Cerro Corá busca en el mini-turismo una fuente alternativa de ingresos
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El pequeño pueblo de Cerró Corá, ubicado a 43 kilómetros de Posadas, está embarcado desde hace un tiempo en una propuesta novedosa impulsada por la ADEMI, reconvertir a este lugar tranquilo pero con un pasado de esplendor, al mini-turismo.
Es decir, al turismo que pueden realizar los propios misioneros, en especial los posadeños, que buscan cada vez más alternativas para conocer el interior en una escapadita de unas pocas horas o una jornada, como mucho.
“Notamos mucho entusiasmo, están todos muy enganchados, hay chicos y grandes, todos quieren participar”; dijo a Economis, Suzel Vaidel, directora de ADEMI.
La Agencia para el Desarrollo de Misiones está realizando una prueba piloto con Cerro Corá, que es la primera experiencia del programa: ¿De qué va a vivir mi pueblo?
“Lo que se busca es trabajar con los pequeños pueblos del interior y buscar fuentes alternativas de ingresos, y empezamos con Cerro Corá, que tiene un pasado y una historia muy rica”, señaló Vaidel, en una entrevista con Economis.
ADEMIS no cuenta con muchos recursos, en estas épocas de vacas flacas, entonces tuvo que aguzar el ingenio para tratar de acercar al pueblo alguna idea que pueda transformarse, en el futuro, en una fuente de ingresos.
“Se nos ocurrió que el turismo podía funcionar, por la cercanía con una ciudad como Posadas, y por la historia y el pasado de esplendor de Cerro Corá”, dijo Vaidel.
ADEMIS cerró un acuerdo con la UNAM y empezaron a capacitar a los pobladores de Cerro Corá que se anotaron en el programa. Primero empezaron con charlas y luego fueron desarrollando distintas alternativas de senderismo, para recorrer el pueblo y sus inmediaciones, en las que un turista puede ir conociendo distintos aspectos de la cultura, el pasado y el presente de Cerro Corá.
En Misiones se asocia el turismo con los grandes atractivos, como las Cataratas del Iguazú, pero lo cierto es que en muchas partes del país hace ya más de una década que se explotan lugares como Cerro Corá para desarrollar el mini turismo. “En algún momento, lo que tendríamos que desarrollar es alguna alternativa de gastronomía, que los visitantes tengan un lugar donde almorzar, para luego pasar la tarde”, explica Vaidel.
En la provincia de Buenos Aires, por ejemplo, la mayoría de los pueblos que están situados a un radio de 100 o 150 kilómetros de la Capital Federal, están reconvertidos al mini-turismo. Y los fines de semana reciben a los porteños, ávidos de pasar una tarde a aire libre. Lugares como Luján, Capilla del Señor, San Antonio de Areco, Chascomus o Jauregui.
Por ejemplo, Jauregui es un pueblo que tuvo su esplendor junto a las épocas doradas de la textil Flandria, que sigue existiendo. Pero el pueblo estaba casi abandonado hace unos años, hasta que se reconvirtió al mini-turismo y hoy es un poblado lleno de restaurantes con diversas alternativas gastronómicas.
El programa “Dé que va a vivir mi pueblo” arrancó en 2016 con un relevamiento del territorio que incluyo la más amplia variedad de miradas. La idea es involucrar a la comunidad –están todos invitados y las actividades también generan una integración en el pueblo elegido- en la generación de recursos económicos complementarios a las actividades actuales, que les permita aprovechar las potencialidades del territorio.
ADEMI no impuso un modelo, sino que lo fue trabajando junto a la gente y al intendente de Cerro Corá, Diego Pedrozo, y así definieron, entre todos, el desarrollo de una oferta en senderismo en la zona.
Una de las claves es que el pueblo no tenga que realizar inversiones significativas. “La idea es aprovechar lo que ya está, como se hizo en otros lugares del país, la clave del mini-turismo es ofrecer el entorno, la historia, a veces el poblador no se da cuenta que para alguien de la ciudad, las postales que puede ofrecer un pueblo son fascinantes”.
Así fue como se capacitaron para ser operadores turísticos territoriales a los que realizaron el curso dictado por expertos de la UNAM.
Hasta fin de año, el trabajo en Cerro Corá va a buscar cinco objetivos: Crear una oferta de 5 senderos alternativos; Materializar una propuesta de organización comercial ordenada para atender la oferta.; Cooperar en la búsqueda de aportes para el fortalecimiento de la infraestructura necesaria del destino; Acompañar el fortalecimiento de los emprendimientos.
Vaider remarcó la gran oportunidad para trabajar el derrame que viene trayendo la actividad a la provincia. “Según datos oficiales desde marzo ingresan a Misiones mensualmente una cantidad superior a los 45.000 turistas de origen nacional, con una estadía promedio de 2,4 días, cifra sostenida aun en épocas no vacacionales”, señaló.
La prueba de fuego de Cerro Corá será cuando concluyan las capacitaciones y tengan que salir a “vender” su destino. Habrá que aprender también a comercializar el producto, tarea nada fácil. Pero la demanda está y hay un apetito creciente por conocer rincones de la provincia.
“Se trata de empezar por algo chico, que no es ambicioso en los números, pero es importante porque hay un cambio, empezar a valorar lo que se tiene y a partir de ahí, del interés de otros por conocerlo, ir potenciando el destino”, dijo Vaidel.
Hay muchos otros pueblos que podrían seguir los pasos de Cerro Corá, que es todo un caso testigo de esta movida. Por ejemplo, Tres Capones, Fachinal, Almafuerte, Azara, San José y la lista sigue.
Pero Cerro Corá tiene algo especial. Es todo un símbolo del pueblo semi-abandonado que tuvo su época de esplendor y lucha por sobrevivir. Hace poco se realizó un documental (de Hector Jacquet), muy elogiado, sobre esa lucha del pueblo y sobre las distintas miradas de antiguos pobladores y nuevos que llegaron buscando un porvenir. “Cerro Corá, un pueblo que se resiste al olvido”, reza la presentación del trabajo.
