del Iberá

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Una firma correntina implementó un modelo productivo de vanguardia en un predio de 60.000 hectáreas ubicado en los Esteros del Iberá, un ecosistema de alta fragilidad ambiental compuesto por monte nativo, pajonales subtropicales y suelos arenosos. El objetivo de la compañía fue claro: aumentar la productividad sin comprometer la estabilidad biológica del entorno.

Se trata de Rincón de Corrientes, que para lograrlo reemplazó el esquema tradicional de cría por un sistema de manejo holístico, diseñado para optimizar el uso de los recursos naturales y regenerar los pastizales. El modelo se basa en una planificación precisa de los tiempos de pastoreo y descanso, permitiendo que la biomasa se transforme en materia orgánica y mejore la salud del suelo. Gracias a esta estrategia, consiguieron elevar sus niveles productivos en un ambiente extremadamente sensible y, al mismo tiempo, avanzar hacia la certificación internacional de captura de carbono.

El cambio de paradigma

En 2013, cuando el carbono todavía era un tema marginal dentro de la ganadería argentina, la empresa decidió adoptar el manejo holístico como respuesta a una necesidad concreta: mejorar la productividad mejorando el ambiente que sostenía al negocio. Eso implicó reorganizar el sistema, fijar objetivos comunes y abandonar el tradicional pastoreo continuo para pasar a un esquema rotativo.

La lógica era sencilla en teoría, aunque compleja en la práctica: otorgar tiempo de descanso a los pastizales para que las plantas se recuperen, desarrollen raíces profundas y transformen esa biomasa en carbono almacenado en el suelo. “Fotosíntesis que funciona, carbono que se acumula”, resumen dentro del proyecto.

“En ese momento, la sustentabilidad era algo aspiracional”, recuerdan desde la empresa. El punto de inflexión llegó cuando decidieron medir científicamente qué estaba ocurriendo debajo de la tierra.

El INTA validó la captura de carbono

El primer estudio de factibilidad para cuantificar captura de carbono se realizó cuando el mercado voluntario de bonos todavía estaba en una etapa incipiente y el crédito apenas valía un dólar. Económicamente no parecía atractivo, pero los resultados técnicos fueron contundentes.

El investigador Ditmar Kurtz, del INTA, confirmó que el manejo holístico permitía capturar carbono en pastizales subtropicales, un antecedente con muy pocos casos documentados a nivel mundial. Ese dato despertó el interés de una firma suiza especializada en proyectos ambientales. Para entonces, el valor del crédito ya había escalado a nueve dólares y el escenario comenzó a cambiar.

La alianza se formalizó con una empresa dedicada al desarrollo y comercialización de créditos de carbono. El proyecto adoptó el estándar Verra —uno de los más reconocidos del mercado voluntario— y la metodología VM0042, específica para pastizales subtropicales y soluciones basadas en la naturaleza.

El proceso demandó años de trabajo, auditorías externas y verificaciones técnicas hasta alcanzar el registro oficial. “Es exigente porque estás vendiendo un crédito a una empresa que necesita compensar su huella. Tiene que ser muy serio”, explica Santiago Angelillo, administrador de la empresa. Esa rigurosidad, lejos de ser una barrera burocrática, es lo que otorga credibilidad y valor a los créditos generados.

Un proyecto pionero a escala regional

Actualmente, la iniciativa integra un proyecto agrupado que abarca unas 100.000 hectáreas distribuidas entre Corrientes, Entre Ríos, Misiones, Chaco y Santa Fe. Se trata de uno de los primeros proyectos ganaderos del mundo registrados bajo esta metodología, con antecedentes similares apenas en México, Australia y recientemente en Patagonia y Chile.

Las estimaciones indican que el sistema podría capturar alrededor de 27.337 toneladas de CO₂ equivalente por año durante las próximas dos décadas.

El precio de los créditos de carbono oscila hoy entre 15 y 30 dólares dentro del mercado voluntario. Sin embargo, Angelillo aclara que el verdadero valor del proyecto excede lo económico: “Lo importante no es el ingreso que puede generar la venta de créditos, sino la transformación de fondo que se genera en el sistema productivo”.

En esa transformación aparecen beneficios menos visibles pero centrales: suelos más vivos, mayor biodiversidad, mejor manejo del agua y fortalecimiento de las comunidades rurales.

Más allá del carbono

Según explica Angelillo, los primeros cuatro años de manejo holístico —con rotación y descanso de las especies forrajeras naturales— son los que concentran la mayor captura de carbono. La intensa sequía registrada durante los últimos tres años redujo los niveles proyectados, confirmando que los sistemas naturales no responden de manera lineal.

Aun así, la superficie bajo manejo holístico continúa expandiéndose dentro del establecimiento correntino y se espera que en los próximos tres años abarque la totalidad del campo.

Pero quizás el cambio más profundo no pueda medirse en toneladas de carbono ni en balances económicos. Angelillo destaca la transformación tradicional que atravesó el equipo de trabajo: nuevas formas de liderazgo, decisiones productivas atravesadas por criterios ambientales y una visión de largo plazo sobre un ecosistema extremadamente frágil.

“Estamos navegando en un mundo nuevo”, resume.

En el contexto del acuerdo entre la Unión Europea y el Mercosur, esa afirmación adquiere todavía más relevancia. La trazabilidad ambiental y las certificaciones verificadas por terceros dejaron de ser un diferencial para convertirse en una condición de acceso a los mercados más exigentes. Y en ese camino, Rincón de Corrientes comenzó a moverse antes que la mayoría.

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