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Pablo Ratti: la re-construcción de una marca

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Hay empresarios que llegan a conducir una compañía después de un proceso cuidadosamente diseñado. Se preparan durante años, atraviesan diferentes puestos, reciben responsabilidades gradualmente y un día ocupan el lugar para el cual fueron formados. Y hay otros para quienes ese momento llega de golpe.

A Pablo Ratti le tocó el segundo camino.

Tenía apenas 32 años cuando la muerte de su padre lo obligó a asumir la conducción de una empresa familiar en la que ya trabajaba y para la cual estaba profesionalmente preparado, aunque todavía no había atravesado el proceso indispensable para convertirse en quien toma la última decisión. En el grupo familiar era su padre, una figura potente que en 1976 inició la empresa que convertiría al apellido en una marca registrada en la construcción y los desarrollos inmobiliarios. 

Pablo conocía la empresa desde mucho antes de trabajar en ella. Había nacido prácticamente con ella. Este año la compañía cumple 50 años, de modo que el negocio familiar forma parte también de su propia biografía: fue el ámbito que permitió estudiar, viajar, formarse y construir una vida. Después llegó el momento de devolverle algo de aquello. Pero no de la manera imaginada.

Su padre había comenzado a pensar el recambio generacional. Incluso había contratado, sucesivamente, a tres consultores especializados en empresas familiares. El problema era que el proceso nunca terminaba de completarse.

“Él estaba con esa iniciativa, pero no podía resolverla. Vinieron las consultoras, hacían su trabajo, pero no podían terminar porque la decisión final la tenía él y no estaba totalmente decidida”, recuerda Ratti.

Había algo profundamente humano detrás de aquella demora: soltar una empresa que uno creó no es simplemente abandonar un cargo. Su padre seguía tomando la última decisión.

El traspaso, que probablemente hubiera necesitado cinco o diez años, terminó ocurriendo en un instante.

“Uno no espera nada de esto. De repente te encontrás al frente de una empresa donde no hubo un traspaso generacional en el tiempo, sino que fue algo muy rápido, muy directo, muy instantáneo”, recuerda Pablo sobre aquellas horas, tras la trágica muerte de su padre Omar, cuando el avión que pilotaba cayó en Corrientes. 

El desafío inicial de Ratti no fue transformar la compañía ni imprimirle inmediatamente una nueva orientación. Fue algo bastante más elemental: generar confianza.

Clientes, proveedores, empleados y personas vinculadas con la empresa habían construido durante décadas una relación con su padre. Conocían cómo pensaba, negociaba y decidía. Al hijo lo conocían, pero no necesariamente sabían cómo iba a conducir.

“Había que dar la confianza de que la cosa continuaba. Tal vez lo conocían a mi padre, pero a mí, cómo trabajaba, no. Entonces fue darle tiempo, confianza, seguir cumpliendo con los compromisos y después, recién con el tiempo, empezar a tomar decisiones que tenían que ver con mi impronta”.

Antes de innovar había que sostener. Y antes de convertirse plenamente en empresario debía conseguir algo que ningún título profesional garantiza: ser reconocido por los demás como la persona que, desde ese momento, tomaría las decisiones.

Todo eso ocurría mientras procesaba la pérdida de su padre.

La dimensión empresarial y la personal se mezclaron de una manera imposible de separar. No solamente desaparecía el conductor de la compañía. Había muerto su padre.

“Se suman las dos cosas: continuar con lo que él venía haciendo y la carga emocional. ¿Qué hubiese hecho papá en este momento? ¿Qué decisión hubiese tomado? Todas esas cuestiones se te suman. Y no tenés retorno por otro lado. Es ya, es ahora y esto hay que hacerlo”.

Durante aquella etapa, admite, tomó decisiones con más dudas que certezas. Después llegó la experiencia. Y también la posibilidad de mirar hacia atrás y descubrir que algunas cosas podrían haberse resuelto de otra manera.

Para Ratti, eso también es hacerse empresario.

El consejo que no parecía un consejo

En aquellos primeros tiempos supo que un importante empresario de la construcción de Buenos Aires había atravesado una experiencia parecida. Lo contactó.

Pidió una reunión y viajó esperando encontrar alguna respuesta extraordinaria. Imaginaba que alguien que ya había atravesado aquel proceso podía entregarle una especie de mapa para cruzar el territorio desconocido.

La respuesta fue mucho más sencilla.

“Me dijo: ‘Mirá, tenés que seguir trabajando’. Punto”. Ratti se ríe al recordarlo.

“Yo esperaba un consejo premium. Pensaba: acá me van a decir la verdad de cómo se lleva esto adelante. Y no. Era trabajar y continuar. Creo que de eso se trata”.

Hay algo de aquella respuesta que parece haber sobrevivido todos estos años. No existe una fórmula secreta para administrar una empresa, mucho menos en la Argentina. Hay decisiones, equivocaciones, aprendizaje, persistencia y trabajo. Sobre todo, tiempo.

El problema inmediato no terminaba en la compañía. También había que reorganizar a la familia. La muerte había dejado varias empresas y tres hermanos que debían decidir cómo continuar.

“Para mí, personalmente, esa fue la decisión más difícil. Todos estábamos con una carga emocional muy fuerte. Había que decidir qué hacíamos con la empresa, qué hacíamos con todo lo que teníamos y con la responsabilidad que nos dejó nuestro padre”.

Había empleados que dependían de esas decisiones. Patrimonio. Historia. Responsabilidades. Pero también hermanos atravesando el mismo duelo.

Finalmente encontraron un equilibrio: las diferentes empresas permitieron distribuir responsabilidades y espacios de conducción.

“Creo que fuimos inteligentes mis hermanas y yo para poder resolver esa cuestión”.

La frase encierra una de las dimensiones menos visibles de las empresas familiares. El patrimonio puede dividirse mediante documentos. Las responsabilidades pueden establecerse mediante organigramas. Pero las decisiones empresariales ocurren dentro de relaciones construidas durante toda una vida.

Ratti recuerda lo que entonces les decía a sus hermanas: quizás durante un tiempo iban a “ponerse colorados”, discutir y atravesar momentos incómodos, pero después podrían disfrutar de haber resuelto el problema y continuar siendo familia.

Era, finalmente, lo más importante. “Porque la familia es la que acompaña a uno y la que sostiene”.

Hay una ausencia que los años no terminaron de resolver. Cuando se le pregunta cuánto tiempo duró aquella sensación de querer consultar a su padre antes de una decisión, Ratti responde sin vueltas: “Todo el tiempo. Hasta hoy”.

La experiencia no eliminó esa necesidad. Quizás la hizo más consciente.

El empresario necesita estar informado, bien informado, consultado. Hay cuestiones que uno, por exceso de confianza, las toma y después se equivoca. Y te das cuenta tarde”.

Por eso reivindica la consulta, el intercambio con colegas y la posibilidad de contrastar una decisión antes de ejecutarla.

También aprendió otra cosa: oír no necesariamente significa escuchar.

Recuerda una frase que le repetía a su padre: “Papá, vos me estás oyendo, no me estás escuchando”.

La diferencia, explica, consiste en cuánto permite un empresario que la opinión del otro realmente penetre en su propio razonamiento. Se puede escuchar solamente para recibir información o escuchar dispuesto a modificar una decisión. Y eso no siempre resulta sencillo para quien está acostumbrado a decidir.

La soledad después de cerrar la puerta

Hay un momento que se repite en las conversaciones de Eco Sistema Podcast con empresarios: cuando termina la jornada, los trabajadores regresan a sus casas, pero las preocupaciones de la empresa no necesariamente se quedan en la oficina. Ratti conoce esa sensación.

“Hay decisiones que son muy del empresario, del negocio que uno conoce”.

La familia y los amigos pueden funcionar como sostén. Sin embargo, existe una zona de la responsabilidad empresarial difícil de compartir. Allí se mezclan las emociones personales, los problemas del negocio, las expectativas, las ambiciones y aquello que el empresario imaginaba que sucedería y finalmente no ocurrió.

Por eso sostiene una idea aparentemente contradictoria con la dinámica cotidiana de una compañía argentina: el empresario necesita tiempo para pensar.

Pensar, aclara, no significa simplemente sentarse.

Es preguntarse qué innovación puede incorporar, dónde mejorar, cómo aumentar eficiencia, qué información necesita y en quién puede apoyarse para comprender mejor el escenario.

“Necesitamos claridad. Certidumbre no vas a tener el ciento por ciento, pero por lo menos podés mitigar un poco el riesgo”.

El problema es que esa necesidad convive con el vértigo argentino.

Ratti recupera una definición de Juan Carlos de Pablo: el empresario pyme se levanta por la mañana y trata de resolver el día. Esa urgencia compite permanentemente con la planificación.

Cuando Ratti mira hacia atrás y se pregunta qué dejó por el camino, la primera respuesta no tiene que ver con dinero.

Tiempo. Tiempo de uno”.

La responsabilidad de “estar por las dudas”, especialmente cuando esa había sido históricamente la cultura de la empresa, fue postergando actividades personales. También la capacitación.

“Esto no podemos postergarlo y decir: ‘Soy empresario, ya está’. El empresario también tiene que capacitarse, tiene que estar informado, tiene que estar bien informado”.

El problema vuelve a ser el tiempo.

Termina el trabajo. Aparece la familia. Las obligaciones personales. Las cuestiones pendientes. Leer un libro, escuchar un podcast o hacer una capacitación queda para después. “Es como que se va corriendo la vida”.

Ratti intenta combatir esa dinámica. No cree que exista una única manera de aprender. Algunos empresarios leen; otros necesitan conversar; otros prefieren escuchar. El formato es secundario. Lo imprescindible es mantener la curiosidad.

Porque el escenario cambia demasiado rápido como para creer que la experiencia acumulada alcanza.

“A veces perdés, pero a veces ganás más de lo que perdés”. La trayectoria también está hecha de errores.

Ratti no intenta esconderlos detrás de una épica empresarial. “Los errores se aprenden”, dice, antes de corregirse a sí mismo.

Con la perspectiva que da el tiempo resulta sencillo identificar qué debería haberse hecho de otra manera. La cuestión central es qué ocurre después.

“A veces perdés, pero a veces ganás más de lo que perdés”.

Una mala decisión puede costar dinero. Puede haber sido apresurada o simplemente basada en una lectura equivocada. Lo importante, sostiene, es evitar que ese fracaso destruya la voluntad de continuar.

“Cometí el error, me costó esto, pero insisto de vuelta porque lo voy a recuperar y esto ya no lo voy a hacer”.

Esa experiencia contrasta con una cultura contemporánea en la que el éxito parece tener que suceder inmediatamente.

Las redes sociales ofrecen historias condensadas: alguien tuvo una idea, emprendió y triunfó. Lo que generalmente desaparece del relato son los años intermedios.

Ratti es lector de biografías empresariales y encuentra allí otra historia. “Ni uno lo hizo de un toque. Son muy pocos, contados con la mano. Esto es tiempo, perseverancia, que las cosas se den, esperar que se den y confiar”.

A veces, agrega, parece que se está perdiendo más de lo que se gana cuando el resultado está muy cerca.

Por eso cuestiona la idea de que no alcanzar inmediatamente un objetivo implique un fracaso personal.

“Tenemos que entender que eso no es así”.

Incluso conseguir todo demasiado rápido puede abrir otra pregunta: ¿qué queda después?

Para Ratti, el desafío también forma parte del propósito. No se trata solamente de poseer algo, sino de construirlo, buscarlo y disfrutar el recorrido.

En algún momento de la conversación aparece una pregunta distinta. Ya no es cómo sostener una empresa, sino para qué seguir haciéndolo.

Ratti cree que alrededor de los 40 o 45 años muchos empresarios ingresan en una etapa de revisión.

“Se replantean si realmente lograron lo que quisieron, si están para más, si con esto ya están bien, si seguir en la empresa les da las mismas ganas de continuar, si son las mismas motivaciones que antes”.

Algunos cambian de rubro. Otros se reinventan.

Otros continúan responsabilizando al contexto, a los trabajadores o a la propia empresa por un malestar cuyo origen podría estar en otro lado.

“Capaz que es él. Es él que todavía no definió qué quiere para adelante”.

Ratti vio esa dificultad muy cerca. Su padre anunciaba periódicamente que se retiraría.

“Me decía: ‘En dos años más me voy’. Nunca sucedió”.

En una oportunidad decidió dejar de trabajar jueves y viernes. Duró dos semanas.

“A la tercera semana estaba firme ahí, como un soldado más”.

La anécdota revela un problema frecuente en las empresas familiares: el fundador puede preparar jurídicamente la sucesión y aun así no estar emocionalmente preparado para abandonar el lugar alrededor del cual construyó buena parte de su identidad.

Ratti suele preguntarles a empresarios que anuncian su retiro qué harán después.

Las respuestas son conocidas: golf, viajes, descanso. Pero inmediatamente aparece otra pregunta:

“¿Cuánto tiempo te dura?”.

La mayor expectativa de vida volvió todavía más compleja la transición generacional. Un empresario puede llegar activo a los 75 u 80 años mientras sus hijos tienen 45 o 50, están profesionalmente formados y continúan esperando espacios de decisión.

Entonces la cuestión deja de ser únicamente si la siguiente generación está preparada. También hay que preguntar si la generación anterior realmente quiere irse.

A veces no quiere. A veces no sabe cómo hacerlo. Y otras veces la empresa es la agenda completa de una persona.

Su padre, sin embargo, le dejó algunos consejos sobre cómo evitar que el trabajo ocupara todo. Uno de ellos estaba relacionado con las vacaciones.

“No te tomes dos meses o un mes. Tomate vacaciones cortitas durante el año. Hacelo de manera que sientas que vale tu trabajo. Andá con la persona que está a tu lado, andá con quien quieras, pero hacelo significativo para vos”.

Pequeños cortes frente a la idea de vivir once meses esperando escapar de la propia vida durante uno.

El factor humano que anticipó hace años

Cuando Ratti recién comenzaba su etapa como conductor empresarial ya hablaba de algo que hoy ocupa buena parte de la discusión sobre gestión: el factor humano.

El trabajador contemporáneo no necesariamente imagina ingresar a una compañía a los veinte años y jubilarse allí cuatro décadas después.

Las personas rotan. Buscan otras experiencias. Su identidad no está determinada exclusivamente por la empresa. Para el empresario eso implica otro desafío. ¿Cómo entusiasmar a alguien que ya no concibe la pertenencia de la misma manera?

Ratti cree que primero hay que aceptar el cambio. “El empresario tiene que entender que eso es así”.

Imagina incluso un mercado laboral progresivamente organizado alrededor de proyectos. Personas contratadas para resolver desafíos concretos, aportando conocimiento, liderazgo y herramientas tecnológicas.

Entonces la empresa también tendrá que seducir. “No solamente van a querer trabajar con uno. Van a elegir trabajar por ese proyecto, por ese desafío”.

La pregunta será cada vez más sencilla y, al mismo tiempo, más difícil de responder:

¿qué me estás ofreciendo para que yo quiera trabajar acá?

Inteligencia artificial: la próxima transformación

Ese razonamiento conduce directamente a una de las cuestiones que más entusiasman actualmente a Ratti: la inteligencia artificial. No la observa como amenaza. La entiende como herramienta y, fundamentalmente, como un desafío para el empresario.

“Tal vez en un futuro un empresario, un trabajador, cualquiera que dé un servicio, va a tener que tener su inteligencia artificial al lado y mostrar cómo se potencia con esa herramienta”.

El factor humano sigue siendo central. Pero ahora aparece una capacidad adicional: saber utilizar la tecnología para multiplicar conocimiento y productividad.

Ratti investiga experiencias de otros países, observa tendencias y trata de imaginar qué puede trasladarse a su actividad.

Es uno de los motivos por los cuales define su presente profesional como un momento de inflexión.

“Sigo construyendo como siempre. La empresa continúa trabajando. Pero estoy también en un momento de inflexión. Todo esto de inteligencia artificial me motiva mucho investigar”.

Lo entusiasma lo nuevo. “Me gusta innovar, intentar o probar cuestiones nuevas”.

Para alguien cuya historia empresarial está ligada a la construcción, la transformación tecnológica no es una abstracción.

Ratti mira imágenes de máquinas capaces de fabricar viviendas y experiencias de casas industrializadas importadas desde China.

Y se pregunta qué significa eso para una actividad construida durante décadas alrededor de procedimientos tradicionales.

“Hoy la construcción tradicional ya no es lo mismo que antes”.

No afirma que esos sistemas vayan a desplazar inmediatamente al modelo conocido. Se pregunta si serán más eficientes, si los costos cerrarán y cuánto demorarán en llegar masivamente.

Pero considera que el empresario tiene una obligación previa a cualquier respuesta: entender qué está sucediendo.

“Como empresario, que siempre trabajaste tradicionalmente, ¿cómo te posicionás con eso? ¿Qué va a suceder? ¿Va a ser algo concreto? ¿Dentro de cuánto tiempo?”.

La discusión excede a las compañías.

También alcanza a trabajadores, sindicatos y comunidades enteras.

La primera responsabilidad empresarial, sostiene, es investigar.

Después el país ofrecerá condiciones favorables o desfavorables. Pero el empresario no puede esperar hasta entonces para intentar comprender el cambio.

“Primero tenés que saber qué es”.

La Argentina aparece inevitablemente en la conversación.

Ratti creció viendo la dinámica de una empresa familiar y aprendió desde chico una secuencia que para cualquier empresario argentino resulta familiar.

“Hay un momento que estás muy bien y hay un momento que estás muy mal. Esto es así”.

Las reglas cambian. Una decisión incorrecta puede dejar rápidamente a una compañía en una posición incómoda. La sobreinformación agrega ruido y muchas veces resulta difícil comprender variables que exceden la propia especialidad.

¿Qué hace entonces el empresario?

Sigue. Observa. Corrige. “Todo el tiempo estás aprendiendo”. No hay demasiada épica en su definición de emprender en la Argentina. Hay algo más parecido a una aventura permanente.

“Uno termina aceptando que es la cuestión de este país”.

Ratti tampoco concibe el liderazgo como una condición reservada exclusivamente a quienes conducen empresas. Todos pueden ejercerlo, aunque en diferentes ámbitos y grados: negocios, familia, deporte, grupos de amigos.

En el mundo empresarial, sin embargo, encuentra una responsabilidad particular.

Mirar hacia adelante. Comprender la transformación tecnológica, animarse a incorporar herramientas y no quedar detenido en aquello que funcionó durante años simplemente porque todavía funciona.

La experiencia sigue teniendo un valor enorme. Pero puede transformarse en una trampa cuando se convierte en resistencia automática al cambio.

“Llega un momento donde las cosas son más lineales para vos: sigo así, total esto funciona, ¿para qué vamos a cambiar?”.

Quizás no haya que cambiar. Pero incluso entonces hay que hacerse la pregunta. Porque algún día alguien deberá continuar.

Medio siglo después de la creación de la compañía familiar y muchos años después de aquella mañana en la que, con 32 años, tuvo que ocupar de golpe un lugar para el cual todavía estaba terminando de prepararse, Pablo Ratti parece haber llegado a una conclusión menos vinculada con balances que con biografías. La empresa puede ser una parte central de la vida. Puede dar educación, oportunidades, viajes, experiencias y patrimonio. Puede convertirse en una responsabilidad transmitida entre generaciones. Puede ser motivo de orgullo y también fuente de angustias. Pero hay una pregunta que tarde o temprano aparece: qué queda de la persona cuando se apaga la computadora, termina la obra y se cierra la puerta de la empresa.  Porque reinventar una compañía puede ser difícil. Reinventarse uno mismo suele ser bastante más complejo.

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Ventas en supermercados de Misiones cayeron 7,3% en junio y cerraron el semestre en -10,4%

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En junio de 2026, las ventas en los grandes supermercados a nivel nacional fueron por $ 2,48 billones y registraron un descenso real del 3,1% interanual, siendo la sexta baja consecutiva. Por su parte, la comparación mensual desestacionalizada exhibió también una caída que llegó al -1,0% respecto a mayo pasado. Así, este indicador se ubica -10,3% en lo que va del actual gobierno nacional.

En la provincia de Misiones, las ventas totalizaron $ 27.274 millones en mayo de 2026 y en relación con igual mes del 2025 mostraron una caída del 7,3% real, siendo la quinta baja más fuerte del país y la décimo cuarta consecutiva para la provincia aunque, en ese marco, se destacan dos cosas: la caída interanual se desaceleró significativamente en comparación con el mes anterior (fue -14,3% en mayo) y, en segundo lugar, las ventas de junio crecieron mensualmente 5,6% respecto a mayo.

Por grupos de artículos, tres de los once que releva el INDEC presentaron crecimientos interanuales: lideró Panadería con +13,1%, seguido por Verduras y Frutas con +5,7% y por productos de Almacén con +3,2%, siendo este el caso más relevante dada su alta participación en el total provincial (explica el 33% de la facturación total del mes).

A su vez, el resto de los rubros exhibieron caídas interanuales con una fuerte brecha entre ellos: por un lado, el rubro de Otros lo hizo en -1,5% pero, en el extremo opuesto, Indumentaria cayó al 29,3%, la más fuerte en la provincia. De esta forma, el acumulado del primer semestre del año cerró para Misiones con ventas por $ 155.793 millones con una caída del 10,4% respecto a igual período de 2025, además de quedar por debajo también de igual período del 2024 (-9,8%), de 2023 (-33,8%) y de 2022 (-35,8%).

A nivel nacional, como se mencionó, la caída en las ventas de junio fue del 3,1% interanual y en ese marco, hubo solo seis provincias que exhibieron crecimiento con Neuquén (+5,3%) y La Pampa (+5,0%) a la cabeza; entre los que presentaron caídas, las más abruptas fueron las de Chaco (-8,2%), Catamarca (-8,5%) y Corrientes (-9,8%).

A nivel acumulado, el total nacional presenta una caída del 2,8%; y solo cuatro provincias exhiben resultados positivos (lideradas por Neuquén con +3,5%) y el resto registra descensos, siendo los de Corrientes (-13,3%) y Misiones (-10,4%) los más fuertes.

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Las exportaciones misioneras siguen rompiendo récords: alcanzaron el mayor volumen de su historia

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En julio las exportaciones con origen en Misiones alcanzaron los USD  52 millones con una suba del 8,2% interanual. Con este resultado, las  exportaciones totales del período enero-julio 2026 alcanzaron los USD 325 millones, 4,3% más que en igual período del año anterior y con un nuevo récord,  al tratarse del mejor período enero-julio de la historia. 

Las cantidades exportadas alcanzaron los 429 mil toneladas, con un crecimiento del 7,1% interanual, lo que marca el mayor volumen desde 2007.  

Exportaciones de Misiones: nuevo récord histórico

Exportaciones acumuladas entre enero y julio de cada año, en millones de dólares.
Fuente: Politikon Chaco en base a INDEC

Misiones lidera las exportaciones del NEA

Exportaciones acumuladas enero-julio de 2026, en millones de dólares FOB.
Fuente: Politikon Chaco en base a INDEC

Misiones obtiene el mayor valor por tonelada del NEA

Precio promedio de las exportaciones durante enero-julio de 2026, en dólares por tonelada.
Fuente: Politikon Chaco en base a INDEC

Qué exporta Misiones

Distribución de los USD 325 millones exportados entre enero y julio de 2026.
Fuente: Politikon Chaco en base a INDEC

En el plano regional, Misiones consolida su liderazgo en el NEA siendo la provincia con el  mayor monto exportado medido en USD, explicando el 44,5% del total regional. En términos de desempeño, Chaco (+40,1%) y Corrientes (+13,5%) mostraron las mayores alzas, aunque partiendo de pisos mucho más bajos, seguidas luego por Misiones con su +4,3%.  Formosa, por su parte, registró una baja del 0,7%. A su vez, Misiones exhibe, por lejos, el mejor rendimiento de sus exportaciones: el precio promedio en la provincia fue de USD 758 por tonelada, mientras que la media regional se ubicó en USD 558/Tn

Características de las exportaciones de Misiones 

En el período acumulado, el 48% de las exportaciones misioneras fueron de manufacturas  agropecuarias (MOA) totalizando USD 155 millones; con un crecimiento del 5,8% interanual y  el mejor registro para este período desde 2014. Por su parte, las manufacturas industriales (MOI) totalizaron USD 89 millones (27% de participación) con una caída interanual del 5,3%; mientras que las exportaciones de productos primarios (PP) crecieron 13,9%  interanual y alcanzaron los USD 80 millones, para explicar el 25% del total. 

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Misiones negoció con Caputo recuperar subsidios eléctricos: el nuevo esquema alcanzaría a 70% de los hogares

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Misiones dio un paso clave para recuperar parte de los subsidios eléctricos perdidos y adaptar el esquema nacional a una provincia donde la electricidad no es solamente una fuente de energía, sino prácticamente la única disponible para miles de hogares.

El presidente de Energía de Misiones, Julio César Barreto, detalló a Economis los resultados de las gestiones realizadas ante el Ministerio de Economía y el ministro Luis Caputo, después de que el reclamo por una tarifa energética diferencial para el Norte Grande volviera a ocupar un lugar central en la agenda regional con el planteo del gobernador Hugo Passalacqua.

El principio de acuerdo contempla modificar los actuales bloques de consumo subsidiado y establecer un régimen específico para las zonas cálidas: hasta 500 kWh mensuales durante los seis meses de mayores temperaturas y 300 kWh durante el resto del año.

La estimación de Energía de Misiones es que, con esos parámetros, más del 70% de los usuarios residenciales de la provincia quedarían alcanzados por el beneficio.

La discusión tiene un trasfondo económico considerable. En los últimos dos años y medio, según los números expuestos por Barreto, el costo de la energía aumentó alrededor de 423%, como consecuencia de la recomposición del precio mayorista y la reducción de los subsidios nacionales.

Sin embargo, ese incremento no fue trasladado completamente a las facturas.

De acuerdo con el presidente de Energía de Misiones, el Gobierno provincial absorbió durante ese período más de 300 puntos porcentuales del aumento, mediante distintas herramientas y decisiones tarifarias. De esa manera, mientras el costo de abastecimiento trepó más de cuatro veces, el incremento acumulado que terminó llegando a usuarios residenciales, comercios e industrias rondó el 100%.

Esa brecha explica buena parte del esfuerzo fiscal que viene realizando Misiones para contener el costo energético, pero también expone los límites de una estrategia provincial frente a una política tarifaria definida a nivel nacional.

El argumento que Misiones llevó a la mesa con Economía tiene una particularidad que la diferencia de buena parte del país: la provincia no cuenta con gas natural por redes. “Estamos como en el siglo XIX, con leña para producir”, cuestionó Passalacqua durante la cumbre del Norte Grande que se hizo en Posadas. 

Eso convierte a la electricidad en un insumo difícil de sustituir. Durante el verano, los equipos de refrigeración y acondicionamiento de aire disparan la demanda residencial, mientras que comercios, industrias y actividades productivas también dependen fuertemente del suministro eléctrico.

En otras palabras, un hogar misionero no necesariamente consume más electricidad por ineficiencia o falta de racionalidad energética. Consume más porque vive en una de las regiones más cálidas del país y porque muchas de las alternativas energéticas disponibles en otras provincias directamente no existen en Misiones.

Ese fue uno de los puntos centrales planteados ante Caputo y los equipos de la Secretaría de Energía.

El reclamo tomó nuevo impulso después de la Asamblea de Gobernadores del Norte Grande realizada en Posadas, donde las diez provincias de la región volvieron a instalar la necesidad de corregir las asimetrías energéticas.

La discusión busca trasladar al mapa eléctrico una lógica similar a la que durante años justificó tratamientos diferenciales para las zonas frías: si el clima determina consumos energéticos estructuralmente superiores, los bloques subsidiados deberían reconocer esa realidad.

La propuesta que comenzó a tomar forma establece dos períodos claramente diferenciados.

Entre noviembre y abril, los meses de temperaturas más altas y mayor utilización de refrigeración, el bloque de consumo alcanzado por el subsidio llegaría hasta 500 kWh mensuales. Entre mayo y octubre, el límite se reduciría a 300 kWh mensuales.

La diferencia no es menor. Ampliar el bloque subsidiado implica que una porción mayor del consumo eléctrico de cada hogar quede protegida frente al costo pleno de la energía.

El diseño está pensado fundamentalmente para usuarios residenciales. Los consumos habituales de comercios e industrias suelen superar esos niveles, por lo que el impacto directo será considerablemente menor en esos segmentos.

Para las familias, en cambio, Energía de Misiones calcula que más de siete de cada diez usuarios podrían quedar dentro de los nuevos parámetros.

También aparecerá un incentivo adicional para administrar el consumo. Mantenerse dentro de los 500 kWh en los meses cálidos o de los 300 kWh durante el resto del año permitirá maximizar el beneficio del esquema subsidiado.

El acuerdo político y técnico alcanzado con Economía no significa que el beneficio vaya a aparecer inmediatamente en la próxima factura. Barreto advirtió que todavía queda un recorrido administrativo y legislativo.

Uno de los pasos centrales será la definición legislativa del régimen vinculado a las zonas climáticas y posteriormente su reglamentación. En paralelo, deberán trabajar los equipos técnicos de las provincias, el Ministerio de Economía y la Secretaría de Energía para adecuar los sistemas de segmentación y facturación.

La estimación más optimista es que el impacto económico pueda comenzar a verse dentro de los próximos 45 a 60 días.

El calendario no es un detalle. Si los plazos se cumplen, el nuevo esquema podría comenzar a operar cerca del inicio del período de mayor demanda eléctrica en Misiones, cuando las altas temperaturas vuelven a empujar los consumos hacia arriba.

La negociación abre así una ventana para corregir una de las principales distorsiones que Misiones viene señalando desde el comienzo del proceso de quita de subsidios.

No se trata únicamente de pagar menos por la electricidad. La discusión de fondo es qué se considera un consumo razonable en cada región del país.

Un mismo límite nacional puede resultar suficiente para una familia con acceso al gas natural y temperaturas moderadas, pero insuficiente para un hogar del NEA que cocina, refrigera ambientes y en muchos casos también calienta agua utilizando electricidad.

Después de una suba de 423% en el costo de la energía en apenas dos años y medio, Misiones busca ahora que esa diferencia deje de ser absorbida casi exclusivamente por las cuentas provinciales y los bolsillos de los usuarios.

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Tras reclamo de Passalacqua, Nación abrió discusión por tarifa eléctrica diferencial para el Norte Grande

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El reclamo histórico del Norte Grande por una tarifa eléctrica que reconozca las diferencias climáticas con el resto del país dio este martes un paso político relevante. El Gobierno nacional abrió formalmente la discusión con las provincias para diseñar un esquema especial de subsidios para las denominadas zonas cálidas y muy cálidas, donde el consumo de electricidad se dispara durante los meses de verano por la necesidad de refrigeración, tal como lo planteó el gobernador Hugo Passalacqua la semana pasada, durante la reunión de gobernadores y el ministro del Interior, Diego Santilli. El mandatario cuestionó la suba de tarifas y el impacto en Misiones, única provincia que carece de gas natural en todo el territorio, lo que impacta en la competitividad de las industrias.

La discusión tiene especial importancia para Misiones. La provincia no solamente soporta temperaturas elevadas durante buena parte del año, sino que además carece de gas natural por redes, por lo que la electricidad ocupa un lugar todavía más importante dentro de la matriz energética de los hogares. La reunión tuvo un saldo positivo, señalaron los funcionarios, aunque evitaron dar detalles para no alimentar expectativas inmediatas.

Por Misiones participaron de la mesa técnica el ministro de Energía, Paolo Quintana, y el presidente de Energía de Misiones, Julio César Barreto, llevando la posición provincial a una negociación que podría modificar la arquitectura de los subsidios nacionales y establecer criterios diferenciados según las características climáticas de cada región. “La reunión salió bien. Hubo acuerdo”, precisó Barreto, aunque los detalles serán dados más adelante. 

El encuentro realizado en el Ministerio de Economía estuvo encabezado por el ministro Luis Caputo y el jefe de Gabinete, Diego Santilli, junto con el secretario coordinador de Energía y Minería, Daniel González, y la secretaria de Energía, María Tettamanti. También participaron gobernadores y representantes de las provincias del Norte Grande.

Al término de las conversaciones, Caputo dio una señal política concreta sobre el avance de las negociaciones. El ministro aseguró que Nación y las provincias consensuaron una propuesta para redefinir los subsidios energéticos de las zonas cálidas y muy cálidas y acordaron continuar trabajando para instrumentarla.

Todavía no está definido, sin embargo, el diseño final del beneficio, ni los bloques de consumo que recibirían subsidios, ni cuál será el costo fiscal que asumirá el Estado nacional.

Del reclamo en Posadas a la mesa de Caputo

La reunión no surgió de manera aislada. Es consecuencia directa de la agenda que los gobernadores del Norte Grande llevaron a la 24ª Asamblea regional realizada la semana pasada en Posadas, donde la energía volvió a aparecer como uno de los principales factores de desigualdad estructural entre el norte y otras regiones del país.

En aquella cumbre, con Hugo Passalacqua como anfitrión, los mandatarios plantearon ante Santilli una agenda que incluyó rutas nacionales, infraestructura, reversión del Gasoducto del Norte, Hidrovía y, especialmente, un tratamiento diferencial para el consumo eléctrico de las provincias sometidas a temperaturas extremas.

La discusión parte de una realidad física difícil de soslayar: un hogar del Norte Grande necesita consumir más electricidad para alcanzar condiciones similares de confort que uno ubicado en una región templada.

Durante los meses más calurosos, los equipos de aire acondicionado, ventiladores y sistemas de refrigeración funcionan durante más horas y elevan considerablemente la demanda. Ese consumo adicional no responde necesariamente a una decisión discrecional del usuario, sino a las condiciones climáticas.

Precisamente ese fue el eje de la reunión: analizar alternativas ante el mayor consumo energético que enfrentan las provincias norteñas durante los meses de temperaturas extremas.

Para Misiones, la discusión incorpora además otra variable: la ausencia de gas natural. Junto con Corrientes y Chaco, continúa fuera de la red de gasoductos que abastece a buena parte del país, una asimetría que los gobernadores también pusieron sobre la mesa en Posadas.

La negociación adquiere una dimensión adicional porque se desarrolla mientras el Congreso discute cambios en el régimen de Zona Fría, que subsidia el consumo de gas de hogares ubicados en regiones de bajas temperaturas.

La modificación de ese esquema ya obtuvo media sanción en Diputados y espera su tratamiento en el Senado. En paralelo, las provincias norteñas buscan instalar una suerte de contracara conceptual: si el Estado reconoce que el clima frío obliga a determinados hogares a consumir más gas para calefaccionarse, las temperaturas extremas del norte también deberían ser contempladas al momento de determinar cuánto consumo eléctrico recibe subsidio.

No necesariamente se trataría de trasladar mecánicamente el régimen de Zona Fría hacia el norte. La negociación apunta a construir un mecanismo propio, asociado al consumo eléctrico y con diferenciaciones incluso dentro del propio Norte Grande.

Desde Nación ya adelantaron que no habrá una tarifa plana y que se analiza establecer distintos esquemas según la intensidad climática y los niveles de consumo. Los detalles todavía permanecen abiertos.

Ese punto será central para Misiones: cómo se define técnicamente una zona cálida o muy cálida, qué municipios quedan comprendidos, cuáles serán los bloques subsidiados y durante qué meses regirá el beneficio determinará el verdadero impacto económico del nuevo régimen.

En el Congreso ya existen proyectos que permiten dimensionar hasta dónde podría llegar una política de este tipo, aunque no deben confundirse esas iniciativas con la propuesta definitiva que negocia ahora el Gobierno.

Uno de los textos impulsados desde el Norte Grande propone crear un Régimen Federal de Tarifa Diferenciada de Energía Eléctrica para la región, con reducciones de hasta 50% para hogares de menores ingresos y 35% para sectores medios y entidades sociales. También plantea eliminar topes de consumo subsidiado y aplicar IVA cero para usuarios que no cuentan con gas natural.

La mesa encabezada por Caputo deberá ahora determinar cuánto de esas demandas puede incorporarse a un esquema compatible con la política fiscal y energética de Nación.

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